Los delfines se tienen que gritarse entre sí para entenderse por el ruido que hacen las embarcaciones en el mar.

A causa de la contaminación acústica en los mares, los delfines tienen que alzar la voz para comunicarse con sus familias y seres cercanos.

El sentimiento es parecido a cuando se intenta hablar con una persona en el metro. O un antro. O una avenida altamente transitada en las ciudades más congestionadas: es prácticamente imposible comunicarse. Algo similar le está pasando a los delfines con la contaminación acústica en los mares, según revela un reporte de Universidad de Bristol (Reino Unido).

Para realizar actividades cooperativas, cazar o reproducirse, los delfines tienen que gritarse entre sí para darse a entender. Esto no había sucedido jamás en su historia evolutiva, porque nunca se habían enfrentado a la cacofonía estruendosa de las embarcaciones industriales. Éstas son las consecuencias.

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Una cuestión de interferencia

Familia de Globicephala macrorhynchus: Dos recién nacidos muertos llevados por adultos, probablemente sus madres en Tenerife, Islas Canarias. Al ser dos jóvenes, rara vez se ha documentado. | Crédito: Sergio Hanquet / Biosphoto / Biosphoto vía AFP

Además de generarles angustia y estrés, la contaminación acústica está afectando las relaciones de los delfines. Así como nos sucede a los seres humanos, estos cetáceos no pueden escuchar su nombre cuando sus pares les llaman. Los investigadores han rastreado este comportamiento a partir de los chirridos que la especie emite.

Especialmente en la relación madre-cría, los delfines se diferencian entre sí con chirridos únicos, que funcionan como sus nombres. Cuando hay demasiada interferencia sonora, a causa del tráfico industrial en los mares, estos sonidos se pierden. Por lo cual, los delfines se confunden y no entienden lo que sus familiares les están diciendo.

Para compensar, desde hace más de dos décadas, los delfines están gritándose para identificar las necesidades de sus seres queridos. Así lo explica Pernille Sørensen, de la Universidad de Bristol, quien lideró la investigación:

«Esas mismas razones que hacen que el uso del sonido sea tan ventajoso para los animales también los hacen susceptibles a la perturbación del ruido en el medio ambiente», explica el especialista.

De hecho, los investigadores de Bristol describen al aumento en el tono de voz de los delfines como ‘espectacular’. Y atribuyen este cambio en su comportamiento exclusivamente a la actividad humana, que interfiere con cómo se desempeñan en la naturaleza.

Los delfines no son las únicas víctimas de la contaminación acústica.

La angustia de un delfín común que encalló después de una tormenta Bretaña (2007).Crédito: Jean-Louis Le Moigne / Biosphoto / Biosphoto vía AFP

Para medir cuánto tenían que gritar los delfines para compensar la contaminación acústica en los mares, los investigadores realizaron un piloto en una laguna controlada. En el experimento participaron Delta y Reese, dos ejemplares adultos que participan cotidianamente en actividades juntos.

A ambos se les equipó con grabadoras, para registrar qué tanto elevaban la voz mientras los científicos imponían interferencia. Incluso así, en un entorno experimental, la pareja encontró muchas dificultades para comunicarse entre sí. A estas alternativas recurrieron, ante la emergencia:

  • Alargar sus llamados
  • Gritarse entre sí
  • Cambiar su lenguaje corporal para darse a entender

Este comportamiento implica que, en su entorno natural, les resultaría todavía más complicado. Más aún porque el ruido de las embarcaciones es mucho más fuerte, molesto y estresante para la vida silvestre.

Lo mismo está sucediendo con las tortugas, orcas, ballenas y otras especies marinas que se comunican a través del agua. Todos ellos son víctimas del antropoceno, y nuestra intervención en el territorio que han habitado por miles de años.

Más de 5 mil delfines han muerto en el Mar Negro a causa de la invasión rusa en Ucrania ( Por Andrea Fischer; 30 de agosto 2022).

