Las maravillas arquitectónicas del milenario Manhattan del desierto.

Pasar por la Bab-al-Yaman, la enorme puerta que permite acceder a la antigua ciudad amurallada de Saná en Yemen, es como atravesar un portal hacia otro mundo.

Ves gran cantidad de edificios altos y delgados amontonados en estrechos callejones que conectan exuberantes jardines de frutas y verduras con el antiguo zoco (mercado) donde todavía se venden burros.

Vi cerrajeros remendando enormes llaves de metal que abren imponentes puertas de madera; un vendedor que ofrece tunas con una carreta, y el panadero local que saca pan fresco de un ardiente agujero en el suelo.

En una pieza diminuta, un camello caminaba en círculos impulsando una piedra de molino que machacaba semillas de sésamo.

Pero pese a todo aquel estímulo visual, era sin duda la arquitectura lo que dominaba la escena.

Saná está llena de edificios que son diferentes a los que puedes encontrar en cualquier otro lugar del mundo.

En la calle, donde la monotonía de las paredes de adobe solo es interrumpida por grandes puertas de madera, a menudo no había mucho que ver.

Pero al mirar hacia arriba, me di cuenta de que estos esbeltos edificios, algunos con solo una o dos habitaciones por piso, se elevan hacia el cielo.

Mientras que los pisos inferiores, a nivel de calle, no tenían ventanas debido a su uso como refugio de animales o espacios de trabajo, las ventanas ornamentadas más arriba estaban cubiertas por vidrieras o por delicadas pantallas de mashrabiya que protegen la privacidad de las mujeres en el interior.

Edificios que datan de hace más de 300 años

Los marcos de las ventanas y los frisos entre los pisos estaban marcados con una intrincada cal blanca para contrastar el fondo de color barro, creando un efecto de casa de pan de jengibre.

Calle en Yemen.

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A nivel de la calle, los edificios a menudo no tienen ventanas debido a que se usan como refugios para animales o espacios de trabajo.

Muchos tenían terrazas en la azotea, que se utilizan como espacios de entretenimiento, así como dormitorios al aire libre para las noches cálidas.

La magnificencia de los edificios, junto con su simple practicidad, da lugar a un inspirador panorama arquitectónico.

Desde los callejones era prácticamente imposible apreciar la verdadera altura de estos edificios, pero cuando llegué al zoco, pude ver que algunos tenían hasta siete pisos de altura.

Subí a una azotea en el séptimo piso que había sido convertida en un café; el casco antiguo estaba abajo, pero los edificios alrededor eran en su mayoría tan altos como en el que yo estaba, y evocaban la extraña sensación de estar rodeado de rascacielos.

Casi podría haberme sentido en Dubái o Nueva York, solo que estas construcciones tenían entre 300 y 500 años y estaban hechas de barro.

Algunos de los rascacielos de Yemen pueden alcanzar hasta los 30 metros de altura. Los primeros rascacielos modernos que se construyeron en Chicago eran solo un par de metros más altos que estos.

«El Manhattan del desierto»

Yemen está lleno de construcciones altísimas parecidas a estas. Se encuentran tanto en las poblaciones más pequeñas como en las más grandes, como en la famosa ciudad de Shibam, que fue apodada en la década de 1930 «el Manhattan del desierto» por la exploradora anglo-italiana Dame Freya Stark.

Otro ejemplo es el exquisitamente decorado palacio de Dar-al-Hajar, el «Palacio de Roca».

El estilo arquitectónico de los rascacielos yemeníes es tan único que las ciudades de Zabid, Shibam y la ciudad vieja de Saná han sido reconocidas como Patrimonio Mundial de la Unesco.

El monumental palacio de Dar-al-Hajar.

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El monumental palacio de Dar-al-Hajar.

La tradición se remonta al menos a los siglos VIII y IX, según Trevor Marchand, profesor de antropología social en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de Londres (SOAS) y autor de Architectural Heritage of Yemen – Buildings That Fill My Eye.

La datación exacta de las estructuras es casi imposible de conocer, ya que estos edificios de adobe necesitan ser reparados o restaurados constantemente para evitar que sucumban.

Pero Marchand explica que algunas fuentes medievales nos dicen que el Palacio Ghumdam en Saná fue construido en el siglo III a.C., fue sede de los antiguos gobernantes sabaeanos de Yemen, contaba con 20 pisos de altura y estaba elaboradamente decorado.

Todavía en uso

Lo que hace que los rascacielos yemeníes sean tan únicos es que todavía están en uso, tal como lo estaban hace cientos de años.

En el casco antiguo de Saná, por ejemplo, aunque algunos se han convertido en hoteles y cafés, la mayoría todavía se utiliza como residencias privadas.

«De niños, jugábamos fútbol en los estrechos callejones y de adolescentes bebíamos café detrás de las brillantes vidrieras», asegura Arwa Mokdad, defensora de la paz de la Fundación Yemen Relief and Reconstruction.

Mientras viajaba por el país, maravillándome con sus ciudades llenas de rascacielos, no pude evitar preguntarme por qué los yemeníes construyeron así, considerando que el país cuenta con vastas extensiones desérticas.

Salma Samar Damluji, arquitecta y autora de un libro sobre la arquitectura de Yemen y su reconstrucción, me explicó que la construcción de edificios tradicionalmente estaba restringida a pequeños sitios, lo que obligaba a construir verticalmente.

«Los pueblos y ciudades tenían un muro exterior, llamado Sur, y otro límite en el desierto».

La arquitecta también me contó que el muro y el desierto circundante no solo representaban una barrera para cualquier desarrollo urbano, sino que también se consideraba que cualquier espacio agrícolamente viable era muy valioso para llenarlo de edificios.

Shibam.

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Conocida como «el Manhattan del desierto», la ciudad amurallada de Shibam fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1982.

Por eso construir hacia arriba, en estrechos clústeres, era la opción preferida.

Para protegerse de fuerzas invasoras

También estaba la necesidad de protegerse, que hizo que los asentamientos de Yemen se concentraran en ciertos sitios en lugar de extenderse por todo el territorio.

