Decisión…

Bancos
de niebla
sobre
la angosta ruta,
zumbido
del viento
que atraviesa
cada ventanilla,
noche cerrada
como
si anunciara
que la marcha
sobre
el pavimento,
seria más
que lenta.

Cansancio
de quien
conduce,
el automóvil
que se resiste
al clima hostil,
tensión
en los rostros
de los otros
jóvenes,
que por
un momento
han dejado
de pensar
en el lugar
de destino,
paradisíaca
playa
de fina
y blanca arena.

En el medio
de la nada,
faltan
kilómetros
para llegar
a algún
pueblo
o gasolinera
para
guarecerse,
los nervios
se crispan,
tomo
la decisión
y  aparco
al costado
de la ruta,
con las luces
de las
balizas
titilando,
apago
el motor,
exhalaciones
escucho,
al volverme
varias sonrisas,
alguien saca
el equipo
de mate,
y entre risas
nos prometemos
lo bien
que la pasaremos,
les dijo
frase conocida,
«siempre
que llovió,
paro»,
las risas
estallan,
en esta noche
de perros,
con ángeles
como guardianes.

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