5 poemas de Viviane Nathan

De su Uruguay natal cambió a Panamá durante su adolescencia. Es en este país donde se formó y publicó los volúmenes de su carrera poética. A continuación reproduzco 5 poemas de Viviane Nathan.

Himno al desacato

Pienso violar todas las leyes,

los órdenes, los ritos, los sistemas.

Voy a treparme a un árbol

y a patear cientos de piedras,

y caminando boca abajo

quizá le vea el trasero

a este mundo embalsamado

donde todo lo que brilla apesta…

Quiero robarme un manojo de estrellas,

pintar la luna de verde

y al sol ponerle una careta.

Así, cuando me tomen de la mano

y me lleven a una celda,

cantaré un himno al desacato,

me pondré las rejas en los ojos

y entonces quedarán encerrados los de afuera…

Confieso

Siento no tener el equipaje

que exigen todas las absurdas circunstancias.

Me excuso por las cien torpezas diarias,

por los errores grandes y chiquitos,

por la bella tontería,

por la cuerda voluntad de mi vergüenza.

Soy aldea pequeña, de diminutos espacios,

selvas y llanuras adornadas

con flores que tiemblan silenciosas.

Soy la dulce respuesta de la pregunta que no nace.

Voy a apagar la luz

Voy a apagar la luz

para quedarme a oscuras con tu rostro,

para inventar de nuevo aquel instante:

Intimidad etérea y fulminante,

piel en la voz,

voz en el canto,

en la mirada…

Voy a apagar la luz

porque la oscuridad me obliga a dibujarte,

me da la dulce libertad de juntar las ternuras,

de calcar las ansias y borrar las soledades…

Voy a apagar la luz

para pensar en ti.

Final de un poema

Dejaré las notas en su sitio,

miraré más allá de los objetos,

cantaré hacia adentro, como siempre,

lloraré hacia fuera,

tomaré el peso acostumbrado de mi cuerpo,

giraré los pasos:

el futuro es un enigma…

Sentiré no sé qué cosas

y en las cálidas noches de estas tierras

dormiré como muchos,

con los ojos abiertos,

con el alma despierta

y mis pies sólo cubriendo la cama, en silencio.

Yo no sé conjugar los infinitos verbos

del idioma eterno…

No te conozco, compañero.

Mi vida es agradable comparándola con otras,

pero es escasa frente a mis expectativas.

Por eso te cuento

que cruzaré la vereda

y callaré

como siempre,

para que nadie se ría,

para que nadie cuestione,

para que nadie sepa lo sola que me siento.

Quiero saber

¿Hay alguna diferencia, acaso,

entre las piedras y los pasos?

¿Quién atropella primero

y quién cede el espacio

para que el otro camine?

La lentitud del hombre,

su torpeza

y la existencia azul de los silencios

se funden quietamente,

se hacen polvo,

tierra y sedimento.

¿Y qué pregunto ahora, si ya sé cómo se llega?

Un lamento a la izquierda,

dos cuadras adelante

y al final

unos se van camino adentro,

otros se pierden y se olvidan.

Queda la piedra, el árbol,

la nostalgia

y la soledad absurdamente vieja de los niños…

Entre flores y hormigas se abren puntos invisibles

por donde envejece la alegría.

¿Quién atropella primero,

quién se lanza, quién se queda, cuál de los tontos

y de los tantos?

Quiero saber de uno más que aún se atreva.

Imagen de portada: Viviane Nathan

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 15 de julio 2021.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía

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