Las joyas de los egipcios: más que un adorno.

Hombres y mujeres llevaban toda clase de amuletos que los protegían en la vida terrena y la de ultratumba.

La joyería desempeñó un papel fundamental en la vida diaria y en las costumbres funerarias de los habitantes del país del Nilo. Los faraones y sus familiares, el clero, los nobles y todos aquellos que podían permitírselo adornaban su cuerpo con joyas, que sólo estaban al alcance de una minoría y constituían, por tanto, un símbolo de su elevada condición social. En un texto de finales del Imperio Antiguo, Las lamentaciones del sabio Ipuwer, se recuerda una gran crisis de la historia de Egipto en la que «los collares de cuentas adornan el cuello de las esclavas, mientras las damas nobles vagabundean por ahí lamentándose de no tener nada que llevarse a la boca»; señal de que, en circunstancias normales, sólo las clases más favorecidas podían lucir estos caros ornamentos. Pero las joyas en el antiguo Egipto también tenían un poder mágico y religioso como amuletos protectores, efectivos tanto en vida como en el más allá.

Los egipcios crearon todo tipo de joyas, con las que se acicalaban de la cabeza a los pies: pulseras, brazaletes, anillos, collares, pectorales, cinturones, amuletos, tobilleras, coronas, diademas y pendientes. 

La arqueología ha demostrado que las joyas fueron utilizadas sin distinción por hombres y mujeres. Unos y otras apreciaban en igual medida los metales nobles, de manera especial el oro y las piedras preciosas y semipreciosas, por lo que los egipcios se vestían y embellecían con infinidad de joyas tanto en la vida cotidiana como en las grandes ocasiones.

LA CARNE DE LOS DIOSES

Muchas piezas se realizaron en plata, electro (una aleación de oro y plata), cobre y bronce, casi siempre complementadas con piedras preciosas o semipreciosas como cuarzo, turquesa, lapislázuli, cornalina, gemas, alabastro y amatista, y con vidrio coloreado. 

Pero en su gran mayoría se fabricaron de oro puro. Éste era el metal más apreciado por los egipcios, que le atribuían connotaciones divinas; una inscripción decía: «El oro es la carne de los dioses […]. Recuerda cuáles fueron las palabras de Re cuando comenzó a hablar: ‘Mi piel es oro puro'».

Brazaletes de oro procedentes de la tumba de Tutankamón decorados con escarabajos de lapislázuli. Museo Egipcio, El Cairo. Foto: Cordon Press

El oro se extraía fundamentalmente de los desiertos de Nubia –nb o «país del oro»–, mientras que la plata se importaba del Próximo Oriente y, a partir del siglo VII a.C., de la península ibérica a través de los fenicios. El cobre se extraía de las minas del Sinaí, y el estaño, que se mezclaba con el cobre para producir bronce, se conseguía del Próximo Oriente, de las islas Casitérides (islas Británicas) o de la península ibérica. 

En los muros de las mastabas se han hallado representaciones que nos muestran la entrega de metales a los faraones como fruto de la explotación de minas, el comercio, los tributos y el botín de las campañas militares.

El cobre se extraía de las minas del Sinaí, y el estaño, que se mezclaba con el cobre para producir bronce, se conseguía del Próximo Oriente.

La importación de metales preciosos permitió el desarrollo de importantes talleres de joyería en las ciudades egipcias, particularmente en Menfis, Coptos, Tebas y Alejandría. Estos talleres estaban impulsados por el Estado, que introdujo una larga lista de cargos y especialistas relacionados con el trabajo del metal: jefes de talleres, jefes de artesanos, jefes de orfebres, cinceladores, grabadores y sopladores, entre otros. 

Aunque nunca firmaron sus obras, los orfebres disfrutaron de un gran prestigio. Gracias a los relieves de algunas tumbas podemos ver cómo se desarrollaba su trabajo y el tipo de herramientas que utilizaban: desde buriles, cinceles y martillos hasta pipas de soplar, fuelles, hornos y moldes. Los joyeros desarrollaron técnicas de orfebrería cada vez más sofisticadas, desde el calado y el cincelado hasta el repujado y, sobre todo, el grabado.

MAESTROS DE LA ORFEBRERÍA

A partir del Imperio Medio se comienza a utilizar la técnica del granulado, que consiste en la realización de minúsculas esferas o granos de metal, en especial de oro y plata, que por medio de la soldadura se adhieren a las piezas de joyería.

Miles de piezas fueron fabricadas con la técnica del cloisonné, entre ellas el extraordinario pectoral de Tutankamón.

Diversos collares de oro y piedras semipreciosas datados de la dinastía XVIII. Museo Británico, Londres. Foto: Cordon Press

La técnica del tabicado o cloisonné es uno de los grandes logros del arte egipcio. Consistía en dividir la pieza en pequeñas celdillas por medio de una serie de finas láminas metálicas que se fijaban al objeto mediante fundición y, posteriormente, se rellenaban incrustando diminutas piezas de pasta vítrea o piedras semipreciosas como jaspe, lapislázuli, gemas, malaquita… Miles de piezas fueron fabricadas con esta técnica, entre ellas el extraordinario pectoral de Tutankamón, que –entre muchos otros elementos– incluye la imagen de una divinidad con las alas extendidas, todo ello realizado en oro con incrustaciones de lapislázuli, cornalina y turquesa.

LOS REGALOS MÁS PRECIADOS

Muchas de estas joyas, particularmente los grandes y pesados collares formados por aros de oro, fueron regalos de los reyes a los nobles como recompensa por las victorias militares que habían conseguido. En un relieve de la tumba de Ay se puede ver cómo este primer ministro de Akhenatón recibe un collar usej de manos del faraón, mientras que en el cuello lleva seis collares de eslabones de oro como premio a su valentía.

En un relieve de la tumba de Ay se puede ver cómo este primer ministro de Akhenatón recibe un collar usej de manos del faraón.

Entre los regalos más importantes que un alto dignatario podía recibir estaba el denominado «collar de las moscas», o «moscas del valor». Se trataba de la más alta condecoración militar que podía otorgarse a un servidor del faraón; su figura se explica porque para los antiguos egipcios las moscas simbolizaban la persistencia; se quería, por tanto, premiar la tenacidad para vencer al enemigo. 

Aunque normalmente se concedía a hombres, también la recibió la reina Ahhotep –madre de Amosis, el fundador de la dinastía XVIII y del Imperio Nuevo– por su trascendental papel en la guerra contra los invasores hicsos.

Brazaletes de oro y lapislázuli decorados con el ojo udyat. Proceden de Tanis. Dinastía XXII. Museo Egipcio, El Cairo.

Las joyas no constituían únicamente un adorno, sino que también tenían una función religiosa y protectora. Podían adoptar la forma de múltiples divinidades, como Ptah, la diosa leona Sekhmet, el ureo (la cobra protectora de la realeza) y otros dioses como Anubis e Isis. 

También podían tener la forma de símbolos como el ojo udyat de Horus, el nudo tiet de Isis o el pilar djed de Osiris. Igualmente, las había zoomorfas, con figuras de toros, gacelas, patos, perros, moscas, peces, etc., y con motivos del mundo vegetal como papiros, flores –sobre todo el loto– o frutas, ya que los egipcios sentían una gran predilección por la flora de su entorno, en la que veían el símbolo de la belleza, el nacimiento de una nueva vida y el paraíso.

AMULETOS PROTECTORES

Se creía que las piedras preciosas o semipreciosas, como el lapislázuli y la turquesa, que se hallaban bajo la protección de Hathor, proporcionaban alegría y felicidad a quien las llevaba. Así se ilustra en un cuento recogido en el Papiro Westcar, en el que se narra cómo un día que el faraón Esnofru paseaba en su barca por el lago de su jardín, a una de las jóvenes que lo acompañaban se le cayó al agua un amuleto en forma de pez tallado en una turquesa del Sinaí, el reino de la diosa Hathor. 

«Esnofru –dice el texto– le prometió reemplazar la joya perdida, pero la joven deseaba recuperar la que se le había caído a toda costa. Y así lo hizo con la ayuda de un mago: las aguas se abrieron y la joya pudo ser rescatada de las entrañas del lago».

Se creía que las piedras preciosas o semipreciosas, como el lapislázuli y la turquesa, que se hallaban bajo la protección de la diosa Hathor.

La función protectora de estas joyas trascendía la vida terrenal, pues se creía que mantenían a los difuntos alejados de cualquier peligro a la vez que les concedían fuerza y vigor para su existencia ultraterrena; el oro y la plata en particular, como metales nobles, conservaban el cuerpo para la eternidad. 

Así, en muchas tumbas se ha encontrado gran cantidad de joyas a modo de ajuar funerario. Una de las más frecuentes es el escarabajo Khepri, encarnación del Sol que renace, y por ello sinónimo de eterno regreso y resurrección. Muchos de estos amuletos se colocaban entre las vendas de las momias, en el cuello, el torso y el corazón, para facilitar su viaje al más allá. En la momia de Tutankhamón se descubrieron nada menos que 143 objetos, que incluían joyas como collares, pectorales y ojos udyat.

Imagen de portada: Pectoral procedente de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes. En él se aprecia al faraón entre el dios Ptah y la diosa leona Sekhmet. Museo Egipcio, El Cairo. Foto: Cordon Press

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Esther Pons Mellado. Actualizado: 12 de septiembre 2022.

Antiguo Egipto/Joyas/Faraones

 

 

Los enigmáticos guardianes de la tumba de Tutankamón.

Cuando Howard Carter penetró en la antecámara de la tumba del faraón en el Valle de los Reyes quedó anonadado por la enorme cantidad de objetos que observó en la antecámara. Aunque lo que llamó poderosamente su atención fueron las dos figuras que representaban al faraón y que a modo de centinelas flanqueaban la entrada sellada de la cámara funeraria del rey.

