Un experimento para fabricar oxígeno en la Luna nos acerca a un hito en la Tierra: el acero verde.

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La exploración espacial ha traído muchos beneficios directos a los que habitamos en la Tierra, a veces ni siquiera es necesario mandar una nave al espacio para lograrlos. Podría ser el caso de la empresa israelí Helios, cuyos científicos intentaban buscar una forma de crear oxígeno en la luna y hallaron una forma de producir acero verde: un método de producción que minimiza las emisiones industriales de CO2.

Una industria mastodóntica con enormes emisiones. La industria del acero es una de las industrias más tradicionales, con unas raíces hundidas en las revoluciones industriales del siglo XIX. El mundo produce unas 2.000 millones de toneladas de este compuesto, la mayor parte a través del sistema de acería de oxígeno básico, un método siderúrgico heredero directo del proceso Bessemer creado en 1850. Algo menos de un tercio de la producción en cambio se hace a través del horno de arco eléctrico, un método con menos emisiones de dióxido de carbono o CO2.

Las emisiones de CO2 son de hecho uno de los grandes problemas de esta industria, que puede llegar a generar el doble de emisiones que de producto (la mayor parte emisiones indirectas por la gran cantidad de energía necesaria para calentar los hornos). La producción actual viene asociada a 3.000 millones de toneladas de CO2, entre un 7 y un 11 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Las características de la industria no hacen muy atractivas la innovación y la toma de riesgos, sin embargo es necesario dada la circunstancia.

Necesidad de que las alternativas sean coste-eficientes. Pese a todo esto existen multitud de innovaciones que pretenden descarbonizar esta industria. El problema es que no todas estas medidas son coste-eficientes, por lo que aunque existan incentivos a la innovación, el desarrollo e implementación global pueden fallar. Si los nuevos procesos no son más eficientes o económicos es poco probable que se extiendan en una industria asentada y estática.

Diversidad de alternativas. El acero se produce a través de una serie de combinaciones que culminan con la unión de coque, un derivado del carbón con arrabio, el compuesto que aporta hierro a la mezcla. Los hornos de las acerías de oxígeno básico utilizan el oxígeno para extraer el exceso de carbono de la mezcla resultante, creando el famoso gas de efecto invernadero. Los hornos de arco eléctrico son una pieza imprescindible en este proceso ya que su proceso genera menos emisiones en este punto.

A partir de ahí existen varias alternativas en distinto grado de desarrollo. Una de ellas es la propuesta por el proyecto sueco Hybrid. Este método se basa en el hidrógeno y corrientes eléctricas para sustituir el coque y el oxígeno. Las emisiones resultantes son de vapor de agua. No se trata de un proceso nuevo pero sí se es la primera vez que se implementa en la práctica.

Otro proyecto, este a cargo de Boston Metal, se basa en lo que han llamado electrólisis de oxido derretido. La empresa utiliza energía eléctrica para tratar el hierro en su forma mineral. Las rocas que contienen hierro suelen contenerlo unido a oxígeno. En la producción de acero es habitual utilizar carbono para limpiar este oxígeno, lo cual genera CO2. Este sistema sustituye el carbono por corrientes eléctricas. Así, puede liberarse el oxígeno del compuesto dejando el hierro para ser mezclado, ahora sí, con el carbono necesario para producir el acero.

Primera planta cero emisiones en España: 2025. El acero libre de emisiones ya tiene fecha programada para llegar a España, se trata del año 2025 según anunció la empresa ArcelorMittal el año pasado. Lo hará combinando diversas técnicas como los hornos de arco eléctrico con los que cuenta la planta de la empresa en Sestao, un mayor uso de chatarra reciclada como materia prima y el uso de hidrógeno en el pretratado del hierro en la planta de la empresa en Gijón. Las emisiones indirectas se evitarán a través del uso de fuentes renovables de energía, con el remanente de emisiones cortado con “introducción de diversas tecnologías emergentes claves (…) como biomasa producida de forma sostenible o hidrógeno verde”

Capturar el carbono. Existe una alternativa más, la de la captura de carbono. 

Esta no es exclusiva de la industria siderúrgica pero puede ser empleada para reducir las emisiones, tanto directas como indirectas. En la actualidad las tecnologías de captura han ido ganando protagonismo aunque su implementación aún no está asegurada, entre otros motivos por su elevado coste. Sin embargo cuentan con la ventaja de que no requieren cambios específicos en el proceso industrial y pueden ser implementadas en casi cualquier sector.

Descubrimiento casual. 

Uno de esos felices accidentes tan habituales en la ciencia puede sumar un nuevo mecanismo a esta lista, y sus creadores, la empresa Helios, asegura que se trata de una alternativa superior en términos económicos a los procesos actuales.

Los científicos de la empresa trataban de hallar una forma de crear oxígeno a partir de rocas lunares, regolitos, para evitar así tener que transportar este gas desde la Tierra. El oxígeno es necesario para respirar pero también para propulsar cohetes, y resulta más práctico crearlo in situ que transportarlo en cohetes. La sorpresa del equipo de investigadores era que su proceso para aislar el oxígeno generaba grandes cantidades de hierro como residuo. Si se mira de otra manera, este mecanismo podría generar hierro como resultado primario y oxígeno como residuo.

Camino a las emisiones cero. La empresa explica que este método elimina las emisiones directas pero, lo que quizá sea más importante, reduce a la mitad el consumo energético requerido, y con ello las emisiones indirectas, que en la actualidad representan la mayor parte de las emisiones de CO2 de la industria. La gran reducción de la energía requerida es lo que hace que este método sea, según la empresa, mucho más eficiente y económico que el resto de alternativas. Combinando este procedimiento con fuentes energéticas renovables podría alcanzarse el objetivo de emisiones cero.

La fuente de energía es clave. La descarbonización de la metalurgia puede ser determinante en los años venideros pero aunque contemos ya con la tecnología existen barreras a su implementación. Se espera que la demanda por acero siga creciendo, por lo que las nuevas plantas y mas eficientes plantas no desplazarán necesariamente a las más antiguas y contaminantes.

Esto se suma a lo ya mencionado antes, que al tratarse de una industria pesada y tradicional, los cambios resultan difíciles y costosos aunque la innovación siempre es necesaria. Aunque las nuevas tecnologías reduzcan los costes de producción, los costes variables; los costes de implementación, o fijos, que implican los cambios tecnológicos pueden hacer que las empresas se inclinen por mantenerse como están. Aquí entran en juego tanto los posibles incentivos fiscales que los países puedan ofrecer como la situación del sector en el panorama internacional. Si a esto sumamos la gran incertidumbre con la que convive la economía hoy por hoy nos encontramos ante un futuro nada claro para el sector.

Imagen de portada: Kateryna Babaieva

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Pablo Martínez-Juarez. Junio 2022

Sociedad/Ecología/Naturaleza/Industria/Cambio climático/Emisiones

 

Por qué hay una «fiebre del oro» con los combustibles fósiles en el mundo (pese a los llamados contra el cambio climático).

Las promesas de combatir el cambio climático sembradas en noviembre de 2021 durante la cumbre mundial sobre el cambio climático COP26, podrían estarse marchitando con la actual guerra de Rusia en Ucrania.

Durante el encuentro, realizado en Glasgow, casi dos centenares de gobiernos suscribieron un documento que fija la agenda para la lucha contra este problema global durante la próxima década.

Allí acordaron que este 2022 actualizarían sus objetivos sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y se comprometieron a ir eliminando los subsidios que reducen artificialmente -y por tanto facilitan el consumo- de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas natural.

Pese a esas promesas, poco meses más tarde, la producción y consumo de este tipo de combustibles ha recibido un fuerte empujón gracias a la invasión rusa a Ucrania.

Un informe publicado esta semana sobre el impacto de esa guerra en la lucha contra el cambio climático asegura que en la actualidad hay una especie de «fiebre del oro» global para la construcción de infraestructura para producir, transportar o procesar combustibles fósiles, en especial, gas natural licuado (GNL).

El documento fue elaborado por Climate Action Tracker (CAT, por sus siglas en inglés), un proyecto científico independiente que hace seguimiento a los acciones de los gobiernos para enfrentar el cambio climático y las contrasta con los objetivos del acuerdo de París de «mantener el calentamiento bien por debajo de 2°C y hacer esfuerzo para limitar el calentamiento a 1,5°C».

El informe destaca, entre otras cosas, los planes para construir nuevas plantas de GNL en Alemania, Italia, Grecia y Países Bajos, mientras países como Estados Unidos, Canadá, Qatar, Egipto y Argelia prevén incrementar sus exportaciones de este combustible.

Instalaciones de gas natural licuado en Alemania.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Alemania, Italia, Grecia y Países Bajos son algunos de los países que están apostando por contar con nuevas instalaciones de GNL.

Al mismo tiempo, destaca que muchos productores de combustibles fósiles han aumentado su producción, mientras que gobiernos en más de una decena de países desarrollados están reduciendo los impuestos sobre el combustible o sobre el consumo de energía, incentivando así su consumo.

La idea de aumentar el consumo de combustibles fósiles para responder a la crisis energética actual fue cuestionada este martes por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien dijo que invertir dinero en carbón, petróleo o gas para enfrentar las consecuencias derivadas de la guerra en Ucrania es «ilusorio».

Agregó que la fórmula de consumo global de energía no funciona y que usar más carbón solamente reforzará el «flagelo de la guerra, la contaminación y la catástrofe climática».

