Super Ancianos con super neuronas: ¿por qué hay cerebros que desafían el paso del tiempo?

La eterna juventud –junto a la vitalidad y la agudeza intelectual asociadas a un cerebro joven– es un deseo universal que se ha materializado en conceptos recurrentes como el Santo Grial o la piedra filosofal.

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Más allá de este anhelo humano, la existencia de los llamados super ancianos representa un desafío y una oportunidad para comprender la raíz de la salud cerebral y el envejecimiento sano.

Octogenarios con cerebros de cincuentones

Los super ancianos son personas de más de 80 años que conservan características físicas y cognitivas de un adulto entre 20 y 30 años más joven. ¿Qué los hace tan resistentes al deterioro cerebral?

Recientes investigaciones nos han revelado nuevos conocimientos sobre los mecanismos moleculares y celulares que podrían estar implicados en el proceso inevitable e irreversible del envejecimiento.

Profundizar en los mecanismos genéticos de la longevidad y su manifestación en los organismos (fenotipo) ha permitido poner el foco en los hábitos de vida (alimentación, ejercicio, actividad cognitiva, etc.) como factores clave que inclinan la balanza hacia un envejecimiento saludable o patológico. El fenómeno que nos permite modificar nuestro destino genético es la epigenética.

Los mecanismos epigenéticos son modificaciones químicas en el ADN que se producen por cambios en el ambiente (físicos o cognitivos) y que modulan la expresión de nuestros genes. De manera que nuestro supuesto destino en forma de información genética puede ser reescrito –igual que puntuamos un texto– por las acciones de nuestra vida diaria. Y, además, pueden ser heredados por nuestros descendientes. Pero vamos a ver qué le pasa a nuestro cerebro a lo largo de la vida.

Un órgano de maduración lenta

A diferencia de otras especies, el cerebro humano aún debe desarrollarse después del nacimiento. Se trata de un proceso lento, que empieza en la concepción y no cesa hasta la muerte, aunque alcanza su madurez aproximadamente entre los 20 y los 24 años.

Como sabemos, nuestro órgano pensante está formado por neuronas conectadas entre sí y otras células nerviosas que le sirven de soporte y defensa (los astrocitos y la microglía). Tenemos unos 10 billones de neuronas que funcionan como una gran red de información, almacenamiento y gestión de nuestra vida cotidiana. Garantizar su integridad precisa de mecanismos de protección y regeneración.

Hasta hace pocos años se pensaba que, una vez alcanzada la madurez cerebral, no existían mecanismos para reponer las neuronas y reparar las conexiones perdidas. Nada más lejos de la realidad: hoy sabemos que el cerebro cuenta con unas zonas específicas (nichos) donde células progenitoras (las células madre) pueden ayudar a reparar o sustituir neuronas que degeneran o han sido dañadas.

La existencia de mecanismos protectores no evita que esos nichos progenitores dejen de reponer neuronas con la edad. Por tanto, el cerebro de una persona mayor tiene menor capacidad de regeneración, lo que se traduce en una disminución de la capacidad cognitiva.

De todos modos, las personas solo suelen sufrir un deterioro cognitivo grave cuando la pérdida de las neuronas es muy elevada debido a una enfermedad degenerativa, como el alzhéimer.

Lo sorprendente es que esa pérdida inexorable no comporta alteraciones graves en la calidad de vida de los super ancianos, lo que incrementa su resiliencia y reserva cognitiva. Llamamos reserva cognitiva a la capacidad de nuestro sistema nervioso central de balancear y optimizar su funcionamiento para enfrentarse a las patologías neurodegenerativas. Esta facultad también está asociada a factores como la actividad intelectual: leer, escribir o socializar.

¿De dónde viene el superpoder de los super ancianos?

Parece ser que los super ancianos comparten hábitos similares: se mantienen activos físicamente, tienden a ser positivos, desafían su cerebro y aprenden algo nuevo todos los días. Muchos continúan trabajando hasta los 80 años.

Además, la evidencia científica resalta la importancia de permanecer comprometido socialmente a medida que envejecemos. Actividades como visitar familiares y amigos, colaborar de voluntario en alguna organización y salir a diferentes eventos se han asociado con una mejor función cognitiva.

Y al contrario: una baja participación social en edades avanzadas implica un mayor riesgo de demencia. Estos hechos validan la idea de que el ambiente es un actor principal de nuestro envejecimiento.

Neuronas de altas prestaciones

Por otro lado, un estudio reciente demuestra que los super ancianos poseen un grupo de neuronas más grandes de lo normal en una estructura del cerebro involucrada en la preservación de la memoria (capa II de la corteza cerebral entorrinal). Estas células nerviosas se podrían relacionar con el concepto de reserva cognitiva.

