Slash: «Siempre hay cosas nuevas que hacer»

Guns N’Roses actúa este viernes en River Plate

A cinco años de su última visita, la banda que encabezan el guitarrista, Axl Rose y Duff McKagan se reencontrará con el público argentino. A la hora de hablar, Slash prefirió concentrarse en su proyecto solista.

La espera terminó. A cinco años de su último recital en Buenos Aires, Guns N’ Roses está de vuelta. Si bien ninguno de los recitales de la banda en el país pasó inadvertido, el que sucederá hoy, a partir de las 21, tiene una connotación especial porque se realizará a 30 años de su debut local. Y sucederá en el mismo lugar de aquel desembarco inaugural: el estadio de River Plate. Iban a venir al festival Lollapalooza en 2020, pero la pandemia los puso en el congelador. 

Por lo que decidieron llamar a este tramo de su gira mundial South American Tour 2022. Tan sobrio como descriptivo de su actual momento. Y es que salvo por los temas “Absurd” y “Hard Skool”, lanzado en 2021, el grupo californiano no publicó material nuevo. Lo que sí apareció hace unos pocos días en su cuenta de Spotify fue una versión en vivo (grabada en 1991, en el mítico teatro Ritz de Nueva York) de “You Could Be Mine”.

Desde el martes, los integrantes de la banda ya están en el país. El primero en bajar del avión que los trajo al Aeropuerto de Ezeiza, desde Brasil, fue Slash. 

Justamente es el único miembro de la actual formación de Guns N’ Roses que tiene material discográfico reciente. Salió el 11 de febrero de este año, y se llama 4. Aunque se trata de un título engañoso porque es en realidad el quinto álbum en solitario del guitarrista, secundando a Living the Dream (2018). 

Al igual que viene sucediendo desde su segundo disco sacado, Apocalyptic Love (2012), el ya legendario músico tiene como aliado al cantante Myles Kennedy. En esta ocasión les acompaña el grupo The Conspirators, nombre elegido por Todd Kerns (bajo), Brent Fitz (batería) y Frank Sidoris (guitarra rítmica) para ser cómplices de esta nueva aventura musical del violero.

Para defender este repertorio, de la autoría de Slash y Kennedy, el guitarrista convocó a una rueda de prensa virtual en la que participaron varios medios del mundo, entre los que estuvo Página/12. 

El músico confesó que el ADN de 4 nació de una conversación que tuvo con Dave Cobb, productor del álbum, acerca del ingeniero de sonido y productor musical británico Glyn Johns. “Dave Cobb es un gran admirador de Glyn Johns, quien a fines de los ’60 y durante los ’70 hizo discos icónicos de grupos favoritos míos como The Rolling Stones y Led Zeppelin”, explicó el artista nacido en Londres, en 1965. “También soy un gran admirador suyo porque fue uno de esos pocos ingenieros geniales y pioneros. Cuando Dave lo mencionó, pensé que esa era la dirección que debíamos tomar. Y creo que se reflejó en la grabación”.

A propósito de la técnica que distinguió a Johns (a manera de dato, este ilustre inglés fue quien mezcló la versión de “Get Back”, de The Beatles, que se registró en el histórico recital de la azotea), lo nuevo de Slash ofrece una sensación de zapada debido a que las sesiones fueron microfoneadas lo mínimo e indispensable para que se sienta esa espontaneidad. “Nos divertimos mucho grabando”, afirmó el guitarrista. 

“Se hizo en vivo y básicamente entramos, trabajamos en los arreglos de la canción, la llevamos a donde queríamos y la grabamos en vivo en el momento. Y esa es probablemente la razón por la que tiene ese sabor a jam session. Porque en realidad es solo una grabación de buena calidad de nosotros tocando en una habitación”. Sin embargo, pese a la libertad del formato, no hay que olvidar que no dejan de ser canciones grabadas individualmente: el músico tuvo la oportunidad de rehacer varias guitarras.

Si algo le entusiasmó a Slash de esta dinámica fue que le permitió evocar su adolescencia, en la que se sintió deslumbrado por los discos en vivo. “Siempre me excitaron los discos en vivo. Eso fue muy emocionante para mí”, reconoce.

“Me obsesioné por capturar esa energía. Es algo que me acompaña desde que comencé a tocar la guitarra. Siempre fui un gran admirador de los discos en vivo de todas estas bandas diferentes porque en los ’70 salieron muchos. Comprendí al disco en vivo como una especie de ‘grandes éxitos’, aunque con esa energía inmediata que no estaba en las grabaciones originales. Quise combinar ambas características en el estudio. Pensé que algún día lo iba a hacer, y por suerte pude lograrlo”. Frente a la pregunta de si alguna vez grabó algo de lo que hoy se arrepiente, Slash aseguró que nunca le sucedió.

Lo que sí le sucedió cuando escuchó alguna grabación de la que fue parte es que olvidó lo que inicialmente pensaba hacer. “Tengo que admitir que hay algunos momentos grabados en los que puedo reconocer lo que pensaba en ese entonces, y donde había algo que quería hacer y al final nunca hice”, evocó. 

“No podía creer que lo había olvidado. Todo el tiempo me suceden pequeñas cosas como ésa”. Ante las posibilidades que hoy ofrece la tecnología incluso en el registro de un álbum, lo que da pie para corregir, omitir y hasta para crear algo nuevo, Slash confesó que vivía una sensación dual. “Por una lado, debo decir que me fascina la tecnología. Pero cuando descubrís que podés tocar una nota sin que alguien lo haga con un instrumento, no me cae nada bien. Le quitas trabajo al músico. Sin embargo, fórmulas como esa están funcionando desde que existe la música pop. No es nada nuevo”.

El nuevo disco de Slash fue grabado en Estados Unidos, en Nashville, en los míticos RCA Studio A, que durante los ’60 fueron laboratorio de experimentación del “Sonido de Nashville”. 

“Cuando me sugirieron a Dave, no lo conocía. Pero vi su discografía, y estaba relacionada con la música country. Me pareció una opción refrescante”, dijo el músico. “Lo llamé, y tuvimos esa conversación en la que apareció Johns, y me propuso grabar en vivo. Era lo que quise hacer toda mi vida. 

Ningún otro productor me brindó esa oportunidad porque no les gusta el riesgo. De paso, la sala A de RCA Studio es legendaria. Por ahí pasaron Waylon Jennings, Johnny Cash, Charlie Pride y Dolly Parton. Las paredes tienen fotos en blanco y negro de ellos grabando por todo el estudio. Y te sumerges en este tipo de aura muy creativa. Eso fue muy inspirador”.

En tanto el guitarrista de GNR se refirió a Dave como el “Sexto Beatle”, debido a la interacción que tuvieron los músicos y el productor, en la canción “Spirit Love” hay un sitar que automáticamente dispara la alusión al cuarteto de Liverpool. 

“No me gustan los clichés”, reconoció Slash. “Nunca quise hacer nada que sonara como The Beatles o cualquier otro artista de los ’60. Cuando escribí esa música, hice la introducción con la guitarra y estuvo bien. Pero al momento de empacar para ir a Nashville, pensé que esa parte sonaría muy bien en el sitar. Así que lo llevé. Grabamos esa canción inicialmente con la guitarra en la introducción, y luego volví y conecté el sitar a través de mi Marshall y comencé a tocar la introducción de esa manera. Sonaba muy bien, pero nunca pensé en The Beatles, Ravi Shankar o algo así. Lo que pensé es que era una versión retorcida del Medio Oriente”.

Así como viene sucediendo en los discos anteriores, las canciones en este álbum fueron firmadas por Slash y Myles Kennedy. “A partir de que hemos estado trabajando juntos durante tanto tiempo, comienzas a conocer realmente a la otra persona y mucho de lo que podría hacer”, manifestó. 

“Las cosas suceden de forma natural”. En cuanto a la química entre ambos, el artista contó: “Le envié una pieza musical, y él escribió la canción ‘Starlight’. Al devolvérmela, me pareció increíble. Voló a Los Ángeles, nos conocimos en el estudio y nos llevamos muy bien, instantáneamente. Grabamos ese tema, yo tenía otro llamado ‘Backstreet Gallery’ y le pregunté si estaba interesado en cantarlo. Me dijo que sí, y también lo grabamos. Esos dos temas surgieron de forma improvisada. Y así es como comenzó todo nuestro proceso de colaboración”.

4 fue lanzado a través del sello discográfico de la fabrica de guitarras Gibson, del que Slash es imagen. “Tengo una relación con Gibson desde 1988, y generamos una gran relación de trabajo y personal. Incluso con todos los cambios que se han producido a lo largo de los años”, reveló. “Ello son los exploradores de Les Paul, los creadores de melodías de Flying V y los desarrolladores de las Firebirds. 

Son mis guitarras favoritas, así que estoy bendecido de tener esta relación con Gibson. Cuando se me ocurrió lanzar mi disco, me sorprendió la propuesta. No tenía idea de que estaban comenzando una disquera. Me detuve, y lo pensé por un segundo. Una de las razones por las que lo hice fue porque Caesar Gueikian (se refiere al argentino detrás de esta reinvención de la empresa), se hizo cargo de la compañía, la enfocó y comenzó a funcionar”.

