El partir…

Otro
atardecer
que
desaparece,
haciendo
correr
inexorable
el tiempo
hacia
el final
de nuestra
vida,
diferente
a cualquier
otra,
plagada
de matices
de éxitos
y fracasos,
de risas
y llanto,
de amor
y desamor,
sin haber
previsto
antes
de su finitud,
haciendo
que el hilo
de la vida
se corte,
a veces
sin decirnos,
y es ahí
donde tememos
encontrarnos
irremediablemente
solos,
tal cual como
llegamos un dia.

Solo queda
el silencio
sepulcral
de un aliento
detenido,
partiendo
como
pidiendo permiso
sin saber
la verdad
de su destino.

Todo termina,
se acaba
de sufrir,
dejar
de pretender
cosas efímeras,
banales
sin sentido,
desechando
el calor sincero
de la amistad,
de compartir
la alegría
de quien
ha logrado
su mentado
deseo,
de no saber
respetar
el silencio,
y solo hablar
para acompañar.

Solo reflexiono
cuando
en los albores
de la vida,
los eternos
filósofos
hablaron
sin dudarlo
en sus diálogos,
de otros mundos
buenos o malos,
no interesa,
está en la esencia
del ser humano
construirse
para si mismo
un mundo ideal.

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