La historia detrás de la imagen del lago verde de Guatemala que ganó el «Oscar de fotografía de vida silvestre».

El fotógrafo guatemalteco Daniel Núñez dice que se sintió como una estrella de cine cuando el Museo de Historia Natural de Londres reconoció su fotografía del lago de Amatitlán como una de las mejores fotografías de vida silvestre en 2022.

«Creo que para todo fotógrafo de vida silvestre es como un sueño llegar ahí», le cuenta a BBC Mundo. «Es, como por decirte, los Oscar o los Grammy de la fotografía de vida silvestre».

Sin embargo, Daniel dice que, de todas las razones que lo inspiraron a participar en el concurso Wildlife Photographer of the Year, la fama nunca fue la más importante.

«Te voy a ser honesto», empieza, con la frescura que le dan sus 24 años de edad.

«Esa no fue una foto que yo tenía planeada. Yo estaba volando mi dron y cuando vi ese momento, dije: ‘Yo tengo que capturar esto porque es una manera de mostrar el mal estado en el que está el lago de Amatitlán».

El Amatitlán es un emblemático lago que se encuentra en las cercanías de su natal Ciudad de Guatemala.

La imagen muestra cómo una microalga que crece de manera descontrolada en el lago por la contaminación tiñe el agua de un espectral verde fosforescente durante los meses de más calor.

«Lo que hace que esta imagen funcione es el elemento sorpresa», dijo la fotógrafa de National Geographic Jen Guyton, jueza del concurso, sobre la foto de Daniel.

«A primer vistazo, la parte derecha de la imagen pareciera ser un campo pastoso», agrega, «pero después te das cuenta de que es agua, e inmediatamente entiendes que hay algo que está seriamente mal en esta foto: es un ecosistema dañado y hay que hacer algo para arreglarlo».

En BBC Mundo, te contamos por qué se ha llegado a este punto y qué se está haciendo para evitar que la situación del lago se siga deteriorando.

El lago de Amatitlán.

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES

El alga microcystis

Al lago de Amatitlán lo surte el río Villalobos, el cual recibe las aguas de otros ríos menores que nacen en los cerros occidentales de Ciudad de Guatemala.

El agua que estos ríos menores arrojan al Villalobos -y que, posteriormente, este deposita en el lago de Amatitlán- contiene los residuos sólidos y las aguas negras de al menos 14 municipalidades del área metropolitana de la ciudad capital.

De todas las poblaciones de la zona, apenas una está en capacidad de tratar las aguas residuales que van al río, explica a BBC Mundo Evelyn Rodas, directora científica de Ibagua ONG, una fundación que busca soluciones a la contaminación del lago.

«La orina tiene urea, la urea tiene nitrógeno. Lo mismo pasa con la materia fecal que no se descompone: genera nitrógeno. Y, junto al fósforo de los detergentes, son los nutrientes que alimentan a la microcystis», dice.

Esta alga microscópica -la doctora Rodas cuenta que cada alga es una célula individual- de un característico color verde azuloso emite unas toxinas que eliminan otro tipo de algas que ayudarían a su limpieza.

«Además, al ser fotosintética, durante las noches la microcystis absorbe el oxígeno que hay en el agua y mata a todos los peces».

Este proceso lleva a una muerte generalizada en el lago de Amatitlán -incluida la microcystis misma- lo cual, a su vez, genera sedimentación, reduciendo a velocidades agigantadas la profundidad del cuerpo de agua.

Como si fuera poco, y entendiendo el papel tan importante que juega el nitrógeno en todo este proceso, la doctora Rodas dice que existen unas 40 industrias que descargan sus desechos al lago.

«Lo que hacen es que, digamos, se les hace control de sus aguas y, si pasan los niveles de nitrógeno, pagan una multa».

Un lago dividido en dos

Jóvenes en el lago Amatitlán.

FUENTE DE LA IMAGEN – LUIS SÁNCHEZ. A pesar de las condiciones del agua, los residentes de las zonas aledañas siguen dependiendo del lago en sus vidas diarias.

El lago de Amatitlán, además, tiene una particularidad topográfica.

«El lago está dividido en dos», le explica a BBC Mundo Manolo Ralda, director de la ONG LocosXAmati, iniciativa privada de un empresario local.

«A mediados de 1800 se construyó el ferrocarril de Guatemala. Como no había la tecnología o el dinero para construir un puente que cruzara la parte más angosta del lago, construyeron un dique y dejaron comunicación a través de un canal de seis metros de ancho», agrega.

Esto hace que la mayoría de la contaminación se mantenga aislada en la parte norte del lago.

«Este lado del lago [el costado sur] no tiene poblaciones grandes que lo contaminen con heces fecales. No hay industria. Lo que tenemos son fincas, fundos, haciendas de caña y de café a los alrededores», explica Ralda.

Aunque la doctora Rodas advierte que del lado sur llega también nitrógeno, en forma de los pesticidas que llegan a Amatitlán cuando la lluvia escurre a través de las cosechas.

Aun así, la distribución del lago es un simbolismo inusitado de la inequidad que vive el país: mientras en la parte sur del lago se mantienen las actividades deportivas, la pesca y las casas de fin de semana de algunas familias adineradas de la ciudad, en la parte norte las poblaciones sufren los embates de los malos olores, los problemas en la piel y las afectaciones económicas.

Responsabilidad incierta

Basura flotando en el lago de Amatitlán

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El lago recibe toneladas de residuos sólidos, especialmente en las épocas de lluvia.

Mynor Morales, alcalde de uno de los municipios a orillas del lago, San Miguel Petapa, le contó a BBC Mundo que recuerda cuando la contaminación del lago no había llegado a los niveles que tiene hoy.

«Antes era un sitio donde había club de pesca, había muchos vecinos que se dedicaban al tema. Hoy ha ido mermando», dice con nostalgia.

Con la industrialización del área metropolitana de Ciudad de Guatemala, el río y, como consecuencia, el lago se convirtieron en el vertedero de los más de 5 millones de residentes que hoy viven en la zona.

Para finales de los 90 cuando nació Daniel, el fotógrafo, el lago ya estaba completamente contaminado.

En 2006 se aprobó una ley que buscaba controlar los niveles de nitrógeno en el lago, pero desde entonces los municipios aledaños al lago les han pedido a las autoridades que prorroguen la entrada en vigor de las sanciones por incumplimiento.

Alegan que no tienen el presupuesto para construir las plantas de tratamiento de aguas que les exige la norma.

Pero cuando el director de la autoridad ambiental de la cuenca y del lago de Amatitlán, AMSA, Héctor Zambrano, habló con BBC Mundo, dijo que el presupuesto había estado ahí por casi 15 años, desde que él estuvo por primera vez a cargo de la institución.

Según Zambrano, el tema no es que no haya presupuesto para las plantas de tratamiento sino que las administraciones locales usan el dinero destinado para las plantas para otro tipo de proyectos.

«Si tú vas a ver los proyectos que ellos están priorizando son estadios para jugar fútbol, parques: cosas que no benefician en sí», indica Zambrano.

Fuentes en el Viceministerio de Aguas le confirmaron a BBC Mundo que la legislación actualizada de aguas exige que para 2031, el 100% de las aguas residuales que lleguen al río Villalobos sean tratadas previamente.

Lo que no está claro es si el lago podrá sobrevivir hasta entonces.

¿Una luz al final del túnel?

Redes recolectando la basura del lago Amatitlán, en Guatemala

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En algunos puntos de la desembocadura del río se usan redes para recoger los sólidos del agua.

La doctora Rodas dice que, si el proceso de sedimentación del lago de Amatitlán continúa a la velocidad que avanza actualmente, podría ser un pantano en menos de 20 años.

Además, dice que las tecnologías que se usan actualmente para el tratamiento del lago son anticuadas y demoradas.

