Infierno

No sabia donde buscarte,
se presentó ayer tu padre
temeroso lo vi al decirme
que no habías regresado.

En un mundo impiadoso
una mujer se enfrenta
a situaciones inesperadas,
que a veces quedan marcadas
en su mente y cuerpo para siempre.

Le pregunté si sabía adónde
habías ido y al decirmelo
pense en amigos para ayudarme.

Tu padre y tus hermanos
ya habían recorrido la zona,
llamado a hospitales como
tambien presentado a la policía,
que como siempre el mmonocorde
“hay que esperar 72 horas”.

Fue como una invitación
a las mismísimas puertas
de ese infierno tan temido,
ese fenómeno llamado “trata”
o algo inmensamente peor.

Te conozco desde niña
tendrás hoy juveniles 18,
iniciamos la búsqueda
yendo al boliche bailable
como punto de partida,
nada sabían ni siquiera
reconocieron tu fotografía.

Me acerqué a un bar
donde se hacia la previa
entre alcohol y más alcohol,
antes de entrar a ese depósito
devenido en pretendido boliche.

El tosco tipo que me atendió
te reconoció enseguida,
como que estabas acompañada
por un tal “Bulo” tarjetero
del bailable asi como irrecuperable
de toda adicción conocida.

Me dio el dato preciso
adonde podíamos encontrarlo,
en la puerta con fuerza golpeamos
pasaron minutos, silencio absoluto
hasta que la misma se abrió
mostrando al tal “Bulo” bien volado.

Lo aparté de un empujón, entramos
estabas en la esquina de la sala
tirada sobre el piso más que pasada
de droga y alcohol casi desconocida.

Llamamos al SAME, diez minutos
demoro la ambulancia en llegar,
los paramédicos actuaron rápido
te subieron en la camilla
y el ulular de la sirena abriéndose
paso alertando de su emergencia.

Ya estás internada ahora desintoxicada
pero nada consciente de que la muerte
quiso llevarte con ella de un zarpazo.

Pienso que ya no interesa de donde
provengas, familia rica familia pobre,
las alimañas van aumentado
por las miserias de una sociedad rota.

Relato corto-Sociedad- Vida

Amantes

Erótico- +18 – Poema

Tus manos recorren mi cuerpo
sabiendo el conocido sendero,
ya que tus dedos se desplazan
aguardando detenerse al notar
lo que tu roce continuo ha producido,
y allí se quedan jugueteando un rato
una y otra vez produciendo en mi,
la sensación de devolverte la gentileza por lo que sin dudar comienzo mi ruta.

La curvatura de tu cintura asentua
las formas y suavidad de los glúteos,
que mansos se entregan a las caricias
que les hago hasta que llego a tu pubis,
ahi ahogas un grito deseando que domine
todo tu cuerpo haciéndote sentir la completitud
que tú marido entre distanciado y torpe,
intenta pero no consigue de ti, como ahora.

Que reclames un primer y paciente orgasmo,
que nos prepara para sentirnos apasionados,
en una noche como amantes descontrolados
buscan aquel placer ausente de sus camas,
sin hallarlo quizás porque la rutina anulo
aquel deseo que aquellos cuerpos jovenes,
tuvieron en los albores de sus matrimonios
y luego devinieron en rotundos fracasos.

Quizás el morbo de tener un amante
nos da la comodidad de no decidir irnos,
porque bien sabemos que ellos lo hacen
buscando afuera alguien que también
los escuche culminando lo que debe ser,
el verdadero y sentido amor de dos seres
que supuestamente se unieron para siempre.

Siempre estás…

Cuanto te amo tal como eres
tan creíble y avsu vez rebelde,
no quiero pensar en perderte
por esa convicción tuya de estar
siempre sin maquillaje
tan simple y auténtica
sin resignarte a decir
todo aquello contrario
a contener y no ignorar
a todo aquel o aquella
que necesita alejar su ansiedad
ese mal tan común hoy en la sociedad.

Sin darte cuenta tu generosidad
sorprende a todo desconocido,
al que tu le regalas unos minutos
sentándose a su lado y escucharlo.

