Apología de la violencia

Me‌ ‌crucé‌ ‌con‌ ‌ella,‌ ‌era‌ ‌ya‌ ‌medianoche‌ ‌
su‌ ‌rostro‌ ‌mostraba‌ ‌profunda‌ ‌pesadumbre,‌ ‌
me‌ ‌miró‌ ‌observe‌ ‌lágrimas‌ ‌iluminadas‌ ‌
por‌ ‌las‌ ‌luces‌ ‌mortecinas‌ ‌de‌ ‌los‌ ‌focos‌ ‌en‌ ‌las‌ ‌aceras.‌ ‌

Tratando‌ ‌de‌ ‌no‌ ‌asustarla‌ ‌solo‌ ‌la‌ ‌salude,‌ ‌
comprendió‌ ‌que‌ ‌solo‌ ‌deseaba‌ ‌ayudarle,‌ ‌
se‌ ‌detuvo‌ ‌bruscamente‌ ‌y‌ ‌me‌ ‌acerque‌ ‌
la‌ ‌invite‌ ‌a‌ ‌conversar‌ ‌fuera‌ ‌de‌ ‌ese‌ ‌bosque‌ ‌
de‌ ‌cemento‌ ‌transformado‌ ‌en‌ ‌tierra‌ ‌de‌ ‌nadie.‌ ‌

No‌ ‌sé,‌ ‌quizás‌ ‌vio‌ ‌en‌ ‌mi‌ ‌actitud‌ ‌que‌ ‌alguien‌ ‌
podía‌ ‌sacarla‌ ‌de‌ ‌esa‌ ‌desazón‌ ‌que‌ ‌era‌ ‌evidente,‌ ‌
entramos‌ ‌al‌ ‌único‌ ‌viejo‌ ‌bar‌ ‌abierto‌ ‌todo‌ ‌el‌ ‌día‌ ‌
nos‌ ‌sentamos‌ ‌al‌ ‌fondo,‌ ‌éramos‌ ‌los‌ ‌únicos‌ ‌
dentro‌ ‌de‌ ‌un‌ ‌salón‌ ‌largo‌ ‌y‌ ‌angosto‌ ‌casi‌ ‌sin‌ ‌luces.‌ ‌

Bajo‌ ‌la‌ ‌vista‌ ‌y‌ ‌la‌ ‌deje‌ ‌llorar‌ ‌convulsivamente,‌ ‌ ‌
es‌ ‌lo‌ ‌que‌ ‌siempre‌ ‌he‌ ‌pensado‌ ‌que‌ ‌para‌ ‌contener‌ ‌
necesariamente‌ ‌uno‌ ‌debe‌ ‌tratar‌ ‌de‌ ‌absorber‌ ‌
la‌ ‌tristeza‌ ‌o‌ ‌el‌ ‌dolor‌ ‌del‌ ‌otro,‌ ‌eso‌ ‌llamado‌ ‌empatía.‌ ‌ ‌

La‌ ‌escuche‌ ‌en‌ ‌silencio‌ ‌por‌ ‌espacio‌ ‌de‌ ‌una‌ ‌hora,‌ ‌
luego‌ ‌de‌ ‌un‌ ‌par‌ ‌de‌ ‌rondas‌ ‌de‌ ‌té‌ ‌bien‌ ‌caliente‌ ‌
comenzó‌ ‌a‌ ‌decirme‌ ‌de‌ ‌los‌ ‌maltratos‌ ‌que‌ ‌recibía‌ ‌
que‌ ‌estaba‌ ‌harta‌ ‌de‌ ‌sentirse‌ ‌como‌ ‌una‌ ‌esclava‌ ‌
de‌ ‌un‌ ‌marido‌ ‌agresivo‌ ‌que‌ ‌volcaba‌ ‌en‌ ‌ella‌ ‌
cada‌ ‌vez‌ ‌que‌ ‌podía‌ ‌y‌ ‌sin‌ ‌razón,‌ ‌toda‌ ‌su‌ ‌ira.‌ ‌

En‌ ‌mis‌ ‌largos‌ ‌años‌ ‌de‌ ‌oficial‌ ‌de‌ ‌policía,‌ ‌
he‌ ‌intervenido‌ ‌en‌ ‌decenas‌ ‌de‌ ‌estos‌ ‌problemas.‌ ‌

Pero‌ ‌esta‌ ‌medianoche‌ ‌no‌ ‌estaba‌ ‌de‌ ‌servicio,‌ ‌
le‌ ‌dije‌ ‌si‌ ‌vivía‌ ‌lejos‌ ‌si‌ ‌en‌ ‌su‌ ‌casa‌ ‌estaba‌ ‌su‌ ‌marido,‌ ‌
me‌ ‌respondió‌ ‌que‌ ‌sí,‌ ‌le‌ ‌pedí‌ ‌su‌ ‌dirección‌ ‌y‌ ‌sus‌ ‌llaves‌ ‌
le‌ ‌recomendé‌ ‌que‌ ‌me‌ ‌esperara,‌ ‌volvería‌ ‌en‌ ‌breve.‌ ‌ ‌

Llegue‌ ‌al‌ ‌vetusto‌ ‌edificio‌ ‌de‌ ‌departamentos,‌ ‌
oscuro‌ ‌con‌ ‌sus‌ ‌paredes‌ ‌grafiteadas‌ ‌sin‌ ‌piedad,‌ ‌
me‌ ‌acerque‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌puerta‌ ‌del‌ ‌departamento‌ ‌
escuche‌ ‌música‌ ‌caribeña‌ ‌con‌ ‌alto‌ ‌volumen,‌ ‌

Golpee‌ ‌y‌ ‌alguien‌ ‌desde‌ ‌adentro‌ ‌grito‌ ‌ ‌
-Quien‌ ‌carajo‌ ‌golpea‌ ‌la‌ ‌puerta‌ ‌a‌ ‌esta‌ ‌hora!-‌ ‌
-Le‌ ‌respondí‌ ‌¡Policía,‌ ‌abra‌ ‌la‌ ‌puerta!‌ ‌ ‌
-¿Que?…¿como?..‌ ‌balbuceo‌ ‌y‌ ‌abrió‌ ‌con‌ ‌un‌ ‌olor‌ ‌
a‌ ‌alcohol‌ ‌que‌ ‌se‌ ‌podía‌ ‌olfatear‌ ‌a‌ ‌diez‌ ‌cuadras‌ ‌

¿‌Tu‌ ‌eres‌ ‌Juan‌ ‌María,‌ ‌el‌ ‌marido‌ ‌de‌ ‌Amanda?‌ ‌
-Sí‌ ‌me‌ ‌contestó,‌ ‌poniendo‌ ‌cara‌ ‌de‌ ‌inocente-‌ ‌
Lo‌ ‌agarre‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌camisa‌ ‌y‌ ‌lo‌ ‌puse‌ ‌contra‌ ‌la‌ ‌pared‌ ‌
al‌ ‌mismo‌ ‌tiempo‌ ‌un‌ ‌rodillazo‌ ‌en‌ ‌los‌ ‌testículos,‌ ‌
le‌ ‌recomendó‌ ‌que‌ ‌no‌ ‌intentara‌ ‌defensa‌ ‌alguna.‌ ‌ ‌

-Mira‌ ‌le‌ ‌dije;‌ ‌soy‌ ‌un‌ ‌primo‌ ‌de‌ ‌Amanda‌ ‌a‌ ‌quien‌ ‌
no‌ ‌veía‌ ‌hace‌ ‌tiempo,‌ ‌casi‌ ‌desde‌ ‌que‌ ‌éramos‌ ‌niños‌ ‌ ‌
y‌ ‌sabes‌ ‌estoy‌ ‌al‌ ‌tanto‌ ‌de‌ ‌tus‌ ‌golpes,‌ ‌escupitajos‌ ‌
todo‌ ‌aquello‌ ‌que‌ ‌un‌ ‌verdadero‌ ‌hombre‌ ‌no‌ ‌debería‌ ‌hacer-‌ ‌
-¿Me‌ ‌entiendes,‌ ‌no?‌-‌

Retorciéndose‌ ‌y‌ ‌aun‌ ‌doblado‌ ‌por‌ ‌el‌ ‌dolor,‌ ‌asintió‌ ‌
moviendo‌ ‌la‌ ‌cabeza‌ ‌una‌ ‌y‌ ‌otra‌ ‌vez,‌ ‌afirmándolo.‌ ‌

