Y algo debiamos hacer…

Fue un sonido suave…como alguien deslizándose
por la fina arena de la playa cercana al parador,
noche abierta más que clara por una luna llena y mire
a mi alrededor pensando en esas divertidas saltarinas,
ranas divertidas que se adherían a donde se les ocurriera

Pero no, ni divise a las ranas ni siquiera a alguna iguana
que bien podría estar buscando su alimento en la arena,
me acerqué al dueño del parador para saber si lo escuchaba,
atento me dijo sí, parece que proviene de la caseta de arriba”.

La denominada “caseta” era en el día, el lugar del guardavida
tome mi linterna y extrañado me dirigí hacia allí sigiloso,
como alguien que investiga algo muy serio para cerrar el día,
el sonido se hacia mas audible al acercarme ya podía presentir
que no era de animal alguno, eran voces tenues como en susurro.

Sentí vergüenza por la situación, que tenía que hacer yo ahí
interrumpiendo una cita de amor de jóvenes en busca de placer,
solo estaba a un metro de la puerta cuando se abrió de golpe
-Hola Juan!! ¡Te esperamos! Te vimos desde aquí, en el parador-

Conociéndote curioso como eres, le dije a los muchachos
“comencemos” con la rueda del mate que se acercara solo,
sabes, cambiamos el lugar por estos insufribles protocolos
aquí haremos el “pica-pica” del truco por unos pesos
como todas las noches en este jodido pueblo costero,
donde es tanta la gente que lo habita que cabe en un cuarto.

Eso sí Juan; con barbijo, distancia y alcohol en gel…

Llegan los cubiertos comestibles

Narayana Peesapaty, ex investigador del Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para los Trópicos Semiáridos de la India, creó Bakeys en 2011 con el fin de producir cucharas, tenedores y palillos chinos que se pueden comer.

La empresa está en Hyderabad, urbe que tiene a las afueras a Hitec City, un polo tecnológico reconocido como el Silicon Valley indio. Peesapaty se propuso como objetivo erradicar los cubiertos de plástico de la vida cotidiana ya que en la India anualmente tiran 120 mil millones de cubiertos de plástico.

Una costumbre que aumenta la contaminación y la cantidad de residuos no tratados.

Quiso ayudar a los agricultores de bajos recursos impulsandolos a cultivar la materia prima para sus productos generando trabajo (en la producción se encuentran mujeres y personas discapacitadas, mientras los hombres se ocupan del mantenimiento de las máquinas).

Según comentan quienes los probaron y los consumidores habituales en los foros de Internet, son deliciosos, nutritivos y crujientes.

Se hacen con arroz en polvo, sorgo y trigo, sin conservantes. Los condimentan con semillas de comino y pimienta negra, jengibre, menta, canela, cebada, mijo, zanahoria, remolacha y soja. Hay dulces y salados.

Las cucharas, por ejemplo, contienen calcio, zinc, hierro, magnesio y ácido fólico.

En Hyderabad, la fabricación tiene sus etapas.

La empresa amplía el mercado –busca inversores– y piensa en hacer platos, cestas-cuencos para el pan y tazas. Incluso impulsa, indirectamente, a quienes estén interesados en hacer sus utensilios en casa, a seguir recetas publicadas en la web. Y quienes no los consumen saben que se biodegradan.
Come tu cuchara, ayuda al planeta es uno de los lemas que usan los consumidores. Entre los restaurantes conocidos que emplean palillos comestibles se encuentran Casa Afeliz Ginza y Umato en Tokio, Japón.

¿El fin de los descartables? En la India fabrican tenedores y cucharas con arroz en polvo, sorgo y trigo. Se usan y se comen.

Fuente:
POR MARIA TERESA MORRESI ILUSTRACIÓN: DANIEL Fuente:ecoviva@colaron.com – 4abril2021

La decisión

Estaba sintiéndose fantásticamente, luego de la posibilidad de irse hacia el Sur, ante la propuesta que le hiciera una corporación petroquímica de enorme relevancia en el país. Ocuparía el cargo de superintendente de Recursos Humanos  y se constituirá según le habían dicho en un hombre público dentro de la ciudad de Bahía Blanca, ya que debía participar en todo acto político que pudiera organizar el intendente de turno.

