EL MAPA SECRETO DE LOS BABUINOS SAGRADOS.

EGIPTO Y LOS REINOS MÍTICOS.

Los faraones adoraban a estos animales como a un dios. Ahora, los arqueólogos analizan sus momias en busca de respuestas. Creen que su interior puede desvelar la secreta ubicación de uno de los lugares más misteriosos del antiguo Egipto: el legendario reino de Punt.

Encarnación del dios de la sabiduría y consejeros del dios Sol. Así consideraban los antiguos egipcios a los babuinos. Y, en consecuencia, los adoraban. 

Estos primates no fueron solo momificados, sino que eran considerados auténticos dioses. De hecho, aparecen en pinturas, relieves, estatuas, joyas…; y son un motivo recurrente a lo largo de tres mil años de historia egipcia.

El babuino no fue el único animal reverenciado por los egipcios. También adoraron al chacal o el halcón, pero la elección de los babuinos sorprende. Primero, porque la mayoría de las personas que viven cerca de estos animales los considera unas alimañas peligrosas –de hecho, en el arte y la artesanía del África subsahariana, que es donde habitan, no aparecen representados–. Y, en segundo lugar, es el único animal del panteón de los faraones que no es nativo de Egipto.

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Los amigos de los faraones. Los babuinos eran unas apreciadas mascotas de compañía y símbolo de elevada posición social. Tutankamón lucía un collar adornado con babuinos y las paredes de su sepulcro (en la foto) están decoradas con doce de estos primates.GETTY IMAGES

Los arqueólogos llevan tiempo intentando descubrir el porqué de la adoración al babuino y, en concreto, a la especie Papio hamadryas. La Universidad de Boulder (Colorado, EE.UU.) ha hecho varios descubrimientos interesantes. Lo ha contado el biólogo evolucionista del equipo, Nathaniel J. Dominy. «Nuestro trabajo apunta a que la deificación de esta especie tiene una explicación biológica. Pero, además, nuestras averiguaciones sobre la procedencia de los babuinos sagrados arrojan luz sobre otro enigma: la probable ubicación del legendario reino de Punt».

Los microbios tienen la culpa.

Para estos investigadores, la respuesta a por qué los babuinos fascinaban a los egipcios tiene que ver, aunque ellos no lo supiesen, con los microbios. Pero vayamos por partes.

Los babuinos se dividen en seis especies. Los investigadores saben que los antiguos egipcios importaron dos tipos de babuino: el oliváceo y el hamadryas. Sin embargo, tan solo reverenciaban a este segundo. ¿Por qué? 

Pues bien, la razón es que pasan más tiempo al sol.

Una de las claves de los babuinos hamadryas está en su microbioma. Para hacer la digestión, necesitan pasar tiempo al sol y lo celebran con aullidos. Los egipcios vieron en ello un saludo al dios Ra.

Los antiguos textos funerarios de las pirámides describen al babuino como «hijo primogénito y más querido por Ra», el dios Sol. 

En 1979, la egiptóloga Elizabeth Thomas aventuró que los egipcios vieron a los primates inmóviles frente al sol naciente para entrar en calor por la mañana e interpretaron su comportamiento como una bienvenida al sol. La teoría se vio reforzada después por el egiptólogo Herman te Velde, quien la amplió haciendo hincapié en los gritos que emitían los babuinos, una algarabía que pudo ser interpretada como una señal religiosa.

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Los babuinos sagrados. Las primeras momias de babuinos fueron halladas en 1906 por Theodore M. Davis, abogado y financiero estadounidense, en el Valle de los Reyes (Egipto). La aparición de estos animales en tumbas reales y lo esmerado de su momificación –con grandes cantidades de lino de la mejor calidad– dejan claro su valor sagrado.GETTY IMAGES

Lo cierto es que muchos animales ‘lagartean’ bajo el sol. Es su forma de entrar en calor tras el sueño de la noche sin malgastar energías. 

Pero ahora se ha descubierto que los babuinos también se dan baños de sol con otro objetivo: mejorar la digestión. ¿El motivo? 

El ascenso de la temperatura corporal espolea la actividad microbiana, lo que mejora la absorción de nutrientes por parte del intestino. Eso explicaría por qué algunas especies de primates ‘lagartean’ más que otras; sus baños solares dependen de su dieta. 

