Tres poemas de Ismael León Almeida.

Puesto que mayo acaba

¿Y si fueran las doce

y no ha llamado

el hijo casi siempre

tan puntual?

¿Y si bajo ese polvo

—súbita nube que golpea

el grito de la sístole—,

como nunca durmiera,

cual un ángel

de piedra cincelada,

aquella que el domingo

iría de la mano

de otro como uno mismo

cuando tuvo esa edad?

¿Y si acaso el reloj dejara quieta

su inescrutable entraña de metal?

¿Y si existiera el Dios

como una sabia concesión

de los marxistas?

Y el reloj se atorara

quince segundos antes

y en un silencio cómplice

cubriera como un manto

la plaza y su arbolado:

atendiera el transeúnte

los cambios del semáforo,

pausada la turista

extasiaba su paso

en la dorada cúpula,

y los chicos en clase

esperaran el timbre

y el auto se aburriera

esperando al chofer,

y sonara el teléfono

y llegara el domingo.

Pasos en la escalera.

Un tintinear de llaves.

La voz. Aquella voz.

(Y si esta vez la muerte

se tomara un respiro)

Pero es que son las doce

y no ha llamado.

Y el domingo pasó

cuatro pálidas veces

y no salió al balcón

y no tomó la mano.

Y mayo se marchó

con sus aguas y espanto.

Y qué volá

Soy un acere más

¡qué volá!,

me siento en el muro del jardín

el parlamento de los desasidos,

a dialogar los últimos temas

que anoche puso la tevé,

beisbol, por ejemplo,

qué emoción:

comienza la pasión.

Alguien lo decidió por mí,

soy un acere más,

no importa que escriba un poemita,

que me halle en internet como cualquiera,

incluso que tenga acceso a internet

(un misterio).

Soy acere, acere,

no vivo en Mantilla,

tampoco en Miramar,

vivo en La Coronela, acere.

No importa,

por dondequiera que pase

seré un acere

deja que se crea que sabe,

que se sabe la última,

no es un intelectual,

es un acere.

Puede que en algún momento,

por un tiempo

deje de ser acere,

para ser cualquier otra cosa conveniente,

recibir un diploma,

pasar un curso para aprender algo nuevo,

para ser mejor,

ya lo dijimos

mejor acere.

Hicimos al acere del siglo veintiuno

nosotros mismos

¿Era eso, acere?

Disculpa para Ángel Escobar

(Poema con epílogo)

Estaría diciéndole Al combate

corred

o desesperado tras la guagua

que iba yéndose

con todo lo que del día nos faltaba,

o marcando en la cola del mercado

por el dichoso néctar, la riqueza

de inmigrantes franceses de otro siglo,

cuando los ojos del acosado

buscaban precisamente estas riveras

que ahora ves perderse en lontananza.

Estaría contando unos pesos

a ver si cubrían los almuerzos

de esa otra corta mitad de febrero,

pensando qué regalo

haría a mi mujer,

justo esa tarde.

En fin, alguna de esas cosas

tan corrientes que dejan la poesía

al borde mismo del balcón.

Otra vez estaría en un trabajo

voluntario

o desfilando con una pancarta,

creyendo en el orgullo

conque mirarían los otros:

corred, corred, a este combate.

Pero Ángel Escobar

—¿quién era ese?

¿qué ojos son esos que me traen

un dolor como si fuera mío?

Repito lo que dicen,

que Ángel Escobar

estaba muerto.

Cómo podría ser que alguien dijera

“Qué estallidos tus besos

…………suntuosos como iglesias”

para marcharse en abandono tal,

enterarnos tan luego

y al fin quedar sobrecogidos

del ser que se desgrana en el poema

y sin que hubiera manera de decirle:

Gracias, acere,

de verdad te extremas,

y fuera cierto.

Epílogo totalmente inesperado

“¿Cómo vive un escritor privado de su trabajo,

el que garantiza sus necesidades elementales…?

”¿Cómo seguir viviendo en un país

donde pierdes el trabajo

por expresar opiniones políticas

consideradas no correctas?

”¿Cómo vive cuando sus libros

no se publican

porque no hay papel,

o cuando, a la hora de escribir

—lo que es más grave—,

comienza a cogerle miedo

a sus propias palabras,

a temer su propio pensamiento,

una de las tantas formas de

castrar

el espíritu

y ahogar el talento?

¿O cuando la asfixia se resuelve en delirio

o en suicidio?”.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Letralia. Tierra de Letras. 24 de agosto 2022*Margarita Mateo Palmer: “De mi barrio y sus más de treinta avatares”. Hypermedia Magazine. 25 de enero de 2021

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía.

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