El alzhéimer podría estar ligado al ritmo circadiano, según un estudio.

ELIMINACIÓN DE UNA PROTEÍNA LIGADA A LA ENFERMEDAD

Investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer señalan que los hábitos de sueño saludables son imprescindibles para evitar riesgos de esta enfermedad.

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El alzhéimer es una enfermedad que causa demencia y deterioro en la memoria, el pensamiento y el comportamiento del ser humano. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, en 2019 en España había 800.000 personas que padecían dicha enfermedad, por lo que es común la preocupación entre los familiares de los pacientes o público general en relación con la patología.

Poco a poco, estudios científicos van esclareciendo las causas y cómo atajar dicha demencia. Por ejemplo, por qué las mujeres lo padecen más. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. Ahora, un grupo de científicos de Estados Unidos ha abierto un camino a posibles terapias para combatir el alzhéimer.

Y han llegado hasta dicha observación gracias al vínculo que han descubierto entre la enfermedad de Alzheimer y el ciclo circadiano de cada persona. Su investigación, publicada en ‘PLOS Genetics’, habla de la capacidad del cerebro de eliminar una proteína ligada a esta demencia y el ritmo circadiano.

Ritmo circadiano y alzhéimer

El estudio se llevó a cabo en el del Instituto Politécnico Rensselaer, en Nueva York, y se enfocó en las enfermedades neurodegenerativas. Los científicos indagaron si la interrupción del sistema circadiano se asocia con enfermedades como la diabetes, el cáncer y el alzhéimer.

De acuerdo con los autores, el sistema circadiano se compone de un conjunto central de proteínas de reloj que anticipan el ciclo día/noche provocando oscilaciones diarias en los niveles de enzimas y hormonas, afectando a parámetros fisiológicos como la temperatura corporal y la respuesta inmunitaria.

Conociendo esto, los científicos estudiaron una señal reveladora del alzhéimer, que son placas de la proteína amiloide-beta 42 (AB42) formadas en el cerebro. Por otro lado, también se centraron en los macrófagos, células inmunitarias que buscan y destruyen este material no deseado, incluida la AB42.

Cómo oscila el nivel de enzimas relacionadas con el alzhéimer.

Por esta razón, los investigadores se centraron en el control circadiano de los macrófagos y cómo oscilaban sus niveles de enzimas. Ellos notaron oscilaciones en las enzimas que ayudan a producir dos proteínas en la superficie de las células de los macrófagos, el proteoglicano de sulfato de heparán y el proteoglicano de sulfato de condroitina, que se sabe que juegan un papel en la regulación de la eliminación de AB42.

Tras una serie de experimentos, los científicos del Instituto Politécnico Rensselaer establecieron que la cantidad de AB42 ingerida por macrófagos sanos oscila con el ritmo circadiano. También midieron los cambios diarios en los niveles de proteoglicanos de sulfato de heparán y los de condroitina.

Después de realizar sus observaciones el equipo descubrió que cuando la producción de estos proteoglicanos estaba en un nivel bajo la ingestión de la proteína AB42 aumentaba. Por tanto, estas células son inhibidoras e impiden que los macrófagos eliminen AB42, ligada al alzhéimer.

Sin embargo, los científicos todavía no han encontrado el porqué esa célula impide a la otra actuar. «Lo que está claro es que todo está cronometrado por el reloj circadiano», relata la autora Jennifer Hurley en un comunicado. Ella misma indica que, definitivamente, «hay una relación» entre los proteoglicanos y la proteína AB42.

La importancia del sueño en el alzhéimer

La científica también explica que esta relación entre ambos tipos de células también puede ayudar a desarrollar terapias que fomenten una eliminación mayor de AB42, y así prevenir daños en el cerebro.

Por otro lado, el estudio señala la importancia de los hábitos de sueño saludables para evitar que la proteína amiloide-beta 42 (AB42) forme grumos en el cerebro. «Un patrón de sueño saludable podría ser importante para aliviar algunos de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, y este efecto beneficioso podría ser impartido por un tipo de célula inmunitaria llamada macrófago».

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: TecnoXplora. España. Por Sara Sendino. 8 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Salud/Salud Mental/Alzhéimer/Medicina/Ciencia

El síntoma de la depresión del que poca gente habla: ¿borra los recuerdos felices?

Hoy repasamos los estudios que confirman la relación que tiene este trastorno mental con la memoria y, en particular, con aquellos hechos del pasado que tuvieron una significación positiva.

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En España, cerca de 2,1 millones de personas sufre un cuadro depresivo, lo que representa un 5,4% de la población. Más allá de este frío y abultado dato, hay historias humanas que se ven truncadas por una tristeza aguda que se manifiesta de diferentes formas, alterando las relaciones sociales, las perspectivas de futuro y la calidad de vida de quien la padece. Ahora más que nunca se pone el acento en la salud mental, un tema que ha adquirido mucha más notoriedad a raíz de la pandemia y que se ha visibilizado gracias, en parte, a las nuevas generaciones que cada vez están más dispuestas a hablar de ello para acabar con su doloroso estigma. Quizás, una de las particularidades del estado de ánimo depresivo, es que tiende a borrar progresivamente los recuerdos felices de quien la sufre. Como si fuera un parásito, infecta a su huésped haciendo que cada vez se acuerde menos de lo bueno que le ha pasado en la vida. Son muchos los estudios que corroboran esta relación entre depresión y memoria, hasta el punto de emparentar sus efectos al de otras enfermedades que merman la capacidad de recordar del paciente, como el alzhéimer. 

Debido a un estado de ánimo continuado de tristeza o apatía, la persona ya no puede recordar momentos en los que se sentía diferente .

«La depresión afecta negativamente a la memoria episódica, al recuerdo de los sucesos vividos», explica el neurobiólogo y catedrático de la Universidad de Salamanca, José Ramón Alonso, en una entrada en su blog. «La explicación más aceptada es que las responsables son alteraciones neuronales generadas por el estrés. El estrés es parte de nuestros mecanismos de adaptación y defensa, y en una etapa inicial prepara al organismo para una respuesta de lucha o huida. Si el estrés se vuelve crónico, si no es un suceso puntual sino algo que se mantiene en el tiempo, los glucocorticoides, como el cortisol, sobreestimulan las neuronas que están procesando la información para esa respuesta».

