Historias de Vida

Juan Manuel – Capítulo 11

Juan Manuel tuvo la fortuna de alcanzar al tren, cuando partía de la estación de Metro de Plaza Miserere. Respiro aliviado; miró el reloj. Con suerte, si se subía al bus cuando llegara a Morón; estaría media hora antes en su casa, de lo acostumbrado. Además, sus suegros Camilo y Rosa; que solo los habían visitado una vez, quedándose en la casa de la familia de una comadre de Rosa; Maria Luisa, en la localidad  más lejana de Moreno, llegaban al otro día ya que Marianela llamó a su madre, por lo ocurrido.

Juan Manuel; pensaba que sería una ayuda tener a la madre de su esposa en Buenos Aires. Lamentablemente debían alojarse en Moreno, ya que ellos no tenían lugar en la estrecha casa que habitaban.

Como si lo hubiera calculado, al descender del tren y salir de la estación observó la fila de personas subiendo al colectivo, que lo llevaría como siempre a dos cuadras de su casa.

Entre ansioso y nervioso, abrió la puerta y se encontró con Marianela sentada en un sillón de mimbre con un gran respaldo, que habían comprado poco tiempo atrás y sus piernas elevadas sobre una banqueta. Se besaron y;

-¿Cómo estuvo tu día, Marianela? ¿Alguna novedad?-

-Mira Juan Manuel, seguí todas las instrucciones del médico. Hasta almorcé aquí mismo, lo que me habías dejado preparado. Sigo con el sangrado, pero menos…-

-Bueno; te dijo que ya tengo tus turnos en la Clínica San Juan de Dios y me dieron la preparación previa que debes realizar antes de presentarte para hacer ambos estudios. Tenes para el próximo martes, a las ocho de la mañana.-

-¿Me vas acompañar Juan Manuel?-

-Mira; estaba pensando que al llegar de Córdoba tus padres mañana, tu mamá podría quedarse a dormir contigo el lunes, yo dormiría en el sillón de aquí y te acompañaría ella. Sabes que no puedo por ahora faltar, no solo porque es un trabajo temporal sino que tambien pierdo el día.-

-¡Pero a mi me interesa que estés vos conmigo!-

-Analizemos juntos esto Marianela, a vos estos días de ausencia no te los van a pagar, ya que tu trabajo de promotora es informal. Si a eso, me descuentan días a mi, vamos a estar muy justos. No es mala voluntad, lo sabes bien.-

-¡Yo no pienso en la plata; pienso en que estoy con problemas con mi embarazo y tengo mucho miedo!-

-Ya lo sé; pero sabemos que el ginecólogo nos ha dado buenas referencias. Y todo va a salir bien. ¿Por qué el miedo? Hay que aguardar los resultados de los estudios.-

-Esta bien, Juan Manuel. Como estoy, no me interesa discutir. Arreglare con mi madre, cuando estén en Buenos Aires, mañana. ¿Vos lo podes ir a recibir?-

-¿A qué hora llegan a Liniers? ¿Porque vienen en esos micros de larga distancia, no?-

-Sí. A las ocho de la mañana; viajan toda la noche pobres mis viejos.-

-Bueno, voy a llamarlo a Cuello. Voy a la farmacia que hay un público y lo llamo, porque tuvo la amabilidad de darme su teléfono particular, ya que le comenté de tu situación. Le diré si puedo ingresar más tarde, y luego alargar mi horario de trabajo. Estoy justo en la liquidación de la nómina de sueldos de la gente.-

-Está bien; anda. Si es un buen tipo, no va a tener problemas en decirte que si.-

Juan Manuel estaba realmente cansado; exhausto. Los últimos días entre el trabajo, la situación con su esposa sumado a todo ello las discusiones, se sentía angustiado. 

Salió de la precaria casa; que estaba enclavada en un amplio terreno con frutales y otros árboles que su padre había plantado, y respiro profundamente. Contradictoriamente, sacó un cigarrillo y lo encendió -mintiendose a si mismo, diciendo que lo calmaría-.

Pensó que no tenía demasiada voluntad para cenar, se acostaría temprano ya que al otro día volvería a tener una jornada demasiado larga. Caminó un rato por el fondo del terreno-ya era noche abierta-, terminó el cigarrillo y entró a la casa.

-Marianela; con todo lo que tengo que hacer me voy a acostar. Mañana me esperan muchas cosas.-

-¿No vas a cenar?-

-No…la verdad, es que estoy muy cansado.-

-Seguro ¿O estás molesto por algo.-

-Sí seguro, mujer. Estar cansado; ¿significa que puedo estar molesto?-

-Bueno, no te lo tomes así. Era solo una pregunta. ¿No me vas a dar un beso?-

Juan Manuel, se acercó y la besó. Hasta mañana, le dijo él.

El despertador riguroso le anunció con su “maldito timbre” que eran las seis de la mañana, que era hora de levantarse para ir a buscar a sus suegros.

Se fue al baño se afeito y baño presuroso, bebió solo un café y se fue a la parada del colectivo. Marianela ni se entero, estaba profundamente dormida.

Continuará…

Glosario:

“tipo”    – Hombre

Imagen de la portada: Gentileza Pinterest – Ferrocarril de la Línea Sarmiento – Trayecto Moreno Conurbano Provincia de Buenos Aires/ Once Ciudad de Buenos Aires

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