Epitafios de la revista Martín Fierro.

Fundada y dirigida por Évar Méndez (Guillermo Evaristo González Méndez, 1885-1955), la revista Martín Fierro se publicó entre febrero de 1924 y diciembre de 1927 (último número: 44-45).

El abrupto final de la revista está explicado por José Luis Trenti Rocamora:1

Évar Méndez lo habría decidido por la formación, a cargo de la mayoría de los integrantes de Martín Fierro, de un Comité Yrigoyenista de Intelectuales Jóvenes, que funcionó en el propio domicilio de Borges, Quintana 222, y que estaba integrado, principalmente, por Girondo, Palacio, Mastronardi, González Tuñón, Marechal, Rega Molina, Petit de Murat, Ganduglia, Rojas Paz, Pondal Ríos, Arlt y Bernárdez.

Évar Méndez, en este n.º 44-45, efectuó una durísima Aclaración: “Martín Fierro declara una vez más su carácter absolutamente no-político, y mucho menos político-electoral o de comité politiquero. Nada tiene que ver este periódico ni quiere interesarse por ningún partido político (…). 

Sus redactores militarán donde les cuadre (…), pero en ninguna forma permitirá Martín Fierro que lo comprometan (…). Y esto sea dicho en defensa del prestigio del periódico (…) para destruir las versiones que dan a Martín Fierro como fundador de un comité electoral (…). 

Han fundado ese Comité de Jóvenes Intelectuales, algunos de sus colaboradores y amigos. Ellos no cuentan, ni pretenderán contar nunca, suponemos, con la sanción o el auspicio de Martín Fierro”.

La sola mención de esos pocos escritores, que no fueron los únicos, da una idea del pluralismo de talentos que convocó la revista. Aquí sólo deseo recordar, con ánimo de generar alguna sonrisa, alguno de los graciosos “epitafios” que los colaboradores destinaban a propios y ajenos:2

De Conrado Nalé Roxlo:

Yace aquí Jorge Max Rohde.

Dejadlo dormir en pax,

que de este modo no xode

…………..Max.

De Horacio Rega Molina:

Aquí yace bien sepulto

Capdevila en este osario.

Fue niño, joven y adulto,

pero nunca necesario.

Sus restos deben quemarse

para evitar desaciertos.

Murió para presentarse

en un concurso de muertos.

De Eduardo González Lanuza:

Bajo este grano de sal

Brandrán Caraffa se oxida;

su muerte fue natural:

lo mató un insecticida.

De Emilio Lascano Tegui:

Fue don Leopoldo Lugones

un escritor de cartel,

que transformaba el papel

en enormes papelones.

Murió no se sabe cómo.

Esta hipótesis propuse:

“Fue aplastado bajo el lomo

de un diccionario Larousse”.

De Ernesto Palacio:

Bajo esta losa pesada,

libre de malos momentos,

tiene Gálvez su morada.

Sus versos no fueron nada,

sus novelas fueron cuentos.

¿De Pablo Rojas Paz?:

Don Jorge Luis yace aquí.

Era un varón de los buenos.

Lo mató la Inquisición

por una coma de menos.

¿De Francisco López Merino?:

Aquí está Calixto Oyuela,

bardo de escasa poesía.

Fue compañero de escuela

de Mármol y Echeverría.

¿Autor?:

Soiza Reilly su diarrea

literaria terminó.

Ésta su lápida sea:

L. P. Q. T. P.

Imagen de portada: La revista Martín Fierro circuló entre 1924 y 1927 y congregó en sus páginas a varios destacados autores argentinos.

FUENTE RESPONSABLE: Letralia. Tierra de Letras. Por Fernando Sorrentino.* Escritor argentino (Buenos Aires, 1942). Es profesor de lengua y literatura. Ha publicado, entre otros, los libros de cuentos Imperios y servidumbres (1972; 1992), El mejor de los mundos posibles (1976), El rigor de las desdichas (1994), La corrección de los corderos y otros cuentos improbables (2002), Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza (2005), El regreso. Y otros cuentos inquietantes (2005), En defensa propia / El rigor de las desdichas (2005), Costumbres del alcaucil (2008), El crimen de san Alberto (2008), El centro de la telaraña y otros cuentos de crimen y misterio (2008), Paraguas, supersticiones y cocodrilos (Verídicas historias improbables) (2013), Problema resuelto / Problem gelöst (bilingüe español/alemán, 2014) y Los reyes de la fiesta y otros cuentos con cierto humor (2015); la novela Sanitarios centenarios (2000); la nouvelle Crónica costumbrista (1992; reeditada como Costumbres de los muertos, 1996); los libros de relatos para niños o adolescentes Cuentos del Mentiroso (1978; 2002; 2012), El remedio para el rey ciego (1984), El Mentiroso entre guapos y compadritos (1994), La recompensa del príncipe (1995), Historias de María Sapa y Fortunato (1995; 2001), El Mentiroso contra las Avispas Imperiales (1997), La venganza del muerto (1997), El que se enoja pierde (1999), Aventuras del capitán Bancalari (1999), Cuentos de don Jorge Sahlame (2001), El Viejo que Todo lo Sabe (2001), Burladores burlados (2006) y La venganza del muerto (2011); el libro de ensayo El forajido sentimental: incursiones por los escritos de Jorge Luis Borges (2011), y los libros de entrevistas Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (1974; 1996; 2001; 2007) y Siete conversaciones con Adolfo Bioy Casares (1992; 2001; 2007). En colaboración con Cristian Mitelman, y bajo el seudónimo conjunto de Christian X. Ferdinandus, ha redactado varias ficciones policiales. Dos de ellas (“The Center of the Web” y “For Strictly Literary Reasons”) fueron publicadas en la Ellery Queen’s Mystery Magazine, de Nueva York (Estados Unidos). Ha publicado varias antologías de relatos de autores argentinos e hispanoamericanos. Libros suyos han sido traducidos al inglés, al portugués, al italiano, al alemán, al polaco, al chino, al vietnamita y al tamil. 25 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Historia/Autores argentinos

Estudian instalar una «media sombra» en la atmósfera para enfriar la Tierra.

Se trata de una de las tecnologías más controversiales para enfrentar el cambio climático que se está evaluando en el mundo y en nuestro país investiga la climatóloga Inés Camilloni, quién repasó los posibles riesgos y beneficios de modificar la radiación solar.

Bajar la temperatura del planeta inyectando en la estratósfera millones de toneladas de partículas en aerosol para formar una especie de «media sombra» es una de las tecnologías más controversiales para enfrentar el cambio climático que se está evaluando en el mundo y en nuestro país investiga la climatóloga Inés Camilloni, quien conversó con Télam en el marco de las charlas TEDxRíodelaPlata que se realizaron esta tarde.

«Ojalá no haga falta usarse», agregó sobre esa especie de filtro espacial, y afirmó que en Argentina se debe «despertar el tema» para tener una mayor participación en las discusiones internacionales.

«Es como si uno envolviera al planeta en una media sombra que atenuaría la energía que recibimos del Sol entre un 1 y un 2%. No vamos a hacer una sombra muy notoria, pero llegaría menos energía a la superficie y así bajaría la temperatura», explicó Camilloni, doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En diálogo con Télam, la investigadora del Conicet repasó los posibles riesgos y beneficios de modificar la radiación solar, los dilemas éticos de esta tecnología y señaló que, si bien todavía se encuentra en fase de investigación, «en los próximos diez o quince años ya estaría todo listo para implementarse».

La manipulación del clima terrestre a gran escala se denomina geoingeniería y aparece como una herramienta que, en caso de necesidad, permitiría «bajar rápidamente la temperatura de la Tierra», aseguró Camilloni, quien disertó sobre esta técnica en las charlas TEDxRíodelaPlata que tuvieron una multitudinaria edición en el estadio Movistar Arena.

En un contexto catastrófico donde el mundo se encamina hacia un aumento del calentamiento global de 2,8 grados para el final del siglo, la geoingeniería empieza a ser estudiada como una tecnología para aliviar las olas de calor que causan cada vez más muertes y mitigar las sequías e inundaciones extremas, entre otros desastres climáticos.

La estrategia busca replicar artificialmente el efecto de los volcanes: «Cuando hay una erupción, se liberan cenizas que llegan hasta la estratósfera, alrededor de 20 kilómetros de altura. Desde ahí, reflejan más energía del Sol hacia el espacio y hacen bajar la temperatura», graficó Camilloni.

La idea es imitar las cenizas incorporando en la estratósfera pequeñas partículas en aerosol para reflejar más radiación solar de regreso al espacio y contrarrestar el aumento de temperatura causado por los gases de efecto invernadero.