BBC Mundo conversó con Niklas Höhne, un experto del NewClimate Institute, una ONG con sede en Berlín que forma parte del consorcio que elabora el CAT, sobre los hallazgos de este estudio y cuáles son los retos que plantea la actual situación para el combate contra el cambio climático.

Rayita

Climate Action Tracker hizo un estudio sobre la respuesta mundial a la Guerra de Ucrania desde la perspectiva de la lucha contra el cambio climático. ¿Qué hallaron?

En este momento, hay gobiernos que están tratando de hacer las cosas de manera diferente debido a la crisis energética. Tienen que hacer frente ahora a esta situación en la que no seguirán importando combustibles fósiles de Rusia.

Entonces, pueden hacer dos cosas: intentar obtener los recursos fósiles de otros lugares; o trabajar a favor de más eficiencia y energías renovables.

Desafortunadamente encontramos que en la mayoría de los países están viviendo una especie de «fiebre del oro» hacia la nueva infraestructura de combustibles fósiles, nuevas tuberías de gas natural licuado (GNL), nuevos puertos de GNL y nuevos campos de petróleo y gas.

Eso es muy contraproducente para la política climática porque una vez que se construya esta infraestructura, se utilizará durante varias décadas y nos atará a un futuro muy alto en consumo de carbono.

¿Por qué esperan que esta nueva infraestructura sea utilizada durante varias décadas?

Lo que ocurre con la nueva infraestructura es que es costoso construir un gasoducto y eso significa que una vez que lo construyes, los inversionistas quieren usarlo durante décadas.

El problema es que queremos reducir el consumo de gas a 0 a nivel mundial para mediados de siglo y si ahora construimos nueva infraestructura, esa reducción será muy difícil. Entonces, estas inversiones nos atarán a altas emisiones de gases de efecto invernadero o terminarán como activos abandonados.

Terminal de GNL en Grecia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Para poder importar el GNL, los países necesitan contar con terminales marìtimos construidos expresamente para ese fin.

Le preocupa la construcción de estas nuevas infraestructuras. Pero, ¿de qué otras maneras están trabajando los gobiernos en contra de los objetivos climáticos en la crisis actual?

El problema principal es la infraestructura, pero hay otro tema que actualmente casi todos los gobiernos que evaluamos han apoyado a sus consumidores con reducciones de impuestos a los combustibles fósiles. Esta no es una buena idea.

Puedo entender que los gobiernos quieran ayudar a sus consumidores e industrias, pero solo deberían apoyar a aquellos que realmente lo necesitan.

Más a la población pobre o a la industria que está realmente en peligro, pero en cambio lo que están haciendo es reducir los impuestos sobre los combustibles fósiles y eso significa que reducirán la presión para todos los ciudadanos y las compañías petroleras, incluso con aquellos que pueden permitírselo y que pueden abandonar los combustibles fósiles. Esa tampoco es una buena idea.

Pero en el contexto actual, cuando la inflación y los precios de la energía están tan altos, ¿cuáles son las alternativas para los gobiernos porque a mucha gente le cuesta llenar el tanque de gasolina de su auto para ir a trabajar. ¿Hay alguna solución viable que recomendaría?

Sí, si se trata de una compensación por los precios más altos de la energía, entonces uno debería compensar a los hogares más pobres y no compensar a los hogares más ricos.

Algunas personas han propuesto hacerlo sobre una base per cápita, de modo que cada persona reciba la misma cantidad. Otros dicen que es mejor hacerlo a través del sistema tributario para que la población pobre reciba una exención fiscal adicional o dinero extra en el bolsillo, lo que definitivamente sería posible y sería una mejor opción.

Pero la verdadera solución a largo plazo es ahorrar energía y contar con más energías renovables. Ahorrar energía es siempre una opción rentable.

Por ejemplo, conducir más despacio con límites de velocidad, bajar un poco la calefacción en invierno, restringir el acceso de los coches a las ciudades para que la gente utilice el transporte público. Subvencionar más el transporte público para que la gente no utilice los autos, sino el transporte masivo, hay muchas opciones para que los gobiernos ayuden a sus ciudadanos y empresas en esta crisis.

Estación de gasolina en España.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. España es uno de los países en los que el gobierno ha reducido los impuestos al combustible.

En el informe, ustedes señalan que la mayoría de los países occidentales han tratado de reducir o dejar de comprar combustibles fósiles rusos por completo y muchos han anunciado objetivos ambiciosos para la transición a fuentes de energía renovables como la eólica y la solar. ¿No es esto bueno para la lucha contra el cambio climático?

Sí, hay cosas que algunos países están haciendo bien. Varios han aumentado sus objetivos de energías renovables y algunos también han introducido subsidios para el transporte público.

Eso está bien, pero estamos tan atrasados en una política climática y tenemos que reducir las emisiones tan drásticamente que no tenemos tiempo para cometer errores.

La Agencia Internacional de Energía dice que, a partir de ahora, no deberíamos invertir en ninguna nueva infraestructura de combustibles fósiles.

Y si ahora vemos una «fiebre del oro» hacia la inversión en infraestructura energética de combustibles fósiles, eso sí sería un problema grave porque no podemos darnos el lujo de cometer este error.

En este momento, deberíamos usar el mismo dinero, esfuerzo y tiempo para impulsar la eficiencia energética, las energías renovables y no para expandir la infraestructura de combustibles fósiles.

Pero a corto plazo, ¿es realmente posible aprovechar las fuentes renovables para solucionar la crisis actual?

Bueno, la expansión de las energías renovables no es rápida, pero la construcción de un nuevo gasoducto o la construcción de una nueva terminal de GNL tampoco lo es. Entonces tienen el mismo problema.

Lo realmente rápido es reducir el consumo de energía conduciendo más despacio o bajando la calefacción. Eso sería muy rápido, pero desafortunadamente muchos gobiernos no están usando esa opción.

Un técnico repara unos páneles solares en Alemania.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En medio de la crisis energética, algunos países han renovado su apuesta por las fuentes renovables.

El informe del CAT no menciona a China, el mayor consumidor de energía del mundo. ¿Cuál es su opinión sobre la respuesta de Pekín a esta crisis?

Creo que China está un poco menos afectada por la crisis. Ellos tienen algún comercio de energía con Rusia, pero no son tan dependientes como Europa.

También China está pensando en aumentar sus objetivos de energía renovable. Eso sería bueno. Pero al mismo tiempo, China está pensando en comprar petróleo y gas ahora más baratos de Rusia. En las condiciones de mercado podría hacerlo, pero por otras razones eso no sería una buena señal.

China es muy importante desde el punto de vista climático. Es responsable de 1/4 de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y lo que suceda allí es muy importante para las emisiones globales y el clima global. Además, uno esperaría que la crisis derivara en un mayor impulso hacia la eficiencia y las energías renovables.

¿Qué hay de América Latina? No hay ninguna mención a los países latinoamericanos en su informe…

No. Actualmente las exportaciones de GNL y gas están más concentradas en América del Norte, África y Asia.

Ahora hay otra cosa positiva que hemos visto: algunos gobiernos ahora están haciendo acuerdos para suministrar o comprar hidrógeno verde. Eso creo que es una nueva oportunidad. Pensamos que eso sucedería en cinco años más o menos, pero ya está sucediendo ahora. Así que hay una aceleración que es buena.

América Latina tiene mucho potencial para la energía renovable. Podría pensar en exportar hidrógeno verde hecho a partir de energía renovable y venderlo a Europa u otros lugares, y creo que sería una buena oportunidad de negocio.

Edificio bombardeado en la ciudad ucraniana de Jàrkiv.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Además de la destrucción que ha causado en Ucrania, la invasión rusa ha generado fuertes perturbaciones en el mercado energético mundial.

¿Tiene alguna otra recomendación u otras soluciones alternativas a esta crisis?

Hay un elemento más. Muchas empresas de combustibles fósiles están obteniendo beneficios récord porque los precios de la energía son muy altos y sus precios de producción son los mismos.

Así que ahora definitivamente obtienen ganancias mucho mayores y algunos gobiernos han comenzado a gravar estas ganancias adicionales y reinvertirlas en energías renovables, pero solo unos pocos gobiernos han hecho eso y esa sería otra cosa que los gobiernos podrían hacer ahora.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. El gas natural licuado puede ser exportado en barcos y es una de las alternativas a las que recurren los países de la UE para sustituir el gas de Rusia.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Ángel Bermúdez. Junio 2022.

Economía/COP26/Unión Europea/Cambio climático/Medio ambiente/ Industria petrolera/Rusia/Energía/Ucrania/Energías renovables

Algunas plataformas de hielo antárticas han crecido a pesar del calentamiento global.

CRISIS CLIMÁTICA

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Los científicos afirman que el hielo marino podría haber ayudado a proteger las plataformas de hielo de estas pérdidas (por más que nos encontremos en emergencia climática).

Desde finales del siglo XX, los altos niveles de calentamiento en todo el planeta y, concretamente, al este de la Península Antártica, provocaron el colapso de las plataformas de hielo Larsen A y B en 1995 y 2002, respectivamente. Estas barreras de hielo conforman una extensa plataforma de hielo localizadas a lo largo de la costa oriental de la península Antártica, en la parte noroeste del mar de Weddell y su colapso impulsó la aceleración del hielo hacia el océano y, en última instancia, aceleraron la contribución de la península antártica al aumento del nivel del mar. Entre 2002 y 2020, el continente helado en el polo sur ha arrojado aproximadamente 150 gigatoneladas de hielo por año, lo que ha provocado que el nivel global del mar aumente 0,4 milímetros por año, según datos de la NASA. 

