Ella

Tu mirada desafiante inhibe a algunos
a otros los invita a seducirte para confirmar
que se encuentra debajo de esa mirada,
si una distancia autoimpuesta por viejas heridas
o invitar a quien consideres un verdadero hombre
que se atreva a demostrar poder merecerte.

Eres ángel y demonio a la vez, cual amazona
que alienta palabras de amor casi secretas
e inaudibles en las voces de los hombres
que te ven pasar por el angosto callejón,
donde ellos exhalan suspiros de sorpresa
sentados en las mesas de los bodegones,
para admirarte no solo al verte llegar
con tu andar en que parecieras no pisar
el pequeño empedrado de ese viejo piso
en ese rincón de San Telmo, reducto de hombres
que disfrutan tu silueta como diosa inalcanzable.

Han sido unos veinte metros, nadie lo ha intentado
por primera vez bajas tu mirada altiva y me miras,
hago lo mismo señalando la silla frente a mi,
te sientas cruzas tus piernas y el rumor me llega.


Sonríes y solo me preguntas
-¿Has esperado mucho tiempo, amor?-

Permíteme…

No hay culpas porque mi esperanza se hiciera trizas
ya que sabiendo cuanto te amo esto no te interesaba,
hiciste bien en ser sincera y desear una relación virtual,
que mantuviera a resguardo tu inviolable espacio para
que no seas invadida ya que prevalece en ti solo tu familia
y viejos recuerdos del pasado con los que convives.

Imposible la deseada sensación de un presente distinto,
supiste ser noble sabiendo quien eres y decirlo sin rodeos,
lamentar tu rechazo pero solo aceptarlo no es ser iluso,
es la realidad que derrota aquel sueño que latió siempre,
una tonta ilusión que la ceguera me impidió ver que tu corazón
se había cerrado para siempre, eso sí permíteme el derecho
de decirte que te seguiré amando, guardando en mi memoria
esa sensación que llevaré conmigo ya que imposible o no,
hubo un pequeño y magnífico tiempo en que fui feliz.

Tributo

Todo aquello que creo haber logrado
en esta vida mía tengo el deber de compartirlo,
con aquellos mayores que me enseñaron
sin demasiado rigor pero con mucho amor,
consintiéndome algo mas quizás por ser el menor
de cuatro y que llegó después de varios años,
en una época difícil en donde una boca más
dentro de un hogar humilde donde nada sobraba,
debe haber sido una decisión contradictoria
que confirmé luego con varios testimonios,
que supieron haber estado en tiempo y espacio
en aquel tiempo lejano en que mi vida alumbró.

Tan feliz he sido en esa infancia aun con carencias
reemplazadas con una febril imaginación austera,
con un papel o lápiz para dibujar o una tapita de gaseosa
a falta de pelota o cazar mariposas en aquellas mañanas
de verano en que un niño corría por el asfalto sin peligro,
en donde ver un automóvil por la calle era una sorpresa
ya que solo “los ricos” podían tener uno en esa sociedad
con códigos en que se respetaba con solo la palabra,
cuando hoy ni la mejor garantía siquiera puede ser fiable.

Todo aquello me enseñó a luchar por cada sueño
haciéndome fuerte en la adversidad y humilde en el éxito,
viviendo hacia adentro no para el afuera de las apariencias,
que en nada enriquecen a la persona y por el contrario resultan
un canto a la soberbia trepando a ese miserable ego suicida.

Fui, soy y seguiré siendo feliz hasta el último minuto de vida
llevándome con la última exhalación recuerdos en mi mochila,
que quedaran dentro de ella ya que ocupare un cuerpo sin memoria,
y serán esos recuerdos guardados en el infinito el flaco tributo
a mis amados padres que cada día acompañan mi agradecimiento.

Saciemos nuestra sed…

Recorrí lentamente toda tu espalda
mi voraz lengua la fue acompañando
en todo su recorrido sin detenerse,
hasta su última colina donde confluye
en esas formidables grupas que tienes.