Para que las partículas químicas lleguen hasta esa capa de la atmósfera se necesitará enviar varias veces al día aviones especialmente diseñados para alcanzar los 20 kilómetros de altura.

Aunque parezca ciencia ficción, «es tecnológicamente factible y eficaz para bajar la temperatura», indicó la climatóloga y agregó que para la economía mundial no sería costoso mantener esta «media sombra» porque demandaría entre 10.000 y 20.000 millones de dólares por año.

La doctora en Ciencias de la Atmsfera y profesora en la UBA Ins Camilloni disert en las charlas TEDxRodelaPlataFoto gentileza prensa Ted

La doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora en la UBA, Inés Camilloni disertó en las charlas TEDxRíodelaPlata.//Foto gentileza prensa Ted

A pocos días de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 27) que comenzará el domingo, Camilloni sostuvo que, aunque en las reuniones internacionales se habla cada vez más de estas tecnologías disruptivas, «no son la solución frente al cambio climático».

«Sería un enorme fracaso de la humanidad tener que recurrir a esto porque sabiendo cuáles son las causas de un problema no hemos actuado, no hemos hecho una transición hacia las energías renovables, ni logramos descarbonizar las economías», afirmó la investigadora que participará de la COP 27 en un panel sobre ingeniería climática.

Cómo impactaría la geoingeniería en sudamérica

Desde el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), dependiente del Conicet y de la UBA, Camilloni investiga junto con su equipo cuáles serían los impactos en Sudamérica y en la Cuenca del Plata si la geoingeniería solar se implementara.

A través de modelos computacionales simularon incorporar 50 teragramos (50 millones de toneladas) de partículas de azufre en la estratósfera para compensar las emisiones récord de dióxido de carbono del presente.

Eligieron el azufre porque es el elemento que se libera en las erupciones volcánicas y ya saben cómo responde la atmósfera gracias a la histórica erupción del volcán Pinatubo en Filipinas.

Fue en 1991 cuando este volcán inyectó 20 millones de toneladas de dióxido de azufre a la estratósfera y enfrió la temperatura del planeta medio grado en los meses posteriores.

Todavía en ninguna parte del mundo se pasó de la simulación al experimento y, en caso de hacerlo, se debería utilizar otra sustancia como el carbonato de calcio, ya que el azufre en la estratósfera dañaría la capa de ozono.

Entre los resultados del estudio publicado este año en la prestigiosa revista científica Frontiers, Camilloni destacó que «efectivamente bajaría la temperatura entre uno y dos grados centígrados entre el 2021 y el 2050, bajarían los extremos de precipitación, pero en promedio la lluvia aumentaría en la parte alta de la Cuenca del Plata y disminuiría hacia abajo».

Como la geoingeniería provocaría cambios en el ciclo del agua, el río Paraná en Posadas y Corrientes tendría más caudal, al igual que el río Uruguay en Salto Grande, por lo que sería necesario evaluar cómo afectaría a las represas hidroeléctricas de la región.

«Uno podría pensar que más agua disponible podría ser beneficioso, pero los caudales máximos tenderían a ser más máximos y ahí la cuestión es si las represas están dimensionadas para caudales más altos», advirtió la investigadora.

Consultada sobre si es ético modificar deliberadamente el clima, la científica aseguró: «No es ético, pero ya lo estamos haciendo. El cambio climático es consecuencia de una manipulación del clima».

«La ética de la geoingeniería tiene que ver con contrastar cuáles son los riesgos que nos está imponiendo el cambio climático versus los riesgos de pensar en esta estrategia como una solución temporal mientras actuamos sobre las causas de fondo», precisó Camilloni, quien fue incorporada recientemente a la Comisión Mundial de Ética del Conocimiento Científico y la Tecnología de la Unesco.

Y agregó: «Creo que la discusión ética pasa ahora por ver de qué forma evitamos más el sufrimiento humano que implica vivir con cambio climático».

Para Camilloni no se trata de estar a favor o en contra de la geoingeniería, sino de «seguir investigando para entender cuáles son los riesgos y si podemos disminuirlos».

También, apuntó que en países en desarrollo como el nuestro hay que «despertar el tema» porque esta técnica produciría efectos desiguales en las diferentes regiones y generaría un «clima nuevo» con países ganadores y perdedores.

En este sentido, la investigadora remarcó que antes de implementar estas nuevas tecnologías es necesario un acuerdo global y subrayó que «si Argentina en alguna instancia tiene que decidir, que sea una decisión informada por la ciencia local».

Y concluyó: «Ojalá que esto no haga falta usarse y se puedan afrontar las causas reales del cambio climático».

Imagen de portada: La geoingeniería aparece como una herramienta que permitiría «bajar rápidamente la temperatura de la Tierra».

FUENTE RESPONSABLE: Télam. 1° de noviembre 2022.

Sociedad/Cambio climático/Calentamiento global/Geoingeniería/CONICET (Argentina)/

 

“Con el litio, América Latina está en riesgo de repetir la película del extractivismo de sus minerales a cambio de unas pocas monedas”.

Tres países de América Latina están desde hace unos años en el punto de mira de empresas y gobiernos de todo el mundo. Tienen algo escaso y muy valioso para el futuro de la energía.

Igual que el oro y la plata, el litio agita sueños de riqueza y prosperidad en todo el continente.

Oro blanco en los desiertos y salares de Argentina, Chile y Bolivia.

Con el más liviano de los metales -tanto que puede flotar en el agua- se fabrican las baterías de litio de los coches eléctricos y de casi cualquier dispositivo electrónico.

«Estos 3 países concentran entre el 60% y el 80% de las reservas mundiales de este mineral. Aunque en cada uno de ellos la historia es muy diferente», dice en esta entrevista con BBC Mundo Ernesto Picco, docente e investigador de tiempo completo en la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), en Argentina.

Ernesto Picco es autor de «Crónicas del litio: Sudamérica en disputa por el futuro de la energía global».

Para conocer qué transformación está teniendo lugar, Picco se embarcó en un viaje a las entrañas del desierto y lo cuenta en su libro «Crónicas del litio: Sudamérica en disputa por el futuro de la energía global».

«El precio del litio a nivel mundial se multiplicó por 18 en los últimos 10 años», afirma respaldando el interés mundial por su extracción.

Precisamente por su precio y lo barato que es extraerlo en América Latina gracias al bajo coste de la mano de obra, la baja fiscalidad para las empresa y la relajación de las leyes medioambientales, muchas compañías de Estados Unidos, Australia, Canadá o Corea del Sur ya operan en los salares latinoamericanos.

Pero existe un riesgo, dice Picco, y no es otro que el de «asistir a una película que ya hemos visto en el pasado» y a repetir los mismos errores, dice refiriéndose al extractivismo de recursos naturales en América Latina que alimentaron el crecimiento de las economías del hemisferio norte dejando escasos beneficios en el sur.

Portada del libro escrito por Ernesto Picco

FUENTE DE LA IMAGEN – ERNESTO PICCO

Estos modelos de desarrollo en los países latinoamericanos basados en la explotación y exportación de materias primas, sin valor agregado, tiene repercusiones en la política y la sociedad, pero también en los ecosistemas y las comunidades que viven alrededor.

«El verdadero potencial de este mineral que hasta hace poco se extraía del desierto sin mucha pompa se destapó en el siglo XXI. Pero ya hay científicos y organizaciones sociales que advierten que esta transformación económica es una fantasía. O, en el peor de los casos, que puede ser verdad a costa de un desastre ambiental y social», explica.

El periodista e investigador argentino conversó con BBC Mundo en el marco del Hay Festival Arequipa.

Habitantes del desierto de Atacama

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Qué es el «triángulo del litio»?

Es una forma de nombrar la región que comprende el norte de Argentina, el norte de Chile y el sur de Bolivia.

Más allá de los límites políticos, es una zona muy parecida en términos geográficos, demográficos y culturales.

No hay mucha diferencia entre los atacameños del norte de Argentina y del norte de Chile, por ejemplo.

Son todas poblaciones que están, dicen ellos, desde hace 4.000 años viviendo allí.

Son zonas con una geografía fundamentalmente desértica, donde las familias viven muy aisladas unas de otras y subsisten a través del pastoreo.

Algunas viven de la sal o de la cría de animales.

Hablamos de lugares donde están empezando a llegar grandes empresas y plantas de extracción del litio.

Batería eléctrica de auto

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El litio es uno de los elementos clave para fabricar baterías eléctricas.

