El legado de Juana Bignozzi en la literatura argentina.

Traductora, poeta y periodista, Juana Bignozzi publicó seis poemarios, cofundó junto a Juan Gelman el colectivo poético El pan duro y tras un exilio de 30 años en Europa se conectó con una nueva generación de poetas.

Juana Bignozzi nació el 21 de septiembre de 1937 en el barrio de Saavedra en una familia obrera ligada al anarquismo y posteriormente al comunismo tras la llegada del peronismo y la sindicalización.

La familia le otorgaba un papel central a la cultura, por lo que la lectura y la escritura en la vida de Juana comenzaron en una edad muy temprana, recibiendo distinciones en la escuela primaria. Para ella, un libro importante de ese periodo fue Ramo de Cuentos, de Hans Christian Andersen. Comenzó a escribir textos a los diecisiete años. En su juventud se dedicó al periodismo. Entre sus influencias se encuentran Rubén Darío, Cesare Pavese y Paul Verlaine. 

En 1955, militando en el Partido Comunista, con Juan Gelman crearon el colectivo poético El Pan duro, con el objetivo de acercar la poesía al pueblo desde un enfoque político. Declarará años después en una entrevista que el único que podía escribir poesía política era el propio Gelman. 

Allí se puso en contacto con quien sería su editor, José Luis Mangieri, fundador, entre otros sellos, de Tierra Firme. También conoció a Héctor Negro, letrista de tango. Aunque sus orígenes como poeta fueron en los años 60, Juana no quedó anclada a esa época, sino que fue actualizándose con el pasar de las décadas, manteniendo un diálogo permanente con poetas jóvenes. 

En 1974, Bignozzi se trasladó a Barcelona junto a su marido Hugo Mariani, corrector de oficio. El destierro, calificado así por ella misma, duró treinta años por los acontecimientos políticos del país. Durante esos años se dedicó a la traducción, los viajes, a la observación y la escritura sobre las obras de arte que fue encontrando por toda Europa, y que plasmaría en los libros Quién hubiera sido pintada (Editorial Siesta, 2001) y en Las poetas visitan a Andrea del Sarto (Adriana Hidalgo, 2014). 

Estilo

Bignozzi es una de las representantes de la poesía nacional de los años 60 más por una cuestión biográfica que estética. En su trabajo, la construcción de una identidad poética abordaba temas como la soledad, el inexorable paso del tiempo y un tono desencantado. Sus poemas se caracterizan por la ausencia de signos de puntuación y preferir una entonación de orden natural. No fue una poeta de imágenes o de metáforas sino que dominaba un estilo muy directo, el diálogo, la ironía, la tristeza y el vacío. 

La Nación.

Se mantuvo al tanto de las nuevas corrientes de poetas jóvenes, leía y recomendaba leer a sus contemporáneos, no se quedaba en el canon de su época y eso la diferenció del resto de los poetas de su generación. Hay una gran influencia de la pintura en su poesía, utilizando muchas veces el recurso de tomar un cuadro para definirse como en Quién hubiera sido pintada.

Bignozzi fue saliendo de las sombras e imponiéndose con figura, su voz clara y sensible pero firme. Comienza a tomar especial relevancia en el panorama literario cuando el Diario de Poesía en 1998 le dedica un dossier completo al análisis de su obra, a la par que la crítica literaria Ana Porrúa llama la atención sobre su figura. En esos años interactuaba con poetas jóvenes; se la podía leer como a una contemporánea. 

Obra

Durante los años 60 publicó tres poemarios: Los límites en 1960, dos años más tarde Tierra de nadie, y probablemente el más recordado, Mujer de cierto orden, en 1967. Se trata de un poemario que da cuenta de una época. Si bien Bignozzi era militante, no escribía textos panfletarios ni pretendía ser la vocera del partido. Era feminista, aunque no lo expresara en esos términos.  