Generas en cada persona aire fresco
que inflama sus pulmones dejándolo
con una nueva fortaleza que.creía perdida
ante este colapso que nos agobia día a día.

No eres mía, eres de todos ellos
a los que nadie escucha.
Tiendes tus manos, siempre
como no sentir orgullo de ti
y acompañarte cada día
en que tus manos, tus palabras
llevan a alguien una renovada
y creíble esperanza tan necesaria.

Argentina, hoy.

45% de pobres

Misericordia Vs. Indiferencia

Ocuparse, no solo preocuparse

Relato corto

Galletas de trigo sarraceno y almendras

Muchas gracias, MASTERCOCINILLAS. Si el sabor es igual a su aspecto, deben ser deliciosas para compañía de una exquisita infusión. Un cordial saludo.

Mastercocinillas

Receta de galletas 100% integrales, sin gluten, sin azúcar, sin lactosa y veganas.


A base de trigo sarraceno. Un cereal sin gluten muy rico en nutrientes y altamente digerible para nuestro sistema digestivo. Está indicado para personas celiacas porque no tiene gluten aunque al ser tan saludable nos viene bien a cualquiera su uso.

Por otra parte, esta receta también está indicada a personas intolerantes a la lactosa, personas con diabetes ( si usamos azúcar de abedúl o xilitol por ejemplo) y veganos en general.

Y por supuesto, para personas que quieran cuidar su peso ya que contiene muchos ingredientes que harán de “escoba” de la grasa como son: las semillas de lino, la canela o el jengibre.

  • INGREDIENTES

-120 gramos de harina de trigo sarraceno (también llamado alforfón)

-100 gramos de harina de almendras (almendras pulverizadas o molidas, las puedes hacer tú con robot o comprarlas molidas)

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Dije no; pero me vacune…

No puedo con mi genio. Luego de la ducha de  las mañanas, desayuno con Daysi y haberla sacado a pasear; la dejé en casa y tomé mi auto, para buscar a mi nieta en su escuela, como todas las mañanas.

Luego me dirigí al banco, para jugar con el cajero automatico y realizar una operación.

Sere honesto…amaneci un poco nervioso…

¡Hoy es el día! Me vacunaran contra el COVID19 con la primera dosis.

Mi hijo menor, me aviso ayer y aquí estoy en un bar cercano al vacunatorio, leyendo a mis colegas escritores -y de los buenos, si los hay!- como también aquellos fotógrafos que logran con su pasión un genuino arte.

Mientras bebía el segundo capuccino, pensaba que tiempo atrás decía a quien me preguntara que no me iba a vacunar, ya que desde diciembre del 2019, insistí en una teoría conspirativa y hábilmente planificada.

Y lo seguiré afirmando, hace un par de días hablé con una prima que vive en San Francisco, EEUU y me comentó que ya había recibido la 2da. dosis de la Moderna. El laboratorio que la fábrica, dicen que ya embolsó 22 mil millones de dólares.

Aún hoy, la ciencia se entera día a día de nuevas mutaciones o alteraciones en el genoma del virus. Es tan aleatorio, que sigue desprendiendo un tufillo para mí, extraño.

Cuando ayer le pregunté a mi hijo  que vacuna me aplicarían, me dijo “la Astrazeneca”.

Ya he llegado al vacunatorio y luego de darme una hoja con todas las advertencias y efectos colaterales, tengo unas ganas barbaras en irme y montar en polvorosa.

Ademas; me acaban de confirmar que me aplicaran la china Sinopharm y ya me causa algo como raro, pensando si luego -será por sugestión- distinto el color de mi piel y el interrogante, si deberé entrenarme en el uso de los palillos para comer.

Ingresamos a la sala una veintena de personas y a cada uno sobre el brazo izquierdo -¿cuestión de ideología?’-, recibió su vacuna, con las advertencias que ante algunos efectos, solo paños fríos y antitermicos.

Lp más extraño, bah…no tanto es que la segunda dosis será dentro de 90 días, cuando al inicio decían que debía ser a los 21.

¿Razones? Puede ser solo una; falta de vacunas y la creencia de nuestros científicos, que aplicada la primera dosis se generan anticuerpos o linfocitos T, que nos protegen en un 80 %  si nos contagiados severamente con el enemigo invisible.

