Fila 1; butaca 1.

Pensaba que ya de la primera vez, había transcurrido aproximadamente un año. No consideraba que era el único afortunado en el mundo, ya que habiendo leído sobre la materia abundante información a la que tamizo una y otra vez, para que no quedará partícula alguna de “ninguna e ínfima basura implantada”, que pudiera provocarle ni la mínima duda como tampoco cambiar su juicio de valor.

Por lo tanto, se consideraba uno de los miles o millones de privilegiados que no necesitaba plataforma de streaming alguna, ni siquiera la aún tediosa compra on line de una entrada, para presenciar algún espectáculo que le llamara la atención. 

No; no era necesario. Solo debía esperar que se acercara la noche. Sabia plenamente que un estreno como siempre, lo estaría aguardando. 

Lo que no podía conocer o asegurarse previamente; era si la trama le resultaría agradable como para seguir con ella, pero tampoco esto lo inquietaba, por la sencilla razón que tenía el dominio sobre ella, en cuanto a su poder de elección de cambiar el argumento cuando y como quisiera.

Lo que no le era previsible era saber si el cambio le sería agradable o no, ya que si bien lo consideraba algo pequeño ello levemente le molestaba. Lo imprevisible, por lo general resulta antipático.

Por la razón de que quizás debía realizarlo mas de una vez, cambiando el escenario, el argumento o los protagonistas. O lo que le era más fastidioso, el todo en su conjunto.

Era como estar en vigilia aun durmiendo,  provocando que como cual director hablara o diera indicaciones. Ello le daba la sensación de la sequedad en su garganta, ya por hablar o transportarse a otro escenario. 

Sin embargo, todo le resultaba tan normal que citaba como solía llamarla a su “neurona alfa” como el instrumento que lo sacaba de ese sueño lucido, para abrirle la puerta a otro eso sí, sin la certeza alguna que el mismo podría agradarle o no. Eso era lo que le molestaba, no saber si la transportación sería exitosa. Pero no por ello desesperaba, ya que continuaba descansando sin dificultad.

Aún hoy, sus sueños no devienen en pesadillas ni siquiera en sentimientos de angustia. 

Cada trama lo lleva a lugares conocidos o no; a dialogar con personas a las que hace tiempo no ve o aún más, otras que se fueron de vacaciones para no volver.

Ser consciente de estar soñando y de tener el control de lo que sucede dentro del sueño, le ha permitido tomar notas para luego utilizarlas en los escritos que sube en su blog.

Eso sí; sabe que la mayor satisfacción que ha tenido en sus sueños, ha sido en aquellos casos en que se ve volando.

Relato corto.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

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