¿Qué procesos químicos se usan para extraer el litio?

Lo que hacen las empresas es perforar la costra de los salares, bombear la salmuera -que es el agua subterránea- y volcarla en unas piletas que tienen kilómetros cuadrados de superficie.

Eso se deja evaporar al sol y, una vez que se evapora, queda en el sedimento una serie de minerales y metales que son procesados en las plantas químicas.

De ahí se extrae el carbonato de litio u otra de sus variantes.

¿Qué te encontraste al llegar allí?

Una de las cosas que más me sorprendió es que las plantas están llegando a lugares muy aislados, donde no se ven.

Son lugares remotos, poco accesibles, donde es fácil es que pase desapercibido lo que está ocurriendo.

Una excavadora recogiendo montañas de litio blanco.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Y qué está ocurriendo?

Las comunidades están denunciando un problema de vegas (terrenos fértiles) que se están secando, de ríos contaminados…

Por ejemplo, no se sabe cuál es el impacto en el aire o en el suelo de los residuos que quedan acumulados al costado de las plantas de extracción.

Hay en Chile estudios sobre cómo esto ha impactado en la fauna.

Todo indica que el impacto ambiental es fuerte y en la medida en que empiecen a multiplicarse la cantidad de empresas que llegan, que es lo que aparentemente va a pasar en los próximos cinco o seis años, el impacto seguramente va a ser mucho mayor frente a un beneficio económico que habrá que ver si se justifica.

Un salar en Argentina

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Qué es lo que lo que más te llamó la atención en tu viaje?

La manera diferente en que los tres países -Argentina, Bolivia y Chile- han gestionado la situación de encontrarse con un recurso natural estratégico a nivel global.

Bolivia ha intentado avanzar con un una estrategia de nacionalización.

El modelo de Argentina está mucho más ligado al marco legal de los 90, donde las provincias y los estados federales se disputan entre sí la llegada de empresas ofreciendo mejores beneficios y facilidades.

Y Chile con una cosa más pendular.

Empezó con una etapa más privatista con un sentido del negocio puro y duro y ahora -con el nuevo gobierno de Gabriel Boric- está tratando de crear una empresa estatal.

O sea el marco es muy diferente en estos en los tres países, donde la geografía es muy similar, las culturas son muy similares, pero la política tiene muchos matices.

Zonas de extracción del litio.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Crees que hay una opción mejor que la otra?

Eso en realidad lo vamos a saber con el tiempo y depende de la perspectiva desde la que lo veamos.

Si uno piensa en la posibilidad de industrializar y de ascender en la cadena de valor, la apuesta de Bolivia es una apuesta a largo plazo que evidentemente no ha dado resultado en lo inmediato.

Porque el nivel de producción ha sido menor y ha tenido más dificultades para avanzar, pero quizás en un futuro se encuentre con un control soberano de sus recursos y con beneficios que sean para el país de manera más general.

En el caso Argentina, venimos desde la década del 90, por lo menos con un esquema extractivista puro y duro, que deja beneficios muy magros al país.

Ahora empieza a cambiar la situación.

Una señora alza una pancarta que dice "defendamos el litio"

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Cómo?

Ente el final del año pasado y principios de este se empezó a conformar en lo que se llamó la Mesa Nacional de Litio, donde las tres provincias articuladas con el gobierno de la nación, están empezando a unirse -en vez de estar compitiendo entre sí- para para generar mayores beneficios y progresos estratégicos.

Creo que en América Latina se está empezando un proceso diferente para subir en la cadena de valor.

Por ejemplo fabricando las baterías.

Eso implica ya por lo menos un posicionamiento y deja ver que queremos ser algo más que meros exportadores de recursos naturales porque a medida que uno va avanzando la ganancia se multiplica y el país obtiene mayores beneficios.

Un trabajador de la empresa chilena que exporta litio

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

En tu libro afirmas que lo que se extrae por ejemplo en el Salar del Hombre Muerto en Argentina se procesa en plantas de Estados Unidos o China. 

¿América Latina ha vuelto a caer en la trampa de vender sus riquezas minerales sin participar mucho en la cadena de valor, que es lo que más dinero deja?

Ese es el gran riesgo.

El aumento de la demanda va a atraer empresas de Estados Unidos, de China, de Canadá, de Australia o de Corea del Sur.

Por un lado vas a tener un impacto ambiental tremendo y por el otro vas a tener un aumento de la situación de extractivismo.

Si Argentina no hubiera decidido dejar de ser solamente un proveedor de recursos naturales y empezar a industrializarlos, claramente estaríamos asistiendo en primera fila a una vieja película repetida.

La de ser los eternos entregadores de recursos naturales que siguen empobrecidos y que se siguen sacrificando los ecosistemas a costa del hemisferio norte a cambio de unas pocas monedas.

Pero en esta película hay una singularidad y es que esta vez se hace en nombre del medioambiente.

El litio se extrae en nombre de un futuro más verde para dejar atrás el uso de combustibles fósiles.

Pero parece que haya un derecho al medio ambiente en el norte, que en el hemisferio sur es sacrificable.

Desierto

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Las comunidades denuncian que hay menos agua y la que hay está contaminada.

¿Quiénes controlan este negocio en América Latina?

Fundamentalmente los capitales extranjeros y sus empresas.

Hay comunidades que rechazan su llegada y otras que lo aceptan a cambio de una serie de beneficios como la construcción de caminos, de escuelas o la creación de puestos de trabajo.

¿Parece que las empresas han reemplazado las funciones del Estado?

Exactamente. Es una de las formas que tienen las empresas para entrar.

Todo lo que está pasando muestra los problemas que tiene el Estado para responder a las necesidades de las comunidades.

Las provincias del norte, por lo menos en el caso argentino, son las provincias históricamente más empobrecida del país.

Y entonces esas empresas vienen a responder a eso y a llenar el vacío que deja el Estado.

Un camión traslada una montaña de litio

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Está transformando el litio a las sociedades de América Latina?

Se están transformando. Lo que no sabemos si para bien o para mal.

Pero claramente estamos hablando de comunidades y territorios históricamente aislados y abandonados, que de pronto están en el ojo público por la existencia y por el aumento de la demanda del litio.

El precio del litio a nivel mundial se multiplicó por 18 en los últimos 10 años.

Esto implica que el aumento de la demanda hace que todas estas empresas se interesen por extraerlo.

Eso ya es una transformación.

Este artículo forma parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana entre el 3 y el 6 de noviembre.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Cristina Jiménez Orgaz. HayFestivalArequipa@BBCMundo. 3 de noviembre 2022.

Economía/Chile/Argentina/Bolivia/América Latina/Negocios.

 

 

La historia de Calfucurá.

Junto al ensayista y especialista en temáticas indígenas, Guillermo David, Felipe Pigna repasó la vida de Calfucurá, cacique mapuche del siglo XIX cuya actividad militar y política se desarrolló principalmente en Argentina, en las áreas controladas por los pueblos indígenas de la región pampeana y de la Patagonia oriental.

“Uno de los mayores problemas de la historia argentina es que no se los consideró sujetos activos. Pero a grandes rasgos él fue un personaje extraordinario, quien dominó la historia del territorio nacional durante casi 40 años”, resaltó David.

Por décadas, Juan Calfucurá fue el terror de las pampas, por sus malones y por su habilidad para combatir a las tropas regulares. La única fotografía que se conserva de él, sobre un cuadro de Francisco Madero Marenco.

“El desierto es inconquistable”, se lamentó Bartolomé Mitre, un coronel al que le quedó un mal recuerdo de su enfrentamiento con el cacique mapuche. 

No fue sencillo combatir a Juan Calfucurá, o Callvucurá, el de la dinastía de los piedra. En las Salinas Grandes y en los extensos territorios que dominaba, ya se sabía que era invencible, y que un espíritu lo había beneficiado con extraños poderes que emanaban de una piedra que le habían dado de niño. 

Decían que cabalgaba junto a Witran Lleve, el jinete fantasma, quien lo aconsejaba en las batallas contra el hombre blanco y contra tribus enemigas. Era el dios de las pampas.

Había nacido en Llaima, la araucanía chilena, se supone que por 1790. Tuvo la inteligencia de aliarse con Juan Manuel de Rosas, quien lo ayudó a desembarazarse en los médanos de Masallé de los boroganos, unos competidores molestos a los que terminó masacrando. 

Se erigió como cabeza de gobierno del mundo indígena, él decía que por voluntad de Dios. Rosas le otorgó el grado de coronel de la Confederación y le aseguró una provisión anual de alimentos, bebidas, tabaco y ganado. Caído Rosas renovó su alianza con Justo José de Urquiza.