Entonces, «las neuronas ‘aceleradas’ entran en situación de riesgo y empiezan a desconectarse para evitar la muerte causada por una estimulación excesiva». Por tanto, «el resultado es que la memoria, con parte de sus circuitos neuronales fuera de juego, empieza a funcionar mal», asevera el neurobiólogo. «Así que la primera idea es que la depresión es una enfermedad larga que genera estrés o que puede ser favorecida por una situación de estrés, lo que a su vez altera los procesos de memoria».

La «memoria congruente con el estado de ánimo»

Otra de las explicaciones que ofrecen los psiquiatras a esta pérdida de memoria aguda relacionada con la depresión es que debido a un estado de ánimo continuado de tristeza, apatía o indefensión, la persona ya no puede recordar otros momentos en los que su ánimo era diferente, más positivo y enérgico. 

A esto lo llaman en psicología «memoria congruente con el estado de ánimo», lo que demuestra una asociación entre nuestros propios pensamientos en un momento determinado y lo que somos más proclives a recordar. «Es más probable que recuerdes momentos tristes y sientas que nunca pasa nada positivo. Pero, en realidad, solo olvidas las cosas buenas» 

En cualquier caso, ambas explicaciones coinciden en que la depresión acaba derivando en una espiral de sentimientos negativos de los que parece imposible salir. «Este efecto es muy negativo, ya que es más probable que recuerdes momentos tristes y se perpetúa el ciclo de sentir que nunca pasa nada positivo cuando, en realidad, solo estás olvidando las cosas buenas», admite la periodista estadounidense Lauren Vinopal, en un artículo reciente en Mel Magazine’ donde se explora esta problemática en este trastorno mental. Por otro lado, nuestro cerebro trata de protegerse mediante la disonancia mental, lo que puede hacer que no nos sintamos conectados del todo a nuestra mente, cuerpo y pensamientos, causando esta pérdida de memoria. 

Es el argumento que esgrime Brent Metcalf en la citada revista, quien piensa que la disonancia cognitiva, a menudo presentada por personajes en películas como producto de una división de la personalidad a raíz de un trauma significativo, «en la realidad puede mostrarse como un efecto muy sutil en el cerebro», en este caso, «sentir que no estás del todo en conexión con tu cuerpo, tus pensamientos y tu entorno».

Lo bueno: se puede recuperar

La buena noticia es que, a diferencia de las enfermedades degenerativas que implican una pérdida de memoria en la mayoría de los casos irreversible, en el caso de la depresión sí que se puede tratar y poner atajo. El centro de la memoria en el cerebro es el hipocampo, que a su vez es el área más afectada por el efecto del cortisol, la hormona del estrés. Toda la toxicidad de los glucocorticoides de los que hablamos más arriba va esta zona, por lo que si la depresión se vuelve crónica, su tamaño cada vez será más reducido.

Pero tanto como se reduce, puede volver a agrandarse debido a su gran plasticidad. «Con terapia, ejercicios de memoria y estrategias cognitivas adecuadas puede volver a su tamaño original para mejorar nuestra atención y recuerdo», explican desde ‘La Mente es Maravillosa’. Lo malo es que cada persona experimenta esta pérdida de memoria de manera distinta, pues no hay nada más subjetivo que la constancia que tenemos de nuestros propios recuerdos, por lo que se necesita un abordaje integral para mitigar los efectos de la depresión y a la vez recuperar los recuerdos felices perdidos.

Imagen de portada: iStock

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida. Por Enrique Zamorano. 30 de junio 2022

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Estos son los 3 signos que ‘anuncian’ que vas a sufrir alzhéimer en unos años.

Un nuevo trabajo publicado en la revista ‘JAMA Neurology’ identifica los tres hábitos que podemos modificar para reducir el riesgo degenerativo.

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Como ya han ido adelantando diferentes estudios en los últimos años, los hábitos que mantenemos durante la infancia y adolescencia puede repercutir en la edad adulta. Y a su vez, lo que hacemos cuando somos adultos tiene consecuencias significativas en edades más avanzadas.

En este ámbito, la enfermedad de Alzheimer sigue siendo el tipo de demencia más diagnosticada en todo el mundo, y se sabe que ciertos factores de estilo de vida pueden aumentar su riesgo de forma más significativa que otros.

Así pues, según un nuevo estudio publicado en la revista JAMA Neurology, existirían tres factores en particular que aumentarían el riesgo de sufrir esta demencia:la obesidad, la falta de ejercicio y el bajo nivel educativo.

Hace tan solo una década, eran otros los factores de riesgo que se asociaban más a la enfermedad. De hecho, en 2011, los estudios apuntaban a la falta de ejercicio, la depresión y el tabaquismo como principales factores.

Hoy en día la lista ha cambiado, aunque la falta de ejercicio sigue manteniéndose entre los tres primeros puestos, junto a la obesidad en la mediana edad y un bajo nivel educativo, entendido como inferior al graduado de secundaria.

El estudio analizó datos médicos de 378.000 adultos estadounidenses que participaron en una encuesta anual de salud gubernamental. Una de los aspectos que sugiere es que estos tres «nuevos» factores no son iguales para todos, y varían según la raza y el origen étnico.

Por ejemplo, la obesidad fue el primer factor de riesgo entre adultos blancos, los de raza negra y nativos americanos. La falta de ejercicio, por su parte, fue el principal factor de riesgo para los estadounidenses de origen asiático. Así mismo, el bajo nivel educativo fue el principal factor de riesgo modificable entre los hispanoamericanos.

Por otro lado, también hubo diferencias entre hombres y mujeres. Los factores de riesgo modificables se relacionaban con un 36% de los casos de demencia en hombres, pero solo con un 30% de los casos de las mujeres.

