Borges y La Prensa

Los volúmenes de «Textos Recobrados» reúnen las colaboraciones de Jorge Luis Borges en diversos diarios, revistas, libros y folletos e integra la obra del escritor compilada después de su fallecimiento.

Borges y La Prensa

En esta ocasión y en el mes aniversario del diario, nos vamos a referir a un artículo suyo que fue publicado La Prensa, bajo el título «La presencia de Buenos Aires en la poesía», y que forma parte de los escritos mencionados. En esta primera etapa, sólo abordaremos a dos autores.­

En dicho escrito, Borges describe de manera ligera las sensaciones que él percibe mientras recorre algunos barrios porteños. Y es ahí donde reflexiona que «lo indesmentible es que la realidad de Buenos Aires también es realidad de poesía». Es a partir de ese instante cuando cree necesario rememorar -de forma muy sintética- sobre algunos poetas primitivos.­

El primero que evoca es al poeta argentino Domingo Martinto.­

De sus obras, Borges escoge a `Divagando», escrita antes del año 1890, la cual, según palabras de Borges, refleja un «desganado paseo por las orillas de Buenos Aires». Y que si bien la misma contiene una estructura «floja» y «borrosa», rescata que el autor ha sabido «nombrar cosas nuestras», pues para Borges, «nombrar, en los comienzos de la literatura, equivale a crear».­

El segundo escritor abordado es Eduardo Wilde, a quien lo exhibe como «otro fundador literario de Buenos Aires». 

El texto que trata se llama `Sin Rumbo’ y pertenece a la obra Prometeo & Cía. A ese ejemplar nos lo presenta como un «libro aporteñado, andariego y admirable por muchos lados», que «eterniza otra caminata por las orillas». 

Sobre él, Borges nos narra: «Wilde camina de día, cuando el sol saca los arrabales a la vergüenza pública y el pastito brilla en los huecos. Wilde se va por el lado de los callejones y los desmontes y llega a un almacén, ¿cuándo no?».­

Aquí nos parece preciso hacer un paréntesis para poner énfasis sobre la pregunta que se hace el futuro autor de «El tamaño de mi esperanza» en torno al «almacén», puesto que es un tema recurrente en la bibliografía de Wilde, basta con leer las primeras páginas de Aguas abajo, uno de los clásicos de Wilde, para darnos cuenta de que el literato ejemplifica el concepto de felicidad al sostener que «un almacenero es feliz porque durante la semana se lo pasa esperando el domingo para cerrar su tienda y salir a pasear».­

Prosiguiendo con la composición primaria de Wilde («Sin Rumbo»), Borges recogerá la siguiente frase: «Los perros flacos trotaban apurados, ladeandose contra las paredes, y se paraban de tiempo en tiempo a oler el horizonte, o mirar con curiosidad a los paseantes». 

El entusiasmo que le causó a Borges haber leído estas líneas, le provocó la idea de tachar un par de composiciones suyas que tenía en aquel tiempo sobre el barrio de Villa Ortúzar, para así «poner en su lugar la sola sentencia de Wilde: perros oliendo el horizonte, que es significativa apretadamente de la grandeza y de la desolación del suburbio». Por el momento, hemos esquematizado la analogía que presenta Borges entre Domingo Martinto, prosista contemporáneo de Rafael Obligado, y Eduardo Wilde, médico cirujano y exponente de la Generación del 80.­

­Como detalle anecdótico, cabe señalar que el artículo al que hemos hecho referencia fue publicado el 11 de julio de 1926. 

Un año después, en 1927, Borges iba a dictar una conferencia en el Instituto Popular de Conferencias de La Prensa, la misma se titulaba «El idioma de los argentinos», y tuvo que ser leída por un amigo de él -Manuel Rojas Silveyra-. Borges adujo que tenía problemas de visión y que no iba a poder leer bien, sin embargo eso fue una excusa, puesto que fue su timidez lo que le impidió que pudiera disertar en público. Ese ensayo fue incluido al año siguiente en un libro suyo de título homónimo. Aquí uno observa cómo y de qué manera se contrastaba la personalidad del escritor con lo que él narraba. No se asemejaba a aquel muchacho que había visto bailar en la vereda a «esos tangos de Arolas y de Greco». Continuar ejemplificando con diversos contrastes significa agotar la memoria de don Ireneo Funes. Sin duda, estos matices han sido -en parte- los precursores de la invención del poema «Borges y yo».

Imagen de portada: Gentileza de Diario Panorama

FUENTE RESPONSABLE: Diario Panorama. Por Eduardo A. Fusero

Jorge Luis Borges/Genios Virtuosos

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