Antigua Roma. Gladiadores y gladiadoras. Parte 1/2

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Un gladiador era un combatiente armado que entretenía al público durante la República y el Imperio en confrontaciones violentas contra otros gladiadores, animales salvajes y condenados a muerte. Algunos gladiadores eran voluntarios que arriesgaban sus vidas y su posición legal y social al presentarse en la arena.

La mayoría eran menospreciados por ser esclavos, educados en duras condiciones, marginados socialmente y segregados incluso tras la muerte. Los gladiadores ofrecían a los espectadores un modelo de la ética militar de Roma y, al combatir o morir con dignidad, podían inspirar admiración y reconocimiento popular.

Hay evidencias de esta práctica en los ritos funerarios durante las guerras púnicas del siglo III a. C. Pronto se convirtió en un rasgo esencial de la política y de la vida social del mundo romano.

Los juegos de gladiadores se prolongaron durante casi mil años, alcanzando su apogeo entre el siglo I a. C. y el siglo II d. C. Finalmente, decayeron durante los primeros años del siglo V tras la adopción del cristianismo como religión estatal del Imperio romano en el año 380, aunque la caza de bestias continuaron hasta el siglo VI.

La última referencia a mujeres gladiadoras es el decreto del emperador Septimio Severo del año 200, que prohibía a las mujeres luchar en la arena.

LOS GLADIADORES

Había muchos tipos de gladiadores, que se especializaban en la utilización de armas y técnicas de combate específicas. Los primeros tipos de gladiadores recibieron su nombre de los enemigos de Roma de la época: los samnitas, los tracios y los galos.

Los samnitas estaban poderosamente equipados y probablemente el tipo más popular, una vez que estos antiguos enemigos habían sido conquistados y luego asimilados por el Imperio de Roma.

Solamente luchaban contra otros de la misma escuela. En los munus [1] de la República media, cada tipo de gladiador parece haber luchado contra un tipo similar o idéntico. En la última época de la República y en los primeros tiempos del Imperio se les enfrentó con tipos diferentes aunque complementarios.

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El samnita [2] era ágil y con cabeza descubierta, protegido solo en el brazo y hombro izquierdos, enfrentaba su red, su tridente y su daga contra el otro que estaba, más poderosamente armado y con casco. Algunas variantes que se introdujeron fueron los gladiadores que luchaban con carros o a caballo.

El comercio de gladiadores se desarrollaba en todo el imperio y estaba sujeto a supervisión oficial. El éxito militar de Roma generó un suministro de soldados prisioneros que fueron repartidos para su explotación en minas estatales o anfiteatros y para su venta en el mercado libre.

Tras la I guerra judeo romana las escuelas de gladiadores recibieron una gran afluencia de judíos. Los considerados no aptos para su entrenamiento como gladiadores habrían sido enviados directamente a las arenas, los mejores y más robustos fueron enviados a Roma.

Desde el punto de vista militar de Roma, a los soldados enemigos que se habían rendido o que habían permitido su propia captura y esclavitud se les había concedido el don inmerecido de la vida. 

Su formación como gladiadores les daría la oportunidad de redimir su honor en el munus.

Además de los esclavos y prisioneros, otras dos fuentes de provisión de gladiadores, utilizadas con mayor frecuencia durante el Principado y la relativamente baja actividad militar de la pax romana eran los criminales condenados a morir en la arena o a las escuelas o juegos de gladiadores como castigo por sus delitos y los voluntarios remunerados los cuales, a finales de la República, puede haber sido más de la mitad de todos los gladiadores.

La utilización de voluntarios tenía un precedente en el munus celebrado en Iberia por Escipión el Africano, aunque en este caso no estaban remunerados.

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Para los pobres y para los no ciudadanos, la incorporación a una escuela de gladiadores ofrecía una oportunidad de obtener un oficio, comida de forma regular, alojamiento de algún tipo y una oportunidad de luchar por la fama y la fortuna. Marco Antonio eligió a una compañía de gladiadores como su guardia personal.

Los gladiadores por lo general se quedaban con el dinero de sus premios y los regalos que recibían, que podían ser sustanciales. El emperador Tiberio ofreció a varios gladiadores retirados 100.000 sestercios [3] cada uno para que regresaran a la arena. Nerón le dio al gladiador Spiculus propiedad y residencia igual a la de los hombres que habían celebrado triunfos.

