El agricultor que encontró una fascinante estatua de 4.500 años de antigüedad.

Una estatua tallada en piedra de una antigua diosa de la belleza, amor y guerra fue encontrada en la Franja de Gaza.

Los arqueólogos palestinos dicen que se trata de la representación de la diosa cananea Anat y que data de hace 4.500 años, la Edad de Bronce Final.

El descubrimiento fue hecho por un agricultor que escavaba en su tierra en Kahn Younis. en el sur de la franja.

Los comentarios en las redes sociales aluden a la apta asociación de la diosa con la guerra.

En años recientes, se han dado una serie de devastadores enfrentamientos a raíz del conflicto entre Israel y grupos milicianos en Gaza, territorio palestino que está gobernado por Hamas.

No obstante, el descubrimiento de la estatua de piedra caliza resalta como ese territorio -parte de una importante ruta de comercio para una serie de civilizaciones antiguas- fue originalmente un asentamiento cananeo.

La escultura tallada de 22 centímetros de alto muestra claramente la cara de la diosa con una corona de serpiente.

«La encontramos por casualidad. Estaba embarrada y la limpiamos con agua», contó el granjero Nidal Abu Eid, que fue quien se topó la cabeza mientras cultivaba su campo.

«Nos dimos cuenta de que era una cosa preciosa, pero no sabíamos que tenía tanto valor arqueológico», le dijo a la BBC.

«Le damos gracias a Dios y estamos orgullosos de que permaneció en nuestra tierra, en Palestina, desde épocas cananeas».

La estatua de Anat -una de las más reconocidas deidades cananeas- se encuentra ahora exhibida en Qasr al Basha, un edificio histórico que alberga uno de los pocos museos de Gaza.

Cabeza en piedra de la escultura de 4.500 años de la diosa cananea Anat expuesta en un museo de Gaza

Gaza, que fue una importante ruta comercial de civilizaciones antiguas, alberga numerosos tesoros arqueológicos.

En una rueda de prensa con motivo de la develación de la pieza el martes, Jamal Abu Rida, del Ministerio de Turismo y Antigüedades -administrado por Hamas-, dijo que la estatua había «resistido el paso del tiempo» y que había sido cuidadosamente examinada por los expertos.

Señaló que enviaba un mensaje político.

«Estos descubrimientos prueban que Palestina tienen una civilización y una historia, y nadie puede negar ni falsificar esta historia», declaró. «Esta representa el pueblo palestino y su antigua civilización cananea».

No todos los descubrimientos arqueológicos en Gaza han recibido tanta apreciación ni les ha ido tan bien.

Hamas -una organización islamista militante- ha sido acusada anteriormente de destruir los vestigios de una gran aldea fortificada cananea, Tell al Sakan, para construir residencias y bases militares en el sur de la muy poblada Ciudad de Gaza.

Una estatua en bronce y tamaño natural del dios griego Apolo fue descubierta por un pescador en 2013, pero luego desapareció misteriosamente.

GETTY IMAGES. El pescador palestino Jawdat Ghrab dice haber sacado del mar una estatua del dios Apolo de 2.500 años de antigëdad.

Sin embargo, este año Hamas reabrió el sitio arqueológico de una iglesia bizantina del siglo V, después de que donantes ayudaron a pagar un proyecto de restauración que duró años.

También se interrumpieron los trabajos de construcción en el norte de Gaza cuando se descubrieron 31 tumbas de la época romana en el lugar.

Aunque esos sitios antiguos podrían potencialmente ser puntos de atracción para turistas extranjeros, Gaza virtualmente no tiene una industria turística.

Israel y Egipto controlan rígidamente el movimiento de personas saliendo o entrando del empobrecido enclave costero, que es el hogar de 2,3 millones de palestinos, citando motivos de seguridad.

Imagen de portada: BBC/RUSHDI ABUALOUF. La estatua de la diosa Anat se encuentra expuesta en uno de los pocos museos de la Franja de Gaza.

FUENTE RESPONSABLE: BBC, Jerusalén. Por Yolande Knell. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Arqueología/Medio Oriente

 

Miles de óstracos encontrados en Atribis que documentan la vida en el antiguo Egipto incluyen líneas y dibujos de niños de una escuela.

Los egiptólogos han recuperado en la antigua Atribis más de 18.000 fragmentos con inscripciones, restos de vasijas y cerámicas que servían de material de escritura hace unos 2.000 años. Los fragmentos, conocidos como óstracos, documentan listas de nombres, compras de alimentos y objetos de uso cotidiano, e incluso la escritura de una escuela, que incluye líneas escritas por los alumnos como castigo.

Es muy raro encontrar un volumen tan grande de óstracos. Se recuperaron durante las excavaciones dirigidas por el profesor Christian Leitz, del Instituto de Estudios del Próximo Oriente Antiguo (IANES) de la Universidad de Tubinga, en colaboración con Mohamed Abdelbadia y su equipo del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

Los alumnos traviesos tenían que escribir líneas: se encontraron cientos de estas tablillas, con el mismo símbolo normalmente escrito en el anverso y en el reverso | foto Athribis-Project Tübingen.

En la antigüedad, los óstracos se utilizaban en grandes cantidades como material de escritura, inscrito con tinta y una caña o palo hueco (cálamo). Una cantidad tan grande de hallazgos sólo se había producido una vez en Egipto, en el asentamiento de trabajadores de Deir el-Medineh, cerca del Valle de los Reyes en Luxor.

Los óstracos ahora recuperados proporcionan una variedad de conocimientos sobre la vida cotidiana del antiguo asentamiento de Atribis, a casi 200 kilómetros al norte de Luxor.

Alrededor del 80% de los fragmentos están inscritos en demótico, la escritura administrativa común en los periodos ptolemaico y romano, que se desarrolló a partir del hierático después del 600 a.C.

Entre los segundos hallazgos más comunes se encuentran los óstracos con escritura griega, pero el equipo también se encontró con inscripciones en escritura hierática, jeroglífica y -más raramente- copta y árabe.

Dibujos de niños | foto Athribis-Project Tübingen.

También descubrieron óstracos pictóricos, una categoría especial, dice Christian Leitz. Estos fragmentos muestran diversas representaciones figurativas, incluyendo animales como escorpiones y golondrinas, seres humanos, dioses del templo cercano, incluso figuras geométricas.