Según valora Deborah Barnes, profesora de psiquiatría en la Universidad de California en San Francisco y autora del estudio, estos resultados indicarían que las personas podrían reducir su riesgo de desarrollar alzhéimer y otros tipos de demencia mediante mejoras en el estilo de vida.

También es cierto, cabe recordar, que hay otros factores no modificables que se asocian a un mayor riesgo de sufrir alzhéimer. La edad avanzada o la susceptibilidad genética a través de la variante APOE4 son dos de estos factores que aumentan el riesgo y, de momento, no pueden evitarse ni modificarse.

Aún así, se calcula que alrededor del 37-40% de los casos de demencia en todo el mundo son atribuibles a estos factores de riesgo modificables. Esto implica que una parte significativa de las personas que acaban sufriendo la enfermedad podrían evitarla. 

Estos factores incluirían, además de los tres ya mencionados, una tensión arterial elevada, la diabetes, el consumo excesivo de alcohol y la pérdida de audición entre otros.

De momento no está claro el vínculo directo entre estos factores de riesgo y la enfermedad de Alzheimer, pero se sospecha que la salud cardiovascular está íntimamente relacionada con la enfermedad. La obesidad, la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y un estilo de vida sedentario dañan los vasos sanguíneos, que no solo producirían perjuicios a nivel cardiológico sino también neurológico.

Por su parte, en cuanto al nivel educativo se refiere, los investigadores hablan de la conocida como hipótesis de la «reserva cognitiva». Así, las personas con más educación podrían estar mejor equipadas para resistir los cambios cerebrales patológicos observados en la demencia, y mantener tanto su memoria como su capacidad de pensamiento durante más tiempo.

Finalmente, recordando otros factores previos, cabe destacar que la depresión fue un factor más importante entre mujeres que entre hombres.

Casi el 11% de los casos de demencia en mujeres se relacionarían con este factor, y casi un 25% de las mujeres que participaron en el estudio habían sigo diagnosticadas de depresión en algún momento de sus vidas.

Imagen de portada: Un científico analiza la reproducción de un cerebro

FUENTE RESPONSABLE: El Español. España. Por Roberto Mendez. Mayo 2022

Sociedad/Salud Mental/Enfermedades Degenerativas/

Neurología/  Ejercicio Físico/  Obesidad

 

 

 

 

 

Afirman que las estaciones del año afectan nuestro cerebro.

Según los científicos, las cuatro etapas ejercen poder sobre nuestro cerebro en el Trastorno Afectivo Estacional. Los resultados.

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Cada estación del año provoca diferentes efectos en el cerebro humano, según una investigación realizada por científicos.

Los cambios cognitivos en determinadas épocas del año pueden provocar alteraciones en el ser humano y la fisiología del cerebro.

Y en ese marco, han surgido algunos estudios para tratar de comprender los posibles cambios.

A diferencia de la cognición, los cambios afectivos que ocurren con las estaciones ya son ampliamente conocidos por científicos y clínicos.

Según los científicos, las cuatro estaciones ejercen poder sobre nuestro cerebro en el Trastorno Afectivo Estacional, un tipo de depresión que ocurre predominantemente durante los meses de invierno. Otros estudios han concluido que es más probable que el inicio de la esquizofrenia ocurra en la estación fría.

Según un estudio publicado en la revista PLOS Medicine, Andrew Lim del Centro de Ciencias de la Salud Sunnybrook y la Universidad de Toronto, Canadá, y otros científicos, que involucró a más de 3000 adultos y personas mayores con y sin la enfermedad de Alzheimer, sugiere que el impacto estacional va más allá de los ya conocidos trastornos afectivos.

Esto demuestra que los adultos con y sin la enfermedad de Alzheimer tienen mejores capacidades cognitivas a fines del verano y principios del otoño y peores funciones en invierno y primavera.

Por lo tanto, se puede esperar que los síntomas de demencia alcancen su punto máximo en el invierno y la primavera de cada año debido a una disminución medible de la capacidad mental.

El grupo de científicos trató de investigar si la estación del año puede influir en una peor cognición en adultos sanos, así como en aquellos con demencia. Todos los participantes se sometieron a pruebas neuropsicológicas, que incluyeron una batería de 19 pruebas cognitivas; además, se analizó a un subconjunto de participantes para determinar los niveles de una proteína relacionada con la enfermedad de Alzheimer.

Los autores encontraron que el funcionamiento cognitivo promedio era mayor en verano y otoño que en invierno y primavera. Se calculó que la diferencia era el equivalente a 4,8 años de deterioro cognitivo normal relacionado con la edad. En total, los investigadores analizaron datos de 3353 personas inscritas en tres estudios diferentes en los Estados Unidos , Canadá y Francia.

Imagen de portada: Gentileza de Ámbito

FUENTE RESPONSABLE: Ámbito. Lifestyle.Argentina. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Cerebro/Salud/Salud Mental/Alzheimer

Memoria: esta es la cantidad de ejercicio físico que se debe realizar para estimularla.

Vida Moderna

El ejercicio físico optimiza la capacidad de memoria, sobre todo si esta actividad se realiza en un intervalo de tiempo específico.

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Sin duda una parte inevitable del proceso de envejecimiento es la falta de memoria, sin embargo, algunos científicos aseguran que se puede reducir esta atenuación.

En concreto, el hipocampo, es una zona vital para el aprendizaje y la memoria, y es particularmente sensible al estrés; además, a medida que la gente va envejeciendo, esta es una de las primeras áreas que se ve afectada negativamente. En la enfermedad de Alzheimer, este empeoramiento es aún más evidente, según el portal La Vida Lúcida, en su sección de salud y bienestar.

Cabe recordar que en el pasado, los estudios han demostrado que el ejercicio físico puede mejorar ciertos aspectos de la capacidad cognitiva y mejorar el rendimiento de la memoria.

Además, los adultos que son más activos físicamente tienden a tener una mayor función del hipocampo.