Como verán; esto ratifica aquello de “ensayo y error”, en donde la sociedad se enfrenta por un lado a los científicos, a quienes el COVID los sigue sorprendiendo y a “la oposición politica”, de cualquier ideología, atacando a los gobiernos democráticos, buscando solo un fin electoral.

Si a estos miserables-diria Serrat “con estos señores, tengo algo petsonal”- no les interesa si nos acertamos a los 30 mil contagios diarios, a que los fallecidos se acerquen a los 50 mil. Solo piensan en las elecciones de tercer término de octubre, poniendo solo “la máquina de joder en movimiento”…

Dejo de quejarme…nos dicen que nos retiremos y en mi caso, haré alguna pausa hasta que retire a mi nieta, de su escuela…

Aitoreferencial

Vida

Incertidumbre

Reencuentro de vida

Había realizado como todas las tardes, junto a Daysi mi pequeña mascota, la rutina de la tarde, una caminata de 2 km. con una “parada tecnica” en el bar de siempre, en donde me sirven un muy buen capuccino a la italiana y el cubanito que lo acompaña -lo único dulce, que le doy- crujiendo en sus mandíbulas.

Siempre encuentro alguna persona, con necesidad de hablar y lograr un diálogo, aunque mas no sea de mesa a mesa. Asi; estaba una señora tomando su merienda dr la tarde, frente a mi mesa a unos tres metros.

La pregunta que inició la conversacion; fue cuando me pregunto:
¿De qué raza es? Preguntó por Daysi.

  • Raza “perro” le contesté sonriendo, agregando que era una cruza de dos razas de un criadero, que como en “La dama y el vagabundo” se enamoraron y como resultado, la hembra dio a luz a cuatro hembras. Una de ellas, era Daysi, todas con cabeza de Schnauzer y tronco de Dachsund (salchicha).

Río de buena gana y comenzó a comentarme, de todas sus dolencias.

  • No hay peor cosa; que un extraño me hable de enfermedades, no porque me enoje pero siempre prefiero a quien ve la vida, como una paleta multicolor. Con claroscuros , pero siempre con una mirada positiva. Lo que pasó, ya fue y no volverá.

Caía el sol y el atardecer arribaba presuroso.

La señora me saludó, no sin antes dejarme su cubanito para Daysi, que le agradeció gruniendo y mostrándole los dientes.

Como siempre; intolerante con todo que le sea extraño.

Demore pocos minutos en pagar y comenzamos el regreso a casa.
 
Habíamos caminado no más de doscientos metros, cuando observe una figura masculina cuyo andar me resultaba conocido. Además muy corpulento.

Solo a unos cinco metros, detrás de su tapabocas creí conocerlo y en voz alta dije; ¡Sos el polaco!

-No lo puedo creer! ¿Daniel? Cuanto hace? 30 años o más?

  • No nos intereso el distanciamiento social y nos hundimos en un abrazo, que hasta hizo crujir nuestros huesitos.-

-Decime polaco, vas a algún lado?-

Adonde voy a ir, si mi mujer se pone feliz cuando salgo de casa y largo una Sonora carcajada-

Ahhh…le dije, entonces aprovechemos a sentarnos en un bar que está cerca y conversemos un rato.¿Querés?


-Claro que quiero Daniel, ha pasado tanto tiempo…

La mesera se sorprendió al volverme a ver, sonrió. Igual hasta el toque de queda de las 23 PM, teníamos tiempo para saber algo de nosotros.


Nos reímos de lo distinto que estábamos, el “polaco” excedido de peso por tanto pierogi u rosol, a los que su madre lo tenia acostumbrado y además con un matrimonio  de más de 30 años con su mujer Ana, bien debía seguir con las grandes comilonas.


No le dije nada; pero el no tardó en decirme:


-Che, decime como haces para estar tan bien?-


-Y polaco, me cuelgo a la noche como Dracula’-
Volvió a reírse con ganas, pero insistió.

Sabes, al vivir solo con los años aprendí a decirle basta a los excesos para pasarla bien en el otoño de la vida.

Tengo mis rutinas, pero nada interplanetario.