El contenido de los óstracos varía desde listas de diversos nombres hasta relatos de diferentes alimentos y artículos de uso cotidiano. Según el equipo de investigación, un número sorprendentemente grande de fragmentos podría asignarse a una escuela antigua. Hay listas de meses, números, problemas de aritmética, ejercicios de gramática y un ‘alfabeto de pájaros’: a cada letra se le asignaba un pájaro cuyo nombre empezaba por esa letra.

Un número de tres óstracos también contiene ejercicios de escritura que el equipo clasifica como castigo: los fragmentos están inscritos con uno o dos caracteres iguales cada vez, tanto en el anverso como en el reverso.

Ostraco pictórico con un babuino y un ibis, los dos animales sagrados de Toth, el dios de la sabiduría | foto Athribis-Project Tübingen.

Los egiptólogos de Tubinga llevan trabajando en Atribis desde 2003, y desde 2005 como parte de un proyecto de investigación de 15 años financiado por la Fundación Alemana de Investigación. El objetivo era descubrir y publicar un gran templo construido por Ptolomeo XII, el padre de la famosa Cleopatra VII. Este proyecto ya ha concluido y el templo está abierto a los visitantes.

El santuario se construyó hace unos 2.000 años para la diosa león Repit y su consorte Min, y se convirtió en un monasterio después de que se prohibieran los cultos paganos en el año 380. Desde la primavera de 2018, se están realizando excavaciones al oeste del templo en otro santuario, y el equipo se ha encontrado con los numerosos óstracos en los escombros. Las excavaciones están en curso.

Contabilización de las ofrendas – dinero, vino, aceite de ricino, trigo y cebada – a la diosa del templo Repit. (Período ptolemaico tardío) foto Athribis-Project Tübingen.

El director de la excavación, Marcus Müller, se enfrenta a tareas cada vez más desafiantes en el sitio a medida que aumenta la profundidad. En el oeste de la zona de excavación, están saliendo a la luz edificios de varios pisos con escaleras y bóvedas; el resto de la zona se ha llenado de escombros a lo largo de los siglos.

El análisis de los óstracos por parte de un equipo internacional, procedente en su mayoría de Francia y Alemania, está coordinado por Sandra Lippert, jefa de investigación del Centre national de la recherche scientifique (CNRS) de París. Los óstracos pictográficos están siendo investigados por Carolina Teotino en la Universidad de Tubinga.

Imagen de portada: Gentileza de IANES

Fuentes: University of Tübingen – Institute for Ancient Near Eastern Studies (IANES). Por Guillermo Carvajal. Febrero 2022

Antiguo Egipto/Arqueología/Nuevos descubrimientos

Miles de óstracos encontrados en Atribis que documentan la vida en el antiguo Egipto incluyen líneas y dibujos de niños de una escuela.

Los egiptólogos han recuperado en la antigua Atribis más de 18.000 fragmentos con inscripciones, restos de vasijas y cerámicas que servían de material de escritura hace unos 2.000 años. Los fragmentos, conocidos como óstracos, documentan listas de nombres, compras de alimentos y objetos de uso cotidiano, e incluso la escritura de una escuela, que incluye líneas escritas por los alumnos como castigo.

Es muy raro encontrar un volumen tan grande de óstracos. Se recuperaron durante las excavaciones dirigidas por el profesor Christian Leitz, del Instituto de Estudios del Próximo Oriente Antiguo (IANES) de la Universidad de Tubinga, en colaboración con Mohamed Abdelbadia y su equipo del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.

Los alumnos traviesos tenían que escribir líneas: se encontraron cientos de estas tablillas, con el mismo símbolo normalmente escrito en el anverso y en el reverso | foto Athribis-Project Tübingen.

En la antigüedad, los óstracos se utilizaban en grandes cantidades como material de escritura, inscrito con tinta y una caña o palo hueco (cálamo). Una cantidad tan grande de hallazgos sólo se había producido una vez en Egipto, en el asentamiento de trabajadores de Deir el-Medineh, cerca del Valle de los Reyes en Luxor.

Los óstracos ahora recuperados proporcionan una variedad de conocimientos sobre la vida cotidiana del antiguo asentamiento de Atribis, a casi 200 kilómetros al norte de Luxor.

Alrededor del 80% de los fragmentos están inscritos en demótico, la escritura administrativa común en los periodos ptolemaico y romano, que se desarrolló a partir del hierático después del 600 a.C.

Entre los segundos hallazgos más comunes se encuentran los óstracos con escritura griega, pero el equipo también se encontró con inscripciones en escritura hierática, jeroglífica y -más raramente- copta y árabe.

Dibujos de niños | foto Athribis-Project Tübingen.

También descubrieron óstracos pictóricos, una categoría especial, dice Christian Leitz. Estos fragmentos muestran diversas representaciones figurativas, incluyendo animales como escorpiones y golondrinas, seres humanos, dioses del templo cercano, incluso figuras geométricas.

El contenido de los óstracos varía desde listas de diversos nombres hasta relatos de diferentes alimentos y artículos de uso cotidiano. Según el equipo de investigación, un número sorprendentemente grande de fragmentos podría asignarse a una escuela antigua. Hay listas de meses, números, problemas de aritmética, ejercicios de gramática y un ‘alfabeto de pájaros’: a cada letra se le asignaba un pájaro cuyo nombre empezaba por esa letra.

Un número de tres óstracos también contiene ejercicios de escritura que el equipo clasifica como castigo: los fragmentos están inscritos con uno o dos caracteres iguales cada vez, tanto en el anverso como en el reverso.

Ostraco pictórico con un babuino y un ibis, los dos animales sagrados de Toth, el dios de la sabiduría | foto Athribis-Project Tübingen.

Los egiptólogos de Tubinga llevan trabajando en Atribis desde 2003, y desde 2005 como parte de un proyecto de investigación de 15 años financiado por la Fundación Alemana de Investigación. El objetivo era descubrir y publicar un gran templo construido por Ptolomeo XII, el padre de la famosa Cleopatra VII. Este proyecto ya ha concluido y el templo está abierto a los visitantes.

El santuario se construyó hace unos 2.000 años para la diosa león Repit y su consorte Min, y se convirtió en un monasterio después de que se prohibieran los cultos paganos en el año 380. Desde la primavera de 2018, se están realizando excavaciones al oeste del templo en otro santuario, y el equipo se ha encontrado con los numerosos óstracos en los escombros. Las excavaciones están en curso.

Contabilización de las ofrendas – dinero, vino, aceite de ricino, trigo y cebada – a la diosa del templo Repit. (Período ptolemaico tardío) foto Athribis-Project Tübingen.

