Cuando Paul McCartney se avergonzó de su ‘harén de amantes’ ante Linda.

Mucho ha vivido a lo largo de su vida de súper estrella del pop el músico Paul McCartney y es que la fama y el dinero ayudan mucho a cumplir fantasías que la gente de a pie jamás vivirá. Eso sí, todo cambió cuando Linda se cruzó en su destino.

El frenesí de los años 60 era una auténtica locura en el mejor de los sentidos. En Reino Unido los Beatles revolucionaban el concepto de música pop y eran pioneros (con permiso de Elvis en EE.UU) en el nacimiento del fenómeno fan.

Las chicas se rasgaban las vestiduras, gritaban alocadas y deseaban cada centímetro del cuerpo de aquellos cuatro chicos jóvenes de Liverpool. Mientras, en la misma década pero al otro lado del charco, más concretamente en Nueva York, Linda Eastman se ganaba un nombre reputado como fotógrafa.

El destino no les uniría hasta el año 1967 cuando Linda fue a Londres con 25 años y salió de noche con sus colegas del grupo ‘Animals’ para disfrutar del ambiente londinense. Así, Linda acabó en el club Bag O’Nails viendo un concierto de Georgie Fame and the Blue Flames.

Lo que ella todavía no sabía es que en esa misma sala estaba el hombre que la iba a amar hasta el último respiro de su vida. Es emocionante poder conocer su historia desde los inicios sabiendo que ella murió joven y sin pasar más de una sola noche (solo se separaron en una ocasión) sin dormir en casa con su marido Paul.

Pero, volviendo al 67, Paul estaba en ese mismo concierto junto a John Lennon, Stash de Rola y el diseñador Dudley Edwards. Cuando el Beatle entró el grupito de Linda ya estaba sentado y McCartney se sentó en la misma mesa, Linda lo recordaba así en su libro “Linda McCartney Sixties”: “Fue una de esas situaciones en las que nuestros ojos se encontraron. Cuando estaba a punto de irme, Paul se acercó y me invitó a ir con él a The Speakeasy, que no estaba muy lejos en Margaret Street. Ahí fue donde todos escuchamos Whiter Shade Of Pale por primera vez y nos enamoramos de la canción”.

Aquella noche el grupo se separó en varios vehículos y cada uno volvió a su casa sin más, pero la semilla del amor había sido plantada. Como Linda era fotógrafa especializada en grupos de rock, vio en Paul McCartney una buena oportunidad y le mostró su trabajo al representante que la invitó a la sesión fotográfica del grupo que iba a ser en su casa.

Linda McCartney era independiente y talentosa, eso cautivó a Paul (Photo by Bryn Colton/Getty Images)

Después de la sesión había una fiesta y, ¿adivinas quién invitó a Linda? fue Paul. Ella era la única mujer en la lista de los fotógrafos seleccionados así que todos los ojos estaban sobre ella, pero los de McCartney tenían un brillo especial.

Tras la fiesta Linda volvió a su hogar, Nueva York, pero algo

mágico había florecido en ella y al año siguiente, en 1968, los Beatles llegaron a su ciudad y Linda se apresuró a ir al Hotel Americana, donde Paul y los demás se hospedaban. Como era de esperar, había un aluvión de fans allí agolpados pero Paul logró divisarla.

Allí, justo antes de entrar a la NBC para ser entrevistado, Paul le pidió el teléfono y ella se lo apuntó como pudo en el reverso de un cheque y se lo lanzó. McCartney la llamó sin dudarlo al día siguiente y, como ya se iba hacia Londres, le dijo que por favor le acompañara en limusina aunque fuera hasta el aeropuerto para poder conocerse mejor.

Esa cita sobre ruedas fue la primera entre ellos. En aquel entonces Paul estaba saliendo con Jane Asher, una actriz con la que estuvo 5 años y a la cual habría sido infiel sistemáticamente además de tener otra ‘novia no oficial’ llamada Maggie McGivern.

Al mes siguiente de su ‘cita’ en Nueva York, Paul volvió a Estados Unidos y llamó a Linda para que fuese a su hotel de Beverly Hills. Aquello estaba lleno de amantes y es que la vida de Paul, era así.