Acerca de su capacidad de reinvención, el artista que hizo de la chistera un símbolo propio deslizó: “Mi pasión por lo que hago sigue siendo el motor de todo. Amo la guitarra, amo el rock and roll. Y me encanta todo lo que tenga que ver con eso. Me emociona todavía. Probablemente estoy más involucrado ahora que cuando comencé en la música. 

Es un viaje que nunca termina. Siempre hay cosas nuevas que hacer. Ni siquiera es cuestión de reinventarse, todavía estoy en el proceso de inventarme a mí mismo. Así que estoy siguiendo esas aspiraciones con las que comencé y que aún trato de conseguir”. En lo que respecta a su relación con el instrumento, disparó: “Es un viaje interminable. Siempre está ahí. Siempre habrá cosas nuevas por descubrir en la guitarra. Al mismo tiempo que me divierto con todo, también tengo que trabajar muy duro”.

Durante la tertulia, se supo que la gira con Myles Kennedy y The Conspirators sucederá en 2023 porque en los que resta de este año estará actuando en Latinoamérica y luego en Oceanía con GNR. Así que el músico continuará alimentando su carrera solista. Ante la adversidad que esto por momentos puede significar, Slash se sinceró y contó que quizá la clave es que no suele mirar al futuro. “Cuando me conecté por primera vez con Myles, se trataba de ese disco y esa gira. 

Y luego, durante esa gira, empezamos a escribir música para lo que terminó siendo Apocalyptic Love. Siempre fue así”, enfatizó. “Cuando llegamos a donde estamos ahora, me doy cuenta de que fueron 12 años juntos y de que este es nuestro cuarto disco. De manera que no deja de sorprenderme un poco eso y de que pasamos tanto tiempo”.

Slash también tuvo la oportunidad de mostrar un lado íntimo suyo desconocido hasta ahora. Cuando le preguntaron por lo que aprendió o descubrió en la pandemia, el músico reveló: “Lo más importante para mí fue la paciencia. Es algo que no tengo, pero en este tiempo tuve que practicarla”, sorprendió. 

“Aprendí mucho en estos últimos dos años, y es algo fantástico. Como tengo un historial de mandarme cagadas que supongo que casi todos conocen, esto fue una especie de bendición para mi existencia y mi carrera. Se presentó de repente, y al principio me volvió loco la idea de la incertidumbre. Entonces me concentré en tocar, escribir, grabar cosas y hacer algunas sesiones. Comencé este disco porque realmente quería hacerlo. Así que me mantuve ocupado para no meterme en problemas”.

Imagen de portada: Guns N’Roses iba a venir al Lollapalooza 2020, pero se interpuso la pandemia.

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Por Yumber Vera Rojas. 30 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Música/Bandas/Guns N’Roses/Slash/Buenos Aires, Argentina. 

Albert Einstein en Argentina, crónica de una visita agitada

Entre el 24 de marzo y el 24 de abril de 1925 Albert Einstein estuvo en Argentina. Tenía 46 años, permaneció en el país exactamente un mes y viajó acompañado de su esposa y prima, Elsa.

Foto: Pixabay

El físico y Premio Nobel dio doce conferencias en la Argentina, entre Buenos Aires, Rosario y La Plata, también visitó la ciudad de La Falda en Córdoba. Al arribar a Buenos Aires se alojó en la lujosa residencia que Bruno Wassermann, un comerciante judío alemán poseía en la esquina de Zabala y Villanueva, en el barrio de Belgrano.

La visita se debió a una invitación conjunta de la Universidad de Buenos Aires, que le había otorgado el título de Doctor Honoris Causa y la Sociedad Hebraica Argentina. Al arribar a Buenos Aires fue recibido por el rector de la UBA, el doctor Arce, por el secretario de esa universidad Mauricio Nirenstein y por representantes de la comunidad judía entre los que estaban Natan Gesang, de la Federación Sionista, y Samuel Levy, director de la revista Israel.

En ese entonces, ya era mundialmente reconocido por su Teoría de la Relatividad, formulada 20 años atrás, y por haber ganado el premio Nobel de Física en 1921. Su visita causó gran revuelo en Buenos Aires.

Albert Einstein marcó un antes y un después en la historia del conocimiento científico. Nacido en Ulm, Alemania, el 14 de marzo de 1879, falleció en Estados Unidos el 18 de abril de 1955.

Realizó, al menos, dos aportes imprescindibles a la ciencia contemporánea: la Teoría Especial de la Relatividad (1905), y la Teoría General de la Relatividad (1916) que cosechó en su época tantos seguidores como detractores. Con estas teorías estableció una discusión que lo acompañó hasta su muerte, a los 76 años.

El Premio Nobel de Física de 1921 tuvo una agenda cargada apenas pisó suelo porteño. La recepción principal la realizaron en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Luego Einstein tuvo otro recibimiento en la casa de la familia Wasserman, ubicada en el corazón del barrio de Belgrano.

Durante su visita a la Argentina dio doce conferencias, la mayoría dedicadas a explicar su novedosa teoría. Einstein jamás objetó las interrupciones y objeciones. Es más, pidió que ante la menor duda se lo interrumpiera. Más que conferencias, se transformaron en charlas de difusión de sus teorías en un ambiente de calidez e informalidad, como si fueran clases con sus propios discípulos. El público por cierto era muy variado. Estuvieron políticos, representantes del gobierno, decanos, intelectuales científicos y estudiantes.

El presidente de Argentina era Marcelo T. de Alvear, y el país vivía un buen momento.  Tanto es así que ese período es conocido por muchos como «La Belle Epoque» argentina.

Einstein llegó al puerto de Buenos Aires a bordo del barco Capitán Polonio, tras una escala en Río de Janeiro, donde dio una conferencia, y otra en Montevideo, donde habló ante una multitud de jóvenes en una plaza de la ciudad.

Una agenda nutrida

Con la comunidad judía compartió su entusiasmo y compromiso con la causa sionista y más específicamente con el apoyo a la recién nacida Universidad Hebrea de Jerusalén, visitó el Hospital Israelita, el Templo de la comunidad marroquí de la calle Piedras, orfanatos y escuelas.

La Federación Sionista de la Argentina, presidida en ese momento por Isaac Nissensohn, organizó un acto en el Teatro Coliseo, durante el cual el ilustre visitante se refirió a la inauguración de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

“El movimiento sionista restituye la dignidad al pueblo judío, que antes se sentía humillado y deprimido, y todos los judíos deben mostrarse agradecidos a su fundador, el doctor Herzl, y a su jefe actual, el doctor Weizman, ya que el pueblo judío no lucha por la reconstrucción de su nacionalidad con un espíritu agresivo, sino con el noble y humano anhelo de hacer resurgir su cultura peculiar, que será a su vez un importante aporte a la cultura universal. La Universidad que se ha inaugurado, constituye uno de los elementos fundamentales de esa obra cultural del sionismo, que debe ser apoyada por todos los judíos, ya que las obras de esa magnitud necesitan imprescindiblemente del esfuerzo colectivo”, declaró.

Como era de esperar, fue saturado por homenajes, banquetes, visitas, recorridos por la ciudad, entrevistas periodísticas –hasta tuvo su bautismo de vuelo en un Junker- además de las conferencias que brindó en francés a los asistentes ávidos de conocer más sobre la famosa teoría de la Relatividad.

Estuvo en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, en las universidades de Buenos Aires, La Plata y Córdoba.

Fue agasajado por las autoridades de la UBA (Universidad de Buenos Aires) en el Jockey Club y recibido por el presidente de la República, Marcelo T. de Alvear.

En el salón de actos del Colegio Nacional de Buenos Aires brindó la mayoría de las conferencias y otras las dio en las universidades de La Plata y de Córdoba, siempre ante una multitud de estudiantes.

Cuando estuvo en el Colegio Nacional de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires, una orquesta tocó al finalizar aquel acto. Sabiendo que le gustaba muchísimo tocar el violín, le ofrecieron el instrumento a Einstein, quien tocó un fragmento del Zapateado de Sarasate, una obra de bastantes dificultades técnicas. Cuando terminó el acto, el presidente de la Universidad de La Plata le ofreció a Einstein un cheque por mil pesos de ese entonces, pero al sabio le pareció una cantidad muy grande. Entonces, luego de una amable discusión, se pusieron de acuerdo con que se llevaba 500 y dejaba 500 para fomentar fines científicos, esta anécdota habla de la generosidad de Einstein.

Einstein en Llavallol

Lo que trascendió muy poco es que el genio del Siglo XX se tomó unos días de vacaciones en el país y se refugió en una cabaña ubicada en la localidad de Llavallol, en el sur del conurbano bonaerense, por entonces un caserío con calles de tierra y mucho verde, que también era propiedad de la familia Wasserman en la calle Moldes y Néstor de la Peña.