«Es muy posible que estemos viendo una transición de regreso a patrones atmosféricos similares a los de la década de 1990»

Escenario conocido: calentamiento global

Sin embargo, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Cambridge, la Universidad de Newcastle y la Universidad de Canterbury de Nueva Zelanda, aclara que, a pesar del calentamiento global, algunas zonas de la Antártida han ganado hielo durante los últimos 20 años, aun contando con que el continente sufrió una pérdida significativa del mismo debido al calentamiento global.

Los científicos utilizaron una combinación de mediciones satelitales históricas junto con registros oceánicos y atmosféricos de la sabana antártica. Descubrieron que el 85 por ciento de la plataforma de hielo 1.400 kilómetros a lo largo de la Península Antártica oriental experimentó un avance ininterrumpido entre los estudios de la costa en 2004-2004 y 2019. Todo lo contrario de lo que se esperaba.

Hielo marino frente a la costa de New Bedford Inlet, al este de la Península Antártica. (Frazer Christie).

Las capas de hielo han crecido

Todo esto a pesar de que el cambio climático está causando un aumento de las temperaturas globales. ¿A qué se debe este aumento en el hielo pese a la evolución de deshielo de las dos últimas décadas? Según los expertos, este avance de las secciones flotantes de hielo que se adhieren a las capas de hielo terrestre y protegen contra la liberación incontrolada de hielo tierra adentro hacia el océano, está relacionado con cambios en la circulación atmosférica que llevaron a que el viento llevara más hielo marino a la costa (entre 1985 y 2002, por el contrario, las condiciones del viento en la misma zona hicieron que el hielo marino se alejara de la costa). 

Los resultados, publicados en la revista Nature Geoscience, sugieren que el hielo marino juega un papel crucial en la estabilización de las plataformas de hielo, al igual que las propias plataformas de hielo asientan y refuerzan las capas de hielo. «Descubrimos que el cambio en el hielo marino puede proteger o poner en marcha el desprendimiento de icebergs de grandes plataformas de hielo antárticas», explica Frazer Christie del Scott Polar Research Institute (SPRI) de Cambridge y autor principal del artículo. 

«Independientemente de cómo cambie el hielo marino alrededor de la Antártida en un clima más cálido, nuestras observaciones resaltan la importancia que a menudo se pasa por alto de la variabilidad del hielo marino para la salud de la capa de hielo de la Antártida».

Pero, ¿continuará esta tendencia?

Sea como fuere, incluso con estos datos, los expertos aún no están seguros de cómo evolucionará el hielo marino alrededor de la Antártida en respuesta al cambio climático y, como respuesta, cómo influirá en el aumento del nivel del mar. 

Los icebergs que se desprendieron en 2020 podrían indicar el comienzo de un cambio en los patrones atmosféricos y un retorno a las pérdidas, según la investigación. «Es muy posible que estemos viendo una transición de regreso a patrones atmosféricos similares a los observados durante la década de 1990 que alentaron la pérdida de hielo marino y, en última instancia, más rupturas en la plataforma de hielo”, concluye Wolfgang Rack, de la Universidad de Canterbury y uno de los coautores de la investigación.

Imagen de portada: El hielo marino puede controlar la estabilidad de la capa de hielo de la Antártida, según una nueva investigación. (Fuente: iStock)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Sarah Romero. Mayo 2022

Actualidad/Cambio climático/Antártida

 

 

Por qué Australia está sumida en una crisis de ansiedad.

Australia se siente en este momento más bien como un país ansioso. Atrás quedó el pavoneo económico producto de casi 30 años sin caer en una recesión.

En las campañas electorales para los comicios de este sábado 21 de mayo un gran ausente es el tipo de esperanza y expectativa que se supone que engendran.

En cambio, es posible detectar una sensación generalizada de nerviosismo de que el segundo cuarto del siglo XXI podría ser menos alegre para los australianos que el primero.

Los australianos enfrentan una crisis del costo de vida, exacerbada por la primera subida de las tasas de interés desde noviembre de 2010.

Se cree que casi el 40% de los propietarios de viviendas están experimentando estrés hipotecario. Los precios de las propiedades, que sirven casi como un indicador del bienestar nacional, se están estabilizando y, en algunos lugares, están cayendo.

Pero aunque el auge inmobiliario ha disminuido, las viviendas siguen siendo inaccesibles para los australianos más jóvenes, especialmente.

Las mejoras en el hogar -hacer renovaciones es casi un pasatiempo nacional- se están volviendo prohibitivamente costosas debido al aumento vertiginoso de las materias primas.

Agrégale a eso la emergencia climática, evidente en los desastres naturales que solían ocurrir una vez cada siglo y ahora, cada pocos años, o en algunas comunidades, como Lismore, Nueva Gales del Sur, cada pocos meses.

Durante mi primera etapa en Australia hace 8 años, llegué a considerar a este país como la primera superpotencia del mundo en términos de estilo de vida.

Pero el calentamiento global por sí solo está poniendo ese estatus en peligro.

Vista aérea de círculos dibujados en el césped para marcar el distanciamiento social en Melbourne, en el punto álgido de la pandemia

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El cambio climático y la pandemia cambiaron el estilo de vida australiano.

Con la amenaza constante de la pandemia, que ha tenido un efecto fragmentador en Australia, lo que era una mancomunidad de estados y territorios que se han vuelto más como silos.

La gente está exhausta. La lenta implementación de la vacuna y la falta de disponibilidad de pruebas rápidas de antígenos durante el brote de ómicron socavaron la fe en el gobierno.

Luego está la problemática relación con China, el mayor socio comercial del país, que no sólo representa una amenaza económica sino también un dilema de seguridad nacional.

Poco más de ocho meses después de que el establecimiento de la política exterior australiana entrara en paroxismos orgásmicos de alegría por el acuerdo nuclear de Aukus firmado con EE.UU. y Reino Unido, tuvo un momento de pánico por el acuerdo de seguridad de Beijing con las Islas Salomón.

El acuerdo, resistido ferozmente tanto por Canberra como por Washington, plantea el espectro de una presencia militar china en el «patio trasero» de Australia.

La guerra en Ucrania, e incluso un verano austral inusualmente gris y húmedo y el principio del otoño han contribuido a un estado de desánimo nacional.

«Brutalidad» política

Las cosas no están bien. Las cosas no están resueltas. Hay una persistente sensación de malestar.

Australia ya no se siente como el «País afortunado», como lo describió el intelectual público Donald Horne a mediados de la década de 1960 cuando, en su polémico libro, señaló: «Australia es un país afortunado dirigido principalmente por personas de segunda categoría».

Si estuviera vivo hoy, observando lo que ha sido ampliamente considerado como una campaña deprimente, tal vez Horne sacaría la misma conclusión. Una de las razones por las que su libro sigue siendo tan relevante es porque sus palabras se han mantenido tan reverberantes.

Scott Morrison y Anthony Albanese en un debate en mayo

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

El segundo debate de candidatos fue una fea pelea a gritos.

Podría decirse que Australia está pagando el precio de la brutalidad de su política en el transcurso de los últimos 15 años.

La cultura golpista de Canberra acabó con dos de los primeros ministros recientes más sustantivos del país, Kevin Rudd, del Partido Laborista, y Malcolm Turnbull, del Partido Liberal. Julia Gillard, su primera primera ministra, tampoco duró mucho.

Una queja frecuente que escuchas de los votantes es que un país de 26 millones de habitantes debería producir una alternativa mejor que el primer ministro Scott Morrison o el líder laborista Anthony Albanese.

Hay la sensación de que la mejor opción es «ninguno de los anteriores» en estos comicios.

Eso explica en parte el surgimiento de las llamadas «independientes verde azulado», un grupo de candidatas que desafían a los parlamentarios liberales en lo que normalmente son escaños conservadores muy seguros.

El término proviene del color de los folletos y carteles que usan muchas de estas candidatas, y mi suburbio de Sydney está repleto de ellos. Tal vez seremos testigos de una marea verde azulada.

Dado que muchos votantes buscan activamente opciones alternativas, esta elección también podría producir el nivel más bajo de apoyo para los dos partidos principales desde la guerra.

Parlamento de Australia de noche

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Parlamento de Australia.

Ha sido una campaña rudimentaria de seis semanas, marcada más por sus sombras que por sus luces.

El segundo debate de líderes fue un feo festival de gritos.

Los medios de comunicación se han enfrentado a críticas por seguir a menudo una línea de interrogatorio capcioso.

El hecho de que Anthony Albanese no pudiera citar la tasa de desempleo el primer día de la campaña dominó toda la primera semana y marcó la pauta para las conferencias de prensa a lo largo de la campaña.

Para algunos votantes, es un escrutinio legítimo de los medios. Para otros, una persecución trivial que aturde la mente.

Las grandes ideas y las narrativas amplias han sido escasas.

Sorprendentemente se ha hablado poco de una agenda de reconstrucción posterior a la pandemia. Tras la fractura de Australia durante la covid, cuando algunos estados como Australia Occidental actuaron más como países independientes, no ha habido ningún llamado a la reunificación nacional.

En cambio, el partidismo negativo ha sido un tema recurrente: los líderes a menudo dedican más tiempo a atacar a sus oponentes que a promover sus propias ideas. 

