Era ya muy añoso en la inmensidad del bosque, acompañado por una multitud de especies de distintos orígenes. Los extremos de sus raíces ya habían recorrido las profundidades de la tierra vigorosa y húmeda.


Solo se destacaba por buscar siempre un claro para encontrarse con el sol y la luna, para hacerle cada día y noche a ambos, la misma propuesta que consistía en prometerles que no abrazaría con sus enormes y poderosas ramas a sus compañeros quitándoles el espacio y la luz del sol.

Pero a cambio de ello, deseaba que le concedieran solo un deseo y por un día entero.


Convertirse en aldeano del lugar, para acompañar a la dulce campesina que cantaba alegremente, recolectando hongos cada día. El sol y la luna, dudaron por semejante pedido, pero un querubín que presenciaba el dialogo, les sugirió aceptar lo que el árbol reclamaba.


Y así me convertí en quien soy y tal fue el amor a primera vista con Artemisa, que el sol y la luna quedaron tan conmovidos que nos permitieron ser parte del Olimpo y hemos recibido la bendición de Zeus y Hera. El querubín continua con nosotros…

Estúpido soñador…

Se acerca la noche a sabiendas
que has sido un sueño en una
de mis tantas vidas, de este universo circular.

Por tu dolor en tus letras, te supuse sola.
Incrédulo fui, al creer que no hay otras ficciones
como otras tantas, a las que habré escrito.

Te escurriste entre mis dedos,
como arena blanca y fina de tu playa,
como el agua azul de tu océano,
que es también el mío, pero tan distinto
en otra orilla, que no parece el mismo.

Me alegro de aquellos que se aman
y ya ancianos continúan andando por la vida,
tomados de la mano como el primer día.
No puedo dejar de sentir su orgullo ajeno,
por lograrlo a través de los vaivenes de la vida.

Deberé aguardar paciente la nueva vida,
mi alma no recordará lo que he vivido en esta.

Estaré en un cuerpo sin memoria, lejos
de continuar golpeándome por un amor ajeno,
que no seguirá leyendo letras por las cuales
me sienta emocionado y abandonado, al mismo tiempo
como si fuera aquel amor primero de mi existencia.

Amor intenso

Somos nosotros, quienes otros
que por amarnos de esta manera,
nos dañamos sin razón.


La desconfianza nos acecha
y al mismo tiempo, nos aleja.
Al mirarnos, bajamos la vista
como niños en falta. Demasiado amor.


Sabemos ya, que no somos
los mismos. ¿Que aguardamos?
Ni siquiera la esperanza
de aquello que fue bueno…


Si pudiera gritarle al viento,
para que te lleve mi susurro mínimo.
Ese inaudible que dice que te amo…
Si pudiera una estrella caer fugaz
ante tu mirada, e imagines un deseo
igual al mío.


Nada es imposible, no cesaré
en que una señal llegue a ti,
y me preguntes…
¿Quieres quedarte conmigo?

Eres única…

Eres la luz que me acompaña en mis desvelos y alegrías.
Eres la esperanza que me lleva a otros mundos más bellos, que el nuestro.
Eres la dulzura al saborear cada día, tu fina y adorable piel.
Eres la pasión que estalla en éxtasis, entrelazados sobre blancas sabanas.
Eres la dueña de mi alma en esta vida y en todas las que vendrán.
Eres la suma de todas mis emociones y sentimientos, por igual.
Eres la mujer que siempre quise a mi lado, la de mi última estación.

Solo un sueño

Mis manos buscan tu cuerpo,
en la oscuridad del cuarto que tomamos,
en ese motel alejado de curiosos.
Llego a tu cuello te tomo de la cintura
te das vuelta, boca contra boca.

Es nuestro mundo él nos tiene, así atrapados
en cada martes disfrazados…nos besamos
No estés triste, estamos juntos, aunque no libres.
Regalemos permiso a la fantasía y construyamos
nuestros diálogos seductores, de una primera cita.
Amo tus ojos como así tu rostro, de lo que doy fe
fue lo primero que vi de ti, y lo más hermoso de mi vida.

Se que me responderás “no quiero tener algo contigo”
nuestros caminos y tiempos, se bifurcan en otros destinos.
No importa te diré, solo entonces…deja que te sueñe.

Te buscare

Te busqué me dijeron que te habías ido,
sin decir nada del hotel.
Me imagine la estación de tren,
corrí, cuanto pude pero no llegue.
El Frecciarossa  con destino a Roma, ya había partido.
Me deje caer en un banco, me dije idiota
por no saber, pedirte perdón por una mala noche.
Y ahora me siento extraviado, en un mundo vacío
ya que para mí, solo tú lo habitabas.

Lejanía

También aquí esta nublado,
y hasta minutos unos chubascos
como lagrimas caían sobre el verde césped
de la plaza, con sus árboles sin gorjeos
ni gente lo que la transformaba, en páramo.

La naturaleza sabia, hacia ver sus brillos
y verdor de primavera en los altos árboles.
Y fue ese instante, cuando alce mi vista
en que pensé que cerca y que lejos,
te tengo al mismo tiempo.

Soy lo que soy, no disfrazo mis circunstancias.
Se me tiene afecto o resulto indiferente por igual.
Soy tan pasional y sanguíneo, que hasta eso
ha de enfurecer o hacerme por momentos, un solitario.

Pero no puedo ser otro al que soy.
Enamorado de las buenas y simples cosas de la vida.
Y entre ellas estás tú, aunque no lo sepas.
Aun siendo para mí, un imposible.
Una ficción de las tantas, que he escrito.

Pero quien sabe, frotare la lámpara
orare el deseo de encontrarte donde sea
y quizás contradiga a Calderón con que
“la vida es sueño”…