Pequeña…

Pensé en nuestro primer encuentro

mi ojos se posaron en ti y tus mejillas,

súbitamente tomaron un color rosado

te sentiste quizás incomoda o sorprendida,

mis ojos te miraron sin pestañear tantas

veces como me resultó posible hacerlo,

en aquel inolvidable cumpleaños de tus 15.

Un día más que especial, tus 15 y yo con17,

le dijiste a una amiga que necesitabas

chicos agradables que supieran bailar,

para alegrar a tus amigas de entonces,

una de ellas fue la que me invitó ese sábado.

Flechazo de un Cupido escondido vaya

a saber donde que nos atravesó el corazón

y ambos hasta hoy siempre inseparables.

A través de los años hemos visto tristes,

a amigos separarse por cosas de la vida,

y sin embargo hemos tenido la paciencia

junto al equilibrio de amarnos cada vez más.

Ee así que estalla una carcajada tuya cuando

te dijo que te amaré en esta y mil vidas más,

porque sigues seduciendome con tus hoyuelos

y ese ahora fuerte carmín de tus mejillas.

¿Será quizás que los años que han pasado

me han transformado en un demonio?

Eras rumor, hoy sollozo.

Eras el rumor del agua que descendía bravía
bañando cristalina cada roca con la que tropezaba,
así siguiendo la pendiente el sol te vestía multicolor
creando la escenografía perfecta en la que solo tú
podrías producir saltando con ellos, tus pies pequeños
una danza que hoy puedo ver solo yo en mis recuerdos.

Te fuiste un día temprano en este mismo lugar,
dejando detrás de ti las huellas en el mismo sendero
que hoy guarda tu figura para que llore tu ausencia,
pero no temas estás en mí porque he de confesarte
que aún alejado de este destierro que me has legado,
seguirás en mi retina como siempre, irreemplazable.

Imagen: Gentileza Pinterest

Dejame ser…

De repente soltaste mi mano
en un ademán más que brusco,
¡zas! -me dije, otra escena de celos.

Tus cejas transformadas en una
y la frente pusiste de manera altiva,
fue el preámbulo del torrente de tu enojo
porqué miras a otra, estando conmigo?-

Me detuve sonreí y te dije lo de siempre
-los ojos nos fueron dados para ver la belleza.
tanto de una hermosa mujer, como de un paisaje.-

Furiosa como una leona herida te ibas,
pero te detuve y te sujete por la cintura
ya agotado te susurre al oído lo siempre
“sabes, no me ahogues, dejame ser…”.

Y proseguí “hubieras preferido a
que como a hurtadillas lo hiciera
en algún momento en que te distraías”.

O tú no lo haces con algún hombre
bien plantado con quien te cruzas,
amar es no ser propiedad de nadie
ni tú ni yo somos, el objeto del otro.

¿Si lo nuestro tendrá futuro, quién lo sabe?
vive el hoy deja atrás lo que hayas pasado,
disfruta nuestros besos, nuestras caricias
cuando dejamos impregnados nuestros cuerpos
en esas sábanas de mil hilos que sueles estrenar.

Déjame ser e inténtalo tú también…

Todo vale

Ya temo a la noche porque se que tú
vendrás a mi con una nueva imagen,
como algo desconocido a lo ya vivido
entre amaneceres cálidos y noches ardientes.

Noches con fuego de pasión sin fronteras
convertidos ambos en exploradores
de nuevos placeres en lo que todo vale,
nada de lo que hacemos nos es prohibido
y así hasta casi desfallecer en el lecho.

Nos convertimos en una bestia voraz sobre el otro
luchámos por traer la iniciativa de lo nuevo,
eso que cambia la rutina de cada encuentro
como si nos conocieramos por primera vez.

Pasión renovada cuerpos desnudos
que en una batalla desigual no cesan,
de acariciarse llegando a cada orgasmo
siempre juntos con una exhalación rabiosa.

