Nerón Claudio César Augusto Germánico: verdades y mentiras. Parte 2/3

LAS SUBLEVACIONES DE REGIONES CONTRA ROMA.

Poco después de su ascenso al trono en el año 55, el reino vasallo de Armenia derrocó a su príncipe Radamisto y lo sustituyó por el príncipe parto, Tiridates I. 

Los romanos consideraron esto como una invasión parta de territorio romano y temieron cómo actuaría el entonces joven emperador ante la situación. 

Nerón reaccionó rápidamente enviando un ejército a la región bajo las órdenes de Cneo Domicio. Los partos huyeron y cedieron temporalmente el control de Armenia a Roma.

La paz no duró mucho y la guerra a gran escala se inició en el año 58. El rey parto Vologases I se negó a retirar a su hermano Tiridates de Armenia e inició una invasión en toda regla del territorio armenio pero Corbulón respondió satisfactoriamente rechazándolos ese mismo año. Tiridates se vio por tanto obligado a ceder de nuevo el control de Armenia a Roma.

Nerón fue aclamado en público cuando llegaron a Roma las noticias de esta victoria. El emperador colocó a Tigranes VI, un noble capadocio, en el trono de Armenia y Corbulón, por su parte, fue nombrado gobernador de Siria como recompensa por su buena actuación en el Este.

Tigranes invadió la provincia parta de Adiabene, en el año 62. Una vez más, Roma y Partia se encontraban en guerra, situación que continuó hasta el año 63. Partia por su parte alimentó el establecimiento de disturbios por territorio sirio.

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Corbulón trató de convencer a Nerón para que continuara con la guerra, pero Nerón optó por intentar llegar a un acuerdo de paz, mientras que en Roma crecían las dudas de la plebe debido al vulnerable suministro de grano y al déficit presupuestario.

Nerón terminó resolviendo el problema de manera diplomática, le concedió la posibilidad de gobernar Armenia al príncipe parto Tiridates, pero solo si era coronado por un emperador romano. Fue coronado en Roma por el propio Nerón. En el futuro, por tanto, el Rey de Armenia debía ser un príncipe parto, pero debía ser nombrado por el emperador romano.

Tiritades se vio obligado por tanto a viajar a Roma para ser coronado por Nerón y el pueblo, por su parte, se mostró contento por las vidas que se habían salvado gracias a este acuerdo de paz. Fue una ceremonia increíblemente exitosa, que trajo paz durante muchos años entre Roma y Partia.

El Tratado le supuso una gran victoria política que propició que el emperador se convirtiese en un personaje muy popular en las provincias orientales y también entre los partos. La paz entre Roma y Partia se mantuvo hasta el año 114, cuando el emperador Trajano invadió Armenia.

f16 copiaDomus Aurea

Nerón tenía claro que dentro del Imperio Romano había una gran tensión, por eso buscó siempre que pudo, soluciones diplomáticas. Por eso, uno de sus legados es la diplomacia en la resolución de las guerras. Para algunos historiadores, la forma en que manejó estos conflictos es uno de sus grandes legados.

En comparación con sus sucesores, Roma se mantuvo relativamente pacífica bajo el reinado de Nerón. La guerra contra Partia fue la única gran guerra acaecida durante su gobierno, y a su término se le elogió por ser una victoria tanto política como militar. Sin embargo, y al igual que muchos emperadores, Nerón tuvo que enfrentarse a una serie de rebeliones internas y luchas por el poder durante su reinado.

Nerón fue uno de los pocos emperadores que pudo disponer el cierre de las puertas del Templo de Jano. Jano era en la mitología romana el dios del principio y del final, y tenía un templo en el foro romano, al cual debían cerrarse las puertas en tiempos de paz.

Como los ejércitos romanos siempre se encontraban combatiendo en alguna provincia lejana, las puertas del templo permanecían abiertas. Solo tres emperadores romanos pudieron mantener las puertas del templo cerradas por un tiempo: Augusto, Vespasiano y Nerón.

  1. Rebelión británica

El gobernador de la provincia de Britania, Cayo Suetonio Paulino estaba ocupado tomando la isla de Mona en el año 60, las tribus del sureste, encabezadas por la reina Boudica se rebelaron contra Roma.