Linda fue a verle pero se pago ella misma el billete de avión, ella, una mujer tan independiente y empoderada quedaba muy grande al lado de aquel chico rodeado de mujeres. De hecho, Paul sintió vergüenza de aquel harén y se inventó que no eran sus amantes. “Paul se apartó de aquel circo que le rodeaba y se llevó a Linda a un costado. Yo los miraba desde el otro lado de la habitación y de pronto vi que ocurría algo. Delante de mis ojos se enamoraron. Era como el rayo que mencionan los sicilianos, el flechazo del que los franceses hablan entre susurros, esa sensación que solo notarás una vez en la vida”, dijo Tony Bramwell, vicepresidente de Apple que estaba allí con el Beatle y las demás chicas.

Linda se marchó con McCartney y esa fue su primera noche de intimidad juntos, cuando él compuso además su canción ‘Blackbird’. Tras el affaire entre sábanas cada uno volvió a su vida, cabe recordar que Paul seguía con Jane aunque su relación estuviera sentenciada. El caso es que, tras liarse con infinidad de fans, se sentía siempre solo.

Pincha el siguiente link, para escuchar la melodia…

Blackbird – The Beatles (subtitulada al español)

En Linda había encontrado a una mujer distinta, culta e interesante así que empezó a llamarla por teléfono a menudo. La confianza fue creciendo y el éxito de Linda como fotógrafa ya era abrumador siendo la primera mujer en fotografiar una portada para la revista Rolling Stone.

Ella tuvo la certeza de que se iba a casar con Paul, sin embargo, cuando éste le dijo que viniese a Londres con él, ella se mostró asustada porque “Tenía miedo de formar parte de su harén” según hizo público Nat Weiss, su abogado.

Linda se dejó convencer amistosamente y cogió el avión rumbo a Londres, nunca se separarían. Aquella misma noche Paul le cantó Blackbird, la canción compuesta en su primer encuentro y fue tal la conexión que su amor ya fue irrompible y el resto de mujeres, se esfumaron ante la mirada del Beatle porque solo tenía ojos para su Linda.

El propio McCartney dijo según recoge ‘Vanity Fair’: “Dios mío, esto es diferente a cualquier cosa que me haya pasado antes. Esto es más que un disco de éxito. Es más que el oro. Es más que cualquier cosa”, refiriéndose a su enamoramiento hacia aquella fotógrafa rubia y especial.

El músico y la fotógrafa durmieron juntos cada noche de su vida (a excepción de una) desde que se casaron en 1969 hasta que ella falleció en 1998. Así lo confesó el portavoz de Paul, Geoff Baker: “Puede que la gente no sepa que, exceptuando sólo una ocasión, Paul y Linda nunca pasaron una sola noche separados en los treinta años que se han amado mutuamente”.

Esa es la mayor muestra del amor y el respeto que siempre se tuvieron, una historia de amor de las más asentadas y hermosas del panorama celebrity y que se cocinó a fuego lento, desde la independencia y la admiración mutua.

Esta foto fue tomada en 1997, un año antes de que la muerte se cruzara en el camino de estos dos enamorados y 3 años después de que ella anunciara su cáncer (Photo credit should read JACK GUEZ/AFP via Getty Images)

El final fue trágico, Paul y Linda McCartney anunciaron que ella tenía cáncer de mama en 1995. Lucho contra la enfermedad pero en 1998, cuando parecía que todo iba bien, el cáncer atacó fuertemente al hígado y no pudo superarlo.

Lo positivo es que Linda fue feliz e hizo vida normal junto a su amado y sus 3 hijos, Stella, Mary y James hasta su último respiro. De hecho, dos días antes de fallecer, fue a galopar junto a Paul y tuvo, en ese instante, sus dos grandes pasiones, a su marido y a su caballo.

Imagen de portada: Paul McCartney se enamoró locamente de Linda McCartney y olvidó a sus amantes (Photo by Keystone/Hulton Archive/Getty Images)

FUENTE RESPONSABLE: Yahoo noticias. Por Anna Sanchez. 10 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Historias de Vida/Paul McCartney/Linda McCartney.

 

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