Fotografía: Dimitar DILKOFF / AFP

Antes de la invasión rusa, sólo se registraban 3 delfines encallados en Ucrania al año. En sólo 6 meses, la cifra supera los miles de casos fatales.

Ivan Russev tiene 63 años. Durante buena parte de su vida, se ha involucrado con la fauna submarina en el Mar Negro, entre Asia occidental y Europa oriental. En la actualidad, el ecosistema está bajo la presión de la presión de la invasión rusa. En los seis meses que van de hostilidades bélicas, alrededor de 5 mil delfines han muerto en las proximidades de Ucrania.

Russev y su equipo se han dedicado por meses a recolectar los cadáveres que encallan en la costa ucraniana. Según la cobertura de la AFP, la cuenta de muertes es ‘aterradora’. El científico ucraniano, que se desempeña como director del Parque Nacional de Lagunas de Tuzly, ha recogido cuerpos de chacales, delfines y otras especies de mamíferos marinos cerca de Odesa, al suroeste de Ucrania, cerca de la frontera con Rumania.

La guerra sobre la biosfera: ¿qué consecuencias ha tenido la invasión rusa para la fauna del Mar Negro?

Fotografía: Dimitar DILKOFF / AFP

A lo largo de 280 kilómetros cuadrados, las costas están protegidas en la región de Besarabia. Desde enero de 2010, esta región es un área natural protegida por el gobierno de Ucrania. Desde la época romana, este cuerpo de agua salada ha resultado problemático para los navegantes. De hecho, se le conocía comoel mar inhóspito, por lo difícil que era surcarlo para las embarcaciones más grandes.

Estas complicaciones se han mantenido a lo largo de los milenios. En la década de los 90, esta región se politizó aún más por la desintegración de la Unión Soviética. Al dar entrada a Turquía, Georgia, Bulgaria, Rumanía, Ucrania y Rusia, el Mar Negro se ha convertido en una zona de gran influencia económica y militar.

Documentar es resistir

Con el estallido de las hostilidades bélicas entre Rusia y Ucrania, la biosfera también se ha visto afectada. A más de 6 meses de iniciada la guerra, los científicos búlgaros y ucranianos han estado en comunicación para seguir documentando las muertes animales de la región:

«[…] EMPEZAMOS A COMUNICARNOS CON NUESTROS COLEGAS TURCOS, BÚLGAROS, RUMANOS, Y TODOS LLEGAN A LAS MISMAS CONCLUSIONES: HAY UN NÚMERO ENORME DE DELFINES MUERTOS DESDE EL INICIO DE LA GUERRA», DENUNCIA RUSSEV, JUNTO CON SU EQUIPO DE COLEGAS.

Fotografía: Dimitar DILKOFF / AFP

Los investigadores aseguran que los primeros casos fatales se documentaron a principios de marzo de 2022. Antes de la guerra en Ucrania, apenas 3 delfines encallados en la región. Actualmente, la cifra se eleva hasta 5 mil.

Ni siquiera la calidad de ‘reserva natural’ ha sido suficiente para proteger a las especies del Mar Negro. Muchos de los cadáveres de los delfines en Ucrania se han recogido al interior del Parque Natural Nacional Limans Tuzly Lagoons, cerca del pueblo de Prymorske. Los efectos de la guerra en la naturaleza no se conocerían sin el registro de Ivan Russev y sus colegas.

Imagen de portada: CADÁVER DE DELFÍN ENCALLADO EN UNA PLAYA DE MORBIHAN FRANCIA. | CRÉDITO: ERWAN BALANÁA / BIOSPHOTO / BIOSPHOTO VIA AFP.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 13 de enero 2023.

Sociedad/Contaminación acústica/Animales marinos/Delfines/Mares/ Mamíferos en peligro.

2 comentarios sobre “Los delfines se tienen que gritarse entre sí para entenderse por el ruido que hacen las embarcaciones en el mar.

  1. Gracias por leer el artículo. El ser humano es un depredador serial con fines que solo denotan avaricia y codicia. La rebelión de las masas no podra ser; hasta que no cambia su mansedumbre ante los centros de poder. Saludos.

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