Cerré‌ ‌la‌ ‌amable‌ ‌charla‌ ‌dando‌ ‌casi‌ ‌una‌ ‌orden,‌ ‌
-Sabes‌ ‌Amanda‌ ‌te‌ ‌dejara,‌ ‌no‌ ‌la‌ ‌mereces‌ ‌
si‌ ‌se‌ ‌te‌ ‌ocurre‌ ‌alguna‌ ‌estupidez‌ ‌del‌ ‌precinto‌ ‌
volveré‌ ‌muy‌ ‌rápido‌ ‌no‌ ‌solo‌ ‌a‌ ‌darte‌ ‌un‌ ‌rodillazo,‌ ‌ ‌
sino‌ ‌a‌ ‌partirte‌ ‌tu‌ ‌cabeza‌ ‌y‌ ‌llevarte‌ ‌a‌ ‌una‌ ‌bonita‌ ‌celda,‌ ‌
iniciando‌ ‌el‌ ‌camino‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌instrucción‌ ‌y‌ ‌no‌ ‌es‌ ‌amenaza‌ ‌
pero‌ ‌si‌ ‌me‌ ‌entero‌ ‌que‌ ‌tienes‌ ‌antecedentes‌ ‌tu‌ ‌vida‌ ‌
será‌ ‌ese‌ ‌infierno‌ ‌tan‌ ‌temido‌ ‌que‌ ‌todos‌ ‌dicen.-‌ ‌

-Asintió‌ ‌con‌ ‌la‌ ‌cabeza,‌ ‌luego‌ ‌que‌ ‌le‌ ‌metiera‌ ‌
un‌ ‌golpe‌ ‌en‌ ‌la‌ ‌nariz,‌ ‌porque‌ ‌me‌ ‌había‌ ‌ ‌
hecho‌ ‌perder‌ ‌mi‌ ‌franco.-‌ ‌y‌ ‌considere‌ ‌justo‌ ‌el‌ ‌pago,‌ ‌

Volví‌ ‌al‌ ‌bar,‌ ‌Amanda‌ ‌estaba‌ ‌en‌ ‌la‌ ‌misma‌ ‌mesa‌ ‌
se‌ ‌veía‌ ‌impaciente‌ ‌algo‌ ‌normal‌ ‌para‌ ‌una‌ ‌mujer,‌ ‌
cansada‌ ‌de‌ ‌ser‌ ‌un‌ ‌objeto,‌ ‌a‌ ‌la‌ ‌vez‌ ‌una‌ ‌muñeca‌ ‌rota.‌ ‌

-¿Tienes‌ ‌donde‌ ‌ir‌ ‌Amanda?-‌ ‌ ‌
-Si‌ ‌me‌ ‌dijo‌ ‌-con‌ ‌mis‌ ‌padres…-‌ ‌
-Bueno,‌ ‌ve‌ ‌con‌ ‌ellos‌ ‌e‌ ‌inicia‌ ‌tu‌ ‌divorcio-‌ ‌
-Tu‌ ‌hombre‌ ‌está‌ ‌avisado‌ ‌y‌ ‌creo‌ ‌que‌ ‌no‌ ‌te‌ ‌molestara-‌ ‌
-Igual‌ ‌toma‌ ‌mi‌ ‌tarjeta‌ ‌y‌ ‌me‌ ‌llamas‌ ‌si‌ ‌es‌ ‌necesario.-‌ ‌

Salimos‌ ‌juntos‌ ‌del‌ ‌bar‌ ‌nos‌ ‌despedimos,‌ ‌me‌ ‌agradeció‌ ‌
camine‌ ‌en‌ ‌el‌ ‌medio‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌bruma‌ ‌de‌ ‌la‌ ‌madrugada,‌ ‌
ya‌ ‌me‌ ‌sentía‌ ‌tanto‌ ‌o‌ ‌igual‌ ‌como‌ ‌aquel‌ ‌“último‌ ‌boy‌ ‌scout”‌ ‌.‌

Creo que estoy haciéndome amigo…

Saben; cuando escribo mi interés es ser simple y no buscar ni gerundios, adjetivos, adverbios por analogía, y así podría seguir…pero tengo algo que contarles.  ¿Puedo? ¿No les molesta, verdad? 

Recuerdan uno de mis últimos escritos, al que denomine “Así como Carlitos”… bueno hoy tuve un nuevo encuentro con (el nombre Roberto cuando no es el suyo). Y sucedió como siempre -saben que cuando escribo en la entrada “autorreferencial” es tal cual; un suceso que viví en esta alocada vida mía, en que necesitaría días de 48 horas.

Luego de los ejercicios de técnicas de respiración, meditación y desayuno, salimos como siempre con Daysi, a caminar nuestros 2 kilómetros matutinos y a hora temprana -no más allá de las 9 AM-. Primero por las aceras del sol y al retorno por la sombra, porque ya aquí estamos en primavera. En hora más tardía, el sol se pone que arde y hasta tendría que ponerle a mi mascota zapatillas en cada pata, para que no se quemes la almohadillas con el asfalto o los revestimientos de los pisos.

A las tres cuadras; lo vi en la vereda de enfrente, como siempre. Lo saludé con la mano y un ¡Buen día!, que creo escucharon todos los vecinos. Ahí comencé a pensar si realmen-te se llamaba Roberto o su nombre era Juan Carlos…

Ya había pasado casi media hora y volvíamos, Estaba en la puerta, pero ingresó a su casa al verme a unos cien metros. Que raro…me pregunte. Pero no; estaba haciendo tiempo como agazapado, para salir justo cuando pasábamos. Ahí nos saludamos y confirme que su nombre es Juan Carlos.

Pero esta vez, al margen de ser una persona que se considera el centro del mundo, no me cae mal. Además quién soy yo, para juzgar a alguien. Lo que sí; me dijo en solo 10 minutos un poco de su vida, descubriendo además que es un sujeto que al estar solo -tiene tiempo para pensar y sacar de la galera como un mago, sus ideas las que brillan por su creatividad-.

Primero me habló de su hija; a la que dejó de ver cuando la niña no había cumplido aún los dos años de vida. Fue en aquel momento,en que la infidelidad de su mujer con su mejor amigo le dio punto final a su matrimonio, hace ya tres décadas. Sabiendo los dos; que el Gobierno actual de forma anticonstitucional dio incrementos a los jubilados por Decreto, no respetando la Ley de Movilidad (que incluía las variables de incremento de salario real e inflación).

Ello produjo un deterioro en el salario de los jubilados, entre el 20 y el 30% interanual. Pero Juan Carlos, ya tenía una propuesta en la manga y vayamos a nuestro diálogo;

Juan Carlos – ¿ Yo la tengo muy clara, escucha lo de la radio Están hablando de nosotros…

De quienes…Juan Carlos.-

Juan Carlos- ¿Como de quienes? De nosotros, los jubilados. Y se me ocurrió la forma de generar más ingresos en el Fondo de Garantía de las Jubilaciones….

-¿Ahh…si y que se le ocurrió?

Juan Carlos- Fijese Ud. los periódicos como “Clarín” y otros, se la pasan hablando de nosotros, en sus editoriales. Así también en los otros medios de comunicación, llámese canales abiertos o no, a través de sus periodistas que ganan fortunas, comparado con el haber mínimo de un o una jubilada….

-Y entonces Juan Carlos, eso qué significa…?

Juan Carlos- Que deben pagar un “canon” a la caja de jubilaciones, ya que hablan o escriben sobre nosotros todos los días. La gente los ve o lee, y ahí también están los anunciantes o sponsors …y la platita no faltaría…ahh eso sí, quienes manejen los numeritos, deben ser fiscalizados por los propios jubilados, a través de una comisión de gente intelectualmente capaz….Que le parece?

Tengo que decir…que quedé estupefacto … .anonadado. Como congelado un par de minutos para finalmente, decirle;

-Sí; ¡tiene razón Juan Carlos! ¡Que idea fenomenal! ¡Ahora hay que tratar de conocer a algún diputado o senador, para tirarle el tema y que lo analice con sus asesores, para desarrollar un proyecto de Ley.-

Juan Carlos- Usted tranquilo, Daniel. De eso me ocupo…yo

Quedan 5 minutos más de conversación; en donde me pareció estar frente a un filósofo de la vida…pero lo que hablamos luego, lo dejó para la próxima. Eso sí; tengo que desha-cer lo casi peyorativo que fui, cuando escribí de él, la primera vez. Tengo que reconocer mi error. Ahora creo que estoy haciendo un nuevo amigo.

