Una vida intensa…y no tan fácil.

Siempre recordaba aquello cuando sorprendido en sus cinco años, los gritos de su padre lo despertaron en la madrugada. Desde su camita de una plaza dormía al lado de sus padres, siendo el menor de cuatro hermanos.

Sus ojos azorados no podían comprender lo que veía. Su padre gritando -lo que nunca hacía- pidiéndole a su madre que necesitaba beber leche; mientras sostenía en su mano derecha la pistola que usaba cada día, por pertenecer al cuerpo de policía. Alguien lo tomo y lo retiro de la habitación. No recuerda hoy en día quien fue. Hay recuerdos esfumados que nunca vuelven.

Sabe que la historia; la fue completando con los años mientras crecía. 

Pero lo que no olvidaba luego de aquel episodio, era la visita de todos los domingos junto a su madre y algún familiar que le hacían a su padre. 

Eso ocurrió luego de haber pasado internado más de tres meses -aunque su padre volvió al hogar; recién al año-, la madre le dijo que ya podían ir a visitarlo. Pero a él siempre le fue difícil no extrañarlo. 

Recuerda también; cuando alguna enfermera en aquel tiempo -de blanco inmaculado- le ofrecía una naranja, la que aceptaba y al mismo tiempo, agradecía. 

Cree siempre sentir aun el roce de su manito de niño, con los dedos de las manos grandes de su padre, a través de los tejidos de alambre del cerco de aquello que le dijeron que era un hospital, cuando en realidad con los años supo que se trataba de un Hospicio Neuropsiquiátrico.

Muchos años lo separaban de su hermano y sus dos hermanas; aislado se entretenía en época de carencias y sin los medios audiovisuales actuales, con su imaginación o haciendo sus dibujos de barcos piratas y corsarios enfrentándose a enemigos imaginarios. La imaginación fue en aquel momento su mejor compañera.

Su padre volvió al fin. Supo que no volvería a la policía y escucho por allí,  que le habían dado el retiro por accidente en acto de servicio. En realidad no podía comprender que significaba ello, lo supo con los años. 

Su padre; un hombre bueno. Integro de pies a cabeza, de cabello rubio con una mirada limpia color cielo. Ya no era el mismo. 

Pero se empleo nuevamente porque era un ingreso más que ayudaba a pagar el alquiler y para que su madre, moneda tras moneda pudiera seguir ahorrando para lograr lo que toda familia deseaba en aquellos tiempos, “el techo propio”. 

Su hermano mayor, que le llevaba casi quince años no tardo en casarse e irse de la casa de la familia. Eso le permitió, casi a los 8 años a ocupar esa habitación subiendo por una escalera de estructura de hierro y chapa, que por su techo exterior de chapa era un averno en verano y un “iglú” en invierno. Pero se sintió feliz; un nuevo lugar para su mundo…

Continuará…

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

María Huertas: “Muchas mujeres internas en el psiquiátrico solo habían transgredido los patrones de género”

La psiquiatra recupera en ‘Nueve nombres’ la biografía de nueve mujeres encerradas en el Manicomio de Jesús (València), que, lejos de estar enfermas, fueron víctimas de la violencia machista de sus maridos, de violaciones, del desprecio de una sociedad que las señaló por ser madres solteras, del poder de la Iglesia católica o de la pobreza. Nueve relatos que reescriben, en realidad, cientos de historias.

Sin vestidos ni calzado propio. Sin hábitos ni útiles de aseo ni de arreglo personal. Sin autonomía para la alimentación. Sin objetos personales. Sin recuerdos. Sin historia. Sin familia. Sin la casa en la que habían nacido, vivido, crecido. Sin capacidad de administrar bienes y sin capacidad de gestión ni decisión. Sin amigas. Sin relaciones. Sin sexualidad. Sin emociones. Sin criterio ni juicio. Sin libertad. Sin palabra. Sin derechos ciudadanos y hasta sin derechos humanos.

Sin. Sin. Sin. Sin nada. “Nada de nada”.

Era marzo de 1974, cuando más de 200 mujeres llegaron en varios autobuses al Hospital Psiquiátrico de Bétera. Provenían del “obsoleto y vetusto” Manicomio de Jesús, desde donde se las trasladó “de un día para otro, sin ser informadas de adónde iban ni por qué, cuándo o cómo”. 

Abandonaron aquel espacio cuya “terrible” realidad ya había sido recogida años atrás en el diario Sábado Gráfico y sobre la que Eduardo Bort denunciaba en Jornada la presencia de “ratas que asustaban a las enfermas”, la existencia de “celdas oscuras y nauseabundas” o “el caso del joven atado a una reja con una cuerda”.

En Bétera, fueron recibidas por un equipo de profesionales, entre las que se encontraba María Huertas, una médica psiquiatra recién licenciada que formaba parte de una “minoría ruidosa” de profesionales dispuesta a despatologizar a aquellas mujeres; liberarlas de las “camisas químicas que las mantenían mudas y quietas, enajenadas”, presas de un “circuito cerrado” en el que se convirtieron en víctimas de los métodos científicos de la psiquiatría de la época; y, ante todo, devolverles los derechos que les habían sido negados. 

Entre ellos, “la validación de su palabra” y “la libertad de decidir, de hacer, de expresar, de ir y venir, de relacionarse. De todo”, tal y como se explica en el libro.

Los esfuerzos de aquellos años en los que María Huertas estuvo trabajando en el Hospital Psiquiátrico de Bétera culminaron durante el confinamiento con la recuperación de Nueve nombres (Temporal, 2021). 

Compuesto por la recomposición de nueve historias y un epílogo, este libro es la prolongación de un ejercicio de justicia que ya había comenzado en 1974: “La sociedad que no había entendido sus problemas y les había respondido con la exclusión y el encierro tenía una deuda impagable con ellas, y nuestra función era saldarla en lo posible”.

Huertas atiende a El Salto en una céntrica cafetería de València. 

Aunque apenas se retrasa unos minutos, se disculpa: “Crees que cuando te jubiles tendrás más tiempo libre, pero no es verdad. Sigo sin llegar a todo”. 

No obstante, reconoce que precisamente el tiempo regalado por la cuarentena y el fin de su etapa laboral fue uno de los motivos por los que decidió rescatar de su memoria estas nueve vidas. “De un día para otro encontré un vacío tremendo y me puse a hacer un repaso; pero, en vez de escribir sobre mi última etapa, no sé muy bien por qué volví a los inicios, a esas mujeres que fueron las primeras personas con las que me encontré y que marcaron el resto de mi vida profesional”, admite.

Entre las razones que la impulsaron a reconstruir aquellas biografías, destaca también su lucha por “visibilizar” a las centenares de mujeres a las que el Manicomio de Jesús convirtió en “personas inexistentes”. 