El director de la excavación, Marcus Müller, se enfrenta a tareas cada vez más desafiantes en el sitio a medida que aumenta la profundidad. En el oeste de la zona de excavación, están saliendo a la luz edificios de varios pisos con escaleras y bóvedas; el resto de la zona se ha llenado de escombros a lo largo de los siglos.

El análisis de los óstracos por parte de un equipo internacional, procedente en su mayoría de Francia y Alemania, está coordinado por Sandra Lippert, jefa de investigación del Centre national de la recherche scientifique (CNRS) de París. Los óstracos pictográficos están siendo investigados por Carolina Teotino en la Universidad de Tubinga.

Imagen de portada: Gentileza de IANES

Fuentes: University of Tübingen – Institute for Ancient Near Eastern Studies (IANES). Por Guillermo Carvajal. Febrero 2022

Antiguo Egipto/Arqueología/Nuevos descubrimientos

El hallazgo de esta red de canales cerca de la ciudad inca de Machu Picchu fue hecho por parte de un equipo de investigadores polacos.

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Machu Picchu es una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo Moderno y una de las razones principales por las que miles de turistas acuden cada año a Perú a ser testigos de su grandeza. Cuando parecía que la historia lo sabía todo acerca de este complejo arqueológico, nuevos secretos salen a la luz. El último de ellos fue el descubrimiento de una red de canales fluviales oculta bajo el manto de la espesa selva que rodea a Machu Picchu.

El hallazgo fue hecho por parte de un equipo de investigadores polacos y publicado en la revista Journal of Archaeological Science. Se trata de alrededor de una docena de pequeñas estructuras que se encuentran a menos de cinco millas de los restos de la ciudad inca del siglo XV, justo en las afueras del sitio ceremonial de Chachabamba.

Los investigadores recurrieron al uso de nuevas tecnologías como el escáner LiDAR, utilizado por primera vez en la región, debido a lo complicado que resulta explorar una zona densamente poblada por vegetación.

“Solo personas muy privilegiadas podían llegar a Machu Picchu”

Chachabamba se encuentra en el valle de Vilcanota, al sureste de Perú. Los restos arqueológicos ubicados en ese sitio son un altar principal de piedra rodeado por catorce baños que probablemente eran usados para abluciones rituales.

El agua fluía hasta el sitio a través de canales alimentados por el río Urubamba, según la subdirectora de organización y desarrollo del Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia, Dominika Sieczkowska, quien dirigió la investigación.

«Solo personas muy privilegiadas podían llegar a Machu Picchu, porque era un lugar muy especial», dijo Sieczkowska. «Cuando ibas allí, tenías que parar en Chachabamba para tomar un baño espiritual para estar limpio y puro para llegar a Machu Picchu», agregó.

Antes de llegar a Machu Picchu, los visitantes tenían que parar en Chachabamba para tomar un baño espiritual y estar limpios y puros, según las conclusiones del grupo de expertos. Por lo tanto, esta red de canales servía precisamente como objetos rituales para llevar a cabo esa limpieza.

Uno de los canales hallados en el sitio arqueológico de Chachabamba. Foto: Fundacja PAP

El culto al agua entre los incas.

La relación entre Machu Picchu y el agua no es nueva. Una de las maravillas arquitectónicas de la ciudad son las fuentes litúrgicas que abastecían de agua a toda la ciudad, además de una red subterránea de canales de irrigación construida para alimentar las terrazas agrícolas.

En diversos puntos de la ciudadela se han encontrado con el correr de los años una serie de recintos rectangulares y circulares, andenes, muros de contención, canales de agua, y “contextos funerarios” que evidencian que en Machu Picchu el agua no era solo una necesidad de la vida diaria sino que se rendía culto al agua.

Río Urubamba. Foto: Getty Images

El Río Urubamba, al que los incas conocieron como Willkamayu, fue sagrado para ellos: el agua simbolizaba lo masculino, la Pachamama (madre tierra) simboliza lo femenino; al juntarse, ambos forman la fertilidad.

A lo largo de su historia, los incas rindieron tributo a reconocidas deidades como el Inti (Sol), Pacha Mama (Tierra) e Illapa (Rayo).

Al lado de ellas, otra divinidad adorada fue Mama Qocha, Madre de todas las aguas. Mama Qocha no solo ayudaba a calmar la bravura de algunos ríos, sino también para que dichas afluencias fueran fuente de alimento.

Una ciudad enigmática que sigue fascinando.

La ciudad inca más famosa la historia fue construida a mediados del siglo XV. Su nombre significa montaña vieja, y se ubica a unos 2453 msnm, en un premonitorio rocoso entre Machu Picchu y Huayna Picchu.

Se cree que fue una de las residencias del noveno inca del Tahuantinsuyo, Pachacútec. También se encuentran  los restos de un santuario. Es frecuente que durante la subida los viajeros sientan el mal de altura.

La ruta que los viajeros hacen desde Aguas Calientes para llegar al Santuario histórico de Machu Picchu fue popularizada por Hiram Bingham, profesor de Yale, a principios del siglo XX. Este sitio fue declarado patrimonio de la humanidad en 1983.

Si deseas ver el video; pincha acá…

Machu Picchu 101 | National Geographic

Imagen de portada: Gentileza de National Geographic

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC

Arqueología/Machu Pichu/Incas/Peru/Hallazgo

Israel mostró piezas arqueológicas encontradas en el fondo del mar.

Son objetos de dos naufragios, de hace 600 y 1700 años.

Israel dio a conocer este miércoles centenares de objetos arqueológicos encontrados en excavaciones submarinas en el Mediterráneo. Entre ellos destaca un anillo de oro que permaneció bajo el agua durante 1700 años y que tiene grabada la imagen del Buen Pastor, alegoría de Jesucristo.

Los objetos han sido descubiertos durante los últimos meses frente a las costas de Cesárea, entre las ciudades de Tel Aviv y Haifa, donde dos barcos se hundieron hace 1700 y 600 años, respectivamente, según lo informado por la Autoridad de Antigüedades Israelí (AIA).

En las excavaciones submarinas se descubrió el anillo octogonal de oro, con una gema verde engarzada y grabada con la imagen de un joven pastor con túnica, con un carnero u oveja en sus hombros.

Monedas halladas en el fondo del mar. AFP

De acuerdo a Helena Sokolov, responsable de conservación de piezas de la AIA, la imagen del Buen Pastor, que representa a Jesucristo como un guía de su pueblo, es muy poco frecuente en un anillo aunque está muy extendida en el arte cristiano. La alhaja, en virtud de su pequeño tamaño, habría pertenecido a una mujer, según Sokolov.

