Branko Milanovic: «Los más ricos en Chile ganan como los más ricos de Alemania y los más pobres como en Mongolia». Parte 2/2

¿Y qué otro tipo de consecuencias dejará esta pandemia a nivel político y económico?

Vamos a estar peor. Vamos a perder vidas, ingresos, un retroceso en la globalización, más tensiones en las relaciones políticas entre países, malestar social.

No veo qué puede mejorar. Es un desastre gigantesco. No hay voluntad de cooperación entre Estados Unidos y China y otros líderes nacionalistas como Vladimir Putin en Rusia, como Narendra Modi en India o Jair Bolsonaro en Brasil. Los países más grandes tienen líderes que no están interesados en colaborar. Eso me deja bastante pesimista sobre lo que viene después de la pandemia.

¿Ve algún efecto positivo de la pandemia?

No veo ninguno. Lo único que podría ser de alguna manera positivo, es que reconsideremos nuestro enfoque hacia el sistema de salud, especialmente en los países ricos porque en los países ricos el sistema de salud ha sido un gigantesco fracaso, basta con mirar Estados Unidos.

¿Qué es lo que más le preocupa sobre las políticas que ha llevado adelante el gobierno de Donald Trump en estos años en la Casa Blanca, cuál será su mayor legado?

Uno de sus legados será la relación entre EE. UU. y China. Esa relación no va a regresar a lo que era antes, incluso si Trump perdiera las elecciones en noviembre.

La relación entre EE. UU. y China ha sido envenenada y eso va más allá de Trump y del Partido Republicano.

En su último libro «Capitalism, Alone: The Future of the System That Rules the World», usted se refiere al «capitalismo de la gente», ¿de qué se trata exactamente?

Hay distintos tipos de capitalismo. Uno es el que conocemos como capitalismo liberal meritocrático, donde el ejemplo es EE. UU. y el otro es el capitalismo político, donde el ejemplo es China. En el caso de China el concepto es bastante similar a lo que otros llaman capitalismo de Estado.

En los sistemas capitalistas hay una gran concentración de los ingresos provenientes del capital. Y los que concentran el capital tienden a dominar el proceso político.

Branko Milanovic

FUENTE DE LA IMAGEN – MICHAEL SPILOTRO

Milanovic es partidario de avanzar hacia el «capitalismo de la gente».

Una de las maneras de desconcentrar es permitir a los inversionistas más pequeños un mayor acceso a las ventajas que tienen actualmente frente a los grandes inversionistas. Por ejemplo, que los trabajadores tengan participación accionaria.

Tenemos el concepto de «property owning democracy» (democracia de propietarios), que se podría llamar «capitalismo de la gente».

Es el capitalismo donde gran parte del capital pertenece a muchas personas, es decir, menos concentración del capital que la que tenemos ahora.

Y en ese contexto, ¿cómo ve el futuro del capitalismo?

Creo que deberíamos movernos hacia ese tipo de capitalismo. Y ese tipo de capitalismo requiere seguir varios pasos, como mejorar el sistema impositivo, especialmente el impuesto a la herencia para nivelar la cancha de juego, para que sea más pareja.

Lo otro es la educación. Si tienes buenas escuelas públicas y la educación es gratuita para todos, también creas igualdad de oportunidades. Y lo otro es el financiamiento público de las campañas electorales.

Sabemos que las cosas no son blanco o negro. Pero si tuviera que definirse políticamente en los términos que existen actualmente, ¿dónde se ubicaría?

Como usted dice no es blanco o negro y además la terminología es engañosa. Si realmente me tuviera que definir, diría que soy un socialdemócrata.

Ahora bien, los socialdemócratas aceptan el capitalismo, pero plantean que si no se hacen correcciones, llegaríamos a niveles insostenibles de desigualdad. Pero incluso esto de la socialdemocracia es una simplificación.

Si miramos la evolución de la desigualdad de ingresos en las últimas décadas a nivel global, ¿ha aumentado o ha disminuido?

En el último par de décadas la desigualdad ha caído, principalmente por el ascenso de países más pobres como China, India, Vietnam, Indonesia y otros.

Este fuerte impulso en la nivelación del ingreso se explica simplemente porque países grandes como China e India han crecido más. Eso provee una gran fuerza compensatoria.

¿No es eso una señal de que el capitalismo puede funcionar?

Sí, es una señal. Podemos decir que sin globalización China e India no habrían sido capaces de crecer al nivel que lo han hecho.

Esa reducción en la desigualdad global es, hasta cierto punto, compensada con el aumento de la desigualdad al interior de esos países.

Xi Jinping y Donald Trump

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Milanovic dice que hay una masiva convergencia de ingresos entre Asia y Occidente y un aumento de la desigualdad dentro de los países.

Tienes dos fuerzas que se enfrentan. La masiva convergencia de ingresos entre Asia y Occidente, y por el otro lado, el aumento de la desigualdad dentro de los países.

Pero esta fuerza compensatoria no es lo suficientemente grande para afectar la convergencia. Por eso la desigualdad global ha disminuido.

Algunos economistas dicen que si en general una persona promedio dice que vive mejor que sus padres, eso es suficiente para demostrar que el sistema funciona bien. Es decir, no es tan importante reducir la desigualdad, si finalmente con el paso del tiempo vas a progresar respecto a tu origen…

Ciertamente la gente en China está mejor ahora que hace 20 o 40 años atrás. Eso no significa que la desigualdad no sea importante. Quienes utilizan esos argumentos no ven los efectos negativos de la desigualdad.

Si tienes alta desigualdad por un tiempo largo, estratificas la sociedad entre los que tienen acceso a ciertas cosas y los que no. Eso va contra la igualdad de oportunidades.

Incluso si miras China, que ha crecido tanto, aún tienes problemas de desigualdad muy profundos.

Sobre la movilidad social en Estados Unidos, ¿qué ha pasado con el «sueño americano»?, ¿aún sigue vivo?

Una posibilidad es que, técnicamente hablando, el sueño americano nunca existió.

El sueño americano se sustenta en la idea de que no importa donde hayas nacido, tendrás las mismas oportunidades que el resto.

Un hombre sostiene un cartel

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Una posibilidad es que, técnicamente hablando, el sueño americano nunca existió», dice Milanovic.

Lo cierto es que nunca hemos tenido datos empíricos del siglo XIX o de principios del siglo XX. No estoy seguro si empíricamente ese sueño fue alguna vez real, aunque se aceptó como si fuera real.

Ahora que tenemos acceso a datos, podemos comparar el perfil de los padres en relación al de sus hijos, en cuanto a educación e ingresos. Lo que encontramos es que en EE. UU. hay una relativa pequeña movilidad social.

Hay movilidad, obviamente, pero es mucho menor que en los países socialdemócratas del norte de Europa.

Creo que la idea del «sueño americano» es una percepción sobre algo que ocurrió en el pasado, que puede o no puede ser verdad. No lo sabemos.

Imagen de portada: Branko Milanovic

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. junio 2020

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Floyd.

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