Entre la ingente cantidad de objetos de todo tipo que abarrotaban la antecámara de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, un asombrado Carter, el afortunado egiptólogo británico que descubrió la tumba en 1922, no pudo evitar fijarse en dos estatuas de tamaño algo mayor del natural que flanqueaban uno de los muros de la estancia, que parecía una puerta sellada. 

«Dos estatuas reclamaron y obtuvieron nuestra atención: dos figuras negras de tamaño natural de un rey, una frente a la otra como centinelas, con faldellín y sandalias de oro, armados con un mazo y un báculo y llevando sobre la frente la cobra sagrada como protección […]. Eran figuras extrañas e impresionantes, incluso como las vimos nosotros, medio escondidas por los objetos que las rodeaban», las describió Carter.

Estas figuras, que tanto intrigaron a los arqueólogos cuando las vieron por vez primera, representaban al propietario de la tumba, el faraón Tutankamón, y su función parecía, sin lugar a dudas, la de centinelas de la cámara funeraria del monarca, que se ocultaba tras aquel muro sellado. Las estatuas estaban hechas de madera cubierta con escayola pintada en negro y con elementos dorados. Ambas son muy parecidas ya que se representan de pie, con la pierna izquierda avanzada en la típica postura masculina de caminar y sujetando un báculo de papiro con la mano izquierda y una maza con la derecha. Pero, aunque a primera vista son muy parecidas, en realidad presentan diferencias sustanciales entre ellas.

Las estatuas guardianas tal como se hallaron dispuestas en la entrada de la cámara funeraria de Tutankamón.Foto: Cordon Press

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

Antes de analizar las diferencias entre ambas estatuas tal vez deberíamos hacer hincapié en algunas de sus semejanzas. 

De hecho, las dos muestran al faraón luciendo un collar ancho sobre el pecho rematado con una cadena ancha decorada con un escarabajo alado. Portan asimismo muñequeras y brazaletes, van vestidas con un elaborado faldellín hasta las rodillas con el frontal almidonado en forma trapezoidal y van calzadas con unas sencillas sandalias. Los ojos están hechos de obsidiana y piedra caliza cristalina, y ciñen en su frente el ureo o cobra protectora de la realeza. El negro de la piel posiblemente representa, según los estudiosos, el limo que deja el Nilo tras la inundación, una referencia a la fertilidad y el renacimiento.

Las dos estatuas de Tutankamón van vestidas con un elaborado faldellín hasta las rodillas con el frontal almidonado en forma trapezoidal y van calzadas con unas sencillas sandalias.

Y ¿en qué se diferencian entonces? Pues la diferencia principal entre las dos estatuas del faraón radica en sus respectivos tocados. Una de ellas lleva el típico pañuelo nemes, un tejido de franjas que caía sobre los hombros y se ataba con una trenza en la espalda. A lo largo de la historia egipcia muchas estatuas de faraones se han representado con este tocado ceremonial, asociado al dios solar Re en su acepción de Khepri, el escarabajo que representa el Sol del amanecer. También se cree que identifica al rey con el dios halcón Horus, hijo de Osiris, el señor del inframundo.

Estatua tocada con el nemes a punto de ser embalada rumbo a Londres para ser exhibida.Foto: Cordon Press

La otra estatua, por su parte, va tocada con el afnet o khat, una peluca en forma de «bolsa», una corona que tiene un significado típicamente funerario (solo se ha documentado en este tipo de contextos) y que al parecer está relacionada con la noche y el viaje del difunto al más allá. 

Los expertos consideran que la presencia de estos tocados en ambas estatuas podría representar el viaje nocturno del dios del Sol Re (simbolizado por el tocado khat), que renace de nuevo cada amanecer (lo que está simbolizado por el tocado nemes).

Estatua khat de Tutankamón en su vitrina del Museo Egipcio de El Cairo. Foto: Marie Thérèse Hébert & Jean Robert Thibault / CC-BY-SA-2.0

EL FARAÓN Y LOS DIOSES

Asimismo, las dos estatuas presentan unos textos inscritos en ellas. La estatua tocada con el khat lleva una inscripción en el faldellín que la identifica como «el ka de Horakhty, el Osiris, rey, señor de las Dos Tierras, Nebhkheperure, de voz verdadera». 

Al rey difunto se le identificaba siempre con el dios Osiris, y el epíteto «de voz verdadera» o «justificado» hacía referencia a los muertos. Así, esta estatua sería una representación del ka (uno de los cinco componentes del espíritu humano, posiblemente el más importante) del faraón fallecido.

Howard Carter y su equipo embalan una de las estatuas de Tutankamón para su traslado. Foto: Cordon Press

Por su parte, la inscripción de la estatua tocada con el nemes real la identifica como «el buen dios Nebkheperure, hijo de Re, Tutankamón, gobernador del Iunu meridional, dotado de vida eterna, como Re, durante todos los días». Todas estas referencias, incluida la de «Iunu meridional», nombre con el que se conocía la ciudad de Heliópolis, sede del gran templo dedicado al dios Re, tienen una connotación solar.

«POR TODAS PARTES EL BRILLO DEL ORO»

En cuanto al baño dorado (el color del Sol y de la carne de los dioses) que presentan ambas estatuas en los faldellines, las sandalias, los tocados, los pectorales, los brazaletes, las mazas, los báculos y el perfil de ojos y cejas, los expertos creen que acentúa la conexión de Tutankamón con el dios solar Re mientras vigila con celo la entrada de la cámara funeraria, el lugar más importante y sagrado de la tumba.

Aunque no son estas las únicas estatuas de este tipo localizadas en tumbas reales son, con mucho, las mejor conservadas y las más completas.

Arthur Mace y Alfred Lucas, colaboradores de Howard Carter, examinan una de las estatuas de la tumba de Tutankamón. Foto: Cordon Press

Aunque no son estas las únicas estatuas con dichas características localizadas en tumbas reales sí que son, con mucho, las mejor conservadas y las más completas. También son las únicas de su tipo que presentan un baño de oro tan intenso. 

De hecho, esto sucede con mucha frecuencia en otras estatuas rituales de Tutankamón y en gran cantidad de objetos hallados en la tumba. Este uso extensivo del oro resultó deslumbrador para los descubridores de la tumba del faraón, como describe el propio Carter en su libro sobre el sensacional hallazgo: «Al principio no pude ver nada ya que el aire caliente que salía de la cámara hacía titilar la llama de la vela, pero luego, cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, los detalles del interior de la habitación emergieron lentamente de las tinieblas: animales extraños, estatuas y oro, por todas partes el brillo del oro…».

Imagen de portada: Estatua de Tutankamón tocada con el pañuelo nemes ceremonial. La pieza formó parte de una exposición sobre el tesoro del faraón llevada a cabo en Londres en 2019.Foto: Cordon Press

FUENTE RESPONSABLE; National Geographic en Español. Por Carme Mayans, Redactora. 4 de septiembre 2022.

Antiguo Egipto/Tumbas/Tutankamón/Curiosidades

 

 

 

 

 

 

Precisión asombrosa, pero sin tecnología moderna: descubren cómo construyeron las pirámides de Egipto.

Los egipcios necesitaron mucho más que rampas primitivas para transportar gigantescos bloques de piedra hasta su posición, asegura la revista científica Science Alert.

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Para erigir las colosales pirámides de Egipto, hace unos 4500 años, los egipcios necesitaron mucho más que rampas primitivas para transportar los gigantescos bloques que las componen hasta su lugar, según un novedoso informe de la revista científica Science Alert.

Con el Nilo como aliado

Un nuevo estudio arqueológico sugiere que la construcción de las pirámides de Guiza fue posible gracias a condiciones ambientales favorables, cuando un antiguo brazo del río Nilo sirvió a los constructores egipcios como un conducto navegable para trasportar mercancías y también materiales.

Un antiguo brazo del Nilo sirvió a los constructores egipcios.

«Para construir las pirámides, tumbas y templos de la meseta, ahora parece que los antiguos ingenieros egipcios aprovecharon el Nilo y sus inundaciones anuales, utilizando un ingenioso sistema de canales y cuencas que formaron un complejo portuario al pie de la meseta de Guiza», detalló Hader Sheisha de la Universidad de Aix-Marseille, en Francia.

El río como fuente de construcción

Según el estudio arqueológico, los constructores egipcios habrían dragado las vías fluviales del río Nilo para conformar canales y pequeños puertos que, con las inundaciones anuales, pudieron funcionar como elevadores hidráulicos para el transporte de los gigantescos materiales de construcción.

Este método podría haber servido a la construcción de varias pirámides.

En línea con esta hipótesis, el complejo portuario que desarrollaron podría haber servido a la construcción de las pirámides de Khufu, Khafre y Menkaure, que hoy se emplazan a más de siete kilómetros hacia el oeste del actual curso del río Nilo, algo que es respaldado por el hallazgo de evidencia estratigráfica de capas de roca.

La clave de los granos de polen

Para su estudio, los arqueólogos se sirvieron de granos de polen fosilizados extraídos de cinco núcleos perforados en la llanura aluvial de Guiza, a través de los cuales lograron identificar una enorme cantidad de plantas florales similares a las que rodean las orillas del río Nilo, así como plantas de pantano que emergen en los bordes del lago.

Los arqueólogos se sirvieron de granos de polen fosilizados.

Según la revista científica Science Alert, estos datos permitieron a los arqueólogos hallar evidencias de un cuerpo de agua permanente que alguna vez atravesó la llanura aluvial de Guiza hace miles de años, punto a partir del cual fue posible establecer el ascenso y descenso de los niveles de agua en el brazo de Khufu durante 8 mil años.