Llegaron los cafés cortados en jarrito y ante la atenta mirada de Daysi que se comió, los cubanitos que acompañaban las infusiónes, comenzamos a hablar de la familia, de los hijos y los nietos.

El rumbo que habían tomado, agradeciendo ambos que se convirtieran en gente de bien.


Luego comenzamos hablar de nuestra niñez, en el barrio de Flores. Su padre, viajante de comercio; el mío policía y nuestras madres, como la mayoría en aquella época “amas de casa multiproposito”, porque sus manos eran las herramientas que reemplazaban a los electrodomésticos, que hoy existen.


Hablamos de cuando terminada la primaria, las vacaciones eran los juegos “inventados” por nuestra alocada imaginación o enseñados por algunos amigos, con algún año más.


Recién aparecía algún que otro automóvil, por la calle cada hora. El que tenía uno, era porque tenía mucho dinero o era un ladrón.


Recuerdo el frente de mi humilde pero cuidada casa, que arrendabamos sobre la calle Moron.

Dos balcones con postigos de madera, y dos balcones de hierro forjado color negro con mármol en su piso.


En el interior, los ambientes siempre sobre el lado izquierdo, le daban lugar a un patio hacia el fondo de la vivienda, que terminaba en una escalera de chapa, que crujía  a sonido de lata. cada vez que mi hermano mayor subía a su habitación.


Todos los hechos eran de chapas de zinc, montados sobre vigas de madera y los cielorrasos de las habitaciones de yeso, con rosetas en cada uno de sus ángulos.


A veces, saco alguna foto color sepia del arcón de los recuerdos, que muestran a mis hermanas mayores andando en un triciclo y en un auto de chapa a pedal.


De fondo, el frente de la vivienda que poseía en altura dos figuras al costado, de caras de querubines.


Que maestros constructores en aquellos tiempos, que con moldes y nobles materiales eran capaces de construir viviendas dignas.y funcionales.

Tal es así, que en algunas que se destacaban dejaban como en un bajo relieve quienes habían sido sus diseñadores y constructores.


Como siempre me fui a los detalles, y me alejé de la conversación que mantuvimos con el “polaco”, después de tantos años.


Y como no podía ser de otra manera; se sucedieron recuerdo tras recuerdo.

Como cuando “la barra de pibes”, poníamos alguna moneda cada uno y nos íbamos adonde el “gallego” Joaquín, a comprar una de esas pelotas de goma, llamadas “Pulpo” que vaya si picaban lindo.

Ahí nomas; en la calle hacíamos con lo que encontrábamos los “postes imaginarios” y luego el pan y pisa, donde generalmente los dos líderes iban eligiendo los jugadores de cada equipo.

Recuerdo que emeluba a la saeta blanca.D’istefano o al “rei Pele” y no tenía mejor asistidor, para pasar rivales que las mismas paredes de los frentes de las casas, que nos la devolvían al pie.

Eso si, todos sabíamos que si alguno de nosotros pateaba la pelota con mucha fuerza y ella caía en la casa de “Don Pacual”, nos despediamos de ella.

De nada valian; ni el perdón, o es la última vez o lo que se ocurriera decirle.


Irremediablemente, llegaba a la calle la pelota cortada en cuatro jagos.

Solo podíamos desahogarnos diciendo algunas barbaridades, casi inaudibles.

Es que a Don Pascual, sereno del frigorífico que estaba frente a casa, lo teníamos para ser finos, :muy cansado”.

Hasta las noches de Navidad, preparábamos los bulones con la pólvora que le sacábamos a los cohetes. Luego los bulones estallaban contra los portones del frigorífico, provocando un ruido ensordecedor.

En el día, sobre el asfalto y con una tiza, hacíamos el circuito automovilístico, previa preparación de nuestros autos de plastico, rellenados de masilla, para su mayor adherencia.

O cuando jugábamos al tinenti con 5 piedritas, que debíamos juntar con una en la mano, cada una de las otras cuatro. O los días de verano donde centenares de mariposas, aparecían por las calles y las atrapabamos para nuestras colecciones.

Recordábamos todo esto con el “polaco” que casualmente se llama igual que yo y era un año mayor, llegando a la conclusión que sin nada y con mucha imaginación tuvimos una infancia inolvidable.

