12 de octubre: cómo era realmente América antes de la llegada de Cristóbal Colón. PARTE III

Recuerda que si deseas profundizar más sobre este artículo; debes cliquear sobre lo escrito en “negrita”. Muchas gracias.

SUDAMÉRICA

En 1492, Sudamérica acogía alrededor de 25 millones de personas, organizadas en muchos pueblos y muy distintos.

Desde los grandes imperios andinos como el inca o el chimú, hasta los pueblos en el sur conocidos por resistir la conquista y dibujar la frontera del imperio español.

Las sociedades menos conocidas hasta hoy son las amazónicas, cuyo encuentro con los europeos, en muchos caos, no ocurrió hasta el siglo XVI.

De hecho, durante mucho tiempo se pensó que solo grupos pequeños e itinerantes podían vivir en un ambiente tan complejo.

Ahora los expertos creen que entre 8 y 10 millones de personas vivían en la Amazonía , hablaban cerca de 300 idiomas distintos y estaban establecidos en grandes aldeas.

“No podemos decir que tenían ciudades como las de los incas o los mayas. Eran espacios con valor político y religioso, se mezclaban con el bosque y estaban súper conectados por un sistema de carreteras”, dice a BBC Mundo Eduardo Góes Neves, del Museo de Arqueología y Etnología de la Universidad de Sao Paulo (MAE-USP).

La selva amazónica tampoco era virgen, como se pensó durante mucho tiempo, sino que estos pueblos la transformaron, la plantaron y la mejoraron, haciéndola más resistente a eventualidades climáticas.

Por otro lado, la costa atlántica albergaba una gran variedad de pueblos, como los charrúa, los tupinambás o los guaranís, pero el colonialismo y la construcción de ciudades borraron gran parte de las evidencias materiales de estas sociedades precolombinas.

SUDAMÉRICA

Imperio inca

El imperio inca se convirtió a finales del siglo XV en el más grande del mundo, una expansión sólo comparable hasta ese momento con la del imperio romano.

El líder Pachacútec rediseñó Cusco, la capital, para que tuviera la forma de puma (una de las deidades principales de los Andes).

Grabado del inca Pachacútec con Tupac Inca Yupanqui.

El inca Pachacútec (a la derecha) fue el principal líder expansionista del imperio. Imagen de Getty.

Donde irían sus órganos genitales quedaba el Coricancha, o templo del Sol, el más importante del imperio.

“Era el Vaticano de los Andes”, dice a BBC Mundo la arqueóloga y antropóloga Sonia Alconini, de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos.

El imperio abarcaba cerca de 3 millones de km2, desde el actual norte de Ecuador hasta la región central de Chile, y se dividía en cuatro grandes distritos, cada uno con diversas provincias.

Todo se conectaba por un sistema vial impresionante, bien construido y empedrado. “Había infraestructura por todos lados: puentes, escalones para subir las montañas con llamas. Muchas de esas carreteras se siguen utilizando”, afirma Alconini.

Mapa de la extensión del imperio inca

Por las carreteras del imperio circulaban las conchas de spondylus, muy valiosas como adornos, plumas de aves tropicales, ayahuasca, hojas de coca, ají, cobre y maderas desde la Amazonía.

El oro y la plata, que cubrían las paredes de templos en Cusco, tenían una importancia más ritual que comercial: el oro representaba el sol y la plata, la luna. Por eso, solo lo podían usar las élites, consideradas divinas.

Pero para llegar a dominar una zona tan grande del continente, los incas tuvieron que someter a todos los pueblos de la región, y estimularlos a trabajar en obras públicas.

Sin moneda y sin mercado, ¿qué mecanismos económicos hicieron que este imperio tan grande fuera viable?

La respuesta, según Alconini, yace en la sofisticada administración y distribución de recursos de los incas y en sus estrategias de “soft power”.

“Cuando los incas llegaban a un centro ritual importante, como el oráculo de Pachacamac, construían ahí otros templos e incorporan a esa deidad en su panteón imperial. Incluso se la llevaban a Cusco y la ponían en el Coricancha. Imagínate para las comunidades locales el efecto que eso tenía”, explica la antropóloga.

Al mismo tiempo, uno de los aspectos más importantes de la conquista inca era la organización de la economía de la nueva provincia. Para eso,hacían censos de todas las personas por edad, género y recursos, algo que permitía determinar el tributo que cada uno tenía que pagar al Estado en forma de labores.

Grabado que muestra un señor con unos quipus.

Los quipus servían para guardar información de los censos de todas las provincias imperiales. Imagen de Getty.

En la capital había bibliotecas de quipus que guardaban tanto los datos administrativos de todo el imperio como los linajes imperiales de los incas. Los diferentes tipos de información se organizaban según el tipo de nudo, su posición, su grosor, el color o la extensión del quipu.

Una vez hecho el censo de una nueva provincia, todos los recursos disponibles y producidos a partir de ese momento eran divididos en tres partes: un tercio era para el Estado, otro para el soberano y la familia imperial y el último tercio para las propias comunidades.

Era el sistema de la mita.

El tercio dedicado al Estado funcionaba como un mecanismo de seguridad para la población ya que en períodos de sequía, por ejemplo, venía de ahí la ayuda.

La mita también fue esencial para mantener las obras y el movimiento de tropas por toda la red de caminos del imperio. El Estado ponía comida, textiles o sandalias en las callancas – almacenes construidos en las carreteras a un día caminando de distancia – para que los soldados, por ejemplo, pudiesen viajar livianos en sus campañas militares.

Fotografía de una callanca en un camino inca.

Los viajeros en misión oficial podían abastecerse en callancas como esta que encontraban en los caminos inca. Imagen de Getty

En algunas regiones, las excavaciones arqueológicas sugieren que la conquista inca y su sistema de redistribución sirvió como un mecanismo nivelador entre las élites y el pueblo común, según Alconini.

Pero eso no quiere decir que a todos les gustara la dominación inca que exigía, entre otras cosas, que se hablara el idioma del imperio, el quechua. Si los pueblos colaboraban, recibían como compensación las mejores tierras, pero si se rebelaban las trasladaban a otra parte.

“Los incas llevaron a Bolivia gente que venía de la región de Ecuador. Lo mismo ocurre en Chile. Eso muestra la enorme capacidad que tenían de mover, organizar y planificar la sociedad”, dice la investigadora.

La mano de obra de los pueblos conquistados también sirvió para expandir la frontera agrícola del imperio. Gracias a la técnica de las terrazas, construidas en las laderas del desafiante terreno andino, lograron cultivar maíz y papas, entre otros.

Fotografía de una terraza escalonada en las laderas y las regaban por canales

Ese sistema, cuyos detalles siguen impresionando a los arqueólogos, permitió a los incas una expansión impresionante, pero no impidió las crisis políticas provocadas por la sucesión de soberanos. Una de ellas causó la división que culminó en la caída del imperio ante los españoles.

Imperio chimú

Hasta aproximadamente los 1470, el imperio chimú — que se extendía por cerca de 500 km desde el sur del actual Ecuador hasta la costa norte de Perú, quizás hasta Lima, según algunos investigadores — era uno de los más poderosos de los Andes.

Mapa que muestra el mapa del imperio chimú junto al imperio inca.

De hecho, la capital Chan Chan era una de las ciudades más grandes y más espléndidas de toda América.

“Fue tan grande como Tenochtitlan o hasta más grande. Tuvo 24 kilómetros cuadrados de construcción y en su época de mayor apogeo y contando todas las comunidades satelitales creo que puede haber llegado a los 100.000 habitantes”, dice Gabriel Prieto, de la Universidad de Florida a BBC Mundo.

Dentro de la ciudad había enormes palacios reales con paredes de barro de unos 15 metros de altura decoradas con motivos marinos.

Su relación con el océano era muy especial: no solo era donde establecen intercambios comerciales con otros pueblos de la costa andina, también lo consideraban como su lugar de origen.

Fotografía de una pared de Chan Chan con un detalle de ave marina.

Los chimú decoraban sus palacios con peces y aves marinas porque creían que venían de un hombre salido del océano. Imagen de Getty.

Pese a que se consideraban gente del mar, la principal inversión del imperio chimú fue en la tierra.

Tenían un impresionante sistema de irrigación de zonas desérticas, con canales hechos de piedra y barro que son considerados hazañas de la ingeniería.

“Esta gente logró, sin las herramientas que ahora son básicas para la ingeniería civil, mantener la variación en sus canales de menos de un metro por cada kilómetro, algo esencial para que un canal funcione”, dice Gabriel Prieto.

La capital se construyó en un valle artificial creado con este sistema: un canal principal traía agua desde un río a 80 kilómetros de distancia mientras que otros canales venían desde las montañas.

En las zonas residenciales de Chan Chan se han encontrado rastros de una gran cantidad de talleres de textiles, alfarería y metalurgia. Esta última fue una de sus grandes aportaciones a la región, ya que se extendió entre la gente común en los Andes.

“Eran básicamente una máquina industrial de procesar objetos de metal, sobre todo objetos de cobre y bronce arsenical (aleación de cobre y arsénico que puede ocurrir naturalmente o ser producida) ”, explica Prieto.

Fotografía de una langosta hecha de metal

Los inca se llevaron a los orfebres y metalúrgicos chimú a Cusco para que les enseñaran sus técnicas. Imagen de Getty.

El oro y la plata representaban la dualidad complementaria del mundo y abundaban en los palacios y mausoleos chimú, donde los señores más poderosos eran enterrados con extravagantes adornos.

La orfebrería chimú tenía tanto prestigio que los incas adoptaron su estilo y los españoles contabilizaron cantidades impresionantes de estos metales preciosos después de la conquista.

Este imperio perdió fuerza hacia finales del siglo XV cuando entraron en conflicto con los incas, creen los investigadores.

“Esta pelea define la suerte de la zona andina porque los incas nunca se habían enfrentado a una organización política tan poderosa como los chimú, pero estos no tenían el aparato militar que tenían los incas. Al final los incas ganan y conquistan todo este territorio norte”, afirma Prieto.

Pueblos amazónicos

Culturas de los Llanos de Mojos

En la actual Bolivia, los arqueólogos han encontrado indicios de una cultura que desafía todo lo que se pensaba sobre quienes vivían en la Amazonía hasta 1492.

“En esta zona había muchas obras monumentales, algo que no se esperaba y ni se dice de la Amazonía. Siempre esperamos encontrar monumentos de piedra, pero la monumentalidad aquí es de tierra”, explica a BBC Mundo la antropóloga y arqueóloga Carla Jaimes Betancourt, de la Universidad de Bonn, en Alemania.

Mapa situando las culturas de los Llanos de Mojo en la actual Bolivia.

Se trata de distintas estructuras arquitectónicas que pertenecían a los pueblos de la zona de bosque húmedo de los Llanos de Mojos, llamados “cultura casarabe”.

Un tipo de esas estructuras eran montículos en forma piramidal que llegaban a medir hasta 20 metros de altura y se conectaban por canales y terraplenes. Se usaban como residencias, cementerios, cultivos y las más grandes como centros ceremoniales o casas de la élite.

Un ejemplo es la red de 500 montículos que se encontraron en la cuenca del río Madera.

En total se estima que en el actual departamento del Beni se llegaron a construir hasta 20.000 montículos.

“Parece que marcaban el paisaje para mostrar hegemonía política y religiosa. Algunos sitios son más grandes y se interconectan con montículos menores, lo que nos hace pensar en áreas de influencia, como una capital y sus satélites”, dice Betancourt.

Otras estructuras que nos muestran cómo vivían esos pueblos de los Llanos de Mojos son plataformas elevadas de cultivo de distintos tamaños, algunas de hasta 30 metros de ancho y centenares de largo, donde se cosechaba maíz, mandioca, chile y calabazas.

Cerca de la actual frontera con Brasil están las huellas de otra sociedad, especializada en la construcción de zanjas o geoglifos. No eran simplemente dibujos en el suelo, sino que servían para proteger a las aldeas, pero no se sabe de qué ni de quién.

“Son aldeas impresionantes por su tamaño. Encontramos zanjas circulares delimitando áreas gigantescas de 240 hectáreas.Había una aldea al lado de la otra separada por sistemas de zanjas. […] Como en la región vivían culturas distintas es posible que hubiera tensión entre ellas, pero no sabemos qué fenómenos ocurrían ahí”, explica la arqueóloga.

Imagen aérea de las zanjas.

Las zanjas funcionaban como trincheras para proteger las aldeas y tenían hasta cuatro metros de profundidad. Imagen de Carla Jaimes Betancourt.