En parte debido al salvajismo de la política de Canberra, el sistema australiano se ha vuelto mejor en producir líderes de oposición efectivos que primeros ministros efectivos.

En resumen, los líderes políticos de una nación de narradores naturales aparentemente han perdido la capacidad de presentar una narrativa nacional estimulante, una visión del futuro de Australia.

Esta campaña electoral ha estado marcada más por la ansiedad que por la ambición.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News. Por Nick Bryant* * Nick Bryant es miembro principal del Laboratorio de Políticas de la Universidad de Sydney.Mayo 2022

Australia/Economía/Pandemia de Coronavirus/Política/Cambio Climático.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7 claves para entender cómo funciona la energía nuclear y qué desafíos enfrenta para reemplazar al gas y al petróleo.

El mundo está en una encrucijada energética: depender de los combustibles fósiles es cada vez más insostenible.

Los precios del petróleo y el gas se han disparado en los últimos dos años, y con ellos los costes de la producción eléctrica y la factura de la luz.

El calentamiento global avanza y los países parecen incapaces de cumplir con los objetivos de emisiones.

Y, por si fuera poco, la guerra de Ucrania ha evidenciado la vulnerabilidad energética de Europa por su alta dependencia del gas ruso.

«Ha llegado el momento del renacimiento nuclear», afirmó recientemente el presidente francés, Emmanuel Macron.

GETTY IMAGES. Macrón ha cambiado de políticas antinucleares a inversiones multimillonarias en nuevos reactores.

Como Macron -que cinco años antes había prometido reducir en un tercio la generación atómica en Francia- muchos han cambiado su postura sobre la energía nuclear, denostada desde el accidente de Fukushima en 2011.

«Se está observando un cambio de posición frente a la energía atómica en todo el mundo, aunque se ha intensificado el último año con la subida del precio del gas, y la crisis actual ha sido la puntilla», le explica a BBC Mundo el divulgador de ciencia y tecnología nuclear español Alfredo García.

¿Puede sustituir al gas, el petróleo y el carbón?

«Lamentablemente ha tenido que ser una guerra la que ponga en evidencia que no podemos depender tanto de los combustibles fósiles», sentencia García.

Estos aún generan al menos dos tercios de la energía eléctrica y de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, según diferentes estudios de organizaciones internacionales.

La contaminación del aire por la quema de combustibles fósiles causó 8 millones de muertes en 2018, 1 de cada 5 decesos en todo el mundo, según un estudio de la Universidad de Harvard.

Con el ritmo de producción actual se prevé que las emisiones aumenten un 14% esta década, echando por tierra los objetivos del Acuerdo de París de 2015 de reducir el aumento de temperatura global a 1,5 ºC para finales de siglo.

Gráfico

Así que, si hay algo en lo que todos coinciden, es en la necesidad de un modelo de producción eléctrica que no dependa de los combustibles fósiles.

Y hay dos opciones disponibles: la nuclear y las renovables.

Greenpeace cree que es posible prescindir tanto de las energías fósiles como de la atómica.

«Adoptar un modelo energético 100% renovable y eficiente es técnicamente posible, económicamente viable y sostenible», asegura Meritxell Bennasar, responsable de Energía y Cambio Climático de Greenpeace España.

Sin embargo, los defensores de la energía nuclear ponen en duda que esto sea factible: las renovables tienen una capacidad de generación limitada, requieren grandes cantidades de espacio y materiales, y dependen de las condiciones climatológicas para alimentar la red.

Por eso creen que lo más realista es aumentar tanto la producción atómica como de renovables para acabar reduciendo a cero las de carbón, gas y petróleo.

La energía nuclear en el mundo

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Esto no ocurriría de la noche a la mañana: solo construir una central nuclear y ponerla en funcionamiento suele llevar entre 5 y 10 años.

«Cambiar un modelo energético no es sencillo ni rápido y el proceso debe ser gradual. La sustitución progresiva requiere electrificar varios sectores y apostar decididamente por la energía nuclear y por las energías renovables, trabajando en equipo. El coste total es difícil de cuantificar, pero el proceso lo tendríamos que realizar en menos de tres décadas», explica García.

¿Cómo se produce la energía nuclear?

Las centrales nucleares usan la fisión atómica para producir energía.

Al dividir un átomo pesado -generalmente de uranio 235- se producen más neutrones en un efecto multiplicador, desatando en una fracción de segundo una reacción en cadena.

Esto libera neutrones, rayos gamma y grandes cantidades de energía; el intenso calor aumenta la temperatura del agua y produce vapor.

El vapor hace girar las turbinas del reactor, que activan un generador para producir electricidad y finalmente enviarla a la red.

¿Y la fusión?

La fusión consiste en liberar enormes cantidades de energía forzando la unión de los núcleos atómicos en lugar de dividirlos.

Esto es parecido a la reacción que ocurre en las estrellas, como el sol.

Cómo se produce la fusión nuclear

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Muchos la consideran la solución definitiva para el suministro futuro de la humanidad, ya que apenas contamina o consume recursos y podría producir energía casi ilimitada.

Pero recrearla con éxito en la Tierra requiere de una alta tecnología que aún está en desarrollo.

Expertos creen que la fusión nuclear podría tomar protagonismo en la segunda mitad de este siglo.

¿Es verde?

La Comisión Europea (CE) clasificó el pasado febrero como «verde» la energía nuclear al considerarla necesaria para la transición hacia una generación sin emisiones de dióxido de carbono, principal causante del efecto invernadero.

Las centrales nucleares emiten un promedio de 28 toneladas de ese gas por cada gigavatio hora que producen, muy por debajo de las 888 de las de carbón, las 735 de petróleo y las 500 de gas natural, según el informe técnico de la CE.

La solar emite casi el triple de CO₂ que la atómica, 85 Tn/gWh, mientras la hidroeléctrica y la eólica son las más limpias con 26.

Según el mismo estudio, la energía nuclear también genera cantidades muy bajas de dióxido de sulfuro y dióxido de nitrógeno -que pueden generar lluvia ácida-, así como desechos químicos, y consume menos recursos minerales y fósiles en comparación con otras fuentes.

Reactores nucleares en Bélgica

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El humo que emanan los reactores nucleares es, en realidad, solo vapor de agua.

La ONU, por su parte, advirtió en 2021 que los objetivos globales para frenar el calentamiento global no podrán alcanzarse si se excluye a la energía atómica.

Especificó en un informe que en el último medio siglo la energía nuclear ha ahorrado el equivalente a dos años de emisiones globales de dióxido de carbono.

«La energía nuclear es tan verde y segura como las energías renovables. No es una cuestión de opinión, sino de comparar múltiples estudios revisados por pares que van en la misma dirección», asevera García.

Pero no todos están de acuerdo con que la energía nuclear sea limpia.

«Si bien la energía nuclear no emite gases de efecto invernadero al mismo nivel que los combustibles fósiles, en realidad emite más CO₂ por kWh que cualquiera de las renovables, ya que un reactor nuclear necesita un combustible para generar electricidad y su obtención sí emite gases de efecto invernadero», asegura, por su parte, la representante de Greenpeace.

Bennasar cita datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) al remarcar que, incluso triplicando la capacidad nuclear mundial, la reducción de las emisiones de carbono sería solo del 6%, un impacto que considera insuficiente para cumplir con los objetivos climáticos.

Los detractores de la energía nuclear también alegan que extraer uranio produce daños medioambientales, que decomisionar una planta es costoso y contaminante, o que existe el riesgo de accidente o ataque militar a instalaciones atómicas, muy bajo pero con consecuencias potencialmente desastrosas si ocurre.

Una de las primeras fotos de Chernóbil tras el accidente de 1986

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Chernóbil emitió 400 veces más sustancias radioactivas que la bomba de Hiroshima tras el accidente de 1986.

¿Y qué pasa con los residuos?

Otro de sus principales argumentos es que la fisión nuclear produce residuos radiactivos con un alto potencial contaminante.

Los residuos, que en su mayoría provienen del combustible nuclear gastado en las centrales, son materiales sólidos y líquidos que contienen isótopos radiactivos.

Pueden ser tóxicos desde décadas hasta miles de años y su tratamiento es muy complejo. Por ejemplo, en el caso de residuos de alta actividad hay que almacenarlos en tres etapas diferentes, la última de ellas bajo el suelo a entre 200 y 1.000 metros de profundidad.

«La industria nuclear no ha sido capaz de encontrar una solución técnica satisfactoria y segura para este problema», declara a BBC Mundo la representante de Greenpeace.

Activistas de Greenpeace en Francia

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Greenpeace es una de las organizaciones más críticas con la energía nuclear.

Alfredo García, sin embargo, sostiene que la energía atómica «es la única que se hace cargo integralmente del coste de la gestión de sus residuos, que se manejan con los más altos estándares de seguridad, y para los que existen soluciones tecnológicas científicamente consensuadas».

¿Es rentable?

Construir y poner en marcha una central nuclear es extremadamente caro.

Por ejemplo, la planta en construcción de Hinkley Point C, en el sur de Reino Unido, con 3.200 megavatios que aportarán el 7% de la energía del país desde 2025, costará cerca de US$30.000 millones, según estimaciones.

Atucha III, que será la cuarta central nuclear de Argentina con 1.200 megavatios, costará US$8.000 millones, según el acuerdo firmado en febrero entre este país y China.

