Diana Aurenque, filósofa: “El amor solo es posible porque somos animales enfermos”.

Su primer libro en español -Animales enfermos- fue un éxito de preventa: algo poco usual para un libro de filosofía. En el texto, Diana Aurenque lleva el concepto de enfermedad hacia otro nivel: es esa falta de salud la que nos hace humanos. Y también la que nos hace amar.

A los 30 años, Diana Aurenque era oficialmente doctora en Filosofía de la Universidad de Friburgo. Estaba en Alemania, era 2011 y, desde allá, buscó trabajó en Chile, enviando su currículum a todas las universidades que pudo, aunque no le fue bien. 

Entonces se activó el azar: leyó por casualidad un aviso en el que buscaban un filósofo que quisiera especializarse en ética médica, para trabajar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Tübingen, una de las más antiguas de Alemania. Pedían que el postulante tuviera especialidad en Nietzsche.

“Yo en realidad me había especializado en Heidegger, pero para la entrevista me volví experta en Nietzsche”, bromea la filósofa Diana Aurenque, quien se preparó, postuló y quedó en el cargo. “Estuve cuatro años en Tübingen, y ese puesto cambió mi vida. Mi jefe era filósofo y además médico, y profundizamos en temas que me parecieron fascinantes: la eutanasia, el aborto, la intervención de los cuerpos. Temas ético-médicos que tenían mucha conexión con lo público”, cuenta Aurenque, actual directora del departamento de Filosofía de la Universidad de Santiago (Usach), la misma en la que estudió Pedagogía en Filosofía −antes de irse a Alemania− y adonde volvió en 2015.

Hace dos años, en plena pandemia y con la expertise en el ámbito de la ética médica y la filosofía de la medicina, Diana Aurenque comenzó a aparecer cada vez más en medios de comunicación, en entrevistas y columnas, abordando diversos temas públicos. 

Participó antes de la pandemia en Congreso Futuro, y en actividades que rápidamente la posicionaron como referente en cuanto a la divulgación de la filosofía. “Creo en el rol político y en la democratización de la filosofía. Mientras más personas lean filosofía, mejor. No significa que vayan a ser más felices, pero sí serán sujetos más conscientes y empoderados de su situación”, dice.

Un ímpetu que la llevó a escribir su primer libro en español llamado Animales enfermos (Fondo de Cultura Económica), que se lanzará el próximo sábado 23 de abril en pleno Paseo Bulnes −el mismo barrio donde vive− afuera de la Librería del Fondo. El texto fue un éxito de preventa, algo poco común para un libro de filosofía. Tal vez por la extraordinaria habilidad de Aurenque de escribir temas que podrían parecer densos, con pluma liviana e inteligente, sin dejar de lado la argumentación robusta.

“Somos ‘animales enfermos’ en comparación con el animal no humano, porque requerimos de una serie de mecanismos ajenos a la naturaleza para asegurar nuestra existencia”, dice la filósofa, para aludir a la tesis del libro. “Si comparamos al ser humano con otros mamíferos, el humano es sumamente deficitario y dependiente. No nacemos caminando, necesitamos cuidado por muchos años. Requerimos ropa, zapatos, casas”, añade.

Así, la “enfermedad” es una condición existencial. En sentido biológico, porque mientras vivimos nos enfermamos (y finalmente terminamos por morirnos). Y en el sentido filosófico, entendiendo que vivimos siempre con una carencia que es la que nos lleva a razonar, creer, crear y armar todo un sistema para sobrevivir. 

Es decir, la enfermedad es al mismo tiempo un poder. “Todo lo que nos rodea es una construcción. Pero no porque seamos poderosos creadores, sino porque biológicamente somos tan vulnerables, que todo lo demás es una construcción que nos permite ser y existir. Somos un maravilloso “animal enfermo” que sabe ser “sano” de una y mil formas; una y mil veces”, dice Aurenque, quien en su libro navega por temas como la ética, la dietética, la terapia, los cuerpos, la vejez o la muerte. Y termina con un capítulo magistral dedicado al amor.