Tras la era de Tutankamón

Tras el reinado del faraón Tutankamón, en torno al año 1338 a. C., la rama de Khufu comenzó a disminuir paulatinamente hasta alcanzar los niveles más bajos documentados, un dato que pudo contrastarse con datos ambientales históricos, lo que sugiere que los antiguos egipcios podrían haber tallado canales de ríos para construir las pirámides de Dahshur.

Tras el reinado de Tutankamón, la rama de Khufu comenzó a disminuir.

Finalmente, los científicos a cargo del estudio sugieren que este mismo enfoque podría ser empleado para comprender cómo diversos paisajes acuáticos del Antiguo Egipto se superpusieron a otros complejos de pirámides, como la necrópolis de Dahshur.

Imagen de portada: iStock

FUENTE RESPONSABLE: History Latinoamérica. 31 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Egiptología/Arqueología

 

 

Lo que significaba ser bueno o malo en el Antiguo Egipto.

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En el antiguo Egipto no había una sola palabra para definir el bien o el mal.

Esta riqueza léxica es uno de los aspectos más importantes del estudio del comportamiento de esta civilización.

Las diversas conductas del individuo, en los ámbitos de la sociedad y la religión, podían ser definidas con un amplio elenco de vocablos. Aunque las distinciones de comportamiento que refleja esta riqueza léxica pueden ser universales, y comunes al hombre moderno, las implicaciones y manifestaciones de estas pautas en el antiguo Egipto sólo se entienden a través de los principios, costumbres y reglas de su particular sistema ideológico, intelectual y religioso.

No es lo mismo bueno que correcto

En la literatura egipcia abundan las descripciones del individuo de buen comportamiento (remech-nefer), correcto (maaty), sabio (remech-rej), discreto (ger), paciente (uaj-ib), generoso (jeye-jer), devoto (remech-necher) o heroico (nejet).

Estos calificativos proliferan en textos autobiográficos que elogian el comportamiento del difunto en vida, justifican sus acciones ante los dioses y propician la existencia eterna. También aparecen en los relatos de aventuras donde, a través de las acciones y palabras de sus personajes o por medio de encomios integrados en el relato, ensalzan sus virtudes y méritos, reforzando el topos del héroe.

Los calificativos arriba descritos abundan también en los textos sapienciales, cuyo objetivo era promover los parámetros de orden social de la época, y establecer las reglas éticas y morales para alcanzar la condición ejemplar de sabiduría y honorabilidad.

Alborotador, insolente o malo

A pesar de que la percepción mágico-somática de la escritura en el antiguo Egipto –la relación que entendían los egipcios entre la representación textual de una realidad y su efecto en la misma mediante la magia– no alentaba la descripciones de conductas o actos inmorales, el empleo de referencias indirectas al mal comportamiento también era común en los textos. Sobre todo, en aquellos que pretendían instruir al individuo sobre la corrección social y religiosa.

Encontramos las siguientes referencias al individuo de mala conducta: (remech-bin, benat), que actúa como un criminal (isefety, iry bu-yu), codicioso (afy), insolente (yer-jer), maligno (yu-qed), idiota (sug, jene), alborotador (sejem-ib, kenes), vago (dema), glotón (jety) o impío (saba).

El análisis lexicológico del repertorio empleado para expresar las virtudes y vilezas del individuo permite su relación con dos conceptos fundamentales y antagónicos de la cultura egipcia: maat “orden, justicia, verdad, bondad” e isfet “caos, falsedad, injusticia, maldad”.

El bien: vara y pluma

Etimológicamente, el primero de estos conceptos, maat, procede de la palabra maa “recto, genuino”, escrito con jeroglíficos que representan un bastón o vara y una pluma, símbolo de la diosa. El concepto de maat es fundamental en la cultura egipcia, ya que no sólo manifestaba el orden cósmico y la justicia divina sino también el equilibrio social y político preservado por el rey egipcio y la conducta íntegra de cada individuo hacia la familia, la comunidad y los dioses.

De ese modo, maat integraba elementos legales, religiosos, morales, éticos y de la sabiduría o conocimiento personal. Además, constituye uno de los ejemplos más tempranos de la deificación de un concepto abstracto. Desde el Reino Antiguo, la palabra puede aparecer escrita con el jeroglífico del rollo de papiro atado, en referencia al conocimiento necesario para tener una actitud correcta, o con el de la diosa, para aludir a la divinidad del orden y la justicia.

Balanza de Maat con el corazón del individuo y la pluma de la diosa (Libro de la Salida al Día de Nany, cantante del dios Amón, Dinastía XXI, ca. 1050 a. C.; Metropolitan Museum of Art, pieza cat. MMA 30.3.31)

Su papel justifica la presencia destacada de la deidad en el capítulo 125 del Libro de la Salida al Día (más comúnmente conocido como Libro de los Muertos), donde se juzga al difunto mediante el pesado de su corazón contra la pluma que alude al orden de maat (imagen de arriba) o en los relieves de los templos donde el monarca ofrece el equilibrio social y cósmico a los dioses (imagen de abajo).

Ramsés IV realiza una ofrenda de Maat al dios Amón-Re (relieve del templo de Khonsu en el complejo de Karnak, Reino Nuevo, Luxor; imagen del autor)

A nivel individual, cada sujeto debía mantener una conducta adecuada que obedeciese las reglas de la maat, el orden divino y el código moral. Este compromiso se expresaba en los textos con acciones como “hacer maat” (iri maat) o “decir maat” (yet maat), es decir, hacer o decir “aquello que es correcto”. El buen comportamiento contribuía, además, a la definición del carácter e identidad del egipcio tanto en vida como en el más allá.

El mal: gorrión y ente sobrenatural

La ausencia de las pautas sociales, religiosas y morales que debían prevalecer en el país y hacer florecer su sociedad resultaba en la manifestación del caos. Este desequilibrio cósmico afectaba a los dioses y traía la injusticia y el crimen a Egipto.

Este concepto también se conocía como isfet y fue motivo de atención en textos religiosos, literarios y sapienciales. Etimológicamente, isfet utilizaba normalmente el jeroglífico de “gorrión”, un tipo de signo vinculado semánticamente a nociones negativas, dañinas o catastróficas. Algunas veces aparecía con el de “deidad” o “ente sobrenatural”, lo que reflejaba la conceptualización del mal como un monstruo supernatural, independiente, nocivo y latente que debía ser aislado del mundo y derrotado.

En los textos funerarios, ciertos seres del inframundo encarnan dicha fuerza maligna y destructora, como es el caso de Rerek en los Textos de los Ataúdes o Apep/Apofis en el Libro de la Salida al Día y otros libros del inframundo.

Del mal individual al caos cósmico

Isfet representaba no sólo el caos cósmico y la desaparición del orden social y político, sino también la emergencia de injusticia e inmoralidad, de actos criminales y abusivos, así como de un comportamiento impío hacia los dioses y sus templos.

Por esa razón, la literatura egipcia condenaba reiteradamente la manifestación de vicios, abusos y crímenes desde el propio individuo, ya que estas flaquezas del espíritu eran consideradas el origen de un desequilibrio aún mayor de carácter social y cósmico que los dioses y el monarca aborrecían. En el Diálogo de un Hombre con su Espíritu, el hombre en disputa con su consciencia narra su desconsuelo por la ausencia de maat:

¿A quien puedo dirigirme hoy? Cada uno estafa y todo hombre roba a su vecino. ¿A quien puedo dirigirme hoy? El criminal está seguro y el amigo se ha convertido en enemigo. ¿A quien puedo dirigirme hoy? Las mentes de los hombres son envidiosas y ya no existe el corazón de un hombre en el que se pueda confiar. ¿A quien puedo dirigirme hoy? No hay personas que hagan lo correcto y solamente quedan aquellas que hacen mal (Dial. 112-29).

En la literatura egipcia la conducta de un individuo se podía definir comúnmente como adecuada, con el adjetivo nefer “bueno, bello”, o como inapropiada, mediante los adjetivos bin y yu “malo, lamentable”. Para el antiguo egipcio, el antagonismo entre la fuerza vital, dinámica y benéfica de maat y el poder latente y destructor de isfet era constante y susceptible de determinar el destino de la creación, los dioses y las personas.

Imagen de portada: Dioses del tribunal en el juicio final del difunto tocados e inspirados con la pluma de Maat (pap. funerario de época ptolemaica, 200 a. C.; Metropolitan Museum of Art, pieza cat. MMA 66.99.142) Metropolitan Museum of Art. FUENTE RESPONSABLE: The Conversation.Por Antonio J. Morales Rondán. 

*Profesor en Egiptología. Antonio J. Morales Rondán recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Comunidad de Madrid, Junta de Castilla-La Mancha, Fundación Palarq y Asociación Española de Egiptología.

Antiguo Egipto/Historia/Egiptología/Moral

 

Encuentran en Abusir los restos de uno de los cuatro templos del Sol perdidos de Egipto.

La misión arqueológica conjunta ítalo-polaca que trabaja en el templo del faraón Nyuserra (2449-2418 a.C.) al norte de Abusir, al sur del Cairo y cerca de Saqqara, descubrió los restos de un edificio de adobe, cuyos estudios preliminares indican que puede ser uno de los cuatro templos perdidos del sol de la V dinastía conocidos a través de fuentes históricas.

El Dr. Mustafa Waziri, Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades, indicó que se completarán excavaciones en el sitio para revelar más sobre este edificio.

