Palpita corazón…

Palpita corazón, palpita y no te detengas,
parece ser que una desconocida se aproxima.
¿Que dices? Como pretendo pedirte ello,
sin siquiera saber de quien hablo.

Mira corazón, tu más que nadie lo sabe
que toda posibilidad de amar te enternece.
Y eso es lo que ocurre,
solo conocemos nuestras voces.

Su hablar confiado, su voz cantarina
me alegra el alma, cada vez que ella me llama.
¿Qué soy muy confiado?
Dime tu, que como ya te dije el que todo lo sabe,
cuando el amor es amor, si te mientes
al planificarlo todo, no vendrá… ¿Me entiendes?

Vamos ahora, amigo. Convéncete
como yo, ya lo estoy.

Qué bueno tenernos…

Sé que te incomoda
que mi mirada se pose en ti
en forma frecuente.

Te produce rubor, lo se
pero no puedo ni debo dejar de hacerlo,
por lo tanto que te amo.

Tus cabellos trigueños
que se deslizan hasta tu cintura,
tu piel morena que es como la seda,
tus labios rosados, tentación plena.

Doy gracias de ser correspondido,
ya que de no tenerte
no sé qué sería de mi vida…

Amar sin miedos…

Allá en donde la ladera
de la verde serranía,
se cortaba en las aguas cristalinas
del arroyo límpido que corría
lento, buscando su refugio final.

Allá bajo los árboles centenarios
en qué nos prometimos para siempre,
amarnos sin detenernos ante
nada ni nadie en el mundo…

Tal como éramos, noche cerrada yo
amanecer placido y soleado, tu.

Veloz y verborragia mi habla,
el silencio frecuente en la tuya.

Y sin embargo, tan parecidos
en dar y pensar primero en el otro,
como si ello, nos hiciera más fuertes
en nuestro andar juntos por la vida,
alcanzando juntos aquella silenciosa
promesa, que el amor nos propusiera.
Que felices somos, sin temores
y a corazón abierto…

No te olvido

Me detuve hoy, sorprendido
pero no pude siquiera moverme,
mis pies quedaron atornillados al piso
ante la sorpresa infinita de verte
después de tanto tiempo.
.
Fuimos para ambos, el amor primero.
El primer beso, nuestro despertar sexual
en esa cabaña del bueno del viejo Juan,
que con su complicidad le usábamos
para encontrarnos y alejarnos de curiosos.

Corríamos por el vergel de las plantas
y de las flores, hasta que en el verano
nos tirábamos al río que estaba cerca,
jugando y riéndonos emocionados
por estar siempre juntos apoyándonos
y alentándonos uno al otro en sus sueños.

Nos besábamos bajo la glorieta de glicinas
y en la noche, mirábamos las estrellas
aguardando esa misteriosa y fugaz que cayera
para sellar nuestro compromiso de amor sin tiempo.

Te amé y seguiré amando hasta el último suspiro.
Me aleje de ti, para no verte sufrir.
Mis malos momentos de aquel entonces,
podían dañarte y quise evitarte dolor alguno.

Doy gracias, que no me has reconocido
no hubiera sabido que decirte,
aun mi corazón…continua sollozando.

Un sueño

Tus letras supieron apasionarme,
luego al escuchar tu voz me conmoví.

Algo en mi interior, quiso saber más de ti.

Imaginaba tu sonrisa, tus labios aguardando
que los míos se posaran en los tuyos,
tomarte de tu cintura suavemente
y abrazarte como nunca lo habían hecho.

Conocernos primero, ya que
aprendí a quererte teniendo tan poco.

Pensaba en como seducirte para amarte con pasión genuina
eternamente, como si fueras una deidad preciada.

Luego supe que eras un imposible,
pero quien me quita el haberte soñado.

Te recuerdo

Si supiera donde encontrarte
iría presuroso solo para verte,
amaría por igual tus finos rasgos
de tu hermoso rostro del ayer.

Tu cabello suelto hasta la cintura,
tus ojos castaños, tus manos suaves
como la espuma de las olas en la playa,
aquella en donde nos conocimos
y donde seguramente nuestras almas,
vagan aun tomadas de la mano.

Tus labios carmesí, que más de una vez
fueron míos y que su sabor quedo para siempre.

Daría lo que no poseo por volverte a ver
solo una vez, para decirte que has sido
uno de los grandes amores de mi vida.

El deseo cumplido

El viento húmedo y caluroso
golpeaba la ciudad amurallada
de Cartagena, la ciudad mágica
con balcones multicolores por sus flores.

Sus cabellos ocultaban su rostro
una y otra vez, sin resultado
trataba de descubrir su rostro moreno
de pie frente a la Torre del Reloj.

La noche anterior, él le había prometido
amor eterno luego de beber un ron
donde Fidel, donde ambos bailaron
con frenesí acompañados por las palmas
de quienes al verlos, se maravillaban.

Hacía tiempo ya, que deseaba
ser rescatada por un amor sincero.
La sedujo durante una semana
en el hostal en donde ella trabajaba.

La encandilo con sus palabras suaves
y neutras, sin modismos caribeños.
De nada le servía pensar un futuro
en Cartagena, a pesar de la Universidad
y su título de Filosofía y Letras.

Comenzó a inquietarse, como el tiempo.
Muchos que pasaban la adulaban,
invitándola como si exhibida, estuviera.

Suspiro cuando vio su clara sombra
en la puerta de la ciudad, andando
a su encuentro con un ramillete
en una mano y un pequeño paquete
en la otra, sorpresa que no esperaba.

Se besaron, tomo las flores…
el al mismo tiempo que le entrego
lo que llevaba, le dijo que la amaba
y que abriera el pequeño paquete.

Quedo encandilada ante el anillo,
no porque le propusiera matrimonio.
Si no por invitarla a vivir juntos
y comenzar a sorprenderse ambos,
para conocer sus almas y locuras.