El concurso

Fuiste sin duda

mi gran amor

de adolescente,

hasta que partiste.

Fueron cinco años

en que intercambiamos

numerosas cartas,

muchas de ellas

perfumadas

con mis primeras

pequeñas prosas,

pero con el tiempo

ellas poco a poco

fueron desvaneciendo

la inocencia de ese amor.

Regresaste un día

luego de cinco largos años,

tu padre había ya

cumplido su destino

en el puerto de Génova.

Me llamaste al tiempo,

invitandome a verte

a tu casa

bajo la atenta

mirada de tu padre,

me sentí incómodo

como si fuera 

una elección

en un concurso,

del que tu no eras

ni siquiera parte.

Me molesto tanto

que no tarde

demasiado

en retirarme,

eso sí detuve

el auto en una florería

y te envie

sesenta rosas rojas,

por los sesenta

meses de ausencia.

Con una tarjeta

que solo decía,

“gracias por permitir

amarte hace ya tiempo,

pero sabes ya no somos

solamente dos”. Adiós.

Pasaron unos meses

de casualidad me enteré, 

que fue con dos jóvenes

durante ese tiempo

de ausencia,

con quienes 

te escribiste.

No me equivoque,

no resulte ser

un rebelde sin causa,

cuando fui a tu casa

una premonición

me alertó de una

eliminación segura.

Imagen: Gentileza PinterestReeditado

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