Pero lo más importante es que crear todas estas estructuras requería mucha mano de obra, lo que muestra que las sociedades del Beni eran más complejas y mucho más grandes de lo que se imaginaba.

“Para llevar a cabo esas construcciones se necesitaba una organización social y política estable y mucha gente. Estimamos que hoy en día la población del departamento del Beni (cerca de 500.000 personas) es un 20% de la que era antes de la llegada de los europeos”, afirma Carla Betancourt.

A pesar de la gran cantidad de gente que vivió y cambió el paisaje durante miles de años, supieron preservar el medio ambiente y dejar un territorio rico en biodiversidad. “Y eso comparado con lo que hoy estamos haciendo en la Amazonía, como el monocultivo y la deforestación, es impresionante”, concluye Betancourt.

Pueblos amazónicos

Pueblo del Xingu

El complejo de Kuhikugu es uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de la Amazonía.

Se trata de 20 aldeas dispersas en un área de unos 20.000 kilómetros cuadrados en la región del Alto de Xingu, en el centro de Brasil, descubiertas por el arqueólogo Michael Heckenberger de la Universidad de Florida.

alt

Las aldeas probablemente fueron construidas por los antepasados del pueblo indígena kuikuro, que actualmente vive en la región.

“Donde hoy hay una aldea kuikuro había 20 hace 500 años, y la mayor de todas era unas 15 o 20 veces más grande que la actual. Estimamos que unas 50.000 personas vivían ahí”, dice Heckenberger a BBC News Mundo.

Lo más sorprendente era su organización.

Kuhikugu, una de las mayores, tiene un asentamiento central de más de 50 hectáreas, posiblemente destinado a ceremonias, con una enorme plaza y una zanja a su alrededor.

Recreación de Kuhikugu, con una plaza central y distintas carreteras que salen de su centro

En esta recreación de Kuhikugu se ve la plaza principal, las zonas residenciales mezcladas con el bosque y las carreteras que la conectaban al complejo de aldeas. Imagen de Luigi Marini.

Hay otros sitios residenciales parecidos en sus cercanías.Entre todas esas aldeas, había un sistema de carreteras con hasta 50 metros de ancho, cuatro pistas e incluso aceras.

“Creemos que toda la región del Xingú estaba conectada por esta red. Algo así no se veía ni en la Grecia antigua ni en la Europa medieval, donde había grandes ciudades pero no estaban conectadas con otras comunidades de una manera tan precisa.”

Lo que se encontró en la Amazonía brasileña, afirma Heckenberger, es un urbanismo distinto y único en el mundo.

“Los indígenas descubrieron hace 800 años que la naturaleza podía ser incorporada a las ciudades. Se mezclaban y alternaban las zonas de ocupación humana con el bosque y los huertos.”

De hecho, durante muchos años los investigadores asumieron que en la Amazonía precolombina las tribus eran nómadas cazadoras-recolectoras, pero descubrimientos como el de Kuhikugu muestran que aún hay mucho por entender.

Representación es del siglo XIX de miembros del pueblo Xingu.

La gente del Xingu sufrió una caída de población tras entrar en contacto con los europeos. Esta representación es del siglo XIX. Imagen de Getty.

“El hecho de no encontrar algo como una gran ciudad maya en la Amazonía no significa que la población no estuviera en un proceso de urbanización y que no se estuvieran administrando los recursos naturales de manera sofisticada”, dice Heckenberger.

“Kuhikugu tiene una trinchera doble a su alrededor que se extiende por dos kilómetros, tiene 15 metros de ancho y 5 metros de profundidad. Estas eran construcciones enormes. Sería más obvio para nosotros si fuera una pirámide, pero una zanja como esta requería la misma movilización de mano de obra.”, añade.

Ese trabajo también se destina a modificar la selva de forma respetuosa: elegían la forma y el lugar más conveniente para que crecieran determinadas especies, según muestran las evidencias.

En los últimos años, nuevas excavaciones e investigaciones mostraron que había sociedades complejas, densas y establecidas — como la encontrada en el Xingú— en las principales cuencas de ríos amazónicos, según Heckenberger.

“A través de esas carreteras, esos pueblos probablemente se conectaban. No lo vemos hoy porque el colonialismo tiró una bomba nuclear en toda la sociedad que existía ahí”, afirma.

Pueblos amazónicos

Aisuaris

Décadas después de la llegada de los europeos a América, muchos pueblos de la Amazonía central seguían sin contacto con ellos y, en algunos casos, protegidos de las enfermedades que azotaban otras comunidades en el continente.

Es lo que parece haber ocurrido con los aisuaris.

Según las crónicas de los primeros religiosos españoles que entraron en contacto con ellos, (Gaspar de Carvajal en 1540 y Cristóbal de Acuña en 1639), este pueblo vivía en una zona densamente poblada — con al menos 30 aldeas — en la orilla del río Amazonas, cerca de lo que hoy es la ciudad de Tefé, en Brasil.

Mapa situando a los aisuaris sobre el actual mapa de Brasil

Los religiosos los describieron como enormes pueblos con miles de guerreros, con “caminos buenos y largos que salían hacia las aldeas del interior” y que tenían animales como la taricaya (un tipo de tortuga).

Durante mucho tiempo se creyó que eran exageraciones, pero en los últimos años, arqueólogos brasileños empezaron a comprobar que no era así.

“Las crónicas decían que los aisuaris tenían aldeas lineares en los márgenes de los ríos. Nosotros encontramos sitios así, de hasta 1 kilómetro de extensión, en un asentamiento que ocupaba un total de 18 hectáreas. Este lugar ya estaba bastante degradado, lo que nos hace pensar que la aldea debía ser mucho más grande”, cuenta a BBC Mundo Rafael Lopes, investigador del Instituto de Desarrollo Sustentable Mamirauá.

Es más, el antropólogo brasileño Antonio Porro, un experto en los pueblos de la Amazonía central, estima que la comunidad aisuaris podía haber sido de hasta 60.000 personas a finales del siglo XV.

La ilustración de los alemanes Spix y Martius muestra una aldea en la orilla del río Japura en el siglo XIX.

El grabado de los alemanes Spix y Martius muestra una aldea en la orilla del río Japura en el siglo XIX. Imagen de Getty.

Los restos arqueológicos también parecen confirmar que este pueblo domesticaba tortugas algo que, una vez más, desmonta la idea de que las civilizaciones amazónicas eran simplemente cazadoras-recolectoras.

“Eso les garantizaba proteína en la dieta, pero es importante mencionar que, aunque tuvieran muchas bocas que alimentar, separaban una cantidad de tortugas y liberaban al resto. Eso es gestión de los recursos naturales”, dice Eduardo Neves, de la USP.

Otra prueba de esa gestión se puede encontrar en el bosque amazónico, donde los aisuaris plantaban. Hallazgos recientes, como un castañal de entre 400 y 500 años que se expande casi hasta el río, son prueba de que este pueblo lo creó y lo mantuvo.

Según las crónicas de los curas españoles, cada 15 kilómetros había refugios rodeados de plantaciones para abastecer a la gente que estaba en expediciones comerciales — un concepto semejante al de las callancas incas. Estos detalles aún no pudieron ser confirmados.

Las cerámicas encontradas en las aldeas aisuari confirman que este pueblo estaba muy conectado a una red de intercambio comercial y cultural.

Montaje con fotografias de urnas funerarias.

Estas impresionantes urnas funerarias de cerámica muestran que era un ritual religioso complejo y claramente importante. Imágenes de Erêndira Oliveira y GP Arqueología del IDSM.

También nos permite saber sobre su visión del mundo y su conexión con el territorio.

Por ejemplo, el hecho que las urnas fueran pequeñas muestra que no enterraban todo el cuerpo, sino que esperaban a que el cuerpo se descompusiera para poner los huesos, a veces junto a huesos de animales.

A finales del XVII, el jesuita Samuel Fritz dice que solo encontró unas pocas aldeas donde antes habían docenas. Parece que los aisuaris entraron en declive tras su contacto con los colonizadores, como muchos otros pueblos de la región.

Pueblos amazónicos

Cultura santarém

Los márgenes del río Amazonas, donde hoy queda la ciudad de Santarém, al norte de Brasil, acogieron a una civilización cuyo arte era tan valorado que llegó hasta el Caribe por las redes de intercambio de la región.

Se trata de la cultura santarém, como la llaman los investigadores, y tuvo su apogeo entre los años 1200 y 1400.

Su centro era una gran urbe, de al menos 400 hectáreas, con secciones casi como barrios, con hileras de casas ordenadas y construidas sobre montículos.

Ahí encontraron ejemplares de un tipo de cerámica y adornos únicos en las Américas:entre ellas había vasijas o urnas, esculturas humanas, puntas de lanzas y “muiraquitãs”, unos amuletos zoomórficos que se dispersaron por otras regiones del Amazonas.

alt

Los “muiraquitãs”eran tallados en piedra verde amazónica y se usaban como colgantes.Imagen del Departamento de Arqueología del Museo Nacional/UFRJ.

Los santareños también tenían un “culto de cremación”.

“Momificaban los cuerpos, los mantenían, los sacaban a la calle y los vestían, los consideraban como seres vivos. Pero las momias se deterioraban, así que la cremación era probablemente la etapa final. Ponían las cenizas en vasijas especiales y hacían un tipo de té que la gente bebía”, explica a BBC Mundo la arqueóloga y antropóloga Anna Roosevelt, de la Universidad de Illinois en Chicago (EE.UU.).

“Es un ritual común en la Amazonía y significa reverencia. Estás bebiendo el alma, el poder y el estatus de la persona.”, añade.

Más allá de la práctica mística, estas cenizas junto a los restos orgánicos de la ceremonia tuvieron un rol vital en la fertilidad del suelo amazónico. Los indígenas transportaban esta “tierra negra” donde querían cultivar, pero no la producían específicamente para eso, era una forma de dar salida a estos abundantes residuos.

“Básicamente era basura orgánica se convertía en abono y abundaba ya que debían ser poblaciones grandes”, afirma Roosevelt.

Mapa situando Santarém, en el actual estado de Pará, al norte de Brasil.

De hecho, esta tierra negra es hoy una de las principales pistas de que, al contrario de lo que se pensaba, la Amazonía estaba muy poblada.

Los primeros europeos en llegar a la zona fueron curas europeos en 1542 que tuvieron contacto con el pueblo tapajó, el cual se extinguió producto del encuentro con los colonizadores.

Aunque no hay evidencia arqueológica de que este pueblo fuera parte de la cultura santarém, Roosevelt opina que se puede suponer que eran sus descendientes.

“La continuidad de las culturas en los pueblos de la Amazonía es impresionante. La mayoría de ellas siguen vivas hasta hoy. Hay pueblos que mantienen los mismos símbolos, ceremonias y arte de los que vivían en la región hace miles de años”, afirma.

Pueblo mapuche

Cuando los españoles llegaron al sur de lo que hoy es Chile y Argentina, cerca de Patagonia, a principios de 1540, se encontraron con una organización social tan sofisticada que nunca pudieron dominarla.

Tanto es así que los mapuche resistieron más que cualquier otro pueblo de América. Fue el único pueblo con el que España tuvo que firmar un tratado de paz para garantizar que respetarían los límites de su territorio.

alt

Antes de eso, los mapuche ya se habían enfrentado de forma sangrienta a los incas, que habían dominado parte de su territorio en el norte.

“Los españoles estimaron el número de mapuches basándose en las batallas. Hoy sabemos que su cifra es exagerada y calculamos que había probablemente entre 1,2 y 1,3 millones en el territorio de la época”, dice a BBC News Mundo Tom Dillehay, de la Universidad Vanderbilt, en EE.UU. y de la Universidad Austral de Chile.

Grabado de incas luchando contra mapuches.

Los incas lograron conquistar una parte del territorio mapuche, pero no pudieron avanzar más hacia el sur. Imagen de Felipe Guaman Poma de Ayala/Wikimedia Commons.

Eran comunidades confederadas, semejantes a los pueblos norteamericanos, unidas sólo ideológicamente y con fines militares.

Pero hay aspectos únicos de la organización mapuche que, según el experto, fueron esenciales para que pudieran resistir por tanto tiempo a la conquista.

