5 poemas de Emilio Ballagas

Una de las voces más destacadas de la lírica cubana en el siglo XX. Destacó también como ensayista. A continuación reproduzco 5 poemas de Emilio Ballagas.

Nocturno

¿Cómo te llamas, noche de esta noche?

Dime tu nombre. Déjame

Tu santo y seña

Para que yo te reconozca

Siempre

A través de otras noches diferentes.

Tú me ofreces su frente en medialuna

(Medialuna de carne),

Sus labios (pulpa en sombra)

Y su perfil al tacto…

(Mañana mi derecha

Jugará a dibujar su contorno en el aire.)

¿Cómo te llamas, noche de esta noche?

Dime tu nombre, déjame

Tu santo y seña

Para que yo te reconozca

Siempre

A través de otras noches diferentes.

¡Y que pueda llamarte gozoso,

Trémulo,

Por tu nombre!

Poema impaciente

¿Y si llegaras tarde,

cuando mi boca tenga

sabor seco a cenizas,

a tierras amargas?

¿Y si llegaras cuando

la tierra removida y oscura (ciega, muerta)

llueva sobre mis ojos,

y desterrado de la luz del mundo

te busque en la luz mía,

en la luz interior que yo creyera

tener fluyendo en mí?

(Cuando tal vez descubra

que nunca tuve luz

y marche a tientas dentro de mí mismo,

como un ciego que tropieza a cada paso

con recuerdos que hieren como cardos.)

¿Y si llegaras cuando ya el hastío

ata y venda las manos;

cuando no pueda abrir los brazos

y cerrarlos después como las valvas

de una concha amorosa que defiende

su misterio, su carne, su secreto;

cuando no pueda oír abrirse

la rosa de tu beso ni tocarla

(tacto mío marchito entre la tierra yerta)

ni sentir que me nace otro perfume

que le responda al tuyo,

ni enseñar a tus rosas

el color de mis rosas?

¿Y si llegaras tarde

y encontraras (tan solo)

las cenizas heladas de la espera?

¿Cómo te llamas, noche de esta noche?

¿Cómo te llamas, noche de esta noche?

Dime tu nombre. Déjame

Tu santo y seña

Para que yo te reconozca

Siempre

A través de otras noches diferentes.

Tú me ofreces su frente en medialuna

(Medialuna de carne),

Sus labios (pulpa en sombra)

Y su perfil al tacto…

(Mañana mi derecha

Jugará a dibujar su contorno en el aire.)

¿Cómo te llamas, noche de esta noche?

Dime tu nombre, déjame

Tu santo y seña

Para que yo te reconozca

Siempre

A través de otras noches diferentes.

¡Y que pueda llamarte gozoso,

Trémulo,

Por tu nombre!

Víspera

Estarme aquí quieto, germen

De la canción venidera

—íntegro, virgen, futuro.

Estarme dormido —íntimo—

En tierno latir ausente

De honda presencia secreta.

Y éxtasis —alimento—

De ignorante —ausente, puro—

Nonnato de claridades

Con la palabra inicial

Y el dulce mañana intacto.

Cielo en rehenes

Te miro sin dejar de contemplarte

Copo de sol, espuma conjurada

Y abro mi corazón de parte a parte

Para ofrecerte jubilosa entrada.

Comprendo que del caos fuera arrancada

La esbelta luz; ignoro por qué arte

Puedo en un solo pétalo labrarte

Con dedos leves el primor de un hada.

De nuevo el manantial de la belleza

Echa a correr con sosegado porte

Contando perla a perla su pureza.

Cielo en rehenes, majestad sin corte;

Donde en alto fulgure tu cabeza

Allí está el girasol, allí su norte.

Imagen de portada: Emilio Ballagas

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez Reverte. 21 de diciembre 2019.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía

 

 

 

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