Según Waziri se accede a los restos del edificio descubierto a través de una entrada construida con piedra caliza, que conduce al área entre los almacenes en el norte y el amplio patio al oeste, donde hay un piso pavimentado de adobes que contiene enormes bloques de cuarzo, algunos de los cuales tienen una cara lastrada y están empotrados en el piso debajo del templo de Nyuserra.

foto Ministry of Tourism and Antiquities of Egypt

Ayman Ashmawy, jefe del Sector de Antigüedades Egipcias del Consejo Supremo de Antigüedades, dijo que los restos del edificio indican que fue construido con ladrillos de barro, y que Nyuserra lo destruyó parcialmente para construir su templo encima.

En el sitio se descubrieron muchas vasijas de cerámica, que pueden haber sido utilizadas en rituales de fundación del templo de Nyuserra, y se encontraron en la esquina nororiental, donde estuvo el Templo del Sol, y debajo de las losas de piedra de los cimientos.

foto Ministry of Tourism and Antiquities of Egypt

Por su parte, el Dr. Mohamed Youssef, Director del Distrito de Antigüedades de Saqqara, dijo que los depósitos de los cimientos se encontraron al nivel de la pared de adobe del antiguo templo, y consistían en jarras para cerveza y otras piezas de cerámica, algunas con un borde rojo.

La Dra. Rosanna Birley, jefa de la misión de la Universidad de Nápoles, dijo que también se encontraron muchas partes de sellos de arcilla con nombres reales, incluido el nombre de Horus del faraón Shepseskara de la V Dinastía (2463-2456 a.C.), sobre el cual no tenemos mucha información.

Los nuevos descubrimientos pueden indicar la existencia de actividades de este faraón en el lugar, lo que puede cambiar nuestro conocimiento de la historia de este faraón en particular y de la V Dinastía en general.

foto Ministry of Tourism and Antiquities of Egypt

Massimiliano Nozolo, jefe de la misión de la Academia Polaca de Ciencias de Varsovia, confirmó que la misión completará su trabajo pronto, en un intento por sacar a la luz el antiguo templo y revelar más secretos sobre este edificio.

Se cree que existieron hasta seis templos del Sol, de los cuales solo dos han sido encontrados hasta ahora. Se trata de templos dedicados al dios Ra, generalmente representado como un halcón con el disco solar.

Imagen de portada: Templo del Sol. Abusir. Egipto.

FUENTE RESPONSABLE: La Brújula Verde. Magazine Cultural Independiente. Por Guillermo Carvajal. 1° de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Antiguo Egipto/Arqueología

 

Encontrado un colosal sarcófago en el interior de un pozo funerario del antiguo Egipto junto a 402 Ushebtis.

Los arqueólogos, que hicieron el descubrimiento hace unos meses, han excavado, en el interior de un pozo funerario, la tumba de un hombre llamado Wahibre-mery-Neith, que vivió en el siglo V a.C., y que contenía un colosal sarcófago doble de piedra caliza.

Una misión arqueológica del Instituto Checo de Egiptología de la Facultad de Artes de la Universidad Carolina de Praga, dirigido por Miroslav Bárta, hace años que excava en Abusir, un yacimiento situado a varios kilómetros al norte de Saqqara, en una zona que contiene un grupo de grandes tumbas de pozo datadas a finales de la dinastía XXVI (664-525 a.C.) y principios de la XXVII (525-404 a.C.). Durante las excavaciones llevadas a cabo en el yacimiento en el año 2021, el equipo hizo un sensacional descubrimiento: el depósito de materiales de embalsamamiento más grande jamás encontrado en Egipto, prácticamente intacto.

Este increíble depósito perteneció a un hombre llamado Wahibre-mery-Neith, que vivió a principios del siglo V a.C., y se encontró almacenado en un pozo de unos 15 metros de profundidad. En su interior se guardaron más de 370 recipientes cerámicos que contenían los materiales que fueron utilizados en la momificación de este individuo. Durante la primavera de 2022, y continuando con las excavaciones, los arqueólogos localizaron en medio del pozo principal otro pozo más pequeño excavado en el lecho de roca, orientado de este a oeste, que medía 6,5 x 3,3 metros. Con toda probabilidad habían dado con el lugar de enterramiento de Wahibre-mery-Neith.

Los arqueólogos de la expedición checa excavan en la tumba de Wahibre-mery-Neith en Abusir.Foto: Petr Košárek, Archives of the Czech Institute of Egyptology

UN COLOSAL SARCÓFAGO DOBLE

Los trabajos en este pozo funerario sacaron a la luz un sarcófago doble, que mide tres metros de altura, 2,30 metros de largo y dos de ancho, y se compone de dos grandes bloques de piedra caliza blanca. En su superficie, una inscripción indica uno de los títulos que ostentó este personaje, y da cuenta de su importancia: Comandante de mercenarios extranjeros. 

Los arqueólogos comprobaron también que el sarcófago había sufrido daños en el pasado, lo que parece sugerir que, a diferencia del depósito de embalsamamiento, la tumba de Wahibre-mery-Neith fue saqueada ya en la antigüedad. Y creen saber cuándo sucedió, puesto que en el lugar se han localizado algunas vasijas coptas abandonadas que se han datado entre los siglos IV y V d.C.

Los trabajos sacaron a la luz un sarcófago doble, que había sufrido daños en el pasado. Esto sugiere que la tumba de Wahibre-mery-Neith fue saqueada en la antigüedad.

Imagen del sarcófago de Wahibre-mery-Neith en el fondo del pozo funerario.Foto: Petr Košárek, Archives of the Czech Institute of Egyptology

Vista del sarcófago interior, cuya tapa está decorada con textos del capítulo 72 del Libro de los muertos.Foto: Petr Košárek, Archives of the Czech Institute of Egyptology

UN SARCÓFAGO CON FORMA HUMANA

En el interior del sarcófago se colocó un segundo sarcófago antropoide de basalto, con la tapa decorada en el exterior con pasajes del capítulo 72 del Libro de los muertos, que asegura al difunto un fácil acceso al más allá y una vida dichosa por toda la eternidad. Pero ambos sarcófagos, tanto el interior como el exterior, presentaban importantes roturas causadas por los antiguos saqueadores de tumbas, que destrozaron partes de ambos para acceder a los tesoros que pudiera haber en su interior. De hecho, los arqueólogos solo hallaron un amuleto en forma de reposacabezas y un escarabeo del corazón sin inscripciones. Ni rastro de la momia de Wahibre-mery-Neith.

Escarabeo del corazón localizado en el interior del sarcófago de Wahibre-mery-Neith. Foto: Petr Košárek, Archives of the Czech Institute of Egyptology

El enorme sarcófago estaba dispuesto directamente sobre el relleno de arena en el fondo del pozo de enterramiento, y tanto al este como al oeste del mismo se abrieron unos pequeños espacios con el objeto de colocar un modesto ajuar funerario. En el lado este aún quedaban algunos elementos como dos cajas de madera que contenían 402 ushebtis de loza (figurillas funerarias cuya misión era trabajar en lugar del difunto en los campos del más allá), además de dos vasos canopos (recipientes para contener las entrañas momificadas del difunto) y copas de alabastro, una maqueta en loza de una mesa de ofrendas y un ostracon (fragmento de piedra o cerámica) que tenía inscritos algunos fragmentos de textos religiosos en escritura hierática.

Imagen de portada: Conjunto de ushebtis de loza descubiertos en la tumba de Wahibre-mery-Neith en Abusir.Foto: archivo del Instituto Checo de Egiptología FF UK.

FUENTE RESPONSABLE: Historia National Geographic. Por Carme Mayans, Redactora. 26 de julio 2022.

Antiguo Egipto/Tumbas egipcias/Arqueología/Descubrimientos

Arqueólogos abrieron la tumba de un general del Antiguo Egipto y lo que hallaron los dejó sin palabras.

Se trata de Wahibre-mery-Neith, quien reclutaba soldados de Asia Menor y las islas del Egeo; el hallazgo corresponde al siglo V a.C

Científicos del Instituto Checo de Egiptología de la Universidad Charles de Praga descubrieron recientemente la tumba secreta de un antiguo general egipcio que llegó a dirigir un importante ejército de mercenarios extranjeros.

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Se trata del oficial militar egipcio Wahibre-mery-Neith, que estaba estaba a cargo de reclutar soldados de fortuna de Asia Menor y las islas del Egeo. Según manifestaron los arqueólogos, el pozo funerario se remonta a principios del siglo V antes de Cristo.

La misión arqueológica identificó en febrero la tumba en Abusir, cerca de Saqqara. En su interior, hallaron el almacén de embalsamamiento más grande de Egipto, incluidos 370 frascos de cerámica que contenían materiales utilizados para la momificación del militar.

La tumba de pozo del antiguo general egipcio medía alrededor de 6,5 metros por 3,3 de ancho. A su vez, tenía casi 16 metros de profundidad. En el fondo, se encontró un sarcófago doble, que dañado por saqueadores de aquella época.

En el ataúd del general egipcio fueron hallados cientos de objetos de cerámica y figuras de barro.. EGYPTIAN MINISTRY OF TOURISM AND ANTIQUITIES/ZENGER

Según Newsweek, la capa exterior del sarcófago estaba hecha de dos bloques gigantes de piedra caliza con un ataúd interior decorativo con forma humana. El ataúd interior medía 2,30 metros de largo y 1,98 de ancho. Tenía una cara hecha de piedra de grano fino que había sido triturada.

Los científicos checos revelaron que el sarcófago incluía, además, inscripciones del Libro de los Muertos y señalaron que describía la resurrección del general y su viaje al más allá.

Si bien el trabajo de excavación aún no pudo dar con Wahibre-mery-Neith, el equipo de especialistas encontraron dos cajas de madera con 402 figuras de barro creadas para servirle en el más allá.