Denuncia que, como consecuencia de la opacidad a la que fueron relegadas, “el maltrato que sufrieron también se tornó inexistente a ojos de la sociedad”; y asegura que para evitar que en la actualidad “se siga maltratando a las mujeres (y a las personas en general) desde la salud mental” es “importantísimo” continuar con la labor de divulgación e incidencia.

María Huertas asegura que para evitar que en la actualidad “se siga maltratando a las mujeres (y a las personas en general) desde la salud mental” es “importantísimo” continuar con la labor de divulgación e incidencia.

Más de cuatro décadas después, decidió trasladar a las páginas su compromiso con aquellas mujeres a las que incluso se les despojó de su propio nombre. 

Su “objetualización” fue tal que, privadas de cualquier signo identitario, algunas ni siquiera atendían cuando se las llamaba por el nombre que aparecía en su historial. Huertas y sus compañeras tardaron en descubrir que, “durante años, muchas habían sido llamadas por nombres que no les pertenecían”.

Cuando el nuevo equipo psiquiátrico intentó encontrar alguna pista de la biografía de aquellas mujeres se dieron de bruces con unos expedientes desiertos, formados por “dos hojas de escuetas anotaciones”. 

Ni rastro de los 20 o 30 (¡30!) años que muchas permanecieron confinadas en el Manicomio de Jesús, presas de un “régimen carcelario” que imponía una “disciplina férrea” y un “encierro sin expectativas”, “aisladas en una colectividad muda para la comunicación, chillona para las protestas y embotada por tratamientos abusivos”. “Años vacíos” en los que su única opción fue intentar “sobrevivir en la exclusión”.

Dormían hacinadas en habitaciones de 80 camas distribuidas en tres filas, casi pegadas las unas a las otras. Sin armarios ni mesillas. Sin un espacio personal. Comían sin cubiertos en una larga mesa, en una sala que hacía las veces de comedor y espacio en el que coser. Pasaban su ‘tiempo libre’ (si es que se le puede llamar así) en un rincón del patio o rezando, compartiendo “con desconocidas su soledad colectivizada”.

Las lobotomías “se aplicaban habitualmente —más como castigo que por presunto efecto terapéutico— a las personas que se mostraban más rebeldes, y dejaban lesiones irreversibles en el cerebro, en el comportamiento y en sus vidas.

Atrapadas en una “pasividad obligada”, fueron sometidas a una continua violencia psíquica que las atiborraba a base de medicación farmacológica. 

Se sucedieron los tratamientos físicos, eléctricos y quirúrgicos: inyecciones de insulina, trementina o cardiazol; tandas de electroshocks; argollas; lobotomías que “se aplicaban habitualmente —más como castigo que por presunto efecto terapéutico— a las personas que se mostraban más rebeldes, y que dejaban lesiones irreversibles en el cerebro, en el comportamiento y, en definitiva, en la vida de muchas de sus compañeras internadas”. 

Celdas de castigo, o ‘jaulas’, cubiertas de paja y excrementos de internas. “Tratos humillantes y vejatorios, degradación y miseria”.

Algunos de los profesionales con los que se encontraron el nuevo Hospital Psiquiátrico de Bétera se creían, escribe Huertas, “capaces de cambiar la estructura social opresora, el régimen tardofranquista, el paradigma patriarcal y mísero capitalista, la vida cotidiana, las relaciones, el consumo, los horarios, el espacio y el tiempo”.

Comenzaron por cambiar las abusivas prácticas psiquiátricas. Devolvieron a las mujeres internadas su autonomía personal: decoraron a su gusto sus propias habitaciones, se les facilitaron útiles de aseo y pudieron elegir su ropa (interior y exterior). 

Preparaban ellas mismas la comida, entraban y salían del hospital, asistían a reuniones, asambleas, charlas y talleres. Hablaban y hablaban y hablaban. Habían pasado muchos años sin hacerlo. Para Huertas, lo “transformador y movilizador” de aquel proceso fue reconocer la capacidad de las internas: “Nos dedicamos a convivir con ellas, escucharlas, acompañarlas y conocernos unas a otras, en lugar de ‘tratarlas’”.

“A tratarlas como personas, que es lo que eran y son ellas”, proclama la autora. El equipo médico se empeñó, en definitiva, por “convivir” con las internas recién llegadas al Hospital Psiquiátrico de Bétera. “Hablábamos de nuestros problemas y de los suyos, de cómo podían participar. Ellas eran las protagonistas en realidad y nosotras estábamos allí para apoyarlas, ver qué era lo que querían e intentar que cada una de ellas siguiera el camino que escogiera”, explica.

El silencio impuesto a la fuerza a base de “tratamientos biológicos, físicos o químicos” era empleado para conseguir que “en los manicomios, además de ser privadas de su libertad, perdieran la palabra”

Huertas reconoce que no fue sencillo conseguir que expresaran su voluntad, pues “al principio aquellas mujeres no podían ni hablar, estaban en unas condiciones que no tenían palabra”. 

El silencio impuesto a la fuerza a base de “tratamientos biológicos, físicos o químicos” era empleado con la eficacia de la más útil de las herramientas para conseguir que “en los manicomios, además de ser privadas de su libertad, perdieran la palabra”. “Las tenían calladas porque la palabra es subversiva y expresa lo que se siente y desea”, sostiene Huertas.

“Es curioso, porque la palabra es aquello que se nos ha negado a las mujeres a lo largo de toda la historia. Nos han definido desde el mundo masculino y nunca se nos ha escuchado”, reflexiona, y se indigna: “Se nos oye, pero no se nos escucha; y además se nos califica de repetitivas, habladoras, quejosas y, por supuesto, de locas, histéricas, neurasténicas”.

Por rebelarse contra aquel mutismo forzoso e iniciar un proceso de escucha de las internas, María Huertas y sus compañeras fueron objeto de numerosas murmuraciones por parte del resto de personal del hospital, que las acusó de “dar excesiva libertad a ‘las locas’”, por no medicarlas ni someterlas a una estrecha vigilancia, “como era su obligación”. 

Aunque Huertas fue (y sigue siendo) muy crítica con la “ideología y formación más tradicional” de aquellos médicos, no tarda en poner el foco sobre la psiquiatría actual, pues asegura que antaño “no se contaba con el arsenal farmacológico del que se dispone hoy y, por tanto, las multinacionales de medicamentos tenían poco interés en la psiquiatría”.

“En estos momentos, se están realizando contenciones y se están dando electroshocks en todos los hospitales, justificándolo bajo el argumento de que la sofisticación actual ha conseguido eliminar a la brutalidad de los tratamientos de décadas atrás”, alerta Huertas.

“En estos momentos, se están realizando contenciones y se están dando electroshocks en todos los hospitales, justificándolo bajo el argumento de que la sofisticación actual ha conseguido eliminar a la brutalidad de los tratamientos de décadas atrás”, alerta Huertas, que se cabrea al afirmar que “las camisas químicas que impone la farmacoterapia son tremendas”. 