Un estudio encontró que quienes hacían ejercicio cuatro horas después de su sesión de aprendizaje conservaban mejor la información dos días más tarde. – Foto: Getty Images.

Un estudio llevado a cabo por Van Dongen, Kersten, Wagner, Morris y Fernández, en el 2016, citado por la Universidad ISEP, evaluó los efectos de una sola sesión de ejercicio físico en la consolidación de la memoria y la memoria a largo plazo luego de haber estudiado.

En la investigación participaron 72 sujetos que aprendieron 90 asociaciones entre imágenes y localizaciones durante 40 minutos antes de ser asignados aleatoriamente a uno de tres grupos: uno hizo ejercicio de inmediato; el segundo, cuatro horas más tarde, y el tercero no realizó deporte alguno, según la Revista de Neurología.

El ejercicio físico consistió en 35 minutos de entrenamiento a intervalos en bicicleta a una intensidad de hasta el 80 % de la frecuencia cardíaca máxima. Luego de 48 horas, los participantes del estudio regresaron para demostrar lo que recordaban mientras se sometían a una resonancia magnética cerebral, según Revista de Neurología.

Los investigadores encontraron que quienes hacían ejercicio cuatro horas después de su sesión de aprendizaje conservaban mejor la información dos días más tarde que aquellos que hacían ejercicio inmediatamente o que aquellos que permanecían sedentarios.Además, “las imágenes cerebrales mostraron que el ejercicio después de un período de tiempo se asociaba con representaciones más precisas en el hipocampo, un área relevante para el aprendizaje y la memoria”, según el estudio.

A partir de estos resultados, los investigadores concluyeron que el ejercicio físico optimiza la capacidad de memoria, sobre todo si esta actividad se realiza en un intervalo de tiempo específico y no inmediatamente después del aprendizaje.

Otro estudio de un equipo de la Universidad de California, Irvine y la Universidad de Tsukuba en Japón, realizó algunos experimentos para ver si el ejercicio podría mejorar la memoria en un tiempo más corto: minutos en lugar de días o semanas.

Los investigadores explican que es posible que el crecimiento de las células cerebrales se active con el ejercicio, pero puede haber un mecanismo más corto involucrado en el proceso. 

Si bien, querían identificar cualquier mejora medible en la actividad cerebral en relación con la memoria en los primeros minutos después del ejercicio suave.

Sus hallazgos fueron publicados en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias. donde 36 participantes adultos jóvenes sanos hicieron ejercicio durante solo 10 minutos (ejercicio de intensidad ligera). Luego, el equipo usó una resonancia magnética de alta resolución para detectar cualquier cambio en la actividad cerebral.

Las neuroimágenes mostraron una mejor conectividad entre la circunvolución dentada, que es parte del hipocampo y se cree que juega un papel en el almacenamiento de la memoria episódica, y las áreas de la corteza involucradas en el procesamiento detallado de la memoria.

Además, cuando los investigadores administraron una prueba de recuerdo de la memoria a los participantes, el aumento de la conectividad se asoció con un mejor rendimiento de la memoria. El período de ejercicio de 10 minutos mostró resultados inmediatamente después de su finalización.

Imagen de portada: Los adultos que son más activos físicamente tienden a tener una mayor función del hipocampo. Foto: Getty images. 

FUENTE RESPONSABLE: Semana. Abril 2022.

Sociedad y Cultura/Memoria/Ejercicio físico/Alzheimer

 

 

 

Demencia: cierta forma de dormir en la mediana edad aumenta el riesgo en un 30 % según estudio.

Los primeros síntomas de la demencia pueden ser sutiles y vagos y pueden no ser evidentes de inmediato. Lamentablemente, cuando son evidentes, a menudo es demasiado tarde.

La demencia se refiere a un grupo de síntomas asociados con el deterioro del cerebro.

La causa más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, un trastorno cerebral que destruye lentamente la memoria y las habilidades de pensamiento. Un estudio ha profundizado en ciertos hábitos en la mediana edad y cómo podría aumentar la aparición temprana de la condición.

Un estudio dirigido por la doctora Séverine Sabia de Inserm y University College London examinó cómo los patrones de sueño más tempranos en la vida pueden afectar la aparición de la demencia décadas después.

El estudio fue apoyado en parte por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA) de los NIH y apareció en Nature Communications.

Los investigadores examinaron datos de casi 8000 personas en el Reino Unido a partir de los 50 años.

Los participantes fueron evaluados en una amplia variedad de medidas, incluida la pregunta en seis ocasiones entre 1985 y 2016 sobre cuántas horas dormían por la noche.

Para evaluar la precisión de este autoinforme, algunos de los participantes usaron acelerómetros para medir objetivamente el tiempo de sueño.

En el transcurso del estudio, 521 participantes fueron diagnosticados con demencia, a una edad promedio de 77 años.

Los resultados del estudio mostraron que las personas de 50 y 60 años que dormían seis horas o menos tenían un mayor riesgo de desarrollar demencia más adelante en la vida.

En comparación con los que dormían normalmente (definido como siete horas), las personas que descansaban menos cada noche tenían un 30 por ciento más de probabilidades de ser diagnosticadas con demencia.

Otros estudios han sugerido que los patrones de sueño más tempranos en la vida pueden contribuir al riesgo de demencia posterior.

Tanto el sueño insuficiente como el dormir más tiempo que el promedio se han relacionado con una mayor probabilidad de desarrollar demencia.

Sin embargo, ha sido difícil determinar si estos cambios en el sueño contribuyen a la enfermedad o simplemente reflejan los primeros síntomas.

“Muchos tratamientos que se han sugerido para mejorar la calidad del sueño implican cambios en el estilo de vida”, dijo la Sociedad de Alzheimer.

La organización benéfica de salud agregó: “Los regímenes regulares de sueño, los horarios de alimentación y las dietas, el ejercicio y garantizar la exposición a la luz brillante en la mañana son todas formas en que puede mejorar la calidad de su sueño.

«Sin embargo, se necesita más investigación para indicar si estas actividades tienen un efecto sobre el riesgo de demencia o progresión de la enfermedad».