Aurora, así te llamas al igual que la diosa romana del amanecer
te veo en la pantalla pero imposible alcanzarte en tu Noruega,
país en el que habitas y en donde las madrugadas estremecen
no solo por su gélido invierno del cual nadie aquí comprendía
como tu como buena descendiente de salvajes vikingos ancestrales,
podías estar tan cómoda con tu vida disfrutando aquellos extraños
juegos de invierno que los nórdicos inventan para pasar el tiempo,
eso sí siempre me respondias que por nada del mundo te perderías
observar esas auroras boreales con sus increíbles efectos visuales.
Todo comenzó hace dos años en que llegaste a Buenos Aires,
no solamente para perfeccionar tu español sino para conocer
aquello que amigos que te antecedieron supieron decir de ella
y definirse a sí misma como misteriosa, polifacética y multicultural

distinta, no mejor a cualquier otra ciudad de América del Sur.

Como no estar todos en clase embobados con la alta y esbelta rubia
de grandes ojos azules, piel tan blanca y esas trenzas a ambos lados,
que te hacían parecer una de esas muñecas de escaparate para comprar
y llevarse de souvenir como recuerdo por la emoción que producía solo verte.

Fuiste distante y lejana al principio, era este otro mundo casi anárquico
nada ordenado para tus costumbres pero fue eso quizás lo que te cambio,
la calidez más esa forma desangelada de comportarnos que poseemos
los argentos una de las razones por la que al yo notar como te integrabas, cual loco puse primera acercándome con cualquier excusa a ti cada día
todo pretexto era bueno para estar cerca e intercambiar las acepciones
del idioma llevándote en los ratos libres a aquellos lugares de interés
de mi ciudad que te sorprendían a cada paso clickeando con tu celular
centenas de fotos del lugar por el que pasaramos incluyendo esas selfies
que sacabamos con muecas extrañas tantos raros y bellos lugares.

No había pasado un mes de nuestra primera cita y al salir del boliche
ni tu ni yo tuvimos que cambiar la postura, nuestra altura es casi igual
tome tus mejillas en mis manos besándote apasionadamente susurrando
un “te amo” mientras tus ojos azules solo me respondian “elsker deg”.

Un año ya que has regresado a Noruega y no pasa día en que hablemos
con esta virtualidad tan extendida con la ansiedad de nuestro encuentro
para construir una vida en común con el deseo que sea para siempre,
mi doble ciudadanía, mi mayor dominio del idioma noruego y la carta
la más que famosa carta de trabajo de Equinor empresa estatal petrolera
con un contrato afín a mi título de ingeniero en petróleo harán la magia
de estar junto a ti y duramente adaptarme cerca del circulo polar artico,
pero con nuestras manos entrelazadas sorprendidos por esas luces
fugaces de las auroras boreales como si fuera el festejo del destino recibido.

Ella

Tu mirada desafiante inhibe a algunos
a otros los invita a seducirte para confirmar
que se encuentra debajo de esa mirada,
si una distancia autoimpuesta por viejas heridas
o invitar a quien consideres un verdadero hombre
que se atreva a demostrar poder merecerte.

Eres ángel y demonio a la vez, cual amazona
que alienta palabras de amor casi secretas
e inaudibles en las voces de los hombres
que te ven pasar por el angosto callejón,
donde ellos exhalan suspiros de sorpresa
sentados en las mesas de los bodegones,
para admirarte no solo al verte llegar
con tu andar en que parecieras no pisar
el pequeño empedrado de ese viejo piso
en ese rincón de San Telmo, reducto de hombres
que disfrutan tu silueta como diosa inalcanzable.

Han sido unos veinte metros, nadie lo ha intentado
por primera vez bajas tu mirada altiva y me miras,
hago lo mismo señalando la silla frente a mi,
te sientas cruzas tus piernas y el rumor me llega.


Sonríes y solo me preguntas
-¿Has esperado mucho tiempo, amor?-

Permíteme…

No hay culpas porque mi esperanza se hiciera trizas
ya que sabiendo cuanto te amo esto no te interesaba,
hiciste bien en ser sincera y desear una relación virtual,
que mantuviera a resguardo tu inviolable espacio para
que no seas invadida ya que prevalece en ti solo tu familia
y viejos recuerdos del pasado con los que convives.

Imposible la deseada sensación de un presente distinto,
supiste ser noble sabiendo quien eres y decirlo sin rodeos,
lamentar tu rechazo pero solo aceptarlo no es ser iluso,
es la realidad que derrota aquel sueño que latió siempre,
una tonta ilusión que la ceguera me impidió ver que tu corazón
se había cerrado para siempre, eso sí permíteme el derecho
de decirte que te seguiré amando, guardando en mi memoria
esa sensación que llevaré conmigo ya que imposible o no,
hubo un pequeño y magnífico tiempo en que fui feliz.