Armó acuerdos con centenares de jefes indígenas y por décadas fue el dominador de extensísimas áreas de territorio, cuyo centro lo había fijado en las Salinas Grandes, ubicadas en La Pampa, cerca del límite con Buenos Aires. Calfucurá, que inició el linaje de los Piedra (curá), manejaba una población cercana a las 12 mil personas. Era diplomático cuando había que serlo, belicoso cuando lo consideraba necesario y poseía la habilidad de reconocer los puntos débiles de sus enemigos.

Tuvo victorias contundentes contra las tropas enviadas desde Buenos Aires. Una de ellas la logró en el combate de Sierra Chica, librado el 31 de mayo de 1855. Luego de una eficaz arremetida de los soldados, hubo algunos que se adentraron demasiado en territorio indígena, donde saquearon tolderías, sintiéndose confiados. Fueron rodeados por una multitud de indígenas y cuando se ordenó su rescate, era demasiado tarde. 

El ejército no solo debió abandonar el campo de batalla. En inferioridad de condiciones su jefe, al coronel Bartolomé Mitre le pareció lo más prudente abandonar por la noche el campamento a pie, dejando los fuegos encendidos y hasta los caballos, para que los indígenas no sospechasen.

El sello del cacique, amo y señor de las Salinas Grandes.

El 29 de octubre de ese mismo año, las tropas del general Hornos cayeron en una emboscada. Los indígenas simularon huir y fueron perseguidos por los soldados que de pronto se encontraron en un terreno pantanoso, sufriendo importantes bajas. 

El mes anterior había sido masacrado por indígenas del cacique Yanquetruz el comandante Nicanor Otamendi y sus 125 hombres. Una leyenda cuenta que los indígenas comieron el corazón de este valiente oficial para nutrirse de su valentía.

Pero el que fue llamado el Napoleón del desierto, el líder de la confederación mapuche-tehuelche, el del devastador malón a Azul de 1855, tuvo su Waterloo.

Tronó cuando supo que el gobierno le había puesto el ojo en Choele Choel. Y más aún cuando tropas nacionales hicieron un reconocimiento del Río Negro.

“Estoy en San Carlos, encerrado en el fuerte con un puñado de hombres y el enemigo marcha a sitiarme con fuerzas notablemente superiores”, leyó el comandante Ignacio Rivas un mensaje desesperado del coronel Juan Carlos Boer. Este, en una hábil maniobra, logró colocarse entre las fuerzas de Calfucurá y las de Boer. Y juntos se dirigieron al campo de San Carlos. 

Era el 8 de marzo de 1872.

Rivas casi no tenía soldados. Debió echar mano de los indios amigos: Cipriano Catriel -hijo del legendario cacique que había muerto un año atrás- aportó 800 lanzas y Coliqueo unas 200. 

A decir de Estanislao Zeballos, Catriel “era un fanático de las cosas cristianas”. Vivía en una casa en el pueblo de Azul y permanentemente machacaba a su tribu a que se convirtiese a las costumbres del hombre blanco. Siempre quiso un grado militar, pero el presidente Domingo Sarmiento lo contentó nombrándolo “cacique general”. Por eso llevaba con orgullo el uniforme de general de división.

Debió sofocar una sublevación de sus propios hombres, que se negaban a pelear junto al blanco.

Placa que se exhibe en el monolito levantado  en el lugar donde se desarrolló la batalla de San Carlos, en 1855. (Fuente: Facebook)

Placa que se exhibe en el monolito levantado en el lugar donde se desarrolló la batalla de San Carlos, en 1855. (Fuente: Facebook)

Mientras tanto Calfucurá dio señales de estar preparando un ataque, mientras que había ordenado que 2500 de los suyos se ocupasen de arrear cien mil vacas, treinta mil yeguas y veinte mil ovejas. Tenía 3500 lanzas para atacar.

Por su parte Rivas, junto a Boer lograron reunir a 365 hombres y unos 300 recién movilizados, escasamente instruidos. Los 1000 restantes eran indígenas.

No fue un ataque desordenado. Los de Calfucurá marchaban en cinco columnas. Descontaba que cuando se iniciase el combate, los indios de Catriel se pasarían.

Cuando el ataque empezó, Rivas ordenó echar rodilla y tierra y disparar con fusil y carabina fulminante. Rápidamente, la pelea se transformó en un combate de lanza, cuchillo y boleadora.

El flanco izquierdo del ejército fue muy castigado y para colmo, los indígenas de Coliqueo se negaron a pelear. Los soldados a las órdenes del teniente coronel Nicolás Levalle peleaban uno contra cinco; las fuerzas del centro también estaban siendo diezmadas.

La derecha, al mando de Catriel se enfrentó con los indígenas de Calfucurá.

Catriel debió fusilar a algunos en la retaguardia que no querían pelear; y luego en una lucha a lanza y boleadora, logró rechazar a los lanceros de su cacique adversario.

Mientras tanto, cuando Calfucurá cargaba contra el centro, irrumpieron las fuerzas de Rivas, acompañado por lanceros de Catriel. Un cuarto de hora después, las fuerzas de Calfucurá debieron retroceder. Quedaban 200 indios muertos, otros tantos heridos. El cacique huyó a Salinas Grandes.

Calfucurá ya estaba obeso, viejo y cansado. Algunos decían que tenía casi cien años. Cuando se sintió morir y sabiendo que los cautivos, de acuerdo a la costumbre, serían sacrificados a su muerte para que continuasen sirviendo en el otro mundo, le pidió al lenguaraz Rufino Solano que huyera con ellos para que no los matasen. A las que también mataban era a algunas de sus esposas, y lo hacían con boleadoras.

Manuel Namuncurá, hijo de Calfucurá. Fue elegido sucesor. Uno de sus hijos es el beato Ceferino.

Manuel Namuncurá, hijo de Calfucurá. Fue elegido sucesor. Uno de sus hijos es el beato Ceferino.

Falleció el 3 de junio de 1873. Fue enterrado en Chilhue, en las Salinas Grandes, junto a su caballo de batalla, comida, bebidas y armas.

La sucesión no fue sencilla. 224 caciques se reunieron y todo amenazó con terminar de la peor manera cuando fue elegido su hijo mayor, Namuncurá (“talón de piedra”), quien ya había pasado los 60 años. Uno de sus hijos sería Ceferino Namuncurá, que en el 2007 fue proclamado beato.

En 1879 Levalle, en plena campaña del desierto comandada por Julio A. Roca, ubicó su tumba gracias a los servicios de sus baqueanos. Encontró los restos que vestían el uniforme de general, había algunas armas; la cabeza de su caballo de guerra tenía una cabezada de plata. Además, había una veintena de botellas con caña, aguardiente, licor y agua, además de alimentos. Ordenó a sus soldados desparramar sus huesos y se llevaron lo de valor. 

El cráneo, Levalle se lo dio a Estanislao Zeballos quien a su vez se lo regaló a Francisco Pascasio Moreno, director del Museo de La Plata. Ahí fue catalogado, estudiado y exhibido por muchos años. Por años, los pueblos originarios han solicitado la restitución de sus restos y de otros indígenas.

Un olvidado monolito, levantado en el paraje de los Cuatro Vientos, en la localidad bonaerense de Bolívar, recuerda a los caídos en la gigantesca batalla de San Carlos entre las tropas del general Ignacio Rivas contra las del cacique Calfucurá, bautizado por el blanco como el Napoleón de las pampas, aunque él prefiriera que lo recordasen como el elegido de Dios.

Imagen de portada: Por décadas, Juan Calfucurá fue el terror de las pampas, por sus malones y por su habilidad para combatir a las tropas regulares. La única fotografía que se conserva de él, sobre un cuadro de Francisco Madero Marenco.

FUENTE RESPONSABLE: INFOBAE. Por Adrián Pignatelli. 3 de junio 2021.

Sociedad/Argentina/Siglo XIX/Juan Calfucurá/Conquista del Desierto/Pueblos originarios/Genocidio.

Advierten en Argentina por las consecuencias de la crisis en la salud mental de los jubilados.

Los especialistas Eugenio Semino y Mónica Ramacciotti (MP. 13.415) dialogaron con Cadena 3 sobre cómo la pandemia y la caída de salarios perjudicaron el estado de bienestar de los adultos mayores.

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La Defensoría de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires dio a conocer el informe de la canasta básica de jubilados, que llegó a $151 mil en septiembre, duplicando su valor respecto al mismo mes del año pasado en esa jurisdicción

El informe indica que la jubilación mínima cubre menos de un tercio del total de la canasta básica.

Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, habló con Cadena 3 y contó las consecuencias que la crisis económica y la pandemia traen a la salud mental de los adultos mayores.

La Defensoría de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires dio a conocer el informe de la canasta básica de jubilados, que llegó a $151 mil en septiembre, duplicando su valor respecto al mismo mes del año pasado en esa jurisdicción

El informe indica que la jubilación mínima cubre menos de un tercio del total de la canasta básica.

“Sin dudas la enfermedad más grave es la depresión, que termina en muchos casos en un desenlace fatal. Esto no tiene que ver solo con la situación económica sino también con la pos pandemia. La salud mental para el adulto mayor no existe y sus consecuencias son terribles. 

Esto genera patologías desde el punto de vista físico y queda expuesta su salud, que no da respuestas”, cuestionó el defensor.

Y agregó: “Hoy un beneficiario del Pami o de obras sociales debe seguir un camino de siete u ocho meses para llegar a tener un diagnóstico y tratamiento. Las enfermedades no esperan. Las guardias están colapsadas y el paciente corre un riesgo muy serio”.

Por su parte, la expresidenta de la Sociedad de Gerontología y Geriatría de Córdoba, Mónica Ramacciotti (MP. 13.415) contó a Cadena 3 su punto de vista médico respecto a la situación que padecen los jubilados.

“El coronavirus trajo consecuencias en el adulto mayor, al estar encerrados e imposibilitados de ver a sus familiares o no poder salir a la calle. Todo eso generó angustia, soledad, depresión, pánico e insomnio. Los jubilados se sintieron perseguidos por temor a enfermarse. También jugó mucho la situación económica, al no poder cubrir sus necesidades básicas”, explicó.

Además confirmó que hay una mayor demanda en cuanto a salud mental. “Los adultos mayores no lo dicen explícitamente, pero el medico se da cuenta en su consultorio de su padecimiento”.

El valor de la canasta de los jubilados se duplicó en un año y llegó a los $ 151.478

«Seis millones de jubilados reciben $50 mil, que cubre un 30% de la canasta. Es uno de los porcentajes más bajos de la historia», dijo a Cadena 3 Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad.

Según la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, el valor de la canasta básica de los jubilados y pensionados se duplicó y aumentó 100,6% en un año: ahora vale $ 151.478, cuando en octubre de 2021 costaba $ 75.505. 

Además, de acuerdo con el relevamiento, se encareció un 55,78% en relación a la anterior medición $ 97.238 a fines de marzo de 2022. 

“En abril de 2022, la canasta estaba en el orden de los $97 mil. Tuvo un incremento que ahora la llevó a 151.478 pesos», indicó a Cadena 3 Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad.

«Las jubilaciones mínimas –que son la gran mayoría– de $43 mil con un bono no remunerativo de $7 mil. Hoy reciben de bolsillo casi 6 millones de jubilados $50 mil que cubre un 30% de la canasta. Es uno de los porcentajes de la cobertura más bajos de la historia», sentenció. 

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Cadena 3. Rosario. Argentina. 5 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Economía/Adultos mayores/Salud Mental.

 

 

 

Descubren trazas fósiles de un cardumen de 430 millones de años de antigüedad.

Un equipo de investigación del CONICET halló rastros de peces que habitaron los mares someros de la zona de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina hace más de 430 millones de años.

Un equipo de especialistas en paleontología y geología del CONICET halló más de 120 trazas fósiles en una cantera de roca cuarcita, más conocida como piedra Mar del Plata. Las marcas se encontraron en una superficie de cinco mil metros cuadrados y pertenecerían a peces, denominados Raederichnus dondasi, que habitaron los mares someros de la zona hace más de 430 millones de años. El grupo halló las marcas fósiles en cuarcitas de origen marino que pertenecen a la Formación Balcarce, un afloramiento de roca presente en el Sudeste de la provincia de Buenos Aires, en serranías del Sistema de Tandilia. Estas rocas pueden encontrarse, además, en las defensas costeras de los balnearios bonaerenses luego de ser extraídas a través de actividad minera.

Las investigadoras del CONICET Karen Halpern, del Centro de Geología de Costas del Cuaternario (CGCyC, CIC-UNMDP) y Soledad Gouiric-Cavalli del Museo de La Plata, junto a Matías Taglioretti y Fernando Scaglia, del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, Marcelo Farenga y Julio Del Río del CGCyC y Lydia Calvo Marcilese, del Área de Geociencias de YPF Tecnología S.A, publicaron recientemente el descubrimiento en la revista científica Palaios.

Karen Halpern explica que las trazas son el molde que dejaron los vientres de los peces, que se recostaron en el fondo del mar hace millones de años. Al irse se cubrieron con sedimentos que, a través de procesos de fosilización y litificación, se transformaron en la traza fósil encontrada en la actualidad. “Lo importante de este hallazgo es que no había registro de peces en la formación Balcarce en Mar del Plata”,  afirma Halpern. Taglioretti agrega: “Además son trazas asociadas, es decir,  son grupales y nos muestran el comportamiento de los peces, que era gregario desde hace 450 millones de años. El comportamiento suele ser difícil de interpretar a partir de fósiles, pero en este caso era bastante claro y eso lo convierte en un hallazgo único en Argentina y en el mundo”.

¿Cómo llegaron a saber que se trataba de peces? Halpern y Taglioretti cuentan que el proceso fue complejo y desafiante, porque en las rocas no encontraron material que indicara directamente que se trataba de peces, como podría haber sido una escama. Sin embargo, el grupo de investigación continuó su búsqueda de información hasta inferir que las trazas eran de peces que descansaban en el fondo del mar, como si fueran lenguados actuales, por varios detalles que detallan a continuación.

Inicialmente el tamaño de las huellas indicaba que no se trataba de los invertebrados conocidos para aquella época, ya que las marcas encontradas eran de treinta y cinco centímetros, cuando los invertebrados no superan los diez. Algo semejante sucedió con la posibilidad de que hubieran sido cangrejos herradura ancestrales, conocidos como xifosuros, pero los de aquella época eran mucho más pequeños y sus trazas son bastante diferentes, sobre todo en la cola. En los cangrejos herradura la parte posterior es como un filamento y en el caso de las trazas fósiles marplatenses los especialistas observaban un volumen que no coincidía. De hecho, analizando en detalle los fósiles, encontraron marcas de arrastre que señalan una especie de cola con volumen semejante a la que tienen los peces.

Por otra parte, no encontraron marcas de patas, lo que descartó a los cangrejos prehistóricos. Además, el hecho de contar con más de 120 muestras permitió desestimar esta posibilidad porque resulta poco probable que en todas las trazas se hayan borrado las marcas de extremidades. Por el contrario, lo que sí encontraron fueron marcas de apoyo pareadas en los costados que podrían haber sido generadas por las aletas. La conclusión a la que llegaron a partir de las huellas es que estos peces habrían tenido una forma batoidea, como las rayas, pero con una cola más gruesa, como la que se encuentra en los peces guitarra.

Los paleontólogos añaden que no existía una traza para esa época con estas características, por lo que tuvieron que nombrar a la especie que la habría originado. El nombre elegido fue Raederichnus dondasi. Halpern indica que el nombre Raederichnus surge de la palabra raedera que eran unos artefactos hechos en piedra Mar del Plata con forma de gota que realizaban los nativos pampeanos para raspar y cortar, cuya forma se asemeja mucho a las marcas dejadas por el pez fósil. El nombre se postuló como homenaje a estos antiguos pobladores de estas tierras. Por otra parte, dondasi tiene origen en el apellido de Alejandro Donda, quien fue el encargado del laboratorio de paleontología del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia y aportó a las investigaciones y al cuidado del patrimonio en la ciudad. “Por eso decidimos homenajearlo con el epíteto de la especie”, comenta el paleontólogo Taglioretti.

Halpern comenta que la especie Raederichnus habitaba mares tranquilos de poca energía y el paisaje de esta zona se caracterizaba por presentar grandes planicies mareales someras con amplitudes de marea bien marcadas, como las que se encuentran hoy en el balneario Las Grutas o San Antonio Oeste. Taglioretti añade: “Hay que tener en cuenta que la luna tenía un efecto más marcado sobre las mareas que el que conocemos hoy, porque estaba mucho más cerca. El planeta era completamente diferente y, si bien hay discusión al respecto, se puede decir que en aquel momento la vida sucedía principalmente en los mares”.