Los historiadores revelaron que el físico solía recostarse a leer y a tocar el violín en el pasto y que salía a caminar por las calles de tierra al atardecer. Siempre andaba con su traje gris y su enmarañada cabellera blanca, “algo distraído, sencillo, amable y con buen humor”.

No estuvo más de una semana descansando en este lugar, pero le alcanzó para recorrer la reserva de Santa Catalina, considerada una de las primeras colonias agrícolas que tuvo el país, formada por escoceses en 1825 y, tal vez, disfrutando de su anonimato, era posible verlo sobre el puente peatonal de madera, cercano a la estación del ferrocarril, contemplando el paisaje. Se lo recuerda como una persona afable, tranquila, siempre de buen humor. También se hizo del tiempo para visitar la catedral de Lomas de Zamora, la escuela aledaña y Adrogué.

Dijo sentirse tan relajado en Llavallol que estuvo trabajando en una idea sobre la conexión entre la gravitación y el electromagnetismo. Poco duró la paz ya que los actos y visitas continuaron, con viaje a Córdoba incluido, donde visitó el Hotel Eden, en La Falda, propiedad de los Eichhorn, quienes fueron aportantes claves a la campaña de Adolf Hitler al poder.

Sierras cordobesas

En un tren especial que el Ministerio de Instrucción Pública de la Nación puso a la disposición del huésped, llegó a la ciudad de La Falda acompañado por una destacada delegación de universitarios porteños y se alojó en el mítico Hotel Eden, de La Falda.

Mientras estuvo en La Falda, Einstein tuvo algo de tiempo para hacer turismo. Visitó con toda la comitiva las sierras y realizó una caminata por los alrededores del Dique San Roque.

Einstein periodista

Einstein colaboró con el tradicional diario argentino La Prensa, escribiendo algunos artículos. En uno de ellos, habló de temas políticos y propuso la creación de una «Paneuropa» a partir de la unión de países europeos, ochenta años antes de que se aprobara la constitución de la Unión Europea.

Pero lo que más preocupaba a Einstein era que la gente entendiera sus teorías.

En uno de los tres artículos publicados por el diario argentino escribió: «Quiero que, en la Argentina, en cuya capital reconozco un gran centro de cultura, se conozcan los fundamentos de mi teoría, tal como la entiendo y no bajo el aspecto en que me la presentan admiradores entusiastas que, en el calor de la polémica, la desfiguran muchas veces».

Finalmente, el 24 de abril se despidió luego de un acto donde fue nombrado como socio honorario de la Asociación Hebraica.

¡Sin dudas fue una visita inolvidable!

Fuente: Grupo de Facebook Personalidades judías de todos los tiempos. Compilado por Raúl Voskoboinik.

Imagen de portada: Albert Einstein

FUENTE RESPONSABLE: Aurora. Israel. 16 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina; Buenos Aires/Albert Einstein

 

Comienza Tango BA, el festival y mundial de tango oficial de la Ciudad de Buenos Aires.

Se extenderá hasta el 18 de septiembre

El inicio será en la Usina del Arte con homenajes a María Nieves y grandes milongueros, más un recital de Ariel Ardit, y en Parakultural con la primera milonga.

El martes 6 comienza Tango BA, el festival y mundial de tango oficial de la Ciudad de Buenos Aires, y se extenderá hasta el 18 de septiembre. La apertura oficial será a las 19.30 con el show “Noche de leyendas” en la Usina del Arte (Caffarena 1), que tendrá dos ejes: un homenaje a grandes milongueros, otro a María Nieves, y el regreso al evento del cantor Ariel Ardit, que llegará junto al sexteto del pianista y compositor Andrés Linetzky. En paralelo se desarrollará la primera milonga del Festival en el Parakultural (Scalabrini Ortiz 1331).

Tango BA es el principal evento mundial dedicado al género y, como tal, suele ser también el depositario de aspiraciones, frustraciones y reflexiones de la mayor parte del sector. Su edición de este año, ya en plena presencialidad post pandémica, parece pensada para dar por tierra con gran parte de esas críticas, aún si en el proceso sacrificó parte de su autonomía y su potencial.

Esta edición tiene varias innovaciones respecto a iteraciones anteriores del festival. La primera es que el 70 por ciento de su programación surge de convocatorias federales lanzadas hace tiempo por Tango BA. De estas convocatorias resultaron elegidos músicos y bandas de distintas tendencias que cubren de un modo u otro los estilos musicales que plantea la Asociación de Compositores e Intérpretes de Tango, y también bailarines y coreógrafos, que hace rato pedían pista para mostrar propuestas que se corrieran de la norma que habitualmente proponía el festival. Esto parece muy positivo a primera vista, pero en la práctica supone algunos problemas. Por ejemplo, entre los elegidos en esas convocatorias figuran nombres de extensísima trayectoria en el tango, como Marisa Vázquez, Ariel Prat y Eliana Sosa. Figuras que, por peso propio, deberían ser programadas directamente por el Festival y no entrar casi a los codazos. Una convocatoria abierta, en general, busca dar espacio a los artistas emergentes.

Hay un tema lateral en este punto y es que con la llegada de Natacha Poberaj a la dirección artística, los homenajes se orientaron únicamente a figuras de la danza y la milonga. Si el año pasado se perdió la oportunidad de hacer retrospectiva por los 20 años de la Fernández Fierro o los 25 de El Arranque, esta ocasión también se pasarán por alto aniversarios de otros grupos y discos significativos para la actual generación. En cambio, la apertura del Festival de hoy tendrá aplausos -sin duda merecidos- para milongueros de la vieja guardia y una nueva celebración de María Nieves (tuvo otra durante las finales del Mundial del año pasado).

Otro cambio respecto a ediciones anteriores es que Tango BA ya no tendrá sus propias milongas. Era una queja recurrente de los organizadores de estos espacios, que sentían que el Festival les restaba público, en lugar de apoyarlos. En lugar de eso, esta ocasión cada una de las dos asociaciones milongueras (AOM y MiSeSo) consensuaron con la organización una serie de espacios que Tango BA tomará como sede y “bendecirá” incluyéndolos en su programación diaria. Es un movimiento inteligente que acallará críticas, pero con el que también Tango BA cede la posibilidad de proponer una artística que no siempre va en el sentido del circuito tradicional. Así, el Festival renunció a potestad de marcar el paso y aportar a la novedad, pero ganó en número: la mitad de sus 30 sedes son milongas que funcionan habitualmente en la Ciudad.

En cuanto a la faceta competitiva, el Mundial, entrará en su recta final por estos días. Las preliminares se realizaron en todo el país y el extranjero a lo largo de los últimos meses y a los escenarios de la Usina llegarán para las rondas clasificatorias parejas de la Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, Rusia, Estados Unidos, Italia, Brasil, China, Filipinas, Ecuador, Costa Rica, Alemania, Bolivia, México, Japón, Venezuela, Francia, Nueva Zelanda, Armenia, Inglaterra y Corea del Sur. Las dos finales serán el sábado 17 y, como el año pasado, serán en un escenario montado frente al Obelisco. Esta actividad, además, será transmitida en vivo desde las redes del Festival.

Entre otras actividades, el festival contendrá varias perlitas, como la primera proyección de Nelly Omar, cantora nacional, dirigida por la sobrina nieta de la artista. Habrá presentaciones de libros, como Héctor Stamponi – Sus tangos en piano, o Ventanas del Presente Vol. 2, ambos en la Academia Nacional del Tango. También se realizará Spinettango, un tributo tanguero a Luis Alberto Spinetta, realizado por Santiago Muñiz y Los Altiyeros. Entre los conciertos destacan los de Eliana Sosa, Marisa Vázquez, Ariel Pratt, Karina Beorlegui, Lilí Gardés, Víctor Lavallén y su orquesta, Narcotango, el Octeto Atemporal, el musical La Falcón, y Ramiro Gallo. La programación completa y día por día estará en http://www.buenosaires.gob.ar/tangoba y todos los espectáculos requieren de reserva previa, desde las 72 horas previas al evento. Todos los espectáculos, además, se podrán ver en vivo y presencialmente, un regreso a cierta normalidad que el tango necesitaba fuertemente.

Imagen de portada: Tango BA es el principal evento mundial dedicado al género.

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Por Andrés Valenzuela. 6 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Buenos Aires; Argentina/Festival Mundial de Tango

 

A BANKSY NO LE GUSTA LA RURAL.

Muestra del genial artista callejero británico en un predio que simboliza la estafa a la sociedad.

Una muestra no autorizada en un espacio cuyos fines comerciales deberían ser ilegales. Desde Plaza Italia se puede leer el enorme cartel que dice “¿Genio o vándalo?”, haciendo alusión a Banksy, el artista británico cuyas obras se exhiben desde esta semana, sin su consentimiento, en La Rural de Buenos Aires. Probablemente los verdaderos vándalos sean justamente quienes lucren con esta exposición.

¿Quién es Banksy?

En general a la humanidad le atrae aquello que no puede tener. Hay cientos de artistas con nombres de fantasía, pero en el caso de Banksy, él hizo del misterio en torno a su identidad una parte central de su obra. Por ello, como nadie sabe cuál es su nombre original o en qué fecha y lugar exactos nació, todo el mundo se lo pregunta. 