“Estaban muy bien organizados en base a una estructura de parentesco que yo llamo ‘telescópica’. Los grupos familiares relacionados a un antepasado masculino común formaban un “lof” y esos “lofs”, en tiempos de guerra, se reunían en otros grupos bajo jefes militares llamados toquis. Regiones distintas mandaban sus toquis a ceremonias públicas para que se pusieran de acuerdo sobre las estrategias para enfrentar guerras o invasiones”, dice el arqueólogo.

Grabado de mujeres mapuche cocinando.

Durante los siglos de resistencia a la conquista, los mapuches expandieron su territorio hasta el actual Uruguay. El grabado muestra mujeres en una aldea en Argentina en el siglo XIX. Imagen de Getty.

En tiempos de conflicto se centraban en las distintas necesidades del pueblo: unos eran responsables de la comida, otros de recibir las familias desplazadas, otros de abastecer a los guerreros, etc.

“Otra de sus ventajas era la utilización de tácticas de guerrilla. Atacaban en grupos pequeños y en áreas planeadas, de donde podían salir rápidamente. La guerra móvil era su punto fuerte”, afirma el experto.

La resistencia de los mapuche duró hasta el siglo XIX. Hoy en día, algunos descendientes de este pueblo siguen movilizados políticamente, especialmente en Chile.

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE: Equipo de Periodismo Visual de BBC News Mundo/América Latina/12 de octubre

12 de octubre: cómo era realmente América antes de la llegada de Cristóbal Colón. PARTE II

Recuerda que si deseas profundizar más sobre este artículo; debes cliquear sobre lo escrito en “negrita”. Muchas gracias.

MESOAMÉRICA

Establecidos en ciudades monumentales y organizados en grandes imperios o en pequeños Estados independientes, los mesoamericanos se parecían más a lo que los europeos identificaban como “civilizaciones”.

Cuando estos llegaron, cerca de 24 millones de personas, según estimaciones, vivían en el corazón de América.

Esta zona fue cuna de innovaciones y avances tecnológicos, lo que hizo que sus grandes ciudades funcionaran mejor que las europeas, según los expertos.

Los pueblos indígenas consiguieron, por ejemplo, desviar el curso natural de ríos, construir lagos impermeables y plantar dentro de balsas flotantes. Usaban el caucho para jugar a pelota y conocían la rueda, aunque no la usaban porque era inútil en sus terrenos irregulares y sin animales de carga.

Aunque los mayas fueron los únicos en el continente en descubrir la escritura de forma independiente, otras culturas mesoamericanas también dominaron la astronomía, las matemáticas o la poesía oral.

MESOAMÉRICA

Imperio mexica

A finales del siglo XV, el imperio mexica (que más tarde muchos historiadores llamarían “azteca”) estaba en su punto álgido.

Las ciudades-estado de Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba habían formado una alianza que tomó el poder de los tepanecas y conquistó la mayor parte del centro y del sur de lo que hoy es México.

Mapa que situa las tres ciudades Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba.

Los mexicas no necesariamente tenían presencia militar en los territorios conquistados, pero obligaban a sus nuevos súbditos a enviarles productos y soldados como tributo.

También se casaban con las hijas de los jefes locales para que sus herederos, educados en la capital, tuvieran el futuro comando de las regiones.

Todo esto les permitía mantener la hegemonía.

“En muchos sentidos, no era un sistema tan distinto a lo que se veía en Europa en esa misma época”, dice a BBC Mundo la etnóloga Antje Gunsenheimer, de la Universidad de Bonn, en Alemania.

Grabado de Moctezuma II

El zoológico propio que Moctezuma II tenía dentro de Tenochtitlan era un ejemplo de ostentación del poder mexica. Imagen de Getty

Igual que en Europa, los mexicas mostraban el poder a través de la riqueza y del esplendor de los palacios y jardines en la capital del imperio, Tenochtitlan.

Cuando llegaron los europeos, Tenochtitlan era una ciudad más grande que París.

Se estima que podía haber tenido unos 250.000 habitantes, la mayor densidad de población de América.

Reproducción de cómo se cree que era Tenochtitlan.

Cada barrio de Tenochtitlan tenía su propia estructura política y religiosa, con sus propios templos, escuelas y soldados, cuenta Gunsenheimer. Imagen de Getty.

“Era una urbe refinada, con baños públicos, con una treintena de palacios que albergaban finas cerámicas y elegantes enseres textiles. Se ubicaba en medio de más de 2.000 km 2 de lagos ricos en peces y la agricultura era muy productiva y permitía sostener a mucha población de la zona.”, dijo a BBC Mundo Esteban Mira Caballos, doctor en Historia de América por la Universidad de Sevilla, España.

Pero la ciudad era, más que todo, una hazaña de la ingeniería que no tenía comparación.

Un sofisticado sistema de canales y presas construido a lo largo del tiempo permitía regular la cantidad de agua que llegaba a la capital desde las montañas, por medio de los lagos. De esa manera, se evitaba la inundación demasiado frecuente de Tenochtitlan en períodos de lluvia intensa y se aseguraba suficiente agua dulce para la población.

Grabado de Tenochtitlan

Aunque fue construida en medio de un lago, la capital mexica no se inundaba gracias a un sistema de canales y presas. Imagen de Getty

“Los mexicas vivían en un ambiente muy frágil que tenía que ser muy bien manejado. Y ellos lo hacían perfectamente. Entendían que, con tanta gente en un solo sitio, el riesgo de contaminación de los lagos era alto. Sabemos que había profesionales que recolectaban excrementos y los llevaban a tierra firme para usarlos como abono orgánico en las plantaciones”, dice Gunsenheimer.

Años más tarde, los españoles destruyeron el sistema hidráulico de Tenochtitlan-México y lo reconstruyeron al estilo europeo. A partir de ahí, la ciudad se inundó más veces durante el siglo XVI y sufrió graves epidemias de tifus, prueba de que el sistema original era mejor que el que implementaron los conquistadores.

Imperio tarasco

Los archienemigos de los mexicas son menos conocidos porque tenemos menos evidencias sobre cómo vivían antes de la conquista.

Sin embargo, los tarascos tenían el segundo Estado más grande de Mesoamérica cuando los europeos pisaron por primera vez el continente.

Mapa que sitúa el imperio tarasco y el mexico sobre el mapa actual de México

En su mitología los mexicas se referían a los tarascos como una de las tribus que salieron de su tierra ancestral Aztlán pero no les acompañaron hasta Tenochtitlan.

“Hablar de ellos en esos términos ayudaba a los mexicas a justificar su incapacidad para derrotar a los tarascos y expandir su frontera hacia el noroeste. Es como si dijeran ‘son así de fuertes porque son nuestros parientes, por eso no podemos vencerlos’, dice la antropóloga Sarah Albiez-Wieck, de la Universidad de Colonia, en Alemania a BBC Mundo.

A finales del siglo XV la capital tarasca, Tzintzuntzan, tenía casi 30.000 habitantes y era parte de un centro de poder formado por tres ciudades-estado cerca de un lago, como ocurría en el imperio mexica. A diferencia de este, los expertos creen que en el caso tarasco el poder estaba menos centralizado en una ciudad.

Tzintzuntzan tenía un gran centro religioso con edificios y pirámides de planta mixta conocidas como “yácatas”, donde vivían los sacerdotes y realizaban sacrificios rituales y hogueras como señal de que el imperio iba a la guerra.

Reproducción del centro ceremonial de Tzintzuntzan.

El centro ceremonial es la zona mejor conservada de Tzintzuntzan. Imagen de Getty

En relatos de los mexicas y de los españoles, los tarascos también aparecen como grandes artesanos de metales.

“El oeste de México fue la cuna de la metalurgia en Mesoamérica y los tarascos fueron parte de esa tradición. Tanto es así que fueron los primeros en organizar a nivel estatal la extracción y el trabajo de los metales ”, dice Albiez-Wieck.

Montaje con fotografias de adornos y herramientas.

Los líderes tarascos lograron mantener su poder político más tiempo que sus enemigos. Negociaron con los conquistadores españoles y pudieron seguir recibiendo tributos y teniendo subordinados hasta principios del siglo XVII.

Civilización maya

En el siglo XV, la mayoría de las grandes ciudades mayas — como Tikal, Palenque o Copán — con sus pirámides y monumentos imponentes ya estaban en completa decadencia. Sin embargo, algo revolucionario ocurrió en esta civilización.

“La administración de las ciudades mayas pasó a ser más comunal tras la desaparición de los reyes divinos hacia el siglo IX. No creo que llegará a ser una democracia, pero más gente empezó a participar en las decisiones”, dice a BBC Mundo el antropólogo Nikolai Grube, de las Universidades de Texas, en EE.UU. y de Bonn, en Alemania.

Como en la Grecia antigua, el mundo maya siempre había estado formado por ciudades-Estado que competían y entraban en guerras unas con otras, a pesar de tener una cultura y un idioma compartidos. Los reyes tenían un fuerte control sobre las rutas de comercio.

Mapa situando la civilización maya en el siglo XV

Cuando el sistema controlado por la nobleza colapsó parece que la gente aprovechó ese vacío y más personas empezaron a tener acceso a bienes de lujo como el jade y la cerámica.

A la vez, las rutas de intercambio con otros pueblos, ahora libres, permitieron que productos como el oro y el cobre llegaran al mundo maya. “De cierta manera, la gente se hizo más rica en un mundo más globalizado”, cuenta Grube.

La arquitectura de las ciudades también se hizo más modesta. Sin reyes que organizaron el trabajo en obras gigantescas, había terminado la era de los grandes monumentos y palacios. Los templos, hechos por familias, pasaron a ser menores.

Fotografía de un templo de Mayapán.

Los templos más austeros de Mayapán reflejan la nueva era en la que se encontraba la civilización maya en el siglo XV. Imagen de Getty.

En la península de Yucatán, Mayapán fue la mayor ciudad maya antes de la conquista y Nojpetén, capital de los Itzá Maya, fue tan poderosa que llegó a controlar todo el norte de lo que hoy es Guatemala.

El cambio político y económico no era la primera revolución cultural en esta civilización: los mayas ya tenían el conocimiento astronómico más avanzado del continente, basado en su sofisticado conocimiento de matemáticas.

 Códice Dresden: escritos mayas donde se ve un símbolo que correspondía al cero en matemáticas.

“Sabemos que en la Mesopotamia se hacían cálculos con la idea del cero, pero sin un símbolo. Los mayas sí lo tenían”, explica Grube.

Aunque la idea del cero ya era utilizada, el símbolo del cero es importante porque permitía representar números más largos de manera más sencilla y hacer cálculos más complejos. Así los mayas desarrollaron un sistema de calendarios que mezclaba creencias religiosas, el año solar de 365 días y otros fenómenos astronómicos como los ciclos de Venus, de la Luna y de otros planetas con enorme precisión.

Otro hecho fascinante que ocurrió pocas veces en la historia de la humanidad es que los mayas también fueron los únicos del continente en descubrir la escritura de manera independiente.

El sistema de escritura maya era semejante a los jeroglíficos egipcios y permitía escribir todas las palabras de su idioma. Hoy solo se preservan cuatro libros mayas, con textos ceremoniales y de astronomía, ya que el resto se perdió durante y después de las batallas contra los españoles.

Por otro lado, el hecho de que nunca tuvieron un gobierno unificado les dio una ventaja sobre los invasores y nunca pudieron ser completamente conquistados.

“La península de Yucatán y las zonas montañosas de Guatemala estaban divididas en muchos estados pequeños liderados por grupos o por señores. 

Aunque algunos se unieron a los españoles, gran parte no fue sometida al control del imperio colonial ni de las autoridades mexicanas hasta el principio del siglo XX”, dice Nikolai Grube.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Equipo de Periodismo Visual de BBC News Mundo/América Latina/12 de octubre

12 de octubre: cómo era realmente América antes de la llegada de Cristóbal Colón. PARTE I-

Recorda que si deseas profundizar sobre un tema; cliquear en donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Al contrario de lo que hicieron creer muchos europeos de la época, el continente estaba muy poblado y acogía sociedades dinámicas cuya sofisticación,en muchos casos, no tenía parangón en Europa.

En América vivían entre 40 y 60 millones de personas, según estimaciones recientes, las cuales hablaban cerca de 1.200 idiomas distintos, agrupados en unas 120 familias lingüísticas, cuenta a BBC Mundo Charles C. Mann, autor del libro “1491 – Una nueva historia de las Américas antes de Colón”.

La América que existía cuando llegó Colón era muy distinta a como la mostraban pinturas como esta, del siglo XIX. Imagen de Getty

Desde estructuras sociales igualitarias, pasando por el manejo forestal y el dominio de la ingeniería y la matemática, los pueblos originarios de la región ayudaron a tejer parte del mundo que vivimos hoy.