Los planificadores urbanos consideraron que, viviendo en un desierto inhóspito, era bueno contar con la capacidad de mirar a lo largo de las tierras para identificar enemigos cuando se acercaran y de poder cerrar las puertas de las ciudades en la noche.

«Un factor importante que contribuyó al desarrollo en Yemen de ‘casas-torre’ fue la necesidad de estar seguros frente a fuerzas invasoras, así como en tiempos de disputas tribales locales o de guerra civil», detalla Marchand.

Construidos con materiales naturales, los rascacielos yemeníes son sostenibles y se adaptan perfectamente al clima cálido y seco del desierto árabe.

Las terrazas en las azoteas funcionan como dormitorios al aire libre, mientras que las pantallas en las ventanas invitan incluso a la más breve brisa a entrar en la casa, y al mismo tiempo permiten que entre la luz pero no demasiado calor.

«El adobe es una masa térmica excepcional», añade Ronald Rael, profesor de arquitectura de la Universidad de California en Berkeley y especialista en edificios hechos de barro.

Rael, quien vive en una casa de adobe de su bisabuelo en el sur de Colorado, Estados Unidos, explica que este material «absorbe y libera calor lentamente».

«Durante el día, cuando el sol golpea la pared, el calor del sol es absorbido lentamente por la pared. A medida que cae la noche, ese calor se libera lentamente (ayudando) a que los edificios de tierra mantengan una temperatura agradable», prosigue.

Este simple efecto natural ha hecho que la construcción de adobe siga siendo popular hoy en día y justifica que las estructuras de barro en Yemen aún resistan.

Una forma de construir casi extinta

Increíblemente, los constructores de manera general no usaban andamios.

Los maestros constructores comenzaban con una base de piedra, a menudo de unos 2 metros de profundidad, sobre la cual colocaban ladrillos de barro en un enlace continuo.

Luego construían lentamente hacia arriba, colocando vigas de madera para aportar mayor resistencia y agregando pisos de madera y materiales de palma a medida que subían.

Los andamios solo comenzaban a usarse posteriormente, una vez que la casa estaba terminada y necesitaba una restauración.

Sin embargo, según Damluji, estas formas de construcción están al borde de la extinción.

«Queremos estructuras que puedan resistir hasta 300 años y más. Edificios de seis y siete pisos construidos con ladrillos de barro secados al sol es una manera de construcción que ningún arquitecto contemporáneo puede utilizar hoy en día».

Para evitar que se pierda este conocimiento, Damluji trabaja en estrecha colaboración con la fundación Dawan, que se esfuerza por preservar estos métodos de construcción, fomentando el uso de materiales y métodos tradicionales por encima de los modernos.

La existencia de estos históricos edificios también está amenazada por la constante erosión eólica, la guerra y las luchas económicas que impiden que las familias cuiden adecuadamente sus frágiles hogares.

En 2020, la Unesco examinó alrededor de 8.000 de estas maravillas arquitectónicas y restauró 78 que estaban al borde del colapso.

La Unesco está haciendo lo que puede por salvar el mayor número de edificios posible, pero es difícil en las circunstancias actuales.

«Es una experiencia desgarradora presenciar cómo la historia se convierte en escombros», lamenta Mokdad.

«Esta destrucción es una pérdida para toda la humanidad».

«En cualquier otro lugar, estos edificios serían piezas de museo, pero en Yemen siguen siendo hogares. No puedo describir el orgullo de vivir en un hogar preservado por generaciones de antepasados. Son nuestra conexión con el pasado», concluye.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES. Casco Antigua de Saná.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Travel. Por Ulrike Lemmin Woolfrey. Octubre 2021

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La ingeniosa forma de los antiguos persas para mantenerse frescos (y cuya tecnología podría volver a usarse).

Los «captadores de vientos» refrescaban sin necesidad de electricidad.

La ciudad de Yazd, en el desierto de Irán, fue durante mucho tiempo cuna del ingenio creativo.

Alberga antiguas maravillas de la ingeniería que incluyen una estructura de refrigeración subterránea llamadayakhchal, un sistema de riego subterráneo llamado qanat; e incluso una red de mensajería llamada pirradazisque tiene 2.000 años más que el servicio postal estadounidense.

Y entre estas antiguas tecnologías se encuentran también los badgi, también llamados»captadores de viento» o «atrapavientos».

Es común ver estas estructuras sobre los tejados de la ciudad. Son a menudo unas torres rectangulares, aunque también pueden ser circulares, cuadradas, octogonales o tener otras formas ornamentadas.

Se dice que Yazd tiene la mayor cantidad de atrapavientos del mundo, aunque es posible que se hubieran originado en el antiguo Egipto.

Pero en Yazd pronto resultaron indispensables, volviendo habitable esa parte de la cálida y árida meseta iraní.

Aunque muchas de estas estructuras hayan caído en desuso, están atrayendo a académicos, arquitectos e ingenieros de la ciudad del desierto para ver si pueden servirnos hoy para mantenernos frescos en un mundo que va calentándose.

Las aberturas de las torres enfrentan el viento predominante, atrapándolo y canalizándolo hacia el interior de abajo.

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Las aberturas de las torres enfrentan el viento predominante, atrapándolo y canalizándolo hacia el interior de abajo.

Como no requieren electricidad para funcionar, es una forma de enfriamiento rentable y ecológica.

Dado que la ventilación mecánica convencional ya representa una quinta parte del consumo total de electricidad a nivel mundial, las alternativas antiguas como el captador de viento se están convirtiendo en una opción cada vez más atractiva.

Cómo funciona

Hay dos fuerzas principales que impulsan el aire a través de la estructura y hacia el interior del edificio: el viento entrante y el cambio en la flotabilidad del aire según la temperatura(el aire más cálido se sitúa encima del aire más frío y denso).

El aire accede por las aberturas del captador de viento y se canaliza hacia la vivienda, depositando arena o escombros al pie de la torre. Y fluye por el interior del edificio, a veces a través de depósitos de agua que lo enfrían aún más.