“Se piensa que la medicación es la solución a todo y únicamente se intentan tratar los síntomas, pero no se escucha lo verdaderamente importante: qué es lo que le pasa a esa persona, cuál es su manera de pensar, cuál es su contexto, cuáles son sus proyectos vitales, qué cargas familiares tiene, qué le está pasando con su pareja, sus hijos o sus vecinos”, censura.

Junto al “medicar por medicar” de la psiquiatría actual, alarma de un marcado “sesgo de género tanto en salud mental como en atención primaria, donde se tratan gran cantidad de problemas de salud mental de las mujeres”. 

Los “patrones absolutamente distintos a nivel fisiológico y emocional” de las mujeres son ignorados y, consiguientemente, “se las psicologiza y medicaliza inmediatamente, en lugar de escucharlas o pedirles pruebas diagnósticas, algo que sí que ocurre en el caso de los hombres”.

Huertas sitúa estas prácticas en torno a “una serie de estereotipos sobre las mujeres que perjudican su salud física y mental” y que se remontan, como mínimo, “a principios del siglo pasado, cuando se publicaron libros y libros dedicados a demostrar que los cerebros de las mujeres son similares a los de un niño, un delincuente o un hombre loco, y, en definitiva, inferiores a los de los hombres”: “Siempre se ha atribuido a las mujeres una mente más frágil, únicamente preparada para la costura y las labores que tienen que ver con la crianza de los hijos. 

Y todas sus enfermedades mentales se han atribuido a su supuesta inferioridad; desde la filosofía, la ciencia y la religión se ha considerado que tienen (tenemos) una mente enfermiza porque tienen un aparato reproductivo que, curiosamente, permite que la humanidad subsista”.

Opuestas a estos planteamientos, María Huertas y su equipo hicieron caso omiso del ruido reprobatorio procedente de aquel sector para el que resultaban sumamente incómodas. Cuando los efectos enajenantes de la medicación empezaron a diluirse, descubrieron que muchas de las mujeres internadas no padecían ninguna enfermedad mental. 

Recuperaron la capacidad de razonar y emocionarse; la palabra negada; la oportunidad de (re)iniciar su proyecto vital alejadas de la exclusión. Descubrieron que habían sufrido una injusticia que se había prolongado durante décadas y que, de no haber sido por el cierre del Manicomio de Jesús, las habría “condenado de por vida”

“Casi la mitad de las mujeres volvieron a sus familias. Se montaron dos pisos de compañeras: uno en el 75 y otro en el 81. Algunas fueron a residencias de su pueblo, y otras, muy mayores, a familias de acogida en Bétera con personas que conocían y que las integraron como la abuelita de la casa”, recompone Huertas en Nueve nombres.

No estaban enfermas. En su mayoría, habían sido víctimas de la violencia machista de sus maridos, de violaciones, del desprecio de una sociedad (y un régimen) que las señaló por ser madres solteras, del poder de la Iglesia católica, de la pobreza. 

No estaban enfermas, habían sido “alienadas, presas en una férrea estructura de sinrazón que las calificaba de irrazonables a ellas; maltratadas y sometidas a un régimen de violencia que las acusaba de peligrosas”.

“Ningún hombre podría estar dentro de un manicomio por tener un hijo soltero, salir demasiado de casa, pintarse o ser demasiado sociable”, contrapone Huertas.

En este sentido, la enfermedad —el pecado— de gran parte de las mujeres internas en el Manicomio de Jesús había consistido en la “transgresión de los patrones de género que se les habían impuesto”. 

“Eran víctimas de la familia; de la estructura patriarcal que lo engloba absolutamente todo (la Iglesia, el ejército, el Estado, lo social, lo filosófico) y que se refleja en la familia y el interior de las casas como espacio de convivencia primordial”.

Nueve nombres es la confirmación de que aquellas mujeres consiguieron recuperar sus nombres, esos que “les habían perdido en el manicomio, algunos equivocados, otros sustituidos por el apellido. 

Y pasaron a llamarse como a ellas les gustaba, con los diminutivos que utilizaban su madre o su abuela”. Ana, Amparo, María Jesús, Felipa, Dolores, Aurora, Blanquita, Margarita, María. 

Memoria de nueve historias que son, en realidad, decenas y decenas de mujeres.

Imagen de portada: Archivo. Muchas de las mujeres internas en el psiquiátrico no estaban enfermas, habían transgredido los patrones de género que se les habían impuesto.

FUENTE RESPONSABLE: País Valencia. El Salto.España. Por María Palau. 5 de febrero 2023.

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¿Qué es el enigmático ‘Ojo del Sáhara’ visible desde el espacio?

GEOLOGÍA

Desentrañan el origen de la impresionante estructura circular que se abre en pleno desierto, al sureste de Canarias.

El Ojo del Sáhara, también conocido como la Estructura Richat, es una gran formación geológica circular en pleno desierto, ya en Mauritania, pero no muy lejos de las islas Canarias. Tiene nada menos que 50 kilómetros de diámetro y se cree que se formó por la erosión y el levantamiento del terreno, que dio lugar a una especie de cúpula posteriormente erosionada.

Aunque a primera vista parece un cráter de impacto (es decir, causado por el choque de un meteorito contra el suelo), es más bien un ejemplo de una estructura geológica llamada anticlinal simétrico, un tipo de pliegue en las capas de roca que quedó al descubierto por procesos geológicos y erosión.

Se trata de una de las formaciones geológicas más increíbles del planeta. En este enlace de Google Earth puede contemplarse en toda su magnitud.

Imagen de la formación del Sahara SHUTTERSTOCK/NASA

Desde luego es un paraje espectacular para ser contemplado sobre el terreno y también a vista de pájaro, pero también ha sido estudiado concienzudamente por los geólogos para comprender con exactitud cómo se originó este fenómeno.

El Ojo del Sáhara se halla situado en un área bastante remota y apartada de este desierto, poco frecuentada por los científicos. Es por eso que esta formación no recibió mucha atención hasta que algunos astronautas, que la observaron desde el espacio (donde se aprecia mejor su configuración) llamaron la atención sobre su existencia, a partir de lo cual se convirtió en una de las curiosidades naturales más famosas del planeta.

¿Cómo se formó el Ojo del Sáhara?

Es probable que la estructura se haya formado a través de un proceso llamado «plegamiento», creando lo que se llama un anticlinal simétrico. El plegamiento ocurre cuando las fuerzas tectónicas que actúan desde cualquier lado aprietan la roca sedimentaria: si la roca está fría y quebradiza, puede fracturarse, pero si está lo suficientemente caliente, se convertirá en un pliegue. Los pliegues que se forman hacia arriba se denominan anticlinales, mientras que los pliegues hacia abajo se denominan sinclinales.