Mujeres gladiadoras

El que existan muy pocas fuentes primarias y que los romanos ni siquiera tenían una palabra para designar a las mujeres que luchaban como gladiadoras, parece indicar que no era un hecho frecuente. Las gladiadoras aparecen como algo inusual en los años 60 d. C., también como figuras exóticas de un espectáculo excepcionalmente fastuoso.

Durante el reinado de Domiciano en el año 89 d. C., presentaba una batalla entre gladiadoras, descritas como amazonas

El emperador Nerón hizo que hombres, mujeres y niños etíopes lucharan en un munus en el año 66 d. C .para impresionar a Tiridates I de Armenia. Los romanos parece que consideraban la idea de una mujer gladiadora original y entretenida, o totalmente absurda.

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Juvenal despierta el interés de sus lectores con una mujer llamada Mevia, cazando jabalíes en la arena con una lanza en la mano y los pechos al descubierto, y Petronio se burla de las pretensiones de un ciudadano rico pero de clase baja, cuyo munus incluye a una mujer que lucha desde un carro o una carroza.

Durante el reinado de Domiciano en el año 89 d. C., presentaba una batalla entre gladiadoras, descritas como amazonas. 

Hay en Halicarnaso un relieve del siglo II d. C. que representa a dos mujeres combatientes llamadas Amazona y Achillia y su combate terminó en un empate.

En el mismo siglo, hay un epígrafe que alaba a una de las élites locales de Ostia como la primera en armar a las mujeres en la historia de sus juegos.

Probablemente estaban sometidas a la misma regulación y entrenamiento que sus homólogos masculinos, aunque sólo se enfrentaban a otras gladiadoras. 

Debemos saber que en algunos combates colectivos podían incluirse mujeres, normalmente luchando desde un carro y probablemente armadas con arco y flechas.

La moral romana exigía que todos los gladiadores fueran de las clases sociales más bajas. Dion Casio decía que cuando el emperador Tito usaba gladiadoras, estas eran de una clase aceptablemente baja. La última referencia a mujeres gladiadoras es el decreto del emperador Septimio Severo del año 200, que prohibía a las mujeres luchar en la arena.

Emperadores

Una prueba del atractivo, popularidad y prestigio de la lucha gladiatoria es que incluso la practicaron algunos emperadores. Caligula, Tito, Adriano, Caracalla o Didio Juliano compitieron en la arena, tanto en público como en privado, aunque el riesgo que corrieron era mínimo.

El emperador Cómodo fue un gran entusiasta del munus, luchó en la arena en gran número de ocasiones y obligaba a la élite de Roma a asistir a sus actuaciones como gladiador. La mayoría de sus actuaciones como gladiador eran incruentas, luchando con espadas de madera y en las que invariablemente ganaba.

Se decía que había remodelado la colosal estatua de Nerón a su imagen y la dedicó a sí mismo como “Campeón de sectores”. El único luchador zurdo en vencer doce veces a mil hombres. Se decía que había matado 100 leones en un día, casi con toda seguridad desde una plataforma elevada que rodeaba el perímetro de la arena, lo que le permitió demostrar con seguridad su puntería.

Los juegos

Los preparativos

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Los juegos de gladiadores se anunciaban con mucha antelación en distintos lugares como hitos, muros y edificios, indicando el motivo de su celebración, su organizador, el lugar de celebración, la fecha y el número de parejas de gladiadores que iban a participar.

También podrían destacarse otros detalles como las venationes [4], las ejecuciones, la música y otros lujos que se ofrecieran a los espectadores, como un toldo para protegerse del sol, aspersores de agua, alimentos, bebidas, dulces y, ocasionalmente, rifas o premios.

Para los fanes y los apostadores, el día del munus se distribuía un programa más detallado, en el que se mostraban los nombres, procedencia, familia gladiatoria, tipos y resultados de los combates de las parejas de gladiadores, así como el orden de aparición de cada uno de ellos.

Los gladiadores zurdos se anunciaban de forma destacada. Estaban acostumbrados y entrenados para luchar contra los diestros, lo que les daba una ventaja sobre la mayoría de los oponentes y ofrecía una combinación interesantemente poco ortodoxa.

La noche anterior al munus, los gladiadores celebraban un banquete público, en el que los espectadores tenían la posibilidad de ver de cerca a los protagonistas del evento y los apostadores hacerse una idea de por quién y cuánto apostar.

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Su estructura

Los munera [5] oficiales de principios de la era imperial consecuencia de la reforma augusta parecen haber mantenido una estructura establecida compuesta por diferentes actos: la venatio, los ludi [6] meridiani y el munus gladiatorum, el combate de gladiadores propiamente dicho.

