El niño aquel…

Mesa familiar
nietos
que sonríen,
reclamando
juegos
a los que
el abuelo
cómplice,
los ha
acostumbrado.

Viajaron
de muy lejos,
reflorece
el amor
en el reencuentro,
las risas
por los juegos,
tal campanillas
resuenan
por toda
la casa,
bulliciosa
alegría
que impregna
cada rincón,
echando
al silencio
sepulcral
destemplado,
que al aire
contamina
por una soledad
autoinfligida .

Una sonrisa
de un niño
en estado puro,
provoca
inocencia
al abuelo,
que retorna
reflejado niño
que vuelve
a ser
como aquel
que fuera,
con su inocente
Alma.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest  –

La casa iluminada

De pronto
todo quedó
en penumbras
en la vieja casa,
era lo que deseaba
recorrerla toda
trayendo
a su memoria,
la algarabía
las risas
de sus hijos
cuando eran
pequeños,
quienes
al llegar el
del trabajo
cada día,
apagaban
todas las luces,
para que
se convirtiera
en un monstruo
vociferante,
que los corría
por cada
habitación
o baño,
y no cesaba
hasta que
encontraba
al último,
incluyendo
a su mujer,
entre risas
y alegría
más alguna
incontinencia
urinaria
de los niños,
consecuencia
de esas
carcajadas
que ya no
volverían.

Se sentó
en un sillón
del amplio
comedor,
algo raro
en él
para quién
la cocina,
era el
lugar
de la vida,
su mirada
observó
cada rincón,
se detuvo
en un equipo
de música,
en el que
se escuchaban
los sonidos
para cada
festejo,
llámense
cumpleaños,
navidades
y nuevos años
plenos
de esperanzas.

Medito sentado
un rato más,
el ayer
ya no se
podía replicar,
pero una idea
le devolvió
una ancha
sonrisa
a su cara,
ya no sería
el monstruo
de aquella
época,
los tiempos
eran otros,
ahora
se pondría
la piel
de zombie
y correría
a sus nietos,
la casa
volvería
a ser
envuelta
por esa luz
tan particular
fusión de la
complicidad
y la alegría.

Imagen: Gentileza Pinterest – guiainfantil.com

Solo espero

Quien me puede

impedir que 

contigo sueñe,

si te tengo presente

en cada pensamiento,

en cada recuerdo

de aquellos encuentros,

en que no éramos

como hoy lo somos

más próximos,

para que

una impensada

causalidad,

nos tuviera

tan cerca.

Sin pensarlo

deambulando yo

en una soledad

no deseada,

te encontré luego

de tanto tiempo,

mujer preciosa

tal cual como

te mire 

la primera vez.

Por ello 

hoy deseo

que te decidas,

para juntos

transformarnos

yendo juntos

hacia un nuevo

e imaginable destino.

Imagen: Gentileza Pinterest – SidneeMarie.com

Tu decides

Vibrante reto
tenaz y persistente,
que enfrentaré
sin temor alguno,
porque más
que desearte,
busco conquistar
ese tu corazón
rebelde y huidizo
que no deseas
entregar fácilmente.

Será supongo por
lo que pasaste,
quizás por creer
que ya no tienes
más que dar,
quizás por creer
avergonzarte
por el que dirán.

Aún sabiendo
que nadie
nada te dará,
cuando necesites
que alguien
te acompañe,
aún en tu silencio.

Deseo abrazarte
una y otra vez
por siempre,
asegurandote
que jamás
de los jamases,
sola te verás
pase lo que pase,
en el devenir
delfinito tiempo
que nos queda.

Me adelanto algo…con un hasta luego.

Hola amig@s; les escribo estas líneas pero primero como debe ser,  el sincero deseo de que tod@s se encuentren de maravillas y aquel que no lo esté; lo lamento y si puedo en este mundo imaginario nuestro: darle no una sino ambas manos, no tiene más que pedírmelo.
Constituimos un grupo heterogéneo de escritoras/es, algun@s para el bronce –con formación literaria otros autodidactas como yo u otr@s, que solo deslizamos emociones y sentimientos-, cuando escribimos.

El motivo de estas líneas es que desde el 25 de diciembre hasta el  de enero del 2020, me iré a un pueblo de montaña en nuestra provincia de Mendoza –tierra del buen vino, si las hay- para pasarla con mi hijo Martín y su familia. Allí no hay señal y es como si estuviéramos en una cápsula de naturaleza.
Ante esto, para aquell@s que creen y también para los que no, el deseo de una Feliz Noche Buena y mejor Navidad. Y además dar de patadas al año viejo; y dejar entrar al de las esperanzas renovadas, el jovial 2020.
Volveré a Buenos Aires; pero el 10 de enero partiré hacia México. Por ello, habrá lapsos en que no podré conectarme con vosotr@s, a quienes les tengo un gran respeto y estima.

Pero no sonrían, ya tendré tiempo para leer lo que han escrito en esos periodos de ausencia y tendrán que soportarme con mis comentarios, a veces sarcásticos, a veces mordaces, pero siempre con la mejor de las intenciones.

Un abrazo desde el corazón, para tod@s!!

Infinita ternura…

Nuestro primer encuentro
y sentí en el abrazo primero,
la inmensa ternura que tenías dentro
fue un regalo del Universo, conocerte.

Me sentí tan feliz a tu lado,
que la emoción me hizo cometer
aquellos deslices de adolescente.
Te convertiste en el aire fresco
que necesitaba para avivar la esperanza
y otear ese horizonte aún lejano.

Me disculpo, si fui absurdo o prosaico
de a ratos, y en otros mostrarme,
tal como soy.
Nos contamos nuestras vidas,
solo parte de ellas
con sus penas y alegrías.

Bien te dije, que podía escribir
el primer capítulo titulado “el encuentro”.

Adorable, regalando tu ternura infinita,
sonrisa maravillosa, vergüenza escondida.

Placidez en tu rostro que vive su hoy
con ilusiones y proyectos, al igual que yo.

Bien sabremos, cuando caminemos
un poco más, si esto maravilloso (para mi)
que nos ha pasado, puede convertirse
en algo creado por la alquimia y la magia,
hermanas para hacer el mejor producto
que solo la vida nos puede dar: AMOR.

Lo mejor de cada uno, para el otro…

Quizás nos leemos todos los días; o bien cada tanto o casi nunca. O bien, como en mi caso, me tomo esos días sabáticos que tan bien hacen.

Pero da igual; solo sé que te considero alguien cercano con quien comparto o disiento sobre determinadas cosas, que en su mayoría son tan pueriles que no valdría la pena ni nombrarlas; porque así somos – sin sosias; bien diferente uno del otro-

Pero deseo; solo si me lo permitís, que veas en mi a alguien al que podes recurrir; porque como me dijo un entrañable amigo, las situaciones difíciles se hacen fáciles cuando dos personas se ocupan y ayudan, entre sí.

Te deseo el más bello año de tu vida. Solo te sugiero que seas misericordioso con quien lo necesita.

“Vivir y dejar vivir” es una hermosa frase de cabecera -si las hay-

Te envío ese abrazo del alma; que es el más fuerte de todos.