Ubicación de la formación, al sureste de Canarias

Ubicación de la formación, al sureste de Canarias GOOGLE

Sin embargo, en un artículo de 2014 publicado en el Journal of African Earth Sciences, los investigadores propusieron una explicación de formación completamente diferente para el Ojo del Sáhara. 

Los autores creen que la presencia de roca volcánica es una evidencia de que la roca fundida fue empujada hacia la superficie, causando su forma de cúpula, antes de erosionarse para formar los anillos que vemos hoy. El artículo proponía que la separación del supercontinente Pangea podría haber influido en estas formaciones volcánicas y cambios tectónicos.

La estructura, vista en perspectiva

La estructura, vista en perspectiva NASA

La estructura está formada por una mezcla de roca sedimentaria e ígnea. La erosión a lo largo de la superficie de la estructura revela riolita de grano fino y rocas gabro cristalinas gruesas que han sufrido alteración hidrotermal. Los tipos de rocas que se encuentran en los anillos se erosionan a diferentes velocidades, creando diferentes patrones de colores en la superficie. Grandes fragmentos de roca sedimentaria en ángulo agudo, llamados mega brechas, se suman a las coloridas irregularidades arremolinadas que componen la formación.

El Ojo del Sahara fue seleccionado como uno de los primeros 100 sitios del patrimonio geológico identificado por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS).

Imagen de portada: El enigmático Ojo del Sáhara, visto desde el espacio NASA

FUENTE RESPONSABLE: Información. España. Por Joan Lluís Ferrer. 4 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Geología/NASA/España/Patrimonio geológico

La Dama de Brassempouy, una de las primeras representaciones del rostro humano, es una obra única en el arte paleolítico.

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Un pequeño pueblo del extremo suroeste de Francia se convirtió a finales del siglo XIX en uno de los principales focos de la arqueología prehistórica europea. Dos yacimientos paleolíticos fueron descubiertos y explorados muy cerca de la localidad, las cuevas conocidas como Galería de las Hienas y la Gruta del Papa, situadas apenas a 100 metros la una de la otra. Serían los primeros yacimientos paleolíticos explorados de Francia.

La Gruta del Papa se exploró por primera vez en 1881, pero no sería hasta 13 años más tarde que se harían cargo de los trabajos los arqueólogos Joseph de Laporterie y Édouard Piette.

En los estratos atribuidos al período solutrense tardío Piette encontró que los niveles inferiores contenían una gran cantidad de objetos de marfil, por lo que denominó a ese período como Eburniense, que significa pálido o blanco como el marfil.

Figurillas de marfil encontradas en Brassempouy, expuestas en el Museo Nacional de Arqueología | foto Lionel Allorge en Wikimedia Commons

Hasta ocho figurillas o fragmentos de ellas realizados en marfil encontró Piette, todas ellas con aspecto de estar inacabadas y de haber sido talladas al mismo tiempo.

Entre ellas sobresale la que se bautizó como Dama de Brassempouy o Dama de la Capucha, una de las primeras representaciones conocidas del rostro humano junto con la Venus XV hallada en Dolní Věstonice.

La Dama de Brassempouy o Dama de la Capucha | foto Cangadoba en Wikimedia Commons

Ambas fueron hechas durante el período Gravetiense del Paleolítico Superior, hace aproximadamente 25.000 años. La Dama de Brassempouy pronto se convirtió en un icono para los estudiosos y aficionados a la prehistoria.

Sin embargo, en el momento de su creación no debió ser especialmente apreciada, ya que el modelo no tuvo continuidad como canon para los artistas del período Gravetiense y posteriores. En ese sentido fue una obra fallida, y al mismo tiempo única.

Aunque inmediatamente tras su descubrimiento se la consideró una representación femenina, en realidad no hay en la figura nada que nos pueda indicar el sexo. Se trata de una cabeza que mide apenas 3,65 centímetros de alto, por 2,2 de profundidad y 1,9 de ancho. Tiene talladas la frente, la nariz y las cejas, pero no la boca, que está ausente.

Reconstrucción hipotética de la Dama de Brassempouy realizada por Libor Balák (Academia Checa de las Ciencias, Instituto de Arqueología de Brno) | foto Libor Balák en Wikimedia Commons

Destaca una grieta vertical que va desde la frente hasta la barbilla en el lado derecho de la cara, y que es consecuencia de la estructura interna del marfil. La cabeza presenta una trama en forma de damero formado por dos series de incisiones poco profundas en ángulo recto. No se sabe si representa una peluca, una capucha (de ahí uno de los nombres atribuidos a la figurilla) o el pelo peinado en trenzas.

Lo que diferencia a la Dama de Brassempouy del resto de esculturas femeninas gravetienses contemporáneas, conocidas como Venus (las de Willendorf, Lespugue, Dolní Věstonice), es la definición del rostro, que en éstas suele ser muy esquemático. 

Los finos rasgos, la frente despejada y los pómulos altos, la delicada y rectilínea nariz, el mentón pequeño pero saliente y un cuello grácil, así como el tocado, reflejan el virtuosismo del escultor que la realizó, y demuestran que dominaba las técnicas de la incisión, la perforación, el raspado y el pulido.

La Dama de Brassempouy en diferente del resto de «Venus» paleolíticas | foto Zorey74 en Wikimedia Commons

Algunos quieren ver también en las estrías o escarificaciones presentes en el rostro, representaciones de tatuajes o, en menor medida, algún tipo de maquillaje.

Estudios realizados a la fractura del cuello sugieren que no es resultado de una rotura, lo que lleva a suponer que en realidad la cabeza nunca estuvo unida a un cuerpo. De hecho, ninguno de los otros fragmentos tallados en marfil encontrados junto a ella parecen tener las mismas dimensiones.

Todas las figurillas encontradas en la Gruta del Papa fueron donadas por Piette en 1902 al Museo Nacional de Arqueología de Saint-Germain-en-Laye, cerca de París, donde hoy pueden verse juntas en la sala que lleva el nombre de su descubridor.

Reproducciones gigantes en el Museo de Brassempouy | foto Julien 31 en Wikimedia Commons

En la localidad de Brassempouy el museo de la Maison de la Dame expone reproducciones y calcos de las figurillas, siendo especialmente famosas las versiones gigantes situadas en el patio.


Fuentes: White, R. The Women of Brassempouy: A Century of Research and Interpretation. J Archaeol Method Theory 13, 250–303 (2006). doi.org/10.1007/s10816-006-9023-z | Christine Desdemaines-Hugon, Stepping-Stones: A Journey through the Ice Age Caves of the Dordogne | La “Dame à la Capuche” (Musée d’Archéologie Nationale) | Wikipedia

Imagen de portada: La Venus o Dama de Brassempouy | foto Jean-Gilles Berizzi en Wikimedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Arte.

El día que Stalín traicionó a sus aliados.