Ello hace que el aire caliente del interior se eleve y saldrá del edificio a través de la torre, ayudado por la presión dentro del edificio.

El diseño de la casa, la forma de la torre, su dirección, el número de aberturas, su configuración de palas internas fijas, canales y altura están finamente ajustados para mejorar su capacidad para llevar el viento a la viviendas.

El uso del aire para enfriar edificios se remonta a los tiempos en los que se empezaron a poblar los entornos desérticos.Algunas de las primeras tecnologías de captura de viento provienen del Egipto de hace 3.300 años, según los investigadores Chris Soelberg y Julie Rich, de la Universidad Estatal de Weber en Utah, Estados Unidos.

El sistema en aquel entonces lo constituían unos edificios con paredes gruesas, pocas ventanas que daban al sol, aberturas en el lado en el que solía pegar el viento y un respiradero de salida en el otro, conocido como malq af.

Aunque algunos aseguran que el lugar de nacimiento del captador de viento fue el propio Irán.

Dondequiera que se inventaran, se generalizaron en Medio Oriente y el norte de África.

Se pueden encontrar variantes de la tecnología en varios países, como los barjeel de Qatar y Bahrein, el malqaf de Egipto, el mungh de Pakistán, señala Fatemeh Jomehzadeh de la Universidad Tecnológica de Malasia.

Debido al largo desuso, muchos de los atrapavientos de Irán no se encuentran en buen estado. Pero a algunos investigadores les gustaría verlos restaurados para que funcionen correctamente.

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Muchos captadores de vientos están deteriorados por el desuso, pero los expertos los quieren restaurar.

Sin embargo, es ampliamente considerado que la civilización persa alteró la estructura para que enfriara mejor, combinándolo por ejemplo con un sistema de riego.

Con el clima cálido estas estructuras pronto se volvieron populares en Yazd, que se llenó de altísimas torres ornamentadas.

Fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2017, en parte por la proliferación de captadores de viento.

Además de cumplir con el propósito funcional de enfriar las casas, las torres también tenían un fuerte significado cultural y se destacan tanto en el horizonte como el Templo del Fuego de Zoroastro y la Torre del Silencio.

El captador de viento de Dowlatabad, del que con sus 33 metros se dice es el más alto del mundo, es uno de los pocos que sigue funcionando. Ubicado sobre un edificio octogonal, tiene vistas a una fuente que se extiende más allá de las hileras de pinos.

Futuro potencial

Por su capacidad de enfriar sin generar emisiones, hay investigadores que insisten en que deberíamos reconsiderar su uso.

Parham Kheirkhah Sangdeh, de la Universidad de Ilam en Irán, los ha estudiado ámpliamente.

Y explica que algunos de los inconvenientes, como las plagas que ingresan a los conductos y la acumulación de polvo y escombros del desierto, ha hecho que caigan en desuso.

Hoy se usan sistemas de ventilación mecánicos o aire acondicionado, alternativas que con frecuencia funcionan con combustibles fósiles y utilizan refrigerantes que actúan como potentes gases de efecto invernadero si se liberan a la atmósfera.

Los cazadores de viento de Irán han inspirado diseños modernos en Europa, Estados Unidos y otros lugares, a medida que los arquitectos recurren a formas pasivas de enfriamiento.

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Los cazadores de viento de Irán han inspirado diseños modernos en Europa, Estados Unidos y otros lugares, a medida que los arquitectos recurren a formas pasivas de enfriamiento.

La llegada de las tecnologías de refrigeración modernas fue la culpable del deterioro de los métodos tradicionales en Irán, escribió la historiadora de la arquitectura iraní Elizabeth Beazley en 1977.

Sin un mantenimiento constante, el duro clima de la meseta iraní fue desgastando muchas estructuras, desde colectores de viento hasta casas de hielo.

Kheirkhah Sangdeh también considera que su desuso se debe en parte a una tendencia a preferir las tecnologías occidentales.

«Para que vuelvan a usarse es necesario que haya cambios en las perspectivas culturales. La gente debe mirar al pasado y comprender por qué la conservación de energía es importante», dice Kheirkhah Sangdeh.

Kheirkhah Sangdeh espera que los captadores de viento de Irán se puedan actualizar y sirvan como método energéticamente eficiente para refrescar edificios. Pero se ha encontrado con muchas barreras, desde las tensiones internacionales en curso, pasando por la pandemia de coronavirus hasta la escasez de agua.

«Las cosas están tan mal en Irán que (la gente) mira el día a día», dice.

Se dice que Yazd tiene la mayor cantidad de captadores de viento de cualquier ciudad del mundo

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Se dice que Yazd tiene la mayor cantidad de captadores de viento del mundo.

Puede que en algún momento haya un renacimiento de los métodos de enfriamiento sin combustibles fósiles y sorprendentemente tamién existen en muchos países occidentales (aunque menos majestuosos que los de viento de Irán).

En Reino Unido entre 1979 y 1994 se instalaron unas 7.000 variaciones de colectores de viento en edificios públicos. Los tienen edificios como el Royal Chelsea Hospital de Londres hasta supermercados en Mánchester, una ciudad del norte de Inglaterra.

Se parecen poco a las imponentes estructuras de Irán.

En un edificio de tres pisos en una calle muy transitada en el norte de Londres, pequeñas torres de ventilación de color rosa intenso permiten la ventilación pasiva. En lo alto de un centro comercial en la zona de Dartford, las torres de ventilación cónica giran para atrapar la brisa con la ayuda de un alerón.

EE.UU. también ha adoptado con entusiasmo diseños inspirados en los cazadores de viento. Un ejemplo de ello está en el centro de visitantes del Parque Nacional Zion en el sur de Utah.

El parque se encuentra en una alta meseta desértica, comparable a Yazd en clima y topografía; y el uso de tecnologías de enfriamiento pasivo, incluido el captador de viento, casi eliminó la necesidad de aire acondicionado mecánico.

Estas estructuras pueden tener distintas formas, pero su función es siempre la misma.