En 1989 publicó Regreso a la patria; Interior con poeta, en 1994; Partida de las grandes líneas, en 1996, todos estos últimos incluidos con el inédito La ley tu ley en la obra reunida publicada bajo el mismo título (Adriana Hidalgo editora, 2000). Posteriormente se publicó Quién hubiera sido pintada, en 2001; Antología personal, en 2009, en la colección Bicentenario de la Biblioteca Nacional y Si alguien tiene que ser después (Adriana Hidalgo editora, 2010). 

Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

En la contratapa de su obra póstuma, Novísimos, editado por Mercedes Halfon y publicado en 2019 por Adriana Hidalgo, el poeta Martín Rodríguez escribió: “La muerte la encontró a Juana Bignozzi con las previsiones del caso: un apunte con el modo en que quería ser enterrada, el color de las flores que sus amigos debíamos llevar, la indicación principal de una tumba sin cruz y el cementerio público donde debía hacerse. Sobre estos detalles reposa también una contraseña del lugar que ocupó su escritura: que la muerte no tenga la última palabra. Los poemas que componen Novísimos nos aguardaban”. 

Algunos de los poetas jóvenes con los que entabló amistad fueron Martín Gambarotta, Martín Rodríguez o Vanina Colagiovanni, además de quien sería su albacea, la escritora Mercedes Halfon, parte del círculo íntimo de la poeta en sus últimos años de vida. 

Revista Altazor.

Palabras de la poeta María Lucesole a Juana Bignozzi en un nuevo aniversario de su nacimiento: 

“Leer a Juana Bignozzi es avizorar un faro difícil de comparar con algún otro. Para todxs lxs poetas que comenzamos a incluirnos en el voraginoso mundo de la poesía contemporánea, donde algunas voces se parecen, otras son cooptadas por el mandato individualista del neoliberalismo, el descubrimiento de la voz de Juana, su posicionamiento histórico, su cotidianidad y coloquialismos para siempre contextualizados y actualizados -por más mínimas que sean las imágenes o escenas en sus poemas-, sus ideales revolucionarios y su resistencia como mujer en la poesía y en la historia, se convierte inmediatamente en una bisagra. La literatura en serio y la vida en serio, propone, en dos de sus poemas más conocidos, dando por sentado que, si no es así, la vida (“¿quién la llamó vida? / sin revolución”) no tiene ningún sentido. 

Juana es la combinación precisa entre poesía política, feminista, coloquial, poesía de un yo tan fuerte y explícito, y a la vez tan colectivo, el paradigma de un sujeto histórico que siempre pareciera estar en riesgo de extinguirse, hasta que algunas voces vuelven a levantarlo. Es por eso que nunca va a dejar de actualizarse, aunque pasen y pasen los años, porque su poesía está para recordarnos que vivir y escribir son compromisos políticos”.

Bignozzi recibió como reconocimiento el Segundo Premio Municipal de Poesía en el 2000, el Premio Konex, Diploma al mérito por el quinquenio 1999-2003 y la Rosa de cobre de la Biblioteca Nacional en 2013.

Al fallecer su marido en 2013, Bignozzi se despide de él en Novísimos. Juana Bignozzi falleció en Buenos Aires el 5 de agosto de 2015.

La escritora Mercedes Halfon es heredera de su obra y albacea. Junto a Laura Citarella dirigieron el documental “Las poetas visitan a Juana Bignozzi”, premiada en la competencia argentina del Festival de Mar del Plata.

Micropsia.

Agradecimientos: María Lucesole.

Fuentes: Podcast Mostras, de Inés Kreplak y Patricio Foglia, Malba Literatura, Documental Las poetas visitan a Juana Bignozzi, A media voz, Blog El placard, La Nación, La canción del país, Eterna Cadencia, Adriana Hidalgo, Diario de Poesía 1998, Perfil, El País, El libro perdido. 

Imagen de portada: Gentileza de Página 12

FUENTE: Ministerio de Cultura de la República Argentina

 

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