Tributo

Todo aquello que creo haber logrado
en esta vida mía tengo el deber de compartirlo,
con aquellos mayores que me enseñaron
sin demasiado rigor pero con mucho amor,
consintiéndome algo mas quizás por ser el menor
de cuatro y que llegó después de varios años,
en una época difícil en donde una boca más
dentro de un hogar humilde donde nada sobraba,
debe haber sido una decisión contradictoria
que confirmé luego con varios testimonios,
que supieron haber estado en tiempo y espacio
en aquel tiempo lejano en que mi vida alumbró.

Tan feliz he sido en esa infancia aun con carencias
reemplazadas con una febril imaginación austera,
con un papel o lápiz para dibujar o una tapita de gaseosa
a falta de pelota o cazar mariposas en aquellas mañanas
de verano en que un niño corría por el asfalto sin peligro,
en donde ver un automóvil por la calle era una sorpresa
ya que solo “los ricos” podían tener uno en esa sociedad
con códigos en que se respetaba con solo la palabra,
cuando hoy ni la mejor garantía siquiera puede ser fiable.

Todo aquello me enseñó a luchar por cada sueño
haciéndome fuerte en la adversidad y humilde en el éxito,
viviendo hacia adentro no para el afuera de las apariencias,
que en nada enriquecen a la persona y por el contrario resultan
un canto a la soberbia trepando a ese miserable ego suicida.

Fui, soy y seguiré siendo feliz hasta el último minuto de vida
llevándome con la última exhalación recuerdos en mi mochila,
que quedaran dentro de ella ya que ocupare un cuerpo sin memoria,
y serán esos recuerdos guardados en el infinito el flaco tributo
a mis amados padres que cada día acompañan mi agradecimiento.

Saciemos nuestra sed…

Recorrí lentamente toda tu espalda
mi voraz lengua la fue acompañando
en todo su recorrido sin detenerse,
hasta su última colina donde confluye
en esas formidables grupas que tienes.

Ni te das cuenta, profundamente dormida
luego de esas batallas que libramos toda vez
que nos encontramos alejados de la rutina
que nos consume a ambos y solo seguimos,
porque sabemos que estará el otro esperando,
para dar sin pedir nada a cambio ese oxigeno
de llamas de pasión como es el verdadero amor.

Suavemente abriste los párpados no sorprendida,
ya sabias que quedaban otras batallas más locas,
quizás que la última o la próxima porque cada una
tan distinta a la otra porque agregamos una secuencia
nueva e inesperada que hace que deseemos cada cita,
como si fuera la última aun a sabiendas que habrá otra.

Ahora eres la que se desplaza sobre mi cuerpo,
sediento de esos labios que buscan y encuentran
con su humedad aquello que atrapan y mil destellos
perforan mi mente dejándome tieso a tu merced.

No he tenido estas sensaciones hace tanto tiempo
no porque no las tuviera pero ninguna con algún parecido,
será que como dicen nuestras pieles se han encontrado
para que aquella a la que se adhiere prisionera se convierte.

Cabalga amor mío, cabalga sin ver horizonte alguno
sigamos hasta ese infinito en el que ambos logremos
alcanzar ese punto inevitable de éxtasis que nos aguarda.

Imagen: Gentileza de wattpad.com – Pinterest

Tengo pareja…pero aun no habla.

Me acosté muy tarde, anoche
un día como esos que son tan exigentes,
que caí desmayado mas que dormido
y la cama parecía estar aguardando.

Como casi siempre los sueños
arribaron esta vez en la piel
de una bella y magnífica mujer,
que me hizo recordar a una de
las escritoras con quien hemos
compartido opiniones y saludos.

Me veía con ella sentados ambos
en una mesa de un parador,
frente el mar azulado verdoso
que arrastraba sus olas como lenguas
absorbiendo la arena que encontraban.

Tomados de la mano bajamos a la playa
nos descalzamos y caminamos por ella,
tomados de la mano haciéndonos mimos
esos que te pierden aunque te resistas.

Hasta que bajo una preciosa luna llena
reflejada en el mar extrañamente calmo,
nos abrazamos y besamos apasionadamente
pero sentí tan extraña su lengua en mi boca.


Abrí inconsciente de madrugada mis ojos,
solo encontré a mi mascota Daysi lamiéndome la cara