Insensatez

Brumosa mañana, calles desiertas
frío intenso que hace que la soledad
llegue más intensamente hasta el alma,
preciso instante en que pienso en ella
moviendo mis recuerdos para decirme
una y otra vez, lo que me llevo a perderla.

No saber escuchar, cuando a veces
acompaña más el silencio a lo que te dicen,
que dar una respuesta sin entender
las palabras que te brindan en un mensaje
no de aprobación, solo diciéndote
algo tan simple que se alejara de ti
hoy, mañana o cuando llegue el día
en que se harte de obcecada ceguera.

Y no reaccione, porque solo pensaba en mí
me había enquistado en la costumbre,
de que el mundo giraba a mi alrededor
sin importarme que el mismo era de a dos,
por ello, así pago hoy este dolor infinito.

“Caprichosa”

No te vayas así,
presurosa y enojada
porque no he aceptado
uno de tus caprichos,
te resistes a dejar de ser niña
porque has sabido manipular
a las personas que te han amado.

Tu niñez hace rato dejo de ser,
para transformarte en sensual
mujer adolescente que pretende
tener el mundo a sus pies,
con un simple chasquear de tus dedos.

Te sabes deseada pero te confundes,
los años llegaran y la sensualidad
se convertirá quizás solo en cosmética,
allí será muy tarde para preguntarte
si has valorado el amor que recibiste,
encontrándote sola contigo misma
siendo tu quien escribió su propia vida,
seguramente negando ser la autora.

Cambia…estas a tiempo, no te pierdas
por un mero capricho, el amor que recibes.
Sabe ser humilde, sin declinar tu libertad.

Enséñame ese mundo…

Eres alegría con tu mirada,
proyectas sueños día a día
como si ambos fuéramos
eternos dentro de una vida
finita, pero a la que niegas.

Como detenerte, si cada día
me arrastras a creer en tus deseos,
ilusiones que no podre sacarte
porque es la fuerza y amor intenso
que te lleva a arrastrarme contigo,
y así deberá ser porque si
en alguien confió a ciegas, es en ti.

Me aseguras otro mundo, mas bueno
y como no creerte, tan convencida
estas cuando tus manos toman
mi rostro y me besas hasta
el alma, y yo pretendo sosegar
ante esa tu infinita, inmensa pasión
que no conoce de nones ni de
todo aquello que para ti, no es imposible.

Me rindo, dejo que me lleves
al destino que desees, no me resisto
porque me amas mas de lo deseado,
como perderte a ti, única ilusionista
me has dado el mas puro y sentido amor.

Decídete

Sabes te noto ausente
como si por dentro
algo te preocupara,
ya te he preguntado
otras veces, lo sé
pero es como que
el celeste de tu mirada
nuevamente se colorea
como una obscura tormenta.

Nunca has querido decirme
pero sé que es por él,
que ya jamás a tu vida
podrá volver aunque tú lo desees.

Entiendo tu dolor, veo también
que mi amor no es suficiente,
no puedo compartirte hoy
ni mañana, piénsalo y dime
si estos días se repetirán,
porque de ser así, me alejare
aunque mi corazón estalle
como una copa en mil pedazos.

No puedo amar a alguien,
que pretende compartir
su corazón con quien no está,
al que nunca podré enfrentar
para acompañarte de por vida.

“Ocre”

Ocre reflejado en la laguna
espejo de color oro de los árboles,
que se mecen con la suave brisa
que nos acompaña brevemente.

Ocre, como tu vestido con casaca
marrón, mostrando tu elegancia
si bien sería igual, porque tú en si
eres la perfección misma de lo inigualable.

Tus labios carmín, mordiéndose nerviosos
tus manos entrelazadas con las mías,
gozando de este momento como nunca,
girando nuestras cabezas para mostrar
al mundo, nuestro amor en este beso eterno.

Que me sucede?

Desperté sobresaltado
envuelto en tu recuerdo,
quedo en mi, de tan vivido
aquel perfume de tu cuello
en la piel que olía a menudo.

Sentí en ese embelesado sueño
los temblores del acto pasional,
que envolvía a nuestros cuerpos
en diáfanos placeres de ese tiempo.

