Mi regalo

Buen y maravilloso viernes a mis amigos de esta plataforma; a quienes les deseo lo mejor en esta vida nuestra. Dejar el pasado atrás y no pensar tanto en el futuro -que es tan incierto, ya que solo es un deseo- vivir el HOY ES LO IMPORTANTE. Siempre digo que cada nuevo amanecer…es una nueva vida que comienza. 

Y para mi; hoy es diferente porque he vuelto a nacer, ya que es mi cumpleaños y he decidido publicar la letra de una canción muy nuestra -a pesar de que su compositora es la excelsa Violeta Parra Sandoval- que ha sido conocida en el mundo a través de la maravillosa voz de la “Negra” Mercedes Sosa y otros/as artistas.

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me dio dos luceros que cuando los abro

Perfecto distingo lo negro del blanco

Y en el alto cielo su fondo estrellado

Y en las multitudes a la mujer que yo amo

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado el oído que en todo su ancho

Cada noche y días

Grillos y canarios, martillos, turbinas

Ladridos, chubascos

Y la voz tan tierna de mi bien amada

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado el sonido y el abecedario

Con él las palabras que pienso y declaro

Madre, amigo, hermano y luz alumbrando

La ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado la marcha de mis pies cansados

Con ellos anduve ciudades y charcos

Playas y desiertos, montañas y llanos

Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me dio el corazón que agita su marco

Cuando miro el fruto del cerebro humano

Cuando miro el bueno tan lejos del malo

Cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto

Me ha dado la risa y me ha dado el llanto

Así yo distingo dicha de quebranto

Los dos materiales que forman mi canto

Y el canto de ustedes que es el mismo canto

Y el canto de todos que es mi propio canto

Gracias a la vida

Fuente: LyricFind

Compositores: Violeta Parra Sandoval

Mi adorable y prejuicioso país. I

Los que se detienen y gastan su precioso tiempo; en leer “lo bueno, lo malo y lo feo” que suelo escribir, conocen que soy un escritor autodidacta de clase “variopinto”, que cada día lee a quienes lo siguen, realizando los comentarios en donde le parece pertinentes hacerlos y da “me gusta”, no para recibir otro a cambio, sino porque realmente me ha agradado la prosa, el cuento o relato, microrelato, toma fotográfica y todo aquello, que día a día cada uno de ustedes sube a la plataforma y me agrada, porque además de maravillarme con letras que solo puede escribir un profesional que concurrio a talleres literarios o bien se graduo en la Universidad, también me sucede lo mismo con aquellos que como yo, intentamos hacerlo de la mejor manera posible. No obstante, existe para mi algo mucho más importante, me permite de manera indirecta conocer el alma de quien lo hace, aunque no tenga la maravillosa oportunidad de algún día conocerlo/a.

Cuando me defino como un escritor autodidacta “ variopinto”, se que lo soy porque de la misma manera que escribo un poema o una cita, cuento corto o microrrelato, también publicó editoriales sobre lo que sucede en el mundo y en mi país. en diferentes disciplinas.

Hoy me he levantado demasiado tarde; para mi gusto y nunca he tenido tantas ganas de escribir desde que “este  hartazgo” que tengo, sobre los poderes emanados de nuestra Carta Magna que como personajes de vodevil, omiten aquellos que si están donde están es por los Derechos establecidos en nuestra Ley Fundamental.

Se que en la sociedad argentina, más aún en el porteño (1) -un individuo que padece de una xenofobia excrable-, con todo aquel que no sea descendiente de aquellos primeros inmigrantes europeos, que en masa que llegaron a nuestras tierras, en el Siglo XVIII desde 1881 hasta la primera guerra mundial como las contemporáneas desde el fin de la segunda guerra mundial hasta nuestros días.

El avieso germen racista, discrimina a los inmigrantes de ciertos países limítrofes, como a paraguayos, bolivianos y peruanos, fundamentalmente. A quienes peyorativamente; se les ha dado el pseudónimo de “paragua”, “bolita” o “peruca”.

Extrañamente no sucede lo mismo con los uruguayos, porque salvo con el fútbol nos consideramos primos hermanos. Si alguien lee profundamente la historia, rápidamente se dará cuenta que argentinos y uruguayos, deberíamos estar dentro de un mismo Estado, pero la historia marca que hace casi dos siglos, a las potencias no les resultaba agradable que ambas margenes del Río de la Plata, tuvieran el mismo dueño.


Habitan el suelo argentino; aproximadamente tres millones de paraguayos, dos a tres millones de bolivianos y unos quinientos mil peruanos. Hay argentinos; que en nuestros días protestan airadamente sobre estos inmigrantes limítrofes, porque además de ocupar empleos en una economía sin crecimiento desde hace décadas, fundamentalmente desde los años setenta, utilizan en forma gratuita los sistemas de salud y educación, además de recibir planes sociales de ayuda alimentaria o de otra índole. Se los acusa de delincuentes, narcotraficantes o contrabandistas.


En lo personal; debo expresar que en cuanto a los tópicos de delincuencia, se encuentran en cualquier país del mundo -salvo algunas excepciones que no suman al gran número-, incluyendo las grandes potencias.

En repetidas ocasiones, he intercambiado opiniones con aquellos que sienten un “racismo  extremo”  y conciliadora mente les digo, que la única manera de cambiar la política inmigratoria en la República Argentina, sería realizando una nueva reforma de la Constitución Nacional, y fundamentalmente su Preámbulo que dice:



Ahora bien, hagamos de cuenta que se modifica el preámbulo de nuestra C.N. y los artículos concomitantes a la constitución política y derechos de los ciudadanos.

Bien, supongamos que modificamos el Preámbulo y a todos los hombres y mujeres libres del mundo, no nacidos en la República Argentina, se dictan Leyes que permitirían deportarlos o expulsarlos hacia sus países de origen.


Ahora bien; propongo que nos demos un “baño de realidad”.

La economía informal en la Argentina es de aproximadamente un 42%, de la PEA. Entonces nos encontrariamos que las personas de nacionalidad paraguaya, han regresado a su país de origen -tomemos en cuenta que esto posee un contenido de ficción, que no puede medirse, dado el hecho de los nacimientos ocurridos en suelo  argentino-.

Con datos de la Cámara Argentina de la Construcción; de cada diez inmigrantes paraguayos, seis trabajan en la construcción.