Ya a los cuarenta años, tenía una dilatada trayectoria laboral en puestos de jefatura y gerenciales diferenciándose de sus colegas, porque ponía siempre al trabajador o a la trabajadora en primer lugar, no por simple demagogia sino porque profundamente estaba convencido de que las relaciones interpersonales, debían desarrollarse en un marco de mutuo respeto y consideraba que la empresa de alguna manera tenía que conectarse con la familia de cada colaborador, ora recordando su cumpleaños con una tarjeta de salutación; o con los regalos acordes a fechas festivas tales como el día del Niño o por las fiestas Navideñas; o los años en la empresa que desde los cinco años cumplia todo empleado. Tal es así, que aquel que estaba cerca de sus bodas de plata en la empresa, ya tenía asegurado un viaje para dos personas a cualquier lugar del país, con todos los gastos pagos durante una semana.

Era tan obsesivo en la colaboración recíproca, que desarrolló los estatutos de una cooperativa sin fines de lucro, en la que participaba todo el personal, sin distinción de rango o jerarquía, para la realización de actividades deportivas y sociales, destacándose entre estas últimas los alimentos no perecederos elegidos por la mayoría del personal, que se compraban mensualmente a precios mayoristas, lo que generaba una sensible mejora en cada economía familiar. Los bolsones luego se distribuían a través de los vehículos que la empresa ponía a disposición sin cargo alguno.

No se encontraba incómodo en la empresa que había ingresado hacía ya dieciséis años, pero pensaba que había cumplido un ciclo y deseaba para su familia, un mejor pasar económico.

Ya había realizado en la nueva Corporación innumerables entrevistas; así como los más complejos test psicotécnicos, superandolos con éxito. 

El gerente general del área, de apellido Turner había mostrado una sorpresiva empatia con el desde el primer momento en que se conocieron. Turner, en la casa central del grupo en la ciudad de Buenos Aires sería su jefe inmediato y a una distancia de aproximadamente 700 kilómetros. 

Como todo cambio -quizás no sólo pesaron los años que llevaba en la empresa- en el mes previo a su partida, le informó a la Dirección de su alejamiento. En aquel momento; los dos o tres ejecutivos de la alta dirección no hicieron otra cosa que reunirse con él, para que no se alejara de la manufacturera autopartista.

Entre todos esos tirones pensó en su madre, ya mayor con la que por ser el menor de cuatro hermanos, mantenía una relación edípica al revés -su madre “le hacía sentir que necesitaba siempre de él, cualquiera fuera la situación”; su esposa y sus hijos de 10, 9 y 5 años, el hecho de que había retornado a la Universidad de Buenos Aires…entre otras tantas cosas.

Por el contrario, había deseado siempre alejarse de la ciudad de Buenos Aires a pesar de haber nacido en ella. Quería respirar en un ambiente, en donde las personas serían quizás más solidarias entre sí. Sumaba a ello, las entrevistas con Turner quien lo “animaba”, diciéndole que los fines de semana podía irse a los campos que tenía la empresa, en los alrededores de la ciudad a comerse un “asadito” con la familia o meramente a pasear y divertirse con los niños.

Ya faltaban unos 10 días; cuando lo llamó Turner diciendo que ambos partían desde el aeroparque de Buenos Aires hacia Bahía Blanca, dándole la fecha y hora de embarque. Sería su presentación con el personal jerárquico de la planta, con la que sería su secretaria, como asimismo con los delegados gremiales de la comisión interna del personal. Sería una visita de reconocimiento, para luego coordinar la búsqueda de una vivienda para la familia y programar su arribo definitivo a la planta industrial.

Se noto muy ansioso; nervioso. No por el desafío, todo lo contrario. Si no por lo que dejaba. El lunes anterior a su partida, le avisaron que había sido convocado por uno de los Directores de la empresa en la que aún se desempeñaba en la Casa Central. Subió a su auto y en unos treinta minutos estaba allí. Se anunció y le informaron que subiera a su despacho.