Boudica y sus tropas destruyeron tres ciudades antes de que el ejército de Suetonio Paulino pudiera regresar y sofocar la rebelión en la batalla de Watling Street acontecida en el año 61. Temiendo que Suetonio Paulino pudiera incitar todavía más a la revuelta, Nerón sustituyó al victorioso gobernador por el más conciliador Publio Pretonio Turpiliano.

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Nerón. Museo Nacional del Prado

  1. Conspiración de Pisón

Cayo Calpurnio Pisón, que era un senador romano, organizó una conspiración para derrocar a Nerón en el año 65 con la ayuda de Subrio Flavio, un tribuno pretoriano y Sulpicio Ásper, un centurión. Según Tácito, la intención de los conspiradores era “liberar al Estado” del tiránico gobierno de Nerón y restaurar la República.

El liberto Milico descubrió el complot e informó al secretario del emperador, Epafrodito. A consecuencia de esto, la conspiración fracasó y sus componentes fueron ejecutados, incluyendo Marco Aneo Lucano, poeta y amigo del emperador, además de sobrino de Séneca. Séneca se suicidó tras reconocer haber hablado del complot con los conspiradores.

  1. Revuelta judía

Estalló una revuelta en Judea, en el año 66, debido a la creciente tensión religiosa entre griegos y judíos. Nerón envió a quien años más tarde sería el emperador Vespasiano a sofocar la rebelión en el año 67, cosa que hizo satisfactoriamente en el año 70, dos años después de la muerte del propio Nerón.

Durante el conflicto los romanos destruyeron la ciudad de Jerusalén, destrozaron su Templo, masacraron a la población y a los supervivientes los vendieron en los mercados de esclavos por todo el imperio. 

Fue el inicio de la Diáspora o dispersión de los judíos como pueblo errante y sin patria, situación que se haría definitiva tras la segunda revuelta judía seis décadas más tarde.

  1. La rebelión de Víndex

A finales del año 67 o principios del 68, Cayo Julio Vindex, gobernador de la Gallia Lugdunensis, se rebeló contra la política fiscal de Nerón. 

El emperador envió a Lucio Verginio Rufo, que era gobernador de Germania Superior a sofocar la revuelta. 

Víndex, con el objetivo de recabar aliados, solicitó apoyo a Galba, gobernador de la Hispania Tarraconense pero Verginio Rufo terminó derrotando a Víndex y este se suicidó. Galba por su parte había sido declarado enemigo público.

  1. Ascenso de Galba

Nerón había recuperado el control militar del Imperio, cuestión que fue utilizada en su contra por sus enemigos en Roma. El Senado votó, en junio del año 68, que Galba fuera proclamado como emperador y declaró enemigo público a Nerón.

La Guardia pretoriana había sido sobornada y su prefecto Cayo Ninfidio Sabino ambicionaba convertirse en emperador, por lo que capturó a Nerón y le obligó a suicidarse.

La muerte de Nerón sin dejar herederos, en vez de traer estabilidad al Imperio, desató un ciclo de guerras civiles conocido como “el año de los cuatro emperadores”. Los sucesores de Nerón combatieron entre sí por el poder y fueron sucediéndose hasta que Vespasiano fue proclamado emperador, comenzando la que sería la dinastía Flavia.

El gran incendio de Roma

Durante la noche del diecinueve de julio del año 64 se declaró en Roma un incendio que devastó gran parte de la ciudad. El fuego se inició en el sureste del Circo Máximo, donde se localizaban unos puestos que vendían productos inflamables.

Según Tácito, el fuego se extendió rápidamente y duró cinco días. Se destruyeron por completo cuatro de los catorce distritos de la ciudad y otros siete quedaron muy dañados.

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El único historiador que describe el incendio, de entre los que vivían en esa época, es Plinio el Viejo, mientras que los demás historiadores de la época, Flavio Josefo, Dion Crisóstomo, Plutarco y Epicteto, no mencionan el acontecimiento en sus obras.

Debemos saber que los incendios eran comunes, pero este tuvo una escala sin precedente: durante nueve días las llamas consumieron ferozmente todo lo que estaba a su paso, de un lado a otro de la ciudad. La alta densidad poblacional y la mala calidad de las viviendas, hicieron de ésta una catástrofe perfecta.

Nerón, una vez más fue señalado como el responsable del incendio. Sin embargo, se sabe que Nerón ni siquiera estaba en Roma en ese momento. Cuando tuvo noticias del incendio se apresuró a volver a Roma.