“Galaikita”

No soy de aquellos solitarios
que nunca están solos por completo
de husmear por esas plataformas
que hacen las veces de celestinas.

Porque parece, que estuviera en Amsterdam
con la diferencia que ahí se negocia,
y virtualmente la cosa, es mucho más sutil.

Amablemente te invitan a dar tus datos
y comienzan hacer correr un algoritmo,
que te seleccionara por edad y afinidad
quienes porcentualmente pueden llegar
a ser tu deseada princesa como aquella
que perdió el zapato de cristal a medianoche.

Nunca me imagine que una relación
se basaba en porcentajes, raro no?
Es como tocar algo tan intangible
que no deja de producir un cierto escozor.

Pero llegó el retrato de ella y su nombre
o seudónimo “Galaikita” que dice estar
contenida en envase ucraniano pero
con corazón gallego eso si no le agrada
hacer casi nada de las tareas de un hogar,
qué es lo de menos si sabe abrir la puerta
para ir a jugar, ya que uno quiere jugar…

Debo reconocer sin embargo que su envase
engalanado con un perfil de cabello rubio
como el trigo y con un sombrero negro,
es llamativa y realmente muy bello.

Sigo curioseando en su descripción
en que se dice buena amiga y perseverante
con todo aquello que se propone,
gusta de andar en bicicleta, el mate
y todas las manifestaciones del arte.

Veo que me estoy muy entusiasmado
y ya la imagino caminando por mi piso,
desea intentar construir una linda relación
real, pero colorida y con magia, una complicidad

de dos a quererse sin apuro indefinidamente.

Veo que estoy entusiasmado y llego hasta la estación
satelital internacional cuando en un párrafo
detallan sus cosas favoritas y entre tantas,
una que pega en el corazón y por eso estoy
apresuradamente escribiéndole para una cita.

La remató escribiendo que la cosa mas favorita
para ella es un abrazo largoooo … .así lo escribió.
No es una mujer además de hermosa, dulce
hasta su médula y además en un solo envase….

Ídolos de pies de barro…y además estiercol en vivo…

Recuerdo tanto con los Beatles, los Rolling o grupos locales; mi cara de sorpresa al ver a las adolescentes, igual que hoy enardecidas con sus ídolos, que no eran más ni nada menos en quienes se identificaban y casi al borde de la histeria los incluían, como sus pares de pertenencia.
Había quedado atrás el ídolo de carne y hueso -el padre, el abuelo, el hermano mayor, o cualquier otro referente masculino.-


En 1980, la periodista Patricia Perea criticó a Charly García, quien se vengó componiendo la canción Peperina. Un nuevo libro sobre mujeres del rock rescata la historia de esta cordobesa, que sufrió el estigma de ser retratada como groupie del interior.

El mensuario Expreso Imaginario, además de ocuparse de ciertos temas fuera de la agenda habitual de una revista de rock, tenía otra característica importante: era federal. La revista tenía corresponsales en Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Mar del Plata, Bahía Blanca, Chaco, Corrientes y Mendoza. Una de las periodistas cordobesas fue Patricia Perea, cuyo sobrenombre era “Peperina”, por su afición a tomar té de esa hierba, y fue inmortalizada en la historia del rock en una de las canciones más bellas que, en realidad, tiene también una triste historia de machismo y maltrato.


“Enganché el trabajo para Expreso Imaginario casi por inercia. Me gustaba escribir, lo había hecho desde chica y la revista tenía esa onda federalista de que acá en Córdoba también había grupos y pasaban cosas. Intercambiemos con la Capital, me dije”, escribe Patricia en su autobiografía, que ella misma editó.
Patricia conoció a Pipo Lernoud, uno de los editores de la revista, en un recital de PorSuiGieco en Córdoba. “Nosotros queríamos hablar de lo que pasaba acá. Ellos venían buscando aires de provincia. Así como un juego inocente empezó todo.”
Me hartó el acoso sexual, me harté de verlos drogarse, de cantar en el escenario la paz, el amor y la libertad y cuando bajaban hacían todo lo contrario de lo que predicaban.

La crítica
La historia de Patricia dio un giro total por una crítica que escribió en Expreso Imaginario. El 16 de noviembre de 1979, Serú Girán tocó en el Club Municipal de Alta Córdoba para presentar su disco La grasa de las capitales.


Ella tenía la misión de escribir una reseña. El arranque de su texto, incluido en la sección Noticias del Interior de la revista, era más que contundente, fatal, y muy atrevido:  “Asistieron 2.600 personas cada una de las cuales pagó $7.000 para entrar. ¿Valió la pena?  Rotundamente no”.
Y en cada descripción, los argumentos en contra del recital aumentaban, y los halagos fueron mínimos. “Lo mejor, por no decir lo único musical, fue una zapada entre Moro y Pedro. También algunos punteos de Lebón”, escribía Patricia.


“¿El resto? Una serie de clics musicales, de nuevos temas interrumpidos continuamente por nostalgias muy trilladas (cuando Charly tocó Fabricante de Mentiras un sector del público gritó: ‘Estamos en la generación del ‘80, García’) de saltos, contorsiones y movimiento a la Presley por parte de García.”
Más tarde, en su libro Peperina por Peperina, Patricia escribe en segunda persona, le escribe a Charly como si le estuviera hablando. En el texto, que publicó y distribuyó ella misma en vida, relata que Charly se tambaleaba en el escenario, que hizo una pésima actuación porque estaba borracho.


Y le dice: “Te sacaste la camisa por la bragueta simulando un pene. No terminas los temas y cantabas mal, te estabas dando cuenta, quizás, tierno y díscolo, de que el rock a nadie salva sino que al contrario, puede hundirte, reventarte. Tendrías que haber sido más fuerte (…); te bajaron los lompas Charly, te los dejaste bajar”.
Patricia cuenta que después de ese show la invitaron a comer un asado. “Yo estaba a la defen-siva, había visto el brillo en tus ojos y la espuma en tus colmillos.”


Es por eso que intentó mantenerse lejos de él, pero tuvieron un entredicho: “¿Sobre que te invito a comer asado pensás escribir mal de mí?”, dice que le dijo Charly.–
Patricia dice que cada vez que Serú fue a Córdoba, ella se veía con Daniel Grinbank, pero siempre se sintió hostigada por Charly, perseguida.


“Me hartó el acoso sexual, me harté de verlos drogarse, de cantar en el escenario la paz, el amor y la libertad y cuando bajaban hacían todo lo contrario de lo que predicaban. Lobos y buitres devorándose por un porro, un gramo de merca, una mina, un dólar”, escribió en su biografía.


La venganza


La crítica de Patricia en el Expreso Imaginario fue dura, aunque iba en el mismo tono de lo que se le criticaba cada vez más a él: por cada show bueno, había muchos regulares y des-controlados por la figura mediática que crecía en protagonismo.
Como el show fue a fines del ‘79, salió en la edición de principios del ‘80. Patricia califica de decadente el espectáculo, y hace hincapié en la actitud histérica y burlona de Charly sobre el escenario.


“Donde los temas ‘grasosos’ fueron desprolijamente ejecutados y en más de una oportunidad interrumpidos y acortados. Las voces no se explotaron como en otras oportunidades: se escucharon turbias y desafinadas”. Además, señaló que el promedio de edad del público era de quince años, lo comparó con el de Sandro, y le llamó la atención la exacerbación idólatra a la figura de Charly.


Alcanzó eso para que el ídolo máximo del rock argentino pegara el grito en el cielo. La venganza de su parte fue dura, cruel, y eterna. La condenó para siempre en un lugar de resentida, groupie despechada, y lo hizo con una canción. En ese gesto efectivo, Charly, además, dio una lección: las mujeres que critican a músicos lo hacen por despechadas, porque se les negó el acceso al sexo con el ídolo.