Por eso, luego de hablar con expertos a nivel mundial, cree haber llegado a una solución que acaba de ser reconocida con el premio nacional a la innovación en pro de la salud que otorga la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología de Guatemala.

«La alternativa es la nanoburbuja», una tecnología que Rodas lleva ocho meses impulsando tras encontrar que daba excelentes resultados en Japón.

«El dispositivo genera unas burbujas ultramicroscópicas con oxígeno puro -100 veces más pequeñas que las microalgas- y rompe la membrana de la célula», explica.

Rodas espera que si se instalan varias de estás máquinas que generan nanoburbujas en el lago y en la desembocadura del río Villalobos, el lago pueda empezar a recuperarse en semanas.

La experta presentará nuevamente su proyecto a las autoridades ambientales para recibir la financiación que necesita.

Los que siguen la pelea

Una mujer con una pancarta durante una protesta.

FUENTE DE LA IMAGEN – DANNY HERNÁNDEZ. El saneamiento del lago es algo que mueve a todos los que viven a sus alrededores.

¿De dónde sale la pasión de estos guatemaltecos que buscan salvar al lago de Amatitlán?

«Se me salen las lágrimas cada vez que recuerdo por qué estoy haciendo esto», dice Rodas entre sollozos. Ella le ha dedicado los últimos 7 años de su vida a encontrarle soluciones al tema de Amatitlán.

«En todos los monitoreos del lago en los que estuve vi a niños bañándose en esas aguas. Y lavando sus platitos, y pescando peces miniatura y comiendo eso.

«Realmente es muy triste y no sé cómo nadie puede entenderlo», enfatiza Rodas.

De igual manera, Manolo Ralda, de LocosXAmati, cierra su conversación con BBC Mundo diciendo que el saneamiento del lago puede representar algo mucho más grande que una victoria ambiental:

«Salvar el lago puede convertirse en un símbolo para los guatemaltecos de que cualquier cosa se puede lograr».

Y para Daniel, el fotógrafo, haber logrado visibilizar la problemática de Amatitlán es un gran motivo de orgullo: «La fotografía tiene ese poder. Imagínate que gente de otras partes del mundo se haya impactado por la contaminación del lago».

«Creo que es muy importante porque estamos viendo los efectos que el humano está causando y tal vez es una forma para que las instituciones de mi país aceleren los procesos. Creo que también es una forma como de meter un poco de presión, ¿me entiendes?».

De lo que no hay duda es que el tema ya está uniendo a algunos guatemaltecos que ven en el lago un símbolo de la lucha que hay que dar por su país.

Imagen de portada: DANIEL NÚÑEZ. En la foto ganadora del premio del Museo de Historia Natural de Londres se logra ver claramente los efectos de la Microcystis, un alga producto de la contaminación y los cambios en temperaturas.

FUENTE RESPONSABLE: Rafael Abuchaibe -@RafaelAbuchaibe-. BBC News Mundo. 14 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Guatemala/América Latina/Contaminación/Medio Ambiente/Agua/Ciencia

 

Encuentran, a 660 km de profundidad, una cantidad de agua equivalente a seis veces que la de todos los océanos de la tierra.

El interior de la Tierra sigue siendo un misterio en muchos aspectos. Las nuevas tecnologías permiten estimar la composición y la dinámica de algunas áreas inaccesibles, pero se mantienen muchas dudas, por ejemplo, sobre la presencia de agua por debajo de corteza terrestre. El ficticio «Viaje al centro de la Tierra» que escribió Julio Verne en 1864 ya hablaba de océanos interiores, pero no fue hasta 2014 que un primer estudio científico presentaba indicios de la presencia de agua por debajo de los 500 km de profundidad. 

Un estudio con la participación de expertos de Estados Unidos, Italia y Alemania aporta nuevas evidencias de que, en la zona de transición, entre el manto superior y el manto inferior de la Tierra (entre los 410 y los 660 km de profundidad) existen cantidades considerables de agua. 

Los autores no creen que se trate de grandes bolsas al estilo de los océanos subterráneos de Verne sino más bien de agua dispersa en formaciones rocosas y minerales, en todo caso concluyen que en su estudio se aportan datos para considerar que el ciclo del agua en nuestro planeta va mucho más allá -y es más profundo- de lo que se ha estimado hasta ahora.

Los resultados de esta investigación, publicados en un artículo en la revista Nature Geoscience (versión on line 26 de septiembre), se basan en el estudio detallado, con espectroscopía Raman y espectrometría FTIR, de un diamante encontrado en Botsuana y formado a 660 km bajo la superficie de la Tierra.

«El estudio confirma algo que durante mucho tiempo fue solo una teoría, a saber, que el agua del océano acompaña a las losas en subducción y, por lo tanto, ingresa a la zona de transición. Esto significa que el ciclo del agua de nuestro planeta incluye el interior de la Tierra», destaca en una nota informativa el Instituto de Geociencias de la Universidad Goethe de Frankfurt, al que pertenecen tres de los firmantes del artículo científico.

UNA ZONA BAJO PRESIÓN

La zona de transición (ZT) es el nombre que se le da a la capa límite que separa el manto superior de la Tierra y el manto inferior. Se encuentra a una profundidad de 410 a 660 kilómetros. La presión en esta parte del Tierra, de hasta 23.000 bar, hace que el mineral verde oliva olivino, que constituye alrededor del 70% del manto superior de la Tierra y también llamado peridoto, altere su estructura cristalina. En el límite superior de la zona de transición, a una profundidad de unos 410 kilómetros, se convierte en wadsleyita más densa; a 520 kilómetros se metamorfosea en ringwoodita aún más densa.

«Las transformaciones minerales dificultan en gran medida los movimientos de las rocas en el manto», explica el profesor Frank Brenker del Instituto de Geociencias de la Universidad Goethe de Frankfurt. Por ejemplo, las plumas del manto (columnas ascendentes de roca caliente del manto profundo) a veces se detienen directamente debajo de la zona de transición. El movimiento de masa en la dirección opuesta también se detiene.

Hasta ahora no se sabía cuáles eran los efectos a largo plazo de la «succión» de material en la zona de transición sobre su composición geoquímica y si allí existían mayores cantidades de agua. El profesor Brenker considera que las losas de subducción también transportan sedimentos de aguas profundas al interior de la Tierra. «Estos sedimentos pueden contener grandes cantidades de agua y CO2. Pero hasta ahora no estaba claro cuánto entra en la zona de transición en forma de minerales y carbonatos más estables e hidratados y, por lo tanto, tampoco estaba claro si realmente se almacenan grandes cantidades de agua allí», indica este coautor del nuevo estudio.

Los datos conseguidos en esta investigación responden en parte a esta incógnita. Los autores analizaron un diamante de Botswana que se formó a 660 kilómetros de profundidad, en la interfaz entre la zona de transición y el manto inferior, donde la ringwoodita es el mineral predominante. 

Los diamantes de esta región son muy raros, incluso entre los diamantes raros de origen súper profundo, que representan solo el 1% de los diamantes. 

Los análisis revelaron que la piedra contiene numerosas inclusiones de ringwoodita, que exhiben un alto contenido de agua. Además, el grupo de investigación pudo determinar la composición química de la piedra. 

Era casi exactamente el mismo que el de prácticamente todos los fragmentos de roca del manto encontrados en basaltos en cualquier parte del mundo.

«En este estudio hemos demostrado que la zona de transición no es una esponja seca, sino que contiene cantidades considerables de agua», dice Brenker, y agrega: «Esto también nos acerca un paso más a la idea de Julio Verne de un océano dentro de la Tierra». La diferencia es que en realidad en las profundidades de la Tierra no hay probablemente océano, sino «roca hidratada», indica el profesor Brenker.

