Historias de Vida

Juan Manuel – Capítulo 15

Llegó a su casa y lo que suponía…Marianela lo estaba esperando con ansiedad junto a su madre.

-¿Y Juan Manuel? ¿Te los dieron, los viste?-

-Si…toma. Creo que no salieron del todo bien…-

Marianela abrió los sobres con nerviosismo; desplegó las hojas y leyó…

-¡No…no puede ser! ¡Aquí dice que es un embarazo ectópico! ¡Lo más grave que podía sucederme, según Kandinsky!….y estalló en llanto.-

Tanto él como Rosa trataron de consolarla para que se tranquilizara; pero todo fue en vano. La noticia la derrumbó y tuvo una crisis de nervios…

Juan Manuel al verla así trato de hacer lo contrario a consolarla…

-Bueno, Marianela ya el médico te lo advirtió. Tenemos que ir urgente a verlo y él decidirá qué hacer. ¡Por favor, trata de calmarte porque de esta manera no vas a solucionar nada! Al contrario, te puede afectar físicamente.-

Fue Rosa quien le alcanzó un  vaso de agua. Bebió del vaso; mientras furiosa cómo consigo misma dijo;

-¡Esto es el resultado de lo que me hicieron esos hijos de puta!-

Se hizo un molesto silencio…la madre la abrazó, tratando de contenerla. Juan Manuel les dijo que iba a pedirle el teléfono a algún vecino, para llamar al médico y decirle que era urgente verlo. Cuando consiguió hablar con Kandinsky, este les dijo que fueran en ese momento al consultorio. Que a pesar de que se estaba por retirar, dada la urgencia los atendería.

Volvió a la casa y le dijo a Marianela que se cambiara, que debían ir al consultorio. Mientras tanto; ya le había avisado al marido de Elizabeth, Esteban que tenía automóvil, si los podía alcanzar. El muchacho le dijo que era lo menos que podía hacer, al ponerlo Juan Manuel en tema de lo que estaba sucediendo.

Partieron hacia el consultorio. El médico que los estaba esperando, los hizo pasar a Marianela junto a Juan Manuel.

-Dame los estudios por favor, Marianela.-

Los vio y moviendo la cabeza de lado a lado, les comento:

-Lamento decirles que vamos a tener que hacer una pequeña cirugía, para sacar el embrión. Más con el sangrado que tenias, Marianela. Les explico que era una cirugía laparoscópica, por lo que hacía una pequeña incisión en el abdomen removiendo el embrión y veía de paso el estado de las trompas. Esto requiere urgencia -agregó- teniendo en cuenta lo que llevas de embarazo.-

-¡O sea, que pierdo a mi bebe!-

-Sí Marianela. Está en riesgo tu propia vida.-

-¿Cuándo se podría hacer Doctor? le preguntó Juan Manuel.

-Mirá si bien es cirugía menor, tengo que averiguar en la Clínica si tengo y cuando libre algún quirófano la semana próxima. Hoy es jueves. De un día a otro, no se puede programar nada. Además, tengo que coordinar con el anestesista.-

-¿Si entiendo Doctor; esto cuánto nos saldría?-

Kandinsky le dijo cuánto iba estimativamente a ser el costo de esa internación seguramente ambulatoria y sus honorarios.

En ese momento, Juan Manuel supo que nuevamente tendría que recurrir a sus padres. No podía enfrentar esos gastos.

-Bueno, Doctor. Está bien, Usted se ocupa y nos avisa. O a mi trabajo mañana viernes o le doy el teléfono de un vecino.-

-Dame ambos, Juan Manuel. Mañana por la mañana, trato de coordinar todo y por la tarde te llamo. ¿Sí?.-

Marianela estaba en estado de shock y solo escuchaba hablar a ambos. No emitió palabra alguna. Se sentía rota por dentro. Desilusionada, más porque pensaba que un hijo, los iba a unir más…

Esteban se había quedado en el auto, esperando. Salieron del consultorio y subieron.

-¿Y chicos, todo bien?-

-No tan bien Esteban, tiene que hacerle una cirugía. No puede seguir con el embarazo.-

Esteban no respondió. Pensaba en la angustia que deberían tener sus amigos. Creyó que era una falta de respeto, seguir preguntando y callo.

Llegaron a la casa. Marianela se encerró en el dormitorio con su madre, Rosa. Y Juan Manuel escuchaba el llanto de su mujer y a su suegra, seguramente haciendo lo que podía para contenerla. Ya eran casi las nueve y media de la noche, y estaba además de afligido preocupado por todo lo que se venía. Hasta se había olvidado de la entrevista del lunes…Sí Kandinsky lo llamaba y le decía que el día de la intervención sería el lunes, llamaría a la empresa desistiendo de la entrevista.

Ninguno en la casa cenó esa noche, ni tampoco Marianela ni su madre salieron de la habitación. El solo se animó a golpear la puerta por si necesitaban algo y al responderle Rosa que no, saludo desde allí.

Pasado el mediodía del viernes, la recepcionista le informó que tenía una llamada para él, un tal Dr. Kandinsky. Le dijo que se la pasara y;

-Hola Doctor, buenas tardes. Juan Manuel…-

-Hola Juan Manuel, te informo que conseguí quirófano para el miércoles próximo a las ocho de la mañana; ya coordine con el anestesista…¿sabes?-

-¿Ahh…fantástico Doctor…Una recomendación previa al ir?-

-Sí…por favor decile a Marianela que la noche anterior cene liviano y venga en ayunas.Ahh…que traiga los estudios.-

-Bueno Doctor, le agradezco que se ocupara tan rápido. Que tenga muy buen fin de semana.-

-Gracias Juan Manuel. Lo mismo para vos. Acompañala a Marianela, porque no debe ser nada fácil para ella, con lo ilusionada que estaba.-

-Si, no se preocupe. Me encargaré. De nuevo, gracias por todo.-

Continuará…

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest – La Torre del Fantasma. Barrio de la Boca. Ciudad de Buenos Aires.

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