Bacalar: el fascinante lago mexicano que alberga la forma de vida “más antigua del planeta”.

La belleza del lago Bacalar, según Claudio del Valle, va más allá de sus siete brillantes tonos de azul, que van desde el turquesa resplandeciente hasta el cobalto profundo.

En realidad, dice el guía de turistas, lo asombroso está a 100 metros de profundidad, en el fondo del lago donde hay piedra caliza y se alberga la forma de vida más antigua que haya en todo el planeta.

Lo más importante al visitar el largo y estrecho lago mexicano, cerca de la frontera con Belice, es no dejar rastro, dice Del Valle.

Durante años llevó a grupos de turistas a remar sobre tablas de surf (llamado paddle surf) antes del amanecer, pues es el momento en el que el sol arroja luz sobre la laguna y los brillantes tonos nacen en la noche colorida.

“Gracias al paddle surf, tuve la oportunidad de explorar la mayor parte de la laguna… era algo tan único, tan majestuoso, tan hermoso”, relata.

“La claridad del agua crea esa coloración única, de azul a verde; era una delicia para los ojos”.

Pero “el lago de los siete colores” está bajo una grave amenaza, dice Del Valle.

No solo el lago está en riesgo de cambiar permanentemente de color, sino también está amenazada una antigua población de estromatolitos, un fósil viviente que es anterior a los humanos, los dinosaurios e incluso las plantas.

Quedó impresionado por lo que encontró.

“Es un paraíso”, dijo al ver la laguna de Bacalar por primera vez. “No podías creer el amanecer y el atardecer, cada uno era tan único. Pero ahora veo lo que está sucediendo… y me rompe el corazón, está mal”.

“La claridad del agua crea esa coloración única, de azul a verde; era una delicia para los ojos”.

Pero “el lago de los siete colores” está bajo una grave amenaza, dice Del Valle.

No solo el lago está en riesgo de cambiar permanentemente de color, sino también está amenazada una antigua población de estromatolitos, un fósil viviente que es anterior a los humanos, los dinosaurios e incluso las plantas.

Hacia un desastre ecológico

Del Valle llegó a vivir a Bacalar en 2017, luego de un terremoto de magnitud 7,1 que lo dejó con estrés postraumático.

Por consejo de un amigo psicólogo, se marchó de su casa de San Cristóbal de las Casas, 700 km al suroeste de Bacalar, en busca de un ambiente más tranquilo.

El lago Bacalar

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES

El lago de Bacalar es conocido como el “lago de los siete colores” debido a sus vibrantes tonalidades.

El lago Bacalar se ha encaminado hacia un desastre ecológico en la última década, según la doctora Luisa Falcón, ecología microbiana de la Universidad Nacional Autónoma de México en Mérida.

En noviembre de 2015, la agencia federal de protección ambiental de México emitió una alerta de contaminación para el lago.

El problema llegó a un punto crítico en junio de 2020, cuando los tonos del lago Bacalar se volvieron de un marrón opaco. Todavía no se ha recuperado por completo.

Pero si no se hace nada, el daño podría ir mucho más allá de la estética del agua, advierte Falcón.

Los estromatolitos

Bacalar alberga el arrecife de microbialitas de agua dulce más grande del mundo: estructuras con forma de roca formadas por miles de microbios que filtran los minerales carbonatados.

“Las microbialitas de Bacalar tienen un rango de edad que va desde algunas décadas a más de 9.000 años”, dijo la experta.

Pero la contraparte fósil viviente de la microbialite, los estromatolitos -que se remontan a “aproximadamente 3.500 millones de años”- es lo que hace que la población de Bacalar sea la evidencia más antigua de vida en la Tierra.

Map

Los estromatolitos se asemejan a la coliflor: estructuras grandes y acolchadas de color beige que crecen hacia arriba desde el fondo de piedra caliza de la laguna. Parecen rocas, pero en realidad son seres vivos.

El sedimento se estratifica milímetro a milímetro, con la ayuda de organismos fotosintetizadores llamados cianobacterias, hasta que las estructuras se convierten en un crecimiento submarino rocoso que se puede ver en la superficie de aguas poco profundas.

Los estromatolitos en forma de coliflor solo existen en unos pocos lugares a nivel mundial, y la población de Bacalar revela una historia congelada en el tiempo, como la temperatura o la composición geoquímica del agua hace millones de años.

Eso es porque en realidad conservan las condiciones fisicoquímicas del agua en su proceso de sedimentación increíblemente lento.

Fundamentalmente, los estromatolitos también ayudan a reciclar elementos.

Los microbios que forman un estromatolito toman carbono del dióxido de carbono en el aire y lo colocan en el carbonato del fondo del lago para almacenarlo. Como los árboles pero en el agua, los estromatolitos mejoran activamente nuestro medio ambiente.

Un doble problema

El problema que enfrentan los estromatolitos es doble, dice Falcón.

El lago es alimentado por un río subterráneo de 450 km que forma parte del sistema de túneles y cuevas de agua más grande del mundo a lo largo de la península de Yucatán.

Esto es realmente bueno para los estromatolitos: se cree que la roca carbonatada de los túneles los hace crecer más de lo normal, formando una almohada en la superficie de la laguna.

El lago Bacalar

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES

El lago alberga una antigua población de estromatolitos que son la evidencia más antigua de vida en la Tierra.

Pero los entornos kársticos, donde el agua subterránea fluye a través de fracturas y los sistemas de cuevas interconectan los cuerpos de agua, también dejan a los estromatolitos más vulnerables a los cambios que ocurren río arriba.

Y la deforestación de la selva tropical que se conecta con la laguna ha aumentado “exponencialmente” en la última década, en parte debido a prácticas agrícolas insostenibles, dice Falcón.

Eso ha causado un aumento de sedimentos, pesticidas y fertilizantes que llegan al agua durante la temporada de lluvias.

Se están registrando altos niveles de nitrógeno y amonio en la laguna, especialmente cerca del pueblo. La composición del agua está cambiando y las algas y los moluscos se están multiplicando a un ritmo rápido.

Hasta ahora, ninguna investigación ha demostrado que las comunidades de microbialitas puedan recuperarse del daño ambiental a corto plazo.

El creciente turismo

La industria del turismo local ha jugado un papel en la degradación de Bacalar.

“Bacalar como destino turístico ha recibido una mayor atención, pero carece de la planificación urbana necesaria, incluido el tratamiento de aguas residuales y las instalaciones sanitarias suficientes”. Señala Falcón.

Un estudio del que la investigadora fue coautora encontró en la laguna grandes cantidades de Firmicutes, una bacteria que se encuentra en el intestino humano.

Además, De Valle dice que una industria turística creciente en el lago, que incluye botes, kayaks, motos de agua, anclas, aletas e incluso personas que pasan el tiempo al borde de la laguna, está causando la rotura de la superficie de los estromatolitos.

Cuando se perfora su superficie, mueren, al igual que los arrecifes de coral.

“Hay muchos hostales, hoteles, Airbnb… a muchos no les importan los estromatolitos ni los manglares que permiten que los recursos naturales de la laguna se regeneren”, señala Del Valle.

El lago Bacalar

FUENTE DE LA IMAGEN,-GETTY IMAGES

Debido a la falta de medidas para mantenerlo a salvo de la contaminación, los tonos del lago se están volviendo marrones.

En cierto modo, como guía turístico, él solía ser parte del problema.

Bacalar, al sur de los populares puntos turísticos como Cancún, Tulum y Playa del Carmen, atraía a cerca de 100.000 turistas por temporada en los últimos años.

Y los operadores locales han sido los promotores: “Estábamos haciendo anuncios y publicidad para hacer ese lugar más famoso y popular, sabiendo que no tiene la infraestructura, los planes, el proyecto, para proteger la laguna”, dice Del Valle.

La investigadora y bióloga local Silvana Ibarra, miembro del Consejo Ciudadano y Científico en Pro de la Restauración y Preservación del Acuífero y Sistema Lagunar de Bacalar, coincide en eso: “El crecimiento del turismo en Bacalar es de 600% en tres años, y los anfitriones no están preparados”, dice.

¿Qué hacer?

La desaceleración de la actividad turística en los últimos 12 meses les ha dado a los 42 kilómetros de largo del lago la oportunidad de recuperarse.

“Estos problemas comenzaron hace una década y se agravaron hace dos años, pero la mejora durante la pandemia hizo que volviéramos a ver animales como la nutria de río”, dijo Ibarra.

Esta ralentización de la actividad turística también ha hecho que los colores de la laguna cobren vida. Con un turismo más sustentable, el lago de Bacalar puede continuar su recuperación y restaurar su reputación como el “Lago de los Siete Colores”.

Y hay varias cosas fáciles para que los viajeros contribuyan.

Ibarra aconseja no tocar, pisar ni sentarse nunca sobre los estromatolitos de la laguna. Los visitantes deben ingresar a la laguna descalzos y nunca con protector solar o maquillaje, ya que ambos pueden blanquear los estromatolitos.

“Quédate en hoteles ecológicos y algo muy, muy importante: reduce tus desechos”, dice.