“Me parece que el amor −en sus diversas formas− es una de las expresiones más claras de nuestra extraña condición animal; porque independiente de las diversas formas en las que podamos definir, vivir o comprender el amor, pese a muchas diferencias culturales y particularidades subjetivas, concordaremos en que el amor refiere a un vínculo afectivo que, sin ser realmente necesario o imprescindible para el vivir biológico, sin tratarse de una necesidad básica material como lo es alimentarnos, cobijarnos o descansar, lo consideramos como tan o más vital que ellas. Porque seamos claros: si el amor tiene conveniencia, dependencia, utilidad u obligación, entonces ya no es amor”, dice la filósofa.

¿Cómo defines el amor?

Amar significa muchas cosas. Y además, hay amores distintos: amor romántico, amor de padres y madres a hijos (y viceversa), etc. Algo común a todos ellos es, quizás, que se trata de un vínculo de los más fuertes que nos afectan y que nos obliga a decidir y actuar acorde a ese sentir. 

Pero, el amor no es una pulsión, una emoción irracional, como a veces se cree, sino que es un sentir que tiene, como observó Pascal, su propia racionalidad.

Decir “te amo”, por ejemplo, significa decir: siento amor por ti, pero no como uno siente otras emociones −ira o tristeza− que vienen y van. 

El amor es algo que quiere permanecer. En cada “te amo” se dice un sentir actual que alberga una intención de futuro, un anhelo por eternizarse. El amor es una de las maravillosas ficciones que nos dan sentido, miseria o alegría en nuestras vidas. Y que es posible precisamente porque somos animales enfermos.

Entonces, ¿la salud tiene que ver precisamente con el amor?

Si la “salud” en sentido humano −como quiero mostrar en el libro− es un asunto tan plural (pues hay distintas “saludes”), pero a la vez tremendamente personal y multidimensional, y el amor al mismo tiempo es uno de los fenómenos y experiencias que más nos determinan en la vida, uno que más nos marca e importa, entonces el lugar y sentido que le demos a este fenómeno, concepto o experiencia, tendrá mucho que decir respecto de cuán “sanos” o “enfermos” nos sintamos.

En el libro dices que el amor es intrínsecamente complicado.

El amor romántico siempre es un “rollo”; un estar “enrollado”. 

Porque el amor tiene muchas dimensiones, capas que lo constituyen: hay los componentes biológico-evolutivos (en nosotros por ser animales; el goce, la atracción o el apego), los psicosociales y los culturales. Todos estos tienen algo que ver en cómo, a quién y porqué amamos. 

Pero hay que agregar: el amor hoy es más difícil que antes porque se le cree como a un nuevo Dios: al amor le pedimos todo y de él, esperamos todo. 

Pero, curiosamente, pedimos todo sin realmente cumplir con lo único que el amor quizás requiere: amar al otro como otro. Hay muchos “yoes” que se repiten y quieren en sus parejas copias de sí mismos o, extensiones de sus ideales, pero poco amor y entrega al otro: con sus resistencias, complejidades y propias bellezas.

Claro, como lo que cuentas de Heidegger en tu libro. Cuando él le escribe a Hanna Arendt traduciendo a San Agustín, señalando que “amo” significa: quiero que seas lo que eres.

Exacto. Es una idea del amor que precisamente va en contra de la idea del amor con la que uno crece: la de posesión del otro. Siempre se dice que nadie posee a nadie; pero en la práctica, pienso que todos alguna vez hemos caído en entender el amor en términos de propiedad. ¿Y cómo no caer? Cuando el amor ocurre, nos ocurre, interrumpe el curso “normal” de la vida, nos vuelve “locos” a todos y, al menos por un momento, hace la vida más linda, colorida e interesante. Porque, como decía antes, el amor se siente y quiere eternizarse; pero la voluntad de amor no garantiza y, pienso, hasta lo espanta. Ante ese anhelo por eternidad que surge del amor, deberíamos recordar que se vincula no al amor que yo siento, sino al amor que el otro me provoca, justamente, porque es ese otro. Dejar ser es quizás lo más difícil de amar, y curiosamente, debería ser lo más fácil.

* El lanzamiento del libro Animales enfermos se realizará en Paseo Bulnes 152, a las 17 hrs, y será presentado por el escritor y divulgador argentino Darío Sztajnszrajber.

Imagen de portada: Gentileza de La tercera. Chile.

FUENTE RESPONSABLE: La Tercera. Por Daniela González. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Filosofía/Amor/Psicología

Quiero estar con vos…

Es tal cual dicen
algunos,
el amor verdadero
es solo
el amor imposible.

Dentro de
mi pecho amante
se que por vos
en este transito
de mi vida,
daría todo
por ser correspondido.