El Director lo recibió con una gran sonrisa y un fuerte apretón de manos, invitándolo a sentarse. Luego de conversar algunas trivialidades, aquel fue directo al grano; se negaba a dejarlo partir y le ofreció ser parte de la Dirección en menos de un año, con un aumento significativo en su salario desde ese mismo momento. El aún joven ejecutivo sorprendido pensó hacia adentro – “que gratificante hubiera sido que me lo dijera antes de enterarse de que me iría de la empresa”- Le respondió que le diera 24 horas, era un tema tan importante que necesitaba hablarlo con su esposa, a lo que el otro accedió. Por otro lado, ya no tenía manera de dar marcha atrás al viaje con Turner a la ciudad de Bahía Blanca. Se sintió ahogado, como si le faltara el aire. Si ya fumaba demasiado; ese último mes había resultado caótico.

LLegó a su casa; conversó con su esposa y esta le dijo que solo él debía decidirlo.

El lunes a las 7 AM tomó un taxi y se dirigió al aeroparque Jorge Newbery. Vio a Turner en la cercanía del embarque que lo esperaba con una sonrisa, haciéndole una seña para que se acercara. Así lo hizo, estrecho su mano y simplemente le dijo;

  • Señor Turner; no se como disculparme pero desisto de la posición y no viajaré con Ud.,hoy.-
  • Turner dudo unos segundos, su rostro se notaba rígido y serio, solo le atino a contestar; no se preocupe, a mi me sucedio una vez pero en aquel momento decidí pensando en dónde estaba y adonde iba…-

La ineficacia neoliberal

Brasil: ‘El impacto psicológico del COVID-19 en los profesionales de la salud es devastador’

La falta de suministros de oxígeno y el colapso del sistema sanitario en Manaos, con más de 150 muertes diarias a fines de enero, han tenido un efecto trágico en la salud mental de los profesionales de la salud. Alvaro Palha, coordinador de Actividades de Salud Mental relata en primera persona su experiencia trabajando con estos profesionales en el Amazonas.

16.03.2021 – Por Alvaro Palha, coordinador de Actividades de Salud Mental de MSF Manaos, Brasil.

Hay algunos acontecimientos que quedan grabados en la historia, que marcan un antes y un después. Para las personas en el estado de Amazonas en Brasil, una tragedia sucedió por primera vez el año pasado, pero una más profunda llegó durante la segunda semana de enero de 2021.

En mayo de 2020, el sistema de salud del estado colapsó por primera vez: en promedio, más de 60 personas morían todos los días como resultado del COVID-19 y las escenas de las fosas comunes fueron muy difundidas. Sentí que esas imágenes eran lo peor que nos podía hacer la pandemia. A partir de entonces, el número de casos descendió, y aún con la crisis presente, la impresión general era que lo peor ya había pasado. Lo que vino después mostró que, lamentablemente, eso no era cierto.

El número de casos y muertes comenzó a acelerarse drásticamente a finales de diciembre. A mediados de enero se produjo el segundo colapso. Los y las pacientes de la región, que por la Selva Amazónica se conoce popularmente como los “pulmones del mundo”, fallecieron por falta de oxígeno.

Llegué a Manaos a finales de enero con un equipo de psicólogos y psicólogas de Médicos Sin Fronteras (MSF) y juntos hemos visto de cerca el impacto que la tragedia en el Amazonas sigue teniendo en las y los profesionales de la salud.

En los relatos que ahora recibimos, hay referencias recurrentes a los días 13, 14 y 15 de enero. Fue en estas fechas cuando se agotó el oxígeno en algunas instalaciones de salud, luego de un aumento exponencial de la demanda de este insumo.

Era una situación para la que nadie podría haberse preparado. Escuchamos cómo un profesional de la salud vio a uno de sus colegas sentado en el suelo, llorando y abrazando cilindros de oxígeno vacíos. La escena simboliza la frustración de quienes vivieron estos momentos: tener energía y saber ayudar a los y las pacientes en agonía, pero simplemente no tener los medios para hacerlo.

