Willem, el ‘bisnieto’ de Vincent Van Gogh que hoy custodia sus obras de arte: «Yo no pinto ni un poco».

ENTREVISTA 

El asesor del museo

El holandés visitó Madrid este septiembre, con motivo de la inauguración de Meet Vincent Van Gogh, la exposición sobre el pintor que se presenta en Madrid, hasta enero de 2022.

 

El 2 de junio de 1973, el gobierno neerlandés inauguró el Museo Van Gogh, la conocida pinacoteca, ubicada en Ámsterdam, en la que se despliega el legado de Vincent Van Gogh. 

Es decir, una colección de 700 pinturas que, antes de exhibirse en un espacio público, descansaban en la casa de Willem, el sobrino bisnieto del artista, quien además de ser el asesor de su museo, se dedica a recorrer el mundo hablando sobre su «tío». Es más, el pasado 29 de septiembre, Willem aterrizó en Madrid para asistir a la inauguración del Meet Vincent Van Gogh, la «nueva experiencia inmersiva», que se presenta en el Espacio Ibercaja.

«Me gusta mucho Madrid. Hay mucho arte para ver y la gente es muy amable. La comida también es deliciosa. Tenéis unos vinos increíbles. Como el Rioja o el Ribera del Duero. 

Pero lo que más me gusta es que hasta el 9 de enero vais a poder disfrutar de Meet Van Gogh. Una experiencia increíble, con la que vais a poder sumergiros en el mundo de Vincent, pisar sus huellas, sentir la emoción de su arte y conocer distintos pasajes de su vida», comentó Willem en una entrevista con LOC, en la que también desvela varios secretos de su archiconocido pariente.

«Me gustaría que la gente supiera que Vincent era un artista que nunca se daba por vencido. Siempre exploraba cosas nuevas. Por ejemplo, en una de estas salas se exhiben cerca de 800 pinturas y la verdad es que todas se ven diferentes. 

Porque la misión de Vincent era explorar el arte y creo que eso interesa mucho. Vincent podía pintar el retrato de un campesino, las olas del mar, los girasoles, la naturaleza, dos amigos, a un cartero, un café, su casa o su habitación… Y por eso creo que su pintura sigue tan vigente. Como todo el mundo toma café o tiene un dormitorio es fácil sentir una conexión con él», relata.

Asimismo, Willem piensa que muchas personas pueden sentirse identificadas con los procesos artísticos de Van Gogh. De hecho, a él mismo le hubiese gustado analizar a su «tío» y conocer, en profundidad, su trabajo. «Si Vincent estuviese vivo, creo que me encantaría salir con él y observar mientras trabaja, ver cómo pinta. 

Eso es lo que más relevante me parece. Es impresionante la cantidad de pinturas que realizó. En 10 años realizó 1.000 pinturas -de las cuales solo 860 sólo son conocidas- y algunas fueron hechas en solo un día. Y eso me provoca mucha curiosidad», cuenta Willem, quien creció rodeado de sus creaciones.

Y es que el abuelo de Willem era el hijo de Theo, el hermano más querido de Vincent, a quien envió la mitad de sus pinturas. Esa es la razón por la que gran parte de sus obras estaban en la casa de sus familiares. 

«Conozco gran parte de los cuadros de Vincent. Pero mi favorito es Almendro en flor. Creo que es una de las pinturas más hermosas que se han hecho en la historia. Además, el Almendro es uno de mis preferidos, porque Vincent le dedicó ese cuadro a su sobrino, mi abuelo, quien en su adultez decidió compartir la colección con el mundo y abrir el Museo Van Gogh. Creo que eso es muy emotivo», explica.

Pero los cuadros no es lo único que Willem heredó… Sino también las cerca de 600 cartas que Vincent envió a Theo, contándole sobre su vida, sus penas y sus labores artísticas. «He leído casi todas esas cartas, pero he tardado 20 años en hacerlo. 

Mi carta favorita es una en la que Vincent le escribe a Theo ‘nosotros tenemos cierta responsabilidad con la próxima generación’. Le dice algo como ‘las estrellas en el cielo iluminaran a las próximas generaciones de artistas’. Esa es una de mis citas favoritas», menciona Willem. No obstante, el holandés debe reconocer que las palabras de sus antepasados no lo han inspirado lo suficiente como para convertirse en pintor.

«Yo no pinto ni un poco. Una vez lo intenté. Pero no quedé muy contento con los resultados. Tomé clases de pintura, pero creo que no es lo mío. Me gusta el arte, pero me siento mejor como asesor que como artista», afirma sobre su actual misión en el Museo Van Gogh. 

«Me gusta mucho trabajar en el museo, es muy reconfortante y a la vez desafiante. Ahora nos enfrentamos al reto de volver a recibir al público tras el covid, además de garantizar el acceso a la colección para las generaciones futuras. Creo que lo que hacemos es muy inspirador. Sobre todo ahora, que estamos próximos a nuestro aniversario número 50», finaliza.

Imagen de Portada: Gentileza de El Mundo España

FUENTE RESPONSABLE: El Mundo España por Andrea M. Rosa del Pino

Cultura/Pintura/Van Gogh/Entrevista

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