Pero no soy necio,
el amor
como en tantas
otras cosas,
se juega de a dos
y a diferencia
de otros,
debe contener
una llama
que se encienda
en cada beso,
en cada abrazo,
en cada roce.

No es ya
como el pasado,
en que el amor
se jugaba
con la triste fantasia
de ser
para toda
la vida,
pero es mas
que suficiente
verlo transformado
en algo
que ambos
compartimos
y cuidamos.

Por ello
mi sorpresa
de hoy,
en que
nuevamente
diste una
esperanza.

Ten por seguro
que cuando te
envuelva
en besos, apasionado
veré si como antes
sigo sintiéndote
vibrar,
cuando
a escondidas
en el jardín 
de tu casa,
alguno
te robaba.

Bien sabes
que vivo por vos,
porque seré
todo aquello
que tu mano toque,
palpitando
mi corazón
ante cada sonrisa
que me regales
cada día.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Las cosas que no te conté: una mirada adulta sobre el fin del amor.

Las cosas que no te conté, drama de William Nicholson protagonizado por los excelentes Annette Bening y Bill Nighy, propone una mirada adulta y emotiva sobre las separaciones.

Si hay algo sobre el amor que es de carácter casi indiscutible es que si no se cultiva entre quienes se aman, muere lentamente. El vínculo muta, pero ya no es amor. Partiendo de la base de una ruptura inesperada, Las cosas que no te conté propone una muestra sobria y elegante del talento que tienen Annette Bening y Bill Nighy.

Edward (Bill Nighy) toma la decisión de dejar a su mujer, Grace (Annette Bening), tras 29 años de matrimonio. 

A partir de este momento, cada uno de ellos, a su manera, buscará la forma de rehacer su vida en un pequeño pueblo costero cerca de los acantilados de Hope Gap. 

La raíz emotiva de la situación permite que William Nicholson, el director, analice en profundidad las cargas y secretos que subyacen en las relaciones largas, y que son transmitidas de padres a hijos.

Si lo deseas, cliquea aqui

Las cosas que no te conte – Trailer subtitulado

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Los diálogos tienen una carga dramática fuerte y es muy acertada la elección de que sean Bening y Nighy los responsables de expulsar los parlamentos dado el amplio abanico de matices por los que transitan sus composiciones. 

A la dupla de actores se suma Josh O’Connor (el príncipe Carlos en la serie The Crown) en una muy lograda interpretación de un hijo huidizo que no asume los demonios vinculares que lo persiguen. 

Bajo una atmósfera escénica calma, Las cosas que no te conté narra duras verdades en forma sensible, humana y despojada de redundancias. 

Mientras la pareja se desconecta, el efecto de conexión entre espectadores y el melodrama crece, al punto de encontrar puntos de pertenencia en los estados de dolor de Edward y Grace. 

Las cosas que no te conté puede ser un tanto melodramática pero el peso de las interpretaciones levanta la experiencia.

Dirección: William Nicholson.

Elenco: Annette Bening, Bill Nighy, Aiysha Hart, Josh O’Connor, Nicholas Burns, Rose Keegan, Sally Rogers, Steven Pacey y Nicholas Blane.

Imagen de portada: Gentileza de El Destape

FUENTE RESPONSABLE. El Destape. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Amor/Convivencia/Crisis/Cinematografía

Fuimos…

Me enamoré
de vos,
como saboreando
ese elixir único
que solo
una vez llega
en la vida.

Lo nuestro
fue frenético
quizás
disparatado,
pero que
importaba,
si nos teniamos
los dos,
mal le pesara
a mucha gente.

Tantos años
han pasado
y aún recuerdo
cada cosa
que juntos
emprendimos.

Pero siempre
hay peros,
fue cuando
poco a poco
el silencio
nos fue
atrapando
en un no
retorno.

Fue abriendo
un abismo,
que provoco
esa distancia
que creció
día a día,
apurando
un final
impensado.

Por ello,
solo me quedan
los recuerdos
de aquellos
que fuimos.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Chavela Vargas y Frida Kahlo: así fue la relación prohibida entre dos mujeres volcánicas.

Chavela Vargas describió a Frida Kahlo como “un ser de otro mundo”. Entre tequilas de más y celos, cayó perdidamente enamorada de ella. Ésta es su historia.