“Hay que venir sabiendo que es un santuario natural frágil que debe ser tratado con cuidado. Es importante proteger la laguna y sobre todo adaptarse al territorio, porque de lo contrario se perderá su belleza y bondad natural”.

Turistas en Bacalar

FUENTE DE LA IMAGEN-GETTY IMAGES

La desaceleración de la actividad turística durante la pandemia le ha dado al lago la oportunidad de recuperarse.

Mientras tanto, antes de que los viajes regresen a niveles pre pandémicos, Del Valle dice que depende de los operadores turísticos locales salvar la laguna cristalina, la más grande de la Península de Yucatán.

Del Valle se ha acercado a muchos de los operadores que rodean la laguna para ayudar a que sus ofertas turísticas sean más sostenibles.

“Los lugareños son dueños de todas las lanchas de la laguna y son cientos. He hablado varias veces con muchos de ellos para persuadirlos”, dice.

“Les ofrecí capacitarlos sin costo para hacer recorridos en remo, para hacer recorridos en velero, cosas que no afecten a la laguna”, continúa.

“Ojalá que llegue el momento en que haya un cambio en la sociedad, y con eso la naturaleza, que es lo más importante, comenzará a recuperarse

Imagen de portada: Gentileza BBC News Mundo

FUENTE: BBC News Mundo – Por Emma Elsworthy

México/Naturaleza/Contaminación/Medio Ambiente/Ciencia

“Origins”: poderosas fotografías muestran cómo el planeta lucha por su preservación.

Hoy en día, no saber o no ser conscientes de las problemáticas que sufre nuestro planeta, es un acto totalmente voluntario porque todo se documenta y todo queda reflejado en imágenes que valen más que mil palabras.

Además, es fácil acceder a todos esos testimonios mudos que nos invitan a recapacitar y a tomar las riendas de una situación que hemos provocado y empeorado nosotros a través de pequeños y grandes actos.

Bubblegum” de Cristina Mittermeier

En esta serie de espectaculares y poderosas imágenes que componen la exposición titulada ‘Origins’ expuesta en el Hilton Asmus Contemporary de Chicago, los protagonistas son desde los gélidos aguaceros del archipiélago noruego de Svalbard hasta los retratos íntimos de la gente de Papúa en Nueva Guinea.

‘Origins’ estará disponible hasta el 2 de octubre, tanto de forma virtual como presencial.

Estas capturas no son otra cosa que un mensaje sutil y bello de los temas sobre los que giran los esfuerzos de conservación de hoy. La serie reúne el trabajo de artistas y biólogos marinos como Cristina Mittermeier y Paul Nicklen, que combinan sus prácticas creativas con su trabajo en la organización sin ánimo de lucro Sea Legacy.

origins cristina mittermeier paul nicklen naturaleza fotografia silvestre medio ambiente 2

“Megaptera” de Paul Nicklen

origins cristina mittermeier paul nicklen naturaleza fotografia silvestre medio ambiente 3

“Ice Waterfall” de Paul Nicklen

origins cristina mittermeier paul nicklen naturaleza fotografia silvestre medio ambiente 4

“Adrift” de Cristina Mittermeier

Cofundada por Mittermeier y Nicklen en 2014, la organización se dedica a preservar los océanos utilizando sus imágenes inspiradoras para convertir la apatía en acción e impulsar poderosas victorias de conservación en todo el mundo.

Como prueba de los paisajes y de los ecosistemas que vale la pena preservar, en los impresionantes trabajos expuestos, se muestran las crisis globales o momentos tiernos de personas y culturas de todo el mundo.

Una mujer Lisu en la provincia china de Yunnan que lleva a su pato mascota encima de la cabeza o los desmoronados icebergs de la Antártida, en cada una de las capturas se lanza un mensaje sobre esta belleza por la que es necesario seguir luchando para que siempre siga viva y no solo en nuestras retinas.

origins cristina mittermeier paul nicklen naturaleza fotografia silvestre medio ambiente 5

“Lady with the Goose II” de Cristina Mittermeierorigins cristina mittermeier paul nicklen naturaleza fotografia silvestre medio ambiente 6

“Frozen Highway” de Paul Nicklen

origins cristina mittermeier paul nicklen naturaleza fotografia silvestre medio ambiente 7

“Leap Of Faith” de Cristina Mittermeier

origins cristina mittermeier paul nicklen naturaleza fotografia silvestre medio ambiente 8

“Alone Together” de Cristina Mittermeier

FUENTE: CULTURA INQUIETA

  • CULTURA
  • ARTE – FOTOGRAFÍA /PLANETA TIERRA/PRESERVACION

La visión de Asimov es más que ciencia ficción.

Los países se deberían comprometer a una colaboración tecnológica y a revisar las reglas sobre la participación fuera de la Tierra para desarrollar una energía solar basada en el espacio.

En su cuento corto “Razón”, publicado en 1941, el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov describió un universo en el que los humanos recolectaban energía solar en el espacio para sostener la vida en la Tierra.

Ochenta años después, y en la encrucijada de una emergencia climática global, la idea de capturar la energía del sol con una vastedad de paneles solares en el espacio y transmitirla de vuelta al planeta a través de microondas podría convertirse en realidad.

China, los Estados Unidos, Europa y Japón están desarrollando proyectos. Beijing, incluso, planea tener un sistema en funcionamiento para 2030, de acuerdo con lo publicado en informes de medios basados en ese país.

Este mes, el Gobierno británico dará señales de que también quiere explorar el potencial de esta tecnología. Publicará hallazgos de un nuevo estudio, que examinó cómo la energía solar del espacio podría ayudar a Gran Bretaña a alcanzar una economía de emisión neta cero para 2050.

El informe, preparado por los consultores Frazer-Nash, con asistencia de empresas europeas como Airbus y Thales Alenia Space, concluye en que la energía solar basada en el espacio no sólo es tecnológicamente posible. También, argumenta que el costo de tiempo de vida por megawatt/hora podría ser la mitad del de la energía nuclear.

Con sólo una sola estación de energía en el Reino Unido (Hinkley Point C), configurada para acumular costos por 23.000 millones de libras (más de u$s 31.800 millones), la estimación del reporte, de 16.000 millones de libras (más de u$s 22.100 millones), para desarrollar la tecnología y lanzar un satélite solar operativo de 2 gigawatts (GW) parece una ganga. Satélites subsecuentes, de 3600 millones de libras (unos u$s 5000 millones), hacen a la propuesta más atractiva.

Por otra parte, si el sector privado va a ayudar a pagar la factura, los países también tendrán que revisar el marco legal que rige actualmente el uso del espacio exterior.

El tratado sobre el espacio ultraterrestre de 1967 es lamentablemente inadecuado para las oportunidades comerciales que están surgiendo rápidamente.

Los países individuales, ahora, están empezando a llenar el vacío con sus propias normas sobre derechos y responsabilidades comerciales. Esto podría ser una receta para el caos, advierte Rachel O’Grady, socia espacial del estudio de abogados Mayer Brown.

Por supuesto, para la mayoría de los países, sería difícil emprender este esfuerzo por sí solos. Dado que la tecnología podría cambiar las reglas del juego para la crisis climática global, este proyecto ofrece un caso sólido para el desarrollo dentro de una asociación internacional.

Evidentemente, es más barato construir granjas solares en la Tierra. Pero la energía solar basada en el espacio, a diferencia de su contraparte terrestre intermitente, puede entregarse las 24 horas del día a cualquier punto del planeta. Puede proporcionar una carga base de capacidad de generación en la que las opciones ecológicas confiables son limitadas.

Hasta hace poco, resultaba demasiado caro instalar esa infraestructura en el espacio. Pero el cohete Falcon parcialmente reutilizable que desarrolló Elon Musk y los satélites más pequeños cambiaron la ecuación.

Un estudio de la NASA, de 2018, estimó que el costo típico de lanzamiento se redujo en un factor de 20 durante la década anterior.

Otras tecnologías que habilitarán este desarrollo también avanzaron. Una empresa de Nueva Zelanda ya está probando la transferencia inalámbrica de electricidad a lo largo de varios kilómetros.

Las órbitas sobre la Tierra están mucho más lejos, admite Martin Soltau, jefe de espacio en Frazer-Nash. Pero la física subyacente del proyecto se comprende bien.

El tamaño del satélite presenta el mayor desafío, que en el escenario de Frazer-Nash se extiende a un ancho sin precedentes de 1,7 kilómetros. Tal escala asegura una transmisión eficiente de energía a la Tierra.

Esto puede parecer imposible. Pero John Mankins, un ex físico de la NASA, ideó el concepto SPS-Alpha utilizando el enfoque del sistema de sistemas. Un satélite podría comprender miles de pequeñas unidades de energía solar, ensambladas en el espacio por robots, para las cuales la tecnología también está evolucionando rápidamente.

Sin duda, surgirán dudas sobre la vulnerabilidad del sistema, su mantenimiento y su contribución a la creciente crisis de los derechos espaciales. Estas y otras cuestiones requerirán un estudio más a fondo.