Los hallazgos también incluyeron jarras de alabastro, 10 tazas y una pieza de cerámica de piedra caliza llamada ostracon que estaba inscrita con textos religiosos.

La campaña arqueológica finalizó en junio de 2022 en Abusir, un sitio que se encuentra entre Giza y el norte de Egipto y que fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco.

El hallazgo se produjo en Abusir, un sitio declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.. EGYPTIAN MINISTRY OF TOURISM AND ANTIQUITIES/ZENGER

Según precisaron los arqueólogos, el material hallado data del comienzo de la dominación persa en Egipto, que comenzó alrededor del 525 a. C. y se prolongó durante 100 años.

Los egipcios prosperaron bajo el rey persa Darío I, pero sufrieron a manos de líderes como Jerjes I, que aplastó revueltas y no respetó las costumbres locales.

Según la investigación, la tumba permite a acercar a los arqueólogos una imagen más cercana de la vida del oficial egipcio. De hecho, según los arqueólogos, “probablemente murió de manera muy inesperada” ya que su “tumba y equipo funerario aún estaban sin terminar”

 

Imagen de portada: La tumba del general egipcio fue descubierta por un equipo de científicos de checos. EGYPTIAN MINISTRY OF TOURISM AND ANTIQUITIES/ZENGER.

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Argentina. 22 de julio 2022

Sociedad/Antiguo Egipto/Arqueología/Descubrimientos

 

 

Los misterios de las tumbas egipcias del reino medio de Tebas.

En la necrópolis egipcia de la antigua Tebas se está llevando a cabo un proyecto arqueológico cuyos descubrimientos revelan interesantes datos sobre la vida en el antiguo Egipto. Concretamente, sobre la vida de los faraones y los nobles allí enterrados durante el periodo del Reino Medio, la época dorada de esta civilización del País del Nilo.

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Volamos de nuevo a Egipto, de la mano de un equipo español, así cómo de animados investigadores egipcios… Estos son los cánticos de los trabajadores del Middle Kingdom Project”, del que hablaremos en este capítulo. Un proyecto internacional y multidisciplinar que se centra en documentar las tumbas de finales de la XI Dinastía y del Reino Medio en Tebas.

Esta época, el Reino Medio, es conocida como la época dorada de la civilización egipcia, cuando Egipto consigue la reunificación y se convierte en un Estado próspero y sólido. Entre los hallazgos más destacados de su trabajo está el del corazón encontrado en un depósito de momificación, un hecho muy extraño, ya que los egipcios siempre eran enterrados con este órgano. Se trata del corazón momificado del visir Ipi.

¿Cómo pasó esto? ¿Por qué alguien decidió no enterrarlo con el corazón? ¿Alguien cometió un error o fue un gesto deliberado para vengarse? Pasan los años y seguimos teniendo muchas preguntas sobre esta cultura, que es aún hoy, un referente de la nuestra. Nos adentramos a conocer un poco más la gran civilización que floreció a orillas del Nilo.

Es evidente la fascinación que muchos sienten por el antiguo Egipto. Esta histórica civilización sigue seduciendo y asombrando pasados los milenios. Sus enormes pirámides, minuciosamente construidas, las leyendas y maldiciones en torno a las tumbas, y su pasado faraónico. El testimonio de la cultura egipcia ha impregnado occidente a lo largo de la historia.

LA EGIPTOMANÍA Y SU LEGADO

A los egipcios debemos el calendario solar, la escritura o, inventos relacionados con la cosmética, un aspecto al que daban mucha importancia. Gracias a ellos tenemos por ejemplo, peines de marfil, el cepillo de dientes o también el lápiz de ojos. La fascinación por el antiguo Egipto se ha manifestado en la literatura, la arquitectura, el cine, la política, la religión o incluso otras manifestaciones del arte, como es la ópera Aida, de Giuseppe Verdi, estrenada en 1871.

Raúl Sánchez Casado es uno de los investigadores y el subdirector del proyecto que hoy nos ocupa. Según él, esta “egiptomanía” la hemos mamado de la cultura griega.

“Esta idea de Egipto como una cultura, con una civilización extraordinaria, con una religión extraordinaria, de misterios, de secretos, todo esto nos viene de los griegos y se ha ido construyendo a lo largo de los siglos hasta que ha llegado que llega hasta nosotros. en realidad somos herederos de una tradición de egiptomanía que arranca ya desde los propios griegos”.

La idea de Egipto como una cultura con una civilización extraordinaria, con una religión extraordinaria, de misterios, de secretos, todo esto nos viene de los griegos.

Así pues, los griegos propiciaron la egiptomanía… Este apasionado arqueólogo que ahora estamos escuchando, Raúl, es doctor en egiptología por la Universidad de Sevilla y está especializado en el estudio de la esfera funeraria y las prácticas culturales del Antiguo Egipto.

En este capítulo descubriremos el trabajo que, desde octubre de 2015, un equipo multidisciplinar capitaneado por investigadores españoles de la Universidad de Alcalá está realizando en este país. Se trata del “Middle Kingdom Project”, financiado, entre otros, por la Fundación Palarq.

“Tenemos un equipo de unos 60 investigadores. donde se incluyen egiptológicos epigrafistas, filólogos, arqueólogos, especialistas en cerámicas… participan investigadores especializados en territorio, fotografía satélite. Tenemos arquitectos y topógrafos, participa una geóloga con nosotros”.

Escuchamos a Antonio Morales Rondán. Él es el director del proyecto. Es, entre muchas otras facetas, profesor de Egiptología de la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid.

Hace ya algunos años, cuando se encontraba trabajando en Egipto, Antonio se topó con una serie de tumbas del Reino Medio, es decir, monumentos que fechan de 2.000 años a.C., que resultaban muy interesantes. Estas tumbas habían sido descubiertas entre los años 1920 y 1930 por una expedición del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Esta consiguió recopilar mucha información de las tumbas, pero su aproximación a las excavaciones era bastante superficial, no entraba al detalle.

Gracias al avance de la tecnología aplicada a la arqueología y al extenso equipo del proyecto, se ha podido recabar mucha más información, alguna de ella muy reveladora. Ahora lo veremos. Viajamos a la ciudad de Luxor que está a unos 700 kilómetros de El Cairo.

“En esta zona de Luxor, en la antigua Tebas, los egipcios distribuyeron sus monumentos de una manera muy particular. En la orilla este, en la zona Oriental, construyeron los asentamientos, talleres, templos dedicados a los dioses, y en la orilla occidental construyeron los monumentos funerarios, básicamente talleres, y templos funerarios dedicados a los monarcas difuntos, así como todas las tumbas de los monarcas y del resto del pueblo”.

Es justo en esta zona donde se encuentra el famoso Valle de los Reyes, la gran necrópolis destinada para el descanso final de la realeza egipcia. Es precisamente en este Valle, dónde se encuentra la archiconocida tumba de Tutankamón, descubierta por Howard Carter en el año 1922.

Pero, ¿quién más está enterrado en esta zona? O, concretamente, en las necrópolis de Asasif y Deir el Bahari, que son las que están siendo estudiadas por el equipo del proyecto? Estas necrópolis cuentan con numerosas tumbas de grandes cargos cercanos al rey. Unos cargos que les permitían disfrutar de una propiedad funeraria donde construir su sepultura cercana a la construcción del monarca.

“A medida que nos vamos alejando del monumento del rey nos damos cuenta que los títulos de los difuntos enterrando en esta zona son menores. Por lo tanto no tienen tanto prestigio que los grandes cargos que son el círculo cerrado del faraón”.

A más proximidad al rey, más alto era el cargo y el prestigio de la persona enterrada.

LA ÉPOCA DORADA DEL ANTIGUO EGIPTO

Las tumbas estudiadas corresponden al principio del Reino Medio egipcio, que como antes decíamos, se sitúa a principios del segundo milenio antes de Cristo. Este periodo de la historia de la civilización de Egipto es considerado, hoy en día, como la época dorada de la cultura egipcia.

¿Y porque dorada? Pues porque Egipto pasó de una época de crisis política, social y económica grave a convertirse en un Estado próspero y reunificado.

“La literatura, la arquitectura, la escultura, los formatos artísticos, la producción de cerámica indica que hemos llegado a un momento de unas formas extraordinarias en la producción y en el pensamiento. Y los próximos egipcios lo tomaran como tal en las etapas posteriores al reino medio.

Por decirlo de alguna manera la producción de carácter literario, el famoso cuento de Sinuhé, fue tomado en la época egipcia, pues como tomariamos en españa, para la literatura, El Quijote de Cervantes, no?”

La historia de Sinuhé seguramente os sonará porque en podcast anteriores hemos hablado de ello. Se trata de uno de los relatos más famosos del antiguo Egipto.

En fin, esta época dorada es una etapa sin parangón en la historia de esta civilización que marcaría a las generaciones posteriores.

Cómo hemos dicho, el proyecto se centra en el estudio de las necrópolis tebanas (es decir, ubicadas en Tebas) de Deir el Bahari y Asasif… El equipo estudia, documenta y excava las sepulturas tratando de averiguar quiénes eran los altos cargos allí enterrados.

Raúl Sánchez, experto en mundo funerario egipcio, hace años que está interesado en los lazos sociales que unen a las familias de esta cultura. Le fascina el culto funerario que estas realizan a un difunto.

“Hay una serie de lazos que unen a las familias y que se refuerzan cuando el difunto pasa más allá… se refuerzan y se mantienen de manera post mortem. Al fin y al cabo a un difunto egipcio siempre vamos a tener que alimentarlo, que realizarle un culto para mantenerlo vivo, con bienestar en el más allà y de eso es responsable la familia”.