La investigación describe que esta característica de los super ancianos no se observa en personas de su misma edad con deterioro cognitivo, ni tampoco en individuos de entre 60 y 65 años que empiezan a experimentar fallos de memoria. Además, es significativo que esa zona del cerebro es una de las más afectadas por el declive neuronal que caracteriza el alzhéimer.

Los científicos también observaron que dichas super neuronas no presentan las características propias del envejecimiento en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. En este caso, la acumulación anómala de proteínas (tau y beta amiloide) en el tejido cerebral produce la muerte de las neuronas.

Todo lo anterior explicaría por qué la degeneración neuronal no se produce en los super ancianos –o por lo menos no al ritmo propio de una persona de edad avanzada– y mantienen las habilidades cognitivas de una persona entre 20 o 30 años más joven.

El descubrimiento de las super neuronas plantea, además, la pregunta de si podemos favorecer su aparición durante el neurodesarrollo o en la infancia. La coincidencia de ambos hechos, la práctica de hábitos sociales saludables y la existencia de células nerviosas excepcionales, abre la puerta a tener alguna influencia sobre nuestros genes heredados a través de cambios epigenéticos.

También sería de interés saber si las neuronas XL podrían constituir –por presencia o ausencia– un marcador del alzhéimer y otras demencias, tanto de su progresión como de la respuesta a las terapias. Y, por último, si servirían como una diana para encontrar nuevos tratamientos.

Imagen de portada: Shutterstock/Diego Cervo.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Mercé Pallás Lliberia. Catedratica de Universidad, Neurofarmacologia, Envejecimiento, Alzheimer, Universitat de Barcelona y Christián Griñá-Ferré, Profesor e investigador especializado en el envejecimiento y la enfermedad de Alzheimer, Universitat de Barcelona Editor: Jo Adetunji. 23 de enero 2023.

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Desde repetir palabras en voz alta hasta escribir con la mano no dominante: cinco consejos para ser más inteligente.

Deseado por muchos y concretado por pocos. La inteligencia es una habilidad que para algunos viene de nacimiento mientras que para otros es adquirida con el paso de los años y dependiendo de las circunstancias, es el resultado del esfuerzo.

La pregunta del millón es: ¿se puede adquirir inteligencia por cuenta propia? Según los profesionales de la Universidad de Harvard, sí. Si bien es imposible saber todo y dominar todos los temas, para los profesionales existen hábitos, comportamientos, decisiones y actitudes que ayudan a trabajar la inteligencia.

En su libro Make it stick: The Science of Successful Learning (‘La ciencia del aprendizaje exitoso’), los profesionales Peter C. Brown, Henry L. Roediger III y Mark A. McDaniel de la prestigiosa universidad norteamericana dan recomendaciones para mejorar la capacidad cerebral, la agilidad, la memoria y como consecuencia de estas, ser más inteligente.

Escuchar palabras en voz alta hace más probable que se recuerden y especialmente funciona cuando toca aprender algo nuevo SHUTTERST – Shutterstock

Recomendaciones para tener en cuenta

La buena enseñanza debe adaptarse creativamente a los distintos estilos de aprendizaje que tienen todas las personas, nadie aprende de la misma manera ni maneja el mismo tipo de inteligencia. Por eso, la publicación de Harvard se basa en descubrimientos recientes en psicología cognitiva y otras disciplinas, para ayudar a que las personas puedan desarrollar aún más sus capacidades. Estas son:

1. Aprender algo nuevo para estimular la mente

Entrenar el cerebro es como ir al gimnasio, se trabaja como si fuese un músculo que hay que entrenar diariamente. Para eso, la mente se debe acostumbrar a adquirir nuevos conocimientos o habilidades, de esta manera se estimulan las neuronas y la comunicación que hay entre ellas. Ya sea leyendo un libro, siguiendo un manual o cocinando, cualquier actividad que requiera hacer algo desconocido.

2. Repetir palabras en voz alta

Escuchar palabras en voz alta hace más probable que se recuerden y especialmente funciona cuando toca aprender algo nuevo. Si se conoce a alguien nuevo y uno pronuncia su nombre varias veces en la primera conversación que mantienen, seguramente se le pueda vincular su cara con su nombre más fácilmente.

3. Escribir y comer con la mano no dominante

Hacer actividades tan simples como agarrar una pelota o un utensilio con la mano contraria a la dominante sirve para que la mente tenga que hacer diferentes conexiones neuronales y se agilice así el funcionamiento cerebral.

4. Involucrar los sentidos

Un estudio de la misma universidad, implementó una muestra en la que los grupos de ensayo fueron expuestos a una serie de imágenes emocionalmente neutras, cada una de las cuales se presentaba también con un olor. Luego, se les mostró otras, pero sin los aromas y se les pidió que señalaran cuáles habían visto antes.