Como el maíz, un invento mesoamericano que revolucionó la alimentación y se convirtió en un elemento esencial de la dieta mundial.

Tanto es así que “la domesticación y la manipulación genética de plantas es la tecnología más impresionante desarrollada por los indígenas en América”, dice el arqueólogo estadounidense Kurt Anschuetz a BBC Mundo.

Las plantas, entre otras, también son prueba de la existencia de un rico comercio entre el norte y el sur, aunque los arqueólogos aún no saben explicar exactamente cómo plantas domesticadas en la Amazonía, como el tabaco, llegaron a la región de Canadá o el cacao mesoamericano al sur del continente.

En el choque entre los dos mundos que siguió a la llegada de los europeos, se perdieron muchas de las formas de vida y de las estructuras que construyeron, dejando incógnitas que los expertos aun intentan resolver.

Este es uno de los motivos porque es muy difícil encapsular en su totalidad quién vivía y cómo era la extensa América precolombina.

Por eso, en este especial de BBC Mundo nos centramos solo en una selección, hecha con ayuda de antropólogos y arqueólogos, de las culturas más grandes e influyentes del continente justo antes de la llegada de los europeos.

La mayoría dejaron muchas evidencias arqueológicas, a excepción de los pueblos amazónicos. Sin embargo, descubrimientos recientes sobre estos últimos están cambiando lo que se creía sobre la vida en el continente.

NORTEAMÉRICA

Las docenas de culturas que vivían desde el actual Canadá hasta el extremo norte de México solían organizarse en comunidades menos monumentales y más igualitarias que los grandes reinos de Mesoamérica, por ejemplo, y mucho más que las monarquías europeas del siglo XV.

Se estima que aquí había cerca de 5 millones de personas cuando llegaron los europeos.

“Vivían en grupos relativamente pequeños que se juntaban para ayudarse mutuamente, pero ponían limitaciones muy claras al poder de las autoridades”, dice Charles C. Mann.

En algunas sociedades todo tenía que ser decidido bajo consenso y los líderes podían ser destituidos por el pueblo– ideas que impresionaron a hasta teóricos del iluminismo francés en el siglo XVIII.

NORTEAMÉRICA

Haudenosaunee

Las naciones indígenas Mohawk, Onondaga, Oneida, Cayuga y Seneca formaban los haudenosaunee y vivían en áreas rurales densamente pobladas.

Mapa mostrando la extensión del pueblo haudenosaunee al norte del actual Estados Unidos

Sus aldeas eran extensas y estaban una cerca de la otra pero no había una capital determinada.

“De esa manera, todos estaban más cerca del suministro de comida. En Norteamérica no había animales de carga como el caballo, así que transportar alimentos hacia una gran ciudad era más difícil”, dice Charles C. Mann.

Los haudenosaunee formaban una confederación que se regía por un gobierno con leyes aprobadas por un consejo en que hombres y mujeres tenían poder de decisión, incluso sobre las guerras.

En la práctica, era un gobierno de consenso, creen los expertos, como una democracia sin partidos.

Esto impresionó a los europeos, que cuando llegaron a América aún vivían bajo monarquías absolutistas y sociedades muy desiguales.

Ilustración que muestra una reunión de los jefes de las tribus Mohawk, Onondaga, Oneida, Cayuga, Seneca y Tuscarora.

Reunión de los jefes de las tribus Mohawk, Onondaga, Oneida, Cayuga, Seneca y Tuscarora; esta última se unió a los haudenosaunee en el siglo XVIII. Imagen de Getty

De hecho, esta es la única nación indígena que oficialmente tiene reconocimiento como un pueblo que influenció la constitución y la forma de gobierno estadounidense.

Charles Mann considera que el parecido entre ambos sistemas políticos es vago, pero cree que hubo un influjo cultural de los haudenosaunee.

“Los europeos encontraron pueblos que no tenían miedo a sus gobiernos, que eran autónomos y que se reían de la idea de que la nobleza era hereditaria. Esas fueron las lecciones más importantes que aprendieron de ellos”, dice.

Culturas misisipianas

Las culturas misisipi ganas eran grupos de ciudades con una religión y una ideología común.

Se extendían por el medio oeste, el este y el sudeste de lo que sería actualmente EE.UU., llegando hasta la frontera con Canadá.

Mapa mostrando la extensión de las culturas misisipianas del mediooeste, el este y el sudeste de lo que sería actualmente EE.UU., llegando hasta la frontera con Canadá.

En su apogeo, poco antes del 1400 d.C., la extensión territorial de esos pueblos era equivalente a lo que nombramos “cristiandad” en Europa en la misma época. Eso nos da una idea de cuán influyente fue esta cultura en Norteamérica, cuenta Charles C. Mann.

Sus ciudades más importantes tenían conjuntos de montículos de tierra en forma de pirámide o de plataforma, sobre las cuales se instalan casas y templos.

Entre ellas estuvo la imponente Cahokia — ya deshabitada cuando llegaron los colonizadores — o Moundville, el segundo centro urbano más grande de los misisipianos.

Pintura que recrea Moundville, con templos y residencias sobre montículos de tierra.

En su apogeo, Moundville tenía templos y residencias sobre montículos de tierra, como en esta representación. Crédito: Caleb O’Connor, museos de la Universidad de Alabama.

Estas ciudades, más que centros políticos o comerciales, eran puntos importantes para la vida social y mística. Allí hacían grandes festines religiosos y sacrificios en masa, según los hallazgos arqueológicos.

​​Sin embargo, poco antes de la llegada de los europeos, Moundville dejó de ser habitada y se convirtió en un sitio de entierros y peregrinación religiosa.

“Hoy se barajan dos posibilidades: o bien se iban para que las ciudades tuvieran otra utilidad, según dicen los pueblos indígenas descendientes de los misisipianos; o porque se cansaban de la estructura elitista y solo mantenían aquellas donde el poder era compartido”, explica Mann.

Culturas pueblo

Entre lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México, había más de 20 comunidades con idiomas y etnias distintas pero con una cultura y una religión en común.

Mapa que muestra cómo las culturas pueblo se extendían desde los actuales estados de Colorado, Arizona, Nuevo México, Utah y Nevada hasta los estados de Sonora y Chihuahua en México.

Los españoles les dieron el nombre de “pueblos”, pero algunas de las comunidades eran tan grandes que los primeros registros se referían a ellas como “reinos” y decían que “se extendían hasta donde llegaba la vista”.

Es el caso de Zuni y Acoma, esta última una impresionante ciudad construida sobre una meseta en Nuevo México.

Acoma visto desde arriba en esta foto de 1927

Acoma, visto desde arriba en esta foto de 1927, era uno de los pueblos más importantes de la región cuando llegaron los europeos. Imagen de Getty

“No había una ciudad dominante. Tenemos evidencias de que en tiempos de sequía o hambre se desplazaban de una ciudad a otra y se quedaban años hasta que las condiciones mejoraron en su región. Las culturas aprendían mutuamente y eran comunidades multinacionales”, explica Kurt Anschuetz a BBC Mundo.

Las culturas pueblos también eran unos agrónomos y unos agricultores impresionantes.

Desarrollaron variedades de maíz y tecnología para poder cultivarlas en distintos tipos de suelo, eso les garantiza alimento suficiente para todo el año y reservas para compensar las malas cosechas.

Aunque en esa época en Europa no había una agricultura tan sofisticada y a gran escala, la técnica y eficiencia de los nativos no impresionó a los colonizadores.

“Los europeos buscaban riquezas minerales y almas para catequizar. Decían que las tierras eran tan fértiles que la gente no tenía que hacer nada, solo sembrar y cosechar. Pero no era así”, concluye Anschuetz.

Imagen de portada: Gentileza de BBC News Mundo

FUENTE RESPONSABLE: Equipo de Periodismo Visual de BBC News Mundo/América Latina/12 de octubre

La fascinante vida de Isabel Barreto, la almirante que fue la Reina de los Mares del Sur en el siglo XVI.

Isabel Barreto estuvo al frente de una de las más largas expediciones marítimas españolas del siglo XVI.

Solo hubo una mujer al frente de una expedición naval durante aquellos viajes de descubrimiento y conquista que tuvieron lugar en el siglo XVI.

Esa mujer se llamaba Isabel Barreto, fue marquesa y adelantada de los mares del Sur y la primera mujer que ostentó el título de almirante en la historia de la navegación española.

Protagonizó una hazaña enorme: la expedición que encabezó navegó unas 3.600 leguas marinas, alrededor de 20.000 kilómetros, la mayor distancia recorrida por naves españolas en el siglo XVI.

Atravesó por entero el Océano Pacífico y fue la primera en cruzar ese océano por el hemisferio sur. Y descubrió las islas Marquesas, un archipiélago de la Polinesia.

Sin embargo Isabel Barreto sigue siendo una gran desconocida. Y, por si fuera poco, su figura está oscurecida por densas sombras: se la acusa de haber sido una mujer extremadamente cruel, tanto con los miembros de su expedición como con los nativos de las islas que descubrió.

No se sabe a ciencia cierta dónde nació. Se sabe que vino al mundo en 1567, pero no está claro si nació en la localidad española de Pontevedra, trasladándose de niña a Lima, Perú, o si directamente era limeña.

De lo que no hay duda es de que fue en Lima donde contrajo matrimonio en 1585 con Álvaro de Mendaña, navegante y adelantado español.

Mendaña había “descubierto” 17 años antes las islas Salomón. Un territorio mítico, denominado Ofir en la Biblia. Una tierra llena de tesoros donde se decía que había ríos de oro y de donde se supone que el rey Salomón había sacado las riquezas para construir su fastuoso templo en Jerusalén.

Álvaro de Mendaña y su viaje

FUENTE DE LA IMAGEN – WIKIMEDIA COMMONS

Isabel contrajo matrimonio con el navegante español Álvaro de Mendaña, quien descubrió las islas Salomón y pasó por un estrecho que hoy lleva su nombre.

Atraídos por ese oro, Mendaña e Isabel Barreto decidieron embarcarse en una colosal aventura y viajar juntos a las islas Salomón, de las que esperaban regresar ricos.

El 9 de abril 1595 cuatro naves zarparon del Callao, el puerto de la recién fundada ciudad de Lima, para conquistar las islas Salomón y, de paso, explorar la posibilidad de llegar a la Terra Australis Incognita, que más tarde resultaría ser el quinto continente:Australia.

Más de 400 personas componían la flota. La inmensa mayoría, 378, eran hombres, pero también viajaban en esa expedición 98 mujeres.

Isabel Barreto, tan valiente como ambiciosa, también se apuntó a ese viaje.

En busca del oro

No era raro que hubiera mujeres en ese tipo de viajes. La idea es que esas mujeres sirvieran para poblar las nuevas ciudades que se iban a fundar.

“Ya en el tercer viaje de Colón iban alrededor de un centenar de mujeres”, le cuenta a BBC Mundo el hispanista Juan Francisco Maura, profesor en la universidad estadounidense de Vermont y autor, entre otros, del ensayo “Españolas de Ultramar”.

Durante tres meses, la expedición navegó por el océano Pacífico en busca de las islas Salomón, tratando de alcanzar la latitud que Mendaña había anotado en su primer viaje.

Pero los instrumentos de navegación eran entonces muy arcaicos. No encontraban las islas y la vida a bordo se hacía cada vez más difícil: los víveres escaseaban y sobre todo el agua dulce, el bien más preciado, estaba a punto de agotarse.

Por fin, el 21 de julio de 1595 avistaron tierra.

Pero no eran las islas Salomón. Mendaña se dio cuenta de que los pobladores de aquel lugar no hablaban la misma lengua que los nativos con los que había contactado en su expedición anterior a las Islas Salomón, y también su aspecto físico era diferente.

Y, sobre todo, allí no había ningún río lleno de oro.

Aquellas islas efectivamente no eran las de Salomón. En cualquier caso, Mendaña tomó posesión de ellas y las bautizó islas Marquesas de Mendoza en honor al marqués de Mendoza, el virrey del Perú.

Hoy se las conoce simplemente como Las Marquesas.

Abel Aubert du Dupetit-Thouars (1793-1864) en Tahuata, islas Marquesas, dibujado por Maximilien Radiguet-Rene (1816-1899), 1842.

