Los trucos avalados por la ciencia para mejorar la memoria a medida que envejecemos.

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A medida que envejecemos, es común que experimentemos un cierto declive en varios aspectos de nuestra función cognitiva que incluyen la memoria. Afortunadamente, y dejando de lado aquellos casos en los que este deterioro sea sintomático de algún proceso degenerativo (como el alzhéimer o más en general las demencias), existe una serie de factores modificables que impactan en el modo en el que envejece esta faceta de nuestro ser, por lo que adoptar ciertos hábitos puede ayudar a frenar esta decadencia en cierto grado.

Como decimos, estas prácticas pueden ayudar a mantener durante más tiempo una función cognitiva en personas sanas, pero es importante recalcar que no obran milagros en quienes que padezcan algún trastorno neurodegenerativo. Por ello, si las pérdidas de memoria se vuelven especialmente frecuentes o graves, van acompañadas de otros síntomas o comienzan a impactar seriamente en la vida diaria lo más recomendable es siempre acudir a un neurólogo para que estudie el caso y determine la causa de fondo y el tratamiento pertinente.

Comer sano

Los alimentos nos proporcionan dos cosas fundamentales: por una parte, la materia prima para construir nuestros tejidos y, por otra, la energía para que el organismo funcione correctamente. Como es lógico, esto también se extiende al cerebro humano.

La evidencia científica de la que disponemos sobre esta cuestión es sólida y abundante. Por ejemplo, una revisión publicada en el medio científico Frontiers in Human Neuroscience en el año 2020 ya ponía de manifiesto los efectos observados de patrones dietéticos como la dieta mediterránea o la dieta DASH (Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión, por sus siglas en inglés) sobre la función cognitiva.

Hacer ejercicio regularmente

El ejercicio físico es fundamental para el buen estado de todo el cuerpo, y concretamente sobre el sistema nervioso redunda en beneficios como la mejora del flujo de sangre en el cerebro.

No es necesario que este ejercicio sea especialmente intenso o de alto nivel. Son muchas las investigaciones que, tal y como señala un meta-análisis publicado en el prestigioso medio Frontiers in Psychology, parecen indicar que el ejercicio moderado, si se practica regularmente, tiene un claro efecto protector frente al deterioro cognitivo y es predictor de un mejor funcionamiento en la vida diaria.

Dormir adecuadamente

La privación de sueño se ha vuelto habitual en nuestras sociedades por varias razones, a pesar de que sus efectos deletéreos en muchos aspectos de la salud humana están sobradamente documentados.

Una revisión de la literatura publicada en la revista especializada Sleep Medicine Clinics, por ejemplo, señala que se han encontrado fuertes vínculos entre la falta de sueño y deterioro en capacidades tales como la atención, la memoria o la velocidad de procesamiento, así como que la falta de sueño en el largo plazo parece predecir un mayor riesgo de sufrir desórdenes neurodegenerativos.

Entrenar el cerebro

Aunque no está del todo claro cómo sucede, parece que realizar ciertos ejercicios mentales, consistentes principalmente en actividades con una cierta exigencia cognitiva (por ejemplo, música, teatro o escritura creativa) redunda en una mayor de calidad de vida en los adultos mayores, tal y como recoge el Instituto Nacional del Envejecimiento estadounidense.

De hecho, en este sentido, la adquisición de nuevas habilidades ha demostrado tener efectos positivos en aspectos como la formación de la memoria o la velocidad de procesamiento del cerebro.

Limita el estrés

En el sistema en el que vivimos, muchas personas batallan durante buena parte de sus vidas con el estrés crónico. Por desgracia, esto tiene numerosas consecuencias: a nivel puramente orgánico, el estrés implica la liberación descontrolada de la hormona cortisol, que es inflamatoria, con lo que termina por cronificar la inflamación.

De hecho, una revisión publicada en el medio especializado Journal of Neuroscience Nursing encontró que los niveles altos de biomarcadores inflamatorios se asocian de manera consistente con problemas en funciones como la memoria, la velocidad de procesamiento y en general con la función cognitiva global.

Referencias

Klimova B, Dziuba S, Cierniak-Emerych A. The Effect of Healthy Diet on Cognitive Performance Among Healthy Seniors – A Mini Review. Front Hum Neurosci. 2020 Aug 11;14:325. doi: 10.3389/fnhum.2020.00325. PMID: 32848680; PMCID: PMC7433394.

Hernández-Mendo A, Reigal RE, López-Walle JM, Serpa S, Samdal O, Morales-Sánchez V, Juárez-Ruiz de Mier R, Tristán-Rodríguez JL, Rosado AF, Falco C. Physical Activity, Sports Practice, and Cognitive Functioning: The Current Research Status. Front Psychol. 2019 Dec 6;10:2658. doi: 10.3389/fpsyg.2019.02658. PMID: 31866893; PMCID: PMC6908518.

Dzierzewski JM, Dautovich N, Ravyts S. Sleep and Cognition in Older Adults. Sleep Med Clin. 2018 Mar;13(1):93-106. doi: 10.1016/j.jsmc.2017.09.009. Epub 2017 Dec 8. PMID: 29412987; PMCID: PMC5841581.

Cognitive Health and Older Adults. National Institute on Aging, consultado online el 24 de agosto de 2022 en https://www.nia.nih.gov/health/cognitive-health-and-older-adults

Sartori AC, Vance DE, Slater LZ, Crowe M. The impact of inflammation on cognitive function in older adults: implications for healthcare practice and research. J Neurosci Nurs. 2012 Aug;44(4):206-17. doi: 10.1097/JNN.0b013e3182527690. PMID: 22743812; PMCID: PMC3390758.

Imagen de portada: Un hombre mayor leyendo.Brian Fegter – UNSPLASH

FUENTE RESPONSABLE: Salud. 25 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Longevidad/Salud

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