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El 4 de febrero de 1945, los que se perfilaban como los tres grandes vencedores de la Segunda Guerra Mundial – Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Yosif Stalin, puesto que Charles de Gaulle no fue invitado – se reunieron en la ciudad de Yalta, en Crimea, para decidir el rumbo del mundo tras la Segunda Guerra Mundial

La guerra aún no había terminado, pero vistas las diferencias profundas entre el dictador soviético y el resto de los Aliados, convenía dejarlo todo bien atado. Pero fueron demasiado optimistas: esta conferencia, que iba a marcar el final del conflicto más terrible que había vivido la humanidad, terminó siendo el inicio de lo que se conocería como la Guerra Fría.

Dos cuestiones centraron la conferencia

la gestión de Alemania tras la guerra – repartiendo el país, desnazificada y juzgando a los dirigentes nazis – y el estatus de Polonia. 

En el primer punto, los Aliados occidentales consiguieron un trato más benévolo que el que pedía Stalin, recordando que había sido precisamente la dureza del Tratado de Versalles una de las causas fundamentales del ascenso del nazismo. 

La cuestión polaca era el verdadero problema, ya que la Unión Soviética apoyaba a un gobierno comunista y los demás países a un gobierno polaco en el exilio. Finalmente se acordó un gobierno provisional de unidad que debía celebrar elecciones libres.

El conflicto llegó cuando Stalin no cumplió lo acordado, y no solo en Polonia sino también en Checoslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria: en ninguno de estos países se celebraron las elecciones prometidas, sino que se impusieron gobiernos comunistas y entraron en la órbita soviética. 

Los países occidentales, que ya desconfiaban de Stalin, lo consideraron una traición y no volvieron a creer nunca más en él: en palabras de Churchill, un telón de acero cayó sobre Europa oriental.

Imagen de portada: Foto: Departamento de Defensa de los EEUU / CC

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por Abel G.M. 31 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Historia/Segunda Guerra Mundial/Stalín.

¿Dónde se encuentra la biblioteca más antigua de Europa?

Fue fundada en 1254 por voluntad de Alfonso X El Sabio en una ciudad española.

El sabio refranero popular español dice que el saber no ocupa lugar. Y uno de los principales centros de aprendizaje en España son las bibliotecas, que a lo largo de la historia fueron un lugar de encuentro para muchos sabios y sus aprendices, con el fin de ampliar sus conocimientos.

En sus orígenes tuvieron una naturaleza más propia de lo que hoy se considera un archivo que de una biblioteca. Nacieron en los templos de las ciudades mesopotámicas, donde tuvieron en principio una función conservadora, de registro de hechos ligados a la actividad religiosa, política, económica y administrativa, al servicio de una casta de escribas y sacerdotes. Los documentos se escribían en escritura cuneiforme en tablillas de barro, un soporte basto y pesado, pero que ha garantizado su conservación.

Con el paso del tiempo las bibliotecas se convirtieron más en lugares dónde guardar y consultar libros, para pasar a ser las centros de acogida colecciones bibliográficas y audiovisuales que se ponen al servicio de los usuarios.

Las bibliotecas se pueden clasificar atendiendo a varios criterios (usuarios, acceso, ámbito geográfico, etc.):

Bibliotecas Nacionales: Representan la cabecera del sistema de los estados. Están financiadas con fondos públicos y cumplen una doble finalidad: proporcionar material bibliográfico de investigación para cualquier disciplina, y conservar y difundir el patrimonio cultural (referente a información registrada a lo largo del tiempo) de cada país.

Sala de lectura principal de la Biblioteca Nacional de España

Sala de lectura principal de la Biblioteca Nacional de España FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

Bibliotecas universitarias: Son las bibliotecas de las facultades, escuelas y demás unidades académicas de las universidades y centros de enseñanza superior. Difieren de las bibliotecas de investigación. Están al servicio de sus estudiantes y tienen que apoyar los programas educativos y de investigación de las instituciones en que se encuentran integradas, de las que obtienen, por regla general, su financiación.

Imagen de jóvenes universitarios estudiando en una biblioteca

Bibliotecas escolares: Complementan los programas de las instituciones a las que pertenecen, aunque también disponen de libros no académicos para fomentar el hábito de la lectura. Muchas cuentan con distintos medios audiovisuales y electrónicos. Su financiación procede de los centros escolares en las que están integradas. La biblioteca escolar ofrece servicios de aprendizaje, libros y otros recursos, a todos los miembros de la comunidad escolar para que desarrollen el pensamiento crítico y utilicen de manera eficaz la información en cualquier soporte y formato.

Bibliotecas especializadas: Están diseñadas para responder a unas necesidades profesionales concretas. Por ello, suelen depender de empresas, sociedades, organizaciones e instituciones específicas, que proporcionan a sus empleados y clientes estos servicios durante su trabajo. La formación del personal de una biblioteca especializada incluye conocimientos tanto de la materia que cubren sus fondos como de biblioteconomía.

Biblioteca documentacion

Biblioteca documentación FOTO: LA RAZÓN LA RAZÓN

Bibliotecas públicas: Pretenden responder a la amplia gama de necesidades que pueden demandar sus usuarios. Además de obras literarias clásicas, sus fondos pueden estar integrados por textos que proporcionan información sobre servicios sociales, obras de referencia, discos, películas y libros recreativos. Muchas de ellas patrocinan y organizan actos culturales complementarios, tales como conferencias, debates, representaciones teatrales, conciertos musicales, proyecciones cinematográficas y exposiciones artísticas. En este sentido, deben ser mencionados los servicios infantiles, sección característica de las bibliotecas públicas que promueve sesiones literarias, procura la existencia de una pequeña biblioteca infantil y, en ocasiones, hasta dispone de dependencias con juguetes.

Biblioteca Pública de Castilla y León en Valladolid FOTO: MIR_ICAL ICAL

Algunas de las nuevas fórmulas de bibliotecas infantiles son el bibliobús y las bebetecas. El bibliobús es una biblioteca móvil que se desplaza periódicamente por diferentes barrios de la ciudad, ofreciendo los servicios bibliotecarios a niños, jóvenes y adultos. Su objetivo es facilitar el acceso a la información, la cultura y el tiempo libre a todos los ciudadanos, sobre todo aquellos que por vivir en núcleos pequeños o dispersos carecen de una biblioteca estable.

Uno de los dos bibliobuses que recorre la provincia de Soria.
DIPUT. DE SORIA.
27/01/2023

Uno de los dos bibliobuses que recorre la provincia de Soria. DIPUT. DE SORIA. 27/01/2023 FOTO: DIPUT. DE SORIA.  DIPUT. DE SORIA.

Las bebetecas se definen como un servicio de atención especial para la pequeña infancia (de 0 a 6 años) que incluye, además de un espacio y un fondo de libros escogidos para satisfacer las necesidades de los más pequeños y de sus padres, el préstamo de estos libros, charlas periódicas sobre su uso y sobre los cuentos, asesoramiento y una atención constante por parte de los profesionales de la biblioteca hacia los usuarios.