FUENTE DE LA IMAGEN – DEA / J. L. CHARMET/VIA GETTY IMAGES

Abel Aubert du Dupetit-Thouars (1793-1864) en Tahuata, islas Marquesas, dibujado por Maximilien Radiguet-Rene (1816-1899), 1842.

Los marqueses de las Salomón

La expedición se hizo de nuevo a la mar.

Durante dos meses más siguieron navegando por esos mares desconocidos, en durísimas condiciones de salubridad e higiene.

La vida a bordo cada vez era más insoportable. Y muchos tripulantes empezaron a poner en duda la capacidad y autoridad de Mendaña.

Para colmo la Santa Isabel, una de las cuatro naves que habían zarpado del puerto del Callao, desapareció un día en mitad de la noche y nunca se volvió a saber nada de ella ni de sus pasajeros.

En septiembre de 1595, cuando estaba a punto de desencadenarse un motín a bordo, la expedición avistó por fin una nueva isla a la que Mendaña llamó Santa Cruz.

El adelantado pensaba que había vuelto a equivocarse, sin embargo esta vez sí que habían llegado a las islas Salomón, concretamente al extremo sur de las mismas y en particular a una isla que actualmente se llama Nendö.

islas salomón

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Cuando llegaron a las islas Salomón, Mendoza pensó que habían vuelto a equivocarse.

Medaña decidió desembarcar y fundar allí algunas ciudades, incluida la de Santa Isabel, así llamada en honor a su esposa.

Don Álvaro y doña Isabel se convirtieron también en marqueses del Sur, aunque sus posesiones en aquellas tierras se limitaban a cuantas cabañas. Allí tampoco había oro.

La vida fue muy complicada desde el principio.

No solo había enfrentamientos con los nativos y excesos contra ellos, sino que también surgieron conflictos entre los propios navegantes, cansados de las duras condiciones de vida que tenían que soportar y decepcionados por la total ausencia de oro.

Los ánimos estaban cada vez más encendidos.

Y entonces llegó la fiebre: probablemente, una epidemia de la malaria.

Una mujer al frente

En un solo mes murieron 47 personas, incluido Álvaro de Mendaña.

Pero antes de morir Mendaña nombró a su esposa, la marquesa del Sur, heredera de todos sus bienes, su sucesora como gobernadora de esas islas y adelantada de la expedición.

Por primera vez en la historia de la conquista española, una mujer estaba al frente de una expedición naval. Porque el adelantado es jefe de la expedición, la máxima autoridad, un grado que equivale al de almirante.

¿Cómo ejerció Isabel Barreto su autoridad al tener en sus manos las riendas de esa expedición?

Según el navegante portugués Pedro Fernández de Quirós, piloto mayor de aquella expedición, la adelantada trataba con una crueldad inhumana a las personas bajo su mando.

Pedro Fernández de Quirós

FUENTE DE LA IMAGEN – CREATIVE COMMONS

El navegante portugués Pedro Fernández de Quirós dijo sobre Isabel Barreto que tenía “carácter varonil”.

“De carácter varonil, autoritaria, indómita y despótica”, la describió Quirós, quien aseguraba que la expedición había logrado salir adelante gracias a él.

No se sabe si esa versión es verdad o si forma parte de una campaña de desprestigio que el piloto mayor habría emprendido contra Isabel Barreto para tratar de quedarse con su puesto.

De hecho, y con el objetivo de hacerse con el mando de la expedición, se cuenta que Quirós instigó varias rebeliones tanto a bordo como en tierra.

Se cuenta, por ejemplo, que fue el responsable del asesinato de varios nativos de las islas Salomón, buscando con esas muertes que la población local se alzara contra Isabel Barreto.

A pesar de que es el relato de Fernández de Quirós el que ha perdurado hasta hoy, muchos lo cuestionan y muestran a Isabel Barreto como una auténtica heroína.

“Demostró unas excepcionales dotes de mando y la dureza que se requería para someter a la obediencia a hombres rudos y aventureros”, señala el hispanista Juan Francisco Maura.

“Muy bien sabía doña Isabel que si no provocaba cierto miedo en los marineros y soldados, difícilmente podría mantener esperanzas de llegar viva a puerto. No creo que existiese otra posibilidad teniendo en cuenta la situación límite por la que estaban pasando”.

Una travesía trágica

La situación era tan insostenible que la expedición decidió abandonar la isla de Santa Cruz.

La flota puso rumbo hacia las islas Filipinas, entonces bajo dominio español. La travesía hasta Manila fue de nuevo una pesadilla: muchas personas murieron a causa de las fiebres y del escorbuto.

Un segundo barco con todo su pasaje se perdió. Y un tercer barco, el San Felipe, se separó de la nave capitana, pero logró llegar tiempo después a Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago de las Filipinas.

El 11 de febrero de 1596 el galeón San Jerónimo arribó finalmente al puerto de Manila, 10 meses después de haber zarpado del Callao.

Quedaban a bordo menos de 100 personas de las más de 400 que habían iniciado la travesía, a las que habría que sumar otras 40 que sobrevivieron en el San Felipe.

Pero habían logrado una gesta increíble: habían recorrido la mayor distancia surcada por naves españolas en el siglo XVI: unas 3.600 leguas marinas, alrededor de 20.000 kilómetros.

Tahuata, Polinesia francesa

FUENTE DE LA IMAGEN – SYLVAIN GRANDADAM/GETTY IMAGES

Para llegar hasta las islas Marquesas, los navegantes tuvieron que recorrer cerca de 20.000 kilómetros.

Habían sido los primeros en cruzar el Océano Pacífico por el hemisferio sur. Y habían regresado con la certeza de la existencia de un quinto continente, Australia, al que entonces bautizaron como Australia del Espíritu Santo en honor a Felipe III de España, rey de la casa de los Austria.

Ante todo eso, la adelantada de los Mares del Sur fue recibida en Manila como una heroína.

Tres meses después de su llegada a Filipinas, Isabel volvió a casarse; contrajo nupcias con Fernando de Castro, un hombre emprendedor.

Y aunque la Reina de los Mares del Sur nunca regresó a las islas de las que era marquesa, ella y su nuevo esposo navegan de vuelta al Nuevo Mundo en un viaje arriesgado en el que tuvieron que afrontar varias grandes tormentas.

Pero, a su regreso a Perú, lograron hacer una fortuna vendiendo los exquisitos productos orientales que habían comprado en Filipinas, y entre los que se encontraban suntuosas sedas de China.

La única adelantada de la historia murió en 1612, a los 45 años, en Castrovirreyna, una población minera de Perú donde su marido era gobernador.

Se sabe por el testamento que dejó que había logrado su sueño de ser una mujer adinerada; poseía 11 esclavos y numerosas joyas y objetos de valor. Y dejó ordenado que el convento de las Clarisas de Lima dijera por ella 2.000 misas en los seis meses siguientes a su fallecimiento.

“Lo que se sabe sobre ella aún es muy superficial y se basa en el retrato muy negativo que hace de ella el portugués Pedro Fernández de Quirós”, dice Juan Francisco Maura.

“Pero estoy seguro de que en diferentes archivos españoles, en Filipinas y en Perú debe haber información sobre ella que todavía no se ha investigado”.

“Yo desde luego la admiro. Es cierto que debía de tener muchísimo carácter, pero fue un personaje formidable”.

Imagen de la portada: Gentileza de BBC News Mundo

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Irene Hernández Velasco

Sociedad y Cultura/Historia/Perú/América Latina/Mujeres/Caribe.

La Malinche: la desafiante vida de la mujer más despreciada de la historia de México.

La indígena Malintzin se convirtió en una de las más polémicas de la historia de México.

Su nombre es sinónimo de traición y de toda una manera de pensar en México.

Ser un “malinchista” suele encender los ánimos en una discusión entre los mexicanos que a lo largo de cinco siglos han aprendido que eso es ser traidor a la patria.

La Real Academia Española lo define como tener “apego a lo extranjero con menosprecio a lo propio”.

Pero el Diccionario de Mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua va más allá y lo define como un “complejo”: “Que tiene complejo de apego a lo extranjero”.

Y es que el malinchismo es algo que ha estado fijado en la mente de los mexicanos desde la llegada de los conquistadores españoles en 1519, hace ya 500 años.

La idea del malinchismo tiene como figura originaria a una mujer conocida como “la Malinche”, quien pasó de ser heredera de un padre poderoso a esclava y al final traductora, consejera y amante del conquistador Hernán Cortés.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Tanto las crónicas hispanas como los códices indígenas ponen a la Malinche como figura clave de la conquista.

Sin embargo, durante generaciones ha sido reducida a una traidora no solo en el imaginario colectivo, sino también en la narración de la historia predominante.

“La Malinche es considerada como la que tiene la culpa de todas las desgracias nacionales y de todas las batallas perdidas en la historia de México”, dice a BBC Mundo el historiador José Antonio Flores Farfán.

Pero advierte: “Esta idea del malinchismo, de atribuírsele a una sola mujer, es un gesto muy machista, muy misógino”.

Y es que la reducción de la vida de la Malinche a un papel traidor para los pueblos originarios de México resulta cada vez más insostenible a la luz de las investigaciones históricas modernas.

“Esa es una ideología que no quiere ver la complejidad de la historia”, rebate Flores Farfán.

La princesa desechada

Los historiadores han debatido durante mucho tiempo cuáles fueron los orígenes exactos de la Malinche, pero estudios indican que nació al final del siglo XV.

Su nombre en la lengua náhuatl, la hablada por los aztecas, era Malintzin o Malinalli. Pasó sus primeros años de vida en la zona sureste del estado de Veracruz, cerca de Coatzacoalcos.

La Malinche

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Malintzin nació en el seno de una familia poderosa, pero pronto cayó en desgracia.

El cronista Bernal Díaz del Castillo, quien acompañó a Hernán Cortés en sus travesías, relató en una de sus obras que a Malintizn le correspondía ser heredera de los dominios de su padre.

Era hija de un cacique local que falleció cuando ella era una niña, por lo que su madre, Cimatl, contrajo matrimonio con otro jefe indígena de la zona con quien concibió un varón.

El conflicto de quién era el heredero del cacicazgo fue solucionado cruelmente para Malintzin.

“Para que en ello no hubiese estorbo, dieron de noche a la niña a unos indios de Xicalango, porque no fuese vista, y echaron fama que se había muerto”, explica Díaz del Castillo.

En el mercado de Xicalango, la niña fue comprada como esclava y finalmente cayó bajo el dominio del cacique de Tabasco.

Entregada a Cortés

Hernán Cortés había emprendido su campaña por la conquista de México cuando se enfrentó al pueblo maya de Tabasco en la batalla de Cintla en la que resultaron victoriosos los europeos.

El cacique del lugar, para “apaciguar” al español, le hizo varios regalos como una veintena de esclavas entre las que estaba Malintzin.

Hernán Cortés

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Hernán Cortés consiguió la conquista de México para la corona española en 1521.

Como en ese tiempo era aceptado el concubinato (barraganía) pero solo con mujeres bautizadas, Malintzin recibió la purificación de la fe católica y el nombre de Marina.

Entonces fue entregada por Cortés a su capitán Alfonso Hernández, pero el conquistador pronto descubrió el gran valor que tenía la mujer que sabía náhuatl y maya, así como sus variantes.

Y más allá de eso, pronto Cortés la hizo su propia amante cuando ella tenía 15 años.

“De una condición noble a la de esclava, abandonada y negada por su padres, pasa a muy temprana edad a manos de desconocidos, violada por los invasores castellanos en la pubertad”, describe Flores Farfán.

En su travesía hacia la toma del Imperio azteca, entre 1519 y 1521, la mujer dejó de ser Malintzin y Marina, y se encumbró en lo más alto de la avanzada conquistadora como Doña Marina.

La Malinche en una ilustración de una caravana conquistadora

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Los documentos gráficos de la época mostraron en un lugar dominante a la Malinche en la expedición de Cortés.

Doña Marina

Tanto los documentos de los cronistas de la época como los códices indígenas muestran cuál era la alta posición que alcanzó la joven indígena apenas salida de la adolescencia entre los conquistadores.

“Doña Marina tenía mucho ser y mandaba absolutamente entre los indios en toda la Nueva España (…). Sin doña Marina no podíamos entender la lengua de Nueva España y México”, decía el cronista Díaz del Castillo, quien la veía como una mujer “entrometida y desenvuelta”.

Sin embargo, su posición iba más allá de ser una simple traductora con los emisarios de los pueblos, incluidos los del imperio azteca.

Como han comprobado varios expertos el revisar los documentos históricos, logró el entendimiento entre culturas sin el cual la conquista pudo haber sido mucho más violenta.

