Amante de gacela, un poema de José Lupiáñez.

Uno de los principales nombres, durante la década de los 80, de lo que se denominó la Literatura de la Diferencia, su obra poética abarca ya casi cincuenta años en los que ha trabajado desde una lírica de formas tradicionales hasta motivos neobarrocos y vanguardistas. A continuación reproduzco Amante de gacela, un poema de José Lupiáñez.

Amante de gacela, de José Lupiáñez

He mirado tu desnudo flotar

en las tranquilas aguas de mi estanque…

Corres hacia la flor, hacia la nube

de un paraíso y brilla tu desnudo, la antorcha

que ha dorado en la sien el humo del deseo.

Cristal y amor te cercan, una danza,

un reflejo del cielo en la sonrisa. Hiere,

cobra su presa la locura del tiempo;

es el latido de una voz

por el sendero dulce que punzaba los ojos.

Como violenta espada, fuego estéril,

animal de las aguas, sube la sangre

turbia a donde vives.

Nace, vagido doloroso, al clamor

de tus plantas, una estrella del fondo

de aquel mar que alimenta

la tristeza de un canto.

Sube al dintel y apaga de las brasas

el temblor y los fríos

designios de las aves: un destino

que cierra la pasión en tus labios.

Bebe la hiel que ofrezco en este cáliz,

humedece la ronca desazón

que anida en la garganta.

Un mar respira por mis venas y hojas,

hojas azules adorno de la frente.

Bebe este resplandor que vierten mis pupilas,

ata mis manos con tu caricia inmóvil,

rompe el párpado impune

que ha sellado una lenta podredumbre

en el vientre. ¡Vuelva tu rostro a ser

la vida que se pierde

sobre mi vidrio en llamas!

Mi amenaza fue amor, llanto

que en blancas espirales apresaba

en la huida el odio de su manto…

Arrastré mi clamor prendido de una espalda

Y la sangre nublaba su tersura.

Mi sombra fue como se cubre el día,

súplica, espera, vértigo de las horas,

astro sobre la piel, silbido, aroma, engaño.

La esquiva orla del ropaje

imprime, desde el seco caudal, una razón

un vuelo, firme como la muerte

que se aferra a los miembros;

a los brazos que trazan su desdén en el agua.

¡Velar tu nombre a la deriva,

eterna la riqueza de quien se lleva el aire!

Imagen de portada: José Lupiáñez

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía.

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