Historias de Vida

Juan Manuel – Capítulo 18

La última escena de celos fue cuando llegó de madrugada; por participar en una despedida de soltero que le  habían organizado a uno de sus amigos de la adolescencia. Marianela se alteró de tal manera: que al llegar lo estaba esperando para lanzarle una andanada de insultos.

Juan Manuel le respondió que debía hacerse ver por un psiquiatra porque no estaba bien de la cabeza;

-¡No podes insultarme de esta manera, cuando vengo de una cena en donde todos éramos hombres! ¡ Estás loca de celos y por cualquier cosa, aunque sea irreal! Concluyó y entró al baño.

Tampoco Juan Manuel se creía ningún santurrón. Ya que cansado del hostigamiento de su mujer, tenía una amante que era empleada suya, desde hacía un tiempo y una oreja que lo escuchaba.

Además, por contactos le había conseguido a Marianela un trabajo en el Hospital de Niños Pedro de Elizalde de la Ciudad de Buenos Aires, como técnica de encefalografía previa capacitación de un compañero de trabajo de Juan Manuel. Es decir; había contactado a terceros para que Marianela tuviera un trabajo efectivo y con posibilidades de desarrollo personal. Fue casi al mismo tiempo que Juan Manuel pudo comprarse un automóvil usado, pero con ello evitaba seguir viajando como ganado.

Solo eran “felices” los fines de semana largos cuando viajaban en bus hasta el valle de Punilla en la Provincia de Córdoba, donde vivían Camilo y Rosa. Así también en vacaciones. 

Juan Manuel estimaba mucho a Camilo, ya que este era un muy buen gaucho, hijo de madre con ascendencia de los pueblos originarios y de padre español. Retirado de la Policía de Córdoba, se hacía de unos pesos extras alquilando dos o tres caballos que poseía y cuidando una quinta enorme que había sido lugar de encuentro y fiestas de una actriz ya fallecida, llamada Camila Quiroga. Camilo era muy pícaro y divertido, se entretenían ambos jugando al truco con vecinos, hasta altas horas de la noche.

Era frecuente que viajaran cuando se festejaba la fiesta de la Virgen de Lourdes en la misma gruta donde se encontraba tras unas rejas, la santa. En donde se realizaba la fiesta, al lado había un cementerio antiquísimo de más de cien años. 

El buen vino corría como arroyo embravecido y la comida no podía ser otra cosa que “asado con cuero cocido en horno de barro”. Le daban un trozo en un papel de estraza y cada uno solo con cuchillo cortaba la carne, para pinchar luego y llevarla a la boca. 

Para Juan Manuel, esos momentos eran mágicos. Reunido con la gente del pueblo y con aquellos que había entablado amistad, a veces terminaban mateando en ronda contando con esa picardía tan de cordobeses, chistes como a metralla, por lo que no paraban de reír a carcajadas.

Pero la pareja se iba desbarrancando por cansancio y rutina. El punto álgido llegó, cuando de visita a su madre un domingo bromeó con sus hermanas que le decían que era el preferido y tomó a su madre, la sentó en su regazo y comenzó a besarla, riendo. No en ese momento; pero al irse Marianela le hizo un escándalo por el trato que le dispensaba a su madre, que era totalmente diferente con ella. Desde ese domingo, Marianela se quedaba en la casa y Juan Manuel iba solo a visitar a su madre, hermanas y demás familia.

Ya resquebrajada la relación; Marianela trató de recomponerla. Tarde quizás, pero una noche le dijo;

-Mira Juan Manuel; es preferible que nos demos un tiempo. No se una semana, para pensar ambos que vamos a ser de nuestro matrimonio. Hablé con María del Carmen (de una pareja amiga de ambos que vivían a dos o tres estaciones de Morón, llamada San Antonio de Padua) y me ofreció quedarme allí por una semana. ¿Qué te parece?-

-Mira creo que mucho no hay que pensar; eso del tiempo cuando somos conscientes que nuestro matrimonio está al borde del abismo, no me parece. Pero bueno, está bien. Comparto con vos la idea y a tu vuelta, volveremos a conversar.-

-Bueno mañana me llevo algo de ropa y estaré de vuelta en una semana.-

-Está bien, como quieras.- contestó secamente Juan Manuel y ambos se fueron al dormitorio.

Continuará…

Glosario:

“Gaucho”                     Hombre de campo a caballo.

“Asado con cuero”       

Comida típica y tradicional en algunas provincias de la Argentina                     la carne asada con el cuero del animal.hacia abajo en el piso del horno de barro.

“Truco”                       Se juega con cartas españolas.

Imagen de Portada: Gentileza de Pinterest – “Asado con cuero”.

2 comentarios sobre “Historias de Vida

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