Nubes: Dos poemas de Borges sobre la impermanencia y la fugacidad de la vida.

ESTOS DOS POEMAS DE BORGES EXPRESAN CON MAESTRÍA LA CONDICIÓN FUGITIVA Y CAMBIANTE DE LA VIDA.

Una de las cualidades de la vida más difíciles de entender para los seres humanos es su condición impermanente o, dicho de otro modo, que en la vida todo está cambiando todo el tiempo, que el cambio es la única constante. 

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Necesidad como tiene el entendimiento humano de la repetición, la estructura, el patrón y demás formas del pensamiento orientadas a eliminar la singularidad en favor de lo general, la impermanencia de la vida es una de las grandes pérdidas para la experiencia vital. Ya Nietzsche, en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y en algunos otros pasajes de su obra, se lamentó furibundamente de que el ser humano, en su afán de conceptualizar la realidad (para entenderla mejor), precisamente terminó por extirpar toda la vitalidad de la vida en sí, sustituyendo toda la exuberancia, diversidad y aun intensidad de ésta, por un caparazón hueco hecho de términos y palabras. Dice Nietzsche en ese texto:

Pero pensemos sobre todo en la formación de los conceptos. Toda palabra se convierte de manera inmediata en concepto en tanto que justamente no ha de servir para la experiencia singular y completamente individualizada a la que debe su origen, por ejemplo, como recuerdo, sino que debe ser apropiada al mismo tiempo para innumerables experiencias, por así decirlo, más o menos similares, esto es, jamás idénticas estrictamente hablando; así pues, ha de ser apropiada para casos claramente diferentes. Todo concepto se forma igualando lo no-igual. 

(Cabe anotar al margen, sólo como observación, que este extrañamiento es también tema de uno de los mejores cuentos de Borges: “Funes el memorioso”.)

Con todo, aun cuando la propia inercia del pensamiento parece llevarnos a esa “momificación” de la realidad, según Nietzsche, lo cierto es que se trata de una tendencia que es necesario remontar. La propia vida nos lleva a ello. Como bien señala una de las enseñanzas budistas fundamentales, vivir aferrados a la permanencia en un mundo impermanente es una causa garantizada de sufrimiento y, al contrario, tomar conciencia de dicha impermanencia es el primer paso de una toma de conciencia general y de efectos trascendentes para nuestra experiencia de vida.

Los poemas de Jorge Luis Borges que presentamos a continuación tienen ese motivo central, expresado a través de una imagen sumamente afín y elocuente: las nubes, uno de los símbolos por antonomasia de lo fugitivo y lo cambiante de la vida, capaces de transformarse en casi cualquier cosa, hacer volar nuestra imaginación… y desaparecer al instante siguiente.

NUBES (I)

No habrá una sola cosa que no sea

una nube. Lo son las catedrales

de vasta piedra y bíblicos cristales

que el tiempo allanará. Lo es la Odisea,

que cambia como el mar. Algo hay distinto

cada vez que la abrimos. El reflejo

de tu cara ya es otro en el espejo

y el día es un dudoso laberinto.

Somos los que se van. La numerosa

nube que se deshace en el poniente

es nuestra imagen. Incesantemente

la rosa se convierte en otra rosa.

Eres nube, eres mar, eres olvido.

Eres también aquello que has perdido.

NUBES (II)

Por el aire andan plácidas montañas

o cordilleras trágicas de sombra

que oscurecen el día. Se las nombra

nubes. Las formas suelen ser extrañas.

Shakespeare observó una. Parecía

un dragón. Esa nube de una tarde

en su palabra resplandece y arde

y la seguimos viendo todavía.

¿Qué son las nubes? ¿Una arquitectura

del azar? Quizá Dios las necesita

para la ejecución de Su infinita

obra y son hilos de la trama oscura.

Quizá la nube sea no menos vana

que el hombre que la mira en la mañana.

Ambos poemas se publicaron originalmente en el libro Los conjurados, publicado por Alianza Editorial en 1985.

Imagen de portada: John Constable, ‘Wivenhoe Park, Essex’ (1816; detalle)

FUENTE RESPONSABLE: PijamaSurf. Por Juan Pablo Carrillo Hernández. 24 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Filosofía/Literatura/En memoria/Jorge Luis Borges

 

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