El número promedio de muertes diarias en Amazonas se disparó a más de 100 a mediados de enero. Incluso después de que se estabilizaron los suministros de oxígeno, aproximadamente una semana después, el impacto de un número mayor de casos graves siguió golpeando al sistema de salud colapsado. A eso se sumaba la imposibilidad de trasladar a Manaos a pacientes del interior que necesitaban cuidados intensivos porque simplemente no había camas hospitalarias disponibles en la capital. El pico se alcanzó con más de 150 muertes diarias hacia fines de enero, luego descendió y volvió a alrededor de 50 a finales de febrero.

El impacto emocional que sufren las personas que trabajan en los centros sanitarios que apoya MSF es devastador. Mi equipo trabaja en una unidad de emergencia y en el Hospital 28 de agosto, el hospital público más grande del Amazonas. Hemos tratado de brindar apoyo de salud mental no solo a personal médico y de enfermería, sino a todas y todos los que están en primera línea, incluido el personal administrativo, de seguridad y de limpieza.

El impacto emocional que sufren las personas que trabajan en los centros sanitarios es devastador. Para muchos, las heridas psicológicas permanecen abiertas y otros no se han permitido hacer el duelo. 06/02/2021 © MSF

Una cosa que destaca es que muchos trabajadores y trabajadoras de la salud ya han perdido a algún pariente por COVID-19. La preocupación de contagiarse es grande, pero nada puede vencer el miedo casi unánime de llevarse la enfermedad a casa, afectando a algún familiar.

Actuamos rápidamente con una estrategia que involucró mapear las necesidades y ofrecer apoyo inmediato a quienes nos preguntaron. Las prácticas de acompañamiento individual y grupal se están realizando en las unidades de salud y también de forma remota, en el caso de los trabajadores que se encuentren ausentes y también necesiten asistencia.

Lo cierto es que la necesidad de apoyo psicológico estará presente durante algún tiempo. Por eso queremos contribuir, para que este servicio continúe en el mediano y largo plazo, con estrategias realizadas por organizaciones y servicios locales. En este sentido, el trabajo de MSF implica la formación en primeros auxilios psicológicos y la presentación de recomendaciones técnicas a los gestores sanitarios locales.

Nos encontramos con personas que están de baja por motivos de salud y simplemente no pueden ingresar físicamente a su lugar de trabajo. Para algunas de estas personas, las heridas psicológicas permanecen abiertas y volver a la rutina diaria en este punto es simplemente imposible.

En otras situaciones, lo que vemos es la determinación de seguir adelante, sin dejar espacio para el duelo. Hubo quienes perdieron familiares dentro de la unidad donde trabajan. Informada de la muerte, la persona se ocupó de algunos trámites burocráticos pero dejó que otros familiares se encargaran de los arreglos del funeral porque sintieron la urgencia de volver al trabajo.

Otra persona, que perdió a su cónyuge y siguió trabajando con normalidad y sin descanso, nos ha dicho: “Sé que tengo que hablar contigo, pero ahora no puede ser”.

Sabemos que cuando el duelo no se resuelve, existe una tensión con tomarse el tiempo necesario para reorganizar emocionalmente la vida en ausencia del fallecido. Esta tensión, cuando no se reconoce y aborda, puede aparecer de otras formas. Es esencial tener tiempo y espacio para dejar salir estos sentimientos, y el papel más importante que tenemos mis colegas y yo en este momento es estar disponibles para apoyar a las personas en esto.

Fuente: Médicos sin Fronteras

¿Cuál es la razón de seguir sembrando miedo?

Crisis sanitaria

Un estudio hecho a sobrevivientes de COVID arrojó que un tercio tiene problemas neurológicos

Fue realizado a 230 mil pacientes. Los dos síntomas más diagnosticados fueron la ansiedad y la depresión.

Un estudio hecho con 230 mil sobrevivientes de COVID arrojó que alrededor de un tercio de los pacientes analizados había tenido problemas neurológicos o psiquiátricos hasta seis meses después de recuperarse de la enfermedad.