Los primeros síntomas de la demencia incluyen:

  • Problemas de memoria, particularmente para recordar eventos recientes
  • Creciente confusión
  • Concentración reducida
  • Cambios de personalidad o comportamiento
  • Apatía y retraimiento o depresión.
  • Pérdida de la capacidad para realizar las tareas cotidianas.

Imagen de portada: Gentileza de terra

FUENTE RESPONSABLE: terra. Salud.

Demencia/Sociedad y Cultura/Alzhéimer

Científicos descubrieron que un medicamento en desarrollo para tratar Alzheimer es también eficaz para la ELA.

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El fármaco desarrollado por una universidad japonesa ya demostró ser eficaz contra un tipo de esclerosis lateral amiotrófica. Investigadores buscan avanzar hacia las pruebas humanas.

La Universidad Yamagata, ubicada en Japón, anunció este viernes que sus investigadores descubrieron que un medicamento desarrollado para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer también es eficaz para tratar la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), más comúnmente conocida como enfermedad de Lou Gehrig.

Según informó la institución, el fármaco identificado sería capaz de frenar la aglomeración anormal de proteínas que causa la enfermedad neurodegenerativa progresiva. Con un tratamiento efectivo, la debilitación de músculos que deja a los pacientes con ELA sin la capacidad de caminar, hablar, comer y, finalmente, respirar, podría evitarse.

Mientras existen medicamentos ideados para ralentizar el avance de la enfermedad, aún no se conoce de ninguno que trabaje en detenerla. De acuerdo con el director del centro de investigación sobre ELA del Hospital Nacional de Yamagata, Takeo Kato, el nuevo medicamento en desarrollo será el primero de su tipo en trabajar sobre la proteína acumulada en el cerebro y la médula espinal para detener de manera definitiva la ELA.

La enfermedad mortal se caracteriza por la agregación de proteínas ubiquitinadas en las neuronas motoras afectadas, acción que deriva en la debilitación de la musculatura de los pacientes. Bajo el nuevo medicamento, el equipo de investigación japonés ya logró frenar la agregación de proteínas en ratones con ELA cultivada en laboratorio al administrar el fármaco candidato.

La universidad proyecta comenzar con pruebas humanas en 2024.

Mientras los resultados preliminares son significantes, la investigación recién comienza. Los ratones utilizados en el ensayo padecían de ELA familiar o hereditaria, el tipo menos común. Por ende, el siguiente paso en el desarrollo del medicamento será llevar a cabo experimentos en ratones con la ELA esporádica o no hereditaria, la más frecuente. El equipo de investigación tiene como objetivo iniciar ensayos clínicos con pacientes humanos en 2024.

Los investigadores continuarán trabajando en el medicamento que, esperan, podrá asistir a las aproximadamente 10,000 personas en Japón que sufren de ELA. Según Mitsubishi Tanabe Pharma Corp, cada año se diagnostican entre 1,000 y 2,000 personas con la enfermedad en el país asiático, mientras que la enfermedad afecta a 5 de cada 100.000 personas en todo el mundo.

Se cree que la enfermedad de Alzheimer, la causa más común de demencia, es causada por depósitos de un fragmento de proteína llamado beta-amiloide y fibras retorcidas de otra proteína llamada tau que se acumulan en el cerebro, según la Asociación de Alzheimer. Gracias a sus similitudes, los científicos de la institución japonesa esperan poder aplicar lo aprendido en el medicamento para ELA en futuras investigaciones sobre el Alzheimer.

Imagen de portada: Gentileza de Crónica

FUENTE RESPONSABLE: Crónica. Argentina.

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Enfermedad de Alzheimer: la deficiencia de vitamina que se encuentra en el 70% de los pacientes: señales para detectar.

SALUD MENTAL

 

Las tasas de enfermedad de Alzheimer están resultando difíciles de controlar, pero hay muchas herramientas a nuestra disposición para reducir el riesgo. Ciertos nutrientes son clave para proteger el cerebro.

El Alzheimer,  la causa más común de demencia, es una condición devastadora caracterizada por la pérdida gradual de la memoria y las funciones cognitivas.

Hay múltiples patologías en juego con la demencia, pero una característica general es la pérdida de conexiones sinápticas en el cerebro. Algunos estudios han advertido que una deficiencia de vitaminas podría alimentar estos mecanismos.

Uno, en particular, es «muy común» en todo el mundo, según Healthline.

Los casos de demencia se triplicarán a mediados de siglo, intensificando las llamadas para mejorar los tratamientos y las medidas preventivas antes del aumento esperado.

Algunos alimentos se consideran antídotos para la preservación de las funciones cognitivas. Es decir, alimentos ricos en omega-3 y flavonoides.

Otros nutrientes, como la vitamina D, a menudo se pasan por alto por sus beneficios para la salud del cerebro.

La vitamina D es bien conocida por su papel en el metabolismo óseo y sus efectos protectores contra enfermedades respiratorias.

Una deficiencia generalmente causa estreñimiento, debilidad y falta de apetito, entre otros síntomas. 

Se obtiene principalmente a través de la exposición al sol, ya que se produce en la piel a través de la acción de la luz solar.

En las zonas geográficas donde la luz solar directa es escasa, es importante obtener el nutriente de pescados grasos, aves e hígado, y huevos cuando sea posible.

En un estudio publicado en la revista Neurology, resultó que la falta de la llamada «vitamina del sol» estaba presente en un número significativo de casos.

Para su estudio, los investigadores analizaron muestras de sangre de 1.658 personas para determinar los niveles de vitamina D reflejados por la dieta, la exposición al sol y los suplementos.

Todos los participantes del estudio tenían alrededor de 65 años y ninguno tenía demencia al comienzo de la investigación.

Después del período de seguimiento de seis años, un total de 171 participantes habían desarrollado demencia y 102 tenían la enfermedad de Alzheimer.

Los hallazgos revelaron que los odiosos con niveles bajos de vitamina D tenían un 53 por ciento más de riesgo de desarrollar demencia.