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Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca | Realidad Virtual 360º

Paralelamente, puede considerarse también como fecha de nacimiento de la Biblioteca Universitaria el año 1254, puesto que la Carta Magna de Alfonso X ya recogía la creación del cargo de Estacionario o propietario de una “Estación” de libros, retribuido por la Universidad y encargado de mantener ejemplares actualizados para la consulta. No obstante, es preciso esperar al siglo XV para que abunden las noticias acerca de la Biblioteca, que no alcanzó su primer esplendor hasta la segunda mitad del siglo XV y durante todo el siglo XVI.

La portada de acceso a la biblioteca, de estilo gótico, está situada en el claustro alto del edificio de las Escuelas Mayores, y fue labrada en piedra por los mismos artistas que esculpieron la portada de la Catedral Nueva de Salamanca, y la reja reja de hierro colocada junto a dicha portada y destinada a cerrar el acceso a la biblioteca data de 1526.

La gran sala que ocupa la biblioteca sufrió una profunda transformación en 1749, aunque otros autores afirman que fue edificada en dicho año por el arquitecto José Isidro siguiendo las trazas de Andrés García Quintana, y está cubierta por una bóveda de lunetos y poligonal en sus extremos.

Pues estos centros fueron una realidad en España a partir de 1254, cuando el Rey Alfonso X el Sabio fundó la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca, que de esta forma se convirtió en la primera de Europa y de nuestro país. 

Un año más tarde, en 1255, el Papa Alejandro IV concedió validez universal a los títulos impartidos por la nueva Universidad y le permitió el uso de un sello propio.

Imagen de portada: Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca FOTO: DAVID ARRANZ

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. España. Por Raúl Mata. Actualización 6 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Salamanca/España/Biblioteca General Histórica

La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima y afianzar el pilar de tu bienestar.

PSICOLOGÍA

La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse.

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La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. 

De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse de forma positiva y constructiva con su entorno ni con ellos mismos. Esto genera una serie de conflictos, problemas y trastornos psicológicos que les impiden ser felices y funcionales en sociedad. Por este motivo, fortalecer y cuidar la autoestima es de vital importancia para enfrentarnos a la vida y realizarnos como seres humanos plenos. Para ello, es fundamental el equilibrio y una buena fórmula para ayudarnos es estructurar nuestro estilo de vida sobre un patrón muy sencillo de seguir. De este modo, habrá tiempo para el trabajo, para el tiempo libre y el descanso, los pilares que nos ayudan a sentirnos bien.

La regla del 8-8-8

En este sentido, la regla del 8-8-8 puede ayudarnos a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio que cada actividad requiere a lo largo del día para que el cuerpo y la mente alcancen la estabilidad emocional y física que requieren. Este método, ayudaría a corregir hábitos dañinos, como la falta de sueño o la adicción al trabajo.

La fórmula plantea la siguiente ecuación: 8 horas de trabajo, 8 horas de ocio, 8 horas de sueño = felicidad. “El simple hecho de aprender a distribuir las horas del día en estos tres grupos ya habremos conseguido un gran paso”, asegura la psicóloga Sara Navarrete en declaraciones a la revista Telva.

Las 8 horas de trabajo son el “momento top”, el momento de máxima productividad y se debe dedicar a las tareas que requieren de más esfuerzo y concentración. Es lo que se llama aprovechar el momento flow para luego centrarte en lo más fácil y desconectar cuando las ocho horas estén llegando a su fin. Esto reducirá el estrés y mejorará la productividad.

Meditación contra los malos pensamientos para ser más feliz. (Unsplash/William Farlow)

Al acabar la jornada laboral, es necesario dar comienzo a las 8 horas de tiempo de ocio, aquellas en las que se logre desconectar al 100%. Para lograrlo es necesario encontrar actividades que te gusten y aporten satisfacción, como dar un paseo, practicar alguna actividad física, apuntarse a algún curso o ir al teatro o el cine. Además, es un modo de mejorar la salud cognitiva y potenciar nuestra salud cerebral.

La regla del 8-8-8 nos ayuda a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio.

Por último, están las 8 horas de sueño. Una cuidada rutina de sueño es esencial para rendir en el trabajo y en el tiempo libre. “Procura no acostarte muy tarde, cenar al menos una hora antes de ir a la cama, no tomar café o estimulantes por la tarde, tomar un baño antes de acostarte, o leer durante 15 o 20 minutos antes de apagar la luz. 

Todo esto te ayudará a tener un sueño reparador. Evita ver películas hasta tarde si tienes que levantarte temprano, y más si son de acción o miedo», explica Navarrete antes de añadir que el recomendable aparcar «el móvil al menos una hora antes de acostarte».

Imagen de portada: La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima: el pilar de nuestro bienestar (iStock)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Alma, Corazón y Vida. 5 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Psicología/Salud/Salud Mental/Vida saludable/ Meditación/Estrés/Trabajo/Buen dormir.

La turbadora fotografía que nos recuerda que la naturaleza no es una película de Disney.

ADVERTENCIA: IMAGENES SENSIBLES. Si verlas te pueden afectar; evitar esta entrada.

WILDLIFE PHOTOGRAPHER OF THE YEAR

La imagen, captada en un parque nacional de Zambia por el fotógrafo vasco Igor Altuna, opta al prestigioso premio del Museo de Historia Natural de Londres

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Los fotógrafos de naturaleza contribuyen de manera destacada a la divulgación del medio ambiente y la conservación del patrimonio natural. 

Desde las frías regiones polares hasta los desiertos más abrasadores, desde las selvas tropicales hasta la profundidad de los océanos, sus imágenes nos muestran la multiplicidad de la vida en el planeta, ayudándonos a conocerla mejor, apreciarla y protegerla. 

Uno de nuestros fotógrafos de naturaleza más reputados a nivel internacional es el guipuzcoano Igor Altuna. Natural de Mondragón, este laureado reportero gráfico dedica buena parte de su tiempo a viajar con su equipo al hombro para «capturar los instantes mágicos», como le gusta decir, que le brinda la naturaleza en los lugares más recónditos y menos explorados del planeta. Uno de sus destinos favoritos es el continente africano.

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Igor Altuna

@IgorAltuna

Zambia 2020. Pocas veces se ve como una Leoparda (Olimba) mata a 2 Babuinos. Cuando llegamos el babuino pequeño ya estaba muerto, su hermano mayor o padre lo estuvo acariciando y defendiendo para que Olimba no se la llevara durante 6 horas. El tema termino mal , os dejo el video.

¡¡ADVERTENCIA!!

Este vídeo tiene escenas sobrecogedoras que puede herir la sensibilidad y angustiar a algunas personas, no acostumbradas a ver este tipo de escenas. De ser así; te sugiero no verlo. Muchas gracias.