Nace Peperina


Todo este episodio fue el que “inspiró” a Charly García a componer la clásica canción  Peperina, que abre el cuarto disco de Serú Girán, Peperina (1981).
Su letra empieza así: Quiero contarles una buena historia / la de una chica que vivió la euforia de ser parte del rock tomando té de peperina. / Típicamente mente pueblerina / no tenía huevos para la oficina, / subterráneo lugar de rutinaria ideología. / Romántica entonaba / sus poemas más brillantes / susurrando al oído de mi representante / Te amo, te odio, dame más, Te amo, te odio, dame más.


Corría 1981 y Patricia se alejó del rock para licenciarse en Filosofía y dar clases. El ambiente la había “desilusionado mucho” y sentía un maltrato hacia su género. “Eran contradictorios, cantaban canciones de amor, pero no respetaban a la mujer. En el fondo, Peperina es una canción de un machista despechado”, escribió.
Muchos años después, Patricia le dijo al diario cordobés La Voz del Interior que no valió la pena escribir ese texto que salió en el Expreso Imaginario: “Hubo personas que se sintieron muy heridas con esa crítica, con el hecho de que una adolescente les dijera la verdad. No les gustó”.
Todos se hacen la película de que curtimos y no, nunca curtimos. Una vez me dio un beso en la boca, de prepo, en La Falda. Gritaba: Esta es Peperina, la auténtica, vos me diste de comer muchos años…Patricia Perea (Peperina).


El estigma
No paró ahí. En 1983, Charly estaba tocando en el Luna Park; era la presentación de su gran disco Clics modernos y, antes de empezar, Peperina dijo: “Voy a tocar un tema de una chica que le gustaba ir a habitaciones de moteles, a ver si le daban algo. Y cuando no le daban, se enojaba. Decía ‘Ay estos chicos, qué mal que tocan’. Ahora vienen hasta periodistas hombres…  ¡lo que es el destape, viejo!”.


Esa frase quedó grabada y el estigma crecía, pero todo iba a ponerse peor. En 1995, Raúl de la Torre estrenó una película musical basada en su historia. Sin avisarle, Patricia revivió su tortura, esta vez interpretada por Andrea del Boca.
“Salir de la fama de Peperina me cuesta un toco”, dice Patricia en el libro, y cuenta que cada dos por tres le tocaba el timbre algún fan de Charly para saber si ahí vivía la verdadera  Peperina.


“Todos se hacen la película de que curtimos y no, nunca curtimos. Una vez me dio un beso en la boca, de prepo, en La Falda. Gritaba: ‘Esta es Peperina, la auténtica, vos me diste de comer muchos años…’”
El reclamo de ella era justamente ése: ella le sirvió para que él ganara plata, pero nunca nadie le dio de comer a ella. Esa factura se la pasaron mutuamente durante algunos años, hasta que ella dejó el circuito de rock definitivamente y ya no se cruzaron más.


En una entrevista que Gloria Guerrero le hizo a Charly García en septiembre de 1981, y que está en su libro La historia del palo, ella le pregunta por la historia de la canción y él contesta:  “Es de alguien… es alguien que escribía notas del interior, y siempre que tocábamos en ese lugar, ella decía que era un bochorno… y nosotros nos preguntamos: ‘Pero ¿cómo? Si estuvo lleno de gente, todos se fueron contentos, ¿cómo puede ser?’. Después conocimos a la Peperi+-na, y realmente nos dimos cuenta de que nos odiaba en una forma terrible. Luego de escu-char el tema, le dijo a mi representante que yo era un buen sociólogo, pero que Serú Girán le seguía sin gustar”.


Los últimos años
Patricia editó un libro con la ayuda económica de su tía. Peperina por Peperina se presentó en Biblioteca Córdoba en 1995. “Se llenó y era un día de lluvia. A Charly le mandé uno, dijo que le gustó. No se vendió como esperaba, la verdadera historia no sé si interesaba tanto”, le dijo en 2012 al suplemento Vos, de La voz del interior.


Su salud fue decayendo, estuvo internada en neuropsiquiátricos por depresión. “Fue una cruz que tuve que llevar toda mi vida”, dijo.
El domingo 18 de septiembre de 2016 falleció en Córdoba. Sólo al morir Patricia fue mencionada por los periodistas de rock cordobeses y porteños, sólo al morir se recordó la canallada que le tocó vivir.


Fuente: Por Romina Zanellato – Periodico “La Voz del Interior” – Revista “Viva” suplemento “Diario Clarín” -Argentina – 15/11/2020

Qué mejor que vivir donde se respira armonía…

Hoy; como casi todos los días me desperté antes que la alarma del móvil sonará.¿La razón? La misma de cada mañana, Daysi que deja sus aposentos y de tanto dormir en el día. A veces me pregunto si los ejercicios de respiración,el yoga o la meditación quien la realiza ¿Ella o yo? Quien esté leyendo esto, sabrá entender si posee mascota como sola compañía.
No sé qué pensar a veces, cuando la miro en su cama con la panza y patas flexionadas hacia el techo -ni siquiera un experimentado fakir, podría hacerlo mejor-
Pero hoy era un día de corridas, así que me fui rápidamente al baño, me duché, me afeité y ya estaba haciendo mis ejercicios, luego de poner a calentar a fuego más que lento el desayuno y preparar los cítricos. Luego la meditación; y de ahí atraer de la cocina, nuestro desayuno. Ya Daysi, sabe que cuando mis movimientos son más rápidos que los habituales, en algún momento se quedará sola en el piso.
Tome la correa, el tapabocas y la calle tomamos para hacer nuestros dos kilómetros de la mañana. Pero se me ocurrió cambiar el recorrido, tenía interés en conocer la comuna en que me encuentro. Aclaro que mi casa está aún ocupada por mi ex mujer y mi hijo menor, casa que construí a finales de la década de los 80. Y cuando digo construí; así fue. El diseño y los planos de esa casa que permitiera albergar a un matrimonio, dos hijos y un tercero en camino, debía ser amplia, confortable, con un patio donde los niños podrían jugar libremente y mi sueño “mi jardín” con macizos florales y algún que otro frutal, lo hice luego de analizar cada metro de todos de los que disponía.
Hubiera sido más fácil en aquel tiempo contratar a un arquitecto y tener en la mano U$S 500.000 para construirla y terminarla en menos de 6 meses.Pero en aquel momento; era solo un empleado que si bien ejercía como Jefe de la División de Relaciones Industriales de una empresa metalúrgica, era el único ingreso de nuestra familia, ya que mi esposa estaba al cuidado de mis dos hijos de 4 y 3 años, mas un tercero que llegaría luego,
Fue muy bueno; para la familia disfrutar esa casa por varios años; hasta que comenzó cerca de la misma, a desarrollarse un polo comercial de indumentaria, que crecía vertiginosamente, con lo que ello conllevaba. No solo desaparecieron casas particulares y antiguos negocios, situados en la Avenida sino que además avanzaron por las calles paralelas o laterales.
Al final; el barrio dejó de ser barrio, un transito de locos, gritos, bocinazos durante el horario comercial, hasta los sábados. Y a la noche; “zona roja” para el trabajo de prostitutas o transexuales – los que tienen que vivir, claro-, si hubieran tenido el decoro de no caminar gritando o cantando, por estar borrachos o dados vuelta por efectos de alguna “sustancia”.
Cuando me fui de casa; y llegue aquí a solo 2 kilómetros de donde vivía. me encontré con “otro mundo, para mi desconocido”. Silencio, poco tránsito, casas bajas, Hoy mismo, cuando saque a Daysi a caminar, saque un par de fotos con el celular, como para inhalar ese perfume de árboles florecidos.
Luego al volver a casa, deje a Daysi y me cambié para ir a pleno centro de la ciudad, a un par de kilómetros de la “Casa Rosada”. Fui a una consulta médica de control y al salir tuve ganas de beber una infusión caliente. Así me senté en la vereda de un bar con mesas -hoy como todos- a la calle. Y vi la locura o enajenación de las personas, como evitándose unos y otros. Estuve pensando un rato y de paso saqué otro par de fotos, pero en este caso de un edificio, que fácilmente supera más de un siglo,
Me dije a mi mismo -que Dios o el Universo me había bendecido-. Ahora sí disfrutaba del lugar en donde vivía, aunque siempre pueden presentarse problemas menores, es lo ideal para mi caso.Busque el auto en estacionamiento, puse música de los 80 y cuando volvía, note que una sonrisa persistente me acompañaba….

