Stephen King: El misterio de Salem’s Lot

Idioma original: inglés

Título original: Salem’s Lot

Año de publicación: 1975

Traducción: Marta I. Gustavino

Valoración: muy recomendable (imprescindible para fans del género y del autor)

Revisando las reseñas publicadas en este nuestro y vuestro magnánimo blog (prácticamente la única actividad a la que dedico mis días), me he dado cuenta de que faltan por reseñar muchas de las obras clásicas e incontestables del único y verdadero King of the kings, nuestro cuatro ojos favorito, el tipo más cool del planeta Tierra, por más que se esfuercen mendrugos como Elon Musk… en fin, no sigo con los elogios, pues no le hacen falta, pero… ¡coño, esto no puede ser! Que no hayamos reseñado todos sus libros, pase, pues ya ha publicado más de cien a lo largo de su carrera, pero es que fijaos: ¡aún no está El misterio de Salem’s Lot, una de las novelas de terror que causan más ídem que se hayan escrito! Hay que remediar esta situación, todo sea por nuestros seguidores y en honor y loa al único y verdadero.. bueno, vale, al tío Stephen...(*)

El misterio de Salem ‘s Lot, segunda novela publicada por el Pasmo de Maine, después de Carrie (y quien quiera, en efecto, quedarse pasmado, que le eche una ojeada a la lista de títulos firmados por King en los diez primeros años de su carrera literaria… justo antes de publicar It, además), no sólo supone una mayor ambición y complejidad literaria con respecto a ésta, sino que además entró directamente en el Top 5 (e incluso en el Top 3) de novelas sobre vampiros. Y ahí sigue. Porque, como es obvio y bien sabido, estamos hablando de una historia de vampiros, la versión del Rey sobre esta figura clásica del terror, que no le pudo salir más redonda. El argumento, por lo demás, no puede ser más sencillo ni tampoco más efectivo -según King, idea de su esposa Tabitha-: en una pequeña localidad de Maine llamada Salem’s Lot o «el Solar», se instala un vampiro de incierto origen centroeuropeo junto a su «demonio familiar» y poco a poco va a apropiándose de la localidad, convirtiendo a sus habitantes en su corte vampírica. Como antagonistas tendrá a Ben Mears, un escritor (**) que también se ha instalado en el pueblo, obsesionado por la casa que ha comprado el vampiro, y a un pequeño, pero variopinto grupo de lugareños que tratarán de detener a las fuerzas del Mal.

Tres son, en mi opinión, las claves que propician la excelencia de esta novela y muestran la maestría de King, incluso a la temprana edad en que la escribió:

  1. Clasicismo: tanto en lo que se refiere a la estructura narrativa clásica como al estilo, nada rebuscado -aunque con momentos que están a la altura de la mejor prosa norteamericana del siglo XX- y se desarrolla de forma lineal, excepto en los prólogo y epílogo, que transcurren en un tiempo posterior. Lo mismo ocurre con las características y aptitudes de los vampiros, enraizadas en la tradición de la ficción sobre estos seres, pese a que la novela se desarrolla lejos de los habituales ambientes «góticos». Igualmente y de forma muy habilidosa por su parte, King introduce el tema de la «casa encantada», sin obviar las referencias a una de sus maestras en el género del terror, la gran Shirley Jackson.
  2. Focalización: la historia se desarrolla en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, no en una ciudad o un territorio mayor -esto, al parecer, también fue idea de Tabitha-, lo que nos permite conocer su geografía, idiosincrasia y, sobre todo, la personalidad y costumbres de muchos de sus habitantes, a los que seguimos en su avatar a lo largo de la novela, como si los conociéramos desde siempre. El pequeño grupo de «cazavampiros» también parece haber sido escogido con sumo cuidado por parte del autor.
  3. Detallismo o costumbrismo: relacionada de manera indisoluble con el punto anterior, King despliega una de las características principales de casi toda su obra, el truco que le ha servido siempre para enganchar al lector y hacer verosímil incluso sus ficciones más fantásticas: sus personajes beben, fuman (o fumaban), ven películas de su época, conducen coches de modelos conocidos, juegan al billar, pasean al perro…VIVEN, más allá de la trama principal de la historia y lo hacen de una forma común y corriente, con la que nos podemos identificar quienes lo leemos.

Pero, claro, no sólo se trata de una mera cuestión de forma o de técnica literaria; lo principal es que en éste, como en todos o casi todos lo libros del Rey, se dirime la eterna lucha, el conflicto inacabable entre el Bien, con mayúsculas o minúsculas, da igual, contra el Mal -ídem-, sea éste un vampiro milenario, un hotel fantasmal, un coche encantado , un payaso asesino o el monstruo que todos y todas podemos criar en nuestro interior. Eso, ante todo, es lo que nos engancha de sus libros.

(*) Sí, sé que os parezco un pesado con estas cosas, pero mirad, son las servidumbres que conlleva ser monárquico…

(**) Por lo general, huyo, en la medida de lo posible, de las novelas protagonizadas por escritores, pero es un defecto literario que le perdono al Rey, cómo no… Por otra parte, sin ser el protagonista, quizás el personaje más interesante y, desde luego, más complejo de la historia sea el sacerdote católico del pueblo, el padre Callahan.

Mogollón de libros  (aunque nunca suficientes) del único y legitimo Rey reseñados: aquí

Imagen de portada: 

FUENTE RESPONSABLE: Un libro al día. Cada día, una nueva reseña. Por Juan G.B. 9 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Stephen King/El misterio de Salem’s Lot

 

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