Tampoco existe garantía de que la energía solar basada en el espacio sea económicamente viable. Sin embargo, incluso si los costos se disparan, cualquier innovación en áreas como la transmisión de energía y la robótica podrían dar sus frutos, aun cuando los satélites solares no lo hagan.

En noviembre, el Reino Unido acogerá en Glasgow la COP 26, la cumbre climática mundial. El tema de la colaboración merece un debate. Las industrias de la energía y del espacio también deberán participar. Empresas como BP, Shell y EDF, aparentemente, han expresado interés. La energía solar basada en el espacio no tiene por qué seguir siendo ciencia ficción más de lo que alguna vez lo fueron los viajes espaciales comerciales.

Sí, existe el riesgo de que tecnologías prometedoras, como la energía solar basada en el espacio, no funcionen. Y, si no se llega a un acuerdo internacional sobre un marco legal eficaz, el espacio podría volverse hostil, no sólo para la vida humana; también, para la prosperidad de la especie. Pero, con el estímulo y la planificación adecuados, esta fuente de energía renovable puede funcionar durante nuestro ciclo de vida.

Imagen de portada: Gentileza de Apertura

FUENTE: APERTURA – Por Peggy Hollinger Energía sustentable/de la ficción a la realidad/Medio Ambiente/Ecología/Espacio ultraterrestre.

La mayoría de los jóvenes temen por el futuro debido al cambio climático.

Una nueva encuesta internacional ilustra la profundidad de la ansiedad que sienten muchos jóvenes ante el cambio climático.

Casi el 60% de los jóvenes encuestados dijeron que se sentían muy preocupados o extremadamente preocupados.

Más del 45% señaló que los sentimientos sobre el clima afectan su vida diaria.

Y tres cuartas partes de los consultados pensaban que el futuro era aterrador. Más de la mitad (56%) señaló que cree que la humanidad está condenada.

Dos tercios de los jóvenes dijeron sentirse tristes, asustados y ansiosos. Cuatro de cada diez dudan si tener hijos.

“Para los jóvenes es diferente; para nosotros, la destrucción del planeta es personal”, señaló un joven de 16 años.

La encuesta consultó a 10.000 personas de entre 16 y 25 años en 10 países: Reino Unido, Finlandia, Francia, Estados Unidos, Australia, Portugal, Brasil, India, Filipinas y Nigeria.

La investigación fue financiada por la plataforma Avaaz y dirigida por la Universidad de Bath en Inglaterra, en colaboración con otras cinco universidades, incluyendo el Centro para la Innovación en Salud Global de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford y la Universidad de Helsinki. El estudio está disponible en forma preliminar en una plataforma abierta y será publicado en la revista Lancet Planetary Health.

Dos tercios de los jóvenes dijeron sentirse tristes, asustados y ansiosos.

Si deseas profundizar sobre el informe de la ONU; sobre el cambio climático cliquea en el siguiente párrafp. Muchas gracias.

“Se sienten traicionados por los gobiernos”

El informe dice que, a nivel global, los jóvenes se ven especialmente afectados por los temores climáticos porque se están desarrollando psicológica, social y físicamente.

“Esto muestra que la ansiedad ecológica no es solo por la destrucción del medio ambiente, sino que está indisolublemente ligada a la inacción de los gobiernos ante el cambio climático. Los jóvenes se sienten abandonados y traicionados por los gobiernos”, afirmó Caroline Hickman, investigadora de la Universidad de Bath y autora principal del estudio.

Una encuesta global de jóvenes reveló temor ante el cambio climático

Participaron jóvenes de entre 16 y 25 años de 10 países (Brasil, Reino Unido, Finlandia, Francia, EE.UU., Australia, Portugal, India, Filipinas y Nigeria). De ellos…

  • 75%dijo que el futuro es aterrador
  • 65%dijo que sus gobiernos están fallando a los jóvenes al no actuar ante el cambio climático
  • 83%dijo que las personas fallaron en cuidar el planeta
  • 55%dijo que tendrán menos oportunidades que sus padres
  • 39%dijo que duda si tener hijos

Fuente: Lancet, Young People’s Voices on Climate Anxiety, Government Betrayal and Moral Injury

Tom Burke, del centro de análisis E3G, dijo a la BBC: “Es racional que los jóvenes estén ansiosos. No sólo están leyendo sobre el cambio climático en los medios, sino que lo están viendo desarrollarse frente a sus propios ojos”.

Los autores creen que el fracaso de los gobiernos sobre el cambio climático puede definirse como un “acto de crueldad” según la legislación de derechos humanos. Seis jóvenes en Portugal ya están llevando al gobierno a los tribunales para argumentar este caso.

“Los jóvenes están viendo el cambio climático desarrollarse frente a sus ojos”.

Los investigadores dijeron sentirse conmovidos por la magnitud de la angustia entre los jóvenes a nivel global.

Se preguntó a los jóvenes su opinión sobre las siguientes declaraciones, entre otras:

• Las personas no han cuidado el planeta: el 83% estuvo de acuerdo a nivel mundial

• El futuro es aterrador: 75%

• Los gobiernos están fallando a los jóvenes: 65%

• Se puede confiar en los gobiernos: 31%

Un joven señaló: “No quiero morir, pero no quiero vivir en un mundo que no se preocupa por los niños y los animales”.

Mayor ansiedad en Brasil

Entre los 10 países estudiados, las tasas de ansiedad y preocupación tienden a ser más altas entre los jóvenes de países en desarrollo, como Brasil, Nigeria y Filipinas, o los del hemisferio sur, como Australia.

Casi la mitad (48%) de los brasileños entrevistados dijeron que el cambio climático les hace dudar sobre tener hijos. Esta proporción estaba muy por encima del promedio mundial (39%) y fue el porcentaje más alto registrado en los diez países encuestados.

La ansiedad de los jóvenes “está indisolublemente ligada a la inacción de los gobiernos”, según los investigadores.

En Reino Unido, por ejemplo, el porcentaje de jóvenes que dudan en tener hijos debido al cambio climático es del 38%. En Estados Unidos es del 36% y en Australia del 42%.

La mayoría de los jóvenes entrevistados en Brasil sienten que el gobierno les está fallando (79%), mientras que la tasa es del 65% entre los jóvenes británicos y del 67% entre los australianos.

El 92% de los jóvenes brasileños consultados también cree que la humanidad falló en cuidar el planeta y piensa que el futuro es aterrador.

Solo el 18% de los jóvenes brasileños entrevistados cree que el gobierno los está protegiendo a ellos, al planeta y a las generaciones futuras, una tasa incluso más baja que el promedio mundial para este criterio, que es del 31%.

Entre los 10 países estudiados, las tasas de ansiedad y preocupación tienden a ser más altas entre los jóvenes de países en desarrollo.

Impacto grave en América del Sur

Las preocupaciones de los jóvenes brasileños no están desconectadas de la realidad.

El último informe del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) mostró que el cambio climático se está intensificando y confirmó nuevamente que esto es resultado de acciones humanas.

Si deseas profundizar más; sobre los fenomenos climáticos en América Latina, cliquea en el siguiente párrafo. Muchas gracias-

El informe muestra que Brasil se verá fuertemente afectado: América del Sur tendrá un aumento de temperatura mayor que el promedio mundial.

En Brasil y en otras partes de América del Sur y Central, “es probable que las temperaturas promedio hayan aumentado y seguirán aumentando a un ritmo mayor que el promedio mundial”, dice el informe del IPCC.

Deforestación para plantaciones de soya en Brasil. 

El país podría dejar de ser una potencia agrícola mundial debido al cambio climático, según el científico Carlos Nobre.

El sureste del continente tendrá mayores precipitaciones, lo que incluye la región sur de Brasil y parte del sureste, donde se encuentran São Paulo y Río de Janeiro.

Las consecuencias para Brasil son graves, y podrían hacer que el país deje de ser una potencia agrícola mundial, en la evaluación del científico Carlos Nobre, investigador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao Paulo y experto en la Amazonía, quien trabajó durante 35 años en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE).

Nobre señala que en los próximos años el país experimentará sequías cada vez más prolongadas, temperaturas más cálidas y climas extremos que tendrán un impacto profundo en la producción de energía y alimentos.

Imagen de la portada: Gentileza de BBC News

FUENTE: BBC News Mundo

La corteza terrestre se está moviendo por la pérdida de hielo.

La pérdida de hielo de Groenlandia, la Antártida, los casquetes polares y los glaciares de montaña, está provocando un desplazamiento de la corteza terrestre: oscila entre los 0,3 mm por año en Norteamérica y los 0,15 mm en Fenoescandinavia. En Europa llega a 0,2 mm por año.

A medida que las capas de hielo y los glaciares se derriten y el agua se redistribuye a los océanos globales, la corteza terrestre se deforma, generando un patrón complejo de movimientos tridimensionales en la superficie de la Tierra.

Esa pérdida de hielo, una de las consecuencias del calentamiento global, está provocando que la corteza del planeta se deforme ligeramente, incluso a más de 1.000 kilómetros del lugar donde se produce la pérdida de hielo, según una nueva investigación.

