La Casa de Alba en Fitur (y Tutankamon en el palacio de Liria)

La fundación que gestiona el patrimonio histórico de la familia expone en el palacio de Liria las huellas de la relación entre Howard Carter, el descubridor de la tumba de Tutankamon, y Jacobo Alba, padre de Cayetana

La Fundación Casa de Alba dará hoy una charla en Fitur sobre la relación entre Jacobo Fitz-James Stuart y el arqueólogo que descubrió la tumba de Tutankamon, Howard Carter, contada en una exposición temporal en el palacio de Liria. “Por las calles de El Cairo había mucha gente pidiendo, también niños, y mi padre solía darles una limosna. Un día me escapé, me puse por encima un pañuelo que encontré y empecé a pedir, para ver qué me caía a mí. Afortunadamente me encontraron pronto. Era muy pequeña pero ya tenía espíritu aventurero”, contaba la duquesa de Alba en sus memorias, ‘Yo Cayetana’ (Ed. Planeta). 

En efecto, la duquesa conoció Egipto desde muy pequeña. Con su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, visitó el Valle de los Reyes en 1933, cuando solo tenía siete años y no era consciente de que ya le había caído bastante con haber nacido en una de las familias aristocráticas más importantes de España.

Cayetana y su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, en 1933 en Egipto. (Cortesía)

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Su padre, uno de los hombres más ricos y cultivados de su época, tenía un vínculo especial con Egipto, país que había visitado por primera vez en 1909 tras volver de una cacería en el África inglesa, y donde había recalado por consejo de su tía Eugenia de Montijo, emperatriz de los franceses, que unos años antes había inaugurado el faraónico canal de Suez. Faraónico es aquí una palabra bien traída que no solo hace alusión a las famosas construcciones de los egipcios que el duque visitó hasta en cuatro ocasiones, sino a la estrecha relación que unió a Jimmy –como algunos apodaban al XVII duque de Alba– y el arqueólogo británico Howard Carter, descubridor de la tumba de Tutankamon

Los frutos de esa estrecha y hasta ahora desconocida amistad se cuentan en la exposición ‘El duque de Alba y Howard Carter: 100 años descubriendo a Tutankamon’, abierta al público en el palacio de Liria hasta el próximo 30 de abril. 

“El duque era un amante de Egipto y de la historia. Viajó a ese país de luna de miel con su mujer, María del Rosario de Silva, y conoció a Howard Carter por primera vez un año antes del descubrimiento de la tumba de Tutankamon, que se produjo el 4 de noviembre de 1922”, explica Álvaro Romero, director de la Fundación Casa de Alba mientras me guía por la exposición. Esto es precisamente lo que Romero y el egiptólogo y comisario de la exposición, Javier Martínez Babón, van a contar hoy a las 13h en Fitur, la Feria de Turismo de Madrid, donde la Fundación Casa de Alba está presente desde 2019. “Antes de la pandemia teníamos una mesa propia dentro del stand de la Comunidad de Madrid así como un acuerdo con el Ayuntamiento de Loeches, la localidad donde está el panteón de la Casa de Alba y que también se puede visitar”, continúa Romero. Y añade: “Es la mejor forma de darnos a conocer”.

Los Alba, en un viaje a Egipto. (Cortesía)

La exposición se ha instalado en el gabinete del duque de Alba, el lugar destinado a los aposentos privados del aristócrata que Jacobo Fitz-James Stuart nunca llegó a ocupar ya que falleció tres años antes de que terminase la reconstrucción del palacio de Liria en 1956. 

Quienes sí disfrutaron de estos luminosos 140 metros cuadrados fueron temporalmente la reina Victoria Eugenia –cuando vino a España en 1968 por el bautizo del rey Felipe– y Jesús Aguirre, segundo marido de Cayetana de Alba. 

Desde su muerte en 2001, este espacio estaba desaprovechado y se ha habilitado y destinado a albergar exposiciones temporales gracias al empeño de Romero. La primera, esta sobre la relación entre el duque y Howard Carter.

La visita, que cuesta siete euros, es independiente del recorrido por el palacio de Liria, que se abrió el público en 2019 –el palacio de Dueñas en Sevilla se puede visitar desde 2016 y el de Monterrey, en Salamanca, desde 2018– y que descubrió por primera vez a los visitantes algunas de las estancias donde ha residido históricamente la familia y donde vive el duque actual. 

“Me produce una gran satisfacción cuando me encuentro con los turistas en las visitas, lo agradecidos y contentos que se manifiestan con el recorrido”, contaba el propio Carlos Fitz-James Stuart a Vanitatis. 

Aunque no todos los miembros de la familia parecían tan satisfechos con la decisión, que generó desconcierto entre los hermanos: “Al principio me chocó porque mi madre tenía otra mentalidad. Vivió en otro tiempo. Pero la realidad que a ella le tocó no tiene nada que ver con la de unos años para acá. Además, la gente, por lo que me dicen en las redes sociales, lo ha agradecido muchísimo”, confesaba Eugenia Martínez de Irujo en 2020 a la revista ‘Vanity Fair’.

Howard Carter se alojó en Liria

Con la exposición ‘Cien años descubriendo a Tutankamon’ también se descubre un capítulo poco conocido en la historia de la ciudad (o de la historia, a secas): la amistad que unió a Jimmy y Howard, un hombre hosco y de trato difícil obsesionado con su trabajo y con pocas habilidades sociales que, por alguna razón, congenió estupendamente con el duque, así como el papel que el aristócrata desempeñó en la difusión en España de ese descubrimiento histórico. 

“El duque había heredado de su madre su amor por la historia y la cultura y fue un enamorado de Egipto. Como presidente del Comité Hispano-Inglés de la Residencia de Estudiantes trajo a muchas personalidades a dar conferencias y unas de las más importantes fueron las de Howard Carter”, continúa Romero, un experto en historia y en la Casa de Alba.

Vista de la exposición del palacio de Liria sobre Egipto. (Cortesía)

En efecto, Carter vino dos veces a Madrid, en 1924 y en 1928, lo que supuso toda una auténtica revolución en nuestro país, tal y como reflejaron los periódicos de la época, también expuestos en la muestra. Desde los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia hasta la más distinguida aristocracia e intelectualidad de entonces, nadie quiso perderse sus históricas ponencias. “Howard Carter se alojó en Liria y siempre le agradeció al duque su amistad, como demuestra la correspondencia que se cruzaron y que se muestra aquí. 

Los madrileños fueron unos privilegiados de poder escuchar de primera mano la historia de uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de su época”, explica Romero. La pasión por Egipto caló en la familia y la duquesa de Alba volvió varias veces al país de las pirámides que había descubierto con su padre a los siete años. 

La última en 2010 y de la mano de otro de los hombres de su vida: su tercer marido, Alfonso Diez. Tras su estancia en El Cairo, contemplaron un espectáculo de luz y sonido en el templo de Luxor, desde donde iniciaron un romántico crucero por aguas del Nilo. La duquesa tenía entonces 84 años y falleció cuatro años después. 

Imagen de portada: Howard Carter, descubridor de la tumba de Tutankamon, junto al duque de Alba. (Cortesía)

FUENTE RESPONSABLE: VANITATIS El Confidencial. Por Vera Bercovitz. 19/1/23.

Sociedad y Cultura/España/Egipto/Tutankamón/Arqueología/Historia/ La Casa de Alba/Palacio de Liria.

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