La Pandemia del Futuro

Nuestra idea del futuro casi siempre está asociada al progreso. Los avances tecnológicos y científicos, un creciente nivel de confort (en los integrantes de las clases medias y altas de las grandes urbes) y las conquistas médicas, que permiten un tratamiento más eficaz de algunas enfermedades y trastornos, nos llevan a creer que el paso del tiempo conlleva necesariamente una suerte de evolución positiva para la especie humana. Pero, al mismo tiempo, el estilo de vida contemporáneo –cada vez más sedentario y con exigencias crecientes, incluso abrumadoras– y su misma dinámica, hacen pensar a los especialistas en un avance progresivo de los trastornos mentales a nivel global para las próximas décadas. A punto tal, que hay quienes sostienen que el deterioro psiquiátrico de la población mundial se perfila como “la pandemia del futuro”, cuya gravedad plan-tea nuevos desafíos a la ciencia.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud mental como el “estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al es-trés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad
Presupone, inevitablemente, la existencia de un adecuado estado de salud física por el antiguo axioma de la Medicina de “mens sana in corpore sano”. Y la misma OMS  advier-te sobre un inevitable aumento a largo plazo del número y la severidad de los proble-mas de salud mental, por parte de cientos de millones de personas, una realidad tam-bién asociada al estado clínico de la población.


En el marco de la actual pandemia por coronavirus, además, se verificó que el aisla-miento obligatorio ya desencadena y agudiza los niveles de depresión que se registra-ban a nivel mundial, así como los problemas asociados a la violencia de género, el abuso o violencia con niños y la desatención de ancianos o discapacitados. Trastornos que, en casi todos los casos, deja secuelas a largo plazo.


Se prevé, en principio, que a los altos niveles de depresión y ansiedad que hoy se regis-tran (durante este año se ha comprobado un aumento de la angustia en un 35% en los chinos, un 60% en los iraníes y un 40% en norteamericanos, tres de los países más afectados por la pandemia) se sumen otros trastornos como los cambios en las rutinas, el agobio por las exigencias que impone la vida moderna y la debacle económica a nivel global.


Según datos de la OMS, una cuarta parte de la población mundial sufrirá de algún tras-torno mental a lo largo de su vida y esto llegará a representar, en un futuro no tan remoto, el mayor costo sanitario conocido hasta ahora, en términos materiales.

Una investigación realizada por 28 expertos en la Lancet Commision estima que para el año 2030 el costo de las enfermedades mentales llegará a los 16 billones de dólares, algo más del 10% del PBI mundial, un costo superior al que conlleva el tratamiento de la dia-betes, el cáncer y las enfermedades pulmonares juntas.


Se sabe también que el 50% de las enfermedades mentales se inicia antes de los 14 años por diversos factores, problemas que por lo general no se detectan ni se tratan a tiem-po. Los trastornos mentales infantiles y juveniles no diagnosticados oportunamente hipotecan el futuro, ya que derivan buena parte de las veces en enfermedades mentales durante la adultez.


Aunque el listado de alteraciones de la salud mental es muy extenso, en este siglo XXI  hay cuatro que se perfilan en una progresiva escalada:
Se calcula que la venta de antidepresivos creció un 113,3% entre los años 2014 y 2016. Y esta cifra sólo refleja el mercado en blanco.


1.
Depresión y trastornos del estado de ánimo:
Según la OMS, 350 millones de personas en el mundo padecen trastornos depresivos y este hecho convierte a “las depresiones” en la principal enfermedad psicoemocional en Occidente.


La depresión puede aparecer por diferentes razones, pero en la actualidad se considera que el estrés progresivo y prolongado es la causa principal que dispara este trastorno.
Según informes oficiales del mismo organismo, cada 40 segundos una persona se suicida en el mundo, lo que eleva a un millón la cifra anual de víctimas: otra “epidemia” que se extiende y afecta cada vez más a los jóvenes. Si en 1950 el 60% de los suicidios afectan a personas mayores de 45 años, en la actualidad el 55% están protagonizados por jóvenes.
Otro “termómetro” de la incidencia de la depresión es el incremento en la venta de anti-depresivos, que aumentó de manera exponencial. Y aunque los números nunca resultan del todo precisos (ya que se venden también por internet y las inspecciones en la comer-cialización disminuyeron), se calcula que entre los años 2014 y 2016, el aumento fue de 111,3%.

El antidepresivo sertralina se recetó un 12% más en marzo de 2020, ya instalada la cua-rentena, que en el mismo mes del año anterior. Incluso, uno de los laboratorios que la fábrica comunicó que no tenía capacidad para cubrir la creciente demanda.


Otra alteración del estado de ánimo importante es el trastorno bipolar, que se carac-teriza por los cambios exagerados y pendulares en el estado de ánimo, que oscilan entre la aceleración y la depresión. Los ciclos típicos duran días, semanas o meses, y perju-dican seriamente al trabajo y las relaciones sociales de la persona afectada.


Los tranquilizantes figuran entre las drogas de mayor consumo global en 2019. Se estima que 9 millones de argentinos los toman.


2.
Trastornos de ansiedad:


La ansiedad no es una reacción negativa ni patológica, sino todo lo contrario: es esen-cial para la supervivencia del individuo por ser un valioso mecanismo de activación y alerta ante posibles peligros o exigencias ambientales, lo que facilita una respuesta rápida y, con suerte, eficaz. Pero también es la reacción inevitable ante toda situación de incertidumbre por el futuro ya que el ser humano no tolera la falta de certezas o la vivencia de una sensación de amenaza continua.


Existe una gran diferencia entre un nivel lógico y esperable de ansiedad ante una deter-minada situación y un Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), ya que quien lo pade-ce siente preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes ante situaciones corrientes, desproporcionadas en relación al peligro real. Es persistente en el tiempo y produce un significativo deterioro funcional para vincularse con familiares, trabajar, establecer vínculos sociales o ir a la escuela.


La ansiedad puede adquirir distintas máscaras: el ataque de pánico que se define por la aparición intensa y brusca de temor, terror, sensación de muerte inminente; o la pre-sencia de diversas fobias (un miedo intenso, desproporcionado, irracional e injusti-ficado ante determinadas situaciones u objetos que producen una conducta de evita-ción).


Entre estas últimas se destaca la fobia social, un miedo irracional a situaciones de inter-acción social en las cuales el individuo siente una extrema ansiedad de ser juzgado por los otros, convertirse en el centro de atención, ser criticado, hablar en público o sentir-se humillado.


Este trastorno, cuya frecuencia aumenta y se estima seguirá aumentando, suele llevar a que quienes lo padecen evitan las relaciones con otros, las presentaciones en público, las salidas a eventos sociales o la posibilidad de conocer gente nueva. Mientras que, por su lado, la agorafobia es miedo a estar solo en los lugares públicos y/o espacios muy abiertos.


Otra afección que, se presume, se verá incrementada en los próximos años dada la vio-lencia social que aumenta día a día es el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT), que se desarrolla después de padecer o presenciar una situación traumática o violenta.
Es una vivencia de mucha angustia y ansiedad que se prolonga en el tiempo y no se extingue con el fin del hecho (por ejemplo, agresiones, robos, intentos de violación, accidentes, desastres naturales o guerras). Los pacientes “reviven” continuamente el acontecimiento traumático, con recuerdos reiterativos del suceso (flashbacks) que se mezclan con pesadillas nocturnas.


Finalmente tenemos el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), en el que el individuo experimenta pensamientos, ideas o imágenes intrusivas (obsesiones) que suelen ser obscenos, prohibidos, agresivos hacia terceros y que se acompañan de comporta-mientos que se repiten una y otra vez (compulsiones), a fin de detener esos pensa-mientos torturantes.


Estos rituales pueden incluir limpieza, lavado excesivo de manos, verificación redun-*dante –sí las puertas o ventanas están cerradas o apagadas las hornallas de la cocina–, la compulsión a ordenar los objetos de manera particular y precisa.


El aumento de la ansiedad –en cualquiera de sus variantes– se ve reflejado en el pro-gresivo aumento del consumo de tranquilizantes. El informe mundial de drogas de 2019 ratificó que están entre las de mayor consumo global y se estima que más de 9 millones de argentinos las toman.