La ringwoodita hidratada se detectó por primera vez en un diamante de la zona de transición ya en 2014. Brenker también participó en ese estudio. Sin embargo, no fue posible determinar la composición química precisa de la piedra porque era demasiado pequeña. 

El estudio de 2014 no dejó claro si era un caso aislado o una situación general de presencia de agua en gran profundidad. Por el contrario, las inclusiones en el diamante de 1,5 centímetros de Botswana, que el equipo de investigación investigó en el presente estudio, eran lo suficientemente grandes como para permitir determinar la composición química precisa, y esto proporcionó la confirmación final de los resultados preliminares de 2014, concluye el resumen de la Universidad Goethe de Frankfurt.

Imagen de portada: Gentileza de Diario Chaco

FUENTE RESPONSABLE: Diario Chaco. Argentina.Fuente: La Vanguardia. 1 de octubre 2022.

Sociedad/Tierra/Estudio cientifico/Geología/Agua.

Científicos descubren un planeta océano al estilo de “Mundo acuático’’.

El exoplaneta, que orbita a unos 100 años luz de la Tierra, es ligeramente mayor en tamaño y masa que nuestro planeta.

Un equipo internacional de investigadores, dirigido por Charles Cadieux, de la Universidad de Montreal en Canadá, ha anunciado el descubrimiento del exoplaneta ‘TOI-1452 b’. Este mundo estaría completamente cubierto por una capa de agua, similar a algunas de las lunas de Júpiter y Saturno, según informan en un artículo publicado recientemente en The Astronomical Journal.

El exoplaneta, que órbita a unos 100 años luz de la Tierra, es ligeramente mayor en tamaño y masa que nuestro planeta. El equipo de astrónomos indicó que está ubicado a una distancia óptima de su estrella como para que exista agua líquida en su superficie, por lo que podría ser un ‘planeta océano’. Este mundo mostraría en su superficie un escenario parecido al de la película ‘Mundo acuático’, protagonizada por el actor norteamericano Kevin Costner en 1995.

Empleando el telescopio espacial TESS de la NASA, en conjunto con una cámara y un método analítico innovador, desarrollados por la Universidad de Montreal, los astrónomos predijeron un planeta 70 % más grande que la Tierra, orbitando alrededor de una estrella más pequeña que nuestro Sol, denominada ‘TOI-1452’. Esta estrella es la más grande de su sistema binario.

“TOI-1452 b es uno de los mejores candidatos para un ‘planeta oceánico’ que hemos encontrado hasta la fecha”, manifestó Cadieux en un comunicado de prensa divulgado por la universidad. “Su radio y masa sugieren una densidad mucho más baja de lo que cabría esperar de un planeta que está compuesto básicamente por metal y roca como la Tierra”, puntualizó el investigador Charles Cadieux, de la Universidad de Montreal.

Imagen de portada: Exoplaneta acuático (Archivo)

FUENTE RESPONSABLE: Once Noticias Digital. Por Cruz Antonio Alegría. 25 de agosto 2022.

Exoplaneta/Agua/Ciencia/Mundo Acuático/NASA/Planeta Ocano

El canal chino que convertirá un secarral del tamaño de Chile en un vergel agrícola.

PARA OBTENER LA INDEPENDENCIA ALIMENTICIA

El plan chino consiste en construir una red de canales para poder llevar agua a las regiones secas del país y que le permita producir unos 540 millones de toneladas de alimentos al año.

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China está preparando la construcción de un nuevo canal que conecte la presa de las Tres Gargantas, en la provincia de Hubei, con Pekín. El plan es unir este acueducto subterráneo con el del Proyecto de desvío de Agua de Sur a Norte, y ampliar sus casi 1.400 kilómetros de largo. 

El precio estimado de esta descomunal obra de ingeniería ronda los nueve mil millones de euros y está enmarcada dentro de un ambicioso plan de infraestructuras destinado a aumentar la producción de alimentos de China en unas 540 millones de toneladas al año y dejar de depender de las importaciones. 

El acueducto subterráneo más grande del mundo

El acueducto subterráneo chino se llamará Yinjiangbuhan y, según informa el South China Morning Post, tardará unos 10 años en construirse. Es del doble de grande que el récord actual, el Päijänne Water Tunnel en Finlandia. 

La idea es que tome agua de la presa de las Tres Gargantas, la mayor del mundo, y la desvíe hacia el río Han, uno de los principales afluentes del Yangtze. Luego, el agua llegará al embalse de Danjiangkou, en la parte baja del Han, donde se conducirá hasta Pekín a través del sector intermedio del Proyecto de Desvío de Agua del Sur al Norte.

El túnel Päijänne de Finlandia tiene 120 km.

Con una extensión de 9.597 millones km² es normal que no en todos los lugares de China tengan el mismo acceso al agua. Mientras que en el este y en el sur del país hay numerosas inundaciones, el oeste y el norte sufren una escasez de agua que limita la producción de alimentos y el desarrollo económico. 

Zhang Xiangwei, director del departamento de planificación del Ministerio de Recursos Hídricos de China, asegura que esta no será la única infraestructura destinada a redistribuir el agua del país. «Habrá más proyectos de seguimiento para ampliar y reforzar las redes de agua troncales en toda la nación».

Según, Liang Shumin, investigador de economía y desarrollo de la Academia China de Ciencias Agrícolas, las infraestructuras de canales previstas podrían alcanzar los 20.000 kilómetros. Sin embargo, hay cierta polémica en el país asiático por su elevado coste. Liang estima que construir estos proyectos supondrá un desembolso de unos nueve billones de yuanes (1,3 billones de euros) en los próximos 30 años, cerca del 8% del PIB de China del año pasado.

Un proyecto titánico que no se sabe cómo acabará

Construir el Yinjiangbuhan, y muchos de los otros canales subterráneos previstos, no será nada fácil. Según el medio hongkonés, los terrenos que tendrán que perforar para conseguirlo son de los más complicados de la Tierra. Los ingenieros tendrán que luchar contra zonas de fallas activas, inundaciones y una temperatura tan alta que ni siquiera las máquinas pueden aguantar.

La presa de las Tres Gargantas es la mayor del mundo. (EFE)

Sin embargo Yang Qigui, científico jefe del Instituto Changjiang de Prospección, Planificación, Diseño e Investigación de Wuhan, sostiene que China ya tiene resueltos la mayoría de estos problemas de ingeniería gracias a las innovaciones logradas en los últimos cinco años. «A estas alturas, se ha formado un grupo de tecnologías clave para la construcción y operación de proyectos de desviación de agua adecuados para largas distancias y condiciones geológicas complejas», asegura el equipo de Yang en un documento. Otro de los grandes retos a los que se enfrentan estas estructuras son los efectos inesperados que puedan causar las perforaciones. Según el South China Morning Post, el Proyecto de desvío de Agua de Sur a Norte ya ha llevado 54.000 millones de metros cúbicos de agua del río Yangtsé al norte de China. Esto ha provocado que en algunas ciudades como Xingtai, haya subidas de agua e inundaciones en aparcamientos y refugios subterráneos.

«Se trata del mayor esfuerzo de ingeniería hidráulica de la historia de la humanidad. El efecto global y el impacto medioambiental de estos proyectos siguen siendo en gran medida desconocidos», explicó al medio hongkonés un experto geólogo que pidió permanecer anónimo. «El cambio climático global se suma a la incertidumbre de si el ser humano puede manipular o incluso controlar la naturaleza a una escala sin precedentes».

En busca de la independencia alimentaria

A pesar de que China llega a producir hasta 660 millones de toneladas de alimentos al año, todavía tiene que importar 100 millones de toneladas anualmente para abastecer a sus ciudadanos. Liang asegura que estas nuevas infraestructuras podrían convertir una extensión de terreno similar a la de Chile (750.000 km2) en explotaciones agrícolas aptas para el cultivo.