Conclusión: ¿una industria que es motorizadora de otras, donde obtendrá sus recursos humanos?.

Por otra parte; de cada diez mujeres de igual nacionalidad, trabajan como empleadas domésticas. ¿ Quiénes las reemplazan?. ¿Mujeres argentinas? 


No se podría de manera alguna; en ninguno de los casos reemplazar por hombres y mujeres nacidos en la Argentina, porque simplemente no demandan esos trabajos.

Y así el viejo contrato entre los movimientos sociales y los políticos promoviendo la “viveza “criolla” habiendo tantos viviendo con subsidios del Estado, que pagamos todos nosotros -los contribuyentes-.


Vayamos ahora a la comunidad boliviana. Hace treinta años; llegaron desde Corea inmigrantes de dicho país con capitales, que destinaron en su gran mayoría, a desarrollar una industria textil vigorosa y a bajo costo, -compitiendo así con la comunidad judía-, eso sí con un alto grado de explotación laboral en talleres clandestinos, en los que ocupaban y ocupan residentes ilegales -en su mayoría, bolivianos/as- que vivían en cobertizos dentro de los propios talleres, sin derechos ni protección laboral alguna.


Pasado unos años, los inmigrantes bolivianos al conocer todo el circuito de fabricación y comercialización, comenzaron a independizarse y con un pequeño capital, copiaron el modelo coreano y se lanzaron al mercado marginal de indumentaria. Otros en cambio, alquilaron locales para comercializar frutas y verduras, cultivadas por sus propios compatriotas en la zona sur de la provincia de Buenos Aires.


Hoy; en la ciudad de Buenos Aires de diez verdulerías, ocho son atendidas por la comunidad boliviana. Conclusión: -Por ejemplo tomemos en mi caso; no tendría la verdulería de cercanía en donde comprar mis deliciosas y necesarias manzanas-.


En este caso de comercio puramente informal, el argentino hace rato dejó de hacer pie. Y sucede lo mismo que con la construcción. ¿Quién comercializará estos productos? 

Me podrán decir, que en este caso uno podría concurrir a una sucursal de una cadena de supermercados o retail, pero los precios son marcadamente mayores que en las verdulerías barriales, y en un país como el nuestro, en el que la inflación no se detiene y algunos funcionarios sin cerebro la pretenden justificar, diciendo que es “un tema de expectativas”, logrando solo estresar aun más a una población, en donde los pobres son más pobres y la clase media hace malabares, para mantenerse en ese devaluado “estrato social”.

(1) Argentina/o residente en la Ciudad de Buenos Aires.


Continuará

Mi primer automovil…

Hoy sábado, ha sido un día muy especial. Hace un tiempo; mi hija mayor creyendo como siempre que quien escribe, siempre tiene las respuestas a todas las preguntas -a pesar de reiterarle una y otra vez, que cada día que pasa, sigo aprendiendo además de sorprenderme por no solo, lo que sucede en mi querida Argentina, sino en el mundo libre-

Tanto ella como su esposo, deseaban comprar su primer automóvil -obviamente usado, ya que los precios de los 0 km. son inalcanzables no sólo para ellos -maestros de escuela-; sino para la mayoría de la clase media argentina “hoy sufriendo enormemente los efectos económicos de la pandemia”.

Buscaron y buscaron por Internet, en sitios dedicados a la compra venta de automóviles y dentro de su humilde y esforzado presupuesto; me comentaron si de ver alguno que les resultará interesante, los acompañaba y les diera mi opinión. Sorprendido; le recordé a mi querida hija que mi profesión no era la de mecánico automotor y solo contaba con la experiencia de vida, de haber vivido situaciones similares, aprendiendo aquello que debía observar antes de cerrar cualquier operación de compra.

Los pase a buscar a su casa; y ansiosos como esperando la llegada de “Papá Noel” me indicaron donde se encontraban dos automóviles que debíamos observar para decidir por si o por no.

A 7 kilómetros llegamos a donde un tal Juan Pablo, tenía un automóvil para vender dentro del presupuesto con el que contaban.

Ya les habia comentado el cuidado que se debía tener en el mercado de compra venta de usados, ya que generalmente quien se dedica a ese rubro -excepciones, mediante- resultan ser verdaderos “piratas” quienes se ocupan de “maquillar” el producto, o les tocan el  velocimetro bajando el número de kilómetros rodados, entre otros trucos.

Aquí; luego de observar el auto sin la presencia del vendedor, observando múltiples detalles que los hicieron desistir de comprarlo; igualmente les dije que llamaran al vendedor quien al llegar y pedirle que pusiera en marcha el vehículo, irrisoriamente demostró que como  “pirata” quedó al descubierto en ese mismo instante, por el descomunal hecho de que no pudo hacer arrancar el motor, justificándose de que la batería no funcionaba (SIC).

Nos miramos sorprendidos y partimos raudamente, no sin antes saludarlo. Tan impresentable fue la situación que aun sonrió, al escribir estas líneas.

Realmente el vendedor resultó ser un verdadero “chanta” (1).

Proseguimos al segundo punto del recorrido, más o menos a dos kilómetros, donde una persona vendía un auto con algunos años encima afirmando que era el titular.

Al llegar, se presentó rápidamente – previamente vimos el automóvil y dentro del uso y años que tenía, se veía bien parado.- Abrió las puertas del vehículo y puso en marcha el motor, coteje si por el caño de escape “fumaba o largaba aceite”, observe algún óxido en el baúl y que tenía algunos arreglos de chapa. Pero en líneas generales; por el dinero del que disponían era como para hacer una reserva , negociando una baja de precio.

Así lo hicieron; y ambos -mi hija principalmente- quedaron contentos como si en este caso hubiera pasado realmente “Papá Noel” y dejado el automóvil de regalo.

La alegría de ellos, es mi alegría. Un pequeño sueño cumplido, siempre es importante.

Ahora comienza el tema del papeleo burocrático.

Y quizás; mi querida hija que tiene que andar de bus en bus en estos tiempos de pandemia, pueda ir con su “autito”.

(1) Chanta:Que presume de tener algo, especialmente una capacidad, un conocimiento o un poder, que en realidad no posee.