El derretimiento del hielo elimina la masa de los continentes de la Tierra. Liberada del peso que la recubre, la superficie terrestre, que una vez estuvo cubierta por hielo, se eleva.

Esta respuesta vertical se ha estudiado bien, pero el desplazamiento horizontal de la corteza por efecto de la pérdida de masas heladas es menos conocido.

Cambios de masa

Sophie Coulson, de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts, y sus colegas, recopilaron datos satelitales sobre la pérdida de hielo de Groenlandia, la Antártida, los glaciares de montaña y los casquetes polares, y los combinaron con un modelo de cómo la corteza terrestre responde a los cambios de masa.

Descubrieron que, entre 2003 y 2018, el derretimiento del hielo de Groenlandia y de los glaciares árticos, ha provocado que el suelo terrestre se desplazara horizontalmente en gran parte del hemisferio norte.

El desplazamiento llega hasta 0,3 milímetros por año en gran parte de Canadá y Estados Unidos. En Europa el rango es de 0,05 a 0,2 mm por año.

Es Fenoescandinavia, (península escandinava, península de Kola, Carelia y Finlandia), la pérdida de masa de hielo de los glaciares árticos ha producido movimientos horizontales generalizados con una magnitud de hasta 0,15 mm por año (promedio 2003-2013) en las latitudes altas.

Desplazamiento horizontal

En algunas áreas, incluso lejos del hielo que se derrite, el movimiento horizontal ha sido incluso mayor que el movimiento vertical, destacan los investigadores en un artículo publicado en la revista Geophysical Research Letters.

Los movimientos verticales de la corteza terrestre, también llamados epirogénicos, son muy lentos y reflejan el ascenso y descenso de las grandes masas continentales.

Un ejemplo de estos movimientos verticales es el de las grandes masas glaciares. Los hielos continentales ejercen una gran presión sobre las rocas, provocando su descenso. Cuando los hielos desaparecen, el continente tiende a ascender progresivamente.

Los movimientos horizontales, también llamados orogénicos o teratogénicos, son muy rápidos (en términos geológicos) y provocan grandes relieves plegados y fracturados. También pueden provocar terremotos, que tienen una duración de segundos.

Se conocen bien sus efectos en la formación de las montañas actuales, como los Alpes y otras más antiguas, pero el impacto horizontal de los hielos terrestres sobre la corteza ha sido hasta ahora poco estudiado.

Mucho menos hielo

La tasa de pérdida de hielo en todo el planeta ha aumentado un 57% desde el cambio de siglo, en comparación con los datos de la década de 1990, según la Unión Europea de Geociencias (EGU), y ha provocado una redistribución de masa entre continentes y océanos.

Como consecuencia, se ha producido una deformación significativa y variable de la corteza terrestre que la nueva investigación ha podido estimar mediante mediciones geodésicas del levantamiento de la corteza, tanto en las proximidades de la pérdida de masa de hielo, como en regiones más alejadas.

Los autores destacan que, con anterioridad, se ha detectado una variabilidad geográfica significativa, a escala global, en el cambio del nivel del mar como consecuencia de la pérdida de masa de hielo en el sistema terrestre.

Sin embargo, ningún estudio hasta ahora ha estimado los movimientos horizontales de la corteza que acompañan a la pérdida de masa de hielo, que es la gran aportación de la nueva investigación.

Análisis geofísicos

El nuevo estudio muestra las primeras observaciones globales del movimiento de la corteza tridimensional inducido por cambios recientes en la masa de hielo en las capas de hielo polares y los glaciares de montaña y los casquetes polares.

Estos cálculos incluyen los cambios asociados al nivel del mar al especificar la carga total de masa de superficie, destacan los investigadores.

Esta investigación ilustra el rango de señales inducidas por la pérdida de masa de hielo de principios del siglo XXI que anteriormente se habían pasado por alto y, por lo tanto, tienen el potencial de mejorar una variedad de análisis geofísicos, concluyen los autores en su artículo.

Referencia

The Global Fingerprint of Modern Ice-Mass Loss on 3-D Crustal Motion. Sophie Coulson et al. Geophysical Research Letters, Volume48, Issue16. 16 August 2021. DOI:https://doi.org/10.1029/2021GL095477

Foto superior: Capa de hielo de Groenlandia. Hannes Grobe. CC BY-SA 2.5

FUENTE: Tendencias – Cambio Climático – Ecología – Antártida – Glaciares – Groenlandia – Hielos Polares – Por Eduardo Martínez de la Fe ( Periodista Científico ). 

Eunice Foote, la feminista que comprobó el efecto invernadero y que fue olvidada por la ciencia.

En 1859, el físico y químico irlandés John Tyndall investigó ampliamente el efecto invernadero. Pero una persona ya lo había hecho antes que él, y era una mujer.

Cuando el prominente físico y químico irlandés John Tyndall publicó sus revolucionarios hallazgos sobre el efecto invernadero en 1859, no mencionó a la persona que años antes había hecho un descubrimiento similar.

Y esa persona resultó ser una mujer.

Eunice Foote habría pasado a la historia como la primera persona en comprobar la existencia del efecto invernadero.

Lo habría hecho de no ser porque después de publicar sus descubrimientos, Eunice Foote quedó en el absoluto olvido.

Durante más de 150 años, a nadie le sonaba el nombre de Eunice Foote. Ni siquiera entre los científicos.

No se conoce siquiera alguna foto o retrato de ella.

Poco se sabe de su vida, más allá de que en 1856 realizó un simple pero efectivo experimento con tubos llenos de diferentes gases a los que expuso a la luz solar.

Pero ese simple experimento fue la clave para entender la ciencia del clima y el cambio climático años más tarde.

Y lo hizo antes que cualquier otra persona en un momento de la historia en que las mujeres no participaban en la ciencia.

No se sabe a ciencia cierta si Tyndall obvió a Foote por no considerarla relevante. O si sencillamente no conocía su trabajo.

Una sufragista apasionada de la ciencia

Antes del siglo XIX, poco se sabía de la historia del clima y cómo funcionaba salvo por teorías y debates.

No se sabía, por ejemplo, que el clima en la prehistoria había sido distinto al de la edad moderna.

Tampoco de cómo evoluciona el clima a lo largo de la historia.

Fue el matemático francés Joseph Fourier quien publicó el primer texto sobre el efecto invernadero.

Fourier, quien estudiaba los flujos del calor, calculó que la Tierra debía ser más fría tomando en cuenta su tamaño y distancia del sol.

JOSEPH FOURIER SABÍA QUE HABÍA UNA RELACIÓN ENTRE LA TEMPERATURA DEL PLANETA Y LA ATMÓSFERA. FOTO: GETTY IMAGES

Después de estudiar varias publicaciones, planteó que la radiación interestelar podría ser la responsable del planeta. Y que la atmósfera actuaba como un aislante.

Científicamente se le considera la primera propuesta sobre el efecto invernadero. Aunque Fourier nunca lo llamó así.

Pero fueron los experimentos de una mujer desconocida en ese entonces lo que lo comprobó.

Y esa mujer era, por supuesto, Eunice Foote.

Se sabe que nació con el nombre de Eunice Newton el 17 de julio de 1819 en Connecticut, Estados Unidos. Y que vivió en Nueva York.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica la describe como una “científica aficionada”, lo que en su época se conocía como filósofa natural.

Las mujeres que se dedicaban a la ciencia y publicaban investigaciones en las prestigiosas revistas científicas eran una rareza.

El campo de la ciencia estaba dominado casi en su totalidad por hombres.

Por el contrario, las mujeres luchaban por la igualdad de condiciones que les otorgasen los mismos derechos que gozaban los hombres.

Su nombre aparece en la lista de firmantes de la “Declaración de Sentimientos”, un documento firmado en Nueva York durante la Convención de Seneca Falls en 1848.

Fue la primera convención sobre los derechos de la mujer, donde trataron, entre otras cosas, el sufragio femenino.

Foote firmó junto con otras 67 mujeres y 32 hombres. Su esposo, Elisha Foote, con quien se casó en 1841, también firmó.

Ocho años después de la convención, Eunice realizaría su primera investigación científica.

FIRMANTES DE LA “DECLARACIÓN DE SENTIMIENTOS”. EL NOMBRE DE EUNICE FOOTE APARECE EN EL QUINTO LUGAR  FOTO: NOAA CLIMATE.GOV

El experimento

En 1856, los hallazgos de Foote fueron presentados en la Reunión Anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.

El experimento se basaba en el efecto del calor del sol sobre distintos gases. Y uno de esos gases era el dióxido de carbono.

El CO2 es conocido por ser un gas de efecto invernadero. Sus altos niveles en la atmósfera son los responsables del calentamiento global y el cambio climático.

Para su experimento, Foote tomó dos cilindros de vidrio en los que colocó termómetros de mercurio.

Con el uso de una bomba de aire, vació uno de los tubos. Y en el otro comprimió el gas.

Asegurándose de que los cilindros tenían la misma temperatura, los expuso a la luz del sol.

Y lo que encontró fue revelador pese a su sencillez.