Mientras una planta atómica supera a menudo los US$6 millones por megavatio de capacidad, en el caso de las centrales de gas de ciclo combinado el coste ronda el medio millón.

Sin embargo, producir electricidad con átomos es mucho más barato al no necesitar un suministro ingente y continuo de combustible.

Si bien el uranio es un material costoso, con pequeñas dosis pueden generarse enormes cantidades de energía.

¿Qué países apuestan por la energía nuclear?

Con 96 reactores operativos que producen más de 90 gigavatios, Estados Unidos acapara casi un tercio de la producción global de energía atómica, seguido de China y Francia, con más de un 13% cada uno, según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

En Francia las plantas nucleares generan el 70% de la producción eléctrica, lo que lo sitúa como número uno mundial en este aspecto.

Emmanuel Macron anunció un plan energético para los próximos años que incluye seis nuevos reactores con un coste estimado de unos 50.000 millones de euros.

Mientras, Alemania tenía previsto cerrar este año sus tres últimas centrales nucleares, pero la guerra en Ucrania ha puesto al país entre la espada y la pared.

Niño y reactores nucleares

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El presidente del instituto económico alemán Ifo, Clemens Fuest, declaró recientemente que las centrales deberían seguir funcionando «al menos hasta superar la dependencia del gas ruso, o sea, previsiblemente varios años».

Europa está dividida sobre la energía atómica: los gobiernos de Alemania, Austria, Dinamarca, España, Luxemburgo y Portugal rechazan promoverla, frente a la autodenominada «alianza nuclear» de Bulgaria, Croacia, Finlandia, Francia, Rumanía y Eslovenia, a la que se suman República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia.

En América Latina la energía nuclear solo aporta un 2,2% de la producción eléctrica de la región con siete reactores: tres en Argentina, dos en México y otros dos en Brasil.

Y quien más apuesta por el átomo está a miles de kilómetros de distancia: China se postula como la próxima superpotencia mundial en energía nuclear.

El país duplicó entre 2016 y 2020 su capacidad hasta 47 gW con 20 nuevas plantas, y para 2035 planea alcanzar los 180 gigavatios, casi el doble de la potencia actual de Estados Unidos.

Energía

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FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Atahualpa Amerise. Abril 2022

Energía Nuclear/COP26/Cambio Climático/Ciencia/Francia

 

 

Las cinco cosas que debes saber del informe de la ONU sobre la reducción del calentamiento global.

Aunque los países cumplan con las metas actuales de reducción de las emisiones, eso no impedirá que las temperaturas suban a nuevos niveles peligrosos.

Según el nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, un equipo de científicos convocado por Naciones Unidas, los países no están haciendo lo suficiente para evitar que el calentamiento global aumente a niveles peligrosos en el transcurso de la vida de la mayoría de la gente que vive actualmente en el planeta. El informe afirma que no será fácil moderar la devastación, pero tampoco es imposible si los países toman medidas ahora.

Si deseas profundizar sobre esta entrada; cliquea por favor donde se encuentra escrito en “negrita”.

Este grupo elabora un resumen detallado de la climatología cada seis u ocho años y divide sus hallazgos en tres informes. El primero, que reporta lo que está generando el calentamiento global, se publicó en agosto pasado. El segundo, relacionado con los efectos del cambio climático en el mundo y nuestra capacidad para adaptarnos a ellos, fue publicado en febrero. Este es el tercero y nos explica cómo podemos reducir las emisiones y evitar un mayor calentamiento.

Tendremos muchos problemas, si no actuamos con rapidez

El informe es claro: aunque los países cumplan sus compromisos actuales con respecto a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, lo más probable es que no eviten que el calentamiento global sobrepase los 1,5 grados Celsius en las próximas décadas. Si no los cumplen, se producirá un mayor calentamiento.

Esa meta —evitar que la temperatura global promedio aumente 1,5 grados Celsius sobre los niveles de la era previa a la industrialización— es una que muchos de los gobiernos del mundo han acordado alcanzar. Parece poco importante, pero esta cifra representa una cantidad de cambios radicales que ocurren cuando los gases de efecto invernadero captan más calor sobre la superficie del planeta, entre ellos tormentas más destructivas, olas de calor más intensas, mares en ascenso y una carga adicional sobre las cosechas. En promedio, la Tierra ya se ha calentado cerca de 1,1 grados Celsius desde el siglo XIX.

Las emisiones están relacionadas con el crecimiento económico y los ingresos.

Según el informe, hasta ahora el mundo no está logrando un consumo más eficiente de energía con suficiente rapidez como para compensar el crecimiento permanente de la actividad económica global.

En la década de 2010, las emisiones de dióxido de carbono de las fábricas, las ciudades, los edificios, las granjas y los vehículos aumentaron, lo cual superó las ventajas de que las centrales eléctricas dejaran de emplear el carbón en favor del gas natural, además de usar más fuentes de energía renovables, como la eólica y la solar.

En términos generales, la gente adinerada y los países ricos son los responsables del calentamiento del planeta. De acuerdo con el informe, el diez por ciento de los hogares más ricos de todo el mundo es responsable de entre una tercera parte a casi la mitad de todas las emisiones de gas de efecto invernadero. El 50 por ciento de los hogares más pobres participa con aproximadamente el 15 por ciento de las emisiones.

Las energías limpias se han vuelto más asequibles

Turbinas de viento en Emlichheim, Alemania.Credit… Martin Meissner/Associated Press.

Desde 2010, los precios de la energía solar, de la energía eólica y de las baterías de los vehículos eléctricos han disminuido de manera importante. El resultado es que ahora tal vez en algunos casos sea “más caro” mantener sistemas de energía muy contaminante que cambiar a fuentes de energías limpias, según señaló el informe.

Las energías solar y eólica suministraron casi el diez por ciento de la electricidad del mundo. Debido en parte a un mayor uso de energías limpias, en la década de 2010, las emisiones a nivel mundial aumentaron en promedio con mucha menor rapidez que en la década del año 2000.

Para los científicos, no era evidente que esto sucedería tan rápido. En un informe de 2011 sobre energías renovables, el mismo grupo señaló que tal vez los avances tecnológicos abaratarían las energías limpias, aunque dijo que era difícil predecir cuánto.

De todas maneras, no será ni fácil ni barato modificar la trayectoria del cambio climático

Según el informe, el mundo tiene que invertir de tres a seis veces más de lo que gasta en la actualidad para reducir el cambio climático si desea que el calentamiento global se limite a 1,5 o 2 grados Celsius. El dinero es escaso sobre todo en los países más pobres, los cuales necesitan billones de dólares de inversión durante cada año en esta década.

En el informe se señala que es inevitable un desajuste económico a medida que los países abandonen los combustibles fósiles. Los recursos se quedarán en el suelo sin usarse; las minas y las centrales eléctricas se volverán inviables a nivel económico. El impacto económico podría ser de billones de dólares.

Sin embargo, los investigadores advierten que el simple hecho de mantener activa y en funcionamiento la infraestructura de combustibles fósiles planeada y existente inyectará a la atmósfera el dióxido de carbono suficiente como para que sea imposible mantener el calentamiento debajo de 1,5 grados Celsius.

Hay otras medidas que podrían ayudar sin costar demasiado

En el informe se contemplan muchos otros cambios para las sociedades que podrían reducir las emisiones, los cuales incluyen edificios que usen la energía de un modo más eficiente, reciclar más y que más labores de oficina se realicen a distancia y de manera virtual.

Los investigadores afirman que estos cambios no tienen que ser medidas que perjudiquen la economía. Algunas, como mejorar el transporte público y crear más áreas urbanas donde se pueda caminar, disminuyen la contaminación del aire y mejoran el bienestar general, comentó Joyashree Roy, una economista del Instituto Asiático de Tecnología en Bangkok, quien también colaboró en la elaboración del informe. “La gente está exigiendo que haya más ciudades saludables y más ecológicas”, comentó.

En total, explica el informe, las medidas que costarían menos de 100 dólares por tonelada de dióxido de carbono que eliminan, podrían reducir las emisiones globales a cerca de la mitad del nivel de 2019 para el año 2030. Otras medidas siguen siendo más costosas, como captar una cantidad mayor del dióxido de carbono de los gases que vierten las chimeneas de las centrales eléctricas.

El mundo también tiene que eliminar el dióxido de carbono que ya hay en la atmósfera. En estos momentos, plantar más árboles es casi la única manera en que esto se está haciendo a gran escala, según el informe. Hay otros métodos que se están empezando a desarrollar, como usar sustancias químicas para extraer el dióxido de carbono de la atmósfera o añadir nutrientes a los océanos para estimular la fotosíntesis en las plantas marinas diminutas.

“No podemos olvidar lo mucho que puede ayudar la tecnología”, comentó Joni Jupesta, un autor del informe que trabaja en el Instituto de Investigación sobre Tecnologías Innovadoras para la Tierra de Kyoto, Japón. “No todos los países tienen gran cantidad de recursos naturales”.

Imagen de portada: Una calle inundada en Lismore, Australia, el mes pasado.Credit…Dan Peled/Getty Images.

FUENTE RESPONSABLE: The New York Times. Por Raymond Zong. Abril 2022.Raymond Zhong es un reportero de cambio climático. Comenzó a trabajar en el Times en 2017, y formó parte del equipo que ganó el Premio Pulitzer de Servicio Público por la cobertura de la pandemia del coronavirus.Abril 2022.

Sociedad y Cultura/Cambio climático/Medio ambiente/Investigación.