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Estas estructuras pueden tener distintas formas, pero su función es siempre la misma.

Los científicos han registrado una diferencia de temperatura de unos 16ºC entre el exterior y el interior del centro de visitantes.

Y en unos momentos en los que se buscan alternativas sostenibles frente al calentamiento global, hay margen para que estas tecnologías sigan expandiéndose.

En Palermo, Italia, los investigadores han descubierto que por su clima y condiciones de viento predominantes es un lugar propicio para invertir en el desarrollo de captadores de vientos iraníes.

El pasado octubre el atrapavientos tuvo un lugar destacado en la Feria Internacional de Dubái, como parte de una red de edificios cónicos del pabellón austríaco. El estudio de arquitectura austríaco Querkraft se inspiró en la arquitectura árabe a la hora de diseñarlo.

Si bien investigadores como Kheirkhah Sangdeh argumentan que el receptor de viento tiene mucho más que ofrecer para enfriar hogares sin combustibles fósiles, esta ingeniosa tecnología ya ha migrado más allá de lo que podría imaginar.

La próxima vez que veas una torre alta con ventilación en la parte superior de un supermercado, un rascacielos o una escuela, observa con atención: es posible que estés ante el legado de los magníficos captadores de viento de Irán.

Imagen de portada: Gentileza de Alamy

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future. Por Kimiya Shokoohi. Noviembre 2021

Viajes/Arquitectura/Cambio Climático/Irán/Ciencia

Bahietan (CHINA) es la presa de arco más grande del mundo y un monstruo energético para abastecer a 500.000 habitantes durante un año.

Las necesidades energéticas del ser humano están lejos de disminuir con un creciente número de población mundial y con cada vez más dispositivos y vehículos eléctricos en nuestras vidas, y esto se junta con los intentos por recurrir a fuentes de energía renovables. Y en un intento por aprovechar la energía mecánica del agua, y de paso aspirar a otro récord mundial, se pensó en el gran proyecto de la presa de Baihetan.

Como quizás hayas intuido, se trata de otra megaconstrucción de China. Y de los creadores del puente más largo del mundo y del puente de cristal mas largo del mundo, llega ahora la presa que aspira a ser la planta hidroeléctrica más grande del mundo. La otra.

Si deseas conocer mas sobre el tema; cliquea por favor en lo escrito en «negrita». Muchas gracias.

Un momento: esto nos suena

El proyecto de la presa de Baihetan completa, a su vez, el gran proyecto hidroeléctrico del país asiático que se inició con algo que quizás nos suene al hablar de presas enormes: la presa de las Tres Gargantas. Una estructura que, por ahora, tiene el título de la planta energética más grande del mundo.

Baihetan se empezó a construir en 2017, situándose en el río Jinsha (en el suroeste de China, un tramo superior del Yangtsé, el río más largo del país y del continente asiático). Según dijo Xi Jinping, presidente de la República de China, «Baihetan es el mayor y más complejo proyecto de energía hidroeléctrica que está actualmente en construcción del mundo», con lo que en teoría quedaría por encima de las Tres Gargantas, aunque los cálculos la ponen por debajo en varios aspectos.

16.000 MW, 500.000 habitantes, 1 año

Imagen: China Thre Gorges Corp.

Se trata de una presa de arco de doble curvatura que llega a los 277 metros de altura, con lo que sí será al menos más alta que su monstruosa predecesora (185 metros). La elevación de cresta es de 827 metros y la longitud del arco central es de 709 metros, con un ancho de 72 metros en la base y de 13 metros en la cresta, considerándose la presa de arco más grande del mundo (con el permiso de la de Xiaowan.

Los 16.000 MW prometidos darían para dará para satisfacer la demanda energética de hasta 500.000 personas durante un año, según calculan

El objetivo es que llegue a la generación de más de 10 gigavatios, como el resto de presas del «megaproyecto» que comentábamos antes. Baihe Tan tirará de sus 16 turbinas para llegar a generar 16.000 MW, con lo que prometen que dará para satisfacer la demanda energética de hasta 500.000 personas durante un año.

​Con estos datos, en términos de capacidad de generación, sería la segunda central hidroeléctrica con mayor capacidad del mundo, precisamente después de la presa de las Tres Gargantas (22.500 MW). Quedaría por encima de la de Xiluodu (13,86 GW) y la de Wandong (aún en construcción, en teoría alcanzará los 10,2 GW).

Tras instalarse la primera de sus 16 turbinas en 2019, su construcción se dio por finalizada en junio de 2021, lo cual no es ni mucho menos mucho tiempo para una estructura así, al parecer por cierta urgencia de Xi ante el objetivo de la neutralidad de carbono en 2060. Fue dos días después, el 28 de junio, cuando empezó a generar energía (con dos de las turbinas) y se espera que en 2022 esté completamente operativa.

Y mientras tanto, el debate con las presas

Imagen: China Three Gorges Corp. vía NS

Como ocurrió con la construcción de la de las Tres Gargantas, la de Baihetan también fue criticada por los grupos de defensa medioambiental del país. El motivo: el evidente impacto ambiental en los hábitats y también en la agricultura de la zona. 

Además, hay que tener en cuenta que aunque se consideren una alternativa «más verde» a las centrales de gas y carbón, se calcula que las presas son responsables del 1,3% de las emisiones de gases invernadero que generamos la humanidad.

La prueba de que esto no frenó la envergadura del proyecto es la propia presa, que como decimos ya está acabada de construir. De hecho, aquí ya hemos visto que las viejas presas son un peligro al poder verse sobrepasadas debido (en parte) al cambio climático, y esto es algo que tampoco ha frenado el desarrollo de las grandes presas. Veremos qué ocurre en el futuro y, en cuanto a Baihetan, si cumple con sus objetivos energéticos.

Imagen de portada: Gentileza de Spanish China.org 

FUENTE: XALAKA – Por Anna Martinelli

 

El museo de astronomía más grande del mundo abre sus puertas.