Si deseas profundizar sobre esta entrada, cliquea por favor donde se encuentre escrito en “negrita”.

Chavela Vargas nunca escondió su lesbianismo. Por el contrario, la noche que conoció a Frida Kahlo, no tuvo empacho en hacerle saber que estaba interesada en ella. Conectadas por un amigo en común, las dos mujeres se encontraban en puntos diferentes de su desarrollo artístico y profesional. Por una parte, Vargas ya era un referente en las rancheras y boleros mexicanos; Kahlo apenas despegaba en el círculo de intelectuales que rodeaban a su pareja itinerante, Diego Rivera.

En el trance del éxito profesional, incluso a mediados del siglo XX, Chavela Vargas tenía claro que quería algo con Frida Kahlo. Un amigo pintor la invitó a la Casa Azul, en una de las múltiples fiestas que organizaba Rivera en Coyoacán. Ése fue el día en el que la cantante de rancheras encontró “una golondrina emprendiendo vuelo” en la unciera de Frida Kahlo. Ésta es la historia apasionada de dos mujeres volcánicas.

Al son de ‘Quédate esta noche’

Retrato de Frida Kahlo por su padre en 1926. Crédito: Carl Wilhelm Kahlo Kauffmann / Wikimedia Commons

“Fue un deslumbramiento al verle la cara, los ojos”, narró décadas después Chavela Vargas sobre su primer encuentro con Frida Kahlo. En el documental que lleva su nombre, Chavela (2017), la mujer asegura que la pintora “no era un ser de este mundo“:

“Sus cejas juntas eran una golondrina en pleno vuelo. Sin tener todavía la 

madurez de la mujer en mí, pues era muy niña, presentí que podía amar 

a ese ser con el amor más entregado del mundo, el amor más atado del mundo”.

Como vieja amiga del tequila y el mezcal, Vargas aprovechó el reconocimiento que tenía entre los invitados para tomar una guitarra y ponerse a cantar. Al son de Quédate esta noche, Frida Kahlo entendió que no tenía escapatoria: le sería prácticamente imposible escapar de la energía de una mujer en erupción.

Y efectivamente: Chavela Vargas se quedó esa noche con Frida Kahlo. Incluso con Diego en casa, la cantante visitaba a su nueva amante con frecuencia. Hubo un tiempo, según documentan medios nacionales, en que la pintora le pidió que se quedara a vivir con ella en la Casa Azul de Coyoacán, en la Ciudad de México.

Retrato de Frida Kahlo y Diego Rivera. Crédito: Carl Van Vechten / Wikimedia Commons

Para entonces, era bien sabido que llevaba una relación abierta con su esposo —que tenía un gusto particular por otras mujeres— quien, además, alentaba sus encuentros con personas de su mismo género.

Las visitas constantes se convirtieron en estancias más prolongadas. Entre sexo, cafés y conciertos privados en Coyoacán, su relación se hizo estrecha y cariñosa. Vargas contaba que, desde el estudio en la Casa Azul, le cantaba a Frida Kahlo todos los días —incluso cuando su enfermedad se hizo más grave, y ya no podía caminar más.

Golondrina que no emprende el vuelo

Wikimedia Commons

El fragmento de la carta que Frida Kahlo envió a un amigo suyo sobre Chavela Vargas es bien conocido. Se conserva como parte del acervo de la Casa Azul, actualmente un museo en la capital mexicana. En ella, la artista describe su primer encuentro con la cantante de rancheras. Así lo documenta La Silla Rota:

“Hoy conocí a Chavela Vargas. Extraordinaria, lesbiana, es más se 

me antojó eróticamente. No sé si ella sintió lo que yo pero creo que 

es una mujer lo bastante liberal que si me lo pide no dudaría un 

segundo en desnudarme ante ella. Cuántas veces no se te antoja 

un acostón y ya. Ella repito es erótica. ¿Acaso es un regalo 

que el cielo me envía?,” escribió Kahlo.

Con ese mismo impulso apasionado, Frida Kahlo intentó que Chavela Vargas se quedara en su casa más tiempo del que la cantante pudo darle. Con el tiempo, su problema de alcoholismo, mal carácter y franca necesidad de explorar otros horizontes hicieron que emprendiera el vuelo —mientras la golondrina que tenía Kahlo entre las cejas no podía despegar.

