Nerón Claudio César Augusto Germánico: verdades y mentiras. Parte 3/3

Sus Apariciones públicas

Nerón era aficionado a la conducción de carros, al arpa y a la poesía. El emperador compuso canciones que se interpretaron por todo el Imperio, aunque en un principio solo las tocaba en audiencias privadas.

Nerón se convirtió en el primer emperador en actuar públicamente en un escenario. Cuando era niño fue entrenado como músico y era fanático de las carreras de carros, uno de los deportes más populares de la antigua Grecia y de Roma. También le apasionaban las luchas entre gladiadores. 

La organización de espectáculos y la provisión de entretenimientos de todo tipo para la gente fue un elemento muy importante durante su mandato.

Nerón era un apasionado de los espectáculos, incluida la lucha de gladiadores.

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Nerón empezó a cantar en público en la ciudad de Neápolis en el año 64, buscando con ello aumentar su popularidad. Cantó también en el Quinquenal Neronia en el año 65.

Algunos historiadores relatan que fueron el Senado, su círculo de amigos y el pueblo los que animaron a Nerón a cantar en público. Sin embargo, los historiadores antiguos critican las acciones del emperador considerándolo denigrante para alguien de su posición.

Nerón participó en los Juegos Olímpicos del año 66/67, a fin de mejorar las relaciones con Grecia y mostrar el dominio romano al pueblo helénico y al orbe en general. Proclama a todos los griegos libres y exentos de pagar tributo en ese viaje. Como competidor, Nerón condujo un carro de diez caballos y casi murió al sufrir una caída.

También participó como actor y cantante y, a pesar de no ser el mejor de los participantes, ganó todas las coronas y las llevó a Roma donde las expuso en un desfile. Las victorias de Nerón se atribuyen, sin duda, a su condición de emperador y al soborno de los jueces.

Su Política administrativa

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Durante el transcurso de su reinado, intentó a menudo complacer a las clases bajas, si bien también fue criticado por el mismo motivo, por su obsesión de ser popular. Al comienzo de su mandato, en el año 54, prometió al Senado más autonomía, para lo cual prohibió durante su primer año en el poder que se le hiciera referencia en los decretos públicos, lo que fue bien acogido entre los senadores. Durante esta época se le conocía en Roma por derrochar a espuertas y por frecuentar prostíbulos y tabernas.

Comenzó a desempeñar un papel más activo como administrador, en el año 55. Fue cónsul en cuatro ocasiones entre los años 55 y 60. Durante esta etapa los historiadores hablan bastante bien de su administración, en contraste con los posteriores relatos.

Nerón puso restricciones al importe de las fianzas y las multas y limitó los honorarios de los abogados. Hubo un debate en el Senado sobre si los antiguos dueños de los libertos tenían derecho a revocar su libertad si estos mostraban una mala conducta frente a ellos. Nerón apoyó a los libertos y, cuando el Senado trató de aprobar una ley referente a su libertad, Nerón la vetó.

Sus acciones estaban encaminadas a mejorar la situación económica de los pobres. Cuando estos clamaron que estaban demasiado endeudados, Nerón trató de derogar todos los impuestos indirectos.

Sin embargo, el Senado le convenció de que esta medida sería demasiado extrema y, como solución intermedia al problema, Nerón estipuló que los impuestos se redujesen del 4,5 % al 2,5 %.

Además, los registros tributarios pasaron a ser de dominio público y, con el objetivo de reducir el costo de los alimentos, estableció que los barcos mercantes quedasen exentos de pagar impuestos.

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Circo de Nerón, Terebonto de Nerón y Meta Romuli (Grabado del año 1561)

Como amante de las artes y del placer, construyó una serie de gimnasios y teatros en los que se celebraban actuaciones al estilo griego. También, se celebraron muchos combates de gladiadores. El emperador estableció los Quinquenales Neronia, unos espléndidos juegos en los que se celebraban como novedad interpretaciones de poesía y teatro.

Sin embargo, el teatro no era bien visto en Roma, ya que se consideraba inmoral y característico de las clases bajas y se empezó además a cuestionar la carga que supondría para el Erario la celebración de estos juegos.

Se presentaron las primeras crisis económicas en el año 63. La guerra contra Partía y la dificultad del transporte de grano amenazaron con aumentar el precio del mismo. Para hacer frente a las dificultades económicas, Nerón hizo una donación al tesoro y destinó una parte del mismo para pagar el grano.