En cuanto a las fogatas de San Pedro y San Pablo las preparábamos para la noche del 28 de junio, en conmemoración “del martirio del primer papa, San Pedro, y del Apóstol de los Gentiles, San Pablo.

Al amanecer del 29 de junio del año 67, ambos fueron sacados de la prisión para ser ejecutados por orden de Nerón.

Allí siempre vigilabamos que no se vinieran otros vagos de otros lugares a sacarnos las ramas o los cajones que íbamos recolectando para llegar a la noche en que la encendimos y colocabamos en el piso papas y batatas, que luego saboreabamos como salvajes.

Se hacia tarde e iba anocheciendo en este atardecer de otoño.

Nos quedaban tantas cosas para hablar del pasado, presente y futuro, que presurosos intercambiamos los números de telefonos y nos prometimos llamarnos.

Nos alejamos…me fui entre feliz y pensativo,
en qué muchas cosas cambiaron para bien, pero más son las que para mal.

La amistad, la igualdad entre el que más y menos tenía, el prestarle ropa a alguien que necesitaba para salir con una muchacha, el ser felices solo por el hecho de encontrarnos en una esquina y quedarnos hablando hasta la madrugada.

Recordamos también con el polaco a los hermanos Giliberti, cuyo padre Capitán de Fragata de la Armada Argentina, en uno de sus viajes había traído un proyector de Super 8 y un sabado cualquiera, invitaba al “poberio” del barrio, a ver como en un cine, las primeras películas de Disney.

Que bárbaro, no deja de ser buena en algunas cosas la tecnología   pero de que manera se comió a la socialización.

Creo que los recuerdos a ambos,  nos confirmaron que felices habíamos sido, casi sin nada y con una educación en casa, que nos enseñaba a respetar al otro.

Seguramente, esperaremos con algo de ansiedad el próximo encuentro, porque en el transitaremos aquella loca y hermosa adolescencia.

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Relato corto

Vida

Otra sociedad

Mi barrio y su historia…

Desde marzo de 2013 el perímetro de la plaza se encuentra enrejado.

La literatura y el barrio

Flores fue y es el barrio de varios escritores, de alguno de los cuales hoy quedan sus viviendas como casas históricas. Entre ellos, Baldomero Fernández Moreno, Oliverio Girondo, Alfonsina Storni, Alejandro Dolina. Roberto Arlt lo ha retratado en sus aguafuertes porteñas.

Molinos de vientos en Flores

Roberto Arlt- publicado por el diario El Mundo en su edición del 10 de setiembre de 1928, algunos fragmentos.

*”Hoy, callejeando por Flores, entre dos chalets de estilo colonial, tras de una tapia, en un terreno profundo, erizado de cinacinas, he visto un molino de viento desmochado.


Uno de esos molinos de viento antiguos, de recia armazón de hierro oxidada profundamente.


Algunas paletas torcidas colgaban del engranaje negro, allá arriba, como la cabeza de un decapitado; y me quedé pensando tristemente en qué bonito debía de haber sido eso hace algunos años, cuando cuando el agua de uso se recogía del pozo.
Cuántos han pasado desde entonces!

El Flores de las quintas, de las enormes quintas solariegas, va desapareciendo día tras día.


Los únicos aljibes que se ven son de “camouflage”, y se les advierte en el patio de chalecitos que ocupan el espacio de un pañuelo.
Así vive la gente hoy día.

Qué lindo, qué espacioso que era Flores antes!

Por todas partes se erguían los molinos de viento.


Las casas no eran casas, sino casonas.
Aún quedan algunas por la calle Beltrán o por Bacacay o por Ramón Falcón.


Pocas, muy pocas, pero todavía quedan.

En las fincas había cocheras y en los patios, enormes patios cubiertos de glicina, chirriaba la cadena del balde al bajar al pozo.


Las rejas eran de hierro macizo, y los postes de quebracho.


Me acuerdo de la quinta de los Naón.
Me acuerdo del último Naón, un mocito compadre y muy bueno, que siempre iba a caballo.
Qué se ha hecho del hombre y del caballo? ¿Y de la guinta?