Para los especialistas, los resultados sugieren que, una vez finalizada la pandemia, podría verse una ola de pacientes con problemas mentales. Los hallazgos fueron publicados en el journal científico The Lancet. 

El estudio, del que participaron mayoritariamente pacientes de Estados Unidos, reveló que la ansiedad y la depresión fueron los dos síntomas más diagnosticados, de un total de 14 que registraron.

El 17% de los analizados exhibió síntomas de ansiedad, mientras que el 14% tuvo depresión. Estos resultados se vieron en todo tipo de personas, más allá de la severidad del cuadro de COVID que hubiera sufrido. 

En los pacientes que sí atravesaron cuadros más severos de COVID, hubo más casos de accidentes cerebro vasculares (ACV) y otros desórdenes neurológicos.

Un estudio hecho el año pasado por los mismos investigadores arrojó que un 20% de los pacientes que sobrevivían al coronavirus habían desarrollado un problema psiquiátrico en 3 meses. 

“Si bien el riesgo individual para la mayoría de los trastornos es pequeño, el efecto en el conjunto de la población podría ser importante”, afirmó a Reuter Paul Harrison, un profesor de psiquiatría de la Universidad de Oxford que codirigió este estudio.

Según los registros, un 34% de los pacientes analizados sufrió secuelas mentales luego de recuperarse de COVID. Los investigadores señalaron que este tipo de problemas eran mucho más común en personas que se recuperaban de COVID que de la gripe u otras enfermedades respiratorias.

Esto sugeriría que la COVID juega un rol preponderante en la aparición de este tipo de problemas. Para algunos investigadores, los resultados del estudio son preocupantes. 

“Se trata de un estudio muy importante. Confirma más allá de toda duda razonable que la COVID-19 afecta al cerebro y a la mente en igual medida”, afirmó Simon Wessely, docente de psiquiatría del King’s College de Londres.El 17% de los analizados exhibió síntomas de ansiedad, mientras que el 14% tuvo depresión. Estos resultados se vieron en todo tipo de personas, más allá de la severidad del cuadro de COVID que hubiera sufrido. 

En los pacientes que sí atravesaron cuadros más severos de COVID, hubo más casos de accidentes cerebro vasculares (ACV) y otros desórdenes neurológicos.

Un estudio hecho el año pasado por los mismos investigadores arrojó que un 20% de los pacientes que sobrevivían al coronavirus habían desarrollado un problema psiquiátrico en 3 meses. 

“Si bien el riesgo individual para la mayoría de los trastornos es pequeño, el efecto en el conjunto de la población podría ser importante”, afirmó a Reuter Paul Harrison, un profesor de psiquiatría de la Universidad de Oxford que codirigió este estudio.

Según los registros, un 34% de los pacientes analizados sufrió secuelas mentales luego de recuperarse de COVID. Los investigadores señalaron que este tipo de problemas eran mucho más común en personas que se recuperaban de COVID que de la gripe u otras enfermedades respiratorias.

Esto sugeriría que la COVID juega un rol preponderante en la aparición de este tipo de problemas. Para algunos investigadores, los resultados del estudio son preocupantes. 

“Se trata de un estudio muy importante. Confirma más allá de toda duda razonable que la COVID-19 afecta al cerebro y a la mente en igual medida”, afirmó Simon Wessely, docente de psiquiatría del King’s College de Londres.

Eras rumor, hoy sollozo.

Eras el rumor del agua que descendía bravía
bañando cristalina cada roca con la que tropezaba,
así siguiendo la pendiente el sol te vestía multicolor
creando la escenografía perfecta en la que solo tú
podrías producir saltando con ellos, tus pies pequeños
una danza que hoy puedo ver solo yo en mis recuerdos.

Te fuiste un día temprano en este mismo lugar,
dejando detrás de ti las huellas en el mismo sendero
que hoy guarda tu figura para que llore tu ausencia,
pero no temas estás en mí porque he de confesarte
que aún alejado de este destierro que me has legado,
seguirás en mi retina como siempre, irreemplazable.

