Permíteme…

No te
ha agradado
nuestra
ultima charla,
quizás por
ser tan directo
al decirte
que mi alma
te pertenece
desde hace
tiempo,
tiempo en que
vos y yo
vivíamos
relaciones
tambaleantes,
anodinas,
que se iban
apagando
como la luz
mortecina
de una vieja
lampara.


Si sólo
me creyeras,
si no fueras
tal trozo de hielo
que utilizas
como coraza
de defensa,
porque no deseas
salir lastimada,
y me permites
que les pida
a tus ojos
color mar
que me miren
tan solo una vez,
te darías cuenta
que una
caricia tuya
avivaría el rojo
de las fogatas,
imperecederas
de ese amor
que tanto vos
como yo,
habremos de
transformar
de roja rosa
en orquídeas
que engalanarán
nuestras noches,
bajo un murmullo
de estrellas
alborotadas
al ver en nosotros
ese amor único
transformado
en eterno.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

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