Según la OMS, una de cada cuatro personas sufre en la actualidad adicciones sin sustan-cia prohibida.


3.


Adicciones modernas sin drogas:
Cada adicción tiene sus características y muchas de las actuales están relacionadas con el abuso de sustancias: en nuestro medio prevalecen de manera categórica el alcohol y el tabaco, aunque otras drogas tengan menor exhibición social dado que su consumo es, en general, privado. Pero en la actualidad –y seguramente esto se acrecentará a futuro–vale destacar otras, que son las adicciones “sin sustancia”: actividades y comportamien-tos cotidianos que, convertidos en adicción, impiden llevar una vida satisfactoria.


La dependencia de las nuevas tecnologías (y de las redes sociales, que al formar parte de la vida diaria suelen pasar “inadvertidas”) representan un problema alarmante y son más frecuentes de lo que parece. Según la OMS, una de cada cuatro personas sufre en la actualidad de estas adicciones sin sustancia prohibida.


La adicción tecnológica afecta a usuarios de cualquier edad, aunque los adolescentes son especialmente vulnerables. Los nativos digitales han nacido con los medios de este tipo integrados a sus rutinas y, muchas veces, son su principal fuente de información, socialización y comunicación.


En los países más desarrollados del mundo, en donde Internet alcanza a casi toda la población, es casi imposible imaginar rutinas en las que la tecnología no esté implicada. Y también es un hecho que su uso, así como el de las redes sociales, los videojuegos, la mensajería interactiva (WhatsApp, por ejemplo), el consumo de pornografía virtual o las compras on line, son manifestaciones cada vez más reconocibles e indisociables de la vida en las grandes ciudades.


Ciertas características de Internet la hacen particularmente adictiva;


a) La posibilidad de la inmediatez en el uso.


b) El atractivo visual y auditivo, que estimulan positivamente los sentidos, la atención, concentración y memoria o la toma de decisiones.


c) La participación social con otros, incluso para aquellos que son tímidos o inseguros, ya que pueden resguardarse en el anonimato.


No sólo está previsto que la adicción a la tecnología a nivel global se incremente, sino también que sus efectos se agraven con el paso de las décadas. El documental El dilema de las redes sociales (disponible en Netflix) es más que elocuente en este sentido, en relación al modo en que la psicología humana se ve manipulada por programas tecno-lógicos diseñados para generar, de manera deliberada, una dependencia progresiva de parte del usuario.


¿Otras adicciones sin sustancia? La excesiva dedicación al trabajo, la compulsión a tomarse las selfies (“selfitis”, relacionado muchas veces con un intento de aumentar la autoestima y llenar un vacío de intimidad, y que trae aparejados tratamientos estéticos de dudosa eficacia, incluyendo las cirugías), la obsesión por las dietas restrictivas (que pueden inducir anorexia o bulimia), la adicción a la actividad física (vigorexia) o la llamada “binge-watching” (maratón para ver series en ciertas plataformas).


En general, todas las adicciones se asocian a individuos con altos niveles de vacío emo-cional, soledad, tendencia a la angustia o la depresión, poca tolerancia a la frustración y frecuentes trastornos de sueño.

La beneficiosa prolongación de los años de vida también implica indudables riesgos a futuro en términos sanitarios: uno es el esperable incremento de trastornos asociados a déficits cognitivos y a enfermedades como el Alzheimer.

4.
El desafío de la longevidad:
Diversas estadísticas globales muestran que la longevidad humana va en progresivo aumento. Si en el 1900 la expectativa de vida era aproximadamente de 35 años, en 1998 fue de 75 para los hombres y 81 para las mujeres. Ahora se estima que en 2050 será de, como mínimo, 80 y 85 respectivamente. Además, ya se cree que la mitad de los niños que nacen hoy alcanzarán fácilmente los 100 años.


Esto modifica gradualmente la pirámide demográfica ya que, por un lado, los métodos anticonceptivos regulan la natalidad pero, por otro, se evidencia una reducción de las enfermedades y la mortalidad en los adultos mayores gracias a los avances médicos y tecnológicos.


Más allá de los números, lo importante es considerar que la vejez no es un “problema” ni una “enfermedad”, y tampoco debería ser motivo de ningún tipo de discriminación o señalamiento peyorativo ni descalificador.


Una persona mayor saludable puede gozar de la vida tanto más que los jóvenes, y hacer gala de un pensamiento creativo, relaciones afectivas y amorosas, formas de alimenta-ción adecuadas, aptitud para la actividad física, y la posibilidad cierta de incorporar nuevos conocimientos o elegirá alejarse de ciertos estilos convencionales de consumo, competencia y ritmo vertiginoso de la vida actual. Como decía Groucho Marx: “Cumplir años es inevitable pero envejecer es optativo”.


Sin embargo, la beneficiosa prolongación de los años de vida también implica induda-bles riesgos a futuro en términos sanitarios: uno es el esperable incremento de trastor-nos asociados a déficits cognitivos y a enfermedades demenciales, como la de Alzheimer.

Otro, el llamado “riesgo de longevidad”, que supone que cada vez habrá más individuos que vivan más de lo esperado, lo que traerá aparejados serios desafíos socioeconómicos con fuerte impacto en los servicios asistenciales y de jubilaciones, a las que deberán res-ponder los Estados. Aunque será un proceso gradual sin duda culminará en una impor-tante revolución social y económica.


Todavía no existe evidencia empírica de que la duración de la vida haya alcanzado un límite biológico y, entonces, es previsible que el número de personas longevas siga aumentando en las próximas décadas. Por eso, es imprescindible comenzar a planificar y responder a este desafío.


La Realidad Virtual ya se utiliza para abordar el tratamiento de algunos trastornos cognitivos, emocionales y motrices.


¿Hay razones para el optimismo?
Sin duda alguna. La tecnología ya tiene y tendrá un progresivo y seguro papel relevante para el abordaje y tratamiento de las enfermedades mentales y así ya lo recomendaba el Mental Health Action Plan 2013-2020 de la OMS.


Es un hecho que la tecnología se mueve mucho más rápido que la ciencia y su mayor presencia a nivel sanitario supone un profundo cambio en el modo en que se organizará la asistencia sanitaria, desde la forma en que se evalúa al paciente hasta el compromiso que se establece en la relación con el psiquiatra o el médico.


En la actualidad, por ejemplo, la Realidad Virtual ya se utiliza para abordar el trata-miento de algunos trastornos cognitivos, emocionales y motrices. Y hasta acá demuestra eficacia en el tratamiento de fobias, trastornos de pánico, alteraciones de la imagen corporal, trastornos de la alimentación compulsiva y fobia a volar. Sin duda, es factible pensar que en las próximas décadas permitirá ampliar mucho más su utilidad como herramienta terapéutica de los trastornos psiquiátricos.


Además, la investigación en neurociencias, las nuevas tecnologías, los avances en las ciencias sociales, el desarrollo de métodos psicoterapéuticos, el conocimiento del sano desarrollo infantil y de la psicología evolutiva, los cuidados perinatales y el descubri-miento de nuevos fármacos permiten, finalmente, saber que, a pesar del aumento previsto de futuras alteraciones de la salud mental a nivel poblacional, también aumentarán a la par y de manera veloz los recursos para su prevención y tratamiento.

Fuente: Revista “Viva” – Diario Clarín – Doctor J. Abdala – Ilustración Pinterest

Casí…como “Carlitos”

Creo en lo personal; que cada Ciudad cuenta en sus comunas, regiones o barriadas con personajes -vecinos- que pueden llegar a permitirnos como observadores o interlocutores, vivir situaciones tanto desopilantes como hilarantes. Este relato; que paso a comentar me hace pensar en Hector Gagliardi, de quien ya hice un par de homenajes, porque fue en realidad además del poeta “bueno” -porque hacía lagrimear con sus versos-, un profundo observador de aquella Argentina de su época y donde puso especialmente en primer lugar, personas que conoció o imagino, que fueron sus musas inspiradoras para en un castellano argentinizado y algo de “lunfardo” (1), nos emocionó sin distinción de edad a generaciones de argentinos.