Si pudieses elegir, qué preferirías ¿visitar el espacio o el mundo submarino? Es difícil elegir, ambas opciones tan misteriosas que decantarse por una u otra sería dejar de lado un gran conocimiento. Pero si tuviésemos que elegir… yo creo que me quedo con el espacio, con sus galaxias, estrellas, secretos y profundidad ¿y tú?

Todavía quedan unos años para que podamos vivir estas experiencias, por ahora solo podemos observar desde la distancia, bien descubrir el océano con una plataforma submarina dentro de tu yate , o bien observar las estrellas desde el museo de astronomía más grande del mundo.

Sobre este último hablamos hoy en COOL, ¿sabrías adivinar dónde está?

El museo de astronomía más grande del mundo

Shanghái. La capital económica de China será la cuna que albergará al museo de astronomía más grande del mundo. Podrás admirar las maravillas de la galaxia en la tierra, seguir el camino del sol con tus propios ojos.

Foto: Ennead Architects

El museo está dedicado en su totalidad a la exploración del espacio. Destaca principalmente por su tamaño, pero a su vez por su diseño de otro mundo, ya que parece haber sido sacado directamente de una película sobre el espacio.

Diseño

El museo muestra una estructura elíptica que abarca un espacio de alrededor de 128 mil metros cuadrados. Sus formas angulares describen algunas de las leyes básicas de la astrofísica, según el diseñador del propio edificio, Thomas J. Wong, socio de diseño de Ennead Architects. 

Foto: Ennead Architects

Cada esquina y recoveco de la construcción del museo, fue pensado con el cosmos de la mente. En palabras de Wong, la idea era «infundir una experiencia visceral de astronomía en el diseño que se pueda vivir incluso antes de entrar al museo’. El edificio en sí está concebido como ‘un instrumento astronómico que está en coordinación con la trayectoria del Sol a lo largo del día y la altitud solar cambiantes a través de las estaciones».

Foto: Ennead Architects

En todo el edificio no podrás encontrar ni líneas ni ángulos rectos, lo que da una sensación de movimiento constante en el interior del edificio. La compleja construcción se forma a partir de tres arcos superpuestos, los cuales simbolizan una celebración del «continuo espacio-tiempo», la geometría del universo y la energía dinámica del movimiento celeste.

Estructura

El gigantesco Museo Astronómico de Shanghái se compone de tres estancias: Oculus, Esfera y Cúpula Invertida

Foto: Ennead Architects

El Oculus, es un reloj solar te da la bienvenida al museo. Es una estructura que produce un círculo de luz solar que se mueve a lo largo del suelo y sobre una zona reflectante. Al mediodía durante el solsticio de verano es cuando se forma el círculo de luz completo de manera alineada con la plaza de entrada.

Foto: Ennead Architects

La esfera alberga el teatro planetario medio sumergido, el cual evoca una ilusión de ingravidez. A medida que se sube por los pisos, la esfera es cada vez más visible como si se representara el efecto de la salida de la luz en el horizonte de la Tierra.

Foto: Ennead Architects

El Inverted Dome o Cúpula Invertida, una especie de anfiteatro en la azotea, te permitirá conectar con la inmensidad del cielo. Para llegar hasta aquí tendrás que ascender a través de una rampa en espiral que imita la órbita de un planeta.

Foto: Ennead Architects

Dentro podremos encontrar desde un telescopio solar de 23 metros hasta una enorme pantalla IMAX.

Foto: Ennead Architects

El museo alberga entre otras muchas cosas: 120 colecciones de instrumentos y obras originales de grandes astrónomos, 70 meteoritos, experimentos con realidad aumentada, realidad virtual y demostraciones astronómicas.

Foto: Ennead Architects

Imagen de la portada: Gentileza de COOL Lifestyle

FUENTE: COOL – Lifestyle – CULTURA – ARQUITECTURA – MUSEOS – ASTRONOMÍA – Por Rocío Álvarez.

 

La exuberante y hermosa Constantinopla otomana en el siglo XIX.

22 imágenes a todo color

Advertencia: una versión anterior de este artículo se publicó en 2016.

Si deseas profundizar sobre esta interesante  entrada, cliquea por favor en aquello que observes subrayado. Muchas gracias.

Estambul, capital preñada de puertos, es hoy una ciudad cerrada a influencias externas, al igual que el resto del país. Si hace tan sólo unos años Turquía ansiaba entrar en la Unión Europea, la región está hoy más lejos que nunca de sus valores occidentales. Hace poco más de medio año se retiraron de la Convención de Estambul, contra la violencia machista, se despedía al gobernador del Banco Central y se iniciaba el proceso de ilegalización del principal partido kurdo. Erdogan y su deriva autoritaria tiene hoy menos apoyo popular que nunca, pero sigue dictando el futuro cultural a este lado de Eurasia. Todo ello hace que nos preguntemos: ¿cómo era Estambul en los últimos compases del mundo antiguo, en el siglo XIX?

Retrotraerse más de cien años a Estambul implica viajar al extinto Imperio Otomano, una de las grandes organizaciones político-territoriales de la historia. Con varios siglos a sus espaldas de esplendor cultural y económico, el Imperio Otomano radicó en la antigua Constantinopla el centro de su inmenso poder. Antes de que el orden dinástico quedará arrasado en el interior de Europa, Constantinopla representaba un permanente cruce de culturas, una puerta abierta a Asia desde Europa y un centro de sofisticación y arte.

La Primera Guerra Mundial acabó con ella. Con su nombre y con el estado para el que ejercía de capital: el Imperio Otomano fue desmembrado por las potencias aliadas y en Anatolia surgió la República de Turquía, que eliminó el rastro oficial musulmán de los gobernantes de la Sublime Puerta y que, al adoptar el alfabeto latino, renombró la ciudad a Estambul. ¿Fue el fin de sus días? No: estas imágenes (recopiladas por Retronaut) tomadas con la técnica del fotocromo reviven los agitados días de la Constantinopla finisecular.

Barberos callejeros arreglando el vello facial a sus clientes. Muchos de ellos portaban el fez, que posteriormente fue prohibido por la república laica kemalista.