Los sujetos recordaron muy bien todas las imágenes asociadas con aromas, sobre todo las que tenían olores agradables. Las imágenes cerebrales mostraron que el córtex piriforme (la principal región del cerebro dedicada al procesamiento de los sentidos) comenzaba a activarse cuando las personas veían cosas vinculadas con olores.

5. Relacionar recuerdos con información nueva

Esta técnica funciona para fortalecer la mente. Cuanto más vinculados estén los estímulos entre sí, mayor poder de relacionamiento cognitivo se adquiere. Conectar información nueva con pasada que sea importante para que uno tenga mejor capacidad de análisis e integración de conceptos.

Las imágenes cerebrales del estudio mostraron que la principal región del cerebro dedicada al procesamiento de los sentidos comenzaba a activarse cuando las personas veían cosas vinculadas con olores

Las imágenes cerebrales del estudio mostraron que la principal región del cerebro dedicada al procesamiento de los sentidos comenzaba a activarse cuando las personas veían cosas vinculadas con olores.

Por otro lado, la experta en aprendizaje Shari Tishman y sus colegas de Project Zero -proyecto de la Harvard Graduate School of Education que busca perfeccionar teorías y difundir orientación tangible sobre cómo ayudar a los niños a reconsiderar la idea de ser “inteligentes”- han destacado siete tipos de mentalidad que son claves para aprender y pensar de manera efectiva en el mundo actual:

Ser amplio y aventurero

Preguntarse, encontrar problemas e investigar

Construir explicaciones y entendimientos

Hacer planes y ser estratégico

Ser intelectualmente cuidadoso

Buscar y evaluar razones

Ser metacognitivo

Cabe añadir que existen teorías como la de las Inteligencias Múltiples del psicólogo Howard Gardner que reconoce la diversidad de habilidades y capacidades y describió la existencia de ocho tipos de inteligencia que revolucionaron la manera de pensar la educación. Las denominó:

Inteligencia Visual-Espacial

Habilidad que permite observar el mundo y los objetos desde diferentes perspectivas. Las personas con este tipo de inteligencia tienen gran capacidad para presentar ideas en forma visual, crear imágenes mentales, percibir detalles visuales, dibujar y confeccionar bocetos.

Inteligencia Lingüístico-Verbal

Relacionada a la capacidad de dominar el lenguaje y poder comunicarse con los demás. No solo hace referencia a la habilidad para la comunicación oral, sino a otras formas como la escritura y la gestualidad.

Inteligencia Lógico-Matemática

Durante décadas fue considerada como el estándar para medir la inteligencia en una persona. Como su nombre indica, este tipo de inteligencia se vincula a la capacidad para el razonamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos.

Inteligencia Corporal-Cinestésica

Compuesta por las habilidades corporales y motrices que se requieren para manejar herramientas o para expresar ciertas emociones. Quienes tienen esta inteligencia cuentan con una mayor facilidad para realizar actividades que requieren fuerza, rapidez, flexibilidad, coordinación óculo-manual y equilibrio.

Inteligencia Musical

Es una habilidad natural y una percepción auditiva innata en la primera infancia hasta que existe la habilidad de interactuar con instrumentos y aprender sus sonidos, su naturaleza y sus capacidades. Entre sus habilidades se encuentran la capacidad para escuchar, cantar, tocar instrumentos así como analizar sonido en general y crear música.

Inteligencia Interpersonal

Advierte cosas de las otras personas más allá de lo que los sentidos logran captar. Se trata de una inteligencia que permite interpretar las palabras o gestos, o los objetivos y metas de cada discurso. Básicamente evalúa la capacidad para empatizar con las personas.

Inteligencia Intrapersonal

Permite comprender y controlar el ámbito interno de uno mismo en lo que se refiere a la regulación de las emociones y del foco atencional. Quienes tienen esta inteligencia son capaces de acceder a sus sentimientos y emociones y reflexionar sobre estos elementos.

Inteligencia Naturalista

Permite detectar, diferenciar y categorizar los aspectos vinculados al entorno, como por ejemplo las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima, la geografía o los fenómenos de la naturaleza. Un dato interesante es que fue añadida posteriormente al estudio original sobre las Inteligencias Múltiples, concretamente en 1995. Howard Gardner consideró necesario incluir esta categoría por tratarse de una de las inteligencias esenciales para la supervivencia del ser humano. 

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FUENTE RESPONSABLE: Contexto. 2 de octubre 2022.

Sociedad y Cultura/Cerebro/Memoría/Ejercicios/Salud Mental

¿Tienes lapsus y olvidas cosas? Estos son los trucos para mejorar tu memoria.