La belleza de Turquía

Turquía: uno de los pocos países que recibe turistas

Los viajeros tienen que llegar con una prueba de Covid-19 negativa realizada 72 horas antes de abordar el avión y completar un formulario de salud on line.
Las excursiones se hacen con personal testeado y el alojamiento tiene precios muy bajos, pese a que es temporada alta.
De sus 80 millones de habitantes, ya unos 14 millones están vacunados. Los restaurantes abren hasta las 19 y todos los sitios de interés están abiertos.
Además de la “obligada” Estambul, se impone visitar Esmirna para llegarse hasta la antigua ciudad griega de Efeso, una de las 7 Maravillas del Mundo antiguo que tiene templos, teatros y hasta casas en pie para admirar y transportarse a otro tiempo.
Luego se irá por tierra a Bodrum, para disfrutar de sus playas y practicar deportes acuáticos. Aquí hay una actividad inolvidable: navegar en goleta por bahías escondidas y, por qué no, descubrir el Museo Arqueológico Subacuático.
Las goletas son como hoteles cinco estrellas y tienen de todo, hasta un chef que cocina a bordo y brinda clases. Capadocia y Argos son otros dos puntos más que interesantes y dos más se suman como novedad: el Valle Rojo o Valle de los Enamorados, donde se puede y presenciar una danza sufi, el Sema, casi una experiencia mística a través de la mente y el amor hacia la perfección.

Historia antigua y dormir en cuevas

En un viaje de dos semanas, la experta Dilara Bayramoglu, Gerente de Departamento Latino de la empresa de turismo Sea Song, recomienda visitar Esmirna para llegarse hasta la antigua ciudad griega de Efeso, una de las 7 Maravillas del Mundo antiguo que tiene templos, teatros y hasta casas en pie para admirar y transportarse a otro tiempo. Luego se irá por tierra a Bodrum, para disfrutar de sus playas, practicar deportes acuáticos y alojarse en uno de sus hoteles de lujo. Aquí hay una actividad inolvidable: navegar en goleta por bahías escondidas y, por qué no, descubrir el Museo Arqueológico Subacuático. Cabe aclarar que las goletas se alquilan por semana, de sábado a sábado, son como un hotel cinco estrellas  sábado a sábado, y tienen de todo, además de la tripulación y el chef que cocina a bordo y brinda clases. Algunas tienen capacidad para 12 personas y hacen visitas a las principales ciudades costeras del país. El cliente pone el rumbo.

Otro punto altamente recomendado es Capadocia, sitio místico con sus chimeneas de hadas, ciudades subterráneas, iglesias con pinturas rupestres y varias actividades actividades para desarrollar como el famoso viaje en globo que conviene reservar con antelación, hacer un picnic en el atardecer, catar vino de la bodega o escalar. Desde 1985 es Patrimonio de la Humanidad y Argos es uno de sus puntos fuertes en el pueblo de Uchizar. Se trata de un hotel construido uniendo las casas que están hechas en cuevas, por lo que algunas habitaciones lo son (no tienen ventanas) mientras otras se acercan más al estilo occidental. Aquí recomiendan permanecer durante al menos tres noches porque hay mucho para hacer, visitas a las ciudades subterráneas, a una iglesia oscura que no está en los itinerarios regulares pero ellos lo incluyen porque consideran que vale la pena y por supuesto, para disfrutar de un hotel tan particular.
Dos elementos más suman como novedad: el Valle Rojo o Valle de los Enamorados y presenciar una danza sufi, el Sema, casi una experiencia mística a través de la mente y el amor hacia la perfección por medio de la ceremonia que efectúan los derviches (foto abajo).

Fuente: Editorial Perfil
Director Jorge Fontevecchia
Buenos Aires.  República Argentina 26abril21

La vida que no elegi…

Durante siete días me sucedió lo que nunca me hubiera imaginado, me orinaba caminando por la calle -en esos casos, trataba de cubrirme avergonzado y no muchas veces lo lograba-.Con la defecación pasaba lo contrario; debía tomar laxantes en abundancia, ya que sin ello, no podía eliminar las heces.


Luego de quince días; fue como si alguien de constituirse en víctima se transformara en victimario. Deje de llorar a escondidas; y me dije a mi mismo que no era posible. Que no tenía enfermedad alguna.


Mi mente se adueñó de esa creencia y no la abandonó hasta el final. Realizaba mis actividades habituales con normalidad, pero sin cometer excesos. El temor a la muerte y el pensar en la la orfandad de mis hijos; comenzó a disiparse.


Era una obviedad; que las decenas de estudios de alta complejidad que debía realizar en el Hospital Italiano, requirieron la prescripción por parte del joven neurólogo de dicho centro de salud.
Ya en la primera cita médica; le había dado un pormenorizado detalle de mi encuentro con su colega. Me sorprendió la personalidad y firmeza, con que se puso a mi disposición para lo que necesitara.


Mientras tanto; estoicamente soporte durante un mes que una enfermera me aplicara en la hipófisis, el inyectable de corticoides.

El primer episodio había sucedido exactamente el 3 de junio y los sucesivos resultados que se extendieron hasta noviembre de ese año, no arrojaban una ratificación del diagnóstico que me brindara “aquél afamado profesional”.


A principios de diciembre; el joven neurólogo del Hospital Italiano me recomendó hacer un último estudio -una punción de médula-, para dar su opinión final.

Agotado de todos los estudios realizados -invasivos o no- le respondí afirmativamente. Me dio la cita médica para su realización, la que no fue lo dolorosa que me imaginaba.


Los resultados estarían para el 20 de diciembre; previo a Nochebuena. Ya el día anterior; recopile todos los estudios realizados y un regular nerviosismo se fue apoderando de mi.


Concurrir a la hora indicada; hacerme anunciar y pasar al consultorio del neurólogo del Hospital Italiano, llevó escasos minutos. El Dr. Lagman me aguardaba impaciente y sonriente, con sus manos sobre el estudio apoyado en su escritorio.


-Hola, Daniel. ¿Cómo ha estado?


-Bien…muy bien Doctor. Llegamos con esto al final de un infierno que duró casi 6 meses…verdad?


-Y si…pero finalmente llegué en lo personal, a confirmar mi sospecha y sostener mi diagnóstico.


-Entonces Doctor…cuál es su conclusión?

Usted Daniel; no sufre de enfermedad desmielinizante alguna.

¿Como? La paresia de miembros inferiores, la micción…


Me detuvo mostrándome la palma de su mano y expresó; Daniel seguramente esto ha sido un virus que se alojó en su médula y como así lo hizo, luego se fue. Hasta a mi como profesional, me cuesta comprenderlo-


Sorprendido…quedé por unos segundos, sin posibilidad de emitir palabra alguna.