Cocineros callejeros (¡kebab!) en plena calle de Estambul.

El antiguo Ministerio de Relaciones Exteriores, a la derecha.

El cementerio de Üsküdar.

El complejo de Koca Sinan Pasha.

El faro de Kadıköy.

El emblemático puente de Galata repleto de actividad, transeúntes, carros y inusitado trasiego industrial. La Constantinopla otomana representaba una oportunidad única para comerciar más allá de Europa.

El interior de la asombrosa mezquita dedicada al Sultán Ahmed.

El vivaz barrio de Scutari.

La célebre fuente del Sultán Ahmed.

La magnífica Santa Sofía, uno de los monumentos más espectaculares de Europa.

Las imágenes recopiladas aquí forman parte del inmenso catálogo de la Detroit Publishing Company. En concreto, de una pequeña colección titulada «Imágenes de pobladores y sitios de Turquía» que fue publicada en 1905 (aunque algunas de las fotos incluidas en este artículo son ligeramente posteriores). Por aquel entonces, la técnica del fotocromo, como ya hemos visto en otras ocasiones (a propósito de París o Venecia, sin ir más lejos) servía de herramienta fantástica para aportar color allí donde las placas fotográficas no lo hacían.

Constantinopla dejaría de ser denominada oficialmente como tal a partir de 1930, con la definitiva implantación de las políticas kemalistas, de la República de Turquía y del borrado total de todo rastro del Imperio Otomano. Mustafa Kemal Atatürk, padre de todos los turcos, trataría de despojar a la actual Estambul de la herencia imperial y musulmana, modernizando a la ciudad como capital de una República de Turquía de carácter más occidental. Constantinopla quedaría encapsulada para siempre en estas preciosas imágenes de fotocromo.

Los muelles de Constantinopla.

Una panorámica del Cuerno de Oro.

Una plaza céntrica de la antigua Constantinopla.

Típica estampa de la vida turca: un mercado justo debajo de la nueva mezquita.

Panorámica de Constantinopla.

La nueva mezquita, a la luz de la luna.

La plaza Eminönü bajo la mezquita nueva.

Los castillos de Hisari (Castillo de Anatolia) y de Rumeli Hisarı, en la parte más estrecha del Bósforo.

Mezquita de Kariye Müzesi.

Escenas del barrio de Scutari.

Otra perspectiva del transitado puente de Galata.

Imagen de portada: Gentileza de MAGNET

FUENTE: MAGNET Por MOHORTE  -Cultura/Constantinopla /Historia / Sociedad/

 

Pirámides de Egipto: un equipo de arqueólogos reveló quiénes las construyeron.

El hallazgo de tumbas y el estudio de un papiro escrito por un capataz de apellido Merer proporcionó información precisa sobre los verdaderos autores de los faraónicos monumentos egipcios. 

Mientras se encontraban analizando unos papiros que habían sido descubiertos en 2013, un grupo de arqueólogos encontró la respuesta a uno de los más grandes misterios de la historia de la  humanidad: quiénes fueron los encargados de construir las majestuosas pirámides de Egipto, entre ellas, la Gran Pirámide, la última de las 7 Maravillas del Mundo.

Según relataron los especialistas en una nota concedida a la revista Near Eastern Archaeology, los rollos de papiros forman parte del diario de uno de los capataces, de apellido Merer, quien ayudó a construir la Gran Pirámide, y datan de aproximadamente unos 4.500 años de antigüedad.   

El “Diario de Merer”, tal cual lo bautizaron sus descubridores, está compuesto por más de 300 fragmentos de diversos tamaños que aportan valiosos detalles acerca de cómo eran las actividades diarias del inspector de obras a lo largo de la construcción de las diferentes pirámides.   

Entre tantos otros, Merer hace especial referencia a una parada de su tripulación de 200 hombres en Tura, o Maasara, en las canteras de piedra caliza de la costa oriental del Golfo de Suez, y a la manera en cómo llenaron su barco para el viaje de entre unos 13 a 17 kilómetros de vuelta río arriba, a Giza.

Los especialistas creen que, como este tipo de piedra caliza fue utilizada para la cubierta exterior de la pirámide, el diario documenta el trabajo que se llevó a cabo en la tumba durante el último año de la vida de Keops, alrededor de 2.560 años atrás.

Por su parte, el mundialmente reconocido arqueólogo y egiptólogo Zahi Hawass, quien participó en el estudio, relató que cerca de las pirámides de Egipto encontraron unas tumbas “que pertenecieron a obreros bien tratados ya que algunos de ellos tenían huesos curados, lo que sugiere que tenían acceso a una mejor atención médica”

Según explicó el ex ministro de Antigüedades de Egipto, en el interior de las tumbas encontraron 12 esqueletos en posición fetal que estaban en perfecto estado de conservación, “acomodados como se hacía con los difuntos, de acuerdo con las antiguas creencias religiosas”, agregó.

“Los constructores de las pirámides de Egipto no eran esclavos, si lo fuesen, no estarían enterrados al lado de los reyes y de las reinas”, concluyó Hawass.

De esta manera, el estudio de estos papiros les permitió a los investigadores  dar definitivamente por tierra tanto con la teoría que afirmaba que los constructores de las pirámides fueron los habitantes de la desaparecida ciudad de la Atlántida, como así también con la que aseguraba que los extraterrestres intervinieron en sus construcciones.

FUENTE: WEEKEND – Informativo- Historia – Investigación – ¿Verdadero o Falso?.

SE CONSERVAN MUY POCAS CONSTRUCCIONES COMO ESTA.

Descubren en Turquía un castillo del antiguo reino de Urartu.

Una serie de excavaciones realizadas recientemente en el este de Turquía han sacado a la luz los restos de un castillo de hace 2.800 años. Fue construido en el antiguo reino de Urartu, que floreció durante los siglos IX y VIII a.C. antes de desaparecer abruptamente de la historia.