Evidentemente es información que si estuviese a la mano no sería lo fundamental. Se conoce que comenzó a pisar fuerte en el mundo del street art durante la década del ‘90, que nació en Inglaterra, en algún lugar cercano a Bristol, y que es un hombre. Pero por fuera de esos datos típicos, hay información sensible sobre este grafitero que sí está a la mano y que pareciera ser lo más determinante a la hora de caracterizar su identidad: es un artista cuya producción es absolutamente ideológica, y aunque a esto podría esgrimirse que todo arte es político, en su caso lo es de manera explícita. Banksy, además de transitar el campo de la denuncia, lo trasciende y pasa a la acción.

Un grafitero que compró un barco para rescatar personas en el mar es una rara avis. En 2020 el británico financió la compra de un barco de la Marina francesa para llevar a cabo misiones humanitarias. Se trata de una embarcación de 30 metros de eslora, pintada de rosa, que lleva el nombre de una anarquista francesa, Louise Michel. La tripulación se reivindica como parte de un proyecto feminista y antifascista, y cuando los rescates comenzaron a efectuarse, Banksy posteó en su cuenta de Instagram: “Como la mayoría de las personas que tuvieron éxito en el mundo del arte, me compré un yate para navegar por el Mediterráneo”. Ácido, directo y consecuente.

Sus obras son seguramente la mejor forma de conocerlo. Uno de los grandes momentos que protagonizó fue al realizar una instalación él mismo, cuando entró a Disney y emplazó allí una figura disfrazada de un prisionero de Guantánamo. También ha pintado murales en Cisjordania, en el muro que separa Israel y Palestina. En este sentido, a unos 40 kilómetros de Belén, creó un hotel con 10 habitaciones, The Walled Off Hotel, para generar trabajo a nivel local y con una sala especial para que, en territorio israelí, puedan exponer sus obras artistas palestinos.

Muestra NO autorizada

En el Instagram oficial del grafitero se puede ver una captura de pantalla que muestra el siguiente chat:

—Hey, Banksy, vi esto y me acordé de vos. (Se observa la imagen de una muestra.)

—Sos gracioso. ¿Qué carajo es eso?

—Una exhibición de tu trabajo en Moscú. Cobran 20 libras para entrar. LOL.

—Me encantaría que pudiera parecerme gracioso. ¿Qué es lo opuesto a LOL?

—Creo que es LOL.

—Sabés que eso no tiene nada que ver conmigo, ¿no? Yo no le cobro a la gente para ver mi arte, salvo que se puedan subir a una Vuelta al mundo (en alusión a un parque temático que abrió al sur de Inglaterra durante cinco semanas como una parodia a Disney).

—Lo han hecho que luzca como algo legal, creo que deberías hacer algo, ¿no podés hacer un comunicado de prensa?

—Mmm… No estoy seguro de ser la persona indicada para quejarme acerca de personas que muestran imágenes sin permiso.

—No, amigo, esto es una estafa. Tenés que hacer algo.

—No sabría ni por dónde empezar.

—¿Posteando una captura de este chat?

—LOL.

 Los organizadores de la muestra que comenzó esta semana en Buenos Aires saben perfectamente que buena parte de la obra de Banksy es considerada “vandalismo”, porque justamente la esencia misma del arte callejero es ir y pintar ahí donde no te permiten hacerlo. 

En esto se amparan para exponer sus obras sin consentimiento, algo así como “Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”. Pero no todo es lo mismo. Una cosa es el arte urbano, la pintada, el esténcil. 

Y otra muy distinta es que un puñado de millonarios que tenían originales de Banksy los “presten” para que se organice una muestra de su obra, con fines de lucro y sin autorización.

La Rural y su compra “vil”

En diciembre de 2012 los diarios argentinos nacionales explotaron: Cristina quería expropiar La Rural. “La yegua”, no conforme con el lío que había armado en 2008, ahora iba por el símbolo de los símbolos, ese lugar lleno de olor a bosta a donde la gente se viste de gala para visitarlo. 

En verdad la palabra “expropiar” fue usada con malicia por las grandes empresas de comunicación, porque formalmente no se trataba de una expropiación sino del decreto presidencial 2552 que disponía la “nulidad absoluta del decreto 2699 del año 1991” que había determinado la venta de este inmueble perteneciente al Estado. 

El motivo de la nulidad radicaba en el precio vil por el cual el predio ferial de Palermo había sido vendido a la Sociedad Rural Argentina en 30 millones de dólares, cuando un peritaje oficial determinó que el valor real era de 131,8 millones. Les faltaron 100.

Al anunciar la medida, el entonces jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, señaló que 11 ex funcionarios estaban procesados por el delito de peculado. Se trataba de: Domingo Cavallo (ex ministro de Economía); Eduardo Agustín Carlos de Zavalía (ex presidente de la Sociedad Rural); Juan Alberto Ravagnani (ex secretario de la entidad); Raúl Angelini, Ricardo Schapiro y Juan Manuel Insúa (ex funcionarios del Banco Ciudad); Jorge Frost, Carlos Alberto Ratto y David Ivakhoff (ex funcionarios del banco Hipotecario); y Matías Ordóñez Jiménez Zapiola y Gastón Figueroa Alcorta (ex funcionarios públicos). La presencia de los funcionarios de los bancos Hipotecario y Ciudad radica en que lo único que estuvo mal no fue el precio sino la forma misma de fijarlo. La ley 21.626 exigía que el cálculo del valor del terreno fuera efectuado por el Tribunal de Tasaciones de la Nación, pero esto no fue así sino que los bancos mencionados señalaron el precio. Además la venta fue realizada en forma directa, evitando los mecanismos vigentes, que eran concurso o licitación pública.

La Rural apeló la medida y la Cámara Federal Civil y Comercial suspendió el decreto el 4 de enero de 2013. Esto fue confirmado por la Corte Suprema en agosto de ese año con cinco votos a favor –Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda, Enrique Petracchi, Elena Highton y Carmen Argibay– y dos en contra, a cargo de Eugenio Zaffaroni y Ricardo Lorenzetti. 

En abril de 2016 el gobierno nacional decidió seguir adelante con las medidas iniciadas en 2012. Se trata de un caso muy particular: una medida de Cristina Fernández de Kirchner, avalada por Mauricio Macri, nada menos que en contra de la entidad agropecuaria. La Sociedad Rural Argentina, fundada en 1866, ocupa el terreno de Palermo desde 1878 por un acuerdo con el Estado, y la compra en cuestión se ejecutó durante el gobierno de Menem.

Un elefante rosa frente a nuestras narices

En la actualidad la recuperación del predio de La Rural sigue pendiente y, mientras tanto, el uso comercial no ha cesado. 

En el año 2006, Banksy realizó en Los Ángeles su muestra Barely Legal”, que significa “Casi legal”, un evento gratuito en donde expuso parte de sus producciones artísticas. En el marco de dicha exhibición se podía ver un elefante real pintado como el decorado de la pared, con pintura para niños. El objetivo, bastante literal, era señalar esas cosas enormes que tenemos frente a nuestras propias narices y que no vemos, justamente como el predio de La Rural. 

Miles de personas pasan todos los días por Plaza Italia, en la Capital Federal, y a nadie se le ocurre tomar ninguna acción al respecto. Probablemente el punto que explique esta inacción sea que la sociedad en su conjunto no termina de sentir como propio el patrimonio del Estado.

Una digresión: una venezolana, entrevistada por quien escribe, se refirió hace algunos años a las políticas de Chávez de la siguiente manera: “Se creó una misión que se llamaba Tu Casa Bien Equipada, a partir de la cual te ponían en casa tu televisor, tu nevera, tu cocina. Y no es, como quiere decir alguna gente para descalificar, que nosotros seamos unos parásitos porque el gobierno nos está regalando estas cosas, no, eso es producto de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo por defender a la patria. Lo que hemos recuperado es nuestro petróleo, nos pertenece, antes iba a los Estados Unidos y a las grandes oligarquías venezolanas, ahora esos recursos se transforman en política y van para nosotros”. Tal vez si miles de argentinos sintieran que La Rural les debe 100 millones de dólares, harían algo al respecto. O al menos, no pagarían por entrar. LOL.

Los ¿límites? del capital

La SRA ha representado en la historia de este país a los sectores adinerados, a los golpes de Estado, la homofobia y el racismo. 

Banksy está en las antípodas. Por eso este artículo se pregunta cuáles son los límites del capital, si es que los tiene. Cuando una persona compra un libro, compra el objeto, no el texto. No puede un cineasta usar un pasaje completo de García Márquez en un guión propio sólo porque tiene en el living de su casa un ejemplar que contiene dicho fragmento. Que un millonario adquiera un Bansky no debería habilitar a que cobre por exponerlo.