Aquellos con una deficiencia más grave tenían un 125 por ciento más de riesgo de desarrollar demencia en comparación con los participantes con niveles normales de vitamina D.

En términos de riesgo de enfermedad de Alzheimer, las personas con niveles más bajos de vitamina D tenían casi un 70 por ciento más de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Aquellos con una deficiencia severa, por otro lado, tenían un 120 por ciento más de probabilidades de desarrollar demencia.

Los resultados se mantuvieron constantes después de ajustar por otros factores predisponentes conocidos.

El estudio, David Llewellyn, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter en Inglaterra, dijo: «Esperábamos encontrar una asociación entre los niveles bajos de vitamina D y el riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer, pero las resistencias fueron sorprendentes. La asociación fue dos veces más fuerte de lo que anticipamos.

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Continuó: “Se necesitan ensayos clínicos […] para establecer si comer alimentos como pescado azul o tomar suplementos de vitamina D puede retrasar o incluso prevenir la aparición de la enfermedad de Alzheimer y la demencia.

“Debemos ser cautelosos en esta etapa inicial y nuestros […] resultados no demuestran que los niveles bajos de vitamina D causen demencia.

Dicho esto, nuestros hallazgos son muy alentadores, e incluso si un pequeño número de personas pudiera beneficiarse, esto podría tener enormes implicaciones para la salud pública dada la naturaleza devastadora y costosa de la demencia”.

Su papel en la salud neurológica sigue siendo un misterio, pero algunas investigaciones sugieren que el nutriente puede activar y desactivar enzimas en el cerebro y el líquido cefalorraquídeo que participan en la síntesis de neurotransmisores y el crecimiento nervioso.

Imagen de portada: Gentileza de Redacción Terra

FUENTE RESPONSABLE: Redacción Terra

Salud Mental/Sociedad/Alzheimer/Demencia/Falta de Vitamina D/Prevención.

Demencia: la ‘dificultad’ en medio de la noche que puede indicar el inicio de la demencia. Parte 2/2.

Demencia: se ha demostrado que la dieta MIND agudiza las habilidades de pensamiento, ¿Qué incluye?

El riesgo de Demencia podría minimizarse siguiendo la dieta MIND. De hecho, se ha demostrado que adherirse a un régimen alimenticio específico agudiza las mentes de los adultos mayores.

Los investigadores rastrearon registros detallados de alimentación de los adultos mayores, durante un período de 4,5 años, y registraron quiénes desarrollaron demencia . 

Aquellos cuyas dietas se parecían más a la dieta MIND tenían cerebros tan agudos como las personas que eran 7.5 años más jóvenes. Los expertos de la Clínica Mayo dicen que la dieta MIND «va en grande con los alimentos naturales de origen vegetal». Además, existe un límite claro para las carnes rojas, las grasas saturadas y los dulces.

Los estudios de observación muestran que la dieta MIND puede reducir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer hasta en un 53 por ciento, así como retardar el deterioro cognitivo y mejorar la memoria verbal.

En que consiste la dieta MIND

En primer lugar, la dieta MIND implica tres porciones de cereales integrales al día.

Los ejemplos de granos integrales incluyen pan integral, avena, arroz integral y bulgur.

En segundo lugar, las verduras de hoja verde deben consumirse seis veces por semana. Ejemplos incluyen:

  • Col rizada o achicoria
  • Hojas de berza
  • Espinacas
  • Repollo
  • Berro
  • Lechuga romana.

Las bayas deben consumirse dos veces por semana y las legumbres, como porotos negros, porotos rojos y garbanzos, deben consumirse tres veces por semana.

Para los no vegetarianos, las aves de corral se deben comer dos veces por semana, el pescado una vez a la semana y cualquier carne roja menos de cuatro veces por semana.

La dieta MIND también incluye:

  • Otras verduras al menos una vez al día
  • Nueces al menos cinco veces a la semana
  • Comida frita o rápida menos de una vez a la semana.
  • Principalmente aceite de oliva para cocinar
  • Menos de una cucharada de mantequilla o margarina al día
  • Menos de una porción de queso a la semana
  • Menos de cinco pasteles o dulces a la semana.
  • Los expertos de la Clínica Mayo dijeron: «No es necesario tener una dieta perfecta para beneficiarse.

«Mientras que los adultos del estudio que siguieron la dieta más de cerca (una puntuación promedio de 9,6 puntos sobre 15) vieron la mayor caída en su riesgo de Alzheimer, los que obtuvieron una puntuación en el medio (7,5 puntos) aún redujeron su riesgo en más de un tercio.»

La Dra. Brunilda Nazario verificó que la dieta MIND es una «dieta saludable para el cerebro».

Es un híbrido de DASH (Enfoques dietéticos para detener la hipertensión) y la dieta mediterránea.

La dieta MIND está «repleta de varios nutrientes dietéticos» como vitamina E, ácido fólico, ácidos grasos omega-3, carotenoides y flavonoides.

Una manera fácil de recordar cómo seguir la dieta MIND es dividirla de la siguiente manera.

Todos los días

Tres porciones de cereales integrales

Frutas

Verduras

Semanalmente

Una o dos porciones de frijoles, pollo y pescado.

Bocadillos diarios

Nueces

Bayas

El Dr. Nazario confirmó que la dieta MIND «ha mostrado resultados prometedores para la salud general del cerebro».

Los nutricionistas o dietistas privados podrían elaborar un plan de alimentación MIND para usted.

Alternativamente, puede planificar sus propias comidas guiándose por el tema general de la dieta de alimentación saludable.

Si le preocupa que ya esté mostrando signos de demencia, programe una cita con su médico lo antes posible.

Demencia: medicación común de venta libre es relacionada con un aumento del riesgo del 44 %

El riesgo de demencia podría aumentar en un enorme 44 por ciento si toma ciertos medicamentos de venta libre.

«Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son un medicamento que ayuda a reducir el reflujo ácido», dijo el Dr. Glenville.

