Como un puzzle…

Como sacarte de este rincón
en donde cada uno guarda
para sí, los mejores momentos
remembranzas de aquel pasado,
en que para ambos sin dudarlo
el sentido de la vida era tenernos.

No será posible reemplazarte, dejare
que la soledad a los recuerdos se aferre,
sé que no lograre olvidarte ya inalcanzable,
único y cierto amor de una vida turbulenta.

Siendo tú recuerdo demasiado fuerte,
difícil será que pueda reemplazarte,
sería como encontrar esa última pieza
para construir nuevamente mi alma rota,
a sabiendas que en la inmensa obscuridad
de tu recuerdo, jamás intentare hallarla.

Alicia

Siento esa extraña opresión 
feroz y repentina en mi pecho,
que es la misma que emerge
como una mano que atenaza,
cada vez que pienso en creer tenerte
a pesar de haberte perdido, hace tiempo.

Comienzo sin importar la lluvia
como cada sábado por la mañana,
a recorrer por donde caminábamos
cerca del terraplén del ferrocarril.

Es como si tratara de encontrar
por allí, la estela de nuestra almas
en cada lugar donde te detenías,
y en puntillas me alcanzabas
para darme ese beso que iluminaba.
cualquier oscuridad que acecharme
podía .

Comencé a perderte, 
cuando sin darme cuenta no valore
lo que traías contigo, tu forma de ser,
tu risa y tus silencios, tu rebeldía,
tu inocencia, tus ocurrencias.

Tu rebeldía al enfrentar a quien
quisiera oponerse a lo nuestro,
como pude ser tan ciego de no ver
el amanecer de tu mirada, o sentir
el roce de tu piel deseando la caricia
por la cual te sintieras querida,
brindándote de mí, absurda lejanía.

Pudiste ser el arco iris de mi vida
entrañable amor de adolescencia,
llenándome con tus colores de alegría,
por ello seguiré buscándote
aquí, ahora y de no encontrarte
en todas aquellas vidas por venir.

“Dudas” Parte III

Claudia, ¿Puedo preguntarte algo?
Sí…dime, le contesto segura de sí.
¿Me seguís amando? …le dijo.
Ella comenzó a sonreír
e incómoda le pidió disculpas.

Lo miro y luego le contesto
-Sabes, era lo que iba a preguntarte-
¿Cómo? -Bien sabes que sí- contesto Juan.
-Pues no lo demuestras, me asfixias-
Quedo pasmado. ¿Cómo dices? respondió.

Claudia le contesto pausadamente,
haciéndole prometer que escucharía.
-Sabes Juan, quien dice amar
acompaña, contiene, comparte,
se saca la prenda de su egoísmo
y sabe llegarle al otro al percibir
esa pequeñez que le sucede.

Y tú, estos últimos días
no hiciste otra cosa
que acosarme en preguntar
que hacía o dejaba de hacer,
me hiciste sentir culpable
por nada que hubiera hecho,
y no fue la actitud que esperaba
de alguien que dice amarme.

Como si hubiera recibido
la peor bofetada en mucho tiempo,
Juan estiro por debajo de la mesa
sus largas piernas, rozando las de Claudia.

Sabes amor, tienes razón –dijo Juan-
solo pude ver mi ombligo.
He sido el mayor de los egoístas,
no hice más que trasladarte
mis inseguridades a tu persona,
en lugar de comprenderte.

Levantaron al mismo tiempo
sus cuerpos de las sillas,
y se fundieron en un beso
prolongado y más que deseado,
para sellar un pacto a futuro.

“Dudas” Parte II

Por más que pensaba,
ese amor tan esperado
para él no presentaba fisuras,
su relación no era nada rutinaria.

Sabía que no podría
vivir sin ella,
la desesperación de perderla
y no verla más,
comenzó a afectar su razón
lo que nunca había sucedido,
pasaba del amor al odio
como quien por ciclotimia
cambia sus estados de ánimo
en su más profundo e íntimo mundo.

Tuvo la lucidez
de darse cuenta,
evitando llegar a una estupidez.

Se abrazó a su paciencia
y la invito a la cafetería,
a la que solían ir cada domingo.
pensó antes, que le diría que no,
se sorprendió cuando recibió un sí.

Su corazón volvió a palpitar
ya en el lugar, como fuera de eje
sintió temor al realizar la pregunta
que tanto había girado en su cabeza.