En 2018 en una subasta de arte se vendió una de las obras más famosas de Banksy, “Niña con globo”, por 860.000 euros. En el instante en que fue vendida, la obra se auto destruyó. La lámina estaba expuesta debajo de un marco, y en el mismo había escondida una trituradora de papel, que se activó en el momento justo haciendo trizas ese original tan preciado. Las metáforas del grafitero no son muy elaboradas, más bien buscan que el sentido sea evidente. No todo se puede comprar con plata.

La web oficial del artista callejero señala: “Los miembros del público deben saber que ha habido una serie reciente de exhibiciones de Banksy, ninguna de las cuales es consensuada. Han sido organizados completamente sin el conocimiento o participación del artista. Por favor, trátenlos en consecuencia”.

Si la muestra que comenzó esta semana tuviera algo del espíritu del artista cuya obra se expone, no se realizaría en un predio que simboliza una estafa a la sociedad. Habría entradas libres y gratuitas, u obras que sirvan a la población con el dinero recaudado. Ni la una ni la otra. La entrada sale más de 3.000 pesos y las ganancias no irán ni para los vecinos ni para el Estado. 

La mugre se esconde debajo de la alfombra. Quienes pueden, pagan. Y quienes no, se quedan afuera.

La bala no salió

Al momento del cierre de esta nota, la Argentina está conmocionada. Un hombre intentó matar a Cristina Fernández de Kirchner. Es casi imposible concentrarse para corregir los párrafos anteriores cuando sucede algo tan mayúsculo. 

El presente texto mencionaba en alguna de las líneas precedentes que las grandes empresas de comunicación titularon “expropiación” en lugar de “recuperación”, y mencionaba también a una Corte Suprema que respaldó a la SRA para que siguiera detentando el poder sobre un predio que no le corresponde. 

Esos dos actores, los grandes medios y la Corte, son a juicio de quien escribe los grandes responsables del atentado de ayer. En la Argentina se ha tergiversado el sentido de la libertad de expresión. Se ha construido un relato que sugiere que ese derecho consiste en poder decir cualquier cosa. Pero no es así. Hay una diferencia abismal entre instigar la violencia con discursos de odio y comunicar los propios pensamientos. La Justicia tiene el deber de actuar en pos de la libertad y en contra de la violencia, pero no hay Justicia. 

No hay un Poder Judicial a la altura de la República. Hay una corporación. Cuando los jueces y el periodismo golpean sistemáticamente la democracia, la pueden quebrar. La solución a la crisis política actual pareciera ser una reforma judicial. Medios y jueces dignos para alcanzar esa Argentina normal que fue prometida alguna vez. Una Argentina más parecida al arte de Banksy que al vandalismo de la Rural.

Imagen de portada: “Ramo de flores” por Bansky

FUENTE RESPONSABLE: El cohete a la Luna. Por Manuela Irianni. 4 de septiembre 2022-

Sociedad y Cultura/Buenos Aires; Argentina/ La Rural/Corrupción/Estafa/Bansky/ Pensamiento crítico.

 

 

De David Bowie a Jorge Luis Borges, los laberintos en la historia.

Muestra de Fundación Proa

Con la curaduría de Cecilia Jaime y Mayra Zolezzi, el conjunto de obras exhibidas en Laberintos abarca los más diversos períodos y procedencias. 

La idea de los laberintos que a lo largo de la historia humanidad ha impregnado las más diversas creaciones, artísticas, literarias y cinematográficas es explorada en la flamante exposición de Fundación Proa, titulada Laberintos, que indaga a través de obras de arte en esta temática presente ya desde el mito de Teseo y el Minotauro, y que ha evidenciado distintas percepciones a su alrededor, ya sea como elemento sagrado o pagano, como un camino de perdición o uno de salvación.

«Todos los artistas en algún momento de su vida han trabajado el tema del laberinto», dice durante una recorrida para prensa la curadora Cecilia Jaime, quien junto a su colega Mayra Zolezzi analizaron y organizaron el conjunto de obras que abarcan los más diversos períodos y procedencias, desde los antiguos grabados del italiano Giovanni Battista Piranesi (1720-1778) -la ciudad como una prisión laberíntica- hasta los laberintos pop del argentino Edgardo Giménez.

 

En el caso de Piranesi, presente gracias a las cuatro aguafuertes prestadas por el Museo Nacional de Bellas Artes, sus obras advierten sobre las vivencias posibles en una gran ciudad: minuciosos detalles sobre personas, esculturas, pasillos y pasadizos, convierten a los edificios de ruinas romanas en espacios cerrados, calabozos, organizando un paisaje de ciudades oscuras que no conducen a ningún lugar y que encierran al individuo en su propio deambular.

 

La muestra que se despliega a lo largo de cuatro salas del edificio de La Boca propone distintas instancias para acercarse, a veces de manera lineal, y otras de modo más metafórico, a la idea de los laberintos, que han llevado al plano físico artistas como el argentino León Ferrari, el estadounidense Dan Graham, Jorge Miño a través de sus fotografías, la brasileña Regina Silveira o el esotérico Xul Solar, de quien se exhiben cuatro bellas pinturas de los años 40 y 50.

El furor por lo inmersivo -que de un tiempo a esta parte instaló la exposición de Van Gogh en La Rural- queda evidenciado en la primera sala del recorrido, una propuesta envolvente, en 360, con proyectores hacia las cuatro paredes del cubo blanco y una narración -por parte de Umberto Eco- que relata la historia de los laberintos tanto en el arte como a lo largo de la humanidad: «El laberinto representa el camino, la iniciación de la vida», se lee subtitulada en un fragmento de la proyección, para luego continuar «Si se encuentra la salida es el renacer».

Esta sala, a modo de introducción, da cuenta del origen del laberinto en el mito de Teseo y el Minotauro, posteriormente como símbolo religioso, más tarde -en el Renacimiento- en el interior del ser humano, hasta llegar a la contemporaneidad que se expande técnicamente al laberinto de la internet, considerado el más grande del mundo.

Aparece allí mencionada una referencia inevitable al autor argentino Jorge Luis Borges, quien afirmaba que el laberinto es «el símbolo más evidente de la perplejidad».

Gran parte de la obra de Borges alberga referencias a este signo, ya sea en «Manual de zoología fantástica» como en «Los dos reyes y los dos laberintos» o en el poema «Laberinto» del libro «Elogio de la sombra».

Tan es así que la intensidad de la obra de Borges hizo que sus ideas estimulen la construcción de dos laberintos físicos, reales, en la naturaleza, diseñados por el británico Randoll Coate y realizados en 2003 en Estancia Los Álamos, Mendoza, y en 2011 en la Fondazione Cini en Venecia. Las fotografías de ambos se encuentran un poco más adelante en el recorrido por la exposición.

«La ciudad como laberinto es un tema que atraviesa la historia de la humanidad, con diferentes elementos que se repiten como constantes para denotar pasajes laberínticos», añade la curadora para dar cuenta del segundo núcleo temáticos, los laberintos y las ciudades, donde se muestran por ejemplo paneles que representan las narraciones bíblicas sobre la ciudad de Jericó -la más antigua y representada a la manera de un laberinto- a través de réplicas de manuscritos de la biblia hebrea, pero también de ilustraciones de Leonardo Da Vinci, Sandro Boticcelli y otros artistas históricos. En este núcleo, la mirada contemporánea corre por cuenta de la instalación laberíntica de Dan Graham, Whirligig, ubicada en el corazón de la sala, y rodeada por las fotografías arquitectónicas de Jorge Miño o las Escaleras inexplicables de la brasileña Regina Silveira, digitalizadas sobre la pared, que con sus espacios de sombra desmaterializan la arquitectura, provocan vértigo por la ausencia de límites precisos, generando un desequilibrio en la arquitectura.

También en sus pinturas, Pablo Siquier presenta en blanco y negro un entretejido visual de fragmentos de la ciudad, con elementos ornamentales y tramas de la arquitectura, cerca de las ciudades utópicas de Xul Solar, un conjunto notable de acuarelas que presentan diseños imaginarios, arquitecturas místicas y utópicas.

«El abordaje del laberinto no es siempre literal, a veces es metafórico», aclara la curadora Mayra Zolezzi sobre los laberintos presentes en la sala: espacios reales, recintos de encrucijadas y a veces de dilemas mentales.

Desde los filmes Metrópolis (1927) hasta La isla siniestra (2010) y desde los libros Luminosa espiritualidad de Manuel Mujica Láinez hasta Los reyes de Julio Cortázar, la literatura y el cine han recurrido una y otra vez a la idea de laberinto -el tercer eje temático de la muestra- donde se aprecian también textos, videos, manuscritos y fotografías.

Se pueden ver detrás de una larga vitrina ejemplares de la extraordinaria revista surrealista «Minotaure» fundada en 1932 por Albert Skira y editada por André Breton, que da cuenta de cómo las vanguardias reinterpretaron el concepto del mito de Teseo y el Minotauro. Cada uno de los trece ejemplares está diseñado por los grandes artistas de la época como Pablo Picasso, Marcel Duchamp, Salvador Dalí o René Magritte, entre muchos otros.

