Pirámides de Egipto: un equipo de arqueólogos reveló quiénes las construyeron.

El hallazgo de tumbas y el estudio de un papiro escrito por un capataz de apellido Merer proporcionó información precisa sobre los verdaderos autores de los faraónicos monumentos egipcios. 

Mientras se encontraban analizando unos papiros que habían sido descubiertos en 2013, un grupo de arqueólogos encontró la respuesta a uno de los más grandes misterios de la historia de la  humanidad: quiénes fueron los encargados de construir las majestuosas pirámides de Egipto, entre ellas, la Gran Pirámide, la última de las 7 Maravillas del Mundo.

Según relataron los especialistas en una nota concedida a la revista Near Eastern Archaeology, los rollos de papiros forman parte del diario de uno de los capataces, de apellido Merer, quien ayudó a construir la Gran Pirámide, y datan de aproximadamente unos 4.500 años de antigüedad.   

El “Diario de Merer”, tal cual lo bautizaron sus descubridores, está compuesto por más de 300 fragmentos de diversos tamaños que aportan valiosos detalles acerca de cómo eran las actividades diarias del inspector de obras a lo largo de la construcción de las diferentes pirámides.   

Entre tantos otros, Merer hace especial referencia a una parada de su tripulación de 200 hombres en Tura, o Maasara, en las canteras de piedra caliza de la costa oriental del Golfo de Suez, y a la manera en cómo llenaron su barco para el viaje de entre unos 13 a 17 kilómetros de vuelta río arriba, a Giza.

Los especialistas creen que, como este tipo de piedra caliza fue utilizada para la cubierta exterior de la pirámide, el diario documenta el trabajo que se llevó a cabo en la tumba durante el último año de la vida de Keops, alrededor de 2.560 años atrás.

Por su parte, el mundialmente reconocido arqueólogo y egiptólogo Zahi Hawass, quien participó en el estudio, relató que cerca de las pirámides de Egipto encontraron unas tumbas “que pertenecieron a obreros bien tratados ya que algunos de ellos tenían huesos curados, lo que sugiere que tenían acceso a una mejor atención médica”

Según explicó el ex ministro de Antigüedades de Egipto, en el interior de las tumbas encontraron 12 esqueletos en posición fetal que estaban en perfecto estado de conservación, “acomodados como se hacía con los difuntos, de acuerdo con las antiguas creencias religiosas”, agregó.

“Los constructores de las pirámides de Egipto no eran esclavos, si lo fuesen, no estarían enterrados al lado de los reyes y de las reinas”, concluyó Hawass.

De esta manera, el estudio de estos papiros les permitió a los investigadores  dar definitivamente por tierra tanto con la teoría que afirmaba que los constructores de las pirámides fueron los habitantes de la desaparecida ciudad de la Atlántida, como así también con la que aseguraba que los extraterrestres intervinieron en sus construcciones.

FUENTE: WEEKEND – Informativo- Historia – Investigación – ¿Verdadero o Falso?.

SE CONSERVAN MUY POCAS CONSTRUCCIONES COMO ESTA.

Descubren en Turquía un castillo del antiguo reino de Urartu.

Una serie de excavaciones realizadas recientemente en el este de Turquía han sacado a la luz los restos de un castillo de hace 2.800 años. Fue construido en el antiguo reino de Urartu, que floreció durante los siglos IX y VIII a.C. antes de desaparecer abruptamente de la historia.

Un equipo de arqueólogos de la universidad Van Yuzuncu Yil ha descubierto en el distrito de Gürpınar -en el este de Turquía- los restos de un castillo del antiguo reino de Urartu, un estado de la Edad del Hierro mediooriental. 

A pesar de que se encuentra derruido casi por completo, los investigadores han podido identificar los muros de la fortaleza, una cisterna para el agua y varios objetos de cerámica.

Según los investigadores, el castillo fue construido hace unos 2.800 años, en la última etapa de la historia de este reino. 