EJERCITA TU CEREBRO

Dormir ocho horas, hacer ejercicio y tener una buena alimentación son fundamentales a la hora de tener una buena memoria. Con juegos y reglas nemotécnicas puedes potenciarla.

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Con el paso del tiempo y a medida que vamos cumpliendo años, la memoria se debilita y empieza a fallar. Es parte normal del envejecimiento. No recordar donde se han puesto las llaves o las gafas o no recordar información tan rápido como antes son señales muy habituales de que existe un problema leve de memoria. 

El deterioro cognitivo, por tanto, es un síntoma de disfunción cerebral y supone uno de los principales motivos en las consultas de los médicos, especialmente en personas de edad avanzada. De hecho, un estudio afirma que entre un 15% y un 20% de adultos de más de 60 años acuden a su médico de cabecera preocupados por los despistes propios de la edad.

Sin embargo, no todo está perdido y existen fórmulas para desarrollar, potenciar y fortalecer la memoria. Poniendo en práctica estos sencillos trucos se puede conseguir mantener ágil al cerebro y evitar tener lapsus y olvidos. Por ejemplo, y aunque parece obvio, dormir ocho horas durante la noche ayuda a que el aprendizaje se quedé fijado en nuestra memoria.

Buena alimentación y ejercicio físico

Evitar el sedentarismo mediante la práctica de ejercicio físico favorece el riego sanguíneo del cuerpo y el cerebro, mejorando así las respuestas cognitivas. Y junto a esto una buena alimentación es fundamental. Para conservar una buena memoria hay que priorizar los productos ricos en ácidos grasos omega 3 y alimentos como los huevos o las nueces. Por el contrario, hay que evitar los azúcares añadidos y los alimentos fritos.

Uno de los métodos más efectivos son los juegos de memoria para adultos que ayudan a mantener la concentración y memorización de términos o números. Un crucigrama, una sopa de letras, juegos como el ajedrez o hacer puzles. Cualquiera de estas opciones es buena para ejercitar la memoria. 

Los juegos de memoria ayudan a mantener la concentración y memorización de términos 

Asimismo, utilizar reglas mnemotécnicas, es decir, de asociación mental para facilitar el recuerdo de algo facilitan la memorización de datos y el buen funcionamiento de la memoria y el cerebro. Relativizar y simplificar la vida también tiene un impacto positivo en la memoria, así como tener actividad social, puesto que reduce el estrés y la ansiedad, dos de las causas que motivan los lapsus de memoria.

Imagen de portada: iStock

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Alma, Corazón y Vida. 22 de septiembre 2022.

Memoria/Cerebro/Neurociencia/Ejercicio físico/Sedentarismo/Juegos/

Trucos/Alimentación.

 

 

 

El tratamiento experimental que ayuda a reparar los daños que causa el ictus.

NUEVA INVESTIGACIÓN

Se ha probado en ratones y el ensayo ha demostrado que usar péptidos tras el accidente cerebrovascular desencadena la recuperación tanto en las funciones motoras como en las cognitivas.

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El ictus altera profundamente la vida de las personas afectadas y es una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo. Sin embargo, un nuevo estudio trae nuevas esperanzas a los pacientes y sus familiares, al demostrar que un tratamiento experimental podría ayudar a reparar los daños causados por los accidentes cerebrovasculares. 

Según la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), “en nuestro país, cerca de 120.000 personas sufren un ictus al año, de las cuales alrededor de 40.000 fallecen”. Además, insiste la institución “que alrededor de un 30% de los pacientes sufren algún tipo de discapacidad tras un ictus. En este sentido, en la actualidad, más de 330.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional por haber sufrido un infarto cerebral. Una enfermedad cerebrovascular que, además, supone un coste directo sanitario de 2 mil millones de euros al año y un coste indirecto de 6.500 millones de euros anuales”.

«Más de 330.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional por haber sufrido un infarto cerebral»

Las estrategias de tratamiento actuales son en gran medida neuroprotectoras y todas están limitadas por ventanas de tiempo estrechas, como constata un trabajo recogido en ‘Experimental Neurology’. Sin embargo, el potencial de regeneración/plasticidad en el Sistema Nervioso Central (SNC) posterior al accidente cerebrovascular aún funciona durante semanas o incluso más, lo que puede brindar una mayor oportunidad para el tratamiento.

Foto: Unsplash. 

Dos posibles procesos de reparación son el brote axonal y la neurogénesis. Comprender cómo estos mecanismos endógenos pueden estimularse aún más para contribuir a la recuperación ayudará en el desarrollo de nuevas intervenciones terapéuticas.

Antecedentes

Los estudios de ablación han sugerido que los neuroblastos (células embrionarias que se originan en el neuroectodermo, que durante la gestación se dividen y diferencian para desarrollarse en neurona) recién nacidos pueden contribuir a la recuperación funcional después de un accidente cerebrovascular, a pesar del bajo número de neuronas que pueden sobrevivir como las que son maduras. 