La presencia de los escritores argentinos en esta sala se traduce en las voces e imágenes de Borges, Mujica Láinez y Cortázar, con diversas acepciones sobre el laberinto, escena que se completa con fotos documentales sobre los laberintos realizados en honor a Borges en Mendoza y Venecia. Aparecen, inevitables, referencias a Orson Wells e incluso a David Bowie, quien protagonizó el filme Laberinto, sobre una adolescente que debe buscar a su hermano menor atrapado en el reino místico de un rey de duendes.

La última sala de Proa, en el segundo piso, alude a los laberintos mentales, pero también al cerebro humano: allí resalta la inmensa instalación del italiano Michelangelo Pistoletto, quien convierte al espectador en parte de la obra recorriendo su laberinto hasta finalmente encontrarse -al asomarse al interior de una de las paredes de este laberinto- con el reflejo de uno mismo, cual Narciso en el agua. Las vicisitudes del camino son plasmadas en la sinuosidad del espacio transitable mientras que el gran pozo, alojado al centro, contiene un espejo que parece develar el misterio ¿Quién se encuentra en el centro? ¿Somos el héroe o el monstruo? O quizás habiten en nosotros ambos.

Allí dialoga también con la obra Estoy en un Laberinto de Horacio Zabala y con las nuevas tecnologías de la mano de Javier Bilatz, quien invita a reflexionar sobre el laberinto interior: la propuesta interactiva consta de un laberinto digital que se modifica cada vez que un espectador se le enfrenta.

Para Adriana Rosenberg, directora de Fundación Proa, la exposición es también es una respuesta a la incertidumbre actual, imaginada por los artistas, «una metáfora de lo que nos está pasando a nivel nacional, con lo que pasa en la realidad. Ante el momento de incertidumbre encontramos la idea del laberinto y es importante recordar que todos los laberintos tienen una salida. Intentamos brindar herramientas desde el arte, que siempre propone creatividad, nuevas ideas y maneras de ver cómo encontrar la salida».

*La muestra Laberintos inaugura este sábado en Fundación Proa, avenida Pedro de Mendoza 1929, en el barrio de La Boca, donde permanecerá hasta noviembre, de jueves a domingos de 12 a 19. 

Imagen de portada: Télam

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Por Mercedes Ezquiaga. 4 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura. Buenos Aires; Argentina. Muestra cultural. Fundación Proa.

 

Comenzó el montaje de la mega muestra de Banksy en la Rural.

«¿Genius or Vandal?» (¿genio o vándalo?), dedicada al escurridizo, provocador y misterioso artista británico, abrirá el 30 de agosto. Habrá óleos y esténciles sobre hormigón, pero también videos y una experiencia de realidad virtual.

Mientras que puertas adentro de La Rural ya se trabaja a toda marcha en la construcción y pintura de los paneles y paredes que albergarán las obras, se confirmó que el 30 de agosto abrirá la muestra «¿Genius or Vandal?» (¿genio o vándalo?), dedicada al escurridizo, provocador y misterioso artista británico Banksy, la primera de su tipo en la Argentina.

La exposición -que ya se vio en Moscú, San Petersburgo, Madrid, Barcelona, Milán, Lisboa, Las Vegas, Nueva York, Bruselas, Hong Kong, Osaka y Tokio- busca acercar al público al controvertido universo artístico de uno de los creadores más influyentes de los últimos años, a través de 70 obras originales, cedidas en exclusiva por colecciones privadas internacionales, con su certificado de autenticidad (COA).

A menos de dos semanas de que abra sus puertas, crece la expectativa y la muestra cuenta de antemano con todos los condimentos para deslumbrar al público: el street art suele estar en las calles y no dentro de un espacio cerrado, pero además, nada menos que Banksy que está en boca de todos cada vez que crea una nueva obra, de manera sorpresiva durante las noches, y revela al día siguiente en sus redes. No se había visto antes en la Argentina y además, obras originales.

Una instalación multimedia en 360, envolvente, especialmente creada para esta muestra dará la bienvenida al visitante, desvelando pistas sobre el misterioso artista, destacando sus piezas más importantes y enmarcando su insólita trayectoria, no exenta de polémica.

Habrá óleos y esténciles sobre hormigón pero también videos y una experiencia de realidad virtual en la exhibición que buscará acercar al público argentino al héroe anónimo creador de obras cuyo valor se disparó durante la pandemia, de exhibiciones no permitidas y de gran exposición pública, gracias a la difusión en las redes sociales, donde posee cuenta propia @banksy.

El controversial artista llega con su obra a la Argentina

El controversial artista llega con su obra a la Argentina.

Con la producción de Daniel Grinbank, la muestra -inédita en nuestro país, y en el mismo sitio donde se vio la inmersiva de Vincent van Gogh-, contará con una experiencia de realidad virtual que sumado a la instalación 360, está en sintonía con las exposiciones que están cambiando la forma de percibir y disfrutar del arte.

Escurridizo, provocador, misterioso; Banksy, el artista británico cuya identidad aún se desconoce, está considerado como uno de los principales exponentes del street art contemporáneo y sus obras, a menudo satíricas, abordan temas universales como la política, la cultura o la ética.

El aura de misterio que, por elección y por necesidad, se perpetúa cada vez que se menciona a Banksy, lo ha convertido en una figura mítica de nuestro tiempo. 

La guerra, la riqueza y la pobreza, los animales, la globalización, el consumismo, la política, el poder y el medio ambiente son algunos de los tópicos que el artista explora en sus creaciones, desde las trincheras del asfalto.

Las obras de Bansky se cotizan en millones de dlares

Las obras de Bansky se cotizan en millones de dólares.

El recorrido abarcará una selección de obras únicas ejecutadas con diferentes técnicas: óleo o acrílico sobre lienzo, spray sobre lienzo y madera, serigrafías de edición limitada, esténciles sobre metal u hormigón, esculturas, instalaciones, vídeos, fotografías y una experiencia de realidad virtual (VR).

Se verá en la Argentina, por ejemplo, la famosa «Girl with balloon» (Niña con globo), la imagen de una niña soltando un globo con forma de corazón, que el artista primero pintó en numerosas paredes, hasta que en 2004, comenzó a hacer grabados para su venta.

Al ser subastada en octubre de 2018 por 1,3 millones de dólares, cambió su nombre a «Love is in the Bin» («El amor está en la papelera») cuando intentó destruirse durante la venta. En aquel preciso momento, pasó a ser la primera obra de arte de la historia creada en directo en una subasta.

El artista cultiva un perfil de misterio

El artista cultiva un perfil de misterio.

Otra, «Love is in the air», también conocida como «El lanzador de flores», es posiblemente una de las obras más conocidas de Banksy: un manifestante que está participando en una protesta callejera con la cara oculta por un pañuelo. A primera vista, parece que está lanzando un coctel Molotov, pero si miramos con mayor detenimiento, vemos que en realidad lo que tiene en sus manos es un ramo de flores.

«Parlamento involucionado» (2009), la pintura de grandes dimensiones donde representa la Cámara de los Comunes invadida por chimpancés, fue subastada en 2019 con un precio récord de 12,1 millones de dólares en Sotheby’s, en medio del debate sobre el Brexit.

Entre las piezas que se podrán ver se incluye también a «Cristo con bolsas de comprar», una obra que se lanzó en 2004 con una edición de 82 copias y que, a pesar de que se convirtió en una imagen de culto, nunca se ha vuelto a imprimir ni reproducir.

También estará «NOLA», la abreviatura de Nueva Orleans. En 2005, el huracán Katrina llegó a la ciudad estadounidense y la arrasó. En 2008, cuando el huracán Gustav se acercaba a Nueva Orleans, Banksy pintó quince grafitis en las calles de la ciudad en medio de la evacuación, en los que se reflejaba la incapacidad de la gente para enfrentarse a los desastres naturales.

Banksy (1974, Inglaterra) inició sus pasos en el movimiento grafitero de adolescente en su ciudad natal, Bristol, con el registro de su firma en trenes y calles en 1993 y poco después sus obras de stencil, plasmadas con plantillas y aerosol, ya estaban en todo el Reino Unido.

Poco se sabe de la cotidianeidad del artista

Poco se sabe de la cotidianeidad del artista.

Imagen de portada: Gentileza de Télam. La muestra se realizará en La Rural de Palermo. Ciudad de Buenos Aires. Argentina.

FUENTE RESPONSABLE: Télam. 18 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Buenos Aires, Argentina/Bansky/Muestra/Artes plásticas.

El tenebroso palacio de Buenos Aires que pertenecía a una rica familia, fue salvado y se podrá visitar.

Este castillo de estilo neogótico está ubicado en San Fernando,. Estuvo durante décadas abandonado, lo restauraron y desde fines de este año abrirá sus puertas como espacio turístico y cultural.

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Este palacio neogótico ubicado en San Fernando, Zona Norte (Buenos Aires), tiene casi 150 años, perteneció a una familia rica y estuvo abandonado por varias décadas. Quienes pasaban lo veían como un edificio tenebroso, rodeado de misterios y bajo una penumbra que hasta causaba miedo.