Posteriormente, decidió firmar la paz con sus enemigos partos. Un nuevo desastre asoló al Imperio cuando la propia ciudad de Roma se vio envuelta en llamas en el año 64. Tras el devastador incendio, Nerón destinó todo el dinero posible a la reconstrucción de la ciudad y para ello tuvo que incrementar fuertemente los impuestos a los ricos ciudadanos de las provincias.

Durante su reinado se llevaron a cabo una serie de importantes proyectos de construcción. Para prevenir el paludismo, Nerón recogió los escombros resultantes tras el incendio.

Además, también erigió la Domus Aurea y trató de excavar un canal navegable a través del istmo de Corito. Todos estos y otros proyectos vaciaron prácticamente el Tesoro.

NERÓN Y LA ECONOMÍA

Los primeros cinco años de su reinado se conocieron como “quinquenio áureo de Nerón”. La ayuda y guía del célebre Séneca y de Afranio Burro, un militar de amplia experiencia, le habrían permitido actuar de modo justo y seguir una política correcta. Séneca y Burro dejaron al adolescente emperador tomar las riendas del poder, pero impidiéndole llevar al Estado por otro camino que no fuera el marcado por ellos.

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Cuando desaparecieron, el freno que estos consejeros ejercían sobre Nerón se esfumó y las tendencias más brutales del emperador salieron a la luz. 

Fue entonces cuando, según la visión tradicional de la historiografía, inauguró una época de megalomanía en la que se fue alejando del Senado para acercarse más al pueblo, aunque seguía creyendo que era su dios.

Las desavenencias de Nerón con el Senado surgieron tan pronto empezó con su política favorable a la plebe y a atacar sus bases económicas. 

Así lo sintieron los senadores cuando, en su tercer año de reinado, quiso reformar el sistema impositivo.

Nerón pretendía terminar con los excesos de las sociedades de publicanos, que eran los consorcios de capital a los que se encargaba recaudar los impuestos que el Estado había calculado para el año. Para obtener beneficios, los publicanos necesitaban recaudar más de lo que habían pagado, y eso se traducía en todo tipo de abusos.

El emperador tenía la intención de cobrar los impuestos sobre las propiedades también en Italia, que por tradición estaba exenta de ellos. El cambio habría fomentado el comercio, al prescindir de aranceles y tasas, y habría repartido de forma más justa la carga impositiva de manutención del Imperio, haciéndola recaer sobre los más ricos y poderosos de sus habitantes, ya fueran patricios con grandes propiedades, ecuestres muchos de ellos miembros de las sociedades publicanas e incluso libertos ricos.

Los senadores montaron en cólera, y ello llevó a Séneca y Burro a convencer a Nerón de que abandonara su plan.

SU MUERTE

A finales del año 67 y principios del año 68, Cayo Julio Vindez, gobernador de la Gallia Lugdunensis, se rebeló contra la política fiscal de Nerón. El emperador envió a Lucio Verginio Rufo, gobernador de Germania Superior, a sofocar la revuelta y Víndex, con el objetivo de recabar aliados, pidió apoyo a Galba, gobernador de la Hispania Tarraconensis. Verginio Rufo, sin embargo, derrotó a Víndex y este se suicidó.

Nerón había recuperado el control militar del Imperio, pero esto fue utilizado en su contra por sus enemigos en Roma. En junio del año, el Senado votó que Galba fuera proclamado como emperador y declaró enemigo público a Nerón, utilizando para ello a la Guardia Pretoriana, que había sido sobornada, y a su prefecto Ninfidio Sabino, que ambicionaba convertirse en emperador.

Según Suetonio, Nerón huyó de Roma a través de la Vía Salaria. Sin embargo, a pesar de haber huido, Nerón se preparó para suicidarse con ayuda de su secretario Epafrodito, quien lo apuñaló cuando un soldado romano se aproximaba. Según Dion Casio las últimas palabras de Nerón demostraron su amor a las artes.

¡Qué artista muere conmigo!

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Imagen que ilustra el momento de la muerte de Nerón

Fue el último emperador de la dinastía Julio-Claudia y el Imperio se sumió en una serie de guerras civiles conocidas como el año de los cuatro emperadores. Su popularidad continuó después de su deceso, incubando profecías que decían que volvería. Varios “falsos” Nerón aparecieron y ganaron apoyo entre la gente.