China’s massive South-North water diversion project serves 120 million people

El Proyecto de desvío de Agua de Sur a Norte.

Con esto se estima que se podría aumentar la producción anual de alimentos en más de 540 millones de toneladas, casi tanto como la producción agrícola de EEUU en un año y dejar de importar alimentos para convertirse en exportador. 

«Teniendo en cuenta que la tasa de crecimiento del consumo de alimentos se ralentizará en el futuro [debido a la disminución de la población], China podría convertirse en un exportador neto de cereales y oleaginosas en 2043», escribió Liang recientemente en un artículo para la revista del Ministerio de Recursos Hídricos ‘Water Resources Planning and Design’. 

«Y después de 2050, la exportación neta anual de alimentos puede llegar a más de 100 millones de toneladas». El plan de China parece claro. Además de la independencia alimentaria, buscan también la independencia tecnológica, produciendo internamente hasta los chips que escasean en todo el mundo, y la independencia energética —en estos momentos lideran ya la producción de energías renovables y planean construir 150 nuevas centrales nucleares en los próximos 15 años—. 

La independencia total es casi imposible, pero cuanto menos dependan del exterior más poder tendrán y menos les afectarán las posibles sanciones de occidente en caso de que se produzca una escalada del conflicto en el pacífico.

Imagen de portada: Los nuevos canales chinos convertirán un terreno equivalente a la extensión de Chile en cultivable.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 29 de julio 2022.

Mundo/China/Construcción/Agua/Tendencias futuras

 

Los tiburones están cada vez más cerca de las ciudades costeras.

 

A diferencia de los grandes depredadores terrestres, los marinos no evitan las zonas urbanas. Así lo ha demostrado una nueva investigación en la que han descubierto que los tiburones se acercan cada vez más a las ciudades atraídos por la actividad humana.

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Para algunos animales, como los gorriones o los mapaches, las ciudades no son ecosistemas ajenos,sino que han pasado a formar parte de su hábitat habitual. Su capacidad de adaptación a los entornos urbanos es tal que llegan a establecer vínculos muy estrechos, incluso de dependencia. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los gorriones o las palomas. 

Otras especies, como los coyotes, se adaptan sin problema a los entornos urbano, unos ecosistemas nuevos para ellos en los que poco a poco aprenden a desenvolverse cada vez mejor. Es el caso de los coyotes o los jabalíes, capaces de adaptar sus comportamientos- y hasta sus dietas- a los entornos urbanos. Un tercer grupo, en el que se encuentran los lobos, son especies muy sensibles a los estragos causados por el hombre, con lo que suelen evitar a toda costa el contacto con grandes ciudades.

Sin embargo, hasta la fecha los investigadores no tenían demasiada información sobre cómo reacciona la fauna marina ante el imparable auge de la urbanización costera. Ahora, un nuevo estudio dirigido por científicos de la Escuela Rosentiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami, ha arrojado nueva luz sobre este hecho a partir del análisis del comportamiento de tres especies de tiburones. Su conclusión no es nada esperanzadora: parece que los escualos se están acostumbrando cada vez más a nuestra presencia. Y eso es una mala noticia, tanto para nosotros como para ellos.

Gran tiburón blanco frente a la costa en Mossel Bay. Sudáfrica.

Gran tiburón blanco frente a la costa en Mossel Bay. Sudáfrica. Foto: Istock

Para realizar el experimento los investigadores siguieron los movimientos de tres especies de escualos (toro, la nodriza y el tiburón martillo), en aguas costeras cercanas a la ciudad de Miami. Esperaban que estas especies evitarán las zonas cercanas a la ciudad, pero los datos que recabaron les decían justamente lo contrario.

Los investigadores comprobaron que los tiburones no se inmutaban ante los sonidos y las luces urbanas.

«Nos sorprendió descubrir que los tiburones que rastreamos parecían no inmutarse ante los sonidos y las luces urbanas, a menudo cerca de la orilla, sin importar la hora del día», afirma Neil Hammerschlag, director del Programa de Investigación y Conservación de la Universidad de Miami y autor principal del estudio. En este sentido, los investigadores concluyeron que los comportamientos de los tiburones rastreados eran similares a los de las especies terrestres que pueden adaptarse a los entornos urbanos. Parecía que los tiburones no le hacían ascos a la actividad de las zonas costeras. Al revés, parecían interesados en las actividades humanas. Por ejemplo, se cree que acudían a las costas, atraídos, entre otras cuestiones, por el olor de las capturas descartadas por los pescadores cercanos al puerto.

La presencia de tiburones cerca de las costas podría tener consecuencias tanto para los escualos como para los humanos

El estudio, titulado Urban Sharks, Residency patterns of marine top predators in relation to a coastal metropolis, concluyó que la presencia de tiburones cerca de las costas podría tener consecuencias tanto para los escualos como para los humanos. 

«Al pasar tanto tiempo cerca de la costa, los tiburones corren el riesgo de exponerse a contaminantes tóxicos y a la pesca, lo que podría afectar a su salud y a sus tasas de supervivencia», dice Hammerschlag, quien alega asimismo que la presencia de escualos cerca de las urbes podrían traducirse en más encuentros con los humanos, y por consiguiente, en más accidentes o ataques. Futuras investigaciones ayudarán a arrojar nueva luz sobre el comportamiento de estos “tiburones urbanos”.

Imagen de portada: Adaptados a las costas

Grandes depredadores marinos como este tiburón martillo (en la foto), acuden cada vez con mayor frecuencia y pasan más tiempo cerca de las zonas urbanas, según un nuevo estudio. Esta conducta los expone en mayor medida a los efectos de la pesca y la contaminación.Foto: Istock

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Sergi Alcalde. Redactor de National Geographic España. Periodista de ciencia y medio ambiente. 8 de julio de 2022.

Sociedad/Medio ambiente/Océanos/Agua/Tiburones/Ciudades costeras

Medio ambiente: cuáles son los 9 límites que mantienen a la Tierra en equilibrio (y qué riesgos corremos por haber pasado 4).

¿Qué tan cerca estamos de romper el equilibrio natural y la capacidad de resiliencia de la Tierra?

Hace unos 11.000 años sucedió algo inédito en los últimos 100.000 años de historia de la Tierra: el clima del planeta se volvió estable.

Esta era geológica con temperaturas predecibles fue bautizada como Holoceno y le permitió a la humanidad desarrollar la agricultura, domesticar animales y básicamente crear el mundo moderno actual.

Sin embargo, en ese proceso también extinguimos especies y dañamos ecosistemas, contaminamos el aire, el agua y el suelo, y desatamos la crisis del cambio climático.

En otras palabras, forzamos el ingreso al Antropoceno, la actual era geológica donde los humanos somos los principales responsables de los cambios en el planeta.

Es en este contexto que un grupo internacional de científicos liderados por el sueco Johan Rockström del Centro de Resiliencia de Estocolmo comenzó a investigar qué riesgo corremos de quebrar el equilibrio natural y la capacidad de resiliencia de la Tierra.

Su influyente estudio, publicado en 2009, definió nueve límites o parámetros interconectados que son determinantes para mantener la estabilidad del planeta.

«Cada uno de esos aspectos es muy importante individualmente, pero también es muy importante verlos con el conjunto», le dice Arne Tobian, investigador del centro, a BBC Mundo.

Gráfico de los 9 límites planetarios

Además de identificar esos nueve procesos, los expertos definieron medidas cuantitativas muy específicas para cada uno de ellos, que delimitan una zona segura de acción y una de riesgo, que a su vez va creciendo en peligrosidad.

Si no cruzamos esas fronteras trazadas, dicen, la humanidad va a poder seguir prosperando por generaciones.