El descubrimiento de las trazas de Raederichnus dondasi es de suma importancia porque no existía registro de peces para el paleozoico inferior en la Formación Balcarce y porque resulta una evidencia fuerte del comportamiento en cardumen de estos peces. Pero, además, la presencia de peces en aquellos ambientes indica que se trataba de comunidades más complejas, lo que abre la puerta a una nueva línea de investigación sobre estas rocas para la época en la que Raederichnus habitó los mares.

Referencia bibliográfica

Halpern, K., Gouiric-Cavalli, S., Taglioretti, M. L., Farenga, M., Scaglia, F., Marcilese, L. C., & Del Río, J. L. (2022). Raederichnus Dondasi a New Trace Fossil from the Early Paleozoic of Argentina Reveals Shoaling Behavior in Early Fish. Palaios, 37(8), 418-432.https://doi.org/10.2110/palo.2021.023

 

Imagen de portada: Un equipo de especialistas en paleontología y geología del CONICET halló más de 120 trazas fósiles en una cantera de roca cuarcita en la Formación Balcarce. Fotos: gentileza equipo de investigación.

FUENTE RESPONSABLE: CONICET Argentina.Por Daniela Garanzini – Área de comunicación del CONICET Mar del Plata. 30 de septiembre 2022.

Paleontología/Geología/CONICET/Investigación/Argentina.

 

Alejandro, el artesano del cuero que resguarda un patrimonio cultural único.

Alejandro Paiva es puestero y artesano del cuero. Vive en Villavicencio, un lugar único en la montaña de Mendoza. Las claves de un oficio que es patrimonio cultural.

El hombre tiene 51 años y hace 50 que vive en el puesto Santa Clara, ubicado en la precordillera de Los Andes, cerca de la Reserva Provincial Villavicencio. Se llama Alejandro Paiva, aunque nos cuenta que le dicen “El Guatón” mientras sonríe mirando a su abdomen sin esperar que alguien haga alguna alusión, un rasgo de inteligencia que solo demuestran las personas que saben reírse de sí mismas. Vive con su mujer, Mabel Alejandra Nievas, con la que tiene tres hijos: dos mujeres y un varón, que ya no viven en el puesto pero ”vienen cada tanto a darles una mano”, dice. Ahora los acompañan un yerno, Alexis, y su sobrino Nahuel, quienes ayudan en las tareas del campo: la crianza de chivas, vacas y caballos.

Esta actividad conforma el sustento de la familia aunque con la sequía, que cada año es peor, y los depredadores como el puma, la tarea se hace muy difícil. “Cuando anda la leona con los cachorros te matan una tropillita de quince, veinte cabras porque les enseña a cazar”, se lamenta Alejandro. También los guanacos representan un problema ya que comen el pasto y su raíz lo que hace que la planta no vuelva a crecer. Para combatir las dificultades económicas también reciben a turistas y a amantes de la montaña que van a practicar senderismo. Allí se puede dormir y disfrutar de exquisitos asados y empanadas que ellos mismos preparan. También recorrer el campo a caballo por huellas que se adentran entre los cerros majestuosos.

Pero entre las tareas del campo nos queremos detener en una muy especial que aún no hemos mencionado: el trabajo del cuero, “los trenzados” como le dicen por allí. Una práctica transmitida de generación en generación que sobrevive en los campos del país y que aquí, Alejandro, nos cuenta que lo aprendió de su padre y mirando. “Más mirando porque, vos mirás y aprendés muchas cosas”, reafirma. Al decir esto, entrecierra levemente los ojos y asiente con la cabeza como afirmando una certeza aprendida de la vida.

Con los “trenzados” nos referimos a la confección de diferentes elementos indispensables para el trabajo en el campo como lazos, boleadoras, bozales, riendas, cabestros, entre otros elementos que se hacen con cuero de animales, principalmente de vaca. La producción de estas piezas que constituyen verdaderas herramientas para el trabajo y la supervivencia, requiere de una aguda concentración, habilidad y paciencia.

NAHUEL AGUILERA Y ALEXIS MERCADO, PELAN EL CUERO DE VACA.

Ha que hay que tratar el cuero durante varios días. Se comienza por “estaquearlo” hasta que se seque. Esto es extenderlo en el suelo agarrado de los extremos de manera que no haga contacto con la tierra para que circule el aire durante tres o cuatro días, depende de las condiciones climáticas. Una vez seco hay que pelarlo para después poder cortar “los tientos” que son las lonjas o tiras más o menos finas de cuero para finalmente trenzarlas. De la diferente cantidad de tientos a unir dependerá el tipo trenzado. Podrá ser de 4, 5, 6, 8, 12, y de la forma en que se haga será redondo, cuadrado; la llamada “patria” o la “lomo de yacaré” por dar algunos ejemplos, según nos explican Alejandro y su sobrino Nahuel con una seguridad digna de docentes experimentados pero sin alarde, porque hablan con naturalidad y transparencia, atributos que es común ver en la gente de campo.

Al lugar se accede tomando la ruta provincial 52 desde la Ciudad de Mendoza , luego de unos 30 km. hay que tomar a la derecha por un camino de tierra y andar otros 25 km más. Al final se llega al puesto que está enclavado entre los cerros y posee dos viviendas, corrales y un bosque de sauces y álamos blancos en donde la tarde, de esta primavera incipiente, se tiñe de un verde tenue que transmite calma y reposo.

LAS MANOS DE ALEJANDRO, EL ARTESANO DEL CUERO. 

Pero no siempre los días son como esta tarde preciosa que un visitante puede disfrutar plenamente. Vivir allí es otra cosa. El rigor de los inviernos se hace sentir con crudeza según nos cuenta Alejandro. “El verano es lindo porque no hay tanto trabajo, el invierno tenés mucho trabajo porque es cuando las cabras paren. Tenés que andar con nieve, lloviendo, atrás de las cabras. Juntando los chivatitos que no se te mueran”.

DETALLE DE UN BOZAL MIENTRAS ALEJANDRO TRABAJA EN OTRO TRENZADO 

La tarde ya se termina y Alejandro nos deja para ir a tomar unos mates con sus vecinos del puesto El Carrizal, que recién han llegado de visita y con quienes, asegura, “hay que llevarse bien porque con los vecinos nos damos una mano mirando los bichos, siempre tenemos que andar bien los unos a los otros”. Deja caer este concepto claro de solidaridad con la misma sabiduría con que nos ha explicado las labores del campo y los misterios del trenzado. Quizás Alejandro y su familia no sepan que son portadores de un conocimiento que constituye un verdadero patrimonio cultural y que perdura en el tiempo gracias a personas como ellas.

Imagen de portada: Gentileza de mdz

FUENTE RESPONSABLE: mdz Por Maximiliano Ríos. 2 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Artesanía/Villavicencio/Historias de vida/ Argentina.

Juan León Pallière (1823-1887), historiador gráfico de nuestras pampas.

Dentro de una subasta presencial en New York, dedicada al Arte Latino-americano, Christie`s puso a la venta el último viernes obras significativas de nuestra pintura.

De entre ellas la más destacable, por su rareza, por su calidad y por lo que significa como documento de nuestros orígenes, pertenece a uno de los artistas viajeros que visitaron la naciente república y sembraron las semillas que fructificaron más tarde en lo que Pagano llamó “el arte de los Argentinos”. Los europeos Carlos Enrique Pellegrini, Hipólito Bacle, Mauricio Rugendas, Raymond Monvoisin y Edoardo De Martino, entre muchos otros dejaron obras que en su mayoría se encuentran hoy en museos y solo excepcionalmente aparecen en el mercado.

PALLIERE CAMINO AL REÑIDERO

Estrictamente J. L. Pallière, nuestro artista de hoy, no era europeo. Nació en Río de Janeiro en el año 1823, hijo de un pintor francés de la corte del Emperador Pedro I de Brasil. Siete años más tarde su familia se muda a París y a los 13 años el joven comienza con sus lecciones de pintura. En 1848 regresa a Brasil y se inscribe en la Academia Imperial de Bellas Artes de Río de Janeiro

Dos años después, gracias a una beca, viaja a Roma, luego a Francia donde continúa estudiando. Residió en Buenos Aires de fines de 1855 a 1866. En 1864 realiza su única exposición en Argentina, en un local de la calle San Martín de Buenos Aires. 

En 1864 publica “Album Palliere: Escenas Americanas”, con 52 litografías de sus obras, valioso aporte a la iconografía argentina, las láminas reflejan con verismo nuestros usos y costumbres de la época. En 1866 se radica definitivamente en Francia, lugar en el que fallece en 1887.

