6 poemas de Laura Villar Gómez.

Laura Villar Gómez es una poeta nacida en Santiago de Compostela en 1992. Estudió el Grado en Lengua y Literatura castellanas en la Universidad de Santiago de Compostela. Actualmente es profesora de Lengua en un instituto. Ha escrito artículos para medios como Quimera, Clarín u Oculta Lit. Poemas suyos han aparecido en revistas y plataformas como Álastor (Nicaragüa), Vallejo&Co (Perú), Emma Gunst (Argentina), Low-fi Ardentía (Puerto Rico y Nueva York) o Ezra (Estados Unidos), y fue incluida en las antologías Piel fina. Poesía joven española (Ediciones Maremágnum, 2019) y Árboles frutales (Editorial Dieciséis, 2021). Su primer poemario, La ciudad, fue publicado por Ediciones Liliputienses en 2019. Presentamos una selección de sus textos y varios poemas inéditos.

***

(dijo la luz es cegadora / cuando sale de tus ojos / cuando sale de tus manos es caricia / dijo también es fuego / cuando viene de tu boca)

Abandonábamos la ciudad

unos instantes,

cada día, las luces disueltas

en cristal de escaparate,

los edificios convertidos

en reflejos de asfalto.

Y es que abandonábamos

la ciudad a veces por las tardes,

de forma consciente,

como quien abandona el gas

abierto con la cabeza metida

en el horno.

A veces era por las noches. Había

un lapso de tiempo en que la ciudad

se desvanecía como nube o cigarrillo

porque a veces,

al encontrarse las miradas

como puentes o gaviotas,

nos perdíamos del mundo.

***

QUISIERA empezar por una carta

contarte que aquí los pájaros

siguen su canto

cuando se los lleva el mar

y se funden con el cielo

(pero aquí no significa nada

sino adentro)

los paisajes que atraviesan las ventanas

del coche del tren

se desvanecen

pero algo siempre acaba quedándose

algo siempre

pero siempre algo también se deshace

fuera y lejos

pero siempre algo también

dentro y cerca

aquí

repito

aquí

quisiera decirte

no estoy hecha

para la pérdida

pero los pájaros y la gente

igualmente se van

(pero aquí significa adentro

significa

no se van del todo

nada

nunca)

***

PRIMERO

te voy a contar que antes

de ti

conocí las cosas que pasan

quise quedármelas

después de irse

pasó que muchas se fueron

y yo me quedé quieta

viéndolas pasar

así

tan leves

como la mano en el cristal

que sujeta la lluvia que cae

al otro lado

pero las cosas pasaron

y con su paso

hicieron cicatriz

en esta carne

quise apresarlas con las uñas

clavadas

en la otra carne

pero algunas de esas cosas

no quisieron volver después

de que yo las llamara

primero

quiero decirte que las cosas

todas las cosas

que me pasan

hacen huella aquí

y se clavan hueco a hueco

y se hacen sitio en mis espacios

y algunas

casi todas

se acaban yendo

y dejan cicatriz

pero otras

unas cuantas

son heridas

y entonces siento

que no pueden desaparecer

volverse brisa

si no vuelvo tras ellas

corriendo en la noche

y las llamo

para que vuelvan a posarse

en su hueco

en su espacio

y lo deformen

convirtiendo la herida en memoria

en parte de este cuerpo

y no en una salida más

de todo lo que contiene

***

el sol rompía la avenida

un único rayo

se vertía por la calle ascendente

abierta al mar

a sendos lados

los edificios dormían

en el abrazo de la sombra

decías que también

habría lluvia

en este lugar

que también las luces del amanecer

se encogerían como gatos salvajes

en las sombras de los árboles

decías que también aquí

todo

pero nada queda

en este lugar

***

pienso este lugar sigue siendo hostil

mientras miro desplomarse un rayo de sol

por la ventana abierta

mientras miro la superficie de tu espalda

que tiene algo de superficie de los barcos cuando llueve

más allá de esta habitación

el mundo se desborda en un abismo

inmenso

de escenas tan hostiles

como la carne fría de mi piel contra la tuya

***

a veces dices cosas que no quiero escuchar

por eso pongo a televisión tan alta y asiento despacio

para que creas que te estoy prestando atención.

pero pongo la televisión cada vez más alta,

tan lentamente que no te das cuenta

de que el ruido se confunde con el de los aviones

atravesando bandadas de pájaros ahí fuera

me hablas a gritos

pienso que sería mejor que cogieras el móvil

y me enviaras mensajes al WhatsApp

que nunca leería

podría ignorarte haciendo uso de las nuevas tecnologías

tú sigues hablando

y no entiendo por qué no te acercas

y me tocas, en vez de hablarme de cosas del trabajo,

del horario cambiante de la tienda de electrodomésticos

o de los muchos iconos que ahora tiene Facebook

te miro entonces

porque apenas recordaba cómo era el tamaño exacto

de tus ojos

y te callas

porque tú tampoco recordabas

el color aproximado de los míos

te quedas en silencio

y te das cuenta del ruido de la televisión

de que están llamando los vecinos por el volumen tan alto

pero nos quedamos así

porque no sabemos qué hacer con esa mirada

cómo contenerla cómo hacer que nuestros ojos

dejen de mirarse

o en lugar de eso

acercarnos

como si siguiéramos un hilo transparente de luz

para besarnos

como hacíamos hace tiempo

porque ya ni siquiera recuerdo el tiempo que hace de eso

Imagen de portada: Laura Villar Gómez

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 25 de mayo 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

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