Un equipo de arqueólogos de la universidad Van Yuzuncu Yil ha descubierto en el distrito de Gürpınar -en el este de Turquía- los restos de un castillo del antiguo reino de Urartu, un estado de la Edad del Hierro mediooriental. 

A pesar de que se encuentra derruido casi por completo, los investigadores han podido identificar los muros de la fortaleza, una cisterna para el agua y varios objetos de cerámica.

Según los investigadores, el castillo fue construido hace unos 2.800 años, en la última etapa de la historia de este reino. 

No obstante, afirman que fue habitado todavía durante la Edad Media y que entonces aún había «una actividad intensa» en él. Se desconoce por ahora si su destrucción fue intencionada o fruto de un terremoto, frecuentes en esta zona.

TESTIMONIO DE UNA CIVILIZACIÓN OLVIDADA

Se trata de “un descubrimiento muy importante” según el arqueólogo líder de la excavación, Rafet Çavuşoğlu, ya que se conservan muy pocas construcciones similares del reino de Urartu, entre ellas los castillos cercanos de Van y de Ayanis

En los últimos años se han realizado diversos descubrimientos relacionados con este antiguo reino: además de castillos, se ha encontrado un templo al aire libre y la tumba de una mujer de la élite.

Los habitantes de Urartu desarrollaron técnicas de construcción antisísmica avanzadas a su tiempo, razón por la cual resulta tan valioso encontrar construcciones de este reino

El motivo de que se conserven pocas construcciones de aquella cultura es que el territorio que controlaba Urartu era sacudido frecuentemente por terremotos, por lo cual sus habitantes desarrollaron técnicas de construcción antisísmica avanzadas a su tiempo

Esta es otra razón por la cual resulta tan interesante encontrar los escasos edificios que han sobrevivido y estudiar sus técnicas de construcción. 

Se sabe, por ejemplo, que extendían una capa de piedra caliza pulverizada en los pavimentos porque aparentemente esto prevenía la proliferación de insectos.

Urartu floreció entre los siglos IX y VIII a.C. junto a un poderoso vecino, el Imperio Neoasirio, para después entrar en declive y ser finalmente conquistado por los medos en el siglo VI d.C.

En su momento de mayor poder se extendía por territorios de las actuales Armenia, Turquía e Irán. Sin embargo, tras su conquista su recuerdo se perdió y no fue hasta el siglo XIX que su existencia salió de nuevo a la luz.

FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC – Por Abel de Medici 

ARQUITECTURA GÓTICA

Masones, los constructores de catedrales    

Maestros de obras y albañiles crearon las grandes catedrales góticas y sus ritos dieron origen a la moderna masonería.

Imagen de Portada: La basílica de Saint-Denis, cerca de París, fue el primer edificio de estilo gótico. Sus bellos vitrales dan fe de la importancia de la luz para este tipo de construcciones. Foto: Sylvain Sonnet / Corbis

Durante siglos, en la Edad Media cristiana, los edificios se erigieron con materiales bastos y efímeros, como el adobe o la madera. Eran construcciones por lo general de poca altura, de proporciones modestas, oscuras y poco resistentes. Quedaban muy lejos los tiempos del Imperio romano, con sus expertos ingenieros capaces de levantar espléndidos edificios en piedra: murallas, anfiteatros, templos, termas, acueductos, puentes… No fue hasta el siglo XI cuando la contemplación de esos modelos de la Antigüedad inspiró una arquitectura que volvía a basarse en la piedra y que imitaba las soluciones arquitectónicas del ilustre pasado romano como el arco de medio punto, la bóveda de cañón y la de aristas.

Se inauguró, así, la edad de oro de las catedrales, máxima expresión del esplendor de la cultura medieval

Así pudieron construirse edificios «al estilo romano» –de ahí el término de arte románico– como no se habían vuelto a erigir desde hacía siglos: castillos, puentes y palacios, iglesias y ermitas, y, sobre todo, catedrales. Décadas más tarde, el gótico dio un nuevo impulso a la arquitectura en piedra. Un nuevo tipo de arco, el ojival, permitió cubrir de vidrieras casi por completo las paredes, que ahora ya no sostenían la cubierta, cuyo peso descansaba en pilares y gruesos contrafuertes. Se inauguró, así, la edad de oro de las catedrales, máxima expresión del esplendor de la cultura medieval, y también de aquellos que construyeron estos edificios a lo largo y ancho de toda la Cristiandad: los arquitectos y los canteros, llamados en francés maçons, masones.

La catedral de París, iniciada por el arzobispo Mauricio de Sully en 1163, podía albergar a 9.000 personas, casi toda la población de la ciudad.

LA CATEDRAL DE PARÍS, INICIADA POR EL ARZOBISPO MAURICIO DE SULLY EN 1163, PODÍA ALBERGAR A 9.000 PERSONAS, CASI TODA LA POBLACIÓN DE LA CIUDAD.

La construcción de estos edificios de piedra suponía una empresa colectiva muy compleja y costosa, y un alto grado de especialización técnica y división del trabajo. Al frente se hallaba un personaje clave: el arquitecto, denominado por lo general «maestro de obras», aunque en alguna ocasión también es citado como arquitecto. Era un oficio muy selecto, al que se llegaba al término de un ascenso en la jerarquía de los gremios, tras superar un duro examen en el que otros maestros juzgan a los que pretendían alcanzar ese nivel.

EL MAESTRO, EL ARTÍFICE DEL TEMPLO

En la época del románico, los maestros de obras ya estaban muy bien considerados y gozaban de gran prestigio social, aunque san Benito, en el capítulo 57 de su regla monástica, había indicado que quienes trabajasen en las obras del monasterio deberían hacerlo con total humildad. Esa reputación se reforzó en la época del gótico, en la que los arquitectos aparecían como quienes podían construir en la tierra la verdadera obra de Dios: la catedral gótica.

Ser maestro de obras requería poseer amplios conocimientos técnicos. Por un lado, el arquitecto elabora el plan del edificio, que presentaba al promotor de la obra, fuera éste un noble, un rey o un eclesiástico. 