Sí, de la quinta me acuerdo perfectamente.

Era enorme, llena de paraísos, y por un costado tocaba a la calle Avellaneda y por el otro a Méndez de Andés.


Actualmente allí son todas casas de departamentos, o “casitas ideales para novios”.

¿Y la manzana situada entre Yerbal, Bacacay, Bogotá y Beltrán?


Aquello era un bosque de eucaliptos.
Como ciertos parajes de Ramos Mejía, aunque también Ramos Mejía se está infectando de modernismo.

La tierra entonces no valía nada. Y si valía, el dinero carecía de importancia.

La gente disponía para sus caballos del espacio que hoy compra una compañía para fabricar un barrio de casas baratas.

La prueba está en Rivadavia entre Caballito y Donato Álvarez. Aún se ven enormes restos de quintas.


Casas que están como implorando en su bella vejez que no las tiren abajo.

Rivadavia y Donato Álvarez a unos veinte metros antes de llegar a esta última, existe aún un ceibo gigantesco.
Contra su tronco se apoyan las puertas y contramarcos de un corralón de materiales usados.


En la misma esquina, y enfrente, podia verse un grupo de casas antiquísimas en adobe, que cortaban irregularmente la vereda.


Frente a éstas hay edificios de dos o tres pisos, y desde uno de esos caserones salían los gritos joviales de varios vascos lecheros que jugaban a la pelota en una cancha.

A diez cuadras de Rivadavia comenzaba la pampa.


La gente vivía otra vida más interesante que la actual.
Quiero decir con ello que eran menos egoístas, menos cínicos, menos implacables.

Justo o equivocado, se tenía de la vida y de sus desdoblamientos un criterio más ilusorio, más romántico.


Se creía en el amor. Las muchachas lloraban cantando La loca del Bequeló.


La tuberculosis era una enfermedad espantosa y casi desconocida.

Recuerdo que cuando yo tenía siete años, en mi casa solía hablarse de una tuberculosa que vivía a siete cuadras de allí, con el mismo misterio y la misma compasión con que hoy se comentaría un extraordinario caso de enfermedad interplanetaria.

Se creía en la existencia del amor.

Las muchachas usaban magníficas trenzas, y ni por sueño se hubieran pintado los labios en aquel tiempo.


Y todo tenía entonces un sabor más agreste, y más noble, más inocente.


Se creía que los suicidas iban al infierno.

Quedan pocas casas antiguas por Rivadavia, en Flores.


Entre Lautaro y Membrillar se pueden contar cinco edificios. Pintados de rojo, de celeste o amarillo.

En Lautaro se distinguía, hasta hace un año, un mirador de vidrios multicolores completamente rotos.

Continuará…

FUENTE: Archivo General de la Nación

Amigos del Barrio de Flores

Mi barrio y su historia…

La primera estación de Flores estaba ubicada entre las actuales calles Caracas y Gavilán. Recién en 1863 fue ubicada en su solar actual entre Artigas y Bolivia.


Con la llegada del ferrocarril, familias patricias de la ciudad de Buenos Aires construyeron sus casas de recreo para descansar del trajín de la “gran ciudad”.


Lo característico y único de estas construcciones es que poseían galerías dirigidas hacia las vías del tren.

En 1871 don Mariano Billinghurst había construido la primera línea de tranvías desde Plaza Victoria (frente a la actual Casa Rosada) a la plaza San José (actual Pueyrredón).


Esto aumentó aún más la valorización de los terrenos en el pueblo.


El primer tranvía eléctrico a San José de Flores lo inauguró la empresa La Capital, el 2 de Noviembre de 1897, luego de haberse adoquinado definitivamente con piedras la Avenida Rivadavia.

En 1880, la ciudad de Buenos Aires es declarada Capital de la República Argentina, separándola de la provincia homónima.


De esta manera, San José de Flores, como partido, siguió dependiendo de las autoridades provinciales, aunque no por mucho tiempo.


En 1888, Flores, junto con el barrio porteño de Belgrano, fue anexado a la Capital Federal, y de esta manera continuó el proceso de expansión demográfica y comercial promovido con la llegada del ferrocarril.