Según Suetonio y Dion Casio, mientras Roma ardía, Nerón estaba cantando el Iliupersis. Sin embargo, según Tácito, Nerón estaba en Antium, distante aproximadamente 42 km de Roma, durante el incendio y, al tener noticias del mismo, viajó rápidamente a Roma para encargarse del desastre, utilizando su propio tesoro para entregar ayuda material.

Por su parte, el propio Nerón, para apaciguar las acusaciones en su contra, culpó a los cristianos del incendio, quienes fueron ejecutados en masa. Esta decisión llevó a que pasara a la historia como uno de los grandes y más feroces perseguidores de cristianos de la historia.

Tácito relata que tras el incendio la población buscó un chivo expiatorio para desatar su ira y empezaron a circular rumores de que Nerón era el responsable. 

Para alejar de sí las culpas, Nerón acusó a los cristianos y ordenó que a algunos se los arrojara a los perros mientras que otros fueron quemados vivos y crucificados.

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Hay una gran controversia sobre el papel que jugó Nerón, y algunos historiadores han afirmado que se exageró sobre su rol en la ejecución de los cristianos. Como estamos viendo no está nada clara la historia de Nerón en todos sus aspectos.

No está realmente claro cuál fue la causa del incendio, si fue un accidente o fue premeditado. Suetonio y Dion Casio defienden la teoría de que fue el propio Nerón quien lo causó con el objetivo de reconstruir la ciudad a su gusto.

Tácito menciona que algunos cristianos se declararon culpables del delito, aunque no podemos saber si esta confesión fue inducida bajo tortura, y como resultado de ello detuvieron a otros muchos. Lo cierto es que los incendios accidentales fueron comunes en la Antigua Roma. Bajo los reinados de Vitelio año 69 y Tito año 80,hubo otros dos incendios más.

La restauración de la ciudad fue bien recibida. A raíz del incendio, Nerón desarrolló un nuevo plan urbanístico dentro del cual proyectó la construcción de un nuevo palacio, conocido como la Domus Aurea, en unos terrenos que el fuego había despejado.

Era un grandioso palacio que ocupó alrededor de cincuenta hectáreas. Tenía incrustaciones de oro, piedras preciosas y marfil, que fueron incluidas en su diseño y suponía un adecuado espacio para el poderoso rol del emperador.

Para conseguir los fondos necesarios para la construcción del suntuoso complejo, Nerón aumentó los impuestos de las provincias imperiales.

Tenía una innovadora arquitectura y lujosa decoración. La nueva residencia imperial inspiró a otras mansiones aristocráticas y villas donde se erigieron edificios para el pasatiempo de los romanos.

f9 copiaNerón supuestamente tocaba el violín mientras Roma ardía

El Domus Aurea no alcanzó a ser terminado antes de la muerte de Nerón y fue ampliamente criticado por sus adversarios políticos, quienes cuestionaban su gusto por el lujo y la extravagancia.

Nerón se interesó particularmente en proyectos de ingeniería moderna e innovadora arquitectura. Construyó anfiteatros, mercados de comida, nuevas casas para la gente afectada por el incendio e incluso termas públicas.

Muchas de sus obras, no obstante, fueron después destruidas. Para Francesca Bologna, si eso no hubiera ocurrido, sería su gran legado y decía “Después de Augusto, nadie cambió Roma tanto como lo hizo Nerón. Hizo edificios realmente asombrosos pero lamentablemente solo quedan plasmados en monedas o descripciones”.

Tras la catástrofe, abrió las puertas de su palacio a las personas que habían perdido su hogar y abrió un fondo para pagar alimentos que serían entregados entre los supervivientes.


Bibliografía

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Camplin, E. “Nerón”. 2006. Ediciones Turner. Madrid.

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Kerrigan, M. “A Dark History: The Roman Emperors”. 2011. Metro Books.

Kleiner, Fred S. “The Arch of Nero in Rome: a study of the Roman honorary arch before and under Nero”. 1985. Giorgio Bretschneider. Rome.

Warmington, Brian Herbert. “Nero: Reality and Legend (Ancient Culture and Society)”. 1969. Chatto & Windus. London.

Imagen de portada: Gentileza de Nuevatribuna.es

FUENTE RESPONSABLE: Nuevatribuna.es Por Edmundo Fayanás Escuer. Noviembre 2021

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