Hace unos años, durante un viaje al Parque Nacional South Luangwa, en Zambia, Igor conoció a una espectacular hembra de leopardo en estado salvaje llamada Olimba. 

Además de su magnífico aspecto, una de las características que le llamó la atención al seguir a este bello felino fue su extraordinaria capacidad para cazar babuinos: una presa nada fácil de capturar. Y es que, además de su desarrollada musculatura, estos primates poseen una potente mandíbula dotada de afilados caninos que pueden causar una avería importante a quien ose atacarlos.

Olimba portando la presa con su cría. (Igor Altuna)

En 2021, durante una nueva expedición por aquel parque africano, Altuna logró fotografiar de nuevo a la leoparda, esta vez mientras caminaba lentamente con un babuino recién capturado colgando de sus fauces. 

El mono era también una hembra y, para su sorpresa, aún llevaba a su cría aferrada a ella. La instantánea refleja con toda crudeza la trama de la vida en el medio natural, donde predador y presa conviven en una relación que solo debe ser interpretada como parte de la cadena trófica.

Lo que muestra la imagen es un lance de la vida salvaje, un episodio de la fauna africana 

Comer y no ser comido: esa es la ley básica de supervivencia en el mundo salvaje. El acceso a la proteína, ese impulso atávico y hereditario, ese instinto básico del comportamiento animal, es el que lleva al carnívoro a capturar a su presa en busca de alimento. Cualquier otra interpretación es exclusivamente antrópica. 

Crueldad, ferocidad, sadismo: nada de eso debería tener cabida a la hora de contemplar esta fotografía captada en plena libertad en la naturaleza. 

A pesar de que turbe nuestra mirada, es cierto, aunque pueda sobrecoger el ánimo, lo que muestra la imagen de Igor Altuna es un lance de la vida salvaje, un episodio de la fauna africana, en este caso de la etología del leopardo, oportunamente capturado y compartido por el fotógrafo. El resto forma parte de la ficción y la caricatura desde la que, demasiado a menudo y sobre todo en el cine, se recurre a la naturaleza.

El mandato de sobrevivir

Sin embargo, la foto, que se hizo viral en cuanto fue compartida a través de las redes sociales, ha recibido tantos elogios como muestras de rechazo por parte del público. Técnicamente es perfecta. 

Por eso opta a uno de los galardones, el del público, en el prestigioso certamen de fotografía Wildlife Photographer of the Year que convoca cada año el Museo de Historia Natural de Londres, cuyo palmarés se dará a conocer el próximo día 9 de febrero. Pero es que la serie completa de instantáneas que capturó Igor aquel día va todavía más allá y nos cuenta muchas más cosas.

El jóven leopardo acechando a la cría de babuino. (Igor Altuna)

Como comparte con El Confidencial este fotógrafo desde el parque nacional de Yellowstone, Estados Unidos, donde se encuentra realizando otro de sus reportajes, la famosa fotografía de Olimba refleja el momento en el que le llevaba comida a su propio cachorro, convertido ya en un joven leopardo, para alimentarlo. Y aquí se abre otro episodio de la vida salvaje que merece la pena detallar. 

Ocurre que uno de los procesos más importantes en la cría de los carnívoros es el de la enseñanza. Tras el destete, la mayoría de carnívoros salvajes son instruidos por sus padres en las técnicas de acecho y aproximación para la caza. Para ello es habitual que les aporten presas vivas para despertar en ellos el instinto predador del que van a depender de ahora en adelante y se valgan por sí mismos para obtener alimento. Y esa es la oportunidad que le brindó a mamá Olimba la joven cría de babuino que iba agarrada a su madre muerta: adiestrar, enseñar, educar a su hijo en la supervivencia.

El ciclo de la vida, a punto de cerrarse. (Igor Altuna)

En la serie de fotos que siguieron a la captura y transporte del primate por parte de la leoparda se muestra ese capítulo tan importante en la crianza en los carnívoros. En ese momento, el fotógrafo asistió al entrenamiento del joven leopardo en las técnicas de caza y compartió algunas instantáneas en las que se puede ver a los dos protagonistas cumpliendo con el papel de predador y presa que les ha asignado la naturaleza, hasta acabar en el instante último en el que la joven cría de babuino pasó a convertirse en alimento, cerrándose así el ciclo de la vida en la naturaleza. Cualquier otra interpretación está en nuestra mirada, no en la del fotógrafo. Aunque turbe, aunque sobrecoja: así transcurre la vida en nuestro planeta. Para ver la serie completa de imágenes y el resto de la obra de Igor Altuna puede consultarse su web. También pueden verse aquí las fotos que optan al premio del público del Wildlife Photographer of the Year.

Imagen de portada: Un leopardo tras cazar una hembra de babuino con su cría aferrada a ella. (Igor Altuna/Wildlife Photographer of the Year)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por José Luis Gallego. 5 de febrero 2023.

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Juicio a la ironía.

Personas de ideas claras que las expresen claramente sin miedo al qué dirán son rara avis en tiempos de suspicacias y recelos mutuos, intransigencia, algarabía digital y confusión. Por eso el lenguaje diáfano de Juan Soto Ivars es un soplo de aire fresco que barre prejuicios y estimula las neuronas. 

Paisano de Paco Rabal, nació en Águilas (Murcia) hace 38 años que ha sabido aprovechar, Soto Ivars es un espécimen difícil de clasificar. ¿Escritor, periodista, analista, mosca cojonera en vuelo de dron, el niño que ve al Rey desnudo? «No me gustan las etiquetas», afirma. «Como dice Arturo Pérez-Reverte, no tengo una ideología concreta, tengo biblioteca, aunque la mía es más reducida que la suya».

Lo que nadie pone en duda es que posee una mente ágil, analítica y versátil en contacto directo con la realidad a través de libros, columnas de opinión en distintos medios e intervenciones que son una gozada para los recolectores de titulares. 

Por ejemplo, los que se  cosechan en su charla con Ricardo Moya en El sentido de la birra. «Soy un talibán de la libertad de expresión». «Los cómicos son los filósofos de hoy día». «Respeto mucho a la gente a la que le caigo mal». «El aburrimiento es la madre de la creatividad». «Solo puedes escuchar al otro con la mente abierta si tienes la seguridad de que no puede destruirte».

Como acérrimo defensor de la libertad de expresión no se corta un pelo en proclamar públicamente que su escritor preferido es el noruego Knut Hamsun, un nazi recalcitrante negacionista del Holocausto del que acaba de publicar una biografía condensada, El autor y las quimeras (Zut) en la que, a partir de anécdotas de la vida de Hamsun reflexiona sobre la distancia pertinente que debe separar al autor de su obra. También cuenta sin remilgos que uno de sus abuelos es falangista políticamente a la derecha de Vox y que sus orejas le causaron algún problema de niño por lo que adoptó el estilo capilar que le caracteriza.

