¿Que nos importa?

Piel sedienta que clama
por caricias que nos brinden
calor en este frío de invierno,
el que esta noche penetra
y cala hasta nuestros huesos.

Ella me entrega su cuerpo breve
entre mis piernas que la abrazan,
nos dejamos llevar por el roce de la piel
que nos enciende el deseo de jugar
bajo las mantas, hasta que ambos
nos penetramos, mojando nuestras bocas
a la par de nuestros jadeos de pasión,
deseando que no finalicen nunca.

No nos interesa ni el fin del mundo
que proclaman alienígenas humanos,
que como enfermos profetizan
lo que otros hace siglos hicieron,
ni el miserable virus que en vilo
al mundo todo, inflama de temor.

Que mejor que tenerse y adorarse,
y si aquello fuera cierto, abrazarse
hasta el momento en que todo termine,
convirtiendo con este grito de amor
el bronce fundido de nuestras vidas.

Infiel

Eres libélula infiel,
luego de ser esa ninfa
que nadabas con  el mal,
frente a todo nuevo amor.

Hombres que te amaban
fueron solo alimento
para tu voracidad no carnal,
solo para darte gustos
sofisticados con sabor
a la nada misma
de tu vacia apariencia,
una aparente bella mariposa
que jamas pudiste ser.

Eres como la libélula,
solo una depredadora
de las almas ajenas,
a las que no te importa
usar y mancillar sin piedad.

Cuando te encuentres
con la muerte, dile
lo que has hecho.

Quizás te transformes
en su socia…

Cree en ti…

Como convertir
tu desasosiego
de ansiedad
y desconfianza,
al saber haberte
dado en cuerpo y alma,
sin que alguien,
te reconociera
como tal
te mostraste espontánea,
sin dejar de buscar
jamás un sosias,
un igual a quien eres
solo alguien que te amara,
y su ser devuelto en tu reflejo.

Como hacer
para detenerte mujer,
y ayudar a detenerte
en ese tonto desenfreno
al creer en tu tormento
de no ser amada,
como bien lo deseas
sin mentiras, sin engaños
sin darte cuenta
de lo que vales,
en cuerpo y alma,
como ninguna otra.

Como hacer
que las lágrimas
esas que mojan
tu almohada
cada noche,
se conviertan
en la entereza
que te de la luz
y el saber
que tesoro guardas
en tu alma, inacabable.

Desaire

Amor y demonio a la vez
resultas en esta vida mía,
amanecer brillante un día
mantilla de luto, al siguiente.

Me enloqueces y arrebatas
como si ya no fuera demasiado,
lidiar con mis recuerdos rotos
vagando por la inmensidad
de un pasado al que ya no volveré.

Me besas, me abrazas
y luego, como si fueras
una imagen fantasmal
te alejas por un tiempo.

Deja de jugar conmigo
tu triste muñeco de trapo,
que utilizas solo cuando
no encuentras tu camino.

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Otra vez…

Habrá otra vez para mí 
para que la ausencia,
se transforme en volver
a ser un suspiro tan deseado,
sé que es mucho el amor perdido
pero posible de ser sustituido,
aunque no me jures lo eterno
ya que todo es tan efímero.

La magia de encontrarte
sin que sigan pasando las horas,
amor y deseo a la vez
en nueva adorable sensación,
que tengo para darte
esas únicas caricias deslizadas
sobre tu piel que la traspasen,
haciéndote feliz como nunca antes
hasta comerte el alma, 
y tu llenándome de placer pleno
cubriendo este, mi doloroso vacío.

Apresúrate, que quiero
seguir viviendo, solo amándote.

Te perdí

Sé que es ya recuerdo
pero no he podido
alejarla de ese rincón,
donde cada uno atesora
aquellas cosas del corazón.

No habrá para mí, otra vez
ya que cada vez que intento,
no puedo evitar compararla
porque ha sido ella el amor
y la mujer de toda mi vida.

Hubo otras si, pero ninguna
que me completara como ella.

Es fácil decir soltar o dejar ir,
pero cuando alejo a mis demonios
que sin cesar golpean la razón,
vuelve la imagen de ella
acompañando cada momento.

Me he preguntado tantas veces,
desgarrándome por dentro
como alguien que fue lo mejor
de toda mi vida, es ya recuerdo.

Juntos llegamos a tocar el cielo
juntos también, alcanzamos el infierno.

Yo

Para dejar la soledad
no solo es el hecho 
de llenar un vacío,
traicionando a una
mujer burlando 
su confianza,
es no haber sabido 
construir puentes,
para no perderme
en esta maraña
de desencuentros,
con el agridulce sabor
de esta contrariedad
que altera mi razón.

No se derribar recuerdos. 
Y pierdo por ello, lo más bello.
Volver a creer…en mi.

Eterno

Hemos de tener varios amores 
en la vida, pero será solo uno 
el que nos marcara para siempre 
y jamás lograremos olvidar.

El amor de una vida, 
único y omnipresente
podrá no ser el definitivo 
atado a nuestra finitud,
habrá sido aquel otro, 
el que nos despertó
a la felicidad y al dolor,
casi en el mismo momento.

Muy pocas veces, 
ese amor primero
irreemplazable,
nos acompañara
en todo nuestro andar,
su reemplazo por otro 
será amor pero bien distinto, 
siempre aquel primero 
renacerá en nuestro recuerdo. 

Como un puzzle…

Como sacarte de este rincón
en donde cada uno guarda
para sí, los mejores momentos
remembranzas de aquel pasado,
en que para ambos sin dudarlo
el sentido de la vida era tenernos.

No será posible reemplazarte, dejare
que la soledad a los recuerdos se aferre,
sé que no lograre olvidarte ya inalcanzable,
único y cierto amor de una vida turbulenta.

Siendo tú recuerdo demasiado fuerte,
difícil será que pueda reemplazarte,
sería como encontrar esa última pieza
para construir nuevamente mi alma rota,
a sabiendas que en la inmensa obscuridad
de tu recuerdo, jamás intentare hallarla.

Alicia

Siento esa extraña opresión 
feroz y repentina en mi pecho,
que es la misma que emerge
como una mano que atenaza,
cada vez que pienso en creer tenerte
a pesar de haberte perdido, hace tiempo.

Comienzo sin importar la lluvia
como cada sábado por la mañana,
a recorrer por donde caminábamos
cerca del terraplén del ferrocarril.

Es como si tratara de encontrar
por allí, la estela de nuestra almas
en cada lugar donde te detenías,
y en puntillas me alcanzabas
para darme ese beso que iluminaba.
cualquier oscuridad que acecharme
podía .

Comencé a perderte, 
cuando sin darme cuenta no valore
lo que traías contigo, tu forma de ser,
tu risa y tus silencios, tu rebeldía,
tu inocencia, tus ocurrencias.

Tu rebeldía al enfrentar a quien
quisiera oponerse a lo nuestro,
como pude ser tan ciego de no ver
el amanecer de tu mirada, o sentir
el roce de tu piel deseando la caricia
por la cual te sintieras querida,
brindándote de mí, absurda lejanía.

Pudiste ser el arco iris de mi vida
entrañable amor de adolescencia,
llenándome con tus colores de alegría,
por ello seguiré buscándote
aquí, ahora y de no encontrarte
en todas aquellas vidas por venir.