SPECIAL / NOTIMEX / Notimex via AFP

Para entonces, Kahlo padecía ya consecuencias severas del accidente que tuvo cuando era joven. Tenía que moverse a veces en muletas; otras, en silla de ruedas. Según el recuerdo de Chavela Vargas, éstas fueron las palabras de Frida Kahlo cuando se despidieron definitivamente:

“Lo sé. Es imposible atarte a ninguna vida de nadie. 

No te puedo atar a mis muletas ni a mi cama. Vete.”

Y no volvió. Y no volvieron.

Chavela Vargas no miró atrás, porque tenía la convicción de “morir en el escenario” cuando fuera su momento, según documenta El País. Aunque la pena acongojó durante años a Frida Kahlo, la artista mexicana murió poco tiempo después, en 1954. Después de varios desencuentros con Diego Rivera, y la franca desconexión en su columna vertebral, Kahlo murió con dolor en el cuerpo y en el corazón.

No existe registro de que la cantante de rancheras haya ido a su funeral.

Imagen de portada: Frida Kalo y Chavela Vargas.

En exclusiva por Andrea Fischer. @www.twitter.com/abdreafis 

AMOR/BISEXUALIDAD/HISTORIACONTEMPORÁNEA/ LESBIANAS LGBTQ/ RELACIONES FELICES/RELACIONES POLIAMOROSAS/ RELACIONES SEXUALES

Fantasia 

Como si fueras una fantasía representada
ante mí en aquella figura tuya de aquel año,
en qué pequeñita te reflejabas en mis manos
cuando nos amábamos creando sueños
que construyeran nuestra propia historia.

Cuanto te ame, mejor dicho cuanto te amo
al volver a recordar aquel tiempo único,
perdurable en mi memoria hasta que mi tiempo
me murmuré suavemente que debo partir.

No importa, mis recuerdos quedaran en otro
que los replicara en una nueva vida,
y en el momento exacto como aquel que fuera
te tomara en sus brazos y te abrazara con fuerza
como si fuera yo, diciéndote “te amo”…

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Dejame ser…

De repente soltaste mi mano
en un ademán más que brusco,
¡zas! -me dije, otra escena de celos.

Tus cejas transformadas en una
y la frente que pusiste en forma altiva,
fue el preámbulo del torrente de tu enojo
-porque miras a otra, estando conmigo?-

Me detuve sonreí y te dije lo de siempre
-los ojos nos fueron dados para ver la belleza.
tanto de una hermosa mujer como de un paisaje.-

Furiosa como una leona herida te ibas,
pero no te detuve y te sujete de la cintura
y te susurre al oído ya agotado lo siempre
“sabes, no me ahogues, dejame ser…”.

Y proseguí “hubieras preferido a
que como a hurtadillas lo hiciera
en algún momento en que te distraias”.

O tú no lo haces con algún hombre
bien plantado con quien te cruzas,
amar es no ser propiedad de nadie
ni tú ni yo somos el objeto del otro.

¿Si lo nuestro tendrá futuro quién lo sabe?
vive el hoy deja atrás lo que hayas pasado,
disfruta nuestros besos, nuestras caricias
cuando dejamos impregnados nuestros cuerpos
en esas sábanas de mil hilos que sueles estrenar.

Dejame ser e intentalo tú también…

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Mi luz…mi guia…

Eres alba y noche cada día en el que vivo
iluminas mi vida con mi corazón en tus manos,
me proteges de la oscuridad de lo indeseado
eres mi fuerza y mi debilidad al mismo tiempo.

Como no amarte con ardiente pasión
y pretender vivir contigo esta ilusión,
deseando que sea un sueño inacabable
porque tú sin saberlo me enseñaste
a dejar de ser un vagabundo errante,
cuando ya creía que la magia del amor
por el tiempo ya vivido, era algo inalcanzable.

Dejaste de ser un deseo, una ilusión
para convertirte en mi hermosa compañera,
la que con su luz hizo que volviera a creer
por favor te ruego que no la apagues nunca,
porque sin ti mi vida no tendría más mañanas.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest. Reeditado

Esperame…

Que difícil
se hace
vivir sin vos,
que tortuoso
es pretender
salirme
de este ahogo,
que atenaza
cada noche
y cada dia
mi alma toda.

Me contento
sacando
del arcón
las viejas fotos,
en que nos vemos
jóvenes, felices
como siempre
lo fuimos
hasta que
partiste.