HALLAZGOS DE FOOTE PUBLICADOS EN LA AMERICAN JOURNAL OF SCIENCE EN 1857. FOTO: NOAA CLIMATE.GOV

El tubo que contenía CO2 se calentó mucho más en comparación con los otros, más de 50ºC.

No solo eso, sino que también tardaba mucho en enfriarse al retirarlo de la fuente de calor.

Foote ya sabía que el CO2 estaba presente en la atmósfera y que sus niveles varían dependiendo de las edades del planeta.

Por ello, concluyó que “una atmósfera de ese gas podría darle a nuestra Tierra una elevada temperatura”.

Su metodología no era innovadora. Pero nunca antes se había hecho con dióxido de carbono.

Según sus propias palabras, en algún período de su historia, “el aire estuvo mezclado (con CO2) en una proporción mayor que la actual, con lo que debería haber resultado necesariamente un incremento de la temperatura provocada por su propia acción y por el aumento del peso del aire’.

De esta forma, Foote comprobó que el CO2 y el vapor de agua modulan el calentamiento proveniente del sol. Y lo hizo tres años antes que Tyndall.

A JOHN TYNDALL SE LE HA ATRIBUIDO SER EL QUE DESCUBRIÓ EL EFECTO INVERNADERO. FOTO: GETTY IMAGES

Asunto de género

Pero no fue Foote quien presentó los hallazgos ante la asociación. Lo hizo su colega masculino, el eminente científico Joseph Henry.

Aunque no estaba prohibido, las mujeres no solían participar en estas reuniones.

Ni la investigación ni la presentación que hizo Henry fueron incluidos en las actas de la conferencia.

Ese mismo año, el estudio fue publicado en la American Journal of Science and Arts. Y un resumen del mismo en la Annual of Scientific Discovery bajo el nombre de David Ames Wells en 1857.

Sobre esta última publicación, Wells dijo:

“El profesor Henry leyó un artículo de la señora Eunice Foote, precediéndolo con algunas palabras, en el sentido de que la ciencia no era de ningún país ni de sexo. El área de la mujer abarca no solo lo bello y lo útil, sino también lo verdadero”.

Poco se supo de los hallazgos de Foote en Europa y la acogida por parte de la comunidad científica fue más bien escueta.

Solo dos revistas europeas hicieron eco a la investigación de Foote. Y lo hicieron además de forma muy resumida.

Tres años más tarde, Tyndall pasaría a la historia como el que descubrió el mecanismo de absorción de los gases de efecto invernadero.

Y eso le dio campo a varias otras investigaciones similares.

Tyndall venía de un entorno mucho más convencional que el de Foote para ejercer la ciencia.

Nació en el condado de Carlow, en Irlanda, pero estudió en la Universidad de Marburgo, Alemania.

Fue un destacado profesor en la Royal Institution de Gran Bretaña en Londres, publicó docenas de libros sobre física y contribuyó a la divulgación de la ciencia.

Para ese entonces, Europa gozaba de una ventaja intelectual y científica más amplia que EE.UU.

TYNDALL TENÍA MÁS EXPERIENCIA, MÁS RECURSOS Y MEJORES CONTACTOS FOTO: GETTY IMAGES

Y es probable que la pobre comunicación entre EE.UU. con Europa no hubiese contribuido al desarrollo profesional de Foote.

“Eunice Foote estaba en desventaja no solo por la falta de una comunidad académica en EE.UU. y la mala comunicación con Europa, sino por otros dos factores: su género y su condición de aficionada”, dijo Roland Jackson, científico e historiador de la Royal Institution.

Aunque Tyndall logró entender con mayor precisión cómo el CO2 podía calentar el planeta a través del espectro infrarrojo, que es la forma de calor irradiado desde el planeta hacia el espacio; Foote pudo comprobar desde un aspecto visible y más simple el efecto de la energía del sol sobre los gases.

Se sabe que Foote realizó otras investigaciones científicas al menos hasta la década de 1860. Murió en Massachusetts el 30 de septiembre de 1888.

El estudio del clima y el efecto invernadero continuó desarrollándose principalmente en Europa en los años siguientes con los hallazgos de Svante Arrhenius en Suecia sobre la quema de CO2 en 1896.

Pero al igual que su colega Tyndall, Arrhenius no mencionó (probablemente por desconocimiento) los resultados obtenidos por Foote. Ni él, ni muchos otros que le siguieron.

FUENTE: BBC NEWS MUNDO

Descongelando a Ötzi, el hombre de hielo.

Vive la autopsia al hombre congelado desde hace 5.300 años a través de las fotografías de Robert Clark.

1 / 22  – El hombre de hielo

El brazo del hombre del hielo se descongela sobre una lámina de papel de aluminio esterilizado.

Foto: Robert Clark

2 / 22 – Modelo de Ötzi a tamaño natural

A partir de escáneres 3D del esqueleto y otros datos anatómicos del Hombre del Hielo, Adrie y Alfons Kennis crearon un modelo a tamaño natural. Los científicos pensaban que sus ojos eran azules; ahora el ADN indica que eran marrones.- Foto: Robert Clark

3 / 22

El calzado

Llevaba calzado de cuero y paja (arriba), unido con fibras de corteza.

Robert Clark

4 / 22

Acción bacteriana

Después de trasladar el Hombre del Hielo a un laboratorio, los investigadores subieron la temperatura a 18 ºC para descongelarlo sobre una lámina de papel de aluminio esterilizado. El cuerpo fue colocado en el interior de una caja hecha a medida para dar cabida a los pies, que estaban entrecruzados, y al brazo izquierdo, extendido en una posición inusual. Los ocho decilitros de agua derretida, recogida durante la descongelación a lo largo de toda una noche, está siendo analizada para certificar si algunas bacterias adaptadas al frío contribuyeron a la descomposición de la momia.

Robert Clark

5 / 22

Autopsia en frío

Tras una autopsia en el Museo de Arqueología del Sur del Tirol en Bolzano, Italia, que duró nueve horas, el Hombre del Hielo descongelado fue sometido de nuevo a una temperatura de -6 ºC. Posteriormente será depositado sobre la gran lámina de vidrio en la que yace expuesto al público.

Robert Clark

6 / 22

Alpes de Ötztal

La flecha señala el lugar donde unos montañistas descubrieron en 1991 el cuerpo momificado, asomando del hielo de un glaciar en una hondonada rocosa a 3.200 metros de altitud. Alrededor había varios objetos calcolíticos. El lugar, en la vertiente italiana de los Alpes de Ötztal, dio pie al apodo del Hombre del Hielo: Ötzi.

Robert Clark

7 / 22

Museo de Arqueología del Sur del Tirol de Bolzano

En su rígido y gélido reposo, el Hombre del Hielo se aloja en una cámara similar a un iglú, en el Museo de Arqueología del Sur del Tirol de Bolzano, Italia. A seis grados bajo cero y 98,5 % de humedad relativa, reproduce el entorno glacial donde fue hallado y que lo preservó durante más de cinco milenios.

Foto: Robert Clark

8 / 22

A la vista de todos

Tras una autopsia en el Museo de Arqueología del Sur del Tirol en Bolzano, Italia, que duró nueve horas, el Hombre del Hielo descongelado fue sometido de nuevo a una temperatura de -6 ºC. Posteriormente será depositado sobre la gran lámina de vidrio en la que yace expuesto al público.

Foto: Robert Clark

9 / 22

Las causas de la muerte

Eduard Egarter Vigl (señalando) y sus colegas exploran con un endoscopio la punta de la flecha alojada en el hombro del Hombre del Hielo. La flecha le seccionó una arteria y le causó una hemorragia mortal.

Robert Clark

10 / 22

Complicaciones médicas

Los neurocirujanos extrajeron trozos de un coágulo, que hacen pensar en un traumatismo encefálico antes de morir.

Foto: Robert Clark

11 / 22

Un buen trabajo forense

Escrutado y diseccionado durante nueve horas seguidas, los científicos lograron reunir abundantes pistas biológicas sobre la vida y la muerte del Hombre del Hielo.

Fofo: Robert Clark

12 / 22

Tatuajes curativos

La cruz tatuada cerca de la rodilla pudo ser un remedio popular contra la artritis.

Fofo: Robert Clark

13 / 22

Un buen comensal

Al ver los restos de su última comida en el estómago (en tubos de ensayo), uno de los médicos exclamó: «¡Tenía buen apetito!».

Foto: Robert Clark

14 / 22

Momificado por segunda vez

Minutos antes de colocar el Hombre del Hielo de nuevo en su lugar de exhibición, el patólogo Eduard Egarter Vigl rocía la momia con una fina capa vaporizada de agua esterilizada, que se congela al entrar en contacto con el cuerpo y forma una brillante película que lo protege de la contaminación y reduce la deshidratación.

Foto: Robert Clark

15 / 22

Primeros auxilios

Dos trozos de hongo yesquero del abedul ensartados en tiras de cuero, tal vez utilizados para detener hemorragias y prevenir infecciones, formaban parte de su botiquín.

Todos los objetos fueron fotografiados en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, Bolzano.