 

 

 

Arte en peligro.Estos monumentos mundialmente conocidos podrían desaparecer.

Uno de los factores determinantes es el cambio climático. La lista está compuesta por 25 sitios y, cada 2 años, se agregan nuevos para crear conciencia y ayudar a recaudar fondos para protegerlos.

El proyecto de Observación de Monumentos Mundiales publicó una lista con distintos monumentos alrededor del mundo que podrían desaparecer.

Se trata de 25 sitios patrimoniales culturalmente significativos que están en peligro de extinción. Entre las causas principales se encuentran el cambio climático y el turismo desequilibrado. Este último plantea la necesidad de generar estrategias para moderar el impacto del turismo cuando un monumento sufre exceso de visitantes o la falta de los mismos. 

Cada dos años, se agregan nuevos sitios a la lista de vigilancia con la idea de crear conciencia y recaudar fondos para la protección continúa de estos monumentos.

Algunos de los lugares que el World Monuments Watch estima que se presenta un mayor desafío de desaparición son:

1. Castillo de Hurst, Reino Unido

Es una fortaleza construida por Enrique VII que sufrió un colapso parcial en 2022. Es, sin dudas, el claro ejemplo para llamar la atención sobre el impacto del cambio climático en el patrimonio costero.

2. Mezquita de Bagerhat, Bangladesh

Este sitio requiere una adaptación climática efectiva para garantizar su supervivencia, muy necesaria para la comunidad de Bagerhat.

3. Fuentes de agua del valle de Katmandú, Nepal

Se trata de una serie de puntos históricos de distribución de agua y canales subterráneos. Su principal problema es que necesitan mantenimiento para garantizar acceso confiable al agua limpia.

4. La Maison du Peuple, Burkina Faso

La Maison du Peuple o Casa del Pueblo se utilizó mucho tiempo como plataforma para el debate político. Al día de hoy se utiliza para conciertos y eventos a pesar de su avanzado estado de deterioro. El edificio sufre la falta de mantenimiento y protección legal. 

5. Paisaje Cultural Yanacancha-Huaquis, Perú

Este sitio andino necesita un sistema de gestión del agua y planificación de turismo sostenible para poder adaptarse al cambio climático. 

Otros lugares, que también forman parte de la lista y podrían desaparecer si no se hace nada para remediarlo, son: Lamanai, en Belice; Teotihuacan, en México; El archipiélago de Socotra, en Yemen; Las mansiones fortificadas de Yongtai o Africa Town, en Estados Unidos.

Imagen de portada: Gentileza de descubri.com. Córdoba. Argentina.

FUENTE RESPONSABLE: Descubrí.com. Córdoba. Argentina.

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5 formas de salvar al planeta del cambio climático.

«Creo que el gran mensaje es que debemos terminar con la era de los combustibles fósiles», señaló Jan Christoph Minx, uno de los autores del informe.

Los peligros del cambio climático han sido reportados durante años. Pero lo que ha recibido menos atención es cómo el mundo podría abordar el problema de manera efectiva.

El 4 de abril, los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC por sus siglas en inglés) de la ONU presentaron un plan para evitar los peores impactos del aumento en la temperatura.

El informe del IPCC esencialmente llama a una revolución en la producción de energía y alimentos.

Los científicos señalan que para evitar un calentamiento muy peligroso en el planeta, las emisiones de carbono deben alcanzar su punto máximo en tres años y luego caer rápidamente.

Incluso entonces, la tecnología para extraer CO2 del aire seguirá siendo necesaria para mantener bajas las temperaturas.

Presentamos cinco ideas clave que según los investigadores del IPCC son fundamentales para mantener al mundo seguro.

1 – El carbón debe ser cosa del pasado

Las 63 densas páginas de este informe del IPCC están plagadas de calificativos y notas al pie de página.

Pero surge claramente un mensaje central de los científicos. Si el mundo quiere mantenerse alejado de un calentamiento peligroso, los combustibles fósiles «están fritos».

Mantener el mundo por debajo de 1,5 °C requiere que las emisiones de CO2 alcancen su punto máximo en 2025, señalan los investigadores, y se reduzcan en un 43% para fines de esta década.

Torres eólicas y paneles solares en un campo

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El costo de las energías renovables se redujo en torno al 85 % durante la década 2010-2020.

La forma más eficaz de hacer ese cambio es generar energía a partir de fuentes sostenibles como la eólica y la solar.

Los autores destacan el colapso de los costos de estas tecnologías, que se redujeron en torno al 85 % durante la década 2010-2020.

Y mientras la guerra en Ucrania está haciendo que los gobiernos de Europa coqueteen una vez más con el carbón, un fuente emisor de carbono, existe una amplia aceptación política de que la energía barata y sostenible es el único camino a una seguridad energética que no dependa de Vladimir Putin.

Por ello, para contener la temperatura del planeta (y debido al contexto político actual), el IPCC cree que el carbón finalmente debería retirarse para siempre.

«Creo que es un mensaje muy fuerte, ya no puede haber nuevas centrales eléctricas a carbón. De lo contrario, realmente se está arriesgando la meta de no sobrepasar 1,5 °C», afirma el profesor Jan Christoph Minx, de la Universidad de Leeds, y autor principal coordinador del informe del IPCC.

«Creo que el gran mensaje es que debemos terminar con la era de los combustibles fósiles. Y no solo debemos terminar con ella, sino que debemos hacerlo muy rápido».

2 – Lo inverosímil se vuelve real…

Hace pocos años, la idea de una solución tecnológica para el cambio climático era considerada por muchos como algo excéntrico.

Desde rociar sustancias en la atmósfera para enfriar la Tierra hasta bloquear el Sol con escudos en el espacio, varias de esas ideas fueron criticadas y rápidamente olvidadas.

Pero a medida que la crisis climática se ha intensificado y la reducción de las emisiones de carbono sigue sin concretarse, los investigadores se han visto obligados a reconsiderar el papel de la tecnología tanto en la limitación como en la reducción del CO2 en la atmósfera.

Planta en Islandia de captura de CO2

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Esta planta en Islandia extrae y almacena CO2 de la atmósfera.

Las propuestas de «eliminación de dióxido de carbono» (CDR por sus siglas en inglés) están ahora oficialmente sobre la mesa con el respaldo del IPCC en este último informe.

Los científicos son contundentes: no será posible mantener bajas las temperaturas sin algún tipo de técnicas de eliminación de carbono de la atmósfera, ya sea a través de árboles o de máquinas que extraigan CO2.

Hay mucha oposición a esto por parte de los ambientalistas, algunos de los cuales acusan al IPCC de haber cedido a la presión de los países productores de combustibles fósiles y de poner demasiado énfasis en tecnologías que, en esencia, siguen sin probarse.

«La principal deficiencia que veo es que el informe es demasiado débil en cuanto a metas de reducción rápida en las emisiones de combustibles fósiles», dijo Linda Schneider de la Fundación Heinrich Böll en Berlín.

«Yo hubiera esperado que el informe presentara vías confiables hacia 1,5 °C, sin depender de tecnologías que simplemente no sabemos si funcionarán».

Autos eléctricos conectados a estaciones para recargar sus baterías

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La reducción en la demanda de energía por parte de los consumidores es clave, según el IPCC.

3 – Frenar la demanda es un arma secreta

Una de las grandes diferencias de este informe con respecto a versiones anteriores es que las ciencias sociales tienen una gran presencia.

Esto se ve principalmente en ideas para reducir la demanda de energía por parte de los consumidores en áreas como vivienda, transporte y alimentación.

Las sugerencias incluyen dietas bajas en carbono, reducciones en el desperdicio de alimentos, cambios en la construcción en las ciudades y opciones de transporte que emitan menos carbono.

El IPCC cree que los cambios en estas áreas podrían limitar las emisiones de sectores que proveen servicios a consumidores en un 40-70 % para 2050, mejorando al mismo tiempo el bienestar de las personas.

El informe es bastante específico y detallado en esta materia, y sí, estos cambios requerirán incentivos de los gobiernos. Pero parecen una estrategia bastante indolora de lograr un impacto.

4 – Enfriando el planeta con dinero en efectivo…

Las acciones contra el cambio climático a menudo se han retrasado por debates sobre su costo financiero.

Pero en los últimos años se ha visto que el costo de los desastres climáticos ha aumentado constantemente.

El IPCC asegura que sigue fluyendo demasiado dinero hacia los combustibles fósiles y no hacia las soluciones climáticas de energías limpias.

Si se eliminaran los subsidios que los gobiernos dan a los combustibles fósiles, esto reduciría las emisiones hasta en un 10 % para 2030, según Greenpeace.

A más largo plazo, modelos que incorporan los daños económicos causados por el cambio climático muestran que el costo global de limitar el aumento de temperatura a 2°C durante este siglo es menor que los beneficios económicos globales de reducir el calentamiento, señala el IPCC.

Mantener las temperaturas muy por debajo de los 2 °C costaría un poco más, pero no mucho, dados los daños que se evitarían y la amplia gama de beneficios colaterales, como aire y agua más limpios.

«Si tomas los escenarios más agresivos de todo el informe, costaría, como máximo, el 0,1 % de la tasa de crecimiento anual del PIB estimada», dijo el profesor Michael Grubb, de University College London, también autor principal coordinador del informe.

Aviones privados en una pista

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El informe dice que las personas más ricas del mundo están gastando demasiado dinero en transporte, por ejemplo, con aviones privados.