Sin embargo, luego de una gran tarea de restauración está próximo abrir sus puertas a todo público para convertirse en un espacio cultural y turístico. Se trata del Palacio Otamendi Belgrano, una joya neogótica que sufrió incendios intencionales, saqueos, intrusiones y abandono por años.

EL PALACIO OTAMENDI BELGRANO SE ENCONTRABA EN AVANZADO ESTADO DE ABANDONO. FOTO: GOOGLE MAPS.

El palacio fue levantado entre 1879 y 1882 con materiales traídos de Europa por el arquitecto Joaquín Belgrano, familiar del prócer y primer  propietario. Allí durante 20 años vivió un matrimonio con siete hijos y el personal de servicio. El castillo contaba con ocho plantas y 20 habitaciones, una huerta y caballeriza propia y un extenso jardín.

FUE CONSTRUIDO A FINES DEL S XIX FOTO: GOOGLE MAPS.

Fue en 1950 que el palacio Otamendi Belgrano cayó en el olvido y con el sus valiosas piezas como pizarras francesas negras, escaleras de mármol de Carrara, pisos venecianos, mosaicos holandeses, boiseries y vitrales. En una recorrida por el lugar, La Nación conoció de boca de uno de los descendientes, Marcos Belgrano, que del edificio se robaron piezas muy valiosas del interior. 

“Nos encontramos con una selva dentro del edificio: invasión de plantas que crecían por todos lados, los techos y la carpintería carbonizada, la pinotea podrida, los cerámicos rotos, un tramo de la escalera principal había desaparecido, faltaban vitrales en la capilla, bronces, herrajes etc.”, cuenta Delfina Perino de la empresa constructora HIT a La Nación.

Varios detalles exclusivos del castillo demostraban los lujos que se había permitido la familia al construirlo. “Era una actitud típica de una familia rica de aquel entonces donde hasta instalaron un cuadro de cerámicas con una postal de Holanda”, afirmó la arquitecta al medio antes mencionado.

ASÍ LUCIRÁ EL PALACIO OTAMENDI BELGRANO CUANDO FINALICEN LAS OBRAS.

Tras su restauración después de dos años de iniciada la obra, el edificio, que es Patrimonio Cultural y Arquitectónico y cuyo propietario es la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), pero San Fernando tiene la custodia provisoria, abrirá sus puertas para convertirse en un espacio cultural con salas de teatro, muestras y talleres. Estiman concluir la totalidad de los trabajos para fines de 2022 y el teatro estará listo a mediados del 2023.

Imagen de portada: Palacio Otamendi. Gentileza de Municipio de San Fernando.

FUENTE RESPONSABLE: MDZ TRIP. 30 de junio 2022

Sociedad y Cultura/Buenos Aires; Argentina/Castillo/Palacio

Buenos Aires fue nombrada como la mejor ciudad estudiantil de América Latina.

Un ranking la ubicó en el puesto número 23 a nivel mundial, la posición más alta en la región. La siguiente, Santiago de Chile, recién aparece en el escaño 60.

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Buenos Aires fue nombrada como la mejor ciudad estudiantil de América Latina y se ubica en el puesto 23 en todo el mundo, según la última edición del «Ranking QS: Las mejores ciudades para estudiantes».

Desde la empresa QS destacaron que la capital argentina alcanzó esa ubicación por la calidad de sus universidades, una cohorte estudiantil diversa y los constantes elogios de las personas que han estudiado allí. Además, con el lugar 23 a nivel mundial, le saca 30 posiciones a su competidor continental más cercano, Santiago de Chile.

Buenos Aires: datos clave

Con 10 universidades clasificadas, Buenos Aires ocupa el puesto 14 en la métrica de la Clasificación de Universidades.

Cuenta con la población estudiantil más diversa de América Latina, con una puntuación de 76,2 en el indicador Student Mix. Este indicador evalúa la diversidad y el tamaño del conjunto estudiantil de una ciudad.

Asimismo, es el destino de estudios más deseado de América Latina. La métrica de deseabilidad de QUE SE mide la calidad de vida de una ciudad y el grado en que los futuros estudiantes desean estudiar allí. América Latin

Santiago de Chile es la segunda ciudad estudiantil mejor clasificada de América Latina, situándose en el puesto 60 a nivel mundial.

Esta clasificación está en consonancia con los resultados de sus indicadores, en los que obtiene la segunda mejor puntuación de América Latina en cuanto a ranking de universidades, deseabilidad, actividad de los empleadores y voz de los estudiantes.

En tanto, la Ciudad de México es la que goza de la mayor actividad de los empleadores en América Latina, lo que indica las mejores perspectivas de empleo del continente para sus graduados. A nivel global ocupa el puesto 22 más alto del mundo en esta métrica.

México es fuerte en el indicador de Asequibilidad. Monterrey es la ciudad estudiantil más asequible de América Latina – puesto 23 a nivel global. Además, es una de las únicas ciudades del mundo que mejoran su posición en esta métrica. Por su parte, Ciudad de México es la segunda ciudad más asequible de América Latina.

Por su parte, San Pablo es la mejor ciudad estudiantil de Brasil, situándose en el puesto 86 a nivel mundial. Ha mejorado la puntuación de sus universidades en el ranking y se sitúa entre los 50 primeros puestos en actividad empresarial y asequibilidad.

Bogotá, en Colombia, es la única otra ciudad latinoamericana que figura entre las 100 mejores del mundo. Goza de buenas puntuaciones en actividad empresarial y asequibilidad.

Ecuador y Uruguay figuran por primera vez en la clasificación, con Quito y Montevideo en los puestos 130 y 135 respectivamente.

Mundo

Alemania, Australia y Reino Unido cuentan con dos de las diez mejores ciudades estudiantiles del mundo cada una.

Edimburgo entra en el top-10 mundial, pasando de 12 a 10. De este modo, usurpa a las ciudades anteriormente empatadas, Boston y Montreal, que descienden a 11 y 14 respectivamente. La mejor ciudad estudiantil de la región árabe es Dubai, en el puesto 51 a escala global.

Imagen de portada: Facultad de Derecho. Buenos Aires; Argentina. TELAM.

FUENTE RESPONSABLE: Ámbito. Argentina. 29 de junio 2022.

América Latina/Universidades/Buenos Aires; Argentina.

Así se ve el edificio más largo de la Ciudad de Buenos Aires.

Su historia

Un arquitecto suizo lo ideó en 1910 para un grupo de ejecutivos británicos y por eso es conocido como «Conventillo de los Ingleses». Hoy forma parte de un polo gastronómico.

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La Ciudad de Buenos Aires está llena de joyas arquitectónicas que para apreciarlas vasta con levantar la vista. Incluso existen algunas obras imposibles de no admirar. Sobre la calle Azucena Villaflor, en el dique 2 de Puerto Madero Este, se erige el Alvear Tower, que con 235 metros se posiciona como la torre residencial más alta. Pero a menos de 3 kilómetros se puede encontrar una peculiaridad: el edificio más largo del territorio porteño.

Sobre la avenida Caseros entre el 410 y 490 se encuentra el edificio Schindler, conocido como «Conventillo de los ingleses» o «Edificio de los ingleses». Si bien solo cuenta con cinco pisos y menos de 30 metros de altura, esta construcción se destaca por su fachada de más de 100 metros de largo.

El edificio posee cinco módulos de cuatro pisos cada uno, no obstante, aquellos ubicados en las esquinas de Defensa y Bolívar tienen cinco pisos.

Cada uno de estos cuerpos, que tienen sus propias entradas individuales, tiene entre ocho y diez departamentos.

Se trata de un proyecto ideado en 1910 por el arquitecto suizo Christian Schindler, quien se había radicado en la Argentina en 1884. 

Fue un encargo de Alberto Anchorena, quien poseía el terreno donde se construyó. Él tenía la idea de armar un edificio de rentas destinado a los ejecutivos británicos de la empresa Ferrocarril del Sud.

Se inauguró oficialmente en 1912 y recibió su nombre, justamente, debido a la nacionalidad de sus ocupantes. Durante esa época, la avenida Caseros era una de las locaciones fetiche de la clase alta de la Ciudad.

Entre cada una de las puertas de los módulos dejaron espacio para comercios. 

Hoy la zona se convirtió en un polo gastronómico tras la construcción del boulevard en 2006. Ahí, los amantes de la comida pueden encontrar desde parrillas, heladerías o restaurantes de comida vegana. 

Anteriormente, esos mismos lugares se habían utilizado como talleres mecánicos.

«Se construyó en un momento en que Buenos Aires ofrecía una renta inmobiliaria entre las más altas del mundo. Era una de las ciudades donde era más rentable construir antes de la primera guerra mundial, entre 1900 y 1914, junto a Nueva York, Berlín, París, aunque ya se había desarrollado, y también Chicago. 

Es un edificio estándar construido en varios lotes fruto de la especulación inmobiliaria de esa época», explicó Fabio Grementieri, arquitecto, historiador y miembro de la Comisión Nacional de Monumentos, en diálogo con La Nación.