Luego le pregunté si podía haber secuelas o podría repetirse y me contestó; que si bien la medicina no era una ciencia exacta, yo era un hombre absolutamente sano.


Recibí el informe de la punción lumbar y se sorprendió cuando en lugar de estrechar su mano; lo abrace repitiendo una y otra vez…gracias Doctor.


Al salir del Hospital Italiano; alce la vista y derrame un par de lágrimas sin realizar esfuerzo alguno.

Cómo comprender todo lo vivido; junto a quien fuera mi esposa y mis hermanos -un núcleo muy intimo- en ese infierno de casi seis meses.


Inhale profundamente y exhale de igual manera, para relajarme. Me dirigí pronto a mi casa, donde mi esposa aguardaba. Nos fundimos en un interminable abrazo. Luego besé y abracé a cada uno de mis hijos. Por tercera vez, alguien o algo decidió que no era la hora de marcharme.


Retome mis actividades -las que nunca durante ese periodo había dejado- con el ritmo de autoexigencia de siempre. Por ello; hoy sugiero a quien se parece al que fui -que inhale profundo “energía” y exhale de la misma manera “relajación”.


La vida es hermosa; pero vaya que cuesta vivirla con sus menos más que con sus más. Sin “falsa humildad”; debo decir que me construí a mi mismo tomando los mejores ejemplos que mis padres, supieron darme.

Al seguir desempeñándome en cargos gerenciales en empresas multinacionales o nacionales, fui siempre un  workaholic -adicto al trabajo- y así me fui alejando de todo aquello que podía brindarme armonía y paz interior. 

Sï, es cierto durante las vacaciones; llevaba a mi familia a una pequeña casa que poseíamos en una de las tantas bonitas playas del Atlántico.


Pero solo iba los fines de semana o bien la última semana de esos dos meses de verano, en que nos trasladamos a ese lugar. Para ser honesto; no sabía o no quise nunca delegar ninguna decisión. Me arrepiento de ello y de qué manera!


Considerando mi actividad profesional, relaciones interpersonales, estudios universitarios, seminarios y congresos me olvide de disfrutar lo más importante de la vida: mis hijos cuando tenían una edad, en que mi presencia debía ser no la de un amigo, pero si una guía en donde compartir todas y cada una de las cosas, que nos perdimos hacer juntos.

Por eso felicito hoy; a aquellos jovenes y no tan jovenes que priorizan “la vida”.


Avanzaba el año 2005; cuando a mediados de años comencé con “los ataques de pánico”.

Consulta a un psiquiatra; quien con buen criterio me derivó a un neurólogo, para constatar si el origen era consecuencia de alteraciones observables. Con el resultado negativo; me medico y luego de quince días me informó que padecía “trastorno bipolar grado 1 o leve”.


Seguramente alguna amiga o amigo que está leyendo estas líneas; habrá visto por Netflix la bonita película española “Loco por ella”. Bueno, la protagonista es bipolar grado 1 -severo-; que tiene altos grados de euforia como de depresión en ambos casos, siendo acompañados de pensamientos suicidas.


Por ello; en algunas circunstancias que he visto a personas hablar o conversar; dando una opinión sobre un hecho determinado, siempre se ha dicho que ello es “gratis” y me resulta correcto -esté o no de acuerdo con ella- , pero resulta muy desatinado cuando se utilizan acepciones, creyendo que son análogas a lo que se dice.


Así; es frecuente escuchar “soy muy bipolar” por quien no tiene una puta idea de lo que significa ello como trastorno de la salud mental. Confunden ello, con quien es ciclotímico, que significa la variación frecuente en sus estados de ánimo en el mismo eje de tiempo.


El trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres. Casi siempre comienza entre los 15 y 25 años. La causa exacta se desconoce, pero se presenta con mayor frecuencia en parientes de personas que padecen dicho trastorno.


En la mayoría de las personas con trastorno bipolar, no hay una causa clara para los períodos (episodios) de extrema felicidad y mucha actividad o energía (manías) o de depresión y baja actividad o energía (depresión). Los siguientes factores pueden desencadenar un episodio maníaco:
parto, medicamentos como antidepresivos o asteroides, períodos de no poder dormir-insomnio-, consumo de drogas psicoactivas.


Las/los bipolares somos “conejillos de indias”; ya que no todos los fármacos pueden mejorar nuestra calidad de vida. Y así el profesional actuante, va como en “tubo de ensayo” probando hasta llegar al más adecuado, según el paciente.


En mi caso -bipolar grado 1 o leve- hace años que los fármacos evitan esas depresiones que me tenían a maltraer hace ya tiempo. No obstante; durante esta mal llamada “pandemia”, el aislamiento o confinamiento, si así lo prefieren, ejerce una presión nociva.


Por ello, el motivo de mis apariciones repentinas como desapariciones, por las que les pido disculpas, por el solo hecho que hay momentos en que no leo y disfruto, lo que verdaderos escritores o poetas magnificamente escriben en esta plataforma.


Ahora; quizás comprendan aquello de…”Hubo un día en que me pregunté, cuál era el motivo por el cual seguía en este mundo…” Pero que nadie dude; de que seré centenario…


Feliz Domingo de Pascuas!

Gracias por leerme. Abrazos totales.

La vida que no elegi…

Debo realizar una pausa; para explicar que significa la Esclerosis de placa o Esclerosis múltiple (EM),

Esclerosis en placas o Poliesclerosis se conoce una enfermedad degenerativa del sistema nervioso caracterizada por la destrucción de la sustancia blanca que recubre los nervios, llamada mielina, la cual es sustituida por placas de tejido conjuntivo, de tipo cicatricial.