Imagen: Gentileza Pinterest

¿Somos quienes quisimos?

Cada vida se construye de errores y aciertos por igual mal nos pese
por el solo hecho de ser humanos, simples mortales y falibles,
pero con una gran diferencia, hay quien amanece deseando construir
mientras otro prisionero del egoísmo y avaricia se esmera en destruir.

No es solo consecuencia de ser rico o pobre, es nuestra propia naturaleza
la que nos transforma sin avisarnos en ángeles o demonios o viceversa,
oiremos proclamas hasta nuestro último suspiro que será la benevolencia
la que nos permitirá viajar sin obstáculos hacia aquella enorme puerta,
que se cerrara para siempre llevándonos un centenar de interrogantes
y solo nuestros con la ignorancia del sin saber que sucederá al traspasarla.

Siempre he creído en algo absolutamente superior a los mortales,
pero si bien he respetado a toda religión y sus templos, no lo he hecho
con quienes hombres al fin se asumen como voceros de algo superior,
siendo buceadores de aberraciones como voceros que cada religión.

Somos lo que quisimos ser sin excusa alguna, nos convertimos
en quienes somos con los materiales que supimos utilizar o ignorar,
el camino de la construcción fue en los primeros años la enseñanza
de nuestros mayores, pero luego pudimos siendo racionales tomarlos
o cambiarlos para una mejor vida y ello era solo responsabilidad nuestra.

No hay excusas cuando se esgrime que la culpa la tiene el otro,
si teníamos una vida que no deseábamos porque no modificarla
-quizás la comodidad de no hacer nada, nos hizo inconscientes-
porque sabíamos que nuestra zona de confort sería inalterable
y esos otros que construyen serían nuestros eternos proveedores.

La vida que vivimos es en realidad cuestión de suerte?

Absolutamente no.


Fueron las convicciones que mantuvimos durante mucho tiempo,
reitero con aciertos y errores como seres imperfectos pero a sabiendas
de lo que debíamos lograr como objetivos de vida, y sin claudicaciones.

La queja por lo que somos no existe, porque somos lo que quisimos ser.

Dejame ser…

De repente soltaste mi mano
en un ademán más que brusco,
¡zas! -me dije, otra escena de celos.

Tus cejas transformadas en una
y la frente pusiste de manera altiva,
fue el preámbulo del torrente de tu enojo
porqué miras a otra, estando conmigo?-

Me detuve sonreí y te dije lo de siempre
-los ojos nos fueron dados para ver la belleza.
tanto de una hermosa mujer, como de un paisaje.-

Furiosa como una leona herida te ibas,
pero te detuve y te sujete por la cintura
ya agotado te susurre al oído lo siempre
“sabes, no me ahogues, dejame ser…”.

Y proseguí “hubieras preferido a
que como a hurtadillas lo hiciera
en algún momento en que te distraías”.

O tú no lo haces con algún hombre
bien plantado con quien te cruzas,
amar es no ser propiedad de nadie
ni tú ni yo somos, el objeto del otro.

¿Si lo nuestro tendrá futuro, quién lo sabe?
vive el hoy deja atrás lo que hayas pasado,
disfruta nuestros besos, nuestras caricias
cuando dejamos impregnados nuestros cuerpos
en esas sábanas de mil hilos que sueles estrenar.

Déjame ser e inténtalo tú también…

Todo vale

Ya temo a la noche porque se que tú
vendrás a mi con una nueva imagen,
como algo desconocido a lo ya vivido
entre amaneceres cálidos y noches ardientes.

Noches con fuego de pasión sin fronteras
convertidos ambos en exploradores
de nuevos placeres en lo que todo vale,
nada de lo que hacemos nos es prohibido
y así hasta casi desfallecer en el lecho.

Nos convertimos en una bestia voraz sobre el otro
luchámos por traer la iniciativa de lo nuevo,
eso que cambia la rutina de cada encuentro
como si nos conocieramos por primera vez.

Pasión renovada cuerpos desnudos
que en una batalla desigual no cesan,
de acariciarse llegando a cada orgasmo
siempre juntos con una exhalación rabiosa.