Los mejores poemas de Keats.

Sus composiciones siguen vivas siglos después. Fue el gran abanderado del movimiento romántico. Aquí puedes leer los mejores poemas de Keats.

¡Ten compasión, piedad, amor! ¡Amor, piedad!

¡Ten compasión, piedad, amor! ¡Amor, piedad!

Piadoso amor que no nos hace sufrir sin fin,

amor de un solo pensamiento, que no divagas,

que eres puro, sin máscaras, sin una mancha.

Permíteme tenerte entero… ¡Sé todo, todo mío!

Esa forma, esa gracia, ese pequeño placer

del amor que es tu beso… esas manos, esos ojos divinos

ese tibio pecho, blanco, luciente, placentero,

incluso tú misma, tu alma por piedad dámelo todo,

no retengas un átomo de un átomo o me muero,

o si sigo viviendo, sólo tu esclavo despreciable,

¡olvida, en la niebla de la aflicción inútil,

los propósitos de la vida, el gusto de mi mente

perdiéndose en la insensibilidad, y mi ambición ciega!

Estrella brillante

Estrella brillante, quien fuera tan constante como tu

no en solitario esplendor colgada arriba en la noche

y observando, con eternos párpados abiertos

como el eremita paciente e insomne de la naturaleza.

las aguas ondeantes en su clerical tarea

de ablución pura de las playas humanas de la tierra redonda

o mirando sobre la nueva mascara caida

de nieve sobre las montañas y las llanuras

No, y aun así constante, aun sin cambio,

almohadado sobre el pecho en maduración de mi amada

sentir por siempre su suave respiración

despierto para siempre en un dulce insosiego

aun, aun escuchando su tierno respirar

y asi vivir por siempre o desfallecer en la muerte.

Endymion

Una cosa bella es un goce eterno:

Su hermosura va creciendo

Y jamás caerá en la nada;

Antes conservará para nosotros

Un plácido retiro,

Un sueño lleno de dulces sueños,

La salud, un relajado alentar.

Así, cada mañana trenzamos una

Guirnalda de flores que nos ata a la tierra,

A pesar del desaliento, a la inhumana

Falta de naturalezas nobles,

A los días nublados,

A todos los caminos insanos y lóbregos

Abiertos a nuestra búsqueda:

Si, pese a todo, alguna bella forma

Alza el paño mortuorio

De nuestro espíritu ensombrecido.

Como el sol, la luna, los árboles ancianos y los nuevos

Tendiendo su sombra cálida sobre los rebaños;

Como también los narcisos

Y el universo verde en el que moran,

Y los claros arroyos que fluyendo

Frescos hacia el estío,

Y el claro en medio del bosque

Manchado de rosas silvestres;

Y así el sublime destino

Que imaginamos para los grandes muertos;

Todos los deliciosos cuentos que oímos o leímos:

Fuente eterna de una linfa inmortal

Que cae sobre nosotros desde la orilla del cielo

Al ver los mármoles de Elgin

Mi alma es demasiado débil; sobre ella pesa,

como un sueño inconcluso, la espera de la muerte

y cada circunstancia u objeto es una suerte

de decreto divino que anuncia que soy presa

de mi fin, como un águila herida mira al cielo.

Pero es un delicado murmullo este lamento

por no tener conmigo una nube, acaso un viento

que hasta abrir su ojo el alba me dé tibio consuelo.

Estas borrosas glorias que imagina la mente

prestan al corazón un territorio escondido

y un extraño dolor cuyo prodigio silente

mezcla la helénica grandeza con el sonido

del Tiempo ya pasado o de un mar inclemente,

con el solo la sombra de un ser desconocido.

A la soledad

¡Oh, Soledad! Si contigo debo vivir,

Que no sea en el desordenado sufrir

De turbias y sombrías moradas,

Subamos juntos la escalera empinada;

Observatorio de la naturaleza,

Contemplando del valle su delicadeza,

Sus floridas laderas,

Su río cristalino corriendo;

Permitid que vigile, soñoliento,

Bajo el tejado de verdes ramas,

Donde los ciervos pasan como ráfajas,

Agitando a las abejas en sus campanas.

Pero, aunque con placer imagino

Estas dulces escenas contigo,

El suave conversar de una mente,

Cuyas palabras son imágenes inocentes,

Es el placer de mi alma; y sin duda debe ser

El mayor gozo de la humanidad,

Soñar que tu raza pueda sufrir

Por dos espíritus que juntos deciden huir.

 

Imagen de portada: John Keats

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 29 de abril 2018.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía

 

 

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