El plan para reconstruir la humanidad en caso de desastre planetario.

Avi Loeb nos habla sobre la necesidad de crear una copia de seguridad no solo del ADN de plantas y seres humanos, sino también de toda la cultura y conocimiento humanos.

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El Programa Artemis de la NASA nos llevará pronto de vuelta a la Luna. Ha pasado medio siglo desde que el último humano, el comandante Gene Cernan, pisó la superficie lunar durante la misión Apolo 17, el 13 de diciembre de 1972. 

Una vez que se establezca una base lunar para humanos, una prioridad importante debería ser dotarla de un sistema informático que recoja toda la información necesaria para reiniciar la vida en la Tierra. Esto incluye la información genética de todas las formas de vida terrestre, así como la información de todas las creaciones humanas, como los libros, la música y el contenido de Internet. El repositorio de datos lunares serviría el mismo propósito que el sistema de copia de seguridad y recuperación en la «nube» que contraté recientemente para mi nuevo ordenador. En una noche clara, la Luna aparecería como la «nube» de almacenamiento de datos definitiva.

Reiniciar la Tierra permitiría la oportunidad de un programa de recuperación selectivo, en el que sólo se reconstruyeran los aspectos positivos de nuestra vida.

La copia de seguridad de la información lunar puede actualizarse rutinariamente a través de canales de comunicación láser usando transmisores de datos desde la superficie de la Tierra. Dentro de unas décadas, una base lunar contará con un pequeño número de personas. Si una catástrofe golpea la Tierra, el sistema de copia de seguridad les permitirá seguir un plan de recuperación.

El Apolo 17 en la rampa de lanzamiento, la última nave que fue a la Luna. (NASA)

Hay muchos riesgos existenciales para la vida en la Tierra, como el cambio climático, una guerra mundial nuclear, pandemias, el impacto de un asteroide, la ebullición de nuestros océanos y ríos, o la calamidad inesperada de un evento astrofísico raro como una explosión de rayos gamma. La probabilidad de que cualquiera de estos fenómenos acabe con la humanidad es muy incierta [otras, como los supervolcanes o las tormentas solares extremas son riesgos mucho más altos — N. del T.] pero merece la pena tener un plan de seguridad. Por supuesto, reiniciar la Tierra permitiría la oportunidad de un programa de recuperación selectivo, en el que sólo se reconstruyeran los aspectos positivos de nuestra vida. Imagina un mundo sin la toxicidad de Twitter, sin la negatividad en los informativos, sin las ínfulas de superioridad injustificadas por parte de unos grupos de personas hacia otros. Imagina un mundo donde todos los seres sean humildes y se traten con respeto y cooperen en armonía.

El Artemis listo para el despegue. (EFE)

¿Podríamos volver al bíblico Jardín del Edén? ¿Podríamos disfrutar de la naturaleza dejada a su aire, a la manera de Henry Thoreau, sin terraformarla? 

Nuestros deseos podrían ir más allá del mundo físico. ¿Podríamos reiniciar un nuevo mundo en el que se respeten otras opiniones y la evidencia sea la única medida de éxito en la descripción de la realidad, no sólo en la política sino también en el mundo académico? ¿Podríamos imaginar a los científicos buscando conocimientos a partir de encuentros con artilugios tecnológicos extraterrestres? (Sugerencia: si no puede imaginar esto último, consulte el Proyecto Galileo)

Si podemos imaginar un mundo mejor, tal vez no deberíamos esperar que una catástrofe global extinga el entorno imperfecto en el que vivimos. Podríamos tener el valor y la visión de reiniciar nuestro mundo en la Tierra en un futuro próximo para que se parezca al ‘Jardín del Edén’ sin esperar a que el infierno amanezca en la Tierra y nos obligue a intentarlo de nuevo. 

Pero la razón por la que he mencionado a los extraterrestres es porque podrían despertar nuestra ambición sobre lo que es posible, del mismo modo que un compañero exitoso nos empuja a rendir más en el colegio. En otras palabras, si observamos un mundo mejor creado por vecinos inteligentes en nuestro vecindario cósmico, podríamos inspirarnos para imitarlos y beneficiarnos de sus conocimientos. 

Una de las principales razones por las que busco una inteligencia superior en el espacio es por el beneficio para la humanidad en la Tierra. Pero es posible que no podamos reiniciar la vida en la Tierra sin que una catástrofe la aniquile, sólo por la resistencia al cambio de comportamiento y la tendencia de la historia humana a repetir los errores del pasado. En previsión de ese futuro, debemos mantener un sistema de seguridad en la Luna.

Ilustración del exoplaneta Kepler-62e. (NASA)

Si la Tierra no es habitable después de la catástrofe, podríamos reiniciar la vida en otro planeta, como Marte en el sistema solar o en otro de los miles de millones de planetas habitables similares a la Tierra alrededor de otras estrellas en la Vía Láctea. Mi esperanza es que si tiramos los dados de la humanidad miles de millones de veces, podríamos conseguir el «Jardín del Edén» en al menos un planeta habitable de la Vía Láctea. Tal vez la Tierra representa un ensayo fallido de otra civilización. Ésta podría ser la solución a la pregunta de Enrico Fermi: «¿dónde está todo el mundo?« 

La respuesta podría ser que, tras sufrir una decepción con sus intentos fallidos en la Tierra, lo están intentando en otro lugar. Esto podría parecerse a la experiencia de un cocinero que se da cuenta de que el pastel se ha desinflado e intenta mezclar y hornear los ingredientes de forma diferente en otro recipiente y horno. 

En esta metáfora, el pastel es nuestra civilización, el recipiente es un planeta y el espacio del horno es la región habitable de la estrella anfitriona. Si pudiera elegir, el planeta en el que el experimento tiene éxito es donde me encontrarías. No soy el único que tiene este pensamiento. Harold Arlen y E. Y. Harburg ya reconocieron en 1939 la importancia de emigrar a una estrella, cuando Judy Garland cantaba sus palabras: «En algún lugar sobre el arco iris, los cielos son azules

Y los sueños que te atreves a soñar

realmente se hacen realidad

Algún día pediré un deseo a una estrella

Y despertaré donde las nubes queden atrás

Donde los problemas se derriten como gotas de limón

Por encima de las chimeneas

Ahí es donde me encontrarás». 

La defensa da por terminado el caso, Señoría.

Imagen de portada: Fotografía tomada por Bill Anders desde la nave Apollo 8 en órbita a la Luna. (NASA/Procesada por Jim Weigang)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Avi Loeb. 15 de septiembre 2022.

Espacio/Exoplanetas/Planeta Tierra/Ciencia.

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