Aunque el ictus estimula este proceso, la respuesta endógena es inadecuada. Debido al ambiente hostil en el cerebro dañado, muchas de las neuronas recién nacidas se acercan, pero no pueden invadir la región peri infarto del accidente cerebrovascular para entremezclarse y, en su mayoría, mueren dentro de la semana posterior a su nacimiento. Esto indica la necesidad de estrategias que puedan mejorar tanto la supervivencia como la migración de los neuroblastos recién nacidos. 

Un factor crítico que limita la reparación tanto para las neuronas como para las células madre neurales es la familia de moléculas ECM potentemente inhibidoras conocidas como proteoglicanos de sulfato de condroitina (CSPG). Ciertos CSPG están regulados positivamente en abundancia en las cicatrices gliales después de una lesión cerebral o de la médula espinal. Los CSPG en la cicatriz limitan la regeneración a través de la lesión, pero también restringen severamente la posible neuroplasticidad alrededor y más allá del perímetro de la lesión. También se ha sugerido que los CSPG reducen el acceso de las células progenitoras a las lesiones de esclerosis múltiple (EM).

Inyección en médula espinal

En modelos animales de accidente cerebrovascular, la condroitinasa ABC (ChABC) se ha utilizado terapéuticamente mediante inyección dirigida en la médula espinal. Si bien los resultados fueron alentadores, los efectos fueron limitados probablemente debido a la mínima propagación de la enzima. Para superar las limitaciones del ChABC nativo, varios laboratorios han demostrado una administración y eficacia exitosas a largo plazo y/o generalizadas en modelos de accidente cerebrovascular y EM utilizando termoestabilizados y formulaciones de condroitinasa mediadas por virus, aunque las posibles complicaciones de la administración directa in vivo permanecieron. Ahora en el nuevo trabajo, publicado en ‘Cell Reports’, los científicos de la Universidad de Cincinnati (EEUU) exponen que, además de las estrategias de neuroprotección, los procesos neurorregenerativos podrían proporcionar objetivos para la recuperación del ictus. 

«La terapia con péptidos (iniciada de forma aguda o más crónica a los 7 días tras el ictus) mejora la recuperación de las funciones motoras y cognitivas»

Por ello, los autores pusieron en marcha un estudio en el que examinan el papel regulador de PTPσ (un importante receptor de proteoglicanos) en la amortiguación de la recuperación después del accidente cerebrovascular. 

Determinan, además, que el uso de un péptido modulador del receptor (ISP) o la supresión del gen Ptprs conduce a un mayor crecimiento de las neuritas y a una mayor migración de las células madre neuronales, sobre sustratos inhibidores de CSPG. Así, el tratamiento con ISP después del ictus da lugar a un aumento de los brotes axonales y a la migración de neuroblastos hacia la profundidad de la cicatriz de la lesión, con una firma transcripcional que refleja la reparación. Por último, el estudio determina que el tratamiento con péptidos tras el accidente cerebrovascular (iniciado de forma aguda o más crónica a los 7 días) da lugar a una mejora de la recuperación conductual tanto en las funciones motoras como en las cognitivas.

Los péptidos

Ante estos resultados, concluyen que los CSPG inducidos por el ictus desempeñan un papel predominante en la regulación de la reparación neuronal y que el bloqueo de las vías de señalización de estos CSPG conducirá a una mayor reparación neuronal y recuperación funcional en el ictus El estudio encontró que un fármaco llamado NVG-291-R permite la reparación del sistema nervioso y una recuperación funcional significativa en un modelo animal de accidente cerebrovascular isquémico grave. La eliminación genética del objetivo molecular del fármaco también muestra un efecto similar en las células madre neurales. «Estamos muy entusiasmados con los datos que muestran una mejora significativa en la función motora, la función sensorial, el aprendizaje espacial y la memoria», asevera Agnes (Yu) Luo, profesora asociada en el Departamento de Genética Molecular y Bioquímica de la Facultad de Medicina de la UC y la autora principal del estudio.

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Añade, además que «el fármaco sería un ‘avance sustancial’ si los primeros resultados se traducen en entornos clínicos. Se necesitarán más estudios y validación de los resultados de grupos independientes para determinar si es igualmente eficaz para reparar el daño de los accidentes cerebrovasculares isquémicos en pacientes humanos. Se precisarán estudios adicionales para investigar si NVG-291-R repara eficazmente el daño causado por accidentes cerebrovasculares hemorrágicos». 