Su descubrimiento frente a las costas de Cesárea tiene sentido, puesto que esta ciudad fue la capital local del Imperio romano en el siglo III y su puerto era clave por entonces. «En aquella época, el cristianismo vivía aún sus inicios, pero era muy evidente que se estaba desarrollando, sobre todo en ciudades mixtas como Cesárea», apuntó la experta.

La Autoridad de Antigüedades también recuperó centenares de monedas de plata y bronce que datan de la época romana, y otros cientos del siglo XIV, de la época mameluca (sultanato medieval en la región). Además fue descubierta una piedra preciosa roja, junto a objetos en cerámica y pequeñas figuras.

Imagen de portada:El anillo con la imagen del Buen Pastor.Imagen: AFP

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Actualidad. Diciembre 2021

Sociedad y Cultura/Israel/Arqueología/Hallazgos

 

 

EL MAPA SECRETO DE LOS BABUINOS SAGRADOS.

EGIPTO Y LOS REINOS MÍTICOS.

Los faraones adoraban a estos animales como a un dios. Ahora, los arqueólogos analizan sus momias en busca de respuestas. Creen que su interior puede desvelar la secreta ubicación de uno de los lugares más misteriosos del antiguo Egipto: el legendario reino de Punt.

Encarnación del dios de la sabiduría y consejeros del dios Sol. Así consideraban los antiguos egipcios a los babuinos. Y, en consecuencia, los adoraban. 

Estos primates no fueron solo momificados, sino que eran considerados auténticos dioses. De hecho, aparecen en pinturas, relieves, estatuas, joyas…; y son un motivo recurrente a lo largo de tres mil años de historia egipcia.

El babuino no fue el único animal reverenciado por los egipcios. También adoraron al chacal o el halcón, pero la elección de los babuinos sorprende. Primero, porque la mayoría de las personas que viven cerca de estos animales los considera unas alimañas peligrosas –de hecho, en el arte y la artesanía del África subsahariana, que es donde habitan, no aparecen representados–. Y, en segundo lugar, es el único animal del panteón de los faraones que no es nativo de Egipto.

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Los amigos de los faraones. Los babuinos eran unas apreciadas mascotas de compañía y símbolo de elevada posición social. Tutankamón lucía un collar adornado con babuinos y las paredes de su sepulcro (en la foto) están decoradas con doce de estos primates.GETTY IMAGES

Los arqueólogos llevan tiempo intentando descubrir el porqué de la adoración al babuino y, en concreto, a la especie Papio hamadryas. La Universidad de Boulder (Colorado, EE.UU.) ha hecho varios descubrimientos interesantes. Lo ha contado el biólogo evolucionista del equipo, Nathaniel J. Dominy. «Nuestro trabajo apunta a que la deificación de esta especie tiene una explicación biológica. Pero, además, nuestras averiguaciones sobre la procedencia de los babuinos sagrados arrojan luz sobre otro enigma: la probable ubicación del legendario reino de Punt».

Los microbios tienen la culpa.

Para estos investigadores, la respuesta a por qué los babuinos fascinaban a los egipcios tiene que ver, aunque ellos no lo supiesen, con los microbios. Pero vayamos por partes.

Los babuinos se dividen en seis especies. Los investigadores saben que los antiguos egipcios importaron dos tipos de babuino: el oliváceo y el hamadryas. Sin embargo, tan solo reverenciaban a este segundo. ¿Por qué? 

Pues bien, la razón es que pasan más tiempo al sol.

Una de las claves de los babuinos hamadryas está en su microbioma. Para hacer la digestión, necesitan pasar tiempo al sol y lo celebran con aullidos. Los egipcios vieron en ello un saludo al dios Ra.

Los antiguos textos funerarios de las pirámides describen al babuino como «hijo primogénito y más querido por Ra», el dios Sol. 

En 1979, la egiptóloga Elizabeth Thomas aventuró que los egipcios vieron a los primates inmóviles frente al sol naciente para entrar en calor por la mañana e interpretaron su comportamiento como una bienvenida al sol. La teoría se vio reforzada después por el egiptólogo Herman te Velde, quien la amplió haciendo hincapié en los gritos que emitían los babuinos, una algarabía que pudo ser interpretada como una señal religiosa.

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Los babuinos sagrados. Las primeras momias de babuinos fueron halladas en 1906 por Theodore M. Davis, abogado y financiero estadounidense, en el Valle de los Reyes (Egipto). La aparición de estos animales en tumbas reales y lo esmerado de su momificación –con grandes cantidades de lino de la mejor calidad– dejan claro su valor sagrado.GETTY IMAGES

Lo cierto es que muchos animales ‘lagartean’ bajo el sol. Es su forma de entrar en calor tras el sueño de la noche sin malgastar energías. 

Pero ahora se ha descubierto que los babuinos también se dan baños de sol con otro objetivo: mejorar la digestión. ¿El motivo? 

El ascenso de la temperatura corporal espolea la actividad microbiana, lo que mejora la absorción de nutrientes por parte del intestino. Eso explicaría por qué algunas especies de primates ‘lagartean’ más que otras; sus baños solares dependen de su dieta. 

Los babuinos hamadryas viven en zonas áridas del Cuerno de África y Arabia y comen más tallos y hojas que los oliváceos, lo que redunda en una dieta más rica en fibras y un diferente proceso digestivo.

De hecho, según los estudios de la Universidad de Boulder, poseen un microbioma diferente. El babuino hamadryas tiene más microbios del tipo celulósico y para procesar tanta fibra tiene que pasar más tiempo al sol. 

Y lo celebra de forma más efusiva. «Es decir, los hamadryas tenían unos comportamientos matinales que cuadraban con las convicciones religiosas de los egipcios. De ahí su predilección por esta especie», explica Dominy.

La ruta de los babuinos

Los hábitos alimentarios de los babuinos también están contribuyendo a dilucidar otro gran misterio del Egipto antiguo: la ubicación del reino de Punt, un país exótico de riquezas sin igual. Un reino lejano donde, según se cuenta en los escritos de la época, los egipcios adquirían sus objetos de lujo: oro, incienso, marfil… y babuinos. Las expediciones marítimas desde el puerto de Mersa Gawasis hacia Punt, descrito como «la tierra de Dios», están documentadas, pero Punt sigue sin haber sido ubicado en un mapa con certeza; no se han encontrado restos arqueológicos.

Los dientes de las momias pueden revelar la procedencia de estos animales: el remoto y riquísimo mercado de lujo del reino de Punt.