La construcción de la actual iglesia se inició en 1879, época para la cual el viejo edificio construido durante el gobierno de Rosas se encontrabra en peligroso estado.


El nuevo templo se inauguró el 18 de febrero de 1883.

En elación a la plaza de Flores, siempre ocupó el lugar que se le reservara en el primitivo plano.
Su primer nombre fue “14 de Julio”.


Hasta mitad del siglo XIX la plaza fue potrero, estacionamiento de carretas y campo de fusilamiento.


Por su ubicación las pompas fúnebres pasaban frente a la plaza, tanto los cuerpos que eran enterrados en el cementerio de Flores como los que recibían sepultura en otros cementerios.


Este lugar fue el centro de operaciones del ejército de la Confederación dirigido por el coronel Hilario Lagos, contra Rosas en 1852.

Después de la caída de Rosas, en 1852, la plaza adquirió las nuevas concepciones traídas de Europa y Estados Unidos sobre el progreso y el nuevo concepto de parque como “espacio de reunión de lo pintoresco y lo sublime, de la cultura y el civismo democrático, opuestos a la naturaleza informe”, en palabras de Sarmiento.

Con su parquización de influencias europeas dejó para siempre de ser un descampado, parada de carretas y galeras.

En esto fue decisiva la intervención de los vecinos, quienes inician una colecta, cuyos fondos estarían destinados a las obras de parquizado.

En 1855 se denomina plaza 14 de julio y en 1862 se instala la primera calesita.

1870 se le cambia el nombre por el de plaza San José y en 1894 se le da su nombre actual.

La plaza tenía plantas de nísperos y ciruelos, un hecho único ya que no era frecuente la existencia de árboles frutales en espacios públicos.

Alrededor de la misma se encontraba la subintendencia, una confitería, una radioemisora (posteriormente radio Nacional), y dos cines, el Rex y el Colón de Flores, este último con servicio de café y confitería que atendía al público en mesas ubicadas en la vereda de la plaza.

En esta plaza se ubica el monumento a quien fuera Director Supremo en el año 1816, general Juan Martín de Pueyrredón, inaugurado el 28 de mayo de 1911, obra de Rafael Hernández.

El mástil de 25 metros de altura, cuya base está ornamentada con frisos de bronce del escultor Luis Perlotti, se inauguró en 1937.

Otras obras que decoran la plaza, todas ellas de artistas argentinos, son: “Las Tres Gracias”, “Canción”, “La Espera”, y “Monje bajo la lluvia o Contravento”.


La denominación de “Plaza General Pueyrredón” fue dada por Decreto del año 1894.

En su predio se encuentra un Retoño del algarrobo histórico que formó parte de la chacra de Pueyrredón.

Bajo el original, en 1818 se entrevistaron San Martín y Pueyrredón.

Continuara…

Fuente: Archivo General de la Nación

Amigos del Barrio de Flores

Mi barrio y su historia

En 1887, Flores y su partido fueron anexados junto a Belgrano a los límites de la Capital Federal. Desde ese momento el pueblo pasó a ser uno de los más importantes barrios de Buenos Aires, constituyéndose con el paso de los años en el núcleo social y comercial de todo el oeste porteño.


A comienzos del siglo XVII llega a Buenos Aires procedente del Perú,don Mateo Leal de Ayala, quien adquiere una extensa propiedad de 500 varas en esta zona conocida por entonces como Pagos de la Matanza.


En 1790, luego de pasar por varios propietarios, don Juan Diego Flores se convirtió en el dueño de la mayor parte del primitivo predio. Fue su heredero, don Ramón Francisco Flores, quien junto con su apoderado y amigo Antonio Millán, cristalizó el nacimiento del pueblo cuyo nombre ya se había generalizado designándoselo como “las tierras de Flores”.


Desde muy antiguo, y al menos dentro de la América española, en el delineamiento del terreno del pueblo que acababa de fundarse se tenía principalmente en cuenta el lugar para la plaza, y de ahí que ésta apareciera dentro del caserío de la primitiva población.

Y la plaza, desde sus días iniciales, también contaría con una estampa de primacía superior, cronológicamente considerada: la de la capilla del naciente pueblo.