5 – El papel de los ricos

Hay un énfasis renovado en este informe en el enorme impacto que las personas más ricas están teniendo en el planeta.

Según el IPCC, el 10 % de los hogares con las emisiones per cápita más altas contribuye hasta el 45 % de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el consumo en hogares.

En esencia, el informe dice que las personas más ricas del mundo están gastando demasiado dinero en transporte, incluso en aviones privados.

¿Los convertirá esto en blanco de una mayor tributación u otras medidas para reducir sus emisiones?

Ese bien puede ser el caso, pero algunos autores del IPCC creen que los ricos tienen otros roles que desempeñar para ayudar al mundo a alcanzar el cero neto.

«Las personas ricas contribuyen de manera desproporcionada a mayores emisiones, pero tienen un alto potencial de reducir emisiones manteniendo al mismo tiempo altos grados de bienestar y niveles de vida dignos», señaló el profesor Patrick Devine-Wright de la Universidad de Exeter, otro autor principal del informe del IPCC.

«Creo que hay personas con un estatus socioeconómico alto que podrían reducir sus emisiones y convertirse en modelos a seguir con estilos de vida bajos en carbono, inversiones en negocios y oportunidades bajas en carbono, y acciones para presionar por políticas climáticas estrictas».

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FUENTE RESPONSABLE: Matt McGrath BBC News, Corresponsal de Medio Ambiente @mattmcgrathbbc

Sociedad abúlica/Cambio Climático/Características/Medio Ambiente/ Criticas.

 

Petrópolis: qué son los ríos voladores, el fenómeno que ayuda a explicar las fuertes lluvias que han dejado más de 100 muertos en Brasil.

Los ríos voladores se desplazan a una altura de hasta dos kilómetros aproximadamente.

En este mismo momento ríos poderosos llevan humedad a vastas regiones de Sudamérica. Pero no son ríos comunes. Son «ríos voladores».

Así se conoce popularmente a los flujos aéreos masivos de agua en forma de vapor que vienen del océano Atlántico tropical y son alimentados por la humedad que evapora de la Amazonía.

Estos ríos de humedad atmosférica, que se desplazan velozmente sobre el Amazonas hasta encontrarse con los Andes, causan lluvias a más de 3.000 kilómetros de distancia, en el sur de Brasil, Uruguay, Paraguay y el norte de Argentina.

Estos corredores atmosféricos se encuentran a una altura de hasta dos kilómetros aproximadamente y pueden transportar tanta agua como el Amazonas.

Son vitales para la producción agrícola y la vida de millones de personas en América Latina.

Pero también juegan un papel en tormentas devastadoras como las de esta semana en la antigua ciudad imperial brasileña de Petrópolis, en las sierras del estado de Río de Janeiro.

Las intensas lluvias causaron cerca de 200 deslizamientos de tierra y dejaron más de 100 muertos. Equipos de rescate continúan trabajando contrarreloj para encontrar sobrevivientes bajo un manto de lodo y escombros.

En BBC Mundo explicamos cómo se generan los ríos voladores, cuál es su contribución a tormentas severas en Sudamérica y en qué medida están siendo afectados por la desforestación y el cambio climático.

Socorristas hablan con un hombre desconsolado que no ha podido encontrar a su familia

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS. Un sobreviviente en Petrópolis que no ha logrado hallar a su familia.

¿Cómo surgen los ríos voladores?

El Atlántico tropical es un océano caliente y su evaporación es muy intensa, junto con la evaporación y transpiración de los bosques de la Amazonía a través de un reciclaje intenso de la humedad, le explica a BBC Mundo José Marengo, meteorólogo y coordinador general de investigación y desarrollo del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta de Desastres Naturales (Cemaden) en Brasil.

«Ustedes imaginen entonces que vienen vientos más o menos fuertes, los vientos alisios, que transportan toda esa humedad en los niveles bajos de la atmósfera, y que son alimentados por la humedad reciclada por la Amazonía», señala.

«En un río cualquiera aparecen áreas muy tranquilas y otras de alta velocidad, a las que llamamos jets (chorros) del río», agrega el especialista.

En el caso del río volador, «cuando se encuentra con los Andes, adquiere una velocidad mayor en su núcleo que constituye un low level jet, un chorro de nivel bajo, que es el que transporta mayor cantidad de humedad más rápido».

Ese corredor de aire «da una curva hacia el sureste de Brasil y llega a la cuenca del Río de la Plata causando lluvias ahí».

Estal Sias, de Metsul Meteorología en Brasil, explicó que la región norte de ese país es «muy húmeda y tropical, donde hay un calentamiento constante. Solo la selva amazónica ya arroja una gran cantidad de agua a la atmósfera por evaporación.

«El relieve de América del Sur, la cordillera de los Andes, no deja escapar esta humedad del continente, obligando a este río volador a descender», agregó la meteoróloga, en declaraciones al periodista Rafael Barifouse, de BBC News Brasil.

¿Qué papel juega el bosque amazónico?

Además de la evaporación en el océano Atlántico, la humedad liberada por los árboles de la selva amazónica es otro componente esencial de los ríos voladores.

En charlas TED y por otros medios, el científico brasileño Antonio Nobre ha divulgado la maravillosa e increíble función que cumplen esos árboles.

Árbol en la Amazonía

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Un árbol frondoso, con una copa de 20 metros de diámetro, transpira más de 1.000 litros en un sólo día.

«Medimos la evaporación de la selva en milímetros, como si estuviéramos midiendo la espesura de una ‘lámina’ de agua acumulada sobre el suelo», señaló Nobre, profesor del curso de doctorado de Ciencia del Sistema Terrestre en el Instituto de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE).

Un árbol frondoso, con una copa de 20 metros de diámetro, transpira más de 1.000 litros en un solo día, señaló Nobre.

«En la Amazonía aún tenemos 5,5 millones de kilómetros cuadrados ocupados por bosque nativo, con aproximadamente unos 400 mil millones de árboles de los tamaños más variados.

«Hicimos la cuenta, que también fue verificada en forma independiente, y llegamos al número asombroso de 20.000 millones de toneladas (o 20 billones de litros) de agua que son transpirados cada día por los árboles de la cuenca amazónica».

¿Cómo contribuyen los ríos voladores a tormentas como la de Petrópolis?

La meteoróloga Josélia Pegorim, de Climatempo, le explicó al periodista Rafael Barifouse que tormentas como las de Petrópolis, o las de meses anteriores en los estados de Bahía y Minas Gerais, son el resultado de un fenómeno meteorológico conocido como zona de convergencia del Atlántico Sur.

Estas zonas se forman cuando la humedad traída por los ríos voladores se encuentra con un frente frío proveniente del sur.

«Prácticamente todos los años observamos la formación de estas zonas de convergencia, con mayor o menor intensidad. No es nada nuevo, no se puede decir que es un fenómeno nuevo causado por el cambio climático», dice Pegorim.

Si el corredor de humedad de los ríos voladores se encuentra con un frente frío proveniente del sur, las nubes pesadas tienden a concentrarse por algunos días en una determinada región.

La zona de convergencia del Atlántico Sur es un fenómeno recurrente durante el verano en esta región del planeta y provoca fuertes lluvias.

Eso fue lo que sucedió primero en el sur de Bahía, a fines del año pasado, y luego en Minas Gerais, el mes pasado.

Después fue el turno de las lluvias torrenciales que azotaron São Paulo y ahora Petrópolis, causando más inundaciones, deslizamientos y muertes.

Ladera arrasada entre medio de casas en Petrópolis

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. «Muchos de los que llegan perdieron todo o perdieron a sus parientes», señaló el párroco de la iglesia de San Antonio en Petrópolis, que acogió a unas 150 personas.

El curso y rango de los ríos voladores están influenciados por la dinámica de los vientos en la región y por el paso de otros fenómenos a lo largo del continente, según Sias.

«En invierno, un sistema de alta presión atmosférica no permite que la mayoría de los frentes fríos suban hacia el sureste o el medio oeste, por lo que es un período muy seco en esta parte del país y el río atmosférico puede ir aún más al sur», dice la experta.

«En el verano, este bloqueo va hacia el océano, alejándose del continente, y los frentes fríos logran levantarse. Cuando sube un frente frío, se conecta con la humedad amazónica, y van juntos hasta detenerse en la parte superior del sureste o noreste de Brasil y se convierten en lluvia y tormentas».

Sias agrega que la semana pasada el río volador estaba más disperso, pero que esta semana una masa de aire frío y seco llegó al sur del país y creó una barrera que no dejaba avanzar el corredor de la humedad.

El resultado de esas nubes cargadas fueron las lluvias devastadoras en Petrópolis.

¿Qué papel juega el cambio climático?

Aunque mucha gente piensa que lluvias como las de Petrópolis son excepcionales, Francisco de Assis, del Instituto Nacional de Meteorología, explica que las zonas de convergencia son algo característico de Sudamérica en verano.

«Dependiendo del año, ocurren más al sur o más al norte», señalo Assis a BBC News Brasil.

En esta época del año, el corredor de humedad que viene del Amazonas toma fuerza. «Hay una gran liberación de calor y humedad del Amazonas debido a las altas temperaturas», dice Assis.

También hay una mayor evaporación de agua de los océanos Pacífico y Atlántico, intensificando estos fenómenos meteorológicos, explica el experto.