La causa de la EM permanece desconocida hasta hoy. No obstante, se reconoce la existencia de factores genéticos, que si bien no son absolutamente determinantes, generan una predisposición a padecer la enfermedad. Sobre esta predisposición genética uno o más factores ambientales podrían influir en su desarrollo
Se demostró que la EM está mediada por una reacción autoinmune, es decir un mecanismo de auto agresión donde el sistema inmunológico, normalmente encargado de las defensas contra agresiones externas como infecciones, por razones aún no totalmente clarificadas, genera una respuesta hacia estructuras del sistema nervioso como la mielina, provocando su lesión y la aparición de los síntomas de la enfermedad.
La esclerosis múltiple es imprevisible y el curso de la enfermedad no se puede pronosticar. Si bien cada persona experimenta una combinación diferente de síntomas, hay cuatro formas definidas de la enfermedad.
Una de las formas de la enfermedad es la EM primaria progresiva:
Esta forma de EM, presente en alrededor de un 10%-15% de los pacientes, se caracteriza por la ausencia de ataques clínicos (brotes), y por un comienzo lento y un empeoramiento constante de los síntomas a lo largo del tiempo. Es común en aquellas personas que desarrollan la enfermedad después de los 40 años.


En ese momento tenía 43 años; una esposa de 35 y tres hijos de 13, 12 y 8 años.


Sentí en ese momento que mi mundo se desmoronaba…solo le pregunte;
Que tiempo tengo Doctor; tengo una familia y no deseo -no por orgullo- que tengan que golpear alguna puerta para ser socorridos. Quiero saber de cuánto tiempo dispongo; para planificar todo lo que debo realizar…
Dr. Mire; si Ud. tenía 20 años ya habría fallecido. Pero a su edad, la enfermedad avanza más lentamente. Eso sí; comenzará con discapacidades como la pérdida de la vista; motoras y me animo a decir que estimo en un año su expectativa de vida, que puede ser un poco mayor si comenzamos con estudios de alta complejidad y para ello, le aconsejo que continúe paralelamente con su prestadora médica, ya que son muy costosos.
Eso si; no debia hacer esfuerzo alguno, jugar lo menos posible con mis hijos, dejar de estudiar, trabajar solo algunas horas… Pense para mi si quien tenia enfrente, era realmente consciente de lo que me estaba diciendo.

De todas formas, me prescribiría que me inyectaran por un tiempo y todos los días, corticoides en mi hipófisis ya que esta no lo generaba por sí misma…según él.

– ¿Comprender? Lo escuchaba bien lejos…mi cabeza era un caos…La    idea de la inmortalidad, de golpe se esfumó. Asentí, como aquel que va a recibir un paquete de caramelos…me entregó varias órdenes para realizarme varios estudios tales como RMN y uno específico al que llamaban “blink reflex”, este sumamente molesto porque con clavijas en el cráneo me daban impulsos eléctricos en el pene (que tendría que ver, me preguntaba cual ignorante).

Para ello, debí concurrir a un especialista en neurología, y me encontré con un joven profesional que fue el principal soporte en que me apoye, incondicionalmente.


Pero antes de ello; cuando salí del recomendado y afamado profesional allá por el invierno del ´93, estaba en la disyuntiva casi medianoche de llegar a mi hogar y no decirle nada a mi mujer, menos a mis hijos. Pero el estrés padecido era tan grande, que al llegar me derrumbe balbuceando lo que había pasado, estallando en llanto. Mi mujer se sumó a mi estado.Se le estaba cayendo la columna; el omnipotente; el que todo lo solucionaba.


Durante una semana y sin que los niños se enteraran de nada; lloramos juntos y cuando entraba al baño por las mañanas a darme una ducha, al afeitarme me miraba al espejo y lloraba, pensando alborotadamente que debía planificar frente a un futuro de corto plazo, en que solo seria un viaje de ida.


No servían los ejercicios o intenciones de comprensión que partían de mi esposa o de mis hermanas. A mi madre, quien padecía una leucemia crónica severa desde hacía años y la acompañaba cada mes a su médico de cabecera, nada le dije y lo mismo le exigí al resto de la familia, para no potenciar aún más su enfermedad.


Mi cabeza giraba tanto, que al ir a trabajar y ver por la calle a una persona adulta mayor, me preguntaba Porqué yo y no él A lo que llega uno; ante el abismo en que la vida puede diluirse.En qué miserable se convierte uno, …verdad? Porque nada justifica el medio, para huir del final.


Continuará…

La vida que no elegí…

Detente…lectora o lector. Lo que has leído hasta aquí, no significa que quien escribe este relato, resulte ser un dechado de virtudes. De aquellos que creen en los siete pecados capitales; salvo la envidia, la avaricia, la pereza y la gula…en el resto me anote en todos.


“ Quién esté libre de pecados, que tire la primera piedra” dicen por ahí; así que seguramente si existe el paraíso deberé pasar obligatoriamente por la antesala de admisión. ¿Quién realizará la evaluación? ¿O directamente iré al subsuelo?. O solo desenchufar…y el vacío. Quizás sea esta creencia que poseo de la vida; es que son infinitas dimensiones que nos reciben en forma circular.


Además quien elige su vida…si hasta hoy esta “ser fashion” cambiarse el nombre ya de adulto, contrario a aquel deseo primigenio de los padres. Estoy totalmente de acuerdo con ello. Porque leo a veces nombres que son impresentables o innombrables.
Por ejemplo, si me dieran a elegir hoy…sería Julio por el gran Cortazar.


Bueno; seguiré con mi relato. Deseo no aburrirlos, pero es lo que en este momento deseo hacer para llegar a la conclusión del porque, estoy convencido que existe algo más allá, de nuestro paso por este caótico mundo -pandemia incluida-.


En el año 1993; precisamente en el mes de junio y recién iniciado el invierno, un episodio nocturno conmocionó el hogar. A las tres de la mañana, no sentía las piernas -mi cerebro les ordenaba que se movieran, pero las pícaras no respondían y rechazaban la propuesta de la mente-. Además de ello; problemas de micción y esfinter anal no me permitían realizar mis necesidades fisiológicas. Quien fuera mi esposa, se comunicó con nuestra prestadora médica y a la media hora, apareció un médico clínico que tenía más sueño que voluntad de ejercer su profesión -que me perdonen aquellos, que hacen de ella, un sacerdocio-

.
La única manera era estar en cama y sentado, con mi espalda sobre el respaldar. Me auscultó y considero que seguramente se había producido un pellizco sobre el nervio ciático, lo que había producido la paresia y el fuerte dolor en la zona por debajo de las cervicales. Temerosa mi mujer, recibió la receta con los medicamentos prescritos y quiso salir a comprarlos a la primera farmacia o botica, que encontrará abierta. Mi respuesta fue NO. A esa hora con el gélido frío que ya se hacía sentir en Buenos Aires y por su seguridad, le conteste que esperaría así sentado hasta que amaneciera y con la luminosidad del día de ser necesario, iría. Tranquila, le dije…hay tiempo..
.