EL PAYADOR

“El Payador”, el óleo de importantes dimensiones (100 x 140 cms) que ahora cambió de manos por la suma de algo más de 163 mil dólares, puede considerarse una obra cumbre desde que reúne todas las características que arriba apuntamos: maravillosamente pintada en su estilo romántico documenta a un personaje emblemático de nuestras pampas empilchado de domingo pronto a desgranar sus rimas.

PALLIERE LA PISADORA DE MAIZ

La obra es “melliza” de “Idilio Criollo” del Museo Nacional de Bellas Artes, lo que le agrega un atractivo adicional (que no fue consignado en el catálogo del remate). Ambas pinturas son del mismo tamaño y fueron realizadas en la misma época (alrededor de 1860). 

Ambas muestran el mismo paisaje, el mismo rancho y, si se quiere conforman una secuencia de un asunto (la sociabilidad rural y en particular las relaciones amorosas) que impresionaron fuertemente al artista viajero. El “Idilio Criollo” pertenecía a una importante colección privada hasta el año 1958 cuando, con un subsidio del Fondo Nacional de las Artes la adquiere nuestro museo mayor. (En esa época el crítico Julio Payró era director y mi padre Juan Carlos Pinasco presidente del Organismo.)

En “Una caravana de gauchos y sus carretas cruzando las Pampas, Argentina” vendida en Londres, también por Christie`s ocho años atrás Pallière documenta una escena que luego describe en su “Diario de viaje por la América del sur” en estos términos: “Nos encontramos en plena pampa, pero con montañas en el horizonte. 

Lejos, delante de nosotros, marcha una fila de carretas, con tres yuntas de bueyes cada una. Detrás de ellas sigue una tropa de bueyes y algunos caballos arreados por gauchos… Cuadro soberbio. La diligencia a la izquierda, el furgón a la derecha, con los caballos desenganchados, mientras el capataz de las carretas pasa a la cabeza de la caravana, montado en una mula y con un gran poncho hasta la mitad de la montura; luego las carretas en fila, rodando con lentitud y pesadez; sus conductores, con aspecto salvaje y bizarramente vestidos, se destacan sobre un fondo obscuro, manejando de pie la inmensa lanza suspendida con que pican los bueyes más distantes. Tal espectáculo en medio de esta pradera desierta, tiene un color completamente bíblico.”

En “Camino al reñidero” otro Pallière del MNBA, (donación de don Antonio Santamarina y su mujer), el artista describe el desfile previo a la riña de gallos. La composición generosamente descriptiva pivotea en torno a un ombú alrededor del cual, a la izquierda

se ve un palenque con varios pingos, parte de un corral de palo a pique y un guitarrero entreteniendo a dos chinas. Por el horizonte asoman cinco jinetes. Dos chicos a caballo miran la escena que tiene su en el paisano que lleva al gallo desafiante y su séquito su

elemento esencial.

También donación Santamarina, es la acuarela “La Pisadora de maíz” del MNBA, que remite nuevamente al asunto amoroso que, como buen romántico, interesaba particularmente a este historiador gráfico de lujo.

Imagen de portada: Palliere “Idilio criollo”

FUENTE RESPONSABLE: mdz Argentina. Por Carlos María Pinasco. 2 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Pintura/Costumbres del campo/Argentina/Homenaje.

Día del inventor: la increíble historia de Biro

Se conmemora el 29 de septiembre por el nacimiento del creador del bolígrafo, más conocido como Birome. Húngaro de nacimiento, argentino por adopción, generó más de 300 patentes a nivel mundial en toda su vida.

En el origen está la sangre de dragón. Es viernes 29 de septiembre de 1905. Ladislao (Lázlo) Biro cumple 6 años, en su Budapest natal. El otoño en Hungría se despereza, el frío se siente. 

Pero el sol todo lo puede. A pesar de su cuerpo delgado y pequeño que arrastra desde que nació prematuro con poco más de un kilo, luce entusiasta. Acaba de recibir de regalo una tricota con una ancha franja roja. “Está teñida con sangre de dragón –pensó al verla–, con ella seré invulnerable”. Sabía que estaba destinado para cosas grandes.

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“Esa tarde puse a prueba sus poderes: caminaba por la calle cuando vi venir a un ciclista en sentido contrario. Aguardé a que estuviera a unos pasos y lo embestí de frente. El choque fue violento; él rodó por tierra y yo volé a un costado. 

Al levantarme apenas tenía algunas magulladuras, ninguna herida importante. ‘No hay duda posible’ –me persuadí– ‘soy invulnerable’. Parecerá extraño, pero la sangre de dragón influyó decisivamente en mi destino”, relató años después en su casa de Belgrano, en Buenos Aires.

“Siempre desde entonces conserve una ciega confianza en mi destino. Suceda lo que suceda, no me desanimo. Tal vez porque todavía siento que llevo mi tricota con sangre de dragón”, acotó.

Ladislao tiene 37 años. Trabaja como periodista independiente en Yugoslavia. Es el principio de 1939, y en poco tiempo el nazismo empezará a perseguirlo. 

Comparte hotel con Agustín P. Justo, que lo ve escribir en una hoja con un primitivo prototipo de bolígrafo, sobre el que venía trabajando desde el año anterior, Cansado de mancharse con su lapicera Pelikan. Por eso buscaba confeccionar un bolígrafo y lograr que el papel absorbiera la tinta al instante.

Eduardo Fernández, director de la Escuela Argentina de Inventores, cuenta que ese producto “aún era muy defectuoso, y sólo funcionaba ocasionalmente. 

Esta idea de un nuevo instrumento de escritura, basado en una bolilla, le había surgido a Biro, cuando viendo con frecuencia cómo funcionaban las grandes rotativas del diario para el cual trabajaba, se preguntaba recurrentemente, cómo podría hacer un instrumento que se basara en los principios de una máquina impresora, pero de forma más simple, reducida y eficiente; este razonamiento lo llevaría con el correr de los años, y de una enorme cantidad de pruebas, errores y mejoras continuas, al desarrollo definitivo del revolucionario bolígrafo”.

Pero dejaba traslucir su principal objetivo: no se manchaba con tinta al escribir. Juan P. Justo, que además de militar era ingeniero, le dejó su tarjeta personal y lo invitó a que fuera a la Argentina a fabricar su invento. 

Que allí habría un grupo de inversores esperándolo. Ladislao pensó que era un empresario. El conserje le reveló: “Es el presidente de Argentina”. Al año siguiente, en medio de la persecución nazi, fue a la embajada en París, retiró la visa y logró llegar a nuestro país.

Efectivamente, al arribar lo esperaba Justo junto a un grupo de inversores ingleses y húngaros. Rápidamente instaló su taller en la calle Fray Justo Santa María de Oro 3050, en Palermo, pionera mundial en su rubro. Pero en ese entonces aún no podía hacerlo funcionar de la mejor manera, más allá de que en 1941 ya lo había patentado.

Es 1942. Ofuscado por la falta de avance concreto, se va de vacaciones al noroeste argentino con su amigo y socio que llegó de Hungría con él, Juan Jorge Meyne. 

Tomando un café en el almacén de ramos generales de Tafí Viejo, en Tucumán, le llegó la idea final: un tubo capilar libre, sin resortes ni pistones. Así logró crear el correcto funcionamiento. En julio de 1942 patentó el bolígrafo. Pero todos lo conocen por la conjunción de su apellido y el de su socio: Birome.

“El desarrollo del bolígrafo es el resultado de haber podido superar una larga cadena de fracasos –declaró años después–. Peros esos reveses nunca me desmoralizaron, los tomé simplemente como lo que eran: un modo de conocer más a fondo cada problema, y acercarme un paso más a su solución”.

Argentino y mundial

“La birome es un invento netamente argentino», remarca Fernández sobre el producto que terminó con más de 120 patentes y que logró lo que pocas invenciones pudieron: que el nombre se convierta en el producto, como Paty o Gillette.

Una vez concretado el objeto, crean la “Compañía Sudamericana Biró–Meyne–Biro”, para la producción industrial de su invento, el primer bolígrafo del mundo. Más tarde se llamó Eterpen. En 1942-1943 comenzaron a fabricarla y venderla en la Argentina. Habían diseñado en tinta azul, luego se le sumó la negra, y más tarde la de color rojo. Pero el objetivo era popularizarlo en el mundo.

En la Segunda Guerra, conoce al banquero inglés Henry Martin que consigue un pedido de 150.000 bolígrafos para la Real Fuerza Aérea.

