1927: de Buenos Aires a New York en un Ford T.

Hoy las travesías continentales parecen normales. Hace un siglo, unos aventureros argentinos lograron lo que parecía imposible.

Hace unos cien años Estados Unidos protagonizaba una gran bonanza económica y una prosperidad importante a la que muchos historiadores denominaron como «Los Locos años ’20», y en en ese contexto un grupo de amigos argentinos se propuso realizar una travesía impensada en esos tiempos: unir Buenos Aires con Nueva York a bordo de un Ford T. 

A modo de apostilla, el Ford T fue el primer auto accesible que se produjo en una línea de montaje a nivel mundial y Nuncio Ciolfi, Carlos Collia y César Filipini se montaron a uno de estos vehículos con patente N° 5974 de la República Argentina para hacer realidad su sueño.

Habían ahorrado algo de dinero para realizar la travesía, pero también recibieron un aporte de la firma de combustibles «Mobiloil» que los ayudó, aunque tuvieron que trabajar durante el viaje para solventar los gastos e incluso Nuncio Ciolfi, el líder del grupo, se vistió de gaucho y tocó la guitarra para juntar fondos. Las crónicas de la época destacan que lo presentaban como «El Trovador Pampero».

El «Raid», que se vio reflejado en varios diarios de la época, duró tres años hasta que llegó a Nueva York: arrancó en Buenos Aires y tocó varios países latinoamericanos como Bolivia, Perú, Paraguay, Costa Rica, Guatemala y México, por citar algunos ejemplos. 

Ya en Bolivia el grupo de amigos tuvo que ponerse a trabajar «de lo que sea» para poder subsistir y pagarse el combustible del viaje. En esa época los caminos no eran como los de ahora y encontraron bastantes dificultades, por lo que tuvieron que reparar al Ford T en numerosas ocasiones y utilizar balsas para cruzar los ríos.

Una situación divertida se dio en Costa Rica, cuando los amigos tuvieron que tocar la bocina del auto para espantar a unos cocodrilos que se le estaban acercando. Mientras estaban recorriendo Perú surgió una anécdota interesante: convivieron con una comunidad indígena y aprendieron sus cantos, a realizar la siembra y la artesanía con objetos de plata: Nuncio Ciolfi recibió a modo de regalo un anillo de plata, que hoy en día conserva una de sus hijas que vive en España. 

En Lima se incorporó otro tripulante a la travesía, Agustín Bartolini, y la mala noticia que se registró durante el viaje fue que falleció César Filipini luego de sufrir una enfermedad pulmonar y de estar internado. Durante un tiempo también se subió al Ford T el español José Forvio Elouza y Carlos Collia debió regresar a Buenos Aires por problemas familiares, por lo que solamente dos tripulantes llegaron a Nueva York: Nuncio Ciolfi y el incorporado Bartolini.

La llegada a Nueva York se produjo en 1927, tres años después el inicio del Raid, por lo que Ciolfi y Bartolini pudieron apreciar a la ciudad que nunca duerme -como decía Sinatra- en su esplendor, antes de que se produjera la gran depresión económica de 1929. Hoy, el Ford T con el que realizaron esta gesta se encuentra expuesto en el museo que Ford tiene en la ciudad de Michigan. 

«Mobioil», la publicidad exhibida por el Ford T.

El Ford T que protagonizó la travesía.

Los tres amigos reunidos en Paraguay junto a un vigilante.

Los dos miembros del equipo que llegaron a Estados Unidos.

Recortes periodísticos de la época que se hicieron eco de la travesía.

Otro recorte periodístico sobre el viaje.

 

Imagen de portada: Gentileza de Motor1.com Autoblog

FUENTE RESPONSABLE: Motor1.com Autoblog. Por Juan Pablo Estevez. 5 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Historia/Hazaña/Travesía automovilística/Ford T

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