Ya había amanecido 8 AM de la mañana; primero mis pies y luego mis piernas, ahora si se doblegaron a las órdenes de mi cerebro y comenzaron a movilizarse. A los quince minutos, me incorporé de la cama y comprobé que aún se mantenía la imposibilidad de orinar y evacuar el aparato digestivo.


Era un sábado -sin responsabilidades laborales, pero como buen adicto al trabajo me costó errores pedir  ayuda-  Pero no había otra salida; llame a uno de mis cuñados quien presurosamente, me llevó en su automóvil al Hospital Italiano, del cual en esa época era socio por mi prestadora médica privada.


Allí ingresé por la guardia y luego fui derivado a tres especialistas; de clínica médica, neurología y urología. De alli sali igual; pero con una orden médica del neurólogo, para hacerme tres estudios somatosensitivos  denominados “sensorial, visual y auditivo”.


En aquel momento, la familia cercana, se revolucionó. Y a pesar de seguir con los estudios por el Hospital Italiano, una de mis hermanas mayores, Alicia quien falleció por COVID el pasado año y a los dieciocho años le habían extraído un tumor del tamaño de un huevo, entre la médula y la columna, que la estaba dejando paralítica me trajo de su memoria, la devoción por un famoso neurocirujano que la había atendido, recomendándome solicitar una cita médica con el dicho profesional
, a lo que accedí.


Así lo hice; no sin antes realizar los estudios y tener en mi poder los resultados de los somato sensitivos. El día de la cita médica fue un día de locos. En una avenida de gran circulación, un desperfecto de mi automóvil, me dejo de pie a quince minutos de aquella. Mi turno era a las 8 PM y llegué cerca de las 9:30 PM. Sin embargo, el renombrado profesional quien se desempeñaba como Jefe Neurocirujano de aquella entonces Federacion Argentina de Box, aun se encontraba en el piso.

Luego de aguardar unos minutos en la sala de espera; el profesional me hizo pasar a su consultorio, pretendí darle los estudios pero los rechazó secamente. Me pidió que le relatara el suceso y al finalizar, me respondió que podía ser uno de tres diagnosticos; A) Histeria B) Tumor C) Enfermedad desmielinizante.


Luego me solicitó que me desnudara, y me requirió hacer los movimientos propios de un examen neurológico. Al finalizar; me dijo que me vistiera y sentará. Fue allí, que me solicitó recién los estudios.

Con una sonrisa en su cara y una “soberbia manifiesta”, exclamó: Lo sabía; histeria no es porque usted de la forma que me relató lo sucedido, no conoce “una mierda” (SIC) de medicina. Un tumor, tampoco.

Usted, amigo sufre de una enfermedad desmielinizante. Y a partir de allí, se produjo el siguiente diálogo;


-¿Doctor, disculpe me puede decir que es una enfermedad desmielinizante?


-Dr.; Esclerosis en placa, muerte progresiva.

  • Me movi nervioso en la silla,,,respire profundamente…confundido…sorprendido…solo exclame ¡Como!

    Continuará…

Deseo que me permitan hacer un paréntesis o una parada técnica; para aclarar que no me considero “ni víctima ni victimario”, de la vida que he tenido.

La razón es que cada uno de nosotros utiliza los ingredientes que desea o dispone, por lo que nunca la vida en sí misma, no siempre es totalmente buena como tampoco totalmente mala.


Prosiguiendo el relato; aún hoy me pregunto qué sucedió en aquellos ya lejanos dieciséis años.

Nadie me supo o se atrevió a decirme -gran error- que fue aquello, ya que aún continúa ese espeso velo que no me permite recordar, como si fuera un episodio de amnesia transitoria, los hechos de ese lapso que tuvo una duración de aproximadamente seis meses.


Nunca me caractericé por ser el primero de la clase; pero la fui llevando. Lo idílico de la justicia y libertad se interpuso en mi juventud, haciéndome muy participativo de cualquier revuelta o manifestación que se organizara para defender esas nobles y utópicas causas.


Pero si bien me oriente a las ciencias sociales; la necesidad me hizo esclavo del capital. Ahí se acabó el lirismo, si bien siempre me he considerado un hombre de centro izquierda. En aquellos años de los setenta, se estaba produciendo una transformación en los cuadros de ejecutivos, en que las empresas orientaban sus búsquedas a tecnócratas que pudieran planificar e implementar procesos de reingeniería en sus estructuras.


Así que a los veintiún años; me convertí en Jefe de Personal de una empresa, cuya casa matriz estaba radicada en Alemania. Carecía en ese entonces de título profesional, la voracidad personificada de un autodidacta que todo libro sobre en aquella época, de la denominada  “Administracion de Personal” y quizás las actitudes y aptitudes personales, hicieron el resto.


La Facultad de Derecho (UBA); en donde se cursaba la Licenciatura de Relaciones del Trabajo, me tuvo entre sus alumnos a mediados de los años ochenta. Una carrera de más de cinco años; la finalice en tres años y seis meses, y para ello aprobando once o doce materias de cátedra por año, en calidad de regular, “libre u oyente”.

Prevía que luego de Alfonsín; el oxígeno de una democracia que los propios argentinos jamas hemos sabido valorar y defender, se vendría el neoliberalismo con su “capitalismo salvaje” que en la década de los ´90 -junto a la fantasía de “la convertibilidad” U$S 1 = $ 1, en donde el “deme  dos” era una constante y las reservas se fugaban al exterior por miles de millones, las organizaciones o corporaciones cambiaban sus cuadros de conducción por profesionales jóvenes, no solo con sólidos conocimientos del área de -hoy Recursos Humanos o Capital Humano antes Personal-  sino asimismo con fuertes personalidades para transformarse en líderes autocráticos, insensibles y que debían blandir tal como si fuera una espada “la gestión de reducción de personal, enarbolando la bandera de la falsa productividad”.


Consecuencia, que a fines de los 90 la desocupación en el mercado formal alcanzó el máximo histórico cercano al 23% de la PEA, si alguien cree que se debía en gran parte a la apertura externa, le diría que tiene parte de razón, pero el tema es mucho más complejo. Y ello da para que a futuro en mi condición de humilde observador de parte de la historia de mi país, pueda desarrollar el tema “Evolución del empleo en la Argentina” en la categoría de “Pensamiento  crítico”
.