Resolver este misterio es relevante porque la ruta marítima a ese mercado de lujo que era Punt está considerada como el embrión de la Ruta de las Especias, la red comercial que facilitó el desarrollo de técnicas de navegación e influyó de forma decisiva en la geopolítica mundial a lo largo de milenios.

A falta de restos arqueológicos, los babuinos hamadryas procedentes de Punt, pensaron los investigadores, podrían facilitar pistas decisivas para la ubicación del legendario reino. Para ello analizaron en detalle dos momias que se encuentran en el Museo Británico.

Los movimientos en vida de los babuinos momificados se pueden reconstruir examinando los compuestos químicos de sus tejidos. Los científicos se centraron en uno en particular, el estroncio, que se encuentra en el lecho rocoso y que es específico de una ubicación geográfica concreta. A medida que este material se va erosionando, el suelo y el agua lo absorben y entra en la cadena alimentaria. El estroncio presente en los dientes de un individuo puede revelar su lugar de nacimiento, mientras que el hallado en huesos y cabello –cambiantes a lo largo de la vida– indica dónde estuvo viviendo.

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Un largo viaje. Para conseguir los babuinos, los egipcios tenían que recorrer más de mil kilómetros en sus embarcaciones sin timón, lo que demuestra que tenían un extraordinario talento para la navegación. Llegaban a lo que hoy es Etiopía y Somalia, donde se llevaban a cabo intercambios comerciales de gran importancia, que contribuyeron a trazar el mapa geopolítico del mundo.GETTY IMAGES

Comparando el estroncio presente en las dos momias con el de los babuinos que viven en diferentes regiones africanas (examinaron los tejidos de 155 babuinos de 77 ubicaciones distintas) concluyeron que los momificados nacieron en la región situada al sur del mar Rojo, las actuales Etiopía, Eritrea, Yibuti y Somalia. 

Y confirma la asombrosa capacidad de navegación de los egipcios dos mil años antes de Cristo. Que los babuinos fueran importados desde el otro extremo del mar Rojo implica que eran capaces de recorrer más de 1300 kilómetros de ida y vuelta en barcos descubiertos sin quilla ni timón.

«La travesía era peligrosísima y seguramente no es casual que una de las narraciones más famosas de la literatura egipcia sea la Historia del marinero náufrago, que relata lo sucedido a un marino a quien las olas empujan a una mágica isla en el mar Rojo», cuenta Dominy, quien especula con el asombro que causaría en esos pueblos remotos que los egipcios pagasen por sus babuinos, unos animales que para ellos eran y siguen siendo una plaga.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: ABC XXI Semanal. Por Judy Clarke. Diciembre 2021

Arqueología/Antropología/Reinos míticos/Antiguo Egipto/Sociedad y  Cultura 

EL ESCÁNDALO DEL TESORO DE TROYA QUE REVOLUCIONÓ LA ARQUEOLOGÍA.

La codicia,  la suerte y el empecinamiento de un despiadado hombre de negocios alemán obsesionado con la “Ilíada” condujeron al hallazgo de los restos de Troya, la mítica ciudad cantada por Homero. El descubrimiento fue grandioso y escandaloso. Te lo contamos cuando se cumplen doscientos años del nacimiento de Heinrich  Schliemann, el hombre que dio un vuelco a la arqueología.

Abandonó sus negocios, dejó a su mujer y se fue a Turquía a buscar Troya, una ciudad quimérica, legendaria. En 1870, ningún erudito consideraba que la Ilíada fuera un relato real sobre la guerra de Troya. Pero, para Heinrich Schliemann –un alemán políglota y ambicioso que se había enriquecido desde la nada–, los protagonistas de los poemas homéricos, como Aquiles, Helena, Héctor o Eneas, eran personajes históricos que lucharon y amaron en aquella ciudad milenaria. Al igual que los grandes historiadores Heródoto y Tucídides, Schliemann creía que aquella epopeya había sido real.

Su obsesión comenzó en las Navidades de 1829, cuando tenía 7 años y le regalaron una historia universal para niños en cuyas ilustraciones aparecía Eneas con su padre, Anquises, y su hijo Ascanio huyendo del fuego que arrasaba Troya. «¡Cuando sea mayor, yo encontraré Troya y el tesoro del rey!», prometió. Esa búsqueda marcó su vida.

alternative textAmbición temprana.Heinrich Schliemann era hijo de un humilde pastor protestante que le transmitió el amor por Troya. Fue ambicioso desde jovencito, a los 14 años comenzó a trabajar como tendero y acabó siendo un rico comerciante de oro.GETTY IMAGES

Heinrich Schliemann nació el 6 de enero de 1822, hace ahora dos siglos, en la ciudad alemana de Neubukow. Era hijo de un humilde pastor protestante que le inculcó su amor por la ciudad cantada por Homero. Cuando cumplió los 14, los problemas económicos que padeció su familia lo obligaron a trabajar como tendero en la pequeña ciudad de Fürstenberg. Durante cinco años, desde las seis de la mañana hasta las once de la noche, dedicó su vida a la venta de aguardiente, salchichas y arenques.

Todo cambió en 1841, cuando consiguió trabajo como escribiente en Ámsterdam. En la ciudad holandesa alquiló una diminuta buhardilla en la que empezó a estudiar idiomas, una tarea que se le daba muy bien.

La carrera del oro

A los 22 años ya dominaba siete –entre ellos, el ruso–, lo que le brindó la oportunidad de trabajar como representante de la empresa alemana Schröder en San Petersburgo. En la Venecia del Norte abrió su propio negocio de reventa de polvo de oro y contrajo matrimonio con Ekaterina Petrovna, una aristócrata rusa con la que tuvo tres hijos.

Ocho años después ya era rico. A los 32 viajó a California, donde fundó un banco para el comercio aurífero. Se había convertido en un inversor de riesgo, agresivo y despiadado, que nunca desaprovechaba la ocasión de sacar tajada de cualquier negocio, bien fuera con la fiebre del oro en Estados Unidos o con la guerra de Crimea. «A finales de 1863 poseía una fortuna que ni mi ambición más exagerada hubiera podido soñar», reconoció Schliemann.

alternative text«De Helena a mi esposa». Entre los restos de Hissarlik aparecieron dos diademas, 8.750 anillos y seis pulseras, que Schielmann atribuyó de inmediato a Helena de Troya, sin prueba de ello. La más lujosa de las diademas acabó en la cabeza de su esposa Sofía, mientras el entusiasmado arqueólogo  exclamaba: «El adorno usado por Helena ahora engalana a mi propia esposa».GETTY IMAGES

Tres años después, este exitoso emprendedor que ya dominaba quince lenguas, además del griego clásico, asombró al mundo cuando anunció que abandonaba los negocios para dedicarse a cumplir su sueño de infancia: localizar las ruinas de Troya y desafiar al mundo científico que no creía en Homero.