Ni te das cuenta, profundamente dormida
luego de esas batallas que libramos toda vez
que nos encontramos alejados de la rutina
que nos consume a ambos y solo seguimos,
porque sabemos que estará el otro esperando,
para dar sin pedir nada a cambio ese oxigeno
de llamas de pasión como es el verdadero amor.

Suavemente abriste los párpados no sorprendida,
ya sabias que quedaban otras batallas más locas,
quizás que la última o la próxima porque cada una
tan distinta a la otra porque agregamos una secuencia
nueva e inesperada que hace que deseemos cada cita,
como si fuera la última aun a sabiendas que habrá otra.

Ahora eres la que se desplaza sobre mi cuerpo,
sediento de esos labios que buscan y encuentran
con su humedad aquello que atrapan y mil destellos
perforan mi mente dejándome tieso a tu merced.

No he tenido estas sensaciones hace tanto tiempo
no porque no las tuviera pero ninguna con algún parecido,
será que como dicen nuestras pieles se han encontrado
para que aquella a la que se adhiere prisionera se convierte.

Cabalga amor mío, cabalga sin ver horizonte alguno
sigamos hasta ese infinito en el que ambos logremos
alcanzar ese punto inevitable de éxtasis que nos aguarda.

Imagen: Gentileza de wattpad.com – Pinterest

Tengo pareja…pero aun no habla.

Me acosté muy tarde, anoche
un día como esos que son tan exigentes,
que caí desmayado mas que dormido
y la cama parecía estar aguardando.

Como casi siempre los sueños
arribaron esta vez en la piel
de una bella y magnífica mujer,
que me hizo recordar a una de
las escritoras con quien hemos
compartido opiniones y saludos.

Me veía con ella sentados ambos
en una mesa de un parador,
frente el mar azulado verdoso
que arrastraba sus olas como lenguas
absorbiendo la arena que encontraban.

Tomados de la mano bajamos a la playa
nos descalzamos y caminamos por ella,
tomados de la mano haciéndonos mimos
esos que te pierden aunque te resistas.

Hasta que bajo una preciosa luna llena
reflejada en el mar extrañamente calmo,
nos abrazamos y besamos apasionadamente
pero sentí tan extraña su lengua en mi boca.


Abrí inconsciente de madrugada mis ojos,
solo encontré a mi mascota Daysi lamiéndome la cara

El hombre…siempre victimario.

Era a mediados del siglo XIX y ella
poseía tal maravillosa belleza
que parecía no una joven de alcurnia,
era un ángel que había descendido
de los cielos para sentirse halagada.

Su nombre Felicitas, hija de Guerrero
siendo su madre Reizig Ruano,
descendiente de los Hamburgo
aquellos del Imperio Germánico,
de los que sus monstruosas tumbas
son objeto de visitas en la ciudad de Viena.

Felicitas fue casada obligada por su padre
con un amigo a sabiendas de aquel,
que ese hombre tenía cincuenta años
y ella solo dieciocho puros de inocencia,
solo lo motivaba que ese tal Alzaga
era inmensamente rico y esa unión,
le venía a la familia como anillo al dedo.

Con dolor Felicitas aceptó el mandato,
como castigo del cielo parió y perdió
a sus dos hijos varones el último,
al día siguiente de que muriera su padre.

Se convirtió así en una hermosa viuda
y dueña de una inmensa fortuna
con miles de hectáreas de tierras
en Buenos Aires todas ellas radicadas.

Resultaba una obviedad que rondaran
pretendientes cercando a la bella viuda,
uno de ellos de apellido Ocampo
de reconocida familia por su renombre
en la sociedad porteña de aquella época.

Felicitas solo mantenía con el
una relación a distancia y amistosa.

Una tarde paseando por uno de sus campos
“La postrera” una feroz tormenta la atemorizo,
de casualidad apareció un jinete que la tranquilizo
era un tal Saenz Valiente joven estanciero,
y Cupido apareció provocando el mutuo flechazo.