«Ahora se cree que aumentan el riesgo de desarrollar demencia en un 44 por ciento porque aumentan el nivel de beta-amiloide en el cerebro». Los expertos de la Asociación de Alzheimer describieron el beta-amiloide como una «proteína cerebral microscópica».

La hipótesis del amiloide es que el compuesto pegajoso se acumula en el cerebro de los pacientes con demencia, interrumpiendo la comunicación entre las células cerebrales.

Finalmente, se dice que una sobreabundancia de beta-amiloide mata las células cerebrales.

La organización benéfica elaboró: «El beta-amiloide es un pequeño trozo de una proteína más grande llamada proteína precursora amiloide».

Cuando la proteína precursora de amiloide se corta en beta-amiloide, las piezas pegajosas forman pequeños grupos llamados oligómeros.

Luego, las cadenas de grupos se denominan fibrillas y las «esteras» de fibrillas se denominan láminas beta, y la etapa final se conoce como placas.

La Sociedad de Alzheimer agregó: «Según la hipótesis del amiloide, estas etapas de agregación beta-amiloide interrumpen la comunicación de célula a célula y activan las células inmunes.

«Estas células inmunitarias desencadenan la inflamación. En última instancia, las células cerebrales se destruyen».

El Dr. Glenville advirtió que hay «varios» otros medicamentos de venta libre que podrían tener un impacto en la forma en que funciona el cerebro.

Los anticolinérgicos, que se encuentran en los tratamientos para los resfriados, la gripe, la acidez estomacal y los problemas del sueño, «bloquean la acetilcolina química que su cuerpo necesita para transmitir impulsos eléctricos entre las células nerviosas».

El Dr. Glenville dijo: «Investigaciones recientes muestran que las personas que toman estos medicamentos tienen un volumen cerebral reducido (conocido como encogimiento cerebral) y su desempeño fue peor en las pruebas de memoria».

Entonces, ¿cuál es el consejo del Dr. Glenville? «Trate de usar solo medicamentos de venta libre a menos que realmente los necesite», dijo.

«Y si está tomando un medicamento recetado, pregúntele a su médico si hay otras alternativas».

Como nutricionista, la Dra. Glenville comparte lo que cree que también son factores de riesgo para desarrollar demencia.

«Es extremadamente importante que coma bien, ya que su mente y su cuerpo están muy conectados», dijo.

«Sabemos por la investigación que comer una dieta mediterránea conduce a una menor pérdida de memoria y problemas de concentración».

La dieta mediterránea

El NHS comparte cinco sencillos pasos para llevar una dieta más mediterránea:

  • Consumir muchos alimentos con almidón, como pan y pasta.
  • Comer muchas frutas y verduras.
  • Incluir pescado en su dieta
  • Comer menos carne
  • Elegir productos elaborados a partir de aceites vegetales y vegetales, como el aceite de oliva.

Por lo tanto, comer una dieta poco saludable podría aumentar el riesgo de que una persona padezca una enfermedad cerebral.

Otros factores de riesgo pueden incluir un estilo de vida sedentario, falta de sueño, estrés y deficiencia de vitamina D.

«Sabemos desde hace muchos años que la vitamina D es importante para la salud ósea y en la prevención de la osteoporosis», dijo el Dr. Glenville.

«Sin embargo, solo en los últimos años nos hemos dado cuenta de la importancia de este nutriente para la salud general, en particular para la salud del cerebro».

La Dra. Marilyn Glenville PhD es una autora galardonada y la nutricionista líder en el Reino Unido.

Imagen de portada: Gentileza de Terra

FUENTE RESPONSABLE: Terra. Diciembre 2021

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Demencia: la ‘dificultad’ en medio de la noche que puede indicar el inicio de la demencia. Parte 1/2

A medida que se ponga más y más atención en la demencia y más personas comiencen a discutirla día a día, más conciencia habrá de sus síntomas y de lo que debe buscar. Según Dementia UK, hay un síntoma que puede ocurrir en medio de la noche y que podría indicar que un ser querido tiene la afección.

Se prevé que la demencia se vuelva más frecuente en las próximas décadas a medida que las poblaciones envejezcan. Detectar las señales de advertencia lo antes posible alivia la tensión ejercida sobre las familias y los sistemas de salud. Según Dementia UK, «la dificultad para comprender el tiempo y el lugar» es una señal reveladora. Por ejemplo, una persona puede levantarse en medio de la noche e ir a trabajar, a pesar de estar jubilada. 

Algunos signos de capacidad cognitiva son más obvios, como una pérdida inexplicable de interés en las cosas que la persona solía disfrutar.

Estos no son los únicos signos de demencia. 

Los síntomas más conocidos se relacionan con la memoria. El aumento del olvido, perderse en lugares que deberían ser familiares y la dificultad para retener información fresca son signos de que su cerebro no está sano.

También puede notar cambios en la personalidad de su familiar o amigo. Pueden cambiar en cuestión de meses o desarrollar cambios repentinos de humor, ansiedad y depresión. 

Sin embargo, lo que es importante recordar es que no existe un grupo fijo de síntomas. La demencia puede tomar muchas formas, que incluyen:

  • Enfermedad de Alzheimer
  • Demencia vascular
  • Demencia frontotemporal
  • Demencia con cuerpos de Lewy
  • Demencia mixta
  • Daño cerebral relacionado con el alcohol
  • Atrofia cortical posterior
  • Enfermedad de Huntington
  • Demencia de Parkinson.

Las formas específicas de demencia tienen síntomas más distintos que pueden ayudar a identificarlos. Por ejemplo, no es la pérdida de memoria sino los cambios de humor lo que primero se asocia con la demencia con cuerpos de Lewy.

Los cambios también pueden tomar la forma de hábitos alimenticios perversos, como comer objetos no comestibles.

¿Estás en riesgo?

Al igual que con los síntomas, no existe una causa única para todos los tipos de demencia y no existe un conocimiento científico completo que facilite el desarrollo de tratamientos preventivos. 

Sin embargo, hay cosas que todos podemos hacer para reducir nuestro riesgo. 