La Malinche en un códice prehispánico

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Varios son los códices prehispánicos que muestran a la Malinche en su labor de mensajera y consejera.

“El multilingüismo la puso en un lugar muy privilegiado. Pero también se le consideró la cara visible de Cortés en el sentido de la interpolación que podía tener con pueblos originarios”, explica Flores Farfán.

“Era una mujer que tenía mucho poder”, añade.

¿Traidora de su sangre?

El pueblo al que pertenecía la Malinche también era súbdito de los aztecas, cuyos gobernantes imponían duros tributos por los cuales no generan simpatías, sino lo contrario.

Cortés supo de la enemistad de los pueblos indígenas y le sacó ventaja al buscar aliados locales para enfrentar a los aztecas, entre ellos los totonacas y los tlaxcaltecas.

A la Malinche se le atribuye haber usado su conocimiento de la lengua, cultura e idiosincrasia indígena para poner el tablero cargado a favor de los conquistadores.

En particular se le culpa de una de las más grandes masacres de la conquista en Cholula, de la que las crónicas españolas le atribuyen el descubrimiento de una conspiración para matar a Cortés.

Unos 6.000 cholultecas murieron a consecuencias de la venganza de los conquistadores. Y muchas muertes más hasta la caída del Imperio azteca son vinculadas a la Malinche, quien “traicionó” a su propia sangre.

Dibujo de la conquista

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La matanza de Cholula fue una de las mayores masacres de la conquista de México.

Pero una revisión de la información disponible del caso de Cholula y otras batallas no da evidencias de que Marina haya sido la responsable, opina Flores Farfán.

“La historiografía hispana crea un hada madrina, que, locamente enamorada de Cortés, defiende fielmente los intereses castellanos”, sostiene el historiador.

“Que fuera traidora es un lugar común. Se le transfieren responsabilidades que le corresponden a otros, y en particular a los mercenarios que masacraron a la población originaria”, añade.

La “chingada”

Desde la década de 1960, movimientos feministas comenzaron a hacer una revisión de quién fue realmente la Malinche y qué papel jugó en la conquista española.

A partir de entonces, se empezó a desentrañar que no fue solo la traductora que se unió a los españoles sino una mujer desechada por su familia por su género, esclavizada, violada y pasada “de mano en mano” hasta ser entregada a los españoles.

Cortés y Catlina Juárez

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Tras la conquista, Cortés se reunió con su esposa, Catalina Juárez, y la Malinche quedó de lado para él.

Doña Marina no solo estuvo al servicio de Cortés como mensajera y consejera, sino también como amante con quien procreó a Martín Cortés, quien es el primer mexicano mestizo conocido con nombre y apellido.

El poeta Octavio Paz en “El laberinto de la soledad” incluso la ejemplifica como epíteto de la “chingada”, una de las expresiones con más carga peyorativa del español mexicano.

“Si la chingada es una representación de la madre violada, no me parece forzado asociarla a la conquista, que fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias”, escribe Paz.

“El símbolo de la entrega es doña Malinche, la amante de Cortés. Es verdad que ella se da voluntariamente al conquistador, pero éste, apenas deja de serle útil, la olvida”, añade.

Y esa es la suerte que corrió la Malinche, a quien en sus textos y memorias Cortés la deja en el olvido.

No así en el imaginario de los mexicanos, donde hasta la actualidad queda bien fijada como la traidora.

Imagen de la portada: Gentileza BBC News Mundo

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo, Ciudad de México por Darío Brooks.

Sociedad y cultura/México/Historia/América Latina/Mujeres

Nuestro bendito país…

Nuestro país…tan maravilloso y tan dividido; con niños hambrientos, padres buscando en contenedores o cartoneando, agresión en aumento, oposición destructiva, oficialismo inmovilizado, justicia inexistente, políticos corruptos, payasos mediáticos que son patrocinados por la derecha ora la izquierda ora la voracidad de afuera y de adentro -empresarios apátridas y transnacionales sedientos de expoliación aún mayor a las ya obtenidas… dócil pueblo de ovejas que como rebaños hasta el cuesta tener valor para todos juntos -algo irrisorio de pedir- cantar nuestra canción patria con el final a pleno “O juremos con gloria, morir…” Como podemos hablar de gloria; sin moral…sin orgullo…sin honestidad…sin ser lo suficientemente críticos de nuestros actos cívicos y más de los que pensamos con ese dejo de soberbia; pensando estúpidamente que somos “los mejores …simplemente de la nada”.

Para todos ellos, vaya esto. Parece que no se hubieran enterado de la realidad bien “argenta”. Perdónanos Señor; no sabemos desde siempre lo que hacemos…

Sí deseas profundizar sobre este artículo; cliquea por favor en lo escrito en “negrita”. Muchas gracias.

La encuesta

Se “prometió” pero no se “realizó”

Una de las claves a dilucidar sobre el porqué de la derrota del oficialismo en las PASO, derrota apalancada fundamentalmente en la no concurrencia a las urnas masivamente como forma de protesta, es observar el peso de diversos factores de preocupación en la decisión de voto, incluida la no concurrencia.

Estas son las preocupaciones dominantes de los electores que permanecieron indecisos hasta último momento, la mayoría votantes del FTD en 2019 y buenas imágenes del Presidente, La Vicepresidenta y el Gobernador bonaerense.

Como se observa, los temas socioeconómicos dominan ampliamente la agenda de preocupaciones de estos electores claves en el resultado de la elección a punto de que casi el 60% de los temas que preocupan son desempleo, bajos salarios y precios. A contrario sensu el tema coronavirus ocupa apenas el 1,4% de las preocupaciones, señal de la exitosa campaña de vacunación bonaerense que literalmente borró el tema sanitario de la agenda de problemas.

No hay duda alguna que las socioeconómicas fueron las causas de la derrota electoral del oficialismo, efecto de una política económica que no satisfizo las expectativas de sus propios votantes del año 2019 que optaron por ausentarse de la elección antes que darle el voto a la oposición neoliberal por la memoria reciente del daño que en los cuatro años de gobierno de Macri debieron soportar.

Estos electores ausentes apelaron para no concurrir a votar, incluso a manifestar síntomas de Covid.

Los ausentes son fundamentalmente segmentos medios y medios bajos que representan al 40% de la población ubicada entre el tercer y sexto decil de ingresos de la pirámide de estratificación social.

Son sectores que se apropian del 24% del ingreso total mientras que el 10% más rico toma hoy el 32% del ingreso total.

Segmentos muy castigados por la caída en el poder adquisitivo del salario que, junto a jubilaciones y pensiones, representa la modalidad dominante de ingresos de su grupo familiar junto a complementos de changas y cuentapropismo precario.

Son segmentos alejados de los salarios por sobre el promedio general de la economía – que hoy es de $86.000 – e integrantes de los hogares cuyo jefe forma parte de los dos millones de trabajadores formales que reciben salarios por debajo de la línea de pobreza de su hogar.

Electores que están muy lejos de ser impactados por la suba del piso de ganancias a $175 mil y sin beneficiarse tampoco de la saga de subsidios del Gobierno ni su trama clientelar. Estos segmentos medios y medios bajos ausentes en las PASO, descansan su ingreso básicamente en jubilaciones, pensiones y salario mínimo complementados por changas y son los más refractarios a ingresar en la polarización creciente y habitual que signa el comportamiento electoral en las últimas décadas.

En este universo de votantes indecisos primero y ausentes después votantes mayoritariamente al FDT en el año 2019 las fronteras de los diferentes relatos son líquidas y define su voto según las condiciones socioeconómicas que transitan y su memoria reciente del proceso de deterioro.

No es casual que estos segmentos, luego de permanecer indecisos finalmente no concurrieran a emitir su voto, puesto que sobre estos sectores medios y medios bajos opera aún la memoria reciente del descalabro macrista, tras cuatro años de gran daño social, eslabonado con la insatisfacción socioeconómica actual frente a una mejora prometida que no termina de llegar. Se “promete”, pero aún no se “realiza”.

De cómo definen estos segmentos claves su voto y concurrencia, dependerá el resultado final de la elección de medio mandato definitiva, en particular será decisivo para marcar la distancia que el oficialismo actual obtenga sobre la coalición opositora, porque como se observa en este relevamiento de la estratégica Provincia de Buenos Aires, el triunfo del Frente de Todos sobre Juntos por el Cambio parece a priori muy complejo, aun faltando bastante tiempo relativo para las elecciones de noviembre y las intenciones de reversión por parte del oficialismo.

GP.

Artemio López

*Director de Consultora Equis.

Producción periodística: Silvina L. Márquez. Encuesta

El matemático colombiano galardonado en el premio de ciencia más grande del mundo.

Sebastián Hurtado, egresado de matemáticas de la U. Nacional, recibió el reconocimiento New Horizons in Mathematics Prize de los premios Breakthrough, reconocidos como los “premios Óscar de la Ciencia”.

Esta semana tuvo lugar la décima edición de los premios Breakthrough, conocidos como el “Oscar de la ciencia”, en los que se reconocen a los genios del mundo que trabajan en las ciencias fundamentales: Ciencias de la vida, Física fundamental y Matemáticas.

El galardón exalta los descubrimientos revolucionarios en estas tres áreas y destaca el trabajo de investigadores jóvenes que, iniciando su carrera, están logrando avances inimaginables con el reconocimiento “New Horizons”  (Nuevos Horizontes). Entre esos investigadores jóvenes, este año fue reconocido el matemático colombiano Sebastián Hurtado Salazar, “por sus contribuciones para probar la conjetura de Zimmer”, un problema matemático con el que se casó desde que inició su doctorado. 

Si desea conocer al premiado, cliquee a continuación. Muchas gracias. (Puede conocer más sobre la vida de Sebastián Hurtado y sus estudios aquí)

Una conjetura es un juicio, una afirmación que se supone cierta, pero que no ha sido probada ni refutada. Cando alguien demuestra su veracidad, pasa a un nivel de prestigio superior: teorema. La de Zimmer, saltándonos los detalles técnicos, tiene que ver con la simetría de nuestro universo y de los universos matemáticos. Busca entender varios espacios en varias dimensiones. 

Hurtado dedicó gran parte de su vida académica a estudiarla y, aunque parecía el tipo de conjetura que podría mantener a la gente ocupada durante bastante tiempo, e incluso, toda una vida, antes de lo esperado y con el trabajo conjunto de otros dos científicos, Federico Rodríguez Hertz (Argentino) y Zhiren Wang, lograron demolerla.

Sebastián Hurtado es matemático de la Universidad Nacional de Colombia, hizo estudios de maestría en el Instituto de Matemáticas Puras y Aplicadas en Río de Janeiro y realizó su doctorado en la Universidad de Berkeley, en California, donde el estudio de las simetrías se convirtió en su obsesión, que hoy lo lleva a recibir este importante reconocimiento. (Le recomendamos ingresar al siguiente link: El robot desarrollado por colombianos que fue portada en la revista “Science Robotics”)

Los galardones otorgados

El premio Breakthrough entregó este año 15,75 millones de dólares en premios por descubrimientos que conducen a las vacunas hoy usadas para el COVID-19, tratamientos para enfermedades neurológicas y relojes cuánticos de una precisión sin precedentes.

“La respuesta científica y médica a el COVID-19 no ha tenido precedentes, y dos de los premios de este año son por avances que jugaron un papel importante en esa respuesta”, asegura la fundación que otorga estos reconocimientos en un comunicado. Se trata de las innovadoras vacunas desarrolladas por Pfizer / BioNTech y Moderna que han demostrado su eficacia contra el virus se basan en décadas de trabajo de Katalin Kariko y Drew Weissman. “Convencidos de la promesa de las terapias de ARNm a pesar del escepticismo generalizado, crearon una tecnología que no solo es vital en la lucha contra el coronavirus en la actualidad, sino que también es muy prometedora para futuras vacunas y tratamientos para una amplia gama de enfermedades, como el VIH, el cáncer, autoinmunes y Enfermedades genéticas”, destacan.

Asimismo, la identificación y caracterización casi inmediata del virus, el rápido desarrollo de vacunas y el monitoreo en tiempo real de nuevas variantes genéticas hubieran sido imposibles sin las tecnologías de secuenciación de próxima generación inventadas por Shankar Balasubramanian, David Klenerman y Pascal Mayer. Antes de sus invenciones, volver a secuenciar un genoma humano completo podía llevar muchos meses y costar millones de dólares; hoy, se puede hacer en un día a un costo de alrededor de $600. Esto resultó en una revolución en la biología, permitiendo la revelación de una diversidad genética insospechada con importantes implicaciones desde la biología celular y del microbioma hasta la ecología, la medicina forense y la medicina personalizada.

