Tu ombligo

Sabes, no puedo ni debo comprender
tu locura de que no te intereses en nadie.
Que creas que en el mundo, tu ombligo es centro
y pasas tu vida mirándolo en vano,
pensando en que como seguirás manipulando
todo aquello que solo a ti, te produzca beneficio.

Y todo lo otro, aquello esencial para la vida?
O soy un demente pensador que cree
que el amor, la alegría, la solidaridad
y todo aquello que compartimos a veces
sin saber con quién, pero plenos nos hace
es solo una quimera para pocos.

Es tu vida, y con ella puedes hacer lo que quieras.
Pero no sea cosa, que en un momento
cuando te detengas y dejes de mirar tu ombligo,
te lamentes de todo aquello, que has perdido.

Terminará como la caída del Muro…

Aún no hemos tenido la primera cita,
hasta ahora solo han sido palabras
a través de estos multifuncionales aparatitos,
que pretendes que no te agobien a cada paso
y te quiten tiempo, para hacer lo que es de tu gusto.

Por eso, ayer me sorprendió
cuando sin necesidad, comenzó
a dejar de llamarme por mi nombre,
utilizando de manera reiterada diminutivos,
que si no fuera que estoy entrenado
para no vaciarme de ira ante cualquier motivo,
hubiera simplemente cortarle y au revoir.

Y conste, que solo fueron sugerencias
que le di, por esa maldita costumbre
de ayudar al otro, sin nada a cambio.

No se percató, que un diminutivo
desmerece a quien tiene frente a sí.
Cuando ese alguien, yo
solo trataba de serle útil
ante situaciones cotidianas de la vida,
que solo nosotros las complicamos
buscando excusas, para no escuchar.

Pero, bueno cada cual a su juego.
Si se da el encuentro del sábado, bien.
Si no, también…ya que a esta altura
he dejado de sorprenderme hasta de la nada.

Es como siempre decimos
La mente humana es un perfecto
mecanismo de relojería,
pero hay quienes no disfrutan
de la vida, por el solo hecho
de su propia guerra fratricida
de neuronas…

Cuestión de época

Nací y fui tan feliz con The Beatles

como telón de fondo en mi adolescencia,

luego vendrían Creedence Clearwater Revival

y los locales Almendra, Sui Generis, Los Gatos.

Me hablaban del tango, y solo me sacaban

una sonrisa socarrona, como mueca de lo pasado.

Hablar de tango en la década del 60, del mayo francés,

de la revolución musical y la libertad que nos inflamaba

a todos, hasta llegar por así decirlo al descontrol,

era sinónimo de lo antiguo, del hombre llorando por una mujer

o de los cuchilleros orilleros del ilustre Jorge Luis Borges.

Pero como todo, la juventud se escurre entre los dedos.

Y luego de ser fan de una banda, los gustos amplíaron

la base de datos que poseia en mi cerebro.

Comprendí el tango, escuchando el “ Adiós Nónino”

del maestro e incomprendido maestro, Astor Piazzolla.

Y fue allí, que agregue a mi archivo personal

algunos tangos instrumentales, como otros con

voces como la del uruguayo Julio Sosa y el negro Lavie.

Así llegue a tener una colección no de objetos,

si de emociones y sentimientos que se expresan

a mis espaldas, cuando en este mismo momento escribo.

Tango que me hiciste mal, y sin embargo te quiero…

Autopublicar en Amazon KDP, por Gema Huerta

Un dragón para Hynreck

Gema Huerta empezó a escribir debido a una lesión en la mano, a modo de rehabilitación. Ahí empezó a fraguarse el esquema que dio lugar a Tu primer día en la Escuela de Magia Hygge: Clase A. Esta novela tiene un formato de “Elige tu propia aventura” que te mete en la piel del protagonista desde la primera línea, permitiéndote interactuar con otros personajes y criaturas, y aprender valores como la amistad, la valentía e incluso primeros auxilios. Una lectura fantástica para lectores de más de 8 años, con más de 20 finales.

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Puedes ver la reseña completa pinchando aquí

¡O si te interesa, puedes encontrarlo en Amazon!


Gema ha publicado esta novela por sí misma, realizando todo el proyecto de principio a fin, a través del sistema de publicación en tapa blanda de Amazon KDP. A continuación, nos cuenta su propia experiencia: 

La autopublicación es un camino difícil pero gratificante…

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La culpa es del me too…

Santa María de los Buenos Aires,
podría aceptar que Don Pedro
su primer fundador se equivocara,
pero que a Don Juan de Garay
no se le ocurriera rectificar su nombre,
eso, eso no se lo perdonare.

Miércoles tórrido en Buenos Aires
a casi un mes para que el verano llegue,
hombre con corbata con el saco en su mano,
ancianos que fatigados recorren sus calles
y cada tanto, se detienen a respirar
ese irrespirable aire mezcla de smog y humedad.

Pero apareció ella, y todo lo olvide
muy joven, remera cortisima y short ajustado
que la hacia parecer una deidad perversa.

Caminaba…mejor dicho, se deslizaba como serpiente
con sus audífonos escuchando seguramente
su tema preferido y sin la manzana del pecado.

Estuve mirándola, hasta que desapareció
de mi vista, aplaudiendo mis sentidos su belleza.
Porque para esa admiración, no hay edad
seas un adolescente o un hombre maduro,
que ya ha recorrido un largo trecho.

Eso si, hoy en día solo te debes contentar
con mirar, porque una mínima galantería
con el me too encima, te puede llevar a la hoguera.

Palpita corazón…

Palpita corazón, palpita y no te detengas,
parece ser que una desconocida se aproxima.
¿Que dices? Como pretendo pedirte ello,
sin siquiera saber de quien hablo.

Mira corazón, tu más que nadie lo sabe
que toda posibilidad de amar te enternece.
Y eso es lo que ocurre,
solo conocemos nuestras voces.

Su hablar confiado, su voz cantarina
me alegra el alma, cada vez que ella me llama.
¿Qué soy muy confiado?
Dime tu, que como ya te dije el que todo lo sabe,
cuando el amor es amor, si te mientes
al planificarlo todo, no vendrá… ¿Me entiendes?

Vamos ahora, amigo. Convéncete
como yo, ya lo estoy.