En este último caso, la financiación se obtenía por las rentas que recaudaba la llamada «fábrica», institución integrada por el obispo y el cabildo de canónigos de la catedral, encargada de aprobar los proyectos presentados por el maestro.

Pero la tarea del maestro de obras no se limitaba a hacer los planos. Como un auténtico empresario, contrataba a los operarios que intervendrían en los trabajos, con los que constituirá un taller que se mantendría mientras durase la obra

La contratación se hacía a menudo en función de la oferta y la demanda. Por ejemplo, en el siglo XIV un maestro de obras de París llamado Raymon asumió el encargo del obispo de Beauvais de construir un colegio para su diócesis en la capital. Raymon «redactó un informe sobre la forma, los materiales y la profundidad del edificio, y lo mandó copiar a su secretario y lo expuso en la plaza del Concejo para que la obra y el presupuesto fueran conocidos por todos los obreros solventes y competentes que quisieran participar en la obra y llevarla a buen término al precio más bajo». 

Así fueron seleccionados Jean le Soudier y Michel Salmon, «maçons y talladores de piedra», por el plazo acordado, pero advirtiendo de que si pasado éste surgía una oferta más económica se cambiaría el equipo.

Los grandes arquitectos de la Antigüedad influyeron en los maestros del gótico. Xilografía de Peter Flotner para De architectura, de Vitrubio. 1548.

LOS GRANDES ARQUITECTOS DE LA ANTIGÜEDAD INFLUYERON EN LOS MAESTROS DEL GÓTICO. XILOGRAFÍA DE PETER FLOTNER PARA DE ARCHITECTURA, DE VITRUBIO. 1548.

El maestro de obras debía ser experto en la organización del trabajo, pues a menudo tenía que dirigir equipos de trabajadores muy amplios. En la construcción de una catedral participaban unas trescientas personas de diversos oficios y se sabe de casos en que los obreros superaron el millar. El trabajo tenía que estar bien coordinado y dirigido para evitar que se retrasaran o interrumpieron las obras. 

Asimismo, el maestro de obras debía tener conocimientos muy variados para dirigir y, en su caso, corregir, a carpinteros, escultores, vidrieros, pintores, incluso herreros e ingenieros. Y también debía saber de economía para evitar el colapso de los trabajos por una mala planificación.

LOS ARTISTAS DE LA PIEDRA

Los obreros empleados en cada obra eran de diversos tipos y tenían diferentes niveles de cualificación. Los porteadores eran a menudo jornaleros o trabajaban a destajo, y se les contrataba en el lugar. Los amasadores de mortero, en cambio, recibían una paga más elevada. 

En lo más alto del escalafón estaban los maçons, maestros y albañiles, encargados de dar forma a la piedra, desbastada y poner cada sillar en su sitio. Hay documentos que muestran las diferencias de salarios entre los trabajadores. A finales del siglo XIII, en Autun, las simples maniobras cobraban siete dineros; los fabricantes de mortero, entre 10 y 11, y los maçons y talladores de piedra cobraban de 20 a 22 dineros.

Los canteros podían ser auténticos escultores; tallaron figuras humanas y de animales, formas vegetales y geométricas para decorar

Durante el románico los maçons estaban asociados con instrumentos de precisión, como escuadras, cartabones, cuerdas anudadas y plomadas, que sólo ellos sabían usar y con los que tallaban sillares bien escuadrados para muros y bóvedas. Además, los canteros podían ser auténticos escultores; tallaron figuras humanas y de animales, formas vegetales y geométricas para decorar portadas, ventanas, fachadas, capiteles y ménsulas. 

En la construcción de la catedral de Santiago de Compostela, a principios del siglo XII, trabajaban unos cincuenta canteros, bajo la dirección del maestro Bernardo el Viejo y de su ayudante Roberto; las obras fueron rematadas medio siglo más tarde, en 1183, por el maestro Mateo, autor del famoso pórtico de la Gloria.

El masón era un trabajador libre o franco: de ahí el término francés francmaçon o, en inglés, freemason. El oficio se acabó de perfilar coincidiendo con el apogeo de la arquitectura gótica, a lo largo de los siglos XII y sobre todo en el siglo XIII

Su carrera profesional comienza como aprendiz, a los 13 o 14 años. Se le encomendaban los trabajos más sencillos, bajo la supervisión de expertos. Tras unos cinco años, y siempre que demostrara buenas maneras en su oficio, se convertía en oficial, título que otorgaba el maestro. En ese momento, a los 19 o 20 años, ya podía realizar trabajos especializados, bien como cantero o bien como escultor, si tenía la habilidad requerida. Su prestigio se reflejaba en el hábito de firmar sus sillares con signos específicos, las marcas de cantero, cuyo significado sigue debatiéndose entre los historiadores.

Una catedral gótica era la suma total de cada una de las especialidades necesarias en el arte de la construcción, pero de todas ellas la de los masones era la principal. 

Era un masón quien colocaba la primera piedra del edificio, la angular o de fundación, normalmente en la base de la cabecera de la catedral, y también era un masón quien culmina la obra con la colocación de la última piedra, la angular o clave de bóveda. Era, así, el ejecutor del principio y del fin, el alfa y el omega de la catedral.

EN INGLATERRA, EL GÓTICO TRAJO INNOVACIONES TÉCNICAS Y ESTÉTICAS DE GRAN VISTOSIDAD, COMO LA BÓVEDA DE ABANICO, EN LA CAPILLA DEL KING’S COLLEGE DE CAMBRIDGE. SIGLO XV.

En cierto modo, su trabajo en la tierra era equiparable al de Dios en el cielo. Dios era el sumo arquitecto, el constructor del universo y su forma, y el maestro masón era su homólogo mortal. No en vano una catedral gótica se consideraba la representación de la obra de Dios en la tierra. Un maestro constructor era una especie de mago, un alquimista capaz de emplear materiales cotidianos y simples para construir a partir de ellos una obra celestial y extraordinaria.

FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC – Gótico – Edad Media – Románico -Por José Luis Corral