Pero en caso de pasar tan solo una de ellas, nos exponemos a generar cambios ambientales irreversibles en todo el sistema y desencadenar el colapso de nuestra sociedad.

Los resultados de este colosal estudio fueron llevados a la pantalla en un reciente documental de Netflix titulado «Romper los límites: La ciencia de nuestro planeta» y se ha vuelto especialmente relevante en el marco de la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26), cuyo objetivo es lograr que el mundo actúe rápido ante una crisis que se conoce desde hace décadas y cuyo margen de acción es cada vez menor.

Línea

LOS 9 LÍMITES PLANETARIOS

De los nueve límites planetarios, ya cruzamos cuatro, hay tres dentro de la zona segura (por ahora) y dos que todavía son una gran incógnita.

1. Cambio climático

Uno de los cuatro límites que ya hemos sobrepasado es quizás el más conocido de todos: el cambio climático.

Desde la Revolución Industrial, la temperatura global ha subido 1,1°C. Este aumento es el responsable de los fenómenos climáticos extremos que cada vez se producen con mayor frecuencia a lo largo del mundo, como las sequías e inundaciones.

Según Naciones Unidas (ONU), hoy en día tenemos cinco veces más desastres meteorológicos que en 1970 y son siete veces más costosos. Las consecuencias son más devastación y más muertes.

La comunidad científica afirma que, para evitar que las consecuencias del cambio climático sean aún peores, es necesario que el aumento de la temperatura se mantenga en el entorno de los 1,5ºC.

Río Paraná

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Sequías como la actual del río Paraná que afecta a varios países de Sudamérica son cada vez más frecuentes debido al cambio climático.

No obstante, si seguimos tal como en la actualidad, para fines de este siglo el incremento puede llegar a los 4,4°C, lo cual sería catastrófico.

«El drama es que el desafío del cambio climático puede ser el más fácil (de resolver) si uno considera el desafío del desarrollo sostenible en conjunto», dijo Rockström al presentar su estudio en una charla TED en 2010.

Por si fuera poco, el cambio climático es uno de los dos límites planetarios considerados centrales por su influencia sobre todo el sistema.

2. Integridad de la biósfera

La integridad de la biósfera, es decir, la pérdida de biodiversidad y extinción de especies, es el otro de los límites centrales. Y también lo hemos pasado.

Sin embargo, a diferencia del cambio climático, este proceso ya pasó la zona de riesgo creciente y se encuentra directamente en la zona de riesgo alto, lo que aumenta las probabilidades de generar cambios ambientales irreversibles a gran escala.

Es tanto lo que hemos sobrepasado este umbral que algunos investigadores creen que estamos en medio de la sexta extinción masiva en la historia del planeta.

Para tener una idea, las extinciones masivas fueron periodos donde se aniquiló del 60 al 95% de las especies.

Abejas

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Un millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro de extinción.

En el documental de Netflix, Rockström asegura que deberíamos perder cero biodiversidad y especies a partir del año que viene.

El desafío es monumental si se tiene en cuenta que actualmente de las 8 millones de especies animales y vegetales que habitan el planeta, 1 millón está en peligro de extinción.

No obstante, es un esfuerzo necesario: tener ecosistemas saludables nos provee de aire limpio, suelos fértiles, agua dulce, cultivos polinizados, materias primas para nuevos fármacos y un largo etcétera.

3. Cambio del uso del suelo

El uso del suelo es otro de los límites que hemos cruzado y consiste en la transformación de bosques, pastizales, humedales, la tundra y otros tipos de vegetación principalmente en tierras para la agricultura y ganadería.

La deforestación, por ejemplo, tiene un enorme impacto en la capacidad del clima para regularse, algo que los especialistas repiten cada vez que hay incendios en el Amazonas.

Pero el cambio del uso del suelo es también uno de los impulsores de las graves reducciones de la biodiversidad, sobre todo por la creciente demanda de tierra para producir comida.

De hecho, uno de los desafíos actuales de la sostenibilidad es cómo alimentar a las casi 8 mil millones de personas que viven en el planeta (y los 2 mil millones más que habrán en 2050) sin quitarle más terreno a la naturaleza.

4. Flujos biogeoquímicos

La cuarta y última frontera ya sobrepasada es la de los flujos biogeoquímicos, que abarca sobre todo a los ciclos de fósforo y nitrógeno.

Cultivos en California

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La agricultura representa el 70% del uso de agua dulce en el planeta.

Si bien ambos elementos son esenciales para el crecimiento de las plantas, su uso excesivo en fertilizantes los coloca en zona de riesgo.

Uno de los problemas que esto genera es que parte del fósforo y nitrógeno aplicados a los cultivos es arrastrado al mar, donde empujan a los sistemas acuáticos a traspasar sus propios umbrales ecológicos.

5. Reducción del ozono estratosférico

De los nueve procesos, hay uno solo sobre el que la humanidad actuó con éxito al ver las señales de alerta: la reducción del ozono en la estratósfera.

Hace más de 30 años el mundo entero se puso de acuerdo en prohibir los clorofluorocarbonos (CFC), sustancias químicas que estaban provocando un «agujero» en la capa de ozono.

Las consecuencias de perder esta capa de protección iban desde la multiplicación de los casos de cáncer de piel hasta daños medioambientales irreversibles.

Tierra vista desde el espacio.

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El Protocolo de Montreal vigente desde 1989 prohibió el uso de ciertas sustancias para proteger a la capa de ozono, vital para frenar las radiaciones ultravioletas del Sol.

Tras el famoso Protocolo de Montreal, el ozono estratosférico se ha ido recuperando, lo que hoy nos permite estar tranquilos dentro de la zona segura para este proceso.

6. Uso del agua dulce

Si bien el uso de agua dulce está actualmente dentro del área de acción segura, nos estamos moviendo de forma vertiginosa hacia la zona de riesgo, asegura Rockström en el documental.

Es que la Tierra puede verse como un punto azul desde el espacio, pero solo el 2,5% es agua dulce. Este porcentaje es cada vez menor principalmente por la ya citada creciente presión de la agricultura para producir más y más comida.

Cabe destacar que aunque la desalinización es posible, consume mucha energía que, en general, proviene de los mismos combustibles fósiles que contribuyen al cambio climático. Por si esto fuera poco, este proceso es una fuente de contaminación de los ecosistemas costeros.

7. Acidificación del océano

Con la acidificación del océano sucede algo similar que con el agua dulce: el límite no ha sido cruzado aún, pero estamos peligrosamente cerca.

Blanqueo de corales.

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El blanqueo de los corales los expone a enfermedades y ya ha desatado eventos de muertes masivas de estos organismos a lo largo del mundo.

El problema es que sus efectos quedan justamente ocultos bajo el agua, por ejemplo, con la muerte de los corales.

Este proceso en particular presenta una capa extra de riesgo, pues varias de las extinciones masivas de la historia tuvieron a la acidificación de los océanos como detonante.

En los últimos 200 años, el agua del océano se ha vuelto un 30% más ácida, una tasa de transformación química 100 veces más rápida que la registrada allí en los últimos 55 millones de años.

Este límite está tan íntimamente ligado con el cambio climático que se le suele llamar su «gemelo malvado».

Lo bueno es que si se cumplen las metas del cambio climático ratificadas en la COP 26, el pH del océano se mantendrá a raya.

8. Carga de aerosoles atmosféricos

Todavía quedan dos límites por mencionar que no están de uno ni del otro lado de la frontera. Y es que los científicos no saben cómo medirlos.

«No existe una línea base de los últimos 11.000 años para esos procesos, porque son nuevos», explica Tobian.

Humo

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Respirar aire altamente contaminado es responsable de unas 800.000 muertes prematuras cada año.