Es bien sabido que los antiguos egipcios creían que existía una vida de ultratumba, un Más Allá dónde los difuntos podrían reunirse con los Dioses. Por eso preparaban con mucho tiempo y con esmero su viaje al Más allá. Por eso era importante construir una sepultura que reuniera las condiciones óptimas para que la persona enterrada pudiera alcanzar la vida no terrenal.

Precisamente el equipo del “The Middle Kingdom Project” excava y analiza estos grandes complejos funerarios. Conozcamos cómo se estructuran estos.

Todas las tumbas egipcias tienen dos sectores.

“Hay una parte que para los egipcios fue más importante aún…. un sector público, que es accesible a los vivos, y es una capilla de culto es un lugar donde vamos a depositar las ofrendas y luego una parte subterránea que será la parte donde efectivamente está enterrado el cadáver y esta si que no es accesible. Pero la parte de arriba, la que es accesible y se decora con inscripciones, es un monumento a la memoria del difunto”.

Se quiere asegurar, así, el mantenimiento del estado del difunto y su memoria en el mundo de los vivos. Pero para poder perdurar en el tiempo, (la gran obsesión de los egipcios), el difunto no lo puede conseguir solo, sino que necesita de la ayuda de los vivos.

“Y esta ayuda de los vivos recae en la familia, en los sacerdotes que se contraten para ello y, al final, la mejor manera de perdurar es, como decían los propios egipcios, “dichoso es aquel del que se guarda un buen recuerdo”, pues, es permanecer en la boca de los vivos, que tu nombre se repetía, que se lean sus inscripciones… y de alguna manera se te recuerde, no?

Raúl nos habla de casi un “ejercicio de propaganda”, es decir, la persona enterrada se vende de alguna manera, quiere dejar grabadas en las paredes de la tumba su mejor versión.

EL ETERNO DEBATE: ¿EXCAVAR O NO EXCAVAR?

“Evidentemente, va a potenciar aquellas cosas que lo glorifican, sus relaciones especiales con el faraón, las hazañas que ha tenido, los cargos que ha ejercido, las acciones buenas que ha podido realizar en su vida… La iconografía de las tumbas también es una representación de máximos, si representamos el ganado, ganado abundante, vacas super bien alimentadas, los pantanos llenos de peces y de aves. Es un mundo perfecto al que el difunto aspira, ¿no? La realidad sería mucho menos abundante, no?”

Imaginemos que trasladamos esta voluntad de mostrar solo lo bueno, lo mejor… podríamos hacer una comparación con el uso, en la actualidad, de una conocida red social.

“Totalmente, los egipcios serían unos maestros de instagram”.

Hemos contado en otros episodios dedicados a Egipto el debate que hay entre excavar o no, es decir, es correcto o no, perturbar la paz de los allí enterrados, ya que estaríamos violando su privacidad. Es conocida, por ejemplo, la creencia de la maldición del faraón. Esa que dice que cualquier persona que moleste la tumba de un faraón del Antiguo Egipto morirá en poco tiempo.

Bien, le preguntamos al director del proyecto qué opina sobre este controvertido tema.

“En cierto modo a pesar de que podamos estar rompiendo una fórmula básica de tratamiento de la tumba que era no acceder a la parte privada en cierto modo estamos salvando estos difuntos porque estamos recuperando sus nombres que algunos de ellos estaban perdidos y sin ellos no podrían existir en el más allá”.

Por lo tanto, Antonio resalta la función de recuperar la memoria de estos difuntos, de volver a poner sus nombres en boca de la gente. Sin embargo, Raúl va más allá y asegura que los egipcios estarían contentos con el trabajo de los arqueólogos para restaurar la memoria de los muertos.

“Yo quiero pensar que los egipcios no estarían para nada enfadados con los arqueólogos porque al fin y al cabo nosotros lo que estamos haciendo es restaurar los monumentos, estamos volviendo a escribir sus nombres. Al final estamos haciendo lo que ellos querían que su nombre perviva entre los vivos”.

Imaginaos por un momento cómo puede ser, las sensaciones que puede uno sentir, al entrar en una tumba egipcia. Para Raúl el sentimiento que te despierta al estar allí es de total respeto: por los obreros egipcios que con su esfuerzo crearon el monumento, por los artesanos que decoraron la tumba y, cómo no, por el difunto que un día yació allí.

“Una vez tuvimos un… yo me acuerdo que estamos en la cámara funeraria del Iti… y una de estas veces de que en Egipto se va la luz… y nos quedamos completamente a oscuras y yo pensaria podría dar miedo no? Pero en el fondo no sentí esa sensación de miedo… yo pensé ahora estoy viviendo como esta cámara estuvo concebida para ser? Completamente oscura en silencio, un lugar de descanso”.

Cómo en toda excavación y campaña arqueológica, el registro, documentación y almacenamiento del material encontrado es clave. Recordemos que de Egipto, los arqueólogos no se pueden llevar nada, por lo tanto tienen que trabajar y documentar in situ. En cada campaña recopilan una cantidad ingente de material, por eso llevan a cabo un sistema de registro muy minucioso. De momento, no han perdido ningún objeto o pieza, eso sí, se han pasado horas buscando algo que no estaba en su sitio.

“Nunca se nos ha perdido nada, pero este tipo de cosas, yo creo que estaba aquí y por algún motivo luego muchas veces los propios obreros movemos una caja de sitio porque buscamos una cosa mayor, pues se descolocan… si que es verdad que muchas de las veces hemos pasado más horas de las que me gustaría reconocer buscando un objeto y luego ha aparecido en otro sitio que se supone que no debería estar allí”.

Hay que tener en cuenta, además, que los inspectores del ministerio egipcio de antigüedades y conservación supervisan que los miembros del proyecto cuiden bien el patrimonio.

“A nivel de excavación los obreros egipcios son extremadamente animados, y eso se manifiesta en que muchos de los trabajos lo realizan cantando y hay mucha algarabía de movimiento, no solo los sonidos del trabajo sino de estos cánticos… ese es el sonido de una excavación arqueológica en Egipto”.

“Lo que son especialmente contagiosos son las canciones que ellos utilizan para los cumpleaños… como estamos allí un mes y medio allí pues es normal que haya algún cumpleaños de los miembros egipcios o del propio equipo y al final se cantan las canciones y esas ya las tenemos interiorizadas, la verdad te integras y ya te las sabes de memoria”.

Uno de los hallazgos más destacados y misteriosos realizados por el equipo de este proyecto es el corazón momificado de un asesor político, el visir Ipi. Sí, sí, lo habéis oído bien. Encontraron un corazón momificado. Un órgano del cuerpo separado del difunto, una práctica muy poco común en la cultura egipcia.

“El caso del corazón de Ipi es un caso raro, raro donde los haya porque para los egipcios el corazón era el órgano más importante del cuerpo… ellos daban poca importancia al cerebro… los sentimientos la voluntad los actos, todo radica en el corazón, la esencia de una persona radica en el corazón.

Los egipcios sacaban el corazón del difunto, lo momificaban y luego, lo volvían a depositar en el cuerpo para que así pudiera hacer su viaje al Más Allá.

Uno de los miembros del equipo encontró el corazón dentro de una jarra en un depósito de momificación, allí dónde se momificaban los individuos. En estas jarras se depositaban las conocidas como bolsas de natrón: unas bolsas hechas de téxtil y contenían sales que se usaban para la momificación de los cuerpos. La forma y el peso de estas bolsas era muy parecida al de un corazón.

En un primer momento pensaron en la posibilidad de que el corazón hubiera sido robado deliberadamente por algún enemigo de la familia.

“Conocemos que se producen ataques a difuntos por parte de familiares de otras dinastías que quieren acabar con la memoria del difunto y del masa allá. Que se destruyen ataúdes, cadáveres, destruyen jeroglíficos y las representaciones en las tumbas para acabar con sus memorias, pero no es el caso del monumento del Ipi…»

Pero en este caso no… Así que la hipótesis que cobró más sentido es que durante el proceso de momificación por error confundieran el corazón con restos de material cómo vendajes o sangres extraídos del cuerpo del difunto y lo olvidaron en una de las jarras del depósito.

“Muy probablemente algún sacerdote cometiendo un error grave para aquellos que creían en la travesía en el más allá del difunto Ipi y en la necesidad de su corazón, pues dejaron el corazón en una de las jarras como si se tratara de una bolsa de natrón”.

Lo más fascinante de adentrarse en la cultura egipcia es darse cuenta de lo poco que hemos cambiado. Nos interesan y sufrimos por los mismos temas… el amor y la muerte.

“Sin embargo no deja de asombrarme que el ser humano en general sigo teniendo los mismos problemas, los poemas de amor del siglo XIV a.C. donde el Egipto faraónico nos habla de conflictos, de un amor no correspondido, de sorpresa, de engaños que ocurren también hoy en dia desgraciadamente, y que nos indica que hoy en día no hemos cambiado mucho.

En fin, amamos y odiamos igual ahora que como lo hacían en su momento los egipcios.

El equipo de “The Middle Kingdom” continuará trabajando en la zona del Valle de los Reyes, excavando y documentando minuciosamente (tratando de no perder nada) las tumbas de los altos cargos allí enterrados. Antonio y su equipo tratarán de averiguar más sobre el Reino Medio, el periodo de mayor impacto en la historia del Egipto faraónico.

Porque ya sabéis, a fin de cuentas, conocer nuestro pasado es conocernos mejor en el presente.

Imagen de portada: National Geographic

FUENTE RESPONSABLE: Historia. National Geographic. Por Laia Colomer. 5 de julio 2022.

Antiguo Egipto/Arqueología/Antropología/Desenterrando el pasado.

La deslumbrante ciudad del Antiguo Egipto hundida en el mar y redescubierta.