Miro sus ojos celestes como el cielo
o como el mar, donde se conocieron.

“Dudas” Parte I

Siempre la paciencia, 
fue su hábito
pero hace días 
en que presentía
que en ella algo sucedía. 

Desviaba su vista 
cuando él la miraba.
retrasaba la llegada a casa 
luego del trabajo,
los silencios aparecieron 
y comenzaron a ser más largos.

Ya hacía tres días, 
en que luego de llegar
bajaba luego de bañarse,
y se preparaba algún bocadillo 
para subir nuevamente
dejándolo solo, sin darle lugar
al deseado y mínimo dialogo.

Convivían hace tres años, 
compartiendo todo
hasta esos pequeños detalles, 
que son propios
de cada uno, 
guardados para si
por ser tan íntimos.

Le pregunto una y otra vez,
razones de sus “ausencias”
de sus llegadas tarde,
por qué se alejaba de el, 
y solo obtenía un “nada”,
comenzó a preocuparse 
por tanto que la amaba
se dijo si era parte de su locura, 
este hoy con tanta amargura.

Me haces mucha falta

Añoro sentir aquel perfume
cuando presurosa partías,
a la medianoche en puntillas
por las escaleras, bajando
sin provocar ruido alguno.

Era ese perfume impregnado
en mi almohada, donde mi sueño
se abrazaba a ti en ese imaginario,
junto a las penumbras del cuarto.

Eras tal cual lo que busque,
durante muchos años de mi vida.

Plácida, rebosante de ternura
envuelta en una piel de seda,
que me arrastraba a lo mas
profundo de aquello que deseaba.

Eras como una fina porcelana 
que en mis brazos, se arrullaba
porque sabía sentirte protegida,
exultante por tenerte me sentía
al ver tus cabellos brillar
ante la luz de cada noche clara,
en ese balcón de Cartagena.

Tomados de la mano salimos
de la ciudad amurallada sin rumbo,
luego de bebernos algo donde Fidel.

Caminamos, cruzamos la Torre del Reloj
cuando en ese imperceptible segundo,
soltaste mi mano para levantar uno 
de tus aros que había caído al suelo,
algo en forma de demonio te arrollo
y quedo solo tu cuerpo inerte, entre mis brazos.

Hace dos años de aquello,
no me he ido aún de Cartagena
recorro cada día los mismos lugares
que compartimos como amantes,
y cuando regreso por las noches
me abrazo a la misma almohada,
deseando encontrar en ella, aquel perfume
y recostada sobre la cama, tu alma buena. 

¡Feliz cumpleaños, hijo!

Sábado caluroso y húmedo en Buenos Aires. Hoy es el cumpleaños de mi hijo menor Hernán y solo he podido llamarlo sin éxito o enviarle un chat deseándole con inmenso afecto, que tuviera un día fantástico. 
¿Estaré agotado por esta cuarentena y estaré perdiendo la cordura?
Un deseo que quizás pueda resultarle imposible de cumplir, pensando alrededor de la mesa con quien podrá estar. Ausentes también sus hermanos y sobrinos, con su madre seguramente, pero antes de seguir escribiendo volveré a intentar llamarlo y luego continuare con esto…
¡Genial! lo he logrado y hablado con él, no solo para volver a felicitarlo sino además para saber cómo andaban sus cosas. Y como todos, con sus complicaciones. Como profesional de educación física; paro obligatorio en el entrenamiento de particulares, en la colonia de adolescentes con capacidades diferentes y en el ámbito deportivo, ni que hablar. Pero bueno; no deja ser un obstáculo pero todo tiene solución, ya que tenemos el privilegio –gracias a Dios o al Universo- de que el entorno familiar mientras pueda, nos contiene en todos los sentidos. Lo pasara con su madre, pedirá un par de pizzas acompañadas de una buena cerveza. Le dije que el oso (yo), estaría a su lado; soplando la vela de la torta y que cuando esto pasara, le daría un abrazo con efecto retroactivo. No obstante, me ha quedado ese sabor amargo del desencuentro en fechas, que me han dado una inmensa satisfacción. Pero es lo que hay, como decimos aquí y no podemos hacer otra cosa. Cuidarnos es cuidar al otro, es nuestra obligación como ciudadanos.