Uno de ellos es la contaminación de la atmósfera con aerosoles de origen humano, es decir, partículas microscópicas generadas sobre todo por la quema de combustibles fósiles, pero también por otras actividades como los incendios forestales.

Estos aerosoles afectan tanto al clima (por ejemplo, provocan cambios en los sistemas de monzones en las regiones tropicales) como a los organismos vivos (unas 800.000 personas mueren cada año de forma prematura por respirar aire altamente contaminado).

9. Incorporación de nuevas entidades

El noveno y último proceso es la incorporación de las llamadas «nuevas entidades».

Se trata de elementos u organismos modificados por los humanos, así como sustancias enteramente nuevas. Esto incluye una lista de cientos de miles de entidades que van desde materiales radiactivos hasta microplásticos.

Pero quizás el mejor ejemplo sean los CFC, es decir, esas sustancias químicas que fueron prohibidas para salvar a la capa de ozono estratosférico.

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La esperanza como acción

El trabajo del Centro de Resiliencia de Estocolmo no solo advierte sobre los problemas centrales que afectan al planeta. También da esperanza.

«Sabemos cuál es el problema y sabemos que tenemos un problema y también al mismo tiempo sabemos cuáles serían las soluciones posibles. Lo tenemos a la mano», le dice Tobian a BBC Mundo.

El desafío es grande y apremiante: en esta década que termina en 2030 la humanidad debe llevar adelante una transformación masiva para mantenerse en línea.

Sin embargo, los científicos aseguran que es posible.

Mural en Glasgow previo a la COP26.

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«Nuestro clima está cambiando», dice este mural pintado en Glasgow, sede de la COP26.

Se precisan acciones rápidas y audaces de parte de todos y cada uno de los gobiernos del mundo, empezando por el uso de energías renovables.

«Nuestra adicción a los combustibles fósiles está llevando a la humanidad al borde del abismo», dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, esta semana en la COP26.

«Basta de quemar, perforar y excavar a mayor profundidad. Estamos cavando nuestra propia tumba», agregó.

También aseguró que «los países del G20 tienen una responsabilidad especial, ya que representan alrededor del 80% de las emisiones», recordando a los países desarrollados su compromiso (hasta ahora incumplido) de aportar «US $100.000 millones anuales de financiación climática en apoyo de los países en desarrollo».

No obstante, para lograr un mundo sostenible también se necesitan cambios en el estilo de vida de los individuos.

Comer más verduras, ahorrar energía, plantar árboles y elegir caminar, ir en bicicleta o en transporte público son medidas concretas que, según los especialistas, hacen la diferencia.

En otras palabras, lograr un desarrollo sostenible es posible y necesario, pero no fácil. Como dijo la activista sueca Greta Thunberg en un discurso previo a la COP 26 que se volvió viral: «La esperanza no es bla, bla, bla. La esperanza es decir la verdad. La esperanza es actuar».

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Ana País (@anapais)

Clima extremo/Suecia/Naturaleza/Agua/          

Cambio Climático/Ciencia/ Animales/Sociedad/Salud/Vida.

 

Benton Harbor, el lugar de Estados Unidos con el agua tan contaminada con plomo que no pueden usarla ni para cepillarse los dientes.

Una nueva crisis de agua potable afecta al país más rico del mundo.

En Benton Harbor, una ciudad a pocas horas de Chicago, en Estados Unidos, los vecinos han sido advertidos de algo que, para muchos, se debía haber hecho hace años.

Las autoridades de Michigan emitieron hace un par de semanas una declaración de emergencia para pedir a los residentes que, como «medida de precaución» no consuman el agua que llega a sus casas por las tuberías, ni siquiera para cocinar, lavar las verduras o cepillarse los dientes.

Y es que desde hace al menos 3 años abrir una llave de agua en muchos hogares de la ciudad de casi 10.000 habitantes puede implicar abrirle una puerta a la enfermedad.

Esto por la cantidad de plomo utilizado para fabricar las tuberías que transportan el agua.

«Desde 2018, se pudo comprobar que los niveles de plomo en el agua de Benton Harbor estaban en niveles más altos de lo que se permite para el consumo humano y sin embargo, no fue hasta ahora cuando se recomienda no usarla», dice a BBC Mundo el reverendo Edward Pinkney, presidente del Consejo Comunitario de Agua de Benton Harbor.

Según datos publicados por la ciudad, en 2018, se registró allí una contaminación por plomo en el agua de 22 partes por mil millones y entre enero y junio de 2021 ya eran 24.

No obstante, se encontraron registros desde los 400 hasta los 889 ppb en varias casas, en un país donde las autoridades consideran 15 como el nivel límite para la acción federal.

«Hoy se conoce que ninguna cantidad de plomo es saludable para el consumo humano, por lo que se puede decir sin dudarlo que los niveles de Benton Harbor son muy preocupantes», dice a BBC Mundo Elin Warn Betanzo, una experta en agua potable de Michigan.

Los números son más altos incluso que los que se reportaron entre 2014 y 2015 en la vecina Flint, a tres horas por carretera, donde en lo peor de la crisis por plomo que se volvió titular en medios de todo el mundo, los niveles solo llegaron hasta los 20 ppb.

«Esto es realmente algo en lo que pensar: somos uno de los países más ricos del mundo y hay lugares en los que no tenemos agua potable limpia. No tenemos agua corriente para beber, para cepillarnos los dientes, ni siquiera para preparar la fórmula para los bebés. Es como si viviéramos en un país del tercer mundo», opina Pinkney.

El problema del plomo

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., los altos niveles de este metal en el agua pueden ser altamente nocivos para mujeres embarazadas y niños (a los cuales puede afectar el desarrollo cerebral) y causan problemas de salud a corto y largo plazo en el resto de los adultos.

Sin embargo, aquí, aunque las autoridades han enviado notificaciones a los vecinos, distribuido filtros y mejorado el tratamiento del líquido durante los últimos años, no fue hasta hace poco que se comenzó a entregar agua embotellada a los residentes y se declaró el estado de emergencia.

Y esto, después de que las propias autoridades dudaran si los filtros que han entregado sirven realmente para contener el plomo.

Esto ha llevado a que políticos, medios locales, activistas y expertos crean que el estado falló en advertir a los residentes de que su agua no era segura durante un largo periodo mientras probaba los tratamientos -hasta ahora fallidos- para reducir los niveles de plomo.

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«Hemos tenido seis períodos de monitoreo consecutivos con excedentes del nivel de plomo muy altos, sin embargo, hemos tenido una respuesta extremadamente débil para brindar educación y para decirle a la gente que esta agua no es segura para beber», dice Betanzo, quien fuera una de las primeras en identificar la crisis de Flint.

Desde el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan explica a BBC Mundo que las autoridades del estado realizan «un esfuerzo a largo plazo para eliminar los excedentes del nivel del plomo, educar a las comunidades sobre los efectos del plomo en el agua potable y eliminar las tuberías de plomo».

«Estas acciones son parte de un esfuerzo general acelerado para reducir el riesgo de exposición al plomo en el agua potable mientras la ciudad reemplaza todas las líneas de servicio de plomo», indica.

Aunque en un inicio el gobierno estimó en cinco años el proceso para cambiar las tuberías, un nuevo proyecto espera hacerlo en dos, de llegar a aprobarse los fondos necesarios.

Un problema extendido

Expertos y organizaciones ambientales temen que la situación en Benton Harbor, como antes pasó en Flint, sea solo el anuncio de una bomba de tiempo a lo largo de Estados Unidos.

De acuerdo con cálculos de la ONG Natural Resources Defense Council, más de 12,8 millones de tuberías de plomo y líneas de servicio todavía sirven para llevar agua a los hogares en los 50 estados de la Unión.