Es mi costumbre; despertarme temprano, darme una ducha y luego realizar mis técnicas de respiración -que las recomiendo a aquellos con problemas de bronquios o pulmonares- para pasar a una meditación de aproximadamente veinte minutos, lo que me energiza para arrancar el día.
Voy a la cocina, preparo mi desayuno y a la vez el de mi mascota “Daysi” -porque no van a creer que solo se alimenta con “comida seca”. Ni loca, ni despistada. En su caso son infaltables “los daditos de queso”, que le voy dando sentada en la poltrona que se encuentra a mi lado. Mi mano izquierda le va dando cada dado, mientras que con mi derecha voy tomando el mío, al mismo ritmo ambos.


Terminada la primera comida fuerte del día; por aquella frase “desayunar como rey; almorzar como un príncipe; cenar como un mendigo” -Le doy gracias a Dios o al Universo, por tener este privilegio-, porque no soy de aquellos que publicitan que hacen por el prójimo, para darle estado público a lo que considero debe ser reservado, por respeto al tercero. Además no soy un millonario de empresa, que se vanagloria de organizaciones que realizan donaciones u obras de bien público- cuando en realidad, en su mayoría lo deducen de sus impuestos antes cada fisco.
Daysi; presiente que vamos a salir a pasear cuando ve que me disfrazo con la ropa de calle -bien raída por su uso- y porque lanzó su correa, sobre el lugar donde suele pasarse durmiendo.


Con Daysi caminamos un par de kilómetros, sumados en un ida y vuelta, Así fue; que conocí a Roberto -así me dijo llamarse-, cuando pasando por su casa y estando él en la puerta de la misma, cuando como un oficial de policía me detuvo con su palma de la mano en el aire….y me dijo -Hola que tal; soy Roberto y prosiguió ¿Usted es nuevo en el barrio?. -Sí le respondí, sorprendido-
Lo que siguió fue una desopilante e inesperada conversación, que trato de recordar hasta los más pequeños detalles, como para construir los diálogos de la manera más precisa que pueda….
Roberto -¿ Usted dónde vive?-
-Aquí cerca, a un par de cuadras…-
Roberto -Ya me parecía, porque no lo había visto antes y ¿dígame, vive con su familia.
-No, vivo solo con mi mascota-
Roberto – Ya me parecía; tiene cara de ser viudo o haberse divorciado…¿O me equivoco?-
-No enviude, y tengo tres hijos y cuatro nietos…-
Roberto – Vivo aquí hace 44 años y ahora solo, mi mujer me dejo…pero ojo que yo sabia como venia la cosa -acompañando esto con su índice en el ojo-
-Ahh…sí. ¿Qué le pasó?-
Roberto – Sabe; ella salía mucho y me dí cuenta un día cuando vino mi mejor amigo de toda la vida…vi como se miraban…Me dije; acá estos me están haciendo el “cornudo consciente”….-
-Uhh..qué frustración para usted! exclame-
Roberto -No para nada…me las se todas. Una vez fui con mi ex mujer a Galerías Pacifico. Y ese día; no se arreglo y maquillo como cuando salía sola,,, y yo que me las se lunga (2) le dije ¿¡Decime Rosario, te está ardiendo ahí abajo? y me respondió “¿porque sos tan guarango y me preguntas eso?” y ahí nomás le espete -Mira nena, ya se que entre vos y Carlos pasa lo que tenía que pasar”…para luego decirle…los chicos son grandes ya…porque no te vas con el, que la debe tener como esos senegaleses que venden baratijas en Buenos Aires. Y así amigo; partió un día con las pocas cosas que tenía. ¡Porque no se iba a llevar nada de la casa, imagínese!…si todo lo que había y hay hasta hoy, lo compre yo cuando era cobrador de una compañía de seguros….
-Pero Usted ¿no se enojó sintió tristeza ante la soledad?-
Roberto – Ni loco…ya le dije lo venía viendo hace tiempo…desde que se fue…llamó a alguna chica y con unos pesos, pasó un momento fantástico…el que tiene calle…también tiene acera y vereda.-
-Esboce una sonrisa y le dije -Se me hace tarde; deje cosas para hacer-
-Roberto…si claro amigo; un gusto hablar con una persona tan inteligente como usted….(¿?)
Y eso fue solo la presentación…luego han venido muchísimas más. Pero no es conveniente contarlas por ahora; todas…

Esto me hizo recordar uno de esos chistes que corrían cuando el Papa Juan Pablo II era el jefe de la Iglesia Católica…
-Había un amigo que se encontró con otro de su infancia, llamado “Carlitos ” con una vida tan mundana que hasta era conocido por el jetset internacional, en la mismísima Plaza del Vaticano y en un “Ángelus”.

La plaza estaba colmada de miles y miles de personas…cuando el Papa salió al balcón a saludar a los fieles. Ahí Carlitos le dice a su amigo…espérame acá que lo voy a saludar a “John”….y ahí se quedó congelado con los pies clavados en el piso, su amigo.


Así fue que Carlitos llegó al balcón y luego de abrazarlo, se puso a hablar cordialmente con el Papa; un murmullo y silencio después se hizo en la plaza, viendo Carlitos que su amigo…se encontraba tirado sobre el piso. Le pidió al Papa que lo perdonara y se dirigió presuroso a auxiliar a su amigo.


Se acercó y le preguntó -¿Jorge, estas bien…que te paso?
No lo vas a creer…la gente…la gente…
¿Qué Jorge? ¿Qué paso con la gente?


Es que cuando te vieron en el balcón; -el rumor que corrió fue “Quien es ese “boludo” de blanco, que está con Carlitos-….


(1) Lunfardo: El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en Buenos Aires, capital de la República Argentina, y su conurbación;​​ también otras ciudades cercanas como Santa Fe y Rosario y Montevideo contribuyeron desde el principio a su desarrollo.
(2) Lunga: “Se las sabe todas”…
(3) Boludo: “La historia de la Historia dice que los primeros boludos fueron los valientes gauchos que, en las Guerras de Independencia, mataban a los españoles con sus bolas de piedra y sus boleadoras”.Así lo cuenta la escritora María Laura Dedé en su libro Deslenguados, una especie de diccionario razonado de “malas palabras”. “En la primera fila -cuenta Dedé- iban los pelotudos, quienes derribaban a los caballos enemigos con grandes piedras o pelotas. En segunda fila estaban los lanceros, que pinchan a los jinetes caídos; y en tercer lugar, los boludos, que terminaban de matarlos con las boleadoras. Pero los gauchos también morían, por eso un diputado una vez dijo: ‘no hay que ser boludo’, y así quedó: pelotudo y boludo eran los que se dejaban matar, aunque, según este señor, ser pelotudo era peor, porque iban adelante. Se ve que el diputado no entendía que los gauchos estaban defendiendo la Patria… por convicción o porque no tenían otro medio de subsistencia”.
La palabra, además de ser entre los jóvenes una manera de llamarse y no un insulto, en 2013 fue elegida por el poeta Juan Gelman como la que mejor representa el lenguaje de los argentinos. Se lo había pedido el diario español El País en el contexto del VI Congreso de la Lengua, en Panamá. “Es un término muy popular y dueño de una gran ambivalencia hoy. Entraña la referencia a una persona tonta, estúpida o idiota; pero no siempre implica esa connotación de insulto o despectiva. En los últimos años me ha sorprendido la acepción o su empleo entre amigos, casi como un comodín de complicidad. Ha venido perdiendo el sentido insultante. Ha mutado a un lado más desenfadado, pero sin perder su origen”, argumentó Gelman. ¿Sabría su origen?
Advertencia: las cosas por su nombre Advertencia al lector: en esta nota no hay eufemismos. Más bien se llama a las cosas por su nombre. Aquí hay “malas palabras, improperios y otras cosas peores”, como dice el subtítulo de Deslenguados.

REIMPRIMIERON EN EL PAIS LOS RETRATOS DE POETAS RUSOS QUE TRAZO ILYA EHRENBURG

El alto don de la poesía, durante una época infernal


Podría decirse que, entre los compañeros de ruta del comunismo soviético, Ilyá Ehrenburg  fue el equilibrista más afortunado. Nació en Kiev en 1891 y murió en Moscú a los 76 años, de cáncer. Como miembro de la nomenclatura e intelectual orgánico del régimen gozó de privilegios, no obstante hubo períodos en los que sufrió acoso y censura. Se salvó del gulag, acaso, por su talento como cronista durante la Guerra Civil Española y durante la Operación Barbarroja, por ser funcional a los planes de los gerifaltes del Kremlin, y por los caprichos inescrutables de la mente paranoica más perversa de toda la Historia, la de un tal Josef Stalin.