«La mayoría de las terapias que se investigan hoy en día se centran principalmente en reducir el daño temprano del accidente cerebrovascular», insiste. «Sin embargo, nuestro grupo se ha centrado en la neurorreparación como alternativa y ahora ha demostrado que el tratamiento con NVG-291-R no solo produce neuroprotección para reducir la muerte neuronal, sino también efectos neurorreparadores sólidos», apostilla.

En las horas posteriores

El estudio también encontró que el fármaco era efectivo incluso cuando el tratamiento comenzó siete días después del inicio del accidente cerebrovascular. «El único fármaco actual aprobado por la FDA para el tratamiento del accidente cerebrovascular no repara el daño y debe administrarse dentro de las 4,5 horas posteriores al inicio del accidente cerebrovascular», documenta la autora. «La mayoría de las terapias que se están investigando deben aplicarse dentro de las 24 a 48 horas tras el ictus. Un producto que funcione para reparar el daño del accidente cerebrovascular, incluso una semana después del inicio de los síntomas, cambiaría el paradigma para el tratamiento del accidente cerebrovascular». 

«Un producto que funcione para reparar el daño incluso una semana después del inicio de los síntomas cambiaría el paradigma para el tratamiento del ictus»

Jerry Silver, coautor de este trabajo y profesor de neurociencias en la Facultad de Medicina de Case Western Rererve (CWRU), afirma que «el estudio mostró que el fármaco reparó el daño a través de al menos dos vías: creando nuevas conexiones neuronales y mejorando la migración de neuronas recién nacidas derivadas del tallo neuronal». «La capacidad de NVG-291-R para mejorar la plasticidad se demostró mediante el uso de técnicas de tinción que mostraron claramente un aumento en el brote axonal en la parte dañada del cerebro. Esta plasticidad mejorada es una excelente validación de los mismos mecanismos poderosos que nosotros, y otros investigadores, pudimos demostrar usando NVG-291-R en lesiones de la médula espinal».

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FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Juan Montagu. 14 de septiembre 2022.

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Ramón y Cajal, el Nobel español que se adentró en el cerebro.

Santiago Ramón y Cajal obtuvo el Premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1906, y en 1907 fue nombrado Presidente de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Biológicas (JAE, 1907-1939), perteneciente al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Como presidente de la JAE (1907-1932), Cajal dirigió el mayor proyecto científico de regeneración y modernización llevado a cabo en España a principios del siglo XX. Durante su larga presidencia, alentó cambios estructurales en el sistema educativo español, siendo la JAE el germen del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

En 1902, fue nombrado director del «Laboratorio de Investigaciones Biológicas», un centro de investigación fundado por orden de Su Majestad el Rey Alfonso XIII con motivo de la concesión en 1900 del Premio Moscú a Santiago Ramón y Cajal. Este laboratorio nacional dio origen al Instituto Cajal en 1922, que luego se incorporó al CSIC el 24 de noviembre de 1939.

Santiago Ramón y Cajal es a menudo nombrado » padre de la neurociencia moderna» por sus estudios sobresalientes sobre la anatomía microscópica del sistema nervioso, sus observaciones sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso y por sus teorías sobre la función, el desarrollo y la plasticidad de prácticamente todo el sistema nervioso. Por primera vez, Cajal situó a España en la vanguardia de la ciencia internacional. Después de sus casi cincuenta años de trabajo (1887-1934) sus investigaciones siguen cautivando y estimulando a los neurocientíficos modernos de todo el mundo.

Figuras 1 y 2 Autorretratos, tomados por Cajal en su laboratorio en Valencia (España) cuando tenía poco más de treinta años, c. 1885-1887

En 1888 el joven investigador español (Figuras 1, 2), descubrió que el sistema nervioso, incluido el cerebro, está compuesto de entidades individuales, más tarde denominadas neuronas. Sus hallazgos refutaron la popular «teoría reticular», que imperaba hasta entonces y que consideraba al sistema nervioso como una red continua de fibras.

Figura 3.- Dibujo de Cajal que explica las diferencias entre la doctrina neuronal y la reticular: “Esquema que compara el concepto de Golgi con respecto a las conexiones sensorimotoras de la médula espinal (I) con los resultados de “mis” investigaciones (II). A, raíces anteriores; B, raíces posteriores; a, colateral de una raíz motora; b, células de prolongaciones cortas que, según Golgi, intervendrían en la formación de la red; c, red intersticial difusa; d, largas colaterales axónicas en contacto con las células motoras; e, colaterales cortas». Esta figura se publicó en la publicación de Cajal “Recuerdos de mi vida-Historia de mi labor científica”. Dibujo original de Santiago Ramón y Cajal, tinta china negra sobre papel, alrededor de 1923.

Cajal estudió cada fase de la vida de las neuronas. En los embriones, observó una estructura dinámica en la punta de los axones en desarrollo (que denominó cono de crecimiento), que según su hipótesis podría estar guiada hacia núcleos específicos del cerebro por sustancias químicas (neurotropismo) (Figura 4).