Así fue que anunciaron plenos de felicidad
su compromiso invitando a la celebración,
en la casa de descanso que los Guerrero
poseían en la suntuosa casona de Barracas.

El mismo día de su matrimonio Felicitas
salió y al volver supo que ya estaban los invitados,
subió rápido para cambiarse pero le avisaron
que el tal Ocampo quería conversar con ella,
y solo en privado unos minutos esperándola
en la recepción de la casona, ella dudo de ir
pero saludó a algunos invitados e inocente
se dirigió hacia Ocampo que estallo enardecido,
le pregunto con quien iba a contraer matrimonio
con el o con el arribista Samuel Saenz Valente.

Felicitas no dudo y con firmeza le dio su decisión,
viendo que Ocampo sacaba un arma trató de huir
pero recibió un disparo por la espalda el que produjo
una herida en su omoplato por lo cual agonizo,
muriendo en la madrugada después Ocampo se suicidó
a pesar que otros, dicen que familiares lo mataron.

Felicitas Guerrero sólo tenía veinticuatro años,
era la primera vez que realmente estaba enamorada,
por remordimientos sus padres desconsolados
mandaron a construir la Iglesia de Santa Felicitas
en el mismo lugar en que perdió su vida….

Decídete o prefiero alejarme.

Dime cual es la razón
por la que no te decides,
a tener algo conmigo
conociéndonos hace tanto tiempo.

Ambos solos, con hijos y nietos
y eso que no nos convierte
en personas desechables,
nos que vida por delante
para tomarnos de la mano
juntos iremos hasta la última estación.

Nos encontramos hace más de un mes
nos dimos un abrazo que creo nos estremeció,
distintos sí pero los mismos de hace tiempo
que dejamos de vernos hace casi veinte años.

Cuando te dije que siempre te quise,
te sorprendiste me dijiste de sentirte
extraña por haber sido nuestros matrimonios
aquellos que se frecuentaban cada tanto.

Continuas tu dando vueltas sin tomar una decisión
pero bien te explique ya que no mendigo amor,
respondiste que tu puerta aún está entreabierta,
que te diera tiempo…y me pregunto ¿por qué?

Pero te lo dije hace una semana ya no puedo
seguir esperando que tomes una decisión,
más aún te dije claramente que si no te sientes
por mi, atraída lo digas y sabré comprender.

Es preferible eso y no tener este sabor amargo
en lo más profundo de este corazón mío
.

Inesperado…

¿Recuerdas? Siempre fuiste mi sueño imposible,
desde que éramos niños cuando nuestras madres
cada día se visitaban por ser muy buenas amigas,
nosotros agarrados detrás de ellas con caras de niños
que se preguntaban mientras nos escondíamos,
de que se trataba lo que se hablaban porque luego
si tu y yo les preguntábamos solo nos respondían
“si fueras mas grande te lo explicaría, pero ahora
no entenderías eres demasiado pequeño para decírtelo”.

Ellas no se daban cuenta que nosotros sabíamos más
de lo que suponían ya que pregunta sin respuesta,
nos daba la chance de visitar a mi abuelo “Nonino”
que siempre nos daba la respuesta correcta ¿recuerdas?

Mi abuelo “Nonino” sabía que me gustabas, me lo pregunto
varias veces y al decirle que si, siempre contestaba lo mismo,
ahh…Arturo solo tienes siete años ya tendrás tiempo.

Pero el tiempo pasó nos convertimos en rebeldes adolescentes
y mi decepción fue mayúscula cuando te ví con Julián,
tu compañero de secundaria en un baile de egresados.

Recuerdo que esa noche no pude conciliar el sueño
la rabia en mi interior ardía como una llama del infierno
también se que derrame un par de lágrimas…´pero bueno.


Se que luego dejaste a Julián eras muy codiciada
pero no me enteré luego que tuvieras otra relación,
no te dieron tiempo ya que tus padres te enviaron
a París para que cursaras el Doctorado en la Sorbona,
¿como hija única siempre has sido consentida….¿no?