Foto: Robert Clark

16 / 22

Defensa y supervivencia

La daga del Hombre del Hielo tenía una hoja de pedernal y una funda.

Todos los objetos fueron fotografiados en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, Bolzano.

Foto: Robert Clark

17 / 22

Muestras de respeto

El hacha con hoja de cobre, poco habitual entonces, sugiere un estatus social elevado.

Todos los objetos fueron fotografiados en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, Bolzano.

Foto: Robert Clark

18 / 22

Armas arrojadizas

Dos flechas servían para cazar y como defensa personal.

Todos los objetos fueron fotografiados en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, Bolzano.

Foto: Robert Clark

19 / 22

Una aciaga primavera

La hoja de arce se usó para envolver brasas; la clorofila que contiene indica que se recogió aún verde, probablemente a finales de la primavera.

Todos los objetos fueron fotografiados en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, Bolzano.

Foto: Robert Clark

20 / 22

Calzado milenario

Los zapatos, con paja en el interior para el frío, piel de ciervo en la parte superior y suela de piel de oso, son de los más antiguos que se conocen.

Todos los objetos fueron fotografiados en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, Bolzano.

Foto: Robert Clark

21 / 22

Misterios por resolver

La cuerda enrollada, posiblemente para un arco, continúa siendo un misterio.

Todos los objetos fueron fotografiados en el Museo de Arqueología del Tirol del Sur, Bolzano.

Foto: Robert Clark

22 / 22

Adaptado a un entorno hostil

El modelo de los artistas Kennis refleja la dureza de la vida del Hombre del Hielo y las probables huellas que los estragos del tiempo dejaron en su cuerpo de cuarenta y tantos años. Pese a los esfuerzos, los científicos no pudieron penetrar la carne momificada lo bastante como para llegar a la última pista que podría resolver el misterio de su muerte: la punta de flecha que lo mató.

Foto: Robert Clark

Poco después de las seis de la tarde de un lluvioso día de noviembre de 2010, dos hombres vestidos con batas verdes de quirófano abrieron la puerta de la cámara del Museo de Arqueología del Tirol del Sur, en la ciudad italiana de Bolzano, donde reside el Hombre del Hielo. Colocaron el cuerpo congelado sobre un carro de acero inoxidable para transportar camillas. Uno de ellos era un joven científico llamado Marco Spadelli. Normalmente, su trabajo consiste en mantener a la famosa momia calcolítica en las mismas con­­diciones que la preservaron durante 5.300 años tras su muerte en una montaña cercana. Aquel día, sin embargo, Samadelli había subido la temperatura del pequeño laboratorio a 18 °C.

Con él estaba Eduard Egarter Vigl, un patólogo de la ciudad conocido informalmente como el «médico de cabecera» de la momia. Mientras Egarter Vigl manipulaba el cuerpo con una familiaridad asombrosa, un grupo de médicos y científicos se apiñaba a su alrededor en el reducido espacio, disponiéndose a hacer lo impensable: descongelar al Hombre del Hielo. Al día siguiente, en una sucesión de intervenciones quirúrgicas realizadas con la urgencia que se reserva a los humanos en situación crítica, efectuarían la primera autopsia completa del cuerpo descongelado, con la esperanza de arrojar nueva luz sobre el misterio de la identidad del Hombre del Hielo y los motivos de su muerte violenta.

Egarter Vigl y Samadelli trasladaron el cuerpo a una caja hecha a medida, forrada con papel de aluminio esterilizado. En condiciones de congelación, la piel de la momia, de color caramelo, tenía un brillo solemne que recordaba las imágenes medievales pintadas al temple. Con el brazo izquierdo agónicamente extendido y los pies superpuestos como los de un crucificado, presentaba una postura que no habría desentonado en un retablo del siglo XIV. En unos instantes, sobre su cuerpo empezaron a formarse perlas de agua que parecían gotas de sudor.

No era la primera vez que el Hombre del Hielo era sometido a un intenso escrutinio científico. Cuando los austríacos rescataron la momia en 1991, los científicos de Innsbruck le practicaron una extensa incisión en la zona baja del torso como parte de su investigación inicial, además de varios cortes en la espalda, la parte superior del cráneo y las piernas. Después se determinó que la hondonada de roca gris donde fue hallado el cuerpo estaba en el lado italiano de la fron­tera con Austria, por lo que fue trasladado, junto con todos los objetos que lo rodeaban, a Bolzano. Desde entonces, en esta ciudad se han llevado a cabo numerosas exploraciones menos invasivas de los restos de la momia: radiografías, tomografías computarizadas y un análisis del ADN mitocondrial. La revelación más sorprendente llegó en 2001, cuando el radiólogo Paul Gostner observó un detalle que había pasado inadvertido en las imágenes: una punta de flecha alojada en el omóplato izquierdo, lo que sugería que le habían disparado por la espalda. El trabajo posterior de Gostner y su equipo con aparatos de escáner más potentes reveló que la flecha había perforado una arteria importante de la cavidad torácica, lo que le causó una hemorragia que debió de ser casi inmediatamente mortal. El humano cuyos restos se han conservado intactos accidentalmente más antiguo fue víctima de un asesinato perpetrado con brutal eficacia.

Los enemigos del Hombre del Hielo tuvieron un altercado con él en el valle

Otros científicos aportaron más detalles biográficos. Por el análisis de las trazas de elementos químicos en los huesos y dientes, se supo que Ötzi (apodo con el que se le conoce) creció al nordeste de Bolzano, posiblemente en el valle del río Isarco, y vivió de adulto en el valle de Venosta. El polen hallado en su cuerpo reveló que sus últimas horas transcurrieron en primavera, y que su último viaje fue a lo largo de un sendero que ascendía por el valle del Senales hacia un paso alpino situado al oeste del glaciar Similaun. El examen de una mano reveló una lesión parcialmente curada, atribuible a una herida causada en una lucha anterior. El análisis del ADN de los restos de comida hallados en los intestinos (aparentemente el estómago estaba vacío) indicó que antes de morir había comido carne roja y un tipo de trigo. Combinando todos los datos, los científicos formularon la teoría de que los enemigos del Hombre del Hielo tuvieron un altercado con él en el valle, al sur del paso, lo siguieron y lo alcanzaron en la montaña, donde el cuerpo fue descubierto más de 5.000 años después.

Era una buena historia, que coincidía con los datos disponibles, hasta que Gostner examinó con mayor detenimiento los intestinos de Ötzi. Ya jubilado, el radiólogo siguió estudiando las tomografías en su casa, como un hobby, y en 2009 llegó al convencimiento de que los científicos habían confundido el colon vacío de la momia con su estómago, que se había desplazado hacia arriba, dentro de la caja torácica, y que según él parecía estar lleno. Si Gostner estaba en lo cierto, el Hombre del Hielo había ingerido una comida copiosa, y presumiblemente con tranquilidad, minutos antes de su muerte, algo que no haría una persona perseguida por enemigos armados.

«Gostner vino a visitarnos y nos dijo que él creía que el estómago estaba lleno –explica Albert Zink, director del Instituto para las Momias y el Hombre del Hielo del EURAC, en Bolzano, quien supervisó la autopsia el pasado mes de noviembre–. Pensamos, de acuerdo; debemos abrirlo y conseguir una muestra del estómago.» Tras pensarlo mejor, Zink y sus colegas idearon un plan más ambicioso: un estudio completo, de pies a cabeza, con siete equipos independientes de cirujanos, patólogos, microbiólogos y técnicos, sin practicar nuevas incisiones a la momia. Accederán al interior del cuerpo a través de las «ventanas austríacas», como llaman a los cortes excesivamente entusiastas realizados por los pri­meros investigadores. «Lo haremos una vez –dijo Zink–, y nunca más por muchos, muchos años.»

«Esto es el cerebro», anunció el neurocirujano Andreas Schwarz, mientras maniobraba un neuroendoscopio en la cabeza del Hombre del Hielo. Como los otros científicos en la sala, Schwarz llevaba unas gafas 3D, y a medida que despla­zaba lentamente el instrumento hacia las profundidades del cráneo, en un monitor se iban formando borrosas imágenes tridimensionales. Era poco más de la una de la tarde, y la momia ya había sido sometida a seis horas de manipulación, ex­­ploración, medición y toma de muestras. Los equipos quirúrgicos habían extraído fragmentos de los músculos y pulmones. Habían practicado un orificio en la pelvis para coger tejido óseo y analizar el ADN. Habían explorado el tórax, intentando aproximarse a la punta de flecha y el tejido circundante. Incluso habían conseguido muestras de vello púbico. La piel había perdido su brillo y presentaba un aspecto mate y correoso.

Los neurocirujanos estaban explorando el interior del cerebro para comprobar si una sombra misteriosa en la parte posterior del cráneo que habían observado en un TAC anterior podría ser un hematoma interno, señal de un golpe en la cabeza. Pero el endoscopio se topaba constantemente con cristales de hielo que empañaron la lente de la cámara. Al cabo de una hora, el equipo dio por concluido el trabajo, sin tener la seguridad de haber conseguido una muestra útil.