No obstante, afirman que fue habitado todavía durante la Edad Media y que entonces aún había “una actividad intensa” en él. Se desconoce por ahora si su destrucción fue intencionada o fruto de un terremoto, frecuentes en esta zona.

TESTIMONIO DE UNA CIVILIZACIÓN OLVIDADA

Se trata de “un descubrimiento muy importante” según el arqueólogo líder de la excavación, Rafet Çavuşoğlu, ya que se conservan muy pocas construcciones similares del reino de Urartu, entre ellas los castillos cercanos de Van y de Ayanis

En los últimos años se han realizado diversos descubrimientos relacionados con este antiguo reino: además de castillos, se ha encontrado un templo al aire libre y la tumba de una mujer de la élite.

Los habitantes de Urartu desarrollaron técnicas de construcción antisísmica avanzadas a su tiempo, razón por la cual resulta tan valioso encontrar construcciones de este reino

El motivo de que se conserven pocas construcciones de aquella cultura es que el territorio que controlaba Urartu era sacudido frecuentemente por terremotos, por lo cual sus habitantes desarrollaron técnicas de construcción antisísmica avanzadas a su tiempo

Esta es otra razón por la cual resulta tan interesante encontrar los escasos edificios que han sobrevivido y estudiar sus técnicas de construcción. 

Se sabe, por ejemplo, que extendían una capa de piedra caliza pulverizada en los pavimentos porque aparentemente esto prevenía la proliferación de insectos.

Urartu floreció entre los siglos IX y VIII a.C. junto a un poderoso vecino, el Imperio Neoasirio, para después entrar en declive y ser finalmente conquistado por los medos en el siglo VI d.C.

En su momento de mayor poder se extendía por territorios de las actuales Armenia, Turquía e Irán. Sin embargo, tras su conquista su recuerdo se perdió y no fue hasta el siglo XIX que su existencia salió de nuevo a la luz.

FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC – Por Abel de Medici 

ARQUITECTURA GÓTICA

Masones, los constructores de catedrales    

Maestros de obras y albañiles crearon las grandes catedrales góticas y sus ritos dieron origen a la moderna masonería.

Imagen de Portada: La basílica de Saint-Denis, cerca de París, fue el primer edificio de estilo gótico. Sus bellos vitrales dan fe de la importancia de la luz para este tipo de construcciones. Foto: Sylvain Sonnet / Corbis

Durante siglos, en la Edad Media cristiana, los edificios se erigieron con materiales bastos y efímeros, como el adobe o la madera. Eran construcciones por lo general de poca altura, de proporciones modestas, oscuras y poco resistentes. Quedaban muy lejos los tiempos del Imperio romano, con sus expertos ingenieros capaces de levantar espléndidos edificios en piedra: murallas, anfiteatros, templos, termas, acueductos, puentes… No fue hasta el siglo XI cuando la contemplación de esos modelos de la Antigüedad inspiró una arquitectura que volvía a basarse en la piedra y que imitaba las soluciones arquitectónicas del ilustre pasado romano como el arco de medio punto, la bóveda de cañón y la de aristas.

Se inauguró, así, la edad de oro de las catedrales, máxima expresión del esplendor de la cultura medieval

Así pudieron construirse edificios “al estilo romano” –de ahí el término de arte románico– como no se habían vuelto a erigir desde hacía siglos: castillos, puentes y palacios, iglesias y ermitas, y, sobre todo, catedrales. Décadas más tarde, el gótico dio un nuevo impulso a la arquitectura en piedra. Un nuevo tipo de arco, el ojival, permitió cubrir de vidrieras casi por completo las paredes, que ahora ya no sostenían la cubierta, cuyo peso descansaba en pilares y gruesos contrafuertes. Se inauguró, así, la edad de oro de las catedrales, máxima expresión del esplendor de la cultura medieval, y también de aquellos que construyeron estos edificios a lo largo y ancho de toda la Cristiandad: los arquitectos y los canteros, llamados en francés maçons, masones.