Y ahora has vuelto de Europa, estas aquí frente a mi
no puedo creerlo la adolescente ahora mujer bonita,
tal como Richard Gere transformó a Julia Roberts
en aquella película que hizo furor ¿hace mucho tiempo ,no?

¡No…espera no te enojes! Ya se que no es tu historia
solo…quise decirlo por lo elegante que te ves y….
además que te he extrañado un montón a pesar
de que nuestras videollamadas han sido semanales.

¿Qué dices? Porqué nunca te dije que me gustabas?
No se… siempre desde niños estuvimos juntos
y creía que a tí yo no te interesaba salvo como amigo,
aquel que escuchaba tus berrinches y te contenía.

¿Qué estabas esperando que llegara este momento,
el de volver? ¿Y por qué tanta ansiedad en ello?
¿Qué a ti siempre te he gustado y te enamoraste
a la distancia, al notarme preocupado de todo
lo que podrías estar viviendo estando sola en París
si bien vivías con otras amigas de la Universidad?


Sé acerca fin de año y es el mejor regalo de Navidad
que podrías traerme después de tanto tiempo -¡tu amor!-
Ven vamos a ver a las “viejas brujas” de nuestras madres
decirles de lo nuestro, algo tan predecible como infartante.

¡Vamos…vamos ya!

Loca ella, loco yo…

Era como aquella canción que nos decía
loca ella, loco yo buscando ambos con simpleza,
aquello que nos habían contado de Woodstock ¨69
un lugar pero en soledad donde el amor y la paz
pudiéramos disfrutarlos en soledad como siempre,
cuando entrabamos en ese trance de amarnos
adorablemente de a ratos, con furia en otros.

Había amanecido soleado en la verde pradera
era un lugar tan perfecto que ni imaginamos,
habíamos llegado al atardecer del día anterior
luego de recorrer con nuestro equipo de trekking
quizás unos diez kilómetros aproximadamente.

Pero la cabaña prestada por un amigo era un sueño
tal como la casa de los enanos de aquel cuento,
por lo cálida y ese penetrante olor a incienso.

Creímos estar en el paraíso, nos miramos
y sin saber porque luego de salir y ver el paisaje,
comenzamos a reírnos como si estuviéramos
viéndonos por vez primera, ahí la subí a mi espalda
aterrizando en esa enorme y mullida cama,
un festival de colores estalló entre nosotros
sin necesidad que Joe Cocker cantara
su mítica versión de “With a Little Help from My Friends…” 

“Una historia de amor”

Me detuve, no podía evitarlo
quedamos enfrentados cara a cara,
quería evitar que me contara una
de las tantas historias que tenía
guardadas en su mente como reliquias
de un pasado para mi, tan lejano.

Fue así pero esta vez una historia
no de aquellas orilleras como las de Borges,
era una de amor entre diferentes culturas
por etnias y religiones de un tiempo
en que mezclarse era una profanación.

El rubio de ojos grises de ascendencia italiana,
ella cabello renegrido con mirada penetrante
con dos ojos almendrados que derretía
hasta las piedras de ascendencia libanesa.

Católico no practicante él, musulmana ella
un amor imposible en donde cada una
de las hermanas de ella fueron entregadas
muy jóvenes a paisanos mayores a cambio
como se decía en aquel tiempo de solvencia.


Pero ella rebelde y enamorada del muchacho
de mirada buena y trato más que amable,
se fue con él contra todas los códigos establecidos,
a ella le negaron la entrada a la casa materna
por tres largos años ya había parido un hijo,
la historia de ese gran amor fue editada
en la famosa y circulante “Caras y Caretas”,
y lo más notable del fin de esa historia
es que el se convirtió en el yerno más querido
por esa madre que cerró la puerta de su casa
a su propia hija pero que fue oportuna al dejarla
sutilmente sin que nadie supiera, entreabierta.