Río Amazonas

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Los ríos voladores cruzan velozmente la atmósfera transportando agua en forma de vapor desde el océano Atlántico y la Amazonía hasta el sur de Brasil, norte de Argentina, Uruguay y Paraguay.

La meteoróloga Pegorim hace una advertencia: las zonas de convergencia explican las tormentas en Minas, São Paulo y Bahía, pero en el caso de Petrópolis, se trató de un evento diferente y excepcional.

«Los otros eventos de lluvias fuertes que tuvimos fueron lluvias acumuladas en pocos días, hubo varios episodios de lluvia intensa. Hubo varios eventos de zonas de convergencia actuando en una misma región en el transcurso de semanas. En Petrópolis llovió en tres horas más que el promedio histórico de todo el mes», dice Pegorim.

La meteoróloga señala que hubo una «combinación perfecta» de factores climáticos en la ciudad de Río de Janeiro.

El aire ya estaba húmedo por un frente frío que había pasado. Los vientos del océano trajeron aún más humedad.

Y el encuentro de este aire más frío con una masa de aire cálido en la región montañosa favoreció la formación de nubes.

Para completar, el relieve montañoso provocó que los vientos húmedos subieran por las laderas de las montañas y dejaran las nubes aún más cargadas.

El climatólogo Carlos Nobre explicó a BBC News Brasil que es raro que el cambio climático desencadene eventos nunca antes vistos.

Lo más común es ver fenómenos extremos como estos cada vez más intensos y frecuentes.

«Solo mira los reportes científicos y ves que la frecuencia de las olas de calor es de tres a cuatro veces mayor que hace 150 años, las fuertes lluvias que provocan desastres se han vuelto más frecuentes, los incendios forestales y las sequías, hemos batido récords de temperatura. esto está sucediendo debido al calentamiento global», afirmó Nobre.

¿Están cambiando los ríos voladores?

La deforestación en la Amazonía brasileña se disparó en enero de este año y batió un nuevo récord, con 430 kilómetros cuadrados de vegetación nativa perdida, cinco veces más que el área talada en el mismo mes del año pasado. 

Es la cifra más alta para el mes de enero desde que se iniciaron los cálculos por monitoreos satelitales en 2016.

Los datos oficiales señalan que entre agosto de 2020 y julio de 2021 la selva amazónica brasileña perdió 13.235 kilómetros cuadrados de vegetación, la mayor área degradada para un periodo de 12 meses en los últimos 15 años.

Uno de los grandes interrogantes es qué impacto está teniendo la desforestación en la Amazonía en los ríos voladores.

«Aún no se ven cambios en los ríos voladores debido al efecto de deforestación», le explicó a BBC Mundo José Marengo.

Bosque amazónico junto a un vasto terreno donde se talaron los árboles y se ve la tierra de color rojizo sin cobertura

FUENTE DE LA IMAGEN-GETTY IMAGES. La deforestación en la Amazonía brasileña batió un nuevo récord en enero, con 430 kilómetros cuadrados de vegetación nativa perdida, cinco veces más que el área talada en el mismo mes del año pasado.

«Lo que se ha observado es que en este verano de 2022 el transporte de humedad por los ríos para el sudeste de Brasil ha sido intenso, lo que ha generado lluvias intensas en la región, en la forma de extremos (lluvia abundante concentrada en pocos días), o sea el río puede haber sido mas intenso y durado pocos días, y después puede estar ausente y debilita cuando no llueve».

¿Y qué impacto está teniendo el cambio climático en estos ríos atmosféricos?

«Hasta ahora no se ve impacto en los ríos voladores. Tal vez en los escenarios climáticos del futuro eso cambie y los ríos sean mas intensos y cortos en duración (que pueden llevar a lluvias intensas concentradas en pocos días) y ausentes por varios días llevando a situaciones de días secos y calientes», señaló Marengo.

Preparación y resiliencia

Carlos Nobre señala que lo que provoca las tragedias no es precisamente la ocurrencia de tormentas, sino el hecho de que muchas personas vivan en zonas de riesgo y sigan viviendo allí incluso después de desastres como el de enero de 2011, por ejemplo, que dejó más de 900 muertos en Petrópolis, Nova Friburgo y Teresópolis.

Actualmente, dice Nobre, cinco millones de brasileños viven en áreas de riesgo.

«Lo que vemos hoy sucede en medio de un aumento de poco más de 1 grado en la temperatura del planeta y, aunque tengamos mucho éxito con las políticas ambientales, seguirá aumentando más, por lo que necesitamos poner en práctica políticas para ser más resilientes a estos desastres naturales, y la mejor es no dejar que la gente habite las zonas de riesgo».

Dos hombres buscan en el lodo sseñales de sobrevivientes. Sobre el barro se ven muñecas

FUENTE DE LA IMAGEN-GETTY IMAGES. La búsqueda de sobrevivientes continúa en una lucha contrarreloj. 

Cinco millones de personas viven en zonas de riesgo de deslaves en Brasil.

José Marengo señaló a BBC Mundo que en el sudeste de Brasil este verano austral es muy lluvioso, con lluvias concentradas en pocos días o en horas.

«Por ejemplo, en Petrópolis esta semana llovió 240 mm en 3 horas, que es más que la climatología de febrero de 180 mm. Esa lluvia intensa puede producir desastres naturales en áreas naturales y expuestas donde hay población viviendo».

Las lluvias intensas pueden tener consecuencias devastadoras en áreas vulnerables, como son poblados cerca de lechos de ríos, de canales o en áreas cerca de pendientes o áreas de altura donde no haya vegetación.

Se necesita una predicción meteorológica buena y conocer las vulnerabilidades de las poblaciones para así poder emitir una alerta de riesgo de desastre, pero es necesario tomar medidas.

«Se puede tener la mejor predicción de tiempo, pero si nada es hecho para proteger a la población evitando vivir en áreas de riesgo siempre tendremos muertos por los desastres durante lluvias intensas».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Febrero 2022.

Clima extremo/Brasil/América Latina/Cambio Climatico/Ciencia

El ‘fin del mundo’ si el glaciar más grande de la Antártida se derrite.

Thwaites, el glaciar más grande de la Antártida podría derretirse en los próximos años ocasionando el ‘fin del mundo’, dicen expertos.

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El glaciar Thwaites es uno de los más grandes de la Antártida, con una extensión total de 192 mil kilómetros cuadrados. Su superficie es tan grande que se asemeja a Reino Unido o al estado de Florida. Es de suponerse que semejante estructura de hielo sea de gran importancia para el planeta, augurando incluso el fin del mundo si el glaciar llegara a derretirse por completo.

El Thwaites es una de las principales barreras de defensa con las que la Antártida cuenta para contener el cambio climático, así como contra el aumento del nivel del mar. El problema es que se está derritiendo y ha comenzado a resquebrajarse en secciones más pequeñas, así lo anuncian expertos de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia.

glaciar Thwaites más grande de Antártida

Thwaites, el glaciar más grande de la Antártida

Descubrieron que se está generando un deshielo en la parte baja del glaciar gracias a sonares utilizados durante la investigación. Midieron la oxigenación, salinidad y fuerza de las corrientes que atraviesan por debajo de Thwaites.

“Los canales por los que el agua caliente accede y ataca a Thwaites no los conocíamos antes de la investigación. Utilizando los instrumentos sonares del barco, anidados con la cartografía oceánica de muy alta resolución del ‘Ran’ (Submarino de la investigación), pudimos descubrir que hay caminos distintos que el agua toma para entrar y salir de la cavidad de la plataforma de hielo, influenciados por la geometría del fondo oceánico”, explica Alastair Graham, investigador principal.

glaciar en la Antártida

Pero no es lo único preocupante, pues mediante imágenes satelitales también se detectaron grietas diagonales en el enorme cuerpo de hielo. Esto indica que en un futuro el glaciar más grande de la Antártida comenzará a resquebrajarse y se teme por su desaparición. Al ser un cuerpo muy grande de hielo, ayuda al planeta a mantener la temperatura global estable. Además, la gran superficie de hielo ha actuado hasta ahora como muro de contención contra el aumento del nivel del mar, si se derrite tal cantidad de agua, el nivel aumentaría peligrosamente.

“Si esta plataforma de hielo flotante se rompe, el glaciar Thwaites se acelerará y su contribución al aumento del nivel del mar llegará hasta el 25 %”, dice Graham.

Un aumento de hasta 3 metros en el mar 

En tal caso, gran parte del glaciar podría colapsar y resquebrajarse en distintos icebergs que flotarán sin rumbo para luego desaparecer. Este es el peor escenario y la máxima preocupación de los expertos que prevén que Thwaites, el glaciar más grande de la Antártida podría comenzar su colapso en un tiempo estimado de cinco años.

glaciar Thwaites Antártida

No obstante, este sería tan sólo el comienzo pues Thwaites actúa como una barrera y ralentiza el flujo de los glaciares vecinos. Es por esta razón que ha recibido el nombre de el glaciar del ‘Juicio Final’, pues su colapso es sinónimo de una catástrofe en la Antártida y el mundo que vería una elevación del nivel del mar de hasta tres metros.

Según datos del New York Times, desde 1980 y hasta el 2017, cerca de 600 mil millones de toneladas de hielo han terminado por derretirse en la Antártida. Una cifra preocupante que al parecer irá en aumento en los próximos años.

Imagen de portada: Gentileza de El Confidencial

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Enero 2022

Cambio climático/Glaciares/Deshielos/Colapsos ambientales