La sutil influencia de la Luna en el clima de la Tierra (y por qué nuestro satélite cada año se aleja un poco). I Parte.

«Luna pálida anuncia agua, roja viento, y blanca buen tiempo». Durante generaciones, la gente ha observado la Luna para anticipar los cambios del clima. La Luna, de hecho, afecta el clima de la Tierra y los patrones climáticos de varias formas sutiles.

Hace 4.500 millones de años, dos viejos planetas chocaron y se fusionaron en uno para convertirse en la Tierra.

Durante el colosal encuentro de estos dos planetas, la proto-Tierra y Theia, una pequeña masa rocosa se desprendió para convertirse en nuestra luna. 

Este, nuestra compañera más cercana en la inmensidad del espacio está intrínsecamente ligada a nuestra propia existencia, con ritmos lunares incrustados en los ciclos de la vida en la Tierra.

Los efectos de las acciones de la Luna sobre la Tierra aún no se comprenden totalmente. El reto es desentrañar qué es mito y cuándo nuestra compañera lunar realmente tiene influencia.

Órbita fluctuante

El efecto más obvio que tiene la Luna en la Tierra se puede ver en las mareas oceánicas. A medida que la Tierra gira cada día, la gravedad de la Luna empuja el agua del lado más cercano de la Tierra hacia ella, creando un bulto.

El mar también se hincha en el lado opuesto debido a la fuerza centrífuga causada por la rotación de la Tierra. La Tierra gira debajo de estos bultos acuosos, lo que resulta en las dos mareas altas y las dos mareas bajas que vemos cada día.

Cada 18,6 años, la órbita de la Luna «oscila» entre un máximo y un mínimo de más o menos 5 grados en relación con el ecuador de la Tierra.

Este ciclo, documentado por primera vez en 1728, se llama ciclo nodal lunar.

Marea alta en India

FUENTE DE LA IMAGEN – HINDUSTAN TIMES

El efecto más obvio que tiene la Luna en la Tierra se puede ver en las mareas oceánicas.

Cuando el plano lunar se aleja del plano ecuatorial, las mareas en la Tierra disminuyen. Cuando la órbita de la Luna está más alineada con el ecuador de la Tierra, las mareas se extienden.

Ahora la NASA dice que el aumento del nivel del mar debido al cambio climático, combinado con la influencia del ciclo nodal lunar, provocará un aumento dramático en la cantidad de inundaciones causadas por la marea alta durante la década de 2030.

Benjamin Hamlington, líder del equipo científico del Grupo de Nivel del Mar y el Hielo de la NASA, está interesado en cómo los niveles del mar responden a las acciones naturales y humanas, además de lo qué significa eso para las poblaciones costeras.

Antes de mudarse a California, Hamlington vivía en la costa de Virginia, donde las inundaciones ya eran un gran problema.

«Las inundaciones de la marea alta afectan ampliamente la vida en las comunidades costeras. Afectan su capacidad para llegar a trabajo, dificultan que las empresas permanezcan abiertas», dice.

«Ahora es sólo un inconveniente, pero será algo difícil de ignorar, difícil de vivir», asevera.

Estas inundaciones, exacerbadas por la Luna dañarán la infraestructura y cambiarán las costas, asegura Hamlington.

«Es posible que veamos cuatro veces la cantidad de inundaciones de una década a la siguiente. El ciclo nodal lunar afecta a todos los lugares de la Tierra y los niveles del mar están subiendo en todas partes. Así que veremos estos rápidos aumentos en las inundaciones de marea alta en todo el mundo», dice el investigador científico.

Una amenaza para la vida silvestre

El ciclo nodal lunar podría plantear muchos desafíos para los humanos, pero para la vida silvestre en los ecosistemas costeros podría ser una amenaza existencial.

Ilia Rochlin, profesora visitante de la Universidad de Rutgers, estudia el vínculo entre el ciclo nodal lunar y las poblaciones de mosquitos de las marismas.

«Cuando el ciclo nodal está en su punto máximo, las mareas altas inundan el hábitat de los mosquitos hacia la tierra», dice Rochlin.

En ese momento, la inundación de las mareas ocurre con más frecuencia y trae consigo killis, un grupo de unos pocos cientos de especies de peces parecidos a los pececillos que se encuentran en aguas saladas, salobres y dulces.

Estos depredadores eliminarán o reducirán las poblaciones de mosquitos que se encuentran en las etapas de desarrollo de huevo, larva o pupa, antes de que los insectos pueden volar fuera del agua donde nacieron.

Rana verde

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La Luna tiene un efecto sutil sobre la Tierra que afecta a todos los ecosistemas.

«Normalmente, hay menos mosquitos en el pico del ciclo», afirma Rochlin. «En el punto más bajo del ciclo nodal, las mareas pueden inundar el hábitat de los mosquitos con muy poca frecuencia, dándoles tiempo suficiente para emerger, aumentando así sus poblaciones».

Y no son solo los mosquitos los que se ven afectados porque su abundancia es un indicador del bienestar de muchas otras especies.

Las ciénagas carecen de grandes mamíferos herbívoros, pero tienen invertebrados como camarones, cangrejos, caracoles, saltamontes y otros insectos. Estos, a su vez, son una importante fuente de alimento para las aves playeras y los peces.

«Cuando el pico del ciclo nodal lunar se cruza con el aumento del nivel del mar, crea la posibilidad real de que las marismas se ahoguen», alerta Rochlin.

Y cuando los invertebrados de una marisma se ahogan, las aves playeras, los peces y otras especies que dependen de ellos también sufren profundamente. Eso incluye a las personas, ya que estas ciénagas son parte integral de la economía mundial y sirven como vivero de una gran cantidad de vida marina que incluye más del 75% de todas las especies pesqueras.

Las marismas también tienen una importancia ambiental significativa ya que almacenan carbono a tasas mucho mayores que muchos ecosistemas terrestres.

Los humedales de agua dulce, por su parte, contienen casi 10 veces más carbono que los sitios de agua salada de las mareas, en parte debido a su gran extensión.

Con el aumento de las inundaciones debido a la oscilación de la Luna y el aumento del nivel del mar, los humedales de agua dulce también pueden enfrentar un cambio profundo.

Kristine Hopfensperger, científica medioambiental de la Universidad de Northern Kentucky, EE.UU., estudia la salinización de los humedales de agua dulce.

«Los humedales costeros de agua dulce experimentan grandes fluctuaciones de marea a lo largo del día y son mucho más biodiversos que sus contrapartes de las marismas», dice.

«Muchas especies son especialistas, así que tan pronto como las plantas o el primer nivel de la red alimentaria comienzan a variar la composición de una comunidad diversa de plantas de agua dulce hacia una comunidad menos diversa de plantas tolerantes a la sal, los animales que dependen de estas plantas pueden comienzan a cambiar, como las aves y los insectos terrestres», explica.

«Las especies acuáticas de agua dulce también se ven muy afectadas por el aumento de la salinidad y son empujadas río arriba para permanecer en el agua dulce», acota.

«La salinización de los humedales costeros de agua dulce seguirá aumentando con el aumento del nivel del mar y cuanto más frecuentes sean las inundaciones, más se verán afectados los humedales por la salinidad».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future por Katherine Latham

Espacio/Clima extremo/Luna/Cambio Climático/

Medio Ambiente/Ciencia

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