En 1944 viaja a Estados Unidos para negociar con la empresa Eversharp Faber la compra de la patente por 2.000.000 de dólares, “lo que lo convertiría en el primer tecno-emprendedor del hemisferio Sur, en alcanzar el éxito a escala global”, acota Fernández.

En la década del ’50 le vende la licencia para fabricarla en Europa al barón francés Marcel Bich. Históricamente se lo conocería como Bic, tomando las primeras tres letras del apellido galo.

Ladislao vendería otras 30 licencias, y solo se quedaría con la producción en Sudamérica. En los ’60 la empresa quiebra, y aparece Sylvapen, que entabla la fábrica en Garín, e incorpora a Biro como socio accionista y director técnico. Entre esa década y los ’70, el éxito sería total. La gran clave la definían sus compradores: la simpleza.

Hoy ya casi no se fabrica en la Argentina. La mayor parte ocurre en China, donde llevan producidas unas 38.000 millones de biromes a la mitad del valor que cuesta en la India. La competencia se hace imposible. Los tiempos han cambiado.

“Durante toda mi vida, nada me ha parecido más incierto que la palabra futuro, pero siempre tuve mis planes para alcanzarlo”, afirmó en sus últimos años. Biro murió el jueves 24 de octubre de 1985. 

A lo largo de sus 86 años, generó más de 300 patentes a nivel mundial. Además del bolígrafo, Fernández menciona: el sistema de cierre retráctil para bolígrafos, la tinta para bolígrafos, la primera boquilla para cigarrillos con carbón activado, la caja de velocidades automática para automóviles, una cerradura inviolable, el perfumero a bolilla, el primer lavarropas automático, el principio de sustentación magnética para trenes, y un sistema para el enriquecimiento del uranio.

“Mi especialidad es no especializarme en nada”, llegó a declarar quien fuera luchador, mal alumno, boxeador, pendenciero juvenil, soldado rebelde, participante de la “Revolución de las Rosas de Otoño” (en la Budapest de 1918), vagabundo, pintor, escultor, periodista, agente secreto del gobierno francés, estudioso de las hormigas y de las abejas, hipnotizador, despachante de aduana, lector voraz, casanova irrenunciable, corredor de automóviles, fumador empedernido, amante del café, optimista tenaz, abstemio, filósofo aficionado, agnóstico compasivo, agente de seguros, crítico de arte, efímero estudiante de medicina, fugitivo de los nazis, empresario, pero por sobre todo, un inventor profesional de tiempo completo.

“Biro fue el primer inventor profesional en la Argentina y en el hemisferio Sur, su éxito internacional le otorgó gran prestigio a la Argentina, y aún hoy es un gran ejemplo y estímulo para las nuevas generaciones de inventores argentinos«, lo define Fernández.

Fue húngaro de nacimiento, argentino por adopción, pero siempre miró al mundo como una unidad. 

Por eso alguna vez confió: “Yo creo que a pesar del avasallador avance de la técnica, que ha sobrepasado catastróficamente la evolución del propio ser humano, llegaremos tarde o temprano a la solución definitiva, la única posibilidad racional: un gobierno internacional, elegido entre los hombres más sabios del planeta, científicos, técnicos y filósofos, sometidos previamente a un riguroso examen psicológico. ¿Utopía? 

No lo creo. Los programas espaciales con cooperación internacional, implican los primeros pasos en esa dirección”.

Imagen de portada: Ladislao Biró

FUENTE RESPONSABLE: Tiempo Argentino. Por Gustavo Sarmiento. 29 de septiembre 2022.

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“Esplendor», un poemario creado con jirones de vida

Diego Fleischer, novelista y guionista santafesino radicado en Buenos Aires, volvió a su ciudad natal para presentar su primer libro de poesía. Dividido en tres partes, que dialogan entre sí, recorre 30 años de vida que van desde la adolescencia y el despertar sexual, hasta los aprendizajes de la madurez.

Aunque escribe poesía desde hace décadas, el santafesino Diego Fleischer recién publicó su primer poemario, “Esplendor”, con más de 40 años de edad. No sólo porque se focalizó en su labor como escritor de novelas, obras de teatro y guiones para cine y televisión. Sino porque recién en esta etapa de su vida adulta encontró la coyuntura que le permitió enfrentar, sin evasivas, ese material que construyó a lo largo del tiempo. Una tarea ardua, si se considera que las poesías de Fleischer están construidas, para usar una metáfora lo más categórica posible, con jirones de vida.

“Esplendor” es una historia con resonancias atemporales sobre los vínculos y el autodescubrimiento. Foto: Jorge Anichini.

“Esplendor” es una historia con resonancias atemporales sobre los vínculos y el autodescubrimiento. El retrato de una vida contemporánea que se hace universal a partir de su hondura y su apelación constante a experiencias que son comunes a todos los seres humanos. Cualquier lector se puede sentir hermanado con Diego si decide asumir el trabajo (no exento de incomodidades, como siempre ocurre con la buena literatura) de adentrarse en sus textos.

La propia estructura del libro es una primera interpelación al lector, ya que no hay una lógica de linealidad. Todo gira en el sentido contrario a las agujas del reloj: empieza en 2021 y llega, en tres ciclos, hasta 1989. De hecho, las primeras páginas del libro se estructuran sobre el Tercer Ciclo, titulado “La corrección del alma”, que abarca desde el 2021 hasta el 2001. El Segundo Ciclo va del año 2000 a 1999 y el Primer Ciclo, de 1998 a 1989. En cada uno de ellos, Diego intenta a través de las palabras dejar un registro, por momentos más fresco, en otros más denso, de vivencias y sensaciones.

La propia estructura del libro es una primera interpelación al lector, ya que no hay una lógica de linealidad. Foto: Jorge Anichini

La presentación santafesina de “Esplendor”, se produjo en el Teatro de la Abadía, en el norte de la ciudad. En ese espacio, el autor no estuvo solo: un grupo de actores, actrices y músicos (Silvina Gómez, Lucía Cueto, Adriana Rodríguez, Laura Aguzín, Iván Rojas, Octavio Bassó, Miguel Pascual, Gabriela Peirano y Victor Malvicino) dirigidos por el anfitrión, Walter Alemandi, le pusieron voz y cuerpo a sus poesías. En medio de lo cual el propio autor brindó ante el público presente detalles del proceso creativo a través del cual se gestó el libro. Y como, junto a “Esplendor”, nació también la editorial Gombos, cuyo nombre rinde homenaje al abuelo de Diego que luchó durante la 1ª Guerra Mundial para el imperio austrohúngaro y escribía poesía en la trinchera.

Palabras liberadoras

En los textos elaborados por Diego hay amor: “Es indispensable el amor para que la fruta humana fermente y se haga vino, para que uno brinde a otro lo que el dinero no protege”. Hay soledad: “Todos, en miles de noches, cada noche, aunque hagan pista y representaciones, aprenden que están solos y que la única salida es comprender su soledad y todas las miles otras”. Y miedos: “Es entonces la verdad de nuestra especie: humanos desabrigados de pasión, insolentes hedonistas detestables de tantos Dragones en un solo, y recién nacido, corazón. Te quiero lejos, lejos, tan lejos que no me pidas. Quizás en otra vida podremos amarnos. Esta noche te llamo Terror”.

Los artistas que se sumaron a la puesta en escena. Foto: Jorge Anichini


Hay ausencia: “Esta mañana no vuelan recuerdos, sólo se escucha la baba eterna de la especie humana en solitaria esfera. Y en mí, la dicción de la ausencia”. Memoria: “Para perforar tu persistente recuerdo derramo minutos al amanecer, arqueo la diferencia de los mares corporales en la tibia leche de las olas del tiempo y soy la corriente de tu espumosa sal, abandonado por el cuero del viento”. Desesperación: “¡Encontrarme un fondo para no ahogarme en el foso! No soñar, no, dejar volar el sueño a otro sueño. Escribir y amar cada verso”.

La presentación fue en el Teatro de la Abadía. Foto: Jorge Anichini

La presentación fue en el Teatro de la Abadía. Foto: Jorge Anichini


Pero la búsqueda en esos terrenos sinuosos también tiene algo emancipador, de plantarle cara a la angustia existencial. En “Esplendor”, subyace la idea de que la palabra es sanadora. Cómo escribió alguna vez la poeta Alejandra Pizarnik: “Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa”.

Imagen de portada: Actores y actrices le dieron voz y cuerpo a los textos de Diego, en una cálida puesta en escena. Foto: Gentileza Jorge Anichini

FUENTE RESPONSABLE: El Litoral. Argentina. Por Juan Ignacio Novak. 26 de septiembre 2022.

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