Que penoso
es sobrevivir,
ante la ausencia
del ser amado,
todo lugar,
cada cuarto
se hace inmenso
e inútil,
al escuchar
solo
mis pasos
una y otra vez,
dejando
transcurrir
el tiempo,
para
reencontrarme
contigo.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Antigua Roma. La sexualidad romana. Parte 2/2

¿Qué diferencia había entre una mujer casada y una concubina en el mundo romano?

Para tenerlo claro debemos seguir al jurista romano Paulo que lo definió de la siguiente forma “una concubina se diferencia de una esposa solamente en la consideración social en la que se la tiene”, lo que nos viene a decir es que una concubina no era considerada socialmente igual a su hombre como lo era la esposa. La ley romana decía que un hombre no podía tener una concubina al mismo tiempo que una esposa.

A pesar de estar clara la ley romana, los primeros que la incumplieron fueron los propios emperadores como fue el caso de Augusto, Marco Aurelio y Vespasiano.

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Jurídicamente las concubinas estaban muy desamparadas por las leyes romanas. 

Estas dependían de lo que los hombres le otorgaran. Las leyes romanas tenían claro que debían diferenciar claramente entre lo que es una esposa y una concubina. Si seguimos al jurista Numa Pompilio decía “Una concubina no tocará el altar de Juno. Si lo hace, le ofrecerá sacrifico con una oveja teniendo el pelo suelto”.

El concubinato es una figura que aparece rápidamente en el mundo romano y ya existía esta figura en la época de la monarquía romana, pero las concubinas tenían prohibido la adoración a la diosa Juno que era la diosa del matrimonio. El jurista Ulpiano decía “solamente esas mujeres con las que se tienen relaciones lícitas pueden ser concubinas sin temor a cometer un crimen”.

LA PROSTITUCIÓN

La prostitución en la historia de Roma fue evolucionando. De esta forma, en la antigua Roma, la prostitución era un símbolo de vergüenza. En la República Tardía en los inicios del Principado, la falta de reputación estaba reflejada en la ley y calificaba a sus practicantes como infames.

La primera documentación, que hace referencia a la prostitución romana lo encontramos en el Cuerpo de Derecho Civil que tiene su origen en los inicios del siglo VI a. C.

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Moneda romana sprintia

Todas las personas que se dedicaban a la prostitución no podían expresarse en la Corte, ni realizar acusaciones y no podían presentarse en candidaturas para la Magistratura.

Toda persona que ejerciera la prostitución debía estar registrada legalmente. La ley romana estipulaba la infamia y decía “no solamente una mujer que practica la prostitución, pero también quien lo ha hecho aunque haya cesado la práctica; la desgracia no es eliminada aunque se discontinúe la actividad”.

La infamia era la pérdida formal de una buena reputación y en el mundo romano era una gran herramienta cultural para la consecución del buen comportamiento de todos sus ciudadanos.

Esta pérdida de la buena fama debido a un comportamiento vergonzoso, como era la prostitución, representaba un estigma social y legal muy importante.

 Significaba la pérdida a los ciudadanos de muchos de sus privilegios.

El miedo a la vergüenza a los ojos de la comunidad, suponía un buen antídoto y era un modo de controlar socialmente el comportamiento decoroso de la ciudadanía.

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La famosa Copa Warren, se encuentra en el Museo Británico

La literatura romana da muestras de cómo eran utilizada estas formas de comportamiento y se trabaja sobre el comportamiento de estos dos tipos de mujeres: la bien educada que era virgen y puede esposarse y la prostituta que está por debajo del nivel social de los ciudadanos.

La literatura romana muestra de una forma muy sugerente el papel de la prostituta. Muchas veces se recurría a la prostitución como una metáfora.

 Eran vestidas y reconocidas por su vestimenta, con ropas chillonas hechas de seda transparente. Además, se distinguían por el uso de las togas, que eran ropas que solían usar los hombres romanos.

Los escritores romanos presentaban la prostitución de forma muy degradante para la mujer y la representaban como signo de impureza. La prostitución era asociada a la suciedad, lo que todavía le daba un rango social menor.