Figura 4.- Conos de crecimiento observados en una preparación histológica de Cajal de la médula espinal de un embrión de pollo de 5 días. El preparado histológico se conserva en el Instituto Cajal (Legado Cajal). El panel A de la imagen muestra el aspecto de un preparado histológico original de Cajal impregnado por el método de Golgi. Observe la etiqueta escrita a mano por Cajal que dice: «† comisurales completas conos bbb»; «b» significa «bien», «Pollo 5 días 2 comisurales buenas». El Panel B, ilustra los detalles del recuadro en B. El panel C, muestra un aumento de mayor potencia del área cuadrada en B. Observe en D una serie de conos de crecimiento (1 y 2). Los paneles E y F muestran detalles de los conos de crecimiento que se muestran en D. Obsérvese la excelente conservación de la muestra.

Dedujo que, debido a los espacios entre ellas, las neuronas deben comunicarse no por continuidad sino por contacto, (término más tarde acuñado “sinapsis”) (figura 5).

Figura 5.- Vista parcial de una motoneurona con su axón (a) y dendritas (b). Cajal representa botones terminales sinápticos sobre las dendritas(c). Dibujo original de Santiago Ramón y Cajal, tinta china negra sobre papel, alrededor de 1909

A partir de imágenes estáticas, Cajal pudo determinar el flujo general de actividad nerviosa (la llamada doctrina de la polarización dinámica) (Figura 6).

Figura 6.- Dibujo esquemático de vías motoras y sensitivas. Dibujo original de Santiago Ramón y Cajal, tinta china negra sobre papel, alrededor de 1899

Cajal también identificó que hay protuberancias en los tallos de las dendritas (que llamó “espinas dendríticas”), que sus contemporáneos descartaron como artefactos pero que él reconoció como sitios de contacto reales con capacidad funcional (Figura 7).

Figura 7.- Espinas dendríticas detectadas en una preparación histológica de Cajal del bulbo olfativo de conejo, que se conserva en el Instituto Cajal (Legado Cajal). El panel A, muestra el aspecto de la preparación histológica de Cajal impregnada por el método de Golgi / Marchi. Obsérvese las etiquetas escritas a mano por Cajal: lado izquierdo, que indica la especie animal “Conejo 1 mes”, y en el lado derecho el procedimiento de tinción “Marchi Golgi ”. Los paneles B y C ilustran los detalles de una sección en A (área circunscrita en el cuadrado). El panel D, representa una neurona con sus componentes: s, soma; d, dendrita y a, axón. El panel E representa una imagen de mayor resolución de la dendrita en marcada en D. Obsérvese en el panel E numerosas espinas dendríticas (flecha e) a lo largo de la misma dendrita que se muestra en D. También obsérvese la excelente conservación de la muestra. Las espinas dendríticas fueron dibujadas con precisión por Cajal. Panel F, dibujo científico de Santiago Ramón y Cajal, en el que se representan los distintos tipos de espinas dendríticas presentes neuronas piramidales cerebrales. Dibujo original de Santiago Ramón y Cajal, tinta china negra sobre papel, alrededor de 1899.

En la década de 1890, Cajal fue uno de los primeros científicos en interpretar la capacidad de las neuronas para adaptar su morfología (plasticidad) a las necesidades funcionales (Figura 8). Él, muy probablemente pudo haber sido responsable de popularizar el término “plasticidad”. En este sentido, dijo Cajal, «el hombre puede convertirse en el escultor de su propio cerebro».

Figura 8.- Hace casi 100 años, Ramón y Cajal utilizó el término «regeneración abortiva» para describir el intento de re-crecimiento de neuronas lesionadas en un modelo de lesión del nervio ciático en gatos jóvenes y conejos sacrificados pocos días después de la lesión por ligadura. Los resultados sobre la regeneración y la degeneración del sistema nervioso fueron ilustrados con precisión por Cajal. Como ejemplo, este panel representa una semi-ligadura del nervio ciático en un conejo sacrificado ocho días después de la operación. La sección total del nervio, cerca de la ligadura se muestra para comparar la capacidad de rebrote de las dos porciones. A, muñón periférico del nervio ligado. B, muñón central del fascículo no ligado. C, E, cicatrices. d, polo central del nervio. L, ligadura. D, F, polos degenerados del nervio. Dibujo original de Santiago Ramón y Cajal, tinta china negra sobre papel, alrededor de 1899