Por otro lado, destacan, mientras algunos exploran el mundo físico con una precisión cada vez mayor, los otros estudian las fronteras de los espacios abstractos alucinantes.

Takuro Mochizuki trabaja en la interfaz de la geometría algebraica (donde las soluciones a los sistemas de ecuaciones aparecen como objetos geométricos) y la geometría diferencial (donde las superficies lisas se despliegan en múltiples dimensiones complejas). “Mochizuki superó inmensos desafíos técnicos y conceptuales para extender los límites del conocimiento profundamente en un nuevo terreno, extendiendo la comprensión de los objetos llamados módulos de holonómicos para incluir variedades con singularidades, puntos donde las ecuaciones en estudio ya no tienen sentido. En el proceso, ha dado una base completa al campo, resolviendo todas las conjeturas básicas de larga data”. Recibió el galardón en Matemáticas.

En física Hidetoshi Katori, de la Universidad de Tokio, y Jun Ye, del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología y la Universidad de Colorado recibieron el galardón por sus contribuciones sobresalientes a la invención y desarrollo del reloj de celosía óptica, que permite pruebas de precisión de las leyes fundamentales de la naturaleza.

Imagen de portada: Gentileza de El Espectador -Cortesía Universidad de Chicago.

Fuente: El Espectador – América Latina/Personalidades destacadas/ Premios Internacionales/”Oscar de la Ciencia”/ Noticias del mundo/ Sociedad.

CDMX abre sus “ventanas arqueológicas” hacia el pasado glorioso.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México inauguró la exposición “El Pabellón de las Ventanas Arqueológicas”, en la Casa del Marqués del Apartado, ubicada en el centro histórico de la Ciudad de México. Se trata de un recuento de los vestigios encontrados en el antiguo Recinto Sagrado de Tenochtitlán.

La exposición incluye cinco esculturas mexicas, tres de ellas descubiertas en la propia Casa del Marqués del Apartado, y dos cráneos procedentes del Huey Tzompantli. También contiene fotografías, videos y maquetas que hacen un repaso de los descubrimientos más importantes en torno a estos espacios.

La primera de estas ventanas es una escalinata prehispánica que formó parte de un templo, instalada en la misma Casa del Marqués de Apartado en 1901 y remodelada para dicha exposición.

Las más recientes se ubican en la calle de Guatemala donde hace 11 años se descubrió el Templo de Ehécatl (Dios del Viento) y en 2015 encontraron parte del Huey Tzompantli del Templo Mayor.

Raúl Barrera Rodríguez, responsable del Programa de Arqueología Urbana del INAH, explicó que en el Centro Histórico existen 42 ventanas arqueológicas distribuidas en 16 inmuebles y la vía pública, a través de las cuales se pueden admirar no solo restos de templos y palacios mexicas, también de casas de conquistadores españoles, iglesias cristianas, casas del gobierno virreinal y vestigios del siglo XIX.

Por su parte, la arqueóloga Lorena Vázquez destacó la importancia de estas ventanas arqueológicas, las cuales dijo “consisten en partes o fragmentos de los templos del recinto sagrado de Tenochtitlán. Obviamente no es de los más de 78 templos que dicen las fuentes históricas, pero sí son unas porciones importantes de estos edificios”.

Todos los arqueólogos coinciden en que todavía hay mucho por descubrir en las profundidades del Centro Histórico de la Ciudad de México.

“Tenemos un gran potencial arqueológico en el subsuelo. Creo que nos hace falta mucho por conocer. Afortunadamente se ha avanzado en cuanto a la identificación de vestigios arqueológicos”, concluyó Raúl Barrera Rodríguez.

“El Pabellón de las Ventanas Arqueológicas” estará abierto martes, miércoles, viernes y sábados de 10 am a 3 pm durante todo el mes de noviembre. El acceso será con el boleto de ingreso al Museo y Zona Arqueológica del Templo Mayor.

El Gobierno de México conmemora los 500 años de la caída de Tenochtitlán.

CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El Gobierno de México conmemora en la plaza principal del Zócalo, en el Centro Histórico de la capital, los 500 años de la caída de Tenochtitlán, corazón del imperio prehispánico mexica que sucumbió tras un sitio comandado por la expedición española de Hernán Cortés en 1521, apoyada por pueblos originarios sublevados.

“Hoy 13 de agosto se cumplen 500 años de la caída de la toma de Tenochtitlan, vamos a recordar a la gran Tenochtitlán en el Zócalo es muy importante recordar este día y no olvidar”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en conferencia de prensa.

El prolongado cerco hizo colapsar al poderío mexica en la urbe que estaba enclavada en una isla del lago de Texcoco en el actual Valle de México, hoy disecado, que comenzó el 31 mayo de 1521 y terminó el 13 de agosto con la caída del imperio mexica, también conocido como azteca, aludiendo al origen de ese pueblo nómada, Aztlán, que llegó dos siglos antes desde un lugar mitológico en el norte del país.

Al mismo tiempo, las autoridades mexicanas van a expresar “el compromiso de seguir luchando contra la opresión, contra las invasiones, las conquistas, y las ocupaciones militares”, dijo el jefe de Estado.

La plaza principal del Zócalo frente al Palacio Nacional, residencia presidencial, y la Catedral Metropolitana, ha sido engalanada con reproducciones de dioses prehispánicos mexicas y una reproducción a escala del Templo Mayor de Tenochtitlán, hallado en febrero de 1978 durante una construcción de obras de electrificación.

Contra el racismo

El presidente mexicano hizo una reivindicación del combate al racismo y a la discriminación.

En su alocución reafirmó su compromiso de “desterrar el clasismo, el racismo, la discriminación, que reine siempre la justicia, la igualdad, y la fraternidad”.

La maqueta iluminada en el centro del Zócalo fue inaugurada la noche del jueves por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y la esposa del mandatario, la periodista e investigadora Beatriz Gutiérrez Müller, que preside la coordinación nacional de Memoria Histórica y Cultural.

Gutiérrez Müller leyó un fragmento de la crónica de Bernal Díaz del Castillo, soldado español que vivió con Cortés los días de la conquista, que narró en una crónica publicada en 1623.

En la ceremonia nocturna de encendido de la iluminación, que permanecerá hasta el mes de septiembre, cuando se conmemoran 200 años de la consumación de la Independencia, la esposa del mandatario leyó el texto que describe “las aguas que rodean esta isla pequeña que era Tenochtitlán, la importancia de las canoas, las flechas, los gritos, el ruido de los tambores, los caracoles”.

También destacó que la antigua capital prehispánica tenía “el poder espiar al rival desde donde disparaban los españoles, con armas de pólvora″.

La titular de Cultura de la capital, Vannesa Bohórquez, anunció en un pronunciamiento que “la conciencia del presente ilumina la proeza del recuerdo de la civilización mexica que hoy emerge de sus entrañas para mostrarse en plenitud y para ser motivo de orgullo de todas y todos los mexicanos”.

La funcionaria capitalina dijo que Tenochtitlan es el “corazón de la Anáhuac” como se conocía a la región del altiplano central actual, que abarcaba el imperio mexica, dominador de otros pueblos originarios: “Es la piedra angular que nos fundamenta y fortalece”.

La plaza y los edificios de los gobiernos federal y capitalino han sido decorados con figuras iluminadas de serpientes emplumadas que representan al dios de la sabiduría Quetzalcóatl, mezcla de pájaro y serpiente; la diosa de la tierra Tlaltecuhtli; el dios del sol Tonatiuh, y la diosa de la luna Coyolxauhqui, con decoraciones de la arquitectura original mexica.

La reproducción del Templo Mayor de la antigua urbe en el centro del Zócalo tiene una proporción de 35% del tamaño original, con 16 metros de altura, 25 metros de frente, y 27 de profundidad; mientras que para iluminar la plaza se utilizaron 10.000 focos multicolores, 15.000 nodos para pantallas y 15 kilómetros de escarcha de colores.

Imagen de portada: Gentileza de Sputnik

FUENTE: Sputnik – Instituto Nacional de Antropología e Historia de México

Arte y Cultura/Historia/Exposición/Ciudad de México

Piel cobriza de azucar…

Mira que
eres tan bonita,
como el destello
de un cometa
en una noche
profunda.

Tus pies
livianos
tal cual plumas,
te regalan
ese andar
tan liviano
como flotando
sobre el
propio suelo.

Ojos negros,
piel cobriza
llevas contigo,
un cuerpo
de Venus
no profanado.

Como no
mirarte mujer,
todos te esperan
también tus amigas
a que llegues,
para alumbrar
con tu risa
desterrando
cualquier llanto.

Imagen: Gentileza Pinterest – Vigs Buy

EMPLEO. Cuanto más avanzan los robots sobre nuestros trabajos y que puestos seran los mas afectados.

El 16,3% de las ocupaciones existentes tiene alto riesgo de automatización en la Argentina, según un reciente estudio; los sectores de ingresos más bajos se verían más perjudicados, aunque con los avances de la inteligencia artificial esa tendencia está bajo revisión.

“Decime, papá, ¿existe el año que viene?”, le pregunta la inquieta y siempre vigente Mafalda a su padre, que, con un gesto serio, no disimula su desconcierto por lo que acaba de escuchar. “¡El año que viene! ¿Existe realmente? ¿O será una de las tantas cosas que se dice que vienen y luego no vienen? ¿Eh?”, insiste la niña en la escena familiar que muestra una tira de la historieta de Quino.

Las preguntas sobre el futuro son una constante de la humanidad. Y hay momentos en los que, de manera especial, surgen inquietudes centradas en el mundo del trabajo. Desde hace un tiempo, se extienden las investigaciones que intentan cuantificar el efecto que, a una o dos décadas de distancia (quizá más, quizá menos), tendrán las crecientes y cada vez más aceleradas innovaciones tecnológicas en la cantidad de empleos. ¿Deberán resignarse cada vez más puestos a causa de las transformaciones? ¿En qué medida otras nuevas ocupaciones laborales compensarán esa pérdida? ¿Se está previendo una preparación adecuada para las oportunidades que llegarán, o para un trabajo en convergencia con las máquinas?

Una de las conclusiones de no pocos analistas es que más relevante que quedarse con pronósticos numéricos, cuyo nivel de acierto depende de una serie amplia e incluso cambiante de factores, resulta analizar el impacto que la transformación deja en la estructura del mercado de trabajo (por los cambios en el tipo de perfiles requeridos) y en la distribución del ingreso de una sociedad. Aclaración: se trata del impacto que habrá y del que ya hay: suele decirse que muchos empleos del mañana hoy ni siquiera existen, pero es también cierto que, en buena medida, las actividades implicadas en los trabajos actuales no eran siquiera imaginables cuando muchos de quienes las hacen eran chicos y, eventualmente, estaban en el sistema educativo.

“La automatización será probablemente una amenaza mayor para la igualdad social que para el empleo en general”, concluye, entre otros puntos, un trabajo reciente del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas), de la Universidad de La Plata.

El estudio titulado “El riesgo de la automatización en América Latina”, se propuso identificar el grado de riesgo de las ocupaciones en seis países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

Se llegó a dos conclusiones, porque se trabajó con dos metodologías: una de ellas es que el 16,7% de los empleos existentes tiene alto riesgo de ser reemplazado por máquinas (16,3% es el dato para la Argentina); en la otra hipótesis, el 62% de las ocupaciones (59,9% en el caso de nuestro país) tienen elementos que las harían altamente susceptibles de ser automatizadas, un índice que es mucho más elevado para posiciones como las de personal de ventas (78,5%), atención al cliente (71,6%) o asistencia en la cocina (86%).

¿Por qué la diferencia entre ambas conclusiones? En el caso de la segunda alternativa citada, el trabajo se basó en el método usado por los investigadores Carl Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, en 2013. 

En su momento, la conclusión de este estudio, respecto de que el 47% de los empleos de los Estados Unidos tenía alto riesgo de ser reemplazado en un horizonte de quizá una o dos décadas, tuvo bastante difusión, pero también, con el tiempo, hubo varias críticas, como la que advierte que la automatización de determinadas tareas atribuibles a una ocupación no es motivo suficiente para indicar que un puesto podría quedar eliminado, tal como sugería el estudio.