A veces pienso, si estoy viviendo
el hoy, o si un transitar en el tiempo
me hace volver a sentir esos deja vu,
para creer que viajo para volver
una y otra vez, a compartir contigo
aquellos días de felicidad tan plena.

Seguiré preguntándome si es hoy,
o un viaje en el tiempo, sin saberlo.

Abrázame…es medianoche.

Ya es medianoche, ángel mío
despliega tus alas abrazándome,
con esa ternura sin igual que tienes,
ámame tanto como yo te amo,
desde aquel día en que mis labios
se encontraron con los tuyos,
transformando esa estúpida indiferencia,
en rebelión de dos corazones
que venían heridos de batallas
perdidas por engaños y traición.

Que nuestra noche sea única
tal como lo ha sido desde
coincidir en el mismo puerto,
recuerdas allá, adonde ambos
habíamos ido a pegar nuestros
corazones rotos por el desamor.

Fue la luz de nuestras almas,
las que se pusieron de acuerdo
para cerrar aquellas viejas heridas,
y darnos esta nueva oportunidad
que para ambos, es como la vez primera.

Rodéame fuerte, pon en mi tus alas.

Calma…

No corras ya mujer,
no es necesario.

Mis brazos te retienen,
junto a un grito que deseo
escuche hasta el Universo
de almas que descreen
del amor como antídoto
del veneno de la soledad.

Me amas tal como soy
como yo a ti dulce e imperfecta,
tus sienes se estremecen
cuando nuestros labios
se hunden en lo mas profundo
de los sentidos y emociones.

Ya nos tenemos, en cuerpo
nos hemos convertido,
y así será hasta que permitas
que ambos sigamos siendo
nuestros propios dueños,
sin importarnos que aun
el propio mundo se desplome.

Nos seguiremos teniendo
como hoy, en el infinito
del continuo del tiempo.

Metamorfosis

Fui a tu casa porque
me habías invitado,
al llegar pase
por todas las miradas
de tus amigos,
que me observaban
como el raro y real
joven hippie que era
en aquella década
de la revolución de los 60,
cuna que revoluciono
la cultura no solo musical
sino también a una juventud
ansiosa de libertad,
de romper con mandatos sociales
aquellos opresivos
que nos ataban a lo “viejo”.

Era el distinto
en aquella “tu reunión”,
en que me reí
en la cara de cada uno
de tus amigos almidonados,
con cabello corto
como soldados de torta,
olvidando yo, que era igual
que ellos no hacia tanto tiempo.

Eran años de Joan Báez,
Bob Dylan, José Cocker,
The Beatles y el cercano
festival de Wooddtock
con su locura y descontrol.

Había pasado un año
de nuestro último encuentro,
tú eras la misma, frágil y preciosa.

Yo en cambio,
había abandonado
la universidad,
y de lo acartonado
salí haciéndome artesano,
fabricando aquellas
sandalias trenzadas,
que vendía en viajes a dedo,
por lo largo y ancho
de nuestro país.

Había sido para ambos
el amor primero,
pero como todo, ya
no era yo el mismo
como bien había sido
tiempo antes, igual a tus amigos.

Nos miramos, recordamos,
bailamos un par de melodías,
olí tu piel, tuve que esforzarme
para alejarme y decirte adiós,
no era aquel que habías conocido.

Hoy, luego de tantos años
te sorprenderías al leer esto,
será porque jamás te olvide
y tu recuerdo me seguirá
por siempre, como entonces.

¿Que nos importa?

Piel sedienta que clama
por caricias que nos brinden
calor en este frío de invierno,
el que esta noche penetra
y cala hasta nuestros huesos.

Ella me entrega su cuerpo breve
entre mis piernas que la abrazan,
nos dejamos llevar por el roce de la piel
que nos enciende el deseo de jugar
bajo las mantas, hasta que ambos
nos penetramos, mojando nuestras bocas
a la par de nuestros jadeos de pasión,
deseando que no finalicen nunca.

No nos interesa ni el fin del mundo
que proclaman alienígenas humanos,
que como enfermos profetizan
lo que otros hace siglos hicieron,
ni el miserable virus que en vilo
al mundo todo, inflama de temor.

Que mejor que tenerse y adorarse,
y si aquello fuera cierto, abrazarse
hasta el momento en que todo termine,
convirtiendo con este grito de amor
el bronce fundido de nuestras vidas.