La catedral de París, iniciada por el arzobispo Mauricio de Sully en 1163, podía albergar a 9.000 personas, casi toda la población de la ciudad.

LA CATEDRAL DE PARÍS, INICIADA POR EL ARZOBISPO MAURICIO DE SULLY EN 1163, PODÍA ALBERGAR A 9.000 PERSONAS, CASI TODA LA POBLACIÓN DE LA CIUDAD.

La construcción de estos edificios de piedra suponía una empresa colectiva muy compleja y costosa, y un alto grado de especialización técnica y división del trabajo. Al frente se hallaba un personaje clave: el arquitecto, denominado por lo general “maestro de obras”, aunque en alguna ocasión también es citado como arquitecto. Era un oficio muy selecto, al que se llegaba al término de un ascenso en la jerarquía de los gremios, tras superar un duro examen en el que otros maestros juzgan a los que pretendían alcanzar ese nivel.

EL MAESTRO, EL ARTÍFICE DEL TEMPLO

En la época del románico, los maestros de obras ya estaban muy bien considerados y gozaban de gran prestigio social, aunque san Benito, en el capítulo 57 de su regla monástica, había indicado que quienes trabajasen en las obras del monasterio deberían hacerlo con total humildad. Esa reputación se reforzó en la época del gótico, en la que los arquitectos aparecían como quienes podían construir en la tierra la verdadera obra de Dios: la catedral gótica.

Ser maestro de obras requería poseer amplios conocimientos técnicos. Por un lado, el arquitecto elabora el plan del edificio, que presentaba al promotor de la obra, fuera éste un noble, un rey o un eclesiástico. 

En este último caso, la financiación se obtenía por las rentas que recaudaba la llamada “fábrica”, institución integrada por el obispo y el cabildo de canónigos de la catedral, encargada de aprobar los proyectos presentados por el maestro.

Pero la tarea del maestro de obras no se limitaba a hacer los planos. Como un auténtico empresario, contrataba a los operarios que intervendrían en los trabajos, con los que constituirá un taller que se mantendría mientras durase la obra

La contratación se hacía a menudo en función de la oferta y la demanda. Por ejemplo, en el siglo XIV un maestro de obras de París llamado Raymon asumió el encargo del obispo de Beauvais de construir un colegio para su diócesis en la capital. Raymon “redactó un informe sobre la forma, los materiales y la profundidad del edificio, y lo mandó copiar a su secretario y lo expuso en la plaza del Concejo para que la obra y el presupuesto fueran conocidos por todos los obreros solventes y competentes que quisieran participar en la obra y llevarla a buen término al precio más bajo”. 

Así fueron seleccionados Jean le Soudier y Michel Salmon, “maçons y talladores de piedra”, por el plazo acordado, pero advirtiendo de que si pasado éste surgía una oferta más económica se cambiaría el equipo.

Los grandes arquitectos de la Antigüedad influyeron en los maestros del gótico. Xilografía de Peter Flotner para De architectura, de Vitrubio. 1548.

LOS GRANDES ARQUITECTOS DE LA ANTIGÜEDAD INFLUYERON EN LOS MAESTROS DEL GÓTICO. XILOGRAFÍA DE PETER FLOTNER PARA DE ARCHITECTURA, DE VITRUBIO. 1548.

El maestro de obras debía ser experto en la organización del trabajo, pues a menudo tenía que dirigir equipos de trabajadores muy amplios. En la construcción de una catedral participaban unas trescientas personas de diversos oficios y se sabe de casos en que los obreros superaron el millar. El trabajo tenía que estar bien coordinado y dirigido para evitar que se retrasaran o interrumpieron las obras. 

Asimismo, el maestro de obras debía tener conocimientos muy variados para dirigir y, en su caso, corregir, a carpinteros, escultores, vidrieros, pintores, incluso herreros e ingenieros. Y también debía saber de economía para evitar el colapso de los trabajos por una mala planificación.