Pero vuelvo a la década del 80, como si hoy fuera “mi presente”. Un sueldo digno, pero ya constituida una familia con una niña y un niño, apretados en un departamento de “dos ambientes y medio”. Me preguntaran que era el medio y responderé que “un amplio pasillo de circulación con un decorativo hogar muy bonito que había colocado, no por las gélidas temperaturas de la ciudad, sino porque siempre me agrado tener a la vista un hogar en un ambiente”.


A los tres años de vivir allí; con una niña de dieciocho meses y el niño recién nacido, intente desplazar las paredes pero luego de mucho esfuerzo, reconocí que era imposible.

No era un momento económico para ser demasiado audaz, pero siempre he insistido que si alguien tiene solo un poco de locura interior -audacia-, no puede quedarse sentado esperando que le avisen el momento.


A pesar de que sabía que los ´90 me debían encontrar egresado de la Universidad de Buenos Aires. la prioridad en ese momento era darle mas bienestar a nuestra familia. Aquel que conoce Buenos Aires, debo decirle que nos mudamos al viejo barrio de Flores, refugio de las mansiones de verano de la oligarquía porteña, que primero se asentó en el barrio de la Boca y ante la epidemia del cólera, migró hacia el norte de la ciudad.


Vendimos rápidamente el departamento tan coqueto -habia una larga cola de compradores-; resigne mi automóvil ya con sus años y a través de un contacto le sume un préstamo que me dio una financiera. Moraleja; Qué compré “algo” que era más que un híbrido almacén que abarcaba toda una esquina con un sótano de 1,80 metros de profundidad, utilizado como depósito. Paredes altas, descascaradas su color amarillo por el paso del tiempo, realmente algo espantoso. Eso fue lo que pudimos adquirir en condominio con mi esposa.


Mi sueño era construir en altos y bajos, la casa más funcional y cómoda para nuestra familia. Y luego de seis meses extendí los planos municipales sobre la mesa -no me pregunten como-, para diseñar cada uno de los ambientes y el estilo mediterraneo que deseaba. Lo resumo en la frase que le exprese a la que fuera mi esposa -“flaca, te aguantas seis años de construcción viviendo en la casa con granos de arena en la cama”-. Responderme -Si vos estas seguro, hagámoslo- fue como cargar combustible nuclear en mi organismo.


Pero existía un pequeño problema; ni loco tenía 500.000 dólares y menos un arquitecto. Así hubiera sido fácil, mirándolo de afuera y no luego como un imbécil que se paraba en la acera frente a la casa, sonriendo al ver como avanzaba aún lentamente su construcción.


Oficios desconocidos, “la magia” lo hizo posible a través de preguntar, observar, deteniéndome en otra obra similar viendo los detalles, etc. etc. y utilizando el sótano del comercio para acopiar materiales durante un año, antes de proceder a la demolición de la mayor parte de la casa; en donde se iban a levantar las dos losas de hormigón que serían su estructura de base.


Como aquello de la “necesidad tiene cara de hereje”; fui albañil, excavador, electricista, plomero, pintor, etc. etc.

Diría que salvo el profesional que gestiono la aprobación de mis planos, como los especialistas en el hormigón y luego, aquellos con los que peleaba más que a menudo -quienes levantaban las  paredes-. Esto si fue un caso. Ya no estaban el experto italiano o polaco o croata; ahora eran migrantes de países limítrofes que se decían albañiles y sin ser peyorativo -ni siquiera eran  peones-.


Hubo momentos en que mi ex esposa tuvo que mudarse a la casa de su madre y tuve que transformarme en el sereno de la obra -al margen de mi trabajo en la empresa-; pero debo decir que nunca me sentí solo.Las alimañas e insectos que resultaron ser mis más cercana compañías, lograron que hasta hoy no me conmueva ninguna película de terror.


Hube de detener la obra por un año -hiperinflación mediante, una de las tantas-, pero a través de un contacto político -¿cuando no, verdad? obtuve un préstamo hipotecario a once años. Con ello pudimos demoler la parte restante, finalizando la construcción y alcanzar nuestro sueño en el año 1987, meses después de la llegada del tercer niño. Mejor suerte tuvo él, porque sus hermanos mayores la niña con siete y el varón con cinco años, no habían casi podido caminar, dentro de la casa en construcción.


Completamente solo me armaba andamios de seis metros de altura, tendía caños de luz sobre lo que iban a ser las losas de hormigón, demoli los techos recuperando las vigas de madera que recicle en pisos y revestimientos, pintaba los ambientes a veces hasta las tres de la mañana, me hice paisajista construyendo mi propio jardín, etc. etc. Pero como dicen; eran otros tiempos, los tiempos aquellos.


Ya en el mismo año 1987; volví a la Universidad y finalice mi carrera logrando previamente la tecnicatura, en el año 1990 con el título de Licenciado en Relaciones del Trabajo de la Universidad de Buenos Aires.

Luego vendrían seminarios, cursos de especialización y actualización, viajes a congresos y así durante toda mi vida laboral activa.


Dormía sólo tres horas por día, alla por los 80. Mi empleo era full-time y me demandaba su cantidad de horas, luego rápido a la UBA y llegar cerca de medianoche -algo frugal de cena- y a dormir hasta las tres de la mañana. en que me levantaba a estudiar o preparar prácticos que debía presentar. Como era de esperar al recibir el título en la filmación, se me escucha “de esto el 50% es de mi familia, que me sostuvo durante estos duros pero fructíferos últimos tres años”.


No se si mi inconsciente con una ideología que se mantuvo en el tiempo; me permitió durante mucho tiempo unas mas que honestas y recíprocas relaciones interpersonales con los mandos medios y trabajadores de las empresas multinacionales o nacionales, en que me desempeñe.

Todo lo contrario, me sucedía generalmente con la alta Dirección de las mismas empresas, a las que alentaba cambiar las metodologías de premios y castigos al personal, propios de los trogloditas años 50. 

¿Sería el pensamiento subliminal de considerarme un traidor, hacia mis creencias ideologícas de aquellos años jóvenes? 

Continuará…

No elegi mi vida…

Hubo un día en que me pregunté, cuál era el motivo por el cual seguía en este mundo. Y no fue casualidad; he pasado demasiados trances con mi salud, episodios en que la medicina no poseía los avances de la actualidad, producto de la investigación y desarrollo, que han incrementado las expectativas de años de vida del ser humano de manera desigual, como lo es el mundo en su conjunto.