La obra maestra de Cajal, “Histología del sistema nervioso del hombre y los vertebrados”, todavía se cita cientos de veces cada año. Sus trabajos sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso y la estructura de la retina se consideran igualmente clásicos. Durante su carrera, Cajal publicó más de trescientos artículos, no todos ellos neurocientíficos. Es un hecho poco conocido que descubrió la vacuna contra el cólera. También contribuyó significativamente al estudio del cáncer. Además, Cajal fue un pionero de la fotografía en color (publicó la obra: La fotografía de los colores). Publicó relatos breves de ficción (Cuentos de vacaciones), una colección de sabidurías mundanas (Charlas de café), un recuento de las experiencias de la vejez extrema (El mundo visto a los ochenta años), una guía científica (Consejos para un joven investigador) y una inolvidable autobiografía (Recuerdos de mi vida). Cuando Cajal ganó el Premio Nobel en 1906, se convirtió en un héroe nacional. A día de hoy, hay una calle que lleva su nombre en prácticamente todas las ciudades españolas.

Valor de los dibujos como medio de ilustración de las observaciones microscópicas

En la época de Cajal, los científicos generalmente utilizaban el dibujo como medio para ilustrar sus observaciones microscópicas. Por lo tanto, aceptar los hallazgos publicados fue a menudo un acto de fe. Los dibujos histológicos revolucionarios de Cajal fueron considerados inicialmente por algunos investigadores como interpretaciones artísticas en lugar de copias precisas de sus preparados histológicos. Pero los dibujos de Cajal son sin duda piezas de realidad, copias confiables de preparaciones histológicas que muestran la micro-organización del sistema nervioso: la delicada estructura de las células nerviosas y sus conexiones. Si bien sus contribuciones a los conceptos actuales de la función cerebral y la organización son famosos, sus dibujos cuidadosamente ejecutados, que muestran una rara mezcla de habilidad artística y conocimiento científico, son mucho menos conocidos por el público en general. Cientos de sus dibujos descansan en el legado de Cajal. Los dibujos histológicos de Cajal no solo son valiosos por su belleza, sino también porque expresan conceptos universales por lo que todavía se utilizan con fines educativos y de capacitación.

Visita virtual del LEGADO CAJAL: http://www.cajal.csic.es/legado.html

Imagen de portada: Santiago Ramón y Cajal (Cordon Press)

FUENTE RESPONSABLE: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es una Agencia Estatal de España. 

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Tenemos una nueva pista para rejuvenecer al cerebro en su lucha contra el Alzhéimer: el LCR

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Un experimento realizado en ratones ha abierto una nueva vía de investigación en la lucha contra enfermedades como el Alzheimer. Se trata de un estudio llevado a cabo por un grupo de científicos en Europa y Estados Unidos que han logrado reavivar la memoria en ratones, y han dado cuenta de los resultados en la revista Nature. Según explican, la respuesta puede estar en una simple proteína.

El Alzheimer, mucho camino por recorrer. El Alzheimer es una enfermedad que afecta a millones de personas mayores y de la cual se sabe poco si se tiene en cuenta la atención que ha recibido de la comunidad científica. Uno de sus rasgos más distintivos es que causa estragos en la memoria de los pacientes. Por eso, este estudio ofrece una importante esperanza.

El equipo de investigadores logró mejorar la memoria en ratones mayores (ratones de 20 meses) tras inyectarles líquido cefalorraquídeo (LCR) extraído de ratones más jóvenes (10 semanas). Comprobaron que los ratones que habían recibido la trasfusión respondían mejor a los estímulos planteados.

LCR, un líquido clave para el cerebro y para su desarrollo. El LCR, también llamado líquido cerebroespinal, es el líquido en el que está “sumergido” el cerebro. Es el principal encargado (junto con la sangre) de proporcionarle los nutrientes que requiera. También influye en su desarrollo y crecimiento, si bien no está claro su rol en el envejecimiento del órgano.

Precisamente al estar relacionado con el desarrollo, la composición del LCR cambia con la edad. Determinadas proteínas relacionadas con este crecimiento y desarrollo desaparecen y son sustituidas por otras moléculas que componen el líquido.

Todo gracias a una simple proteína. Tras comprobar el efecto del LCR en los cerebros envejecidos el equipo trató de averiguar qué componente era el responsable, hallando la proteína Fgf7 (por Factor de crecimiento fibroblástico 17). Comprobaron no solo que la proteína tenía un efecto positivo sobre la activación cerebral en ratones mayores sino que su bloqueo también era perjudicial en ratones jóvenes.

La proteína Fcf17 es una de las 23 moléculas conocidas que componen la familia de los factores de crecimiento de fibroblastos (FCFs) involucradas, entre otras funciones, en el desarrollo normal de las células de los animales.

Resultados prometedores, como tantos otros, Aunque los resultados sean esperanzadores los expertos sugieren cautela, y que es habitual que descubrimientos sobre el Alzhéimer en ratones no logren ser