Hace 2500 años existía en la desembocadura del río Nilo, en el norte del antiguo Egipto, una ciudad pujante y esplendorosa llamada Thonis, conocida también como Heracleion por su nombre griego. Contaba con el puerto más importante de esa civilización entre los siglos VI y IV antes de Cristo. 

Todos los navíos pasaban por allí para ingresar a territorio egipcio y para descargar sus productos, lo que convertía a esa metrópoli en un opulento centro de intercambio comercial.

En el siglo III antes de Cristo, tras la llegada de Alejandro Magno a Egipto, que dio comienzo al período Helenístico, se fundó la ciudad de Alejandría y Thonis-Heracleion perdió su lugar como el principal puerto egipcio, pero continuaba siendo una ciudad de gran importancia.

Una colosal estatua de granito rojo de más de cinco metros que fue hallada en los restos de la que fuera una opulenta ciudad egipcia llamada Thonis-HeracleionFran Goddio / Hilti Foundation

La ciudad permaneció más tarde bajo control romano hasta que en algún momento del siglo VI o VII d.C., una serie de cataclismos naturales -terremotos, licuefacción del suelo, aumento del nivel de las aguas- provocaron la destrucción Thonis-Heracleion, que terminó siendo devorada por el mar.

La pujante metrópoli egipcia, que fuera el núcleo comercial de esa civilización, terminó hundida en el fondo del Mediterráneo. Y su intempestiva desaparición se extendió también a la historia, ya que, a partir de entonces, prácticamente ningún historiador habló más de este lugar, que entró de esta forma en el terreno de la leyenda, una ciudad que no se sabía a ciencia cierta se había existido.

Thonis-Heracleion fue hallada en el mediterráneo, a 6,5 kilómetros de la costa egipcia, enterrada a unos 10 metros de profundidad. Daily Mail

Antes de su hundimiento, en cambio, Thonis-Heracleion había sido mencionada por el historiador griego Herodoto (Siglo V a.C.) que hablaba entonces del gran templo que se había levantado en el lugar en honor al dios griego Hércules.

Según la tradición, este personaje mitológico había salvado a la ciudad de una inundación tras una violenta crecida del río Nilo. El mismo historiador mencionaba también que a ese enclave portuario habían llegado Helena y su amante Paris, antes de que se desencadenara la guerra de Troya, huyendo de la ira de Menelao, el marido de la bella hija de Zeus.

Una estatua de granito rojo del dios Hapi, hallada en uno de los templos de Thonis-Heracleion Franck Goddio / Hilti

Pero, luego de su fatal desenlace, esta urbe otrora bulliciosa y dinámica, permaneció en silencio y oscuridad durante más de 20 siglos en el fondo del mar.

El descubrimiento de Thonis-Heracleion

Esto fue así hasta que, en el año 2000, un arqueólogo submarino francés llamado Franck Goddio, encabezando un equipo del Instituto Europeo de Arqueología Subacuática (IEASM), encontró los restos de Thonis-Heracleion. Tras años de búsqueda de esa especie de Atlántida egipcia, este grupo de arqueólogos logró hallar, debajo de los sedimentos arcillosos que la cubrían, el muro de uno de los antiguos templos del lugar.

Thonis.Heracleion estaba surcada por varios brazos de agua, y se dividía en diferentes islas e islotes viajar a egipto.n

Y a partir de allí, de la tumba marina en la que se hallaba hundida Thonis-Heracleion comenzaron a emerger monumentos, viviendas, más templos, objetos e innumerables tesoros, que daban testimonio de que la metrópoli colapsada era dueña de un pasado majestuoso. Se trataba de una ciudad rica, multicultural y magnífica. Aún vencida por la naturaleza, sus restos parecían conservar el orgullo de aquella civilización.

La metrópoli hundida fue hallada a 6,5 kilómetros de la actual costa egipcia y en su mayor parte se encuentra enterrada a una profundidad de aproximadamente 10 metros en la parte occidental de la bahía de Aboukir, de acuerdo con la información brindada por la página oficial del propio Franck Goddio.

Según la reconstrucción realizada por los arqueólogos, la ciudad se extendía alrededor del gran templo de Amon, dios supremo de los egipcios y había una red de canales dentro y alrededor de la urbe. En cada isla o islote de esta metrópoli se ubicaban las viviendas y otros santuarios secundarios. En el norte del templo en honor a Hércules, un gran canal fluía a través de la ciudad, conectando las cuencas del puerto, en el este, con un lago, al oeste.

La estela hallada en Thonis-Heracleion es más antigua aún que la legendaria piedra de Rosetta Franck Goddio / Hilti f

Los hallazgos en la ciudad hundida

Estatuas colosales de faraones, objetos de bronce, vasijas ceremoniales, oro, joyas y monedas, son algunas de las maravillas halladas en el lecho marino. Pero también se encontró la mayor colección de embarcaciones naufragadas que se halló en la historia: en total, unos 70 barcos de madera.

Y entre estas naves sepultadas en el fondo del mar, los arqueólogos anunciaron en marzo de 2018 que habían encontrado una muy especial: el bari, un embarcación que, hasta ese momento, se consideraba un mito.

Los baris eran barcos de carga, que habían sido descriptos por Herodoto en su visita a Egipto en el siglo V antes de Cristo, pero que jamás habían sido vistos luego en la historia de la navegación, por lo que fueron considerados como parte de una leyenda. Pero no lo eran.

Los arqueólogos hallaron en la ciudad hundida de Thonis-Heracleion los restos de un bari, un navío que había sido mencionado por Herodoto pero que no había otra constancia de que existiera HILTI FOUNDATION

Este barco, hallado entre los restos de Thonis-Heracleion, se trataba de una nave de unos 28 metros, gigantesco para su época, y con un diseño ideal para surcar las aguas del Nilo.

En medio del fondo arcilloso que sepultó a la ciudad se encontraron también 700 tipos diferentes de anclas de diferentes embarcaciones, lo que sirve también para subrayar, una vez más, la relevancia que tenía esa metrópoli como eje portuario del antiguo Egipto.

Otros sorprendentes descubrimientos

En julio de este año, además, los mismos arqueólogos que exploran la ciudad sumergida descubrieron la presencia de un barco militar que se habría hundido en el siglo II antes de Cristo, y que fue hallado junto a vestigios del templo de Amón.

Y también se encontraron los restos de un cementerio para pobladores griegos, del siglo IV a.C. Esto indica la presencia de comerciantes de ese origen que vivían en la ciudad, y que controlaban la entrada a Egipto en la desembocadura del brazo Canópico del río Nilo, donde se les permitió establecerse durante la época faraónica tardía.

Un frasco o vial de oro hallado en Thonis-Heracleion; era un objeto utilizado en el mundo helenístico para servir y beber diversos líquidos

Un frasco o vial de oro hallado en Thonis-Heracleion; era un objeto utilizado en el mundo helenístico para servir y beber diversos líquidosFranck Goddio / Hilti Foundation

Otro de los hallazgos que fascinó a los arqueólogos fue una estela de granito negro de alrededor de dos metros, cubierta de jeroglíficos. Es un monumento con inscripciones más antiguo aún que la famosa piedra de Rosetta, aquella que ayudó a decodificar las complejas inscripciones egipcias.

Esta estela fue encontrada enterrada en lo que habría sido el corazón de Thonis-Heracleion, prácticamente intacta. De acuerdo con la arqueóloga marina Lucy Blue, este monolito detalla los impuestos que se le cobraba a los navíos que llegaban del extranjero. Esto revela, según narró la especialista a BBC, que la ciudad poseía un puerto que era “más que legendario, era un puerto vital” para el antiguo Egipto.

Un experto examina los restos del barco militar descubierto en Heracleion frente a la costa de Alejandría

Un experto examina los restos del barco militar descubierto en Heracleion frente a la costa de Alejandría Ministerio de Antigüedades

La importancia política de Thonis-Heracleion

Los arqueólogos submarinos también encontraron una gran caja de piedra dentro del templo de Hércules. Se trataba de un Naus, o centro sagrado del templo. Sobre esa piedra encontraron tallada una descripción de los derechos dinásticos que cada faraón tenía que ejercer para legitimar su poder. “El faraón tenía que entrar en el templo de Amón para recibir del dios supremo el título de su poder”, señaló Goddio al citado medio.

Esto quiere decir que Thonis-Heracleion era la ciudad donde los faraones debían recalar para recibir su poder desde la divinidad y para legitimar su mandato. Lo que ratifica una vez más su centralidad, no solo económica, sino también política.

Un arqueólogo marino de la misión encabezada por Franck Goddio mide una colosal estatua hallada en el lecho marino donde yace Thonis-Heracleion

Un arqueólogo marino de la misión encabezada por Franck Goddio mide una colosal estatua hallada en el lecho marino donde yace Thonis-Heracleion Franck Goddio / Hilti Foundation

También se encontraron en la ciudad sepultada estatuas monumentales de faraones, y todo tipo de amuletos y estatuillas, en especial de los dioses Osiris, Isis y Horus. “Estas figuras fueron producidas en masa en varios períodos a una escala nunca vista hasta ahora”, dijo a National Geographic Sandra Heiz, del centro de Arqueología Marítima de la Universidad de Oxford.

Pero las exploraciones submarinas continúan, y se cree que todavía hay muchas maravillas por descubrir en los hundidos dominios de Thonis-Heracleion. De acuerdo con Goddio, solamente se ha descubierto hasta el momento el 5% de la mítica ciudad. Muchos más hallazgos deslumbrantes están por venir. /La Nación

Imagen de portada: Uno de los hallazgos de Thonis-Heracleion es una estatua de piedra oscura, que podría ser de Cleopatra II o Cleopatra III, que se encontraba vestida con la túnica de la diosa Isis.