En 1869 se divorció de Ekaterina y contrajo segundas nupcias con Sofía Engastromenos, una ateniense de apenas 18 años que acompañaría a su marido en las campañas arqueológicas que este iba a iniciar pocos meses más tarde.

Financiero reconvertido en arqueólogo, Schliemann estaba convencido de que con la ayuda de la Ilíada descubriría Troya, aunque no tenía muy claro dónde se escondían sus ruinas. Algunos pocos eruditos pensaban que, de haber existido, los restos de la ciudad deberían encontrarse sepultados en Bunarbashi. Pero esa localidad turca estaba a tres horas de la costa y los héroes de Homero eran capaces de correr a diario varias veces de sus barcos a las murallas de la ciudad sitiada. Era imposible que Troya estuviera en ese lugar.

Cuando descubrió la primera pieza de oro, despidió a los trabajadores. Y empezó a excavar solo. No quería testigos.

Tras desechar Bunarbashi, el alemán se dirigió a la colina de Hissarlik, también en Turquía, donde un amigo suyo, el inglés Frank Calvert, cónsul de Estados Unidos, había comprado unos terrenos donde pensaba que podían encontrarse las ruinas del palacio de Príamo. Tras estudiar la tipología de ese lugar, Schliemann llegó a la misma conclusión.

Las pistas de Jenofonte y Heródoto.

Además, había otros datos que lo convencieron. Entre ellos, los testimonios de los historiadores griegos Jenofonte y Heródoto, que contaron que Míndaro –el caudillo militar de Lacedemonia– y el emperador persa Jerjes habían sacrificado cientos de animales en Hissarlik en honor de la Minerva troyana. Eran demasiadas casualidades. Aparte de albergar un templo troyano, ¿no sería ese lugar el asentamiento de una gran ciudad amurallada?

Una vez que obtuvo los permisos del Gobierno turco, Schliemann empezó las excavaciones, en 1870, en la ladera de Hissarlik, tal y como le había sugerido Calvert. Curiosamente, el alemán nunca reconoció en sus libros que el mérito de la localización de Troya era del inglés.

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Una fascinación milenaria. Troya, dirigida por Wolfgang Petersen en 2004, es la última vez que la historia de la ciudad ha sido llevada al cine.AGE

Con un equipo de unos cien hombres y con la inestimable ayuda del arquitecto y arqueólogo alemán Wilhelm Dörpfeld, Schliemann encontró la base de un muro, armas y otros utensilios. Pero para aquel tiburón de las finanzas esas baratijas eran un trofeo nimio que apenas aportaban gloria a su empresa.

Su obsesión empezó cuando con 7 años le regalaron una historia universal con ilustraciones de Troya

Su verdadero objetivo, lo que buscaba ansiosamente, eran los restos de una ciudad sobre la que se asentaban los orígenes de la civilización europea. En su afán por encontrarla, cometió gravísimos errores que dañaron el yacimiento. Desde entonces ha tenido que ser limpiado en varias ocasiones por científicos alemanes y estadounidenses.

Durante las campañas de excavación que se sucedieron entre 1871 y 1873 aparecieron muros y construcciones superpuestas que correspondían a sucesivas fases de ocupación, lo cual llevó a Schliemann a dividir las ruinas en siete estratos (más tarde se localizaron dos más), cada uno de ellos correspondiente a una etapa histórica distinta.

Schliemann pensó que los restos de Troya se encontraban en el estrato más profundo. Pero se equivocaba. En realidad, en sus prisas por desenterrarla, excavó en exceso y se pasó de frenada. La ciudad homérica se encontraba en un estrato menos antiguo.

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La muralla que atravesó un caballo. Excavaciones en la colina de Hissarlik, Turquía, en 1890, bajo la dirección de Schliemann. La imagen muestra parte de la muralla de la Troya homérica.AGE

Schliemann tenía razón. Las evidencias arqueológicas que halló prueban que desde el año 2500 antes de Cristo hubo diversas ciudades en ese lugar. 

En aquel tiempo, a Troya también se la conocía como Ilión. Y con ese nombre aparece en documentos muy antiguos donde se cuenta que la ciudad estaba controlada por el Imperio hitita. Parece posible que la tensa relación que mantenían los aqueos con los hititas desencadenara la guerra que tuvo lugar en Troya.

El penúltimo día de excavaciones

También es probable que esa contienda motivara a los rapsodas griegos a cantarla en verso y a Homero a plasmarla en la Ilíada. Pero, si estalló esa guerra, la causa poco tuvo que ver con el supuesto rapto de Helena ni con los ejércitos que envió el rey aqueo Agamenón para rescatarla.

Si la guerra de Troya tuvo lugar en la Antigüedad, tampoco tuvo que ver con las luchas de Aquiles y Héctor y las súplicas de Príamo para rescatar el cadáver de su hijo. Todo eso pertenece al acervo mitológico de la Grecia clásica, una herencia de la Antigüedad que ha moldeado nuestros sueños y las ideas que tenemos sobre el amor, el coraje, la guerra y la cultura.

Enfebrecido desde la infancia por los cantos de Homero, Schliemann emprendió el 15 de junio de 1873 el que iba a ser el penúltimo día de excavaciones. Fue entonces cuando advirtió en el suelo del yacimiento el brillo de una pieza de oro. No quería que los trabajadores lo vieran y se deshizo de ellos. 

Una vez que se encontró solo, comenzó a excavar y a extraer valiosísimos objetos de oro y plata, que el arqueólogo bautizó como ‘el tesoro de Príamo’. 

Pero se equivocó, ya que esas joyas pertenecieron en realidad a una civilización desconocida, cerca de 1250 años más antigua que Troya.

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Escondida en Turquía. Las ruinas de la mítica ciudad de Troya, que se encontraron en la provincia turca de Çanakkale.GETTY IMAGES

Carente de formación científica y sobrado de entusiasmo, el alemán pensó que aquel conjunto de diademas, pendientes y colgantes podrían haber realzado la belleza de Helena, considerada la hija de Zeus en la mitología griega. 