El día del evento la jornada se iniciaba al salir el sol, aunque los combates de gladiadores no se iniciaban hasta la tarde. El historiador Plinio indica que los gladiadores eran conducidos al anfiteatro en lujosos carros. Los espectáculos comenzaban generalmente con cacería de animales y luchadores con bestias, que duraban hasta el mediodía.

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A continuación, los de mediodía, de contenido variable pero que solían incluir ejecuciones de condenados por medio de bestias o que combatían entre ellos hasta que no quedaba ninguno y ejecuciones de noxii [7], a los que se les aplicaban suplicios añadidos.

Es posible que los gladiadores participaran como verdugos, aunque la mayoría de los asistentes y los propios gladiadores preferían la dignidad de un combate equilibrado.

También podía haber combates de comediantes, aunque algunos pueden haber sido letales. Un grafiti pompeyano presenta un burlesque de músicos, vestidos como oso flautista y pollo soplador de cuernos, tal vez como acompañamiento a la actuación de una parodia de contienda de unos fiestas de mediodía.

El munus se iniciaba con un desfile que entraba en la arena, encabezada por los lictores que llevaban los fasces que mostraban el poder del magistrado promotor sobre la vida y la muerte. Les seguía una pequeña banda de trompetistas que tocaban una fanfarria.

Se llevaban imágenes de los dioses para que presenciaran los actos, seguidos de un escriba para registrar el resultado, y de un hombre que llevaba la ramilla de palma utilizada para honrar a los vencedores. El organizador, vistiendo toga, entraba entre un séquito que llevaba las armas y armaduras que se iban a utilizar. Los gladiadores, luciendo armaduras ornamentales, entraban en último lugar.

El munus terminaba a la puesta de sol, pues eran muy raros los espectáculos nocturnos y era frecuente la celebración de una fiesta tras el evento.


[1] El vocablo munus era entendido como un regalo que obliga al intercambio, y proviene de la raíz “mei”, que es propiamente dar en cambio, más el sufijo “nus”, que distingue a las nociones de carácter social.

[2] Los samnitas fueron una de las antiguas tribus itálicas, que habitaron en el Samnio que era una región montañosa de Italia meridional entre el siglo VII a. C. y el siglo III a. C. Esta tribu de origen latino estaba emparentada con los Sabelios, establecidos justo al norte de sus territorios.

[3] El sestercio, del latín sestertius, semistertius, es una antigua moneda romana de plata, cuyo valor equivalía a un cuarto de denario, a la centésima parte de un áureo, y a dos ases y medio.

[4] Venatio, en la Antigua Roma, es el nombre que recibían los espectáculos que se celebraban en el circo o en el anfiteatro y en el que intervenían animales exóticos y salvajes, dentro de la celebración de los juegos romanos.

[5] Los munera (en singular, munus) eran las obras o servicios públicos que determinados ciudadanos ricos de alto estatus ofrecían a favor del pueblo romano. Entre los munera más apreciados se encontraba el combate de gladiadores (munus gladiatorium).

[6] Los ludi eran juegos públicos celebrados en beneficio y para el entretenimiento del pueblo romano. Los ludi se llevaban a cabo como parte de determinadas fiestas religiosas en la Antigua Roma, siendo en ocasiones su principal característica. También se presentaban como parte del culto estatal.

[7] Los gladiadores romanos Noxii, no son realmente verdaderos gladiadores. Estos combatientes solían ser criminales o prisioneros de guerra, que daban pocas oportunidades para convertirse en un hábil gladiador.

[8] El Ludus era también el lugar donde se entrenaba a los gladiadores. Dichas escuelas, tanto estatales como privadas, fueron creadas debido a la creciente demanda de gladiadores en la Antigua Roma, resultando las más sobresalientes la de Capua, Pompeya o Rávena, además de las existentes en la propia Roma.

[9] El que daba un espectáculo de gladiadores en honor de los muertos.

[10] El enviado

[11] El lanista era un personaje esencial en los munera gladiatoria, un auténtico mercader de carne humana. Vivía en estrecho contacto con piratas y traficantes. Obtenía sus gladiadores, en primer lugar, de los prisioneros de guerra.

[12] Malditos

Imagen de portada: Gentileza de Nuevatribuna.es

FUENTE RESPONSABLE: Nuevatribuna.es/ Por Edmundo Fayanás Escuer. Septiembre 2021

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