Los babuinos hamadryas viven en zonas áridas del Cuerno de África y Arabia y comen más tallos y hojas que los oliváceos, lo que redunda en una dieta más rica en fibras y un diferente proceso digestivo.

De hecho, según los estudios de la Universidad de Boulder, poseen un microbioma diferente. El babuino hamadryas tiene más microbios del tipo celulósico y para procesar tanta fibra tiene que pasar más tiempo al sol. 

Y lo celebra de forma más efusiva. «Es decir, los hamadryas tenían unos comportamientos matinales que cuadraban con las convicciones religiosas de los egipcios. De ahí su predilección por esta especie», explica Dominy.

La ruta de los babuinos

Los hábitos alimentarios de los babuinos también están contribuyendo a dilucidar otro gran misterio del Egipto antiguo: la ubicación del reino de Punt, un país exótico de riquezas sin igual. Un reino lejano donde, según se cuenta en los escritos de la época, los egipcios adquirían sus objetos de lujo: oro, incienso, marfil… y babuinos. Las expediciones marítimas desde el puerto de Mersa Gawasis hacia Punt, descrito como «la tierra de Dios», están documentadas, pero Punt sigue sin haber sido ubicado en un mapa con certeza; no se han encontrado restos arqueológicos.

Los dientes de las momias pueden revelar la procedencia de estos animales: el remoto y riquísimo mercado de lujo del reino de Punt.

Resolver este misterio es relevante porque la ruta marítima a ese mercado de lujo que era Punt está considerada como el embrión de la Ruta de las Especias, la red comercial que facilitó el desarrollo de técnicas de navegación e influyó de forma decisiva en la geopolítica mundial a lo largo de milenios.

A falta de restos arqueológicos, los babuinos hamadryas procedentes de Punt, pensaron los investigadores, podrían facilitar pistas decisivas para la ubicación del legendario reino. Para ello analizaron en detalle dos momias que se encuentran en el Museo Británico.

Los movimientos en vida de los babuinos momificados se pueden reconstruir examinando los compuestos químicos de sus tejidos. Los científicos se centraron en uno en particular, el estroncio, que se encuentra en el lecho rocoso y que es específico de una ubicación geográfica concreta. A medida que este material se va erosionando, el suelo y el agua lo absorben y entra en la cadena alimentaria. El estroncio presente en los dientes de un individuo puede revelar su lugar de nacimiento, mientras que el hallado en huesos y cabello –cambiantes a lo largo de la vida– indica dónde estuvo viviendo.

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Un largo viaje. Para conseguir los babuinos, los egipcios tenían que recorrer más de mil kilómetros en sus embarcaciones sin timón, lo que demuestra que tenían un extraordinario talento para la navegación. Llegaban a lo que hoy es Etiopía y Somalia, donde se llevaban a cabo intercambios comerciales de gran importancia, que contribuyeron a trazar el mapa geopolítico del mundo.GETTY IMAGES

Comparando el estroncio presente en las dos momias con el de los babuinos que viven en diferentes regiones africanas (examinaron los tejidos de 155 babuinos de 77 ubicaciones distintas) concluyeron que los momificados nacieron en la región situada al sur del mar Rojo, las actuales Etiopía, Eritrea, Yibuti y Somalia. 

Y confirma la asombrosa capacidad de navegación de los egipcios dos mil años antes de Cristo. Que los babuinos fueran importados desde el otro extremo del mar Rojo implica que eran capaces de recorrer más de 1300 kilómetros de ida y vuelta en barcos descubiertos sin quilla ni timón.

«La travesía era peligrosísima y seguramente no es casual que una de las narraciones más famosas de la literatura egipcia sea la Historia del marinero náufrago, que relata lo sucedido a un marino a quien las olas empujan a una mágica isla en el mar Rojo», cuenta Dominy, quien especula con el asombro que causaría en esos pueblos remotos que los egipcios pagasen por sus babuinos, unos animales que para ellos eran y siguen siendo una plaga.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: ABC XXI Semanal. Por Judy Clarke. Diciembre 2021

Arqueología/Antropología/Reinos míticos/Antiguo Egipto/Sociedad y  Cultura 

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