Sucede esto con la denominada hoy Plaza General Pueyrredón, cuyo perímetro, juntamente con el solar destinado a la edificación de la iglesia (actual Basílica) de San José de Flores, entran, al crearse el pueblo de Flores, en la traza que lleva a efecto Antonio Millán (febrero de 1801).


Las tierras restantes fueron fraccionadas en manzanas de dieciséis lotes, iniciándose las ventas en 1808.

El nombre del pueblo queda oficializado en 1806, al crearse el curato de San José de Flores, cuyo pueblo nacía a ambos lados del Camino Real (actualmente avenida Rivadavia), recorrido obligatorio para quienes viajaban hacia el oeste.

El 1 de diciembre de 1811, el Cabildo declaró al pueblo de San José de Flores como Partido separándolo de los pagos de la Matanza, con la designación, como autoridades, de Alcaldes de la Hermandad.


En 1815 los habitantes del partido de San José de Flores eran 993.


Hasta 1830 el desarrollo del pueblo fue lento, pero ya contaba con un Juez de Paz (autoridad máxima del pueblo) y dos colegios.


Las quintas comenzaban a alternar con casas de descanso de la elite porteña.

mediados del siglo XIX, los progresos se hicieron más efectivos y la población aumenta, superando en 1852 los 5500 habitantes.

La edificación de mansiones señoriales y diversos acontecimientos políticos de trascendencia nacional, como la promulgación de la Constitución en 1853 y la firma del Pacto de San José de Flores en 1859, son muestras de la importancia que iba adquiriendo el pueblo.


La ubicación era estratégica: atravesado por el Camino Real, se convertía en una parada obligada de carretas y yuntas de bueyes en su viaje entre Buenos Aires y Luján.


Otra de las rutas importantes que comunicaban a Flores con la ciudad de Buenos Aires era el llamado camino de Gauna (actual Avenida Gaona).


Las dos vías eran la salida comercial de la provincia y por lo tanto eran una prioridad para los gobiernos provinciales, ya que estas se deterioraban muy rápidamente, aunque recién en 1869 se iniciaron las obras de empedrado del camino Real y el mejoramiento del camino de Gauna.


El primer servicio de ferrocarriles de Argentina fue inaugurado oficialmente el 29 de Agosto de 1857, con una gran fiesta y conmocionando a todo el pueblo, tanto de Flores como de la ciudad de Buenos Aires.


En el comienzo fueron sólo dos estaciones en el Partido de San José de Flores: Flores y Floresta, esta última terminal del ferrocarril.

Continuará…

Fuente; Archivo General de la Nación

Archivo “Amigos del barrio de Flores”

Aquella música pop

El lugar se llamaba Juan de los Palotes

su nombre de fantasía no era aquel que

cualquier persona podía suponer, un aula

donde a los niños se le enseñaba a sumar.

Era una disco famosísima en aquellos ’80,

en donde émulos de Travolta competían

entre si danzando magistralmente el pop

de los Bee Gees frente a una multitud

enardecida destacándose las jovencitas

que gritaban irreproducibles palabras,

en parte por el alcohol y las hormonas

que les estallaban al ver a las pelvis,

hamacarse frenética y acalodaramente.

Se ponía bien pesado a eso de las tres

de la madrugada parecían que como

animales en celo, cada cual y cada quien

marcaba su territorio para irse de a dos,

con rumbo desconocido a lo de Pepe Fechoría.

Siempre me lamentaba por Arturo

al que natura no le había otorgado

ni figura como tampoco el chamuyo (×)

hacia tabla de surf en seco ahí solito,

esbozando con sus dientes desparejos

una mas de las ya decenas de sonrisas

a modo de despedida de nuestra barra,

que formábamos junto al “polaco” y “tati”.

Y eso que nos empeñabamos en decirle

esas simplezas con que a las muchachas,

debía seducir pero no había caso arrancaba

y su tartamudez por sus nervios no paraba.

Hasta que un día le conseguimos una chica

tan parecida a el que parecían gemelos,

nos sacamos la culpa de encima pero eso si,

cuando salíamos nos íbamos para otro lado.

Lo que íbamos hacer no requería trabalenguas.

(×) Habilidad para seducir con las palabras.