Los intentos iniciales de explorar el estómago también fueron frustrantes. Peter Malfertheiner, de la Universidad Otto-von-Guericke de Magdeburgo, trató de llegar al estómago introduciendo un endoscopio por la garganta, pero cinco milenios de atrofia y momificación bloquearon la vía. Egarter Vigl optó por una estrategia menos delicada. A través de la «ventana austríaca» más grande, en la parte baja del torso, metió una mano enguantada en las entrañas del Hombre del Hielo y extrajo dos trozos grandes de comida sin digerir. Después, con una cuchara de cocina, retiró varias decenas de gramos más del contenido del estómago.

Al final de la jornada, el congelador del laboratorio rebosaba con 149 muestras biológicas. En cuanto la autopsia hubo concluido, Samadelli bajó la temperatura del laboratorio por debajo del punto de congelación. A la mañana siguiente, Egarter Vigl y él volvieron a depositar la mo­­mia en su tecnológico iglú y cerraron la puerta.

La autopsia les había llevado nueve horas. El análisis del material obtenido les llevaría años. Las primeras revelaciones se dieron a conocer en junio, cuando Zink y su equipo presentaron algunos de los primeros hallazgos. Gracias al ADN del fragmento del hueso pélvico, el Hombre del Hielo se ha unido al reducido grupo de seres hu­­manos, en el que figuran los eminentes biólogos James D. Watson y J. Craig Venter, cuyos genomas han sido secuenciados con exquisito detalle.

Los resultados genéticos aportan a la vez in­­formación e intriga. Por sus genes, sabemos que el Hombre del Hielo tenía el pelo castaño y los ojos marrones, y que probablemente tenía intolerancia a la lactosa, por lo que no podía digerir la leche, lo que no deja de ser irónico si tenemos en cuenta las teorías de que era un pastor. Como cabía esperar, está más emparentado con la po­­blación actual del sur de Europa que con la del norte de África u Oriente Medio, y tiene un parentesco estrecho con las poblaciones modernas, geográficamente aisladas, de Cerdeña, Sicilia y la península Ibérica. Asimismo, el ADN reveló variantes genéticas que indican un riesgo elevado de arteriosclerosis. Uno de los hallazgos más sorprendentes es la huella genética de la bacteria Borrelia burgdorferi en el ADN del Hombre del Hielo, lo que lo convierte en el caso más antiguo conocido de persona parasitada por la garrapata que transmite la enfermedad de Lyme.

Los resultados de la autopsia también han reescrito la historia de los últimos momentos del Hombre del Hielo. Los neurólogos han determinado que hubo una acumulación de sangre en la parte posterior del encéfalo, lo que hace pensar en algún tipo de traumatismo, ya sea por­que cayera de cara en el suelo al recibir el flechazo, especula Zink, o por un golpe de gracia asestado por su atacante. Los análisis del ADN de la última comida aún no han terminado, pero una cosa se sabe con certeza: fue una comida pe­­sada. Los análisis iniciales indican la presencia de una carne grasa, semejante a la panceta, correspondiente al íbice de los Alpes, un tipo de cabra salvaje. Si la última comida de Ötzi fue muy pesada, como señala Zink, eso contradice la idea de que estuviera huyendo atemorizado. Al contrario, parece que estaba descansando en un lugar resguardado del viento, digiriendo con calma su comida y sin imaginar el peligro que corría.

Y por supuesto tampoco podía imaginar la intensa atención de que sería objeto en el futuro. Puede que el Hombre del Hielo sea la persona más estudiada, expuesta y manipulada que haya vivido sobre la faz de la Tierra. «Ayer, durante la autopsia –dice Zink en tono suave, casi sorprendido–, hubo momentos en que sentí pena por él. Estaba tan… expuesto. Todos sus secretos quedaban a la vista, para la exploración –hizo una pausa y añadió–: Sólo la punta de flecha permanece en su interior, como si nos dijera: “Éste es mi último secreto”.»

FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC ESPAÑA 

-GENETICA-ARQUEOLOGIA-ANTROPOLOGIA-PALEONTOLOGÍA-GLACIA-RES – FOTOGRAFÍAS: Robert Clark

Los caracoles gigantes podrían salvar la Gran Barrera de Coral en Australia.

Una especie de caracoles gigantes antes considerada como una plaga, puede convertirse en el último recurso para salvar la Gran Barrera de Coral en Australia.

El caracol gigante africano (Achatina achatina) podría ser la clave para salvar la Gran Barrera de Coral, amenazada desde hace 27 años por el calentamiento global y especies marinas que la destruyen. Antes considerados como una plaga, esta especie de moluscos de tamaño considerable podrían ayudar a garantizar el bienestar de los corales.

En 1981, la UNESCO proclamó a este arrecife como Patrimonio de la Humanidad, por lo que las autoridades de Australia han unido esfuerzos con la comunidad científica para detener este fatal debilitamiento.

Durante años, esta especie de caracol fue considerada como una plaga en el país, porque se reprodujeron masivamente. Llegó un punto, incluso, en el que la gente los conservaba como mascotas, a pesar de ser moluscos silvestres.

¿Qué es la Gran Barrera de Coral?

La Gran Barrera de Coral en Australia es el arrecife de coral más extenso y rico del mundo. Se extiende hasta más de 344 mil kilómetros cuadrados, es el hogar de cerca de mil 500 especies de peces, así como de 411 especies de corales duros. El hecho de que esté en peligro es alarmante, ya que muchos animales marinos dependen de ellos para sobrevivir.

En los últimos 30 años, como consecuencia de la explotación de los mares y el calentamiento global, este ecosistema australiano ha perdido el 50 % de sus corales. El alza en las temperaturas provoca que los microorganismos que mantienen los colores vibrantes en los corales mueran, dejando así que la relación de ayuda mutua se pierda también.

caracol gigante

El fenómeno de blanqueamiento ha devastado a los corales australianos. Foto: Getty Images

Uno de los problemas más graves a los que se enfrenta este ecosistema marino es el fenómeno de blanqueamiento masivo, que se ha enfatizado en los últimos cinco años. Además de esto, se tiene registro de que el arrecife alcanzó temperaturas récord a principios de 2020, lo cual debilitó a las especies de corales que habitan ahí.

¿Cuál es la contribución de este molusco gigante?

Una especie de estrella de mar con espinas ha proliferado a raíz de la contaminación existente en la Gran Barrera de Coral en Australia. Conocidas como «estrellas de mar corona de espinas«, es una de las mayores amenazas al ecosistema, ya que se han convertido en una plaga.

caracoles gigantes

Estrella de mar corona de espinas aprovechándose de las propiedades de un coral. Foto: Getty Images

Se estima que el 42 % del daño a los corales ha sido consecuencia de la proliferación de esta especie nociva. Los caracoles gigantes sienten una predilección particular por estas estrellas, que utilizan como alimento algunas veces por semana sin ser afectados por el veneno que tienen en las espinas.

Sin embargo, el consumo de los caracoles es reducido. Por lo cual, las autoridades australianas están buscando maneras de hacer que los caracoles se reproduzcan más rápidamente. De esta manera, podrán construir un arsenal de caracoles que hagan frente al enemigo más letal del arrecife.

FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC – Por Andrea Fischer

Islas de calor: el fenómeno que está provocando aumentos extremos de hasta 11 grados en algunas ciudades.

Como consecuencia de la mala planeación urbanística, las ciudades densamente pobladas padecen de islas de calor a lo largo del día en ciertas zonas.

Es bien sabido que, por su extensión territorial y la urbanización desmedida, la Ciudad de México tiene microclimas. Esto quiere decir que, independientemente de que se trata de una sola urbe, cada zona tiene características climatológicas diferentes: algunas alcaldías son más húmedas y frías; mientras otras son más secas y cálidas. Esta condición, aunada con la mala planeación urbana y el calentamiento global, impulsan el fenómeno conocido como islas de calor.

Mucho concreto y muy pocas áreas verdes

isla de calor

Vista de los canales de Xochimilco. Foto: Getty Images

Las islas de calor se han registrado desde hace dos siglos en las grandes ciudades. El ejemplo más claro, según destaca la corresponsal de Ciencia UNAM, Laura García, se aprecia en la alcaldía de Xochimilco, en donde quedan todavía sistemas de canales navegables extensos, dedicados a la agricultura. Las condiciones medioambientales permiten que, en la mañana, la temperatura ambiente esté en 6ºC. Un poco más al norte de la capital, sin embargo, el día empieza en 14ºC. Más al centro, puede alcanzar los 20ºC.

Esto se debe, según la doctora Elda Luyando, investigadora del grupo de Cambio Climático y Radiación Solar del Centro de Ciencias de la Atmósfera, a las las islas de calor:

“ESTE FENÓMENO SE REFIERE A LA PRESENCIA DE AIRE MÁS CALIENTE EN CIERTAS ZONAS DE CIUDAD, A DIFERENCIA DEL QUE SE ENCUENTRA EN LAS ZONAS RURALES QUE LO RODEAN”, EXPLICA LA INVESTIGADORA.

