Anahí Mallol trae a Diotima al presente: la poeta antigua que prefería el sexo oral de sus amigas.

POESÍA

La obra de Diotima recuerda desde un principio a Safo y resulta un eslabón perdido para la lírica compuesta por mujeres en la antigüedad. Anahí Mallol acerca el latín antiguo a nuestro español rioplatense y trae el viejo imperio a la actualidad.

Tanto hielo cobijó este fuego es el nombre que dio la poeta argentina y traductora Anahí Mallol a un hallazgo impresionante. 

El libro empieza con el relato de una sorpresa: siete manuscritos rescatados de las sombras de la Roma imperial, escritos por Julia Diotima Arriba, una poeta única en su género de la lengua latina post augustea. Contemporánea y discípula de los laureados Catulo y Ovidio, la obra de Diotima nos recuerda desde un principio a Safo y resulta un eslabón perdido e importante para la lírica compuesta por mujeres en la antigüedad. 

Porque tal como desliza Silvio Mattoni en el postfacio, “los metros de Safo sólo habían sido imitados por varones, en apariencia”. Sin hablar de la parcialidad en que ha llegado a nuestros días la obra de la primera poeta latina.

Con estas traducciones accedemos por primera vez a un material extenso e inédito en la voz de una mujer perteneciente a la clase cultivada y privilegiada que dice todo lo que piensa sobre el amor, los vínculos, la cultura, sus pares: que no te indignen mis pobres versos mal rimados / hombre como vos no hay dos / mientras tu cabeza descansa sobre un regazo /demasiado mullido / y tus pensamientos se desvían / por los vapores de cerveza y la chicharra de la conversación / yo escribo y escribo.

Diotima suena insumisa, autosuficiente, divertida, dueña de una voz incluso “no permitida”. 

Se anima a tocar temas que no reconocen antecedentes en su género. Habla irónica o cínicamente de las relaciones socialmente normativizadas, descree del amor y habla mal de sus amantes. Entre ellos, el reconocido poeta Marcial.

¿Será este hallazgo compatible con eso de la justicia poética? Me atrevo a leer este libro más en términos de compensación histórica. Porque echa luz sobre una época y abre el camino a reconstrucciones que discutan o superen el vasto pero sesgado conocimiento de especialistas en materia de cultura y poesía latinas. Todo un saber articulado y cristalizado bajo los términos de la cultura heteropatriarcal.

Rufo baja hasta las partes inferiores / y se afana por complacer con la lengua / lo que no puede hacer de otro modo / después se vanagloria de ello / Rufo no sabe que ese trabajito / es mejor llevado a término / con más destreza y con más ánimo / por las amiguitas de su amada Sabina.

De una potencia poética refinada a la vez que desprejuiciada, con un tono jocoso, bien pulido, humorístico, leemos en Diotima una contemporaneidad, sin juegos ni extravagancias, que por momentos descoloca y revela. No mucho parece haber cambiado desde la Roma imperial a nuestros días.

Los discursos sobre el amor en las palabras de las mujeres.

Hay en este personaje una mujer que va de joven impetuosa a madre y amante experimentada. Y casi como una novela, puede leerse esta producción poética que atraviesa, sin más, una vida entera.

¿Cuáles eran los discursos sobre el amor y las instituciones que circulaban? ¿Cómo pensaba una mujer que ocupaba un lugar privilegiado y compartía textos y fluidos con los poetas latinos? ¿Cómo eran los vínculos interpersonales? Este tipo de interrogantes vislumbran los poemas de Diotima y por momentos encuentran respuestas o derivan de conversaciones parecidas a las que podrían darse entre amigas hoy.

Volvamos a la sorpresa. Este compilado traducido y llevado a cabo por Anahí Mallol parece implicar más que un viaje de una lengua a otra, una interpretación cultural que va y vuelve entre una ciudad latinoamericana en el XXI y la Roma Imperial del siglo I.

En una suerte de espejismos anacrónicos, encontramos referencias del mundo actual desperdigados por los epigramas casi orgánicamente: Oscar Wilde, la revista de modas, el dólar, ¡Yiya! 

Con esta decisión conceptual y audaz a la hora de traducir, Mallol acerca el latín antiguo a nuestro español rioplatense y trae el viejo imperio a la actualidad. Pero sobre todo, deja una pista.

Tanto hielo cobijó este fuego es el nuevo libro de Anahí Mallol, profesora, investigadora, estudiosa de los poetas latinos, y gran poeta ella también que cuando nos presenta a Julia Diotima, sin lugar a dudas, enhebra estas destrezas propias y deja colar su voz. En ella, deja también que la ficción amplíe sus límites.

A veces un libro es mucho más que eso, es un acontecimiento y la publicación de este novedoso título de Editorial Nebli, debe leerse así. 

Hay en Tanto hielo…una suerte de caja china y una gran operación literaria: hay poesía, protonovela, ficción biográfica y crítica (resultado del efecto de la compensación histórica). Y es así como dos autoras dialogan a través de los tiempos, se retroalimentan, comparten confidencias y potencian el impacto en sus contextos sociohistóricos la una gracias a la otra. En el medio, los lectores se deleitan y acceden en la experiencia a más de un secreto.

Imagen de portada: Anahí Mallol. Imagen: Mariano Cocozzella

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Por Noe Vera. Abril 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Diotima/Anahi Mallol

 

 

 

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