Antes de la creación del boulevard, los comercios estaban vacíos.

En su interior posee ascensores tipo jaula que dan acceso a los dos departamentos que tiene por piso. Cada uno cuenta con techos altos de casi 4 metros, comedor, living y pisos de pinotea. Son departamentos de cinco ambientes con tres dormitorios por unidad. 

Imagen de portada: Gentileza de La Nación. Buenos Aires.Argentina

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Real State/Edificio icónico/Buenos Aires/ Argentina

Las andanzas de Albert Einstein por una Buenos Aires que aún no tenía Obelisco.

El autor de la Teoría de la Relatividad pasó dos meses en la Argentina en 1925, cuatro años después de haber ganado el Premio Nobel de Física.

En el templado otoño de 1925, el físico más popular de todos los tiempos, Albert Einstein, sintió durante una prolongada visita a la Argentina el verdadero peso de la fama, que le pareció excesivo, pero se fue de aquí con la certeza de que había colaborado, y no se equivocaba, con el futuro de la investigación científica argentina.

   En los dos meses que duró aquella estadía con base en la Capital Federal, el responsable de la Teoría de la Relatividad brindó doce conferencias en instituciones educativas públicas, a las que terminó agradeciéndoles por haberle permitido el encuentro con un público en general profano, pero lleno de ganas de comprender ideas científicas complejas.

   Aquella ciudad de Buenos Aires que se auto percibía como el ombligo del granero del mundo aún no había construido el Obelisco su señal de identificación en el cruce de “la avenida más ancha del mundo” con “la calle que nunca duerme”, pero estaba orgullosa de haber inaugurado en 1913 el primer subterráneo de Latinoamérica, la actual Línea A.

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Albert Einstein en Buenos Aires – Por la ciudad

El físico arribó a la Argentina cuatro años después de haber obtenido el Premio Nobel, pero como consecuencia de una relación de amistad forjada en 1922 en el Instituto Politécnico de Zürich con el francés Jorge Duclot, que lo invitó a conocer el Sur de América cuando ya ejercía como profesor en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires.

Para la historia de la ciencia en la Argentina aquella visita resultó fundamental, porque inspiró a muchos futuros colegas, entre ellos a Bernardo A. Houssay, que años más tarde sería Premio Nobel de Medicina, e instaló a las universidades públicas del país en el centro de la difusión en Latinoamérica de una teoría que aun suscitaba controversias en el mundo.

   Los cinco argentinos que ganaron el Nobel fueron estudiantes de la UBA y entre ellos hay tres vinculados a la investigación científica, aquello en que Einstein fue el gran ejemplo: Houssay fue galardonado con el de Medicina en 1947, siendo el primer latinoamericano laureado en Ciencias, Luis Federico Leloir obtuvo en 1970 el de Química y César Milstein cosechó el suyo en Medicina en 1984.

La Teoría de la Relatividad, que discutía con la famosa pero añeja Teoría de la Gravedad, postulada dos siglos antes por Isaac Newton, sostenía desde 1905, entre otras cosas, que el movimiento es relativo al observador, mientras la velocidad de la luz siempre es constante.

El segundo de sus grandes aportes, la Teoría de la Relatividad General, publicada en 1915, afirmaba que el espacio se curvaba por la fuerza gravitatoria de la Tierra, pero que por el brillo solar eso resultaba invisible a los ojos humanos, salvo en ocasiones especialisimas.

Cuatro años más tarde esa ocasión llegó: durante un eclipse, el astrofísico inglés Arthur Stanley Eddington pudo fotografiar la luz de las estrellas en torno al sol, comprobando la curvatura de la luz, desde un laboratorio montado en la Isla Príncipe, frente a Guinea Ecuatorial, en África, en la prueba empírica de que Einstein tenía razón.

 A partir de 1919, entonces aquel hombre de mirada pícara e inteligencia suprema, nacido en Alemania en el seno de una familia judía, pero luego nacionalizado suizo, austríaco y estadounidense, se convirtió en una estrella de rock, antes de que el rock existiera, y tuvo que acostumbrarse a convivir con el interés periodístico por su día a día.

   Eso aumentó cuando en 1921 le concedieron el Premio Nobel de Física, aunque no por su Teoría de la Relatividad, que todavía era discutida en los círculos académicos pero le había dado una insólita popularidad en un mundo mucho menos conectado que el actual, que él mismo abonaba con su estilo desacartonado –su foto más famosa lo muestra sacándole la lengua a la cámara- y hasta la desprolijidad de su cabellera.

   Su triunfo como científico era también una victoria política frente a los influyentes sectores conservadores de las sociedades europeas, que habían tildado su teoría de poco seria, en rigor porque estaban molestos con las ideas socialistas a la que Einstein adhería después de haber estudiado muchos años los textos de Baruch Spinoza, David Hume, Immanuel Kant y Karl Marx, entre otros.

   El choque entre las ideas científicas y sus detractores, que tenía una larga historia a partir del modo en que la Iglesia Católica se comportó siglos antes con Galileo Galilei por haber demostrado que la Tierra giraba en derredor del Sol, no era menor en aquel momento europeo, ya que iba construyéndose un panorama general que redundaría en el acceso posterior al poder de líderes de ultra derecha, como Hitler, Mussolini y Franco, entre otros.

   El supuesto básico de la teoría de la relatividad, que siempre molestó a los fundamentalistas y a los dogmas religiosos, es que la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, es relativa al estado de movimiento del observador, lo que cambiaba muchos dogmas e incluso aportaba un punto de discusión interesante para la filosofía.

   La visita a la Argentina, a la que llegó en el barco Cap Polonio, se dio en el marco de una de sus extenuantes pero habituales giras previas a la Segunda Guerra Mundial, que en este caso incluía también muchas semanas en Uruguay y Brasil, cuyos detalles fue reportando al estilo de la época en cartas a su familia, además de las anotaciones que hacía en su diario personal.

   “En el momento en que les llegue esta pequeña nota, yo ya estaré en Montevideo o en Rio, desde donde saldré, el 12 de mayo, de regreso hacia Hamburgo», escribió por ejemplo a su esposa Elsa y a su hijastra Margot desde Buenos Aires, en una misiva fechada el 25 de marzo de 1925.

   Einstein, que era afable en público y llegó a plegarse a una fiesta de estudiantes para tocar el violín, instrumento cuya técnica dominaba como un profesional, reportaba en esas cartas que tenía la agenda demasiado llena de compromisos, por lo que se sentía un comediante obligado a representar un papel acorde con las expectativas que su genialidad despertaba,

   En los dos meses argentinos, tuvo actividades en Córdoba, Rosario y La Plata, pasó unos días de descanso en Llavallol, se reunió con el presidente Marcelo T. de Alvear y con el famoso escritor Leopoldo Lugones, con el que además cenó, tuvo encuentro con organizaciones judías e incluso sobrevoló Buenos Aires a bordo de un hidroavión Junker de una empresa alemana, cuando la aviación estaba en sus albores.

   Además de sus conferencias en el Colegio Nacional de Buenos Aires, en la Facultad de Filosofía y Letras y en el Hotel Savoy, recorrió escuelas públicas, visitó, hospitales y orfanatos, paseó por los Bosques de Palermo y el Mercado del Abasto, visitó Tigre, caminó por la peatonal Florida, publicó artículos en el diario La Prensa y se encantó con el ambiente del café Tortoni, el más antiguo de la ciudad.

   En aquellos días agotadores, las anotaciones en su diario personal, la mayoría de ellas con ideas que no prosperaron, incluyeron una “aproximación a una teoría sobre la relación entra la gravitación y la electricidad”, mientras en su país natal estaba instalándose el escenario persecutorio de las ideas que el cineasta Ingmar Bergman describió en la película El huevo de la serpiente.

   Unos años después de su visita a la Argentina, Einstein se iría de Alemania mientras el nazismo iba construyendo su llegada al poder, para dedicarse a la docencia en Princeton, Nueva Jersey, y avanzar en el intento de integrar en una misma teoría la fuerza gravitatoria y la electromagnética, antes de nacionalizarse como estadounidense en 1940.

   El científico vanguardista que ayudó a difundir la idea de que todo en el universo, y en la vida, es relativo, murió en Princeton a los 76 años, en 1955, de una hemorragia interna causada por la ruptura de un aneurisma en la aorta abdominal, luego de rechazar una cirugía de urgencia que le propuso el médico Rudolph Nissen, que ya lo había operado en 1948.

 “Quiero irme cuando quiero”, precisó aquel hombre que pidió que su cuerpo fuera incinerado sin velatorio, ante apenas 12 personas, y que sus cenizas fueran arrojadas al cercano río Delaware, intentando evitar las pompas del funeral de un famoso. “Considero de mal gusto prolongar artificialmente la vida”, había explicado antes. “He hecho mi trabajo, es hora de irme. Lo haré con elegancia”. (NA)

Imagen de portada: Gentileza de La Nueva. Bahía Blanca. Argentina

FUENTE RESPONSABLE: La Nueva. Bahía Blanca. Argentina. Abril 2022

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