En algunas ciudades, como Benton Harbor, la situación es más crítica, pues se estima que solo el 2% de las líneas de servicio no contienen plomo, un metal que desde la época de los romanos se conoce que puede ser nocivo para el ser humano.

Según explica Betanzo, una de las principales razones para la presencia de este metal por todo Estados Unidos fue una agresiva campaña de la industria del plomo.

tubería

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Hay millones de tuberías de plomo en funcionamiento en Estados Unidos.

«A muchas comunidades realmente les impusieron tener tuberías de plomo para poder obtener el servicio de agua. Flint es un ejemplo. Tenían una ordenanza de la ciudad de 1998 que dice que si querían tener el servicio de agua, deberían tener una tubería de plomo», recuerda.

No obstante, la experta señala que el metal también se volvió una alternativa por otros motivos.

«En el noreste y el medio oeste de EE.UU. tenemos un clima frío con ciclos de congelación y descongelación en los que el suelo se desplaza. Las tuberías de plomo son flexibles, por lo que se mueven con la tierra, por lo que es menos probable que se rompan y se partan», comenta.

Pero también suponen una «ventaja» para los administradores de servicios de agua, al menos «a simple vista».

«El plomo en el agua no se ve, no tiene sabor u olor. Entonces, si hay agua corrosiva en una tubería de plomo, no generará quejas frecuentes de los clientes. Si en cambio tienes una línea de servicio de hierro el agua se vuelve marrón rojiza cuando está corrosiva, lo que puede llevar a recibir toneladas de quejas», señala.

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Aunque en un inicio se creía que para ser nocivo se necesitaban grandes cantidades, las investigaciones a través de los años mostraron que cualquier nivel de plomo en el agua puede ser altamente perjudicial para el ser humano.

Por ello, en 1986, Estados Unidos prohibió el uso de estas tuberías, aunque entonces algunas ciudades, como Chicago, se apresuraron a utilizar todas las que tenían en sus almacenes antes de que entrara en vigencia la regulación.

Sin embargo, la directiva nunca incluyó algún requisito para eliminar las tuberías de plomo que ya estaban en operaciones.

«Incluso este año se publicó una revisión de la regla de plomo y cobre, que sigue en suspenso. Esa revisión en 2021 todavía no incluía un camino para eliminar las más de 10 millones de líneas de servicio de plomo que permanecen en servicio en Estados Unidos», señala Betanzo.

Para muchos, la esperanza de un cambio apareció cuando el presidente Joe Biden incluyó en su plan de infraestructura unos US$45.000 millones para reemplazar las tuberías de plomo envejecidas, pero el proyecto lleva meses detenido en el Capitolio y sin esperanzas ciertas de aprobación.

encias

El plomo puede causar desde problemas en las encías hasta daños cerebrales.

En Benton Harbor tampoco está claro cómo se financiará el proyecto del gobierno demócrata de reemplazar las tuberías en dos años .

Mientras tanto, las autoridades locales han comenzado a distribuir agua embotellada de forma gratuita, aunque los residentes aseguran que no es suficiente y que aún existen obstáculos para muchos vecinos acceder a ellas, principalmente, aquellos que no tienen carros para ir a buscarla.

Hasta el miércoles pasado y desde el 30 de septiembre, se habían distribuido más de 71.000 cajas de agua a los residentes, según datos oficiales enviados a BBC Mundo.

Un problema mayor

Pero para muchos en la ciudad los problemas para dar solución a la crisis del agua de Benton Harbor van más allá de los debates en torno al financiamiento y tienen que ver con la demografía.

«Yo creo que en la base de la falta de respuestas está que nuestra comunidad está formada por personas mayoritariamente negras y pobres» dice Pinkney.

El activista pone como ejemplo varias ciudades cercanas a Benton Harbor, como Saint Joseph, que tienen una población 85% blanca y la tasa de pobreza es sólo del 7%. Allí, aunque está a poca distancia, el agua no está contaminada por plomo.

flint

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El cambio de tuberías de plomo suele ser muy costoso.

«Por eso, el tema del racismo ambiental aquí es tan importante porque están acostumbrados a hacer esto a los negros», opina Pinkney

Las autoridades de Benton Harbor no respondieron directamente a los señalamientos de que se trate de un problema de racismo, aunque lo han negado en otras ocasiones.

Betanzo, que ha estudiado los sistemas de agua en Michigan y Estados Unidos por años, dice que «definitivamente» hay impactos desproporcionados de esta situación en comunidades negras.

«Especialmente, porque estas tuberías de plomo se encuentran en las ciudades más antiguas donde se han ido muchas personas blancas y se han quedado o mudado las negras. Por lo tanto, hay un impacto desproporcionado en esas comunidades, lo que hace más importante sacar estas tuberías de plomo porque es un tema de justicia ambiental», señala.

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Lioman Lima

Agua/Estados Unidos/Ciencia/Salud/Racismo

El brillante invento de los mayas (que aún se usa hoy) para levantar una majestuosa urbe en un lugar sin agua.

En la antigua ciudad maya de Tikal, en Guatemala, los visitantes se ven rodeados de empinadas pirámides de piedra caliza, casi tan altas como la catedral de Notre Dame de París.

Construidas sin la ayuda de bestias de carga, herramientas de metal o ruedas, estas grandiosas obras sirvieron a reyes y sacerdotes que gobernaron una de las ciudades-Estado más influyentes del reino maya, que se extendía desde la península de Yucatán, México, Guatemala, Belice, hasta partes de Honduras y El Salvador.

Tikal fue un centro económico y ceremonial de una civilización que alguna vez pudo haber albergado entre 10 y 15 millones de personas.

Cada uno de los enormes palacios y templos de la ciudad, cada uno orientado respecto al tránsito diario del sol a través del cielo, son muestra de la destreza de los mayas como arquitectos y astrónomos.

Pero estos monumentos nunca se hubieran erigido sin el dominio de algo mucho más elemental para la supervivencia maya: el agua.

Sin ríos ni lagos cercanos, los mayas tuvieron que crear una red de enormes embalses en Tikal para recolectar y almacenar suficiente agua de lluvia durante la estación seca de la región, que dura de cuatro a seis meses, para los miles de habitantes que tuvo durante su apogeo en el siglo VIII; entre 40.000 y 240.000, según las estimaciones.

Estos reservorios ayudaron a que hubiera más de 1.000 años de presencia maya en Tikal.

El filtro del agua

El año pasado, usando técnicas científicas modernas, los arqueólogos revelaron otra hazaña hidrológica maya.

Los núcleos de sedimentos tomados de los reservorios de Tikal muestran que crearon el sistema de filtración de agua más antiguo conocido en el hemisferio occidental.

El sistema de purificación de agua era tan avanzado que uno de sus materiales clave, la zeolita, sigue siendo común en los filtros actuales.

Adornos en un edificio maya

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Los mayas dejaron una asombrosa cantidad de arquitectura y obras de arte.

Las zeolitas son minerales volcánicos compuestos principalmente de aluminio, silicio y oxígeno que se forman cuando la ceniza volcánica reacciona al agua subterránea alcalina.

Vienen en muchas formas y tienen propiedades físicas y químicas únicas que les permiten filtrar contaminantes, desde metales pesados hasta microbios diminutos.

Cada grano de zeolita tiene una estructura porosa similar a una jaula, lo que los convierte en excelentes filtros. Pero también tienen carga química negativa, lo que significa que otros elementos se unirán fácilmente a ellos.

Por eso, cuando el agua pasa a través de las zeolitas, las partículas suspendidas pueden adherirse física o químicamente a los granos mientras el agua sigue fluyendo a través de los huecos.

Aunque los arqueólogos sólo encontraron zeolitas en uno de los reservorios de Tikal, ahora conocido como Corriental, los fragmentos de vasijas de arcilla hallados allí sugieren que el agua purificada del lugar se usó específicamente para beber.