Casado y padre primerizo, confiesa que sus tiempos de Peter Pan y juerga continua, pasaron a la historia. ¿Cómo soporta la pestilencia de las redes sociales alguien que se ha dedicado a explorarlas? «Ya no lo hago. Tengo contratada a una persona para que se ocupe de ellas y me mantengo al margen. 

Sobre su poder adictivo puedo decir que las redes fueron diseñadas por los mismos ingenieros de la conducta humana que crearon las máquinas tragaperras de Las Vegas».

Los linchamientos perpetrados en ellas y las políticas identitarias que dividen a la sociedad en tribus enfrentadas son los temas de sus dos anteriores libros —Arden las redes y La casa del ahorcado— en los que se alza como paladín de la libertad de expresión en contra de nuevas forma de censura, llámese cancelación, cultura woke o maniobras de descrédito, acoso y derribo que enturbian el ambiente. «Antes los censores eran los malos de la película y ahora tienen glamour».

En su último título, Nadie se va a reír. La increíble historia de un juicio a la ironía, editado por Debate como los dos anteriores, se pone en modo Zola para redimir a Anónimo García,  fundador del movimiento ultra-racionalista y creador de la revista Homo Velamine, vituperado por la sociedad y condenado por la justicia a 18 meses de prisión y quince mil euros de indemnización por lo que se llamó el Tour de La Manada, un recorrido virtual por los escenarios de Pamplona donde ocurrieron los hechos, con el que la revista pretendía criticar la mercantilización del dolor por parte de los medios de comunicación pero que se entendió equivocadamente como una propuesta real.

«Anónimo es una onda extraviada fuera de frecuencia. Un personaje surreal que parece del siglo pasado, gran admirador de Buñuel y los surrealistas y una combinación equilibrada y armónica de ingenuidad y picardía. Alguien condenado injustamente al ostracismo porque unos callaron cobardemente y otros lo dejaron solo. Este libro lo ha sacado del pozo y está pendiente de la resolución del Tribunal Constitucional. Ahora sabe que si su historia se cuenta sin tergiversaciones, la gente lo entiende y no lo tacha de monstruo oportunista».

A partir de la infausta peripecia de Anónimo, Soto Ivars pone otra vez sobre la mesa los temas que le preocupan, la nueva inquisición surgida en una sociedad teóricamente democrática y libre.

En el sempiterno dilema entre la libertad y el miedo, hoy se impone el miedo. Un temor difuso que estigmatiza a los que dicen verdades como puños que ofenden o incomodan.

Su último libro, una no-ficción novelada, toma prestado el título de un relato de Milan Kundera que narra las peripecias kafkianas de un profesor de arte al que se le complica la vida a causa de un hecho insignificante. 

Una cascada de malentendidos  que conduce al protagonista a la picota. Así, cada capítulo arranca con un fragmento de la obra de Kundera con la que se establece un paralelismo. Como este que inicia el dedicado al juicio a Anónimo:

»—Explicaré delante de todos cómo han ocurrido las cosas: si las personas son personas, tendrán que reírse.

»—Como le parezca. Pero verá usted que, o las personas no son personas, o usted no sabía cómo eran las personas. No se van a reír.

La denuncia del Instituto Navarro de Igualdad y de la Víctima de La Manada llevó a Anónimo García al banquillo, le hizo perder  su trabajo en Greenpeace donde, precisamente, se encargaba de temas relacionados con la libertad de expresión, y fue abandonado por sus colegas y colaboradores. En la actualidad el Tribunal Constitucional ha admitido su recurso y de su decisión depende su futuro, además de marcar los límites de la ironía en este país, porque más allá de contar una tragedia personal Soto Ivars pone en solfa la incapacidad de los humanos para percatarse de la verdad en esta caverna inundada de luces y sombras.

Convencido de que contando la auténtica historia la gente entendería su inocencia, Soto Ivars, que siguió de cerca el calvario de García, decidió escribir este libro y lo hizo en tiempo récord tras dos largas entrevistas con el afectado. No es un alegato exculpatorio ni un panegírico del protagonista, sino una clara exposición y análisis de los hechos con orden cronológico. «El propósito es desenredar la madeja irónica, separar la mentira de la verdad y ofrecer un contexto adecuado para crear el mapa de interpretación de algo que me parece una injusticia».

En la primera parte describe las acciones del movimiento ultra-racionalista que Anónimo lideraba. Vestidos de hipsters se presentaron en manifestaciones de apoyo a Rajoy y a una concentración de Podemos disfrazados de curas y monjas entre otras acciones, siempre en clave de sátira. El 8-M pusieron una bandera de España de quince metros en la que se leía: «Viva España feminista». La provocación a derecha e izquierda era su lema. «Se sabía cuándo empezaban sus actos pero no cuándo y cómo acababan. Con ellos pretendían poner a la sociedad ante sus absurdos y contradicciones con un componente surrealista y satírico. Eran osados y también algo naifs como niños que explotan un petardo en el zurullo de un perro».

En la segunda parte, «Juicio a la ironía» el autor entra de lleno en el conflicto desde que la bola de nieve empezó a rodar, en diciembre de 2018, el Tour de la Manada estaba en marcha y las consecuencias no se hicieron esperar. Un año más tarde se celebraba el juicio. 

Soto Ivars da cuenta minuciosa del alud que sepultó a sus gestores y analiza sus causas. «El Tour de la Manada necesitaba a los medios a los que criticaba. La repercusión de Homo Velamine era diminuta sin ellos. No eran virales, no tenían una cuenta potente en Twitter, nadie veía sus vídeos en YouTube. Si los medios no ponían de su parte en el momento del desmentido, la tormenta de diarrea hirviente sería imparable, tal como ocurrió. Su error fue la autocomplacencia».

¿Fueron las feministas la némesis de Anónimo y su gente?  «No todas en bloque, recibió apoyo de algunas de ellas que comprendieron su auténtica intención, que nunca fue causar dolor a la víctima de la Manada; por el contrario, él condenaba a los medios por usar su tragedia para venderse».

Cita los casos de Pablo Hasél, de la revista Mongolia o el de César Strawberry, del grupo musical de hip hop Def Con Dos, también condenados por los tribunales, pero el de Anónimo García es más sangrante, pues, además del silencio cómplice de los medios que apenas airearon su historia, fue enjuiciado por lo penal en vez de por lo civil. Por primera vez se aplicó el artículo 173.1 del Código Penal contra un acto relativo a la expresión artística.

Desenredada la madeja, puestos los puntos sobre las íes, Soto Ivars maquina otras historias, la cabeza puesta en otros asuntos que conciernen a la realidad.

Concluye su análisis Juan Soto Ivars que, posiblemente, ya esta libando en otro tema.

Imagen de portada: Juan Soto Ivars (Por Sara Barquero Leyva)

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía- Por Bel Carrasco. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 5 de febrero 2023.

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