LOS HISTORIADORES ROMANOS CONTRA NERÓN

Las historias que conocemos de Nerón, con toda su crueldad hay que ponerlas en cuarentena. Nerón chocaba con las elites senatoriales y era un claro defensor de la plebe. De ahí que los dos historiadores que eran defensores de las elites romanas y del Senado cuestionaran y relataran historias con tal de desprestigiar al emperador. Además, sabiendo que ya estaba muerto Nerón, mucho antes de que ellos pudieran conocerlo, pues algunos ni habían nacido.

Dos son los historiadores romanos que destacan en sus escritos contra Nerón. Tácito del 55 al año 120 y Suetonio del año 75 al año 160. Como puede verse por las fechas indicadas, ninguno de los dos fue en su madurez contemporáneo de Nerón.

Nerón fue asesinado en el año 68 cuando el primero tenía trece años y el segundo estaba por nacer, de modo que tuvieron que basarse para sus historias en informaciones de gente, que sí había vivido bajo su reinado y en documentos de segundo orden como crónicas de particulares, cartas, libelos, etc., que pudieron manejar.

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Especial interés tiene una breve referencia del historiador Flavio Josefo del año 37 al año100, que fue el autor de “La guerra de los judíos” y testigo de todo el reinado de Nerón, que, aunque le llama “tirano”, fue el primero en hacer notar los prejuicios y mentiras que circulaban en relación con su figura:

“Omito cualquier otra declaración sobre este asunto, porque ha habido muchos que han escrito la historia de Nerón, muchos de los cuales se han apartado de la verdad de los hechos por haber recibido favores de él, y otros, debido al odio que les inspiraba, se han ensañado con su persona con tantas mentiras que merecen ser condenados en justicia. Y no me sorprende que tantos hayan contado mentiras sobre Nerón, porque en sus escritos tampoco se han atenido a la verdad sobre hechos anteriores a su tiempo, incluso cuando los actores no les hubiesen podido odiar por hallarse ya fallecidos”.

Según Suetonio y Dion Casio, el pueblo de Roma celebró la muerte de Nerón. Tácito, sin embargo, habla en sus escritos de un panorama político mucho más complicado, según el cual, la muerte de Nerón fue bien recibida entre los senadores, la nobleza y la clase alta pero que, por el contrario, la clase baja, los esclavos y los asiduos del teatro, que habían sido los beneficiarios de los excesos del emperador, recibieron la noticia con gran rechazo.

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“Nerón ante el cadáver de su madre Agripina”. Museo Nacional del Prado

El ejército, mientras tanto, estaba en la encrucijada entre el deber obediencia a Nerón como su emperador y los sobornos ofrecidos para derrocarlo.

Filóstrato y Apolonio de Tiana mencionan la muerte de Nerón como un duro golpe para el pueblo en general, que la lloró con amargura debido a que “restableció y respetó las libertades con una sabiduría y moderación de las cuales su carácter carecía”.

Pocas de las fuentes antiguas que han sobrevivido lo describen de manera favorable, aunque sí hay algunas que relatan su enorme popularidad entre el pueblo romano, sobre todo en Oriente.

La verosimilitud de los documentos que relatan los tiránicos actos de Nerón es motivo de controversia en la actualidad. Separar la realidad de la ficción, en relación con los escritos clásicos, puede resultar imposible.

¿Crees que fue un buen emperador?

Posiblemente no existe una respuesta correcta. Pero lo que sí está claro es que su legado es mucho más complejo que simplemente decir que fue un “tirano, cruel y asesino” emperador.

A pesar de su popularidad, la élite nunca pudo con él y se sintió constantemente amenazada por sus políticas. Conspiraciones en su contra aumentaron con el paso de los años y finalmente el Senado lo declaró enemigo del Estado.

Y así fue como en el 68 d.C., a los treinta años, Nerón murió, poniéndole fin a la dinastía Julio-Claudiana. 


Bibliografía

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Kleiner, Fred S. “The Arch of Nero in Rome: a study of the Roman honorary arch before and under Nero”. 1985. Giorgio Bretschneider. Rome.

Warmington, Brian Herbert. “Nero: Reality and Legend (Ancient Culture and Society)”. 1969. Chatto & Windus. London.

Imagen de portada: Gentileza de Nuevatribuna.es

FUENTE RESPONSABLE: Nuevatribuna.es Por Edmundo Fayanás Escuer. Noviembre 2021

Sociedad y Cultura/Antigua Roma/Historia/Imperio Romano/Nerón Claudio Cesar Augusto Germánico

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