Los investigadores detrás de este descubrimiento dicen que el uso maya de zeolita es el más antiguo conocido del mineral para la purificación de agua en el mundo, 1.800 años anterior al invento de 1627 del científico británico Robert Bacon.

El sistema de filtración del 164 a. C. es posterior a un filtro de tela conocido como manga hipocrática, que se desarrolló en la antigua Grecia alrededor del 500 a. C.

Pero el método de los mayas habría sido mucho más eficaz para eliminar contaminantes invisibles como bacterias o plomo.

«Soy nativo americano y siempre me ha molestado que los arqueólogos y antropólogos hayan asumido tradicionalmente que los pueblos indígenas de las Américas no desarrollaron el músculo tecnológico que se encontraba en otras partes del mundo antiguo, en lugares como Grecia, Egipto, India o China».

Así dice Kenneth Tankersley, geólogo arqueológico de la Universidad de Cincinnati y autor principal del estudio que documenta el uso de zeolita por parte de los mayas.

La ciudad de Tikal

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Los mayas dependían de las lluvias estacionales para su suministro de agua, que recolectaban en reservorios.

«Este sistema proporcionó a los mayas agua potable segura durante más de 1.000 años y otros sistemas de filtración conocidos de esa época eran primitivos en comparación con este: el primer método de filtración griego era solo de bolsas de tela», explica.

Vivir lejos del agua

Tikal se encuentra en lo que hoy es el norte de Guatemala, y en esta parte del mundo solo hay dos estaciones: una muy húmeda y otra muy seca.

Para hacer las cosas aún más difíciles, los aguaceros torrenciales de la temporada de lluvias se drenan rápidamente porque, a medida que el agua de lluvia se filtra a través de la fina capa superficial del suelo, se vuelve lo suficientemente ácida como para disolver la piedra caliza rica en calcio que forma el lecho de roca de la región.

Esto crea lo que los geólogos llaman un paisaje kárstico plagado de sumideros y cuevas donde el nivel freático está aproximadamente a 200 metros por debajo de la superficie, fuera por lo tanto del alcance de los mayas.

Sin acceso a cuerpos de agua dulce cercanos, los habitantes de esta metrópolis tuvieron que idear formas de hacer que el agua perdurará tras llegar la temporada de lluvias.

Ahí es donde entraron los reservorios, y debido a que Tikal está en un montículo, los mayas pudieron utilizar ingeniosamente las pendientes para canalizar el agua hacia esos reservorios.

Mapa de la zona de tikal

Incluso la gran plaza central, que se encuentra entre los templos uno y dos, flanqueada por la acrópolis principal, está pavimentada con piedras que se colocaron con una inclinación correcta para drenar el agua hacia los reservorios cercanos del templo y el palacio.

Los visitantes necesitan hoy hacer un esfuerzo adicional para ubicar los embalses, que se ven como depresiones en el suelo.

Pero algunas de las presas y bermas de tierra que se usaban para capturar las grandes cantidades de agua son evidentes para el ojo informado.

Se estima que el embalse del palacio alguna vez almacenó 31 millones de litros de agua y se cree que el Corriental purificado con zeolita tuvo una capacidad de 58 millones de litros en su apogeo.

¿Cómo supieron del filtro?

El descubrimiento del sistema de filtración de Corriental surgió del trabajo de campo realizado en 2010, cuando los investigadores recolectaron 10 muestras de sedimento de cuatro de los reservorios de Tikal.

Estos núcleos revelaron que los reservorios del palacio y el templo tenían niveles peligrosos de contaminación de mercurio de metales pesados y proliferación de algas tóxicas en la época en que las élites gobernantes abandonaron el centro de la ciudad, en el siglo IX.

Pero casi tan sorprendente como la contaminación en sí fue el hecho de que el embalse Corriental permaneció prístino incluso cuando los embalses del Palacio y el Templo se volvieron tóxicos.

Al analizar las muestras de Corriental, Tankersley encontró cuatro capas tenues de arena con trozos de cuarzo cristalino y zeolitas que no aparecían en ninguno de los otros depósitos.

La ciudad de Tikal

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Hogar de hasta 240.000 personas en su apogeo del siglo VIII, Tikal fue abandonado alrededor del año 900 d.C.

Cuando el equipo examinó el área circundante no había fuentes naturales de este tipo de arena, y mucho menos zeolitas.

Y eso llevó a los investigadores a sugerir que el material había sido traído intencionalmente para su uso en algún tipo de filtro.

Por casualidad, uno de los investigadores del proyecto sabía de un lugar a unos 30 kilómetros al noreste de Tikal en el que hay arena de aspecto similar y donde los lugareños dicen que hay agua dulce cristalina.

Las pruebas revelaron que las rocas y la arena del lugar, conocido como Bajo de Azúcar, contenían zeolitas y, por lo tanto, podría haber sido la fuente del filtro natural para el Corriental de Tikal.

«Sin una máquina del tiempo, no podremos saber qué pasó exactamente», dijo Tankersley.

«Pero no hace falta mucha deducción para imaginar a alguien de Tikal que pensó: ‘Si de esta hondura volcánica cristalina sale agua dulce y limpia, tal vez también podríamos traer un poco y usarla para limpiar nuestra agua'».

Los investigadores plantean la hipótesis de que la arena de la zeolita podría haber estado intercalada con petates, unos tejidos de hojas, para crear filtros.

Estos podrían haber estado incrustados en paredes porosas de ladrillos de piedra caliza que los mayas instalaron en el camino del agua hacia el depósito.

Una tecnología de un pueblo vivo

Según el estudio que detalla el uso de zeolita por parte de los mayas, la arena por sí sola habría hecho que el agua pareciera clara, pero no habría tenido ningún impacto en los microbios o el mercurio.

Con la adición de zeolita, los mayas obtuvieron agua clara que estaba limpia incluso para los estándares modernos.

«Es posible que los mayas no entendieran qué estaba haciendo la zeolita en particular, pero entendieron la importancia de mantener el agua limpia», dijo Lisa Lucero, antropóloga de la Universidad de Illinois, «y emplearon su tecnología y su conocimiento del medio ambiente para depurar su agua potable «.

Una edificación maya cubierta de vegetación

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La tecnología de radares ha revelado muchos más templos, pirámides y calzadas escondidas en la selva tropical.

Las cuatro capas de arena que contienen zeolita sugieren que el filtro fue destruido por las inundaciones durante las temporadas de lluvias particularmente violentas y posteriormente reconstruido varias veces.

Aunque Corriental es el único lugar donde se ha encontrado este sistema de filtración de zeolita maya, eso no descarta su uso en otros lugares.

Liwy Grazioso, directora del Museo Miraflores de Guatemala y coautora del estudio que descubrió la contaminación de los embalses del palacio y el templo, dice que espera que este hallazgo fomente más estudios sobre los embalses mayas.

«No creo que Tikal fuera el único lugar con esta tecnología», dijo Grazioso. «Los embalses estaban en todas partes en el mundo maya y solo se han estudiado unos pocos, pero si no los estudiamos, nunca lo sabremos».

Para Tankersley, estos descubrimientos muestran las riquezas que se pueden encontrar cuando los investigadores miran más allá de los artefactos de materiales brillantes hechos de oro o jade.

Sugiere que los visitantes de Tikal no solo deben maravillarse con las estructuras, sino también contemplar a las personas que las construyeron hace 1.000 o incluso 2.000 años sin máquinas ni animales de carga.

«Piensa en cuáles fueron sus logros», dijo, «y recuerda que este no es un pueblo extinto, esos logros son la herencia de la población indígena moderna de Centroamérica».

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Alex Fox BBC Travel

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