FUENTE RESPONSABLE: Contexto. La Nación. 25 de junio 2022.

Antiguo Egipto/Descubrimiento/Ciudad sumergida/Thonis-Heracleion

 

Un siglo del descubrimiento de la tumba de Tutankamón y los secretos que guarda del Valle de los Reyes.

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No fue el faraón más importante ni siquiera el más longevo, más bien al contrario, pero hoy Tutankamón es sin lugar a dudas el más famoso. La explicación está en que cuando se descubrió su tumba en el Valle de los Reyes ésta se encontraba intacta. Este año, en noviembre, se cumplen 100 años de aquel descubrimiento.

Se trató de una de las mayores aventuras arqueológicas de la historia. Su principal protagonista pasa por ser Howard Carter, pero detrás del arqueólogo hubo muchas personas y hoy sabemos que muchos eran trabajadores egipcios bien cualificados. De hecho, el primer paso, el primer escalón, lo dio un aguador egipcio.

En 2016 se lo contaba a la agencia EFE Ahmed Abd el Rasul: «La verdad es que mi abuelo traía agua para la expedición en dos tinajas y a lomos de un burro cuando encontró la entrada. Todo ocurrió cuando excavó en la arena con sus manos para colocar una de las tinajas, ya que la base era redonda. Así fue cómo apareció el escalón de la tumba de Tutankamón que devolvió la esperanza a Carter».

Carter estaba convencido de que existía la tumba de Tutankamón y trabajó durante años hasta encontrarla en 1922.

Sea como fuere el relato oficial cuenta que el arqueólogo británico se resistía a creer que en el Valle de los Reyes ya no quedaran grandes tesoros. De hecho estaba convencido de que existía la tumba de Tutankamón. Logró el apoyo financiero de Lord Carnavon y trabajó durante años hasta encontrar la cámara funeraria del joven faraón, cosa que logró en noviembre de 1922.

Entre las piezas destaca la icónica máscara de malogrado Tutankhamón, quien subiría al trono siendo apenas un niño y moriría con tan solo 19 años sin dejar descendencia.

La icónica máscara de malogrado Tutankhamón.CORTESÍA ESPACIO 5.1 IFEMA

Cuando abrió la pared de la cámara funeraria, en la distancia un miembro del equipo le preguntó si veía algo, a lo que Carter respondió «sí… cosas maravillosas». Fue así el primer hombre en 3.000 años en entrar en la tumba del joven faraón de la XVIII Dinastía, muerto a los 19 años.

Más secretos en el Valle de los Reyes

Tras la muerte de Akenatón, su padre, Tutankamón fue entronizado con apenas nueve años. Gobernó Egipto durante sólo diez años. A su muerte por malaria en 1352 a. C., con sólo 19 años, el clero de Amón, que intentó que fuera el símbolo de la restauración de los antiguos dioses, lo enterró en el Valle de los Reyes.

Una teoría sostiene que el faraón Semenejkara no era un hombre, sino una mujer y que podría sería la reina Nefertiti.

La tumba es inusualmente pequeña para un faraón. Junto a ella se encontraron 5.398 artefactos, incluidos un ataúd de oro macizo, la máscara funeraria, tronos, arcos de tiro con arco, trompetas, un cáliz de loto, varios carros desmontados, comida, vino, sandalias y ropa interior de lino. Tantos objetos eran que Carter tardó 10 años en catalogarlo todo.

Ahora que se van a cumplir 100 años del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, sabemos que ésta no era el único secreto que escondía el valle. Este siglo han salido a la luz dos cámaras más. Una de ellas contiene la momia de una mujer (una cantante en el templo de Karnak).

En el Valle de los Reyes, en Egipto, no se pueden hacer fotos para proteger las estructuras de los flashes. A algunos grupos les dan permiso si se comprometen a no usar flash. Y si te pillan, tienes garantizado acabar en un calabozo.

Valle de los Reyes, en Egipto.J. Bubenik / WIKIPEDIA

Pero hay más. Los escaneos con rádar de penetración terrestre que se han hecho en los últimos años sugieren que tras las paredes de la tumba de Tutankamón podría haber otras cámaras y que éstas, posiblemente, contengan féretros.

Los más fantasiosos creen que la tumba de Nefertiti (Semenejkara) podría estar en una de las cámaras que quedan por analizarse.

Los más optimistas (fantasiosos) quieren pensar que la tumba de Nefertiti puede estar en una de estas nuevas cámaras. Frank Rhüli, de la Universidad de Zúrich, ha estudiado a fondo la momia de Tutankamón. Con ese trabajo, cuenta Scientific American, ha elaborado una lista de las personas que podrían haber sido enterradas cerca del faraón.

Se tratarían de Meritatón, la hermana mayor de Tutankamón, su posible madre Kiya y Semenejkara, tío de Tutankamón y el más breve y enigmático faraón de la dinastía XVIII. Hay una teoría que sostiene que Semenejkara no era un hombre, sino una mujer y que podría sería la reina Nefertiti.

Se llamaba Tutankamón… o no

Y los misterios por resolver no sólo se refieren a otras tumbas del Valle de los Reyes sino al propio joven faraón. Tutankamón no se llamaba Tutankamón. Al menos al nacer.

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Detalle de la máscara de Tutankamón.ARCHIVO

Es lo que asegura la egiptóloga Joyce Tyldesley, que le ha explicado al canal de Historia de la BBC que en realidad su nombre original era Tutankatón. Significa «imagen viva de Atón», lo que refleja el culto de sus padres al dios del sol.

Al nacer, Tutankamón se llamaba en realidad Tutankatón.

Pero, pasados unos años y ya como faraón, el niño rey cambió de religión y empezó a adorar al dios Amón, venerado como rey de los dioses. De manera que cambió su nombre por Tutankamón. De «imagen viva de Atón» a «imagen viva de Amón».

Y sin embargo, nadie entre los ciudadanos de Egipto le llamaba ni Tutankatón ni Tutankamón. Tyldesley cuenta que el faraón tenía cinco nombres reales, que adoptaban forma de frases cortas que describían el propósito de su reinado.

Réplica exacta de la tumba de Tutankamón

Réplica exacta de la tumba de Tutankamón.Khaled Elfiqi / Efe

«Oficialmente, era, Nombre de Horus: Imagen de los nacimientos; Nombre de las Dos Damas: Hermoso de las leyes que sofoca las Dos Tierras/que contenta a todos los dioses; Nombre de Horus de Oro: Elevado de apariencias para el dios/su padre Re; Prenomen: Nebkheperure; Nomen: Tutankamón», enumera la egiptóloga.

La daga de hierro de meteorito

El último misterio resuelto es el del puñal de hierro de meteorito con empuñadura de oro hallado en la tumba de Tutankamón. Llegó de fuera de Egipto, probablemente de Anatolia, y habría sido un regalo del rey de Mitanni -en la actual Siria- a Amenhotep III, abuelo del joven faraón.

Según un análisis publicado en la revista Meteoritics and planetary science, la Edad del Hierro comenzó después del 1.200 a.C., pero algunos artefactos prehistóricos con mineral proveniente de meteoritos fueron fabricados antes, en la Edad del Bronce (3.000 al 1.200 a.C.). Sería el caso de esta daga, cuyo origen y método de fabricación siguen sin estar claros.

Un uróboro en la tumba de Tutankamón.

Un uróboro en la tumba de Tutankamón. Djehouty/Wikimedia

Carter murió solo como solo había vivido

Aunque el descubrimiento de la tumba de Tuntakamón fue, como casi todo en esta vida, una labor de equipo, Howard Carter ha pasado a la historia como el obstinado arqueólogo que lo logró. Cuentan que tras el hallazgo, anunció que lo siguiente iba a ser encontrar la tumba de Alejandro Magno. Eso no ocurrió.

Es asombroso lo poco que conocemos de su vida privada»

Carter murió en 1939 a los 64 años de un cáncer linfático siendo en realidad un desconocido. «Es asombroso lo poco que conocemos de su vida privada», escribió T. G. H. James, su biógrafo en Howard Carter. The path to Tutankhamun. Murió como vivió, solo. Pocas personas fueron a su entierro. No se le conoció ni pareja ni relación alguna.

En la tumba de Carter se lee una inscripción: «Pueda tu espíritu vivir, durar millones de años, tú que amas Tebas, sentado con la cara al viento del norte, los ojos llenos de felicidad». Está tomada de la copa de alabastro de Tutankamón.

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La máscara de oro del faraón durante un proceso de restauración. Khaled Elfiqi / EFE

Un videojuego para vivir el descubrimiento 

Precisamente experimentar el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, enfrentándose a una serie de puzles para culminar este momento histórico, los alumnos del Grado en Creación y Narración de Videojuegos de la Universidad Francisco de Vitoria han desarrollado el newsgame disponible de manera gratuita La tumba de Tutankamon.

«De manera visual e interactiva el juego te mostrará el proceso por el cual tuvieron que pasar los trabajadores y el mismísimo Howard Carter en el descubrimiento de la tumba», explican los jóvenes desarrolladores.

Los estudiantes que han desarrollado el videojuego con la ayuda de Belen Mainer, directora del grado, son Alberto Ráez Rodríguez; Javier Domingo Pacheco; María del Camino Astigarraga Ramos; Sulayman Choul-Li Darif; Ignacio García Toro; Carlos Chimeno Pérez y Roberto Alonso Ledo.

Imagen de portada: Carter, junto a un colaborador egipcio, trabaja en el sarcófago del faraón Tutankamón, muerto a los 18 años. Archivo

FUENTE RESPONSABLE: La Patilla. Noticias, información e investigación. Por Chema Lizarralde. Junio 2022

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