LOS ARTISTAS DE LA PIEDRA

Los obreros empleados en cada obra eran de diversos tipos y tenían diferentes niveles de cualificación. Los porteadores eran a menudo jornaleros o trabajaban a destajo, y se les contrataba en el lugar. Los amasadores de mortero, en cambio, recibían una paga más elevada. 

En lo más alto del escalafón estaban los maçons, maestros y albañiles, encargados de dar forma a la piedra, desbastada y poner cada sillar en su sitio. Hay documentos que muestran las diferencias de salarios entre los trabajadores. A finales del siglo XIII, en Autun, las simples maniobras cobraban siete dineros; los fabricantes de mortero, entre 10 y 11, y los maçons y talladores de piedra cobraban de 20 a 22 dineros.

Los canteros podían ser auténticos escultores; tallaron figuras humanas y de animales, formas vegetales y geométricas para decorar

Durante el románico los maçons estaban asociados con instrumentos de precisión, como escuadras, cartabones, cuerdas anudadas y plomadas, que sólo ellos sabían usar y con los que tallaban sillares bien escuadrados para muros y bóvedas. Además, los canteros podían ser auténticos escultores; tallaron figuras humanas y de animales, formas vegetales y geométricas para decorar portadas, ventanas, fachadas, capiteles y ménsulas. 

En la construcción de la catedral de Santiago de Compostela, a principios del siglo XII, trabajaban unos cincuenta canteros, bajo la dirección del maestro Bernardo el Viejo y de su ayudante Roberto; las obras fueron rematadas medio siglo más tarde, en 1183, por el maestro Mateo, autor del famoso pórtico de la Gloria.

El masón era un trabajador libre o franco: de ahí el término francés francmaçon o, en inglés, freemason. El oficio se acabó de perfilar coincidiendo con el apogeo de la arquitectura gótica, a lo largo de los siglos XII y sobre todo en el siglo XIII

Su carrera profesional comienza como aprendiz, a los 13 o 14 años. Se le encomendaban los trabajos más sencillos, bajo la supervisión de expertos. Tras unos cinco años, y siempre que demostrara buenas maneras en su oficio, se convertía en oficial, título que otorgaba el maestro. En ese momento, a los 19 o 20 años, ya podía realizar trabajos especializados, bien como cantero o bien como escultor, si tenía la habilidad requerida. Su prestigio se reflejaba en el hábito de firmar sus sillares con signos específicos, las marcas de cantero, cuyo significado sigue debatiéndose entre los historiadores.

Una catedral gótica era la suma total de cada una de las especialidades necesarias en el arte de la construcción, pero de todas ellas la de los masones era la principal. 

Era un masón quien colocaba la primera piedra del edificio, la angular o de fundación, normalmente en la base de la cabecera de la catedral, y también era un masón quien culmina la obra con la colocación de la última piedra, la angular o clave de bóveda. Era, así, el ejecutor del principio y del fin, el alfa y el omega de la catedral.

EN INGLATERRA, EL GÓTICO TRAJO INNOVACIONES TÉCNICAS Y ESTÉTICAS DE GRAN VISTOSIDAD, COMO LA BÓVEDA DE ABANICO, EN LA CAPILLA DEL KING’S COLLEGE DE CAMBRIDGE. SIGLO XV.

En cierto modo, su trabajo en la tierra era equiparable al de Dios en el cielo. Dios era el sumo arquitecto, el constructor del universo y su forma, y el maestro masón era su homólogo mortal. No en vano una catedral gótica se consideraba la representación de la obra de Dios en la tierra. Un maestro constructor era una especie de mago, un alquimista capaz de emplear materiales cotidianos y simples para construir a partir de ellos una obra celestial y extraordinaria.

FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC – Gótico – Edad Media – Románico -Por José Luis Corral