El origen de estas diferencias en temperatura es multifactorial. Sin embargo, uno de las más importantes es cuán densamente construidas están las ciudades. En el caso de la Ciudad de México, se ha identificado en zonas que tienen mucho concreto y muy pocas áreas verdes. En contraste, las alcaldías de la capital que cuentan con cuerpos de agua y parques no padecen de temperaturas tan altas a lo largo del año.

Más calor

Los materiales de construcción utilizados en las urbes, que generalmente son oscuros, absorben más energía del Sol. Con una dispersión más lenta de la radiación solar, ciertas zonas de la ciudad son más propensas a generar las islas de calor descritas por Luyando. Este efecto es lento, por lo que mantiene el aire caliente por varias horas en este tipo de colonias. Claro ejemplo de ello es el Centro Histórico de la capital que, en favor de los proyectos de edificación, sacrificó las áreas verdes que antaño florecían ahí.

Este fenómeno, por supuesto, no es exclusivo de la capital mexicana. Por el contrario, se presenta en otras ciudades densamente pobladas, que favorecieron la construcción sobre el equilibrio ecológico natural. Además de que no se presentan de manera sostenida todo el día, los cielos despejados y los días soleados favorecen que el aire caliente se mantenga sobrevolando ciertas zonas durante más tiempo.

No obstante, no todas las ciudades del mundo sufren de islas de calor. La localización geográfica y las formaciones montañosas que acompañan a las urbes inciden en que el fenómeno se presente o no. De la misma manera, destacan los investigadores de la UNAM, la planeación urbana es fundamental para que la temperatura se mantenga, dentro de lo posible, en sus límites ‘normales’.

Así es Lytton, el pueblo que la ola de calor sofocó hasta su desaparición en Canadá

Lytton

Foto: Getty Images

9 de cada 10 casas del pueblo de Lytton, en la Columbia Británica, fueron quemadas hasta los escombros a causa de la ola de calor que azota Canadá.

El 2021 ha sido un año seco en el continente americano. Particularmente para los países del norte, que se han convertido en espacios propensos a las quemas masivas de los bosques a falta de humedad en el aire. Sin precipitaciones y con temperaturas cada vez más altas, la ola de calor más reciente ha cobrado cientos de vidas en Estados Unidos y Canadá. El caso más icónico es el pueblo de Lytton, que quedó devastado en un 90 % por los incendios, el calor y la falta de recursos para combatir la crisis.

Lytton: un pueblo reducido a escombros

La crisis climática se está manifestando en Norteamérica con tasas de mortalidad cada vez más elevadas. Lytton podría convertirse en el ícono de estas consecuencias, tras haber sido devastado por los incendios provocados por la ola de calor en Canadá. 9 de cada 10 casas fueron quemadas hasta los escombros, según los reportes de los diputados locales. Ésta podría convertirse en la temporada de temperaturas más altas en la historia del país.

Lytton, sin embargo, no es el único poblado canadiense en padecer las consecuencias de este fenómeno impulsado por la actividad industrial, pero ya es el lugar más caliente en la historia de Norteamérica. En menos de un mes, los récords de altas temperaturas se han superado a sí mismos, alcanzando cerca de los 50ºC en menos de una semana.

Foto: Getty Images

En toda la Columbia Británica, se han registrado hasta hoy 486 muertes ligadas a este evento climático en un par de semanas. Con respecto a la desgracia climática que azotó el pueblo, el alcalde local, Jan Polderman, dijo a la BBC haber tenido suerte de haber salido de ahí con vida: «No quedará mucho de Lytton», se lamentó. «Había fuego por todas partes«.

Llamaradas incontenibles

Lytton

Foto: Getty Images

De acuerdo con la jefa forense local, Lisa Lapointe, muchas de las muertes fueron ocasionadas porque las personas vivían por su cuenta en casas muy poco ventiladas. Las consecuencias más severas se han apreciado, según los registros nacionales, en las zonas costeras. Año con año, sin embargo, las llamas se hacen aún más incontenibles en las regiones boscosas del país.

Las personas que tuvieron que abandonar sus hogares narran que la totalidad de Lytton quedó atrapado en llamas en tan sólo 15 minutos. El miércoles dejaron el pueblo sin sus pertenencias, y tuvieron que reubicarse a las cercanías de Vancouver con las manos vacías. Según Polderman, la gente sólo tomó a sus mascotas, sus llaves y huyó en sus autos. Nunca más volverían a abrir las puertas de sus casas, reducidas a escombros por completo.

A diferencia de años pasados, en los que se esperaban alrededor de 100 muertes por golpe de calor, el noroeste canadiense está viendo una de las peores catástrofes medioambientales de las que se tiene registro. A poco menos de una semana de la desgracia, los sobrevivientes están tratando de reportarse en las ciudades aledañas, con estados de salud deplorables y poco de lo que quedó de sus vidas pasadas.

FUENTE: National Geographic – Por Andrea Fischer

Nuevos hallazgos arqueológicos en Siberia.

Su pelaje, colmillos y órganos están intactos: así es la cría mejor conservada de un animal prehistórico.

Los restos pertenecen a un cachorro de león cavernario de entre 1 y 2 meses de edad que murió sin ni siquiera salir de su guarida.

Cabezas de leones cavernarios pintadas en las paredes de la cueva Chauvet, en Francia, hace 36.000 años worldhistory.org

En el noreste de Siberia, en una región muy próxima al Polo Norte, el permafrost ha mantenido congelados durante 28.000 años los restos mejor conservados de un animal de la Edad de Hielo.

No se trata de ningún mamut lanudo, especie que tanto ansiaron clonar los científicos durante la última década, sino de los restos de una cría de león de las cavernas, los últimos de esta índole hallados en territorio ruso hasta la fecha. Bautizada Sparta, es una de las dos “momias congeladas bien conservadas” de esta especie que fueron desenterradas en la cuenca del río Indigirka en los años 2017 y 2018, según detalla un artículo publicado este jueves en la revista Quaternary.

Los dos cachorros de león de las cavernas, especie que se extinguió desde hace más de 10.000 años, yacían tan cerca el uno del otro y en condiciones tan similares, que los investigadores creyeron en un primer momento que pertenecían a una misma camada. Sin embargo, la datación por radiocarbono puso al descubierto que había una diferencia entre ambos que ronda los 15.500 años, de tal forma que el ejemplar más antiguo —el primero en ser encontrado— murió hace aproximadamente 44.500 años. Gracias a una tomografía, se comprobó que se trataba de un macho y lo bautizaron Boris.

La cría más moderna y mejor conservada vieron que era hembra y le pusieron el nombre de Sparta. Su pelaje está casi intacto, al igual que sus dientes, piel, tejidos blandos y órganos. De hecho, la esperanza de los científicos de poder extraer algún material genético de las crías que sea apto para reproducirlo se centran en ella.

Tomografía de la momia de Sparta con el útero marcado (1), el plano general de la momia (2) y detalle de la cabeza (3). MDPI/G.Boeskorov 

“No sabemos cuándo nacieron Sparta y Boris, pero, probablemente, en verano (u otoño), siendo lo más probable que murieran cuando tenían entre 1 y 2 meses de edad, en su guarida, bajo la nieve o la tierra”, precisan los investigadores. Esto podría explicar por qué los depredadores y carroñeros no encontraron sus cuerpos.

Los investigadores compararon el pelaje de los especímenes cavernarios con el de las crías de los modernos leones africanos y constataron que eran muy parecidos, salvo en una cosa: la capa interna de pelo era más larga y espesa hace miles de años, lo que permitía a estos animales adaptarse mejor a las condiciones del norte extremo.

En cuanto al patrón de coloración de la cabeza, fue comparado con los dibujos que representan a los leones de las cavernas adultos en la cueva Chauvet (Francia), dejados allí por la población prehistórica de Europa, y también vieron que guardaban bastantes similitudes.

Científicos rusos podrían ‘revivir’ al león cavernario extinto hace 10.000 años

Paleontólogos siberianos afirman que en los próximos años intentarán clonar al león cavernario, una especie que se extinguió hace 10.000 años. Así, los investigadores rusos realizaron un experimento sin precedentes.

Los paleontólogos rusos de Yakutia, conocida también como República de Sajá, han afirmado que “es posible clonar al león cavernario”, una subespecie extinta que vivió hace 10.000 años en el Pleistoceno medio y tardío en Eurasia, Alaska y el noroeste de Canadá, informa TASS.

Esta afirmación se basa en los resultados del reciente descubrimiento de los especialistas: este año habían encontrado dos cachorros de león cavernario en un estado impecable de conservación. Este descubrimiento, que no tiene análogos en el mundo, permitirá explicar por qué dejó de existir la especie, conocer su anatomía, la morfología y realizar diferentes pruebas con ordenador y radiocarbono.

“Puesto que el tejido blando de los cachorros se mantuvo bastante bien, creemos que se los puede clonar”, afirman los representantes de la Academia de Ciencias de Yakutia, citados por la misma fuente. Sin embargo, dicho trabajo llevará mucho tiempo, por lo que recién en dos o tres años se podrá hablar de resultados preliminares, opinan.

FUENTE: RT