El arqueólogo afirmó después que puso la diadema de oro en la cabeza a su mujer, Sofía: «El adorno usado por Helena de Troya ahora engalana a mi propia esposa», escribió Schliemann.

Schliemann exageró muchos otros pasajes de su vida. En cualquier caso, aunque esas joyas desenterradas en Hissarlik no correspondían a la mítica Troya, eran de un valor incalculable. Su hallazgo arqueológico se convirtió en el más importante del siglo XIX.

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Agemanón a pesar de todo. La pieza más representativa de todas las halladas por Schilemann es la máscara de Agamenón, que encontró en la acrópolis de Micenas, Grecia, en 1876. Fue catalogada erróneamente porque el arqueólogo creía haber descubierto el cuerpo del legendario rey griego Agamenón, pero estudios posteriores demostraron que la máscara funeraria es de unos 300 años antes de ese rey. Sin embargo, conserva su nombre.GETTY IMAGES

La noticia del descubrimiento corrió como un reguero de pólvora. Para eludir a los guardias y al Gobierno turco, Schliemann se llevó en secreto el tesoro a Grecia, donde lo escondió en una granja de unos familiares de su esposa. El alemán se convirtió en expoliador del patrimonio cultural de un país.

El tesoro fue donado a un museo de Berlín. Tras la Segunda Guerra Mundial las joyas desaparecieron. Volvieron a aparecer 50 años después en Moscú

El enfado del Ejecutivo turco fue de tal calibre que lanzaron duras críticas y amenazas al Gobierno griego, al que acusaron de haber colaborado con Schliemann en el robo de obras de arte milenarias. 

El tesoro de Príamo fue donado posteriormente a un museo de Berlín. Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, las valiosas joyas desaparecieron hasta que, en 1993, reaparecieron en unos almacenes del Museo Pushkin de Moscú, adonde fueron trasladadas por el Ejército Rojo en 1945 como botín de guerra.

El arqueólogo emprendió otras excavaciones; entre ellas, las que realizó en Micenas, donde desenterró ricos ajuares funerarios y la famosa máscara de oro de Agamenón, que en realidad pertenecía a un soberano mucho más antiguo que el legendario rey micénico. 

Cuando falleció, el 26 de diciembre de 1890, su cuerpo fue enterrado en un suntuoso mausoleo que había construido para sí mismo en Atenas y en cuyo frontispicio hay una inscripción que dice: «Para el héroe Schliemann».

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: ABC Semanal- 200 ANIVERSARIO DE HEINRICH SCHLIEMANN. Por José Segovia. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Historia/Antiguedad/

Heinrich Schliemann

13 fotografías que capturan la maravilla de la arqueología.

Un recuento visual que da testimonio del enamoramiento de National Geographic por arqueología y lo que ésta nos dice de nuestra historia.

Unos arqueólogos estudian una cabeza de piedra olmeca en La Venta, México, en 1947. Ésta civilización, primera de Mesoamérica, ofrece pistas sobre el desarrollo de la región.

Las Rocas de Stenness. Este monumento neolítico de las Islas Orcadas, Escocia, data de alrededor de 3000 a.C. 

Un buzo se sumerge en las profundidades de un cenote en México. La exploración de cenotes ha permitido descubrir nuevas pistas sobre la civilización maya.

La talla de un cautivo nubio adorna el mango de un bastón hallado en la tumba del rey Tutankamón. 

En esta foto de 1961, el paleoantropólogo Louis Leakey y su familia buscan restos de homínidos primitivos en la Garganta de Olduvai, Tanzania.

Un hombre del antiguo reino de Mustang, en el norte de Nepal, transporta restos humanos recuperados de una cripta.

Miembros de una expedición arqueológica ayudan a tirar de un transbordador de madera para cruzar un río en el Valle de Dar Had, Mongolia.

Vista aérea de Jarlshof, en el sur de las Islas Shetland. El sitio destaca por sus ruinas de la Edad de Bronce, de la Época Vikinga y de principios del siglo XVI.

2011. Autopsia a una momia de 5,000 años para determinar su composición genética y la causa de muerte. El Hombre de Hielo fue hallado en los Alpes, en 1991.

Obreros trabajan entre las ruinas mayas del Palacio de Palenque, en Chiapas, México. Esta fotografía apareció en Biologia Centrali-Americana: Archaeology, entre 1889 y 1902.

Esta escultura de la diosa madre Cibeles fue descubierta en Çatalhöyük, Turquía y suele citarse como prueba del culto a la Madre Tierra.

Vista aérea de Leptis Magna, en el oeste de Libia, una de las ciudades romanas más grandes y mejor conservadas; incluía un teatro, plaza de mercado, baños y basílica. 

Imagen de portada: Gentileza de National Geographic en Español.

FUENTE RESPONSABLE. NATIONAL GEOGRAPHIC en Español.

Maravillas de la Arqueología

 

 

 

Un tobillo con un clavo atravesado revela que la crucifixión también se practicaba en el Reino Unido.

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Hace 1,900 años, un esclavo joven fue crucificado en  el Reino Unido y sus restos son la mejor evidencia física jamás hallada de esta práctica.

La crucifixión era el método de ejecución más radical en la Antigua Roma

Adoptado de los fenicios (quienes a su vez aprendieron la técnica a partir de las prácticas del Imperio Persa), se trataba de un castigo con múltiples intenciones: 

No sólo incluía el suplicio de morir sofocado en lo alto después de sufrir azotes, también la exhibición pública del condenado, cuyos restos se mantenían colgados días después de su muerte hasta ser devorados por aves carroñeras y consumidos por las inclemencias del clima.

De ahí que la crucifixión no se utilizara como método de ejecución para los ciudadanos romanos, sino para esclavos, traidores y toda clase de rebeldes que atentaran contra el poderío de Roma. Y aunque algunos historiadores latinos y la evidencia arqueológica dan cuenta de las crucifixiones en territorios cercanos a la metrópoli, los hallazgos de esta práctica más allá de Roma son escasos.

Sin embargo, el descubrimiento de un hombre con signos claros de muerte por crucifixión en el Reino Unido, a miles de kilómetros de la capital italiana, confirma que este método de ejecución se expandió junto con la influencia latina por toda Europa.

El hallazgo ocurrió en mayo de 2017, cuando una excavación realizada por Albion Archaeology en un terreno destinado a la construcción de un desarrollo urbano encontró restos de cinco cementerios romanos en Fenstanton, un pueblo ubicado 100 kilómetros al norte de Londres. 