La organización benéfica, Race Against Dementia, ha descrito doce factores de riesgo que pueden ayudar a reducir la probabilidad de desarrollarla en la mitad o más tarde de la vida.

Dicen que si todos estos se mitigan en todo el mundo, podrían reducir los casos futuros de demencia en un 40 por ciento.

El primer y único factor de la vida temprana es la educación. Según Race Against Dementia, «se ha demostrado que una educación superior y más duradera mejora el rendimiento cognitivo».

En la mediana edad, la pérdida de audición, la hipertensión (presión arterial alta), la obesidad y la ingesta elevada de alcohol se citan como factores que podemos mitigar. 

Lo importante es que estas partes de nuestro comportamiento son, en su mayor parte, fáciles de modificar. Por ejemplo, Race Against Dementia recomienda limitar la ingesta de alcohol a no más de 21 unidades por semana.

El factor final de la mediana edad es el traumatismo craneoencefálico; este factor ha sido destacado más recientemente por el caso del exjugador de rugby de Inglaterra y ganador de la Copa del Mundo de Rugby 2003, Steve Thompson.

La famosa prostituta, junto con otros siete jugadores con demencia, está haciendo campaña para que el deporte sea más seguro y haga más para proteger a sus jugadores y prevenir el desarrollo de CTE (encefalopatía traumática crónica), una enfermedad neurodegenerativa que puede conducir a la demencia.

Más adelante en la vida, los factores de riesgo incluyen el tabaquismo y la inactividad física. 

Además, Race Against Dementia recomienda que vivir en un área con altos niveles de contaminación del aire, como las grandes ciudades, o un área en la que esté socialmente aislado, aumentará su riesgo. 

A pesar de estos factores de riesgo, el mensaje positivo que hay que transmitir es que todos estos son factores que, en su mayor parte, están bajo su control y, incluso si está en la mediana edad, todavía tiene tiempo para cambiar y adaptarse.

¿Cómo prevenir la demencia?: Comida diaria que reduce ‘fuertemente’ el riesgo de deterioro.

La amenaza de la demencia se cierne como una sombra oscura sobre los países con más avances y recursos, donde las personas viven más tiempo que nunca. Afortunadamente, la investigación continúa sugiriendo que el deterioro del cerebro puede frustrarse, si no prevenirse. 

La demencia se refiere a un conjunto de síntomas asociados con el deterioro del cerebro.

La causa más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, un trastorno cerebral que destruye lentamente la memoria y las habilidades de pensamiento.

Se considera comúnmente como un resultado inevitable del proceso de envejecimiento, pero este es un concepto erróneo popular. De hecho, al tomar medidas antes, puede minimizar el deterioro cognitivo en la edad adulta.

La investigación continúa iluminando nuestra comprensión del vínculo entre la dieta y un riesgo reducido de enfermedad de Alzheimer.

Uno de los hallazgos más prometedores se publicó recientemente en el Journal of Alzheimer’s Disease.

Los investigadores examinaron el papel que juegan las decisiones dietéticas en la inteligencia fluida (FI).

FI se refiere a los procesos básicos involucrados en la resolución de problemas abstractos sin conocimiento previo.

Una mayor disminución de FI relacionada con la edad aumenta el riesgo de enfermedad de Alzheimer, y estudios recientes sugieren que ciertos regímenes dietéticos pueden influir en las tasas de disminución.

Sin embargo, no está claro cómo el consumo de alimentos a largo plazo afecta la FI entre los adultos con o sin antecedentes familiares de Alzheimer.

Para llenar los vacíos, los investigadores del estudio publicado en el Journal of Alzheimer’s Disease examinaron cómo la dieta total se asocia con la cognición a largo plazo entre las poblaciones de mediana a avanzada edad en riesgo y sin riesgo de Alzheimer.

Entre 1.787 participantes adultos del Biobanco del Reino Unido de mediana a avanzada edad, se modelaron y mapearon trayectorias de IF de 10 años en decisiones dietéticas basadas en la ingesta autoinformada de 49 alimentos integrales de un Cuestionario de frecuencia alimentaria.

UK Biobank es una base de datos biomédica a gran escala y un recurso de investigación, que contiene información genética y de salud en profundidad de medio millón de participantes del Reino Unido.

Después de realizar su análisis, los investigadores encontraron que la ingesta diaria de queso predijo «fuertemente» mejores puntajes de trayectoria de FI a lo largo del tiempo.

Sorprendentemente, el alcohol de cualquier tipo a diario también pareció beneficioso y «el vino tinto a veces también era protector», escribieron.

Además, consumir cordero semanalmente se asoció con mejores resultados.

«Entre los grupos de riesgo, la sal agregada se correlacionó con una disminución del rendimiento», agregaron los investigadores.

En sus observaciones finales, los investigadores dijeron: «La modificación de los planes de alimentación puede ayudar a minimizar el deterioro cognitivo.

«Observamos que la sal agregada puede aumentar el riesgo de las personas en riesgo, pero no observamos interacciones similares entre la FH [antecedentes familiares de Alzheimer] y las personas con Alzheimer.

«Las observaciones sugieren además de maneras dependientes del estado de riesgo que agregar queso y vino tinto a la dieta diariamente, y cordero semanalmente, también puede mejorar los resultados cognitivos a largo plazo».

Alzheimer: síntomas para detectar

Los síntomas de la enfermedad de Alzheimer progresan lentamente durante varios años.

A veces, estos síntomas se confunden con otras afecciones y pueden atribuirse inicialmente a la vejez.

La velocidad a la que progresan los síntomas es diferente para cada individuo.

En algunos casos, otras afecciones pueden ser responsables de que los síntomas empeoren.

«En las primeras etapas, el síntoma principal de la enfermedad de Alzheimer son lapsos de memoria», explica el NHS.

La Dra. Marilyn Glenville PhD es una autora galardonada y la nutricionista líder en el Reino Unido.

Imagen de portada: Gentileza de Terra

FUENTE RESPONSABLE: Terra. Diciembre 2021

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