San Telmo: una visita al pasado subterráneo por los túneles de Buenos Aires.

El Zanjón de Granados permite caminar por lo que fue el sistema de desagüe que funcionó hasta fines del 1800. La visita guiada recorre el conventillo y los túneles descubiertos.

Pasear por San Telmo es sumergirse en un viaje en el tiempo que guarda muchas historias. Una de las curiosidades más recurrentes, es la de los túneles históricos que sobrevivieron a la urbanización. Se remontan a las épocas fundacionales de la ciudad y son muy frecuentados por turistas y curiosos locales que van ávidos en busca de historias curiosas e interesantes. 

En la calle Defensa se encuentra «El Zanjón de Granados». Una visita guiada por el lugar permite conocer  el sistema de desagües pluviales que escurría el agua de la lluvia hacia el Río de la Plata, cuya costa era lo que hoy conocemos como la Avenida Paseo Colón. Es una aventura que transporta al visitante a un viaje hacia el siglo XVl.

Se trata de una verdadera joya de la infraestructura porteña que un apasionado ciudadano llamado Jorge Eckstein, rescató. Sus ruinas estaban a punto de perderse por completo. Todo comienza cuando compra dos terrenos, uno sobre calle Defensa y el otro sobre Chile, para poner un restaurante. La sorpresa fue cuando descubrieron, a medida que comenzaron con los trabajos de recuperación, que ambas propiedades estaban conectadas por el Zanjón, ese túnel que se encontraba debajo de las casas.

Dichos edificios en proceso de restauración datan del siglo XIX. Fue debajo de ellos que se encontraron los tramos del Zanjón con restos de cimientos, pisos, aljibes y pozos ciegos. Además, había restos de construcciones, utensilios y recipientes del 1700, 1740 y 1830. Esta residencia particularmente perteneció a una prestigiosa familia española, que abandonó la propiedad por la epidemia de la fiebre amarilla, y ésta devino en conventillo a principios del 1900.

En una primera etapa de recuperación se descubrió el conventillo, y luego con los sucesivos trabajos, el zanjón. Un verdadero trabajo de conservación arqueológica que permite conocer la historia y las costumbres de quienes habitan el suelo argentino desde épocas fundacionales. Se puede ver como la arquitectura antigua convive y dialoga con estructuras modernas que permiten sostener los elementos históricos que nos abren las puertas hacia los siglos pasados de la Argentina. 

El recorrido dura 50 minutos aproximadamente. El ingreso al Complejo es por la calle Defensa 755 y la salida por la calle Chile 450. Las visitas guiadas se realizan de lunes a viernes y domingos a las: 11, 12, 13, 15, 16 y 17 horas. 

La curiosa historia detrás de la joya oculta de San Telmo

Se trata de la Casa Mínima, una propiedad de 2,3 metros de ancho y 13 de profundidad. Hay distintas versiones sobre su origen. Actualmente se hacen visitas guiadas que permiten conocerla por dentro.

Foto: Casa Mínima. Una joya oculta que no pasa desapercibida con sus escasos 2,3 metros de ancho.

Buenos Aires está llena de construcciones enormes y suntuosas. Muchas veces, grandes palacios históricos asoman entre edificios modernos, generando grandes contrastes arquitectónicos. Existe, sin embargo, una construcción histórica pero de tamaño mínimo. Sus escasos metros de frente no pasan desapercibidos para los que caminan por el Barrio San Temo. 

Se trata de la Casa Mínima, ubicada en el pasaje San Lorenzo 380, en la intersección con al Call Defensa. La puerta de entrada compite con el tamaño de la de un placard. El frente de la vivienda mide sólo 2,3 metros y 13 de profundidad. Sobre la angostísima fachada, hay una puertita de madera pintada de color verde con una tranca de hierro. Sobre dicha puerta asoma un balcón con barrotes y entre los dos, un farolito. El revoque descascarado revela en algunos sectores, el alma de ladrillos de su construcción original.

Hay varias historias acerca del origen de la Casa Mínima:

Cuando se instrumentó la abolición de la esclavitud en Buenos Aires en el año 1861, los esclavos tuvieron que buscar un lugar donde vivir y era muy frecuente que sus antiguos amos les proporcionaran pequeñas porciones de sus terrenos para que levantaran sus casas. Generalmente, con la muerte del esclavo liberto, estas parcelas volvían a sus anteriores dueños.

Según la leyenda, un esclavo liberto de Urquiza, recibió esta casa en 1813. Investigando en los papeles de Catastro, el arquitecto José María Peña, director del Museo de la Ciudad, tiene una versión diferente. De acuerdo a su investigación, el terreno perteneciente a la casa mínima era una propiedad que tenía 16 metros de frente con 17 de fondo. Es por esto que Peña tiende a pensar que en sucesivas divisiones del terreno quedó un lote de menos de 2 metros y medio de ancho, en el que hoy sobrevive la casa mínima.

Esta revisión del arquitecto Peña anula la teoría del esclavo liberto. Sin embargo, es posible creer que en Buenos Aires hubo muchas casas mínimas que fueron desapareciendo a medida que los libertos morían y los propietarios originales recuperaban el dominio de la propiedad. 

Actualmente, la Casa Mínima es propiedad del Zanjón de Granados. Se realizan visitas guiadas que duran 40 minutos aproximadamente. 

Imagen de portada: Zanjón de Granados.

FUENTE RESPONSABLE: Descubri.com Por Agustina Airut. 8 de julio 2022.

República Argentina/Ciudad de Buenos Aires/San Telmo/Los Túneles de Granados/La casa Miníma/Turismo/Historia

 

 

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