El cadáver de un hombre de 25 a 35 años de edad que murió hace unos 1,900 años llamó la atención de los arqueólogos debido a una característica particular: su talón estaba completamente atravesado por un clavo, una evidencia clara de que murió crucificado.

Los restos fueron trasladados a un laboratorio en Bedford, donde fueron examinados a detalle y revelaron que el hombre no sólo fue crucificado: las marcas de sus piernas demuestran que antes de su muerte, el condenado padeció heridas graves en las extremidades inferiores.

Además, el tamaño reducido de sus espinillas sugiere que probablemente estuvo sujeto a un grillete durante largos periodos de su vida y por lo tanto, pudo haber sido un esclavo que encontró su final en la cruz.

El descubrimiento publicado en la British Archaeology Magazine es considerado “la mejor evidencia física de crucifixión en el mundo romano”. Se trata de un hallazgo inédito, pues los cadáveres de las personas condenadas a morir crucificadas no eran reclamados por nadie y por lo tanto, solían mantenerse en lo alto de la cruz en estado de putrefacción y sólo se bajaban una vez que los buitres habían devorado la carne o bien, era necesario reutilizar los clavos.

El hallazgo también da cuenta de la influencia del Imperio Romano y según The Guardian, Albion Archaeology trabaja en un modelo en tercera dimensión del tobillo, mismo que podría exhibirse en el futuro próximo en el Museo de Arqueología y Antropología de Cambridge.

Imagen de portada: Gentileza de  Albion Archaeology

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC en Español. Por Alejandro I. López. Diciembre 2021

Antiguedad/Arqueología/Reino Unido/Roma

Arqueólogos descubren la posible ubicación del mítico templo de Hércules de Gaditano en Cádiz.

El Templo de Hércules de Gaditano es considerado como uno de los grandes centros religiosos de la Antigüedad.

Existen piezas y lugares que resultan un enigma para los arqueólogos. Uno de ellos es el templo de Hércules de Gaditano (Heracles Melqart), sitio que durante años ha sido buscado de manera infructuosa. A su alrededor se han tejido las más diversas teorías que señalan una u otra ubicación sin que hasta el momento alguien haya podido dar con él de manera acertada. Un nuevo hallazgo podría ser la respuesta que los expertos buscan desde hace tiempo alrededor de este sitio que en la Antigüedad fue uno de los grandes centros de peregrinación.

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¿Podría ser esta la gran respuesta a la pregunta sobre dónde se encuentra el templo de Hércules de Gaditano?

Templo de Hércules de Gaditano descubren su posible ubicación en Cádiz

Isla de Sancti Petri, Cádiz, España (Getty Images)

Ricardo Belizón es un estudiante de doctorado de la Universidad de Sevilla que recientemente hizo el hallazgo de un edificio monumental en el caño de Sancti Petri, una zona costera de la bahía de Cádiz que se ubica entre Chiclana de la Frontera y San Fernando.

Este hallazgo se hizo gracias al análisis de mediciones del territorio con un software libre y el respaldo de un equipo de científicos de la Universidad de Sevilla y del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

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@unisevilla

¡Increíble descubrimiento! Hallados restos que podrían corresponder al templo fenicio-púnico de Melqart y de Hércules Gaditanus en época romana. Se ubican entre Camposoto (en el término municipal de San Fernando) y Sancti Petri (entre San Fernando y Chiclana). #Hilo

https://twitter.com/unisevilla/status/1471102222654128130/photo/1

Como parte de su trabajo de tesis doctoral, Belizín se propuso investigar cómo estaba conformado el paisaje Gaditano costero en la antigüedad. La actual Cádiz, conocida como Gadir en tiempos remotos, es una de las ciudades más viejas de Occidente.

Estos hallazgos confirmarían las sospechas que se tienen desde hace mucho tiempo en torno a la presencia de este templo en la zona ya mencionada. Faltan más investigaciones para que así sea, pero, sin duda, se trata de un avance importante para dar con un lugar mítico en la historia antigua de la humanidad.

El proceso del hallazgo.

La investigación se llevó a cabo con un software libre en el que se introdujeron datos de erosión de los temporales y eventos catastróficos, como maremotos. Fue entonces cuando se descubrieron varias aberraciones en el terreno que revelaban una “costa totalmente antropizada, con un gran edificio (el templo), varios espigones, amarraderos y un puerto interior”, detalla Belizón.

hallazgo del templo de hércules de gaditano

Modelado 3D donde se aprecia la punta del Boquerón de San Fernando (Cádiz) y la estructura rectangular del posible templo de Melqart.

Al comparar las descripciones clásicas sobre el templo, los investigadores se dieron cuenta de que coincidían con lo que ellos encontraron: una construcción rectangular de 300 metros por 150 metros de planta (la misma extensión de la isla sobre la que se alzaba).

En su forma original, este sitio sagrado tenía un gran conjunto monumental al que se accedía luego de atravesar dos columnas. Había un frontispicio en el que se narraban los 12 trabajos de Hércules y había una llama que nunca se apagaba.

En la parte exterior había un canal que separaba este sitio de la actual punta del Boquerón. A él podían acceder barcos fenicios, púnicos y romanos.

Otros importantes hallazgos en la bahía de Cádiz.

Desde hace muchos años, esta zona del sur de España ha sido objeto de diversos estudios arqueológicos. En ella se han encontrado diversas reliquias que hoy son parte del patrimonio del Museo de Cádiz.

Esculturas de mármol y bronce de gran formato de emperadores romanos, además de diversas estatuillas a modo de exvotos de época fenicia son algunos de los descubrimientos hechos en este sitio.

estatuilla de Hércules Gaditano en el museo de Cádiz

Estatuilla de Hércules Gaditano en el Museo de Cádiz. Imagen: Museo de Cádiz

¿Cuál es la importancia histórica del templo de Hércules Gaditano?

Este sitio es considerado como uno de los grandes centros religiosos de la Antigüedad. Se sabe que es de origen fenicio y fue erigido en honor al dios Melqart. Fuentes clásicas datan el origen del santuario a la par de Troya (siglo XII a.C.).

Numerosos escritores del pasado como los griegos Filóstrato de Atenas o el geógrafo Estrabón citan la existencia de este templo que tuvo entre sus ilustres visitantes a personajes como Aníbal, Julio César o el héroe mitológico Hércules.

Sobre este último, el historiador latino Pomponio Mela afirmaba que sus restos estaban sepultados bajo el templo y que en el subsuelo también yacían reliquias mitológicas como el cinturón de Teucro o el árbol de Pigmalión.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Rodrigo Ayala. Diciembre 2021.

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