Por eso, según explica a LA NACIÓN Leonardo Gasparini, director del Cedlas y uno de los autores del trabajo, otra metodología desarrollada por Melanie Arntz, del Centro Leibniz de Investigación Económica Europea, se ocupó luego de hacer un trabajo más fino para identificar qué tareas hay realmente en cada puesto. “Hay empleos que aparecían como completamente automatizables en la metodología de Frey y Osborne, que en esta otra metodología sólo lo son parcialmente”, agrega el economista.

El informe del Cedlas señala que, por la estructura del mercado laboral en América Latina, el porcentaje de puestos con elevado riesgo de automatización que se obtiene sobre la base de la metodología de Arntz, es bastante más alto que el que arrojó una estimación hecha para países desarrollados (9%). 

Y eso se explica porque en nuestra región (para la cual se tomó información de los institutos oficiales de estadística y se la trabajó con una base de datos desarrollada por el Cedlas y el Banco Mundial) los empleos de ingresos bajos y medios tienen más peso que en las economías industrializadas. Hay que tener en cuenta también que las estimaciones incluyen tanto el trabajo formal como el informal, este último de incidencia muy significativa en los países latinoamericanos y en la Argentina en particular.

En este punto está una de las más fuertes luces de alerta: la mayor vulnerabilidad ante la automatización de tareas se da entre quienes están peor ubicados en la pirámide socioeconómica y, también, entre quienes tienen menos años de estudios. 

En cuanto a sectores, el riesgo es mayor en el comercio, los restaurantes y hoteles, el transporte, las comunicaciones y el servicio doméstico (frente al promedio general de 16,7%, en esos sectores el índice llega hasta el 25%). Bastante más bajo resulta el índice en tareas de enseñanza (4,4%), o en servicios sociales y de salud (7,1%).

El impacto en los ingresos

¿Qué puede implicar una mayor automatización de tareas y un mayor uso de la inteligencia artificial en materia de ingresos de una población? 

En primer lugar, hay una cuestión sobre la cual advierte el informe mencionado y que hace a las dificultades para establecer pronósticos: el hecho de que un puesto o varias tareas de un puesto puedan ser hechas por máquinas no quiere decir que ello vaya a pasar realmente y, en todo caso, podría ocurrir en uno o en otro plazo según el lugar que se mire (dependerá de muchos factores y de decisiones de política pública y de gestión privada).

Y, por otra parte, el desplazamiento de un trabajador de su puesto puede llevar a una de varias situaciones: que la persona vaya a la desocupación o a la inactividad, que sea reubicado en la misma empresa, en función de que se crearían nuevas oportunidades, o que encuentre otra ocupación que, probablemente, estaría en el sector informal y le aportaría ingresos más bajo e incluso más inestables. Una predominancia de la primera y de la última de las opciones llevará a un incremento de la desigualdad.

Operarios ensamblan un robot que esculpe en mármol en una empresa italiana

Operarios ensamblan un robot que esculpe en mármol en una empresa italiana – AlessAndro GrAssAni /nyt – NYTNS

El economista Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella y estudioso de estos temas, aclara que tiende a ser pesimista y expresa: “La incidencia en los salarios tiene que ver con qué tan sustitutiva o complementaria es la automatización respecto de lo que hace la persona; si se reemplaza a alguien por una máquina, entonces habrá una sobreoferta para esa función, porque el trabajador competirá con sus pares y con la máquina, y entonces sí habrá un efecto negativo en el salario; si se trata de gente que trabaja con una máquina y eso hace que aumente la productividad laboral, posiblemente habrá menos demanda ahí, porque se necesitarán menos trabajadores para producir lo mismo que antes; pero, a la vez, como el puesto es más productivo, los salarios deberían subir, si es que el mercado paga la productividad marginal de los factores”.

Todo ello está cruzado por otras cuestiones, advierte, como el hecho de que hay firmas tecnológicas, por ejemplo en la economía de plataformas, que se desarrollan en un marco de escasa competencia que les sea significativa y que contratan a trabajadores no sindicalizados, lo cual aporta un elemento para pensar en salarios que tienden a reducirse y en desigualdades sociales que corren el riesgo de ampliarse.

En su reciente libro Dinosaurios y Marmotas, Levy Yeyati dice que el debate sobre estos temas se profundizó en los últimos años con la aceleración de la robotización industrial y las aplicaciones de la inteligencia artificial. “Reemplazan no ya nuestro trabajo manual rutinario, sino nuestros cerebros”, plantea.

El riesgo de la automatización es más alto en trabajos de baja y media calificación que implican tareas rutinarias

El riesgo de la automatización es más alto en trabajos de baja y media calificación que implican tareas rutinarias

“Los nuevos artefactos inteligentes compiten hoy con el analista financiero y con el ingeniero petroquímico. En la medida en que los robots ganan flexibilidad y capacidad de aprendizaje también podrán sustituir a empleos hoy protegidos: el auto sin conductor reemplazaría al chofer; el robot, al personal de limpieza”, ejemplifica. Sobre el último punto, ya se vieron imágenes en los últimos meses de una barredora autónoma recorriendo calles finlandesas.

Requerirán que quienes los ocupen reciban una preparación especial, eso sí, pero los analistas también señalan que las propias innovaciones generarán empleos que hoy no existen, en una dinámica emparentada con las de otras épocas de cambios. 

Empleos que van desde los vinculados al mantenimiento de las máquinas, hasta los que implican controlar los procesos de inteligencia artificial, como los que el informe de 2019 de la Comisión Mundial sobre el Trabajo del Futuro por el centenario de la OIT señaló que deberían existir, si se pretende que el ser humano maneje al algoritmo y no el algoritmo al ser humano.

El tipo de sustitución a la que lleva la inteligencia artificial, afirma Levy Yeyati, produce lo que llama un “ahuecamiento” en la oferta de empleos de remuneraciones medias, para los cuales habría menos posibilidad de crecimiento que para los de bajos y altos ingresos, con el consecuente efecto en el deterioro de la distribución del ingreso.

Ese efecto, denominado de “polarización” por algunas investigaciones, no se demuestra en particular para el caso de América Latina, según destaca el estudio del Cedlas, que señala que en la región el riesgo sigue siendo considerablemente más alto para trabajos de baja y media calificación que implican tareas rutinarias.

Recalcular en tiempos de coronavirus

Y la pandemia y las cuarentenas, ¿cómo inciden en todo esto? “Aceleran el proceso de automatización -responde Gasparini-, porque, en el mundo, las empresas que tenían un grado de robotización avanzado son, naturalmente, las que han sufrido menos el impacto de las medidas de aislamiento, y eso incentivó a más firmas a incorporar más tecnología”.

De todas formas, esas decisiones dependen de muchos factores. Y en la Argentina, advierte el sociólogo Agustín Salvia, coordinador de la Encuesta de la Deuda Social de la UCA (Universidad Católica Argentina), “están la crisis de la actividad y los problemas como la alta carga tributaria y la falta de inversiones”.

Sí existe un grado importante de digitalización, dice, en sectores como el agropecuario, que ocupan poca mano de obra.

Salvia considera que “el Estado va por detrás”, en cuanto a las acciones necesarias de cara a los desafíos planteados, pero “los fenómenos de transformación de los procesos de producción ocurren en una u otra medida en la práctica, independientemente de lo que hagan las políticas”.

Algo que se verificó en pandemia y sobre todo en las cuarentenas, según un análisis hecho por la economista Roxana Maurizio, es que, así como las empresas con mayor desarrollo tecnológico son las que más pudieron seguir operando pese a las restricciones, fueron los trabajadores con más formación y con mejores ingresos los que mayormente siguieron con sus tareas. 

“Los asalariados formales, de mayor nivel educativo, adultos, y que realizan tareas profesionales, técnicas, gerenciales y administrativas” son quienes han podido hacer un mayor uso de la modalidad del teletrabajo, cuenta Maurizio, investigadora del IIEP (UBA-Conicet), respecto de las conclusiones del estudio, publicado recientemente por la OIT, que incluyó a la Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Perú y Uruguay.

Los asalariados formales de mayor nivel educativo son quienes han podido hacer un mayor uso de la modalidad del teletrabajo en pandemia

Los asalariados formales de mayor nivel educativo son quienes han podido hacer un mayor uso de la modalidad del teletrabajo en pandemia – Shutterstock.

Concretamente, en el segundo y el tercer trimestre de 2020, entre el 40 y el 60% de los asalariados con nivel educativo universitario trabajó desde sus casas, mientras que entre quienes no completaron el nivel primario los valores fueron inferiores al 4%, según consigna el informe.

Más allá de acelerar ciertos cambios tecnológicos, con limitaciones según el país y el contexto, la pandemia bien puede estar acrecentando las desigualdades sociales. 

No solo por los efectos heterogéneos sobre el empleo, sino también por las consecuencias en la población en edad escolar, dada la mayor incidencia que las dificultades de la falta de presencialidad tuvieron en los sectores con menores recursos. Ese impacto no tendría una reversión más o menos cercana como la de las fuentes laborales, sino que sería más persistente.

El vínculo entre años de educación y riesgo de automatización de tareas laborales aparece abordado en el trabajo del Cedlas: “La proporción de trabajos con alto riesgo es más alta para quienes tienen ciclo secundario incompleto”, se concluye, a la vez que se advierte que más de un tercio de los trabajadores en América Latina se encuentra en este grupo de baja calificación. 

El riesgo alto de automatización alcanza su punto máximo a los 11 años de educación. Y para quienes cuentan con 17 o más años de formación, la tasa es de alrededor de 3%.

La educación, el desafío central

Es hacia la educación y hacia el enfoque de los planes de estudios donde los especialistas apuntan en primer lugar, a la hora de analizar qué hacer frente a las transformaciones del mundo del trabajo.

“No hay que pensar en la educación como más de lo mismo, más presupuesto, más computadoras, más horas en el aula o estudiando en casa -señala Levy Yeyati en su libro-. 

La formación requerida por las nuevas tecnologías es mucho más específica; exige una actualización de programas y formatos y, sobre todo, de los educadores”. Y agrega que, más allá de que siempre se debaten temas vinculados a los ciclos primario y secundario como herramientas para la inclusión y la movilidad social, desde el punto de vista del desarrollo económico la reforma educativa debe involucrar “fundamentalmente a la educación terciaria, sobre la que el Estado suele tener una incidencia menor”.

Gasparini aporta: “En teoría, aún hay tiempo para que muchos niños y jóvenes adquieran capacidades que les permitan en el futuro conseguir empleos en sectores más intensivos en capital humano”. 

Pero también señala que educar con foco en lo que viene “es una tarea inmensamente difícil, que en la Argentina no viene teniendo éxito”.

Cuando la pobreza afecta a casi la mitad de la población y cuando uno de cada dos trabajadores es informal, como ocurre en nuestro país, la vía educativa no parece una respuesta suficiente. Levy Yeyati desafía: “¿Debemos condicionar el modelo de desarrollo a los déficits de oferta laboral presente, por ejemplo, resistiendo la tercerización para preservar puestos de mala calidad y remuneración, o debemos aggiornar la oferta laboral con una reforma educativa y un mejor entrenamiento de los trabajadores activos para elevar la productividad y el salario real?” 

Y se responde: “Probablemente, un poco de ambas cosas”, lo que implicaría proteger el trabajo existente y, al mismo tiempo, preparar a las personas para lo que se demanda y se demandará, y estimular actividades de alta calificación.

El cuidado de personas mayores no puede ser reemplazado por máquinas y es una ocupación que tiende a crecer

El cuidado de personas mayores no puede ser reemplazado por máquinas y es una ocupación que tiende a crecer – RICARDO PRISTUPLUK – LA NACION

Entre las capacidades más valoradas, pensando en el futuro, ganan relevancia algunas que no están referidas a los conocimientos duros. “Las tecnologías de la información y la comunicación eran los trabajos del futuro hace 20 años; ahora son los del presente y en el futuro pueden ser reemplazados; por eso se pone el énfasis en las competencias blandas” vinculadas con puestos “que son, en promedio, de calificación medio baja y que sufren la paradoja de ser demandadas pero mal remuneradas”, dice Levy Yeyati.

La empatía, la capacidad de escucha y de diálogo son, por ejemplo, centrales para las tareas de cuidado de personas, relacionadas con la mayor expectativa de vida y con la necesidad de que entren en juego esas cosas que, al menos por ahora, solo están en quienes tienen un corazón que late y que siente.

FUENTE: LA NACIÓN – IA – Automatización – Empleo – Sociedad – Por Silvia Stang