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Figura 1. Escenas de sexo en representaciones artísticas romanas: A) Detalle de mosaico (termas de Caracalla, Roma). B) Fragmento de vidrio (Metropolitan Museum, Nueva York). C) Pintura estucada (casa del Centenario, Pompeya)

Los proxenetas romanos también eran representados de forma infame. Estos eran mirados con desdén y estaban estigmatizados dentro de la sociedad romana. La ley decía “la ocupación de un proxeneta no es menos degradante que la práctica de la prostitución y el crimen por ello es incluido en las leges Juliae, como una pena preservada contra el marido que tenga ganancias monetarias por el adulterio de su esposa”.

Debemos saber, que los romanos vivían con marcados tabúes morales y sexuales. Todos aquellos aspectos de la práctica sexual que estaban socialmente reconocidos se desarrollaban dentro del matrimonio romano.

Dentro de la sexualidad romana los genitales femeninos y la menstruación eran vistos de manera negativa. No se permitía que se produjera alteración de los roles establecidos, así era muy mal visto que una mujer pudiera ejercer un rol dominante sobre el hombre.

Ser penetrado un hombre o hacer sexo oral a la mujer era considerado sexualmente como un rol pasivo. El sexo oral hacia la mujer era muy controvertido. Hay muy pocos datos sobre el lesbianismo entre romanas, pero parece claro que era un tabú más fuerte, que si lo realizaban dos hombres.

Las prácticas sexuales dentro del mundo femenino también variaban en función de la clase social a la que pertenecían. Las mujeres de clase baja, las extranjeras y las esclavas, tenían mucha más libertad sexual que las de clase alta, las matronas.

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Lo que sí era igual era el uso de afrodisiacos o las llamadas pociones del amor, utilizadas tanto por mujeres como por hombres. El sexo con mujeres embarazadas era socialmente muy aceptado. Hay textos donde se relata que Julia, hija del emperador Augusto aprovechaba su embarazo para tener relaciones sexuales con otros hombres, que no fuera su marido.

Hay un aspecto muy llamativo dentro de la sexualidad romana y es que en la época de la Roma imperial la violación era una práctica muy normal, muy diferente a la de otras culturas antiguas, que era muy castigado. Sin embargo, durante la monarquía la violación era considerada un delito y estaba penada con la pena de muerte o debía partir para el exilio el violador y se le confiscaban todos sus bienes.

Lo que se pretendía era preservar el valor de la castidad en las mujeres, el honor del padre si era virgen y el honor del esposo de la mujer casada. No podemos hablar de un atentado a la libertad sexual, porque las mujeres no podían decidir con quién mantener relaciones sexuales.

Las mujeres no tenían libertad en sus relaciones con los hombres. Estos consideraban el lesbianismo como algo excitante y morboso, pero estaba muy oculto en la sociedad, ya que la mujer de entonces sólo tenía la misión reproductora y no del disfrute de su sexualidad ni como elegir la forma del disfrute carnal. Una mujer que quería ser la pareja activa en una relación se le llamaba tribade, algo no consentido socialmente y penalizado.

La sexualidad romana era de total dominio del hombre que actuaba como un amo respecto a su esposa y esclavos, es decir, esta relación estaba basada en el sometimiento total al hombre.

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Relieve que muestra una pareja practicando sexo

El placer femenino era totalmente ignorado. La moral sexual romana se basaba en el binomio someter y ser sometido. 

Someter era un honor, mientras que ser sometido era absolutamente vergonzoso y más si este era un varón adulto libre. Sin embargo, si era un esclavo o una mujer se consideraba de lo más natural.

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Uno de los aspectos que llaman mucho la atención es que los romanos no practicaban el beso en la calle. Sin embargo, la ley dice que el esposo tiene el derecho al beso, es decir una mujer romana estaba obligada a besar cada día al marido en la boca.

Esto que nos resulta sorprendente ahora era una vieja costumbre romana y tenía la finalidad de controlar que la mujer no bebiera. Había una ley que prohibía beber vino a las mujeres, porque se decía que si una mujer bebía podía perder el control, porque podía favorecer y dar facilidades al adulterio por los efectos desinhibidores que produce el alcohol.

Habrá una segunda parte donde tocaré temas como el aborto, el infanticidio, las bacanales, las fiestas de las prostitutas, las monedas sexuales y las termas. Espero que les guste y no se pierdan la segunda parte.

Imagen de portada: Los frescos de Pompeya demuestran la importancia del sexo en la época.

FUENTE RESPONSABLE: nuevatribuna.es Por Edmundo Fayanás. Mayo 2017.

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Mujer/Sometimiento/ Desigualdad/Sociedad y Cultura.