Un centenar de obras llevan su firma. George Orwell, nada menos, tachó al escritor ucraniano y judío de “prostituta literaria”, pero Ilyá tuvo algunos gestos de grandeza (conservar la digni-dad y la decencia en determinadas épocas es un verdadero milagro) y en todo caso, se trataba de una de esas meretrices que realizan su trabajo con diligencia. Lo prueba un magnífico ejercicio de crítica literaria que se publicó hace casi cien años. Aquí venimos a recomendar Retratos de poetas rusos de Ehrenburg, reimpreso en Buenos Aires el año de la peste por el sello Añozluz editora. Es una gema rara.
El libro de ciento ochenta y dos páginas y tapa color celeste es, por encima de todo, una bri-llante exhibición de estilo. Hay un poeta que juzga a sus pares; con gran dominio de la metá-fora e intenso lirismo, define “el rostro, la persona y la obra” de catorce escritores: 

Ajmátova, Baltrushaitis, Balmont, Blok, Briúsov, Bieli, Voloshin, Esenin, 

Ivánov, Mandelstam, Maikovski, Pasternak, Sologub y Tsvietáieva.

Se acompaña la descripción con una selección de poemas y una foto de los artistas.


Los retratos fueron entregados a la imprenta en 1922; hubo una segunda edición un año más tarde y nunca más se volvió a publicar la Unión Soviética. Los devaneos de Ehrenburg con el futurismo y el simbolismo, su desinterés por el realismo socialista y las alusiones a la tradi-ción hebrea fueron demasiado para los guardianes del marxismo cuartelero, esa desgracia de media humanidad.


Ehrenburg sabía de qué hablaba:-
“El poeta no escribe los poemas, sino que los dice. Aunque sea en silencio; sus labios igual se mueven. Las manos vienen después, las manos son prácticamente un tipógrafo… ¿Pero acaso debe el poeta discutir, contar, denunciar?… El poeta debe profetizar… discute frente a frente con el terrible Todopoderoso… Es que del poeta esperamos visiones nuevas y cambiantes, y exigimos que nos asombre, como un peculiar jardín o el baile de una chica morena”.


VISIÓN INGENUA
Como se vé, nada más lejos del materialismo dialéctico que este delicado esteticismo, a lo  Vladimir Nabokov. Había en el joven Ehrenburg amor al arte, ternura y compasión, respeto por la autonomía del hecho estético. Y, desde el plano político, había en la mente del inte-lectual oficialista, y de algunos amigos poetas, una visión de la Unión Soviética ingenua, equivocada pero colmada de esperanza.

La Santa Rusia sería otro Estados Unidos: “Rusia no desea ser Europa y desde Asia se lanza hacia América… la gran mecanización de nuestra caótica existencia anterior es una victoria sobre los oscuros elementos del alma… es claro que el ruiseñor tiene un canto bellísimo, pero el futuro le pertenece, parece ser, al gramófono”.


A comienzos de los años veinte, el ideal comunista era aún lo más nuevo, el repudio asiático a la Vieja Europa, ese concierto infernal de naciones que había engendrado el colonialismo y la hecatombe de la Gran Guerra. Ehrenburg sigue, entre otros, a Alexándr Alexandrovich Blok  en el magnífico poema “Los escitas”. Copiamos algunas estrofas:


“”Ustedes son millones, nosotros, como tinieblas y más tinieblas/
¡Prueben combatir con nosotros!/
¡Sí, los escitas somos nosotros! Sí, los asiáticos somos nosotros,/
con oblicuos y voraces ojos””/
Para ustedes el siglo, para nosotros, la hora única./
¡Nosotros como siervos sumisos,/
sostuvimos un escudo entre dos razas hostiles,/
la de los mongoles y la de Europa!/
Cientos de años miraron ustedes hacia el Este,/
amontonando y extrayendo nuestras perlas,/
¡Y burlándose, para apuntarnos con las bocas/
de sus cañones, sólo esperaban el momento!/
(…) ¡Oh viejo mundo! Aún no has muerto/
y te consumes en dulce tortura./
¡Detente prudente como Edipo/
ante la Esfinge del viejo enigma!/
Rusia es la Esfinge. Regocijándose, afligiéndote/
y bañándose con negra sangre./
Ella observa, observa, te observa a ti,/
con tanto odio como amor.


“Los escitas” bien pudo haberse escrito ayer a la tarde, bajo el reinado del zar Vladimir Putin. Es que este volumen fascinante trae a la Rusia inmortal con “”el dolor mudo de una tristeza oculta, la angustia sin salida, el silencio, la inmensidad, la fría altura, las lejanías que se van”, como compuso Konstantin Balmont.


Es verdad que siempre algo valioso se pierde en la traducción de un poema, y se pierde mu-cho cuando el traductor no es un Jorge Luis Borges. Pero también hay algo que nos llega del fulgor original cuando la sensibilidad es socorrida por la inteligencia. Vale esto tanto para la prosa poética de Ilyá Ehrenburg como para su antología. El libro atesora momentos conmo-vedores (como Canción sobre una perra, de Serguei Esenin).
Al fin y al cabo, “la construcción de un mundo distinto (artísticamente hablando), con combi-naciones nada comunes de formas comunes, con proporciones desesperadas y escalas insen-satas siempre fue una eterna necesidad del hombre”. Incluso en épocas infernales como la de la tiranía comunista.


En tren de ser exigentes, lo único que podría reprochar a esta muy recomendable edición es que le faltarían algunas notas biográficas de los catorce poetas. Los jóvenes y los desinforma-dos deberían conocer los tormentos que el régimen comunista les infligió a Ajmátova, a Pasternak, a Mandelstam. Es decir, necesitan saber los peligros que implica correrse un milí-metro -en nombre de la libertad de pensamiento o de lo que sea- de la línea que establecen los catecismos rojos (aún hoy). “Oh pobre Homo Sapiens,/ la existencia es opresión// (…) Todos vivían con hambre y sed,/ bárbaros en la batalla/ y nadie pensaba que la vida/ es un milagro breve.”, escribió justamente Pasternak.


Fuente: Editorial de Guillermo Belcore @Guiasterion LA PRENSA 16/11/2020-

El hippie

Me miró como una “rara avis”
cuando nos cruzamos en el boliche,
sería mi pelo largo o esa medalla
con el símbolo de amor y paz,
en aquellos años sesenta.

Creo que más se interesó
por aquello de lo misterioso
que podíamos ser como hippies,
que por mi facha desalineada
tirando un poco más que a eso,
ya que me ganaba unos pesos
trenzando esas zancudas
que después vendía entre
la gente, tiradas sobre mi manta.

Súbitamente, se acercó y sentó
a mi lado, sin pedirme permiso,
su figura era la de una cheta
con plata de Barrio Norte.

Le pregunté ¿Qué querés, piba?
y simplemente me contesto,
luego de que vendas todo
quiero hacer el amor contigo.

Tiempos gloriosos aquellos,
en que ser “raro” para el otro
te permitía enganchar sin siquiera
poner una pequeña y simple carnada.

Imagen: Maja Hreczuk – Pinterest

Otra vez…sopa II.

Tiempo de golondrinas
que del hemisferio norte
han migrado como cada año,
hacia la ciudad de Buenos Aires
donde los jacarandas florecidos
engalanan sus calles tanto como
los ceibos, cuya flor identifica
la nacionalidad de la Argentina,
pero pasan casi desapercibidos
por el andar rápido y mayor desconcierto
de la gente que frenéticamente
se desplaza de uno a otro punto
de la ciudad escuchando rumores
sobre la visita del FMI, ave de rapiña
simbolizada en la memoria colectiva.

Como siempre, los opinologos pagados
y tironeados de uno u otro lado
del mostrador, derecha o izquierda
ya que nos hemos acostumbrado
a ser equilibristas de nuestro circo,
nos inundan de decenas de suposiciones
las que seguramente no se cumplirán,
tal como si yo pensara que comprando
un billete de lotería, me transformaría
en el nuevo millonario del 2021.

Imagen: gentileza Flick.com Pinterest