Me sorprendio agradablemente mi nieta mayor Valentina, días pasados con sus bellos catorce años al referirse a como debe observarse al globo terráqueo desde la línea del Ecuador y darse cuenta; que todo es una relación de poder.


Así pareciera que Rusia, tuviera una superficie mayor que el continente africano lo que es a la inversa. O bien que el territorio de Brasil fuera menor que el de Alaska. Acercarse a los polos, desprende un tufillo en que el cono sur -salvo muy puntuales excepciones- es el patio de atrás de los poderosos, como viene siendo desde hace siglos.


A los ocho años sufrí de meningitis por infección viral que es la más frecuente. En aquel entonces; el 80% de los casos de meningitis bacteriana se daba en niños menores a 16 años. … la meningitis meningocócica causa daño cerebral severo y la muerte en el 50% de los casos. Así fue que en un atardecer de otoño; comencé a tener convulsiones y perdí el conocimiento. Llegué al hospital, gracias a mi madre y a la habilidad de una tía -que siempre recuerdo- que  envolviéndome  en una manta ella misma se preguntaba luego del episodio, como había hecho para traspasar la puerta cancel, de la vieja casa que alquilaban mis padres.


Llegaron al Hospital en plena epidemia de poliomielitis y luego de la primeras atenciones por parte de los médicos, estos apartaron a mi madre para decirle que me encontraba en coma profundo y solo un milagro, podría salvarme.

Según me contaron pasado unos meses; mi madre rogó que a cambio de limpiar los pisos de la sala infantil, la dejaran para cuidarme a la noche.


Cuatro días en estado coma profundo con suero y sucedió el milagro, volví en si muy debilitado por lo que estuve internado más de un mes. Recuerdo como si fuera hoy, que mis padres a ambos lados, me tomaban de los brazos ya que había perdido tanta masa muscular que realmente no podía mantenerme en pie.


Hoy, según la Organización Mundial de la Salud, la meningitis meningocócica causa daño cerebral severo y la muerte en el 50% de los casos si no se recibe tratamiento adecuado. Y me estoy refiriendo que este primer episodio lo viví en la década de 1950
, en donde aun faltaba un largo camino a recorrer en las investigaciones sobre la enfermedad

Esbozo ahora una sonrisa, pensando en que mi pendular escritura o mi forma de escribir a veces en determinadas situaciones, deben ser la consecuencia de la “batalla fratricida de mis neuronas entre sí”.


Ello dejó secuelas en los años siguientes; ya que estuve sometido a a medicación por vía endovenosa a través de inyecciones diarias, que llegaron a ser realmente un suplicio para mis venas, que rebeldes se alejaban al mínimo contacto. Aquello perduro hasta mi salto de la pubertad a la adolescencia.


Cuando creía que todo era historia y se había convertido en algo anecdótico; se produjo lo verdaderamente temia. Ya me encontraba cursando el secundario en horario nocturno y trabajando para tener unos pesos en mi bolsillo.

En casa, mi madre tenia que poner en el plato pero si se quería algo fuera del alcance del único ingreso del hogar, debíamos ponernos a trabajar sin dejar de estudiar condición imposible de evadir.


Así que a los 16 años comencé a sufrir convulsiones, paresias, y alteraciones en la conducta, transformandome a esa edad en alguien muy agresivo.

Las secuelas suelen ser más frecuentes en las meningitis causadas por Streptococcus pneumoniae  y enterobacterias, como la que había padecido años atrás.

Así que bajo tratamiento psiquiátrico; fui sujeto a medicación por espacio de aproximadamente seis meses, en que debo reconocer que aprendí “los primeros palotes”; para convivir con mis hasta ahí desconocidos demonios.


Por un lado mi admiración por The Beatles; por el otro la decepción de no poder reunirme con mis amigos y amigas, cuando era una costumbre hacerlo para respirar esos aires de libertad, en que se encontraba el mundo en la década de los 60.

Continuará…

Atreverse y dejar de quejarse.

Cuanto terminará este tránsito entre esta locura
disparatada que invade amenazando la conciencia,
donde la verdad es desconocida y reemplazada
por discursos llenos de odio y de intereses cruzados,
hasta convertirnos en rebaño cautivo de grupos mediáticos
que nos confunden día tras día tal como fue desde el inicio
de los tiempos regalándonos contradicciones que solo
como el agua para sus molinos representan a sus propios
intereses cuyas intenciones se encuentran alejadas
de nosotros simple mortales con escaso buen entender,
dándole razón a lo que la ciencia su cómplice diciendo
que es solo un paradigma que como tantos caerá
en el olvido ante la aparición de otro el que seguramente
traerá al mundo mayor iniquidad social además de cero altruismo.


Por ahora, sabemos que tenemos noventa
mil pensamientos diarios que nos acechan,
desde aquellos racionales hasta los “otros”,
esos en lo que la mente nos los muestra como
fantasías o demonios descabellados de la razón.

Esos que no nos dejan en paz y nos persiguen
con tesón haciéndonos sentir cuán tan imperfectos
somos pero anteponiendo siempre nuestra inútil rebeldía
tan contradictoriamente humana para reconocerlo.

Hay un tiempo en que nos creemos el centro
del Universo pero es el ego de ese mismo tiempo,
que nos da un baño de realidad según pasan los años
dándonos tarde ya la oportunidad de conocernos
y de lo infinitamente estúpidos que hemos sido en la vida,
tal como somos haciéndonos que la conciencia
traiga consigo miserias humanas que arrastramos,
sin máscaras de ocasión ni eufemismos apropiados,
dejándonos desnudos y mostrando las imperfecciones
que pretendemos justificar por nuestro propio interés.

¿Cuál será el camino de la redención?
¿Tanto para el que eligió creer en Dios como para el ateo?
Si sabemos que un día partiremos dejemos de buscar
las fantasías de las experiencias cercanas a la muerte,
nos iremos tan solos como cuando nacimos será tiempo así
de poder sincerarnos hacia nuestro interior protegido
por siete llaves reconociendo nuestras propias miserias,
pensando en dejar una sola iniciativa carente de todo egoísmo
para que aunque, sea quien sea, alguien nos recuerde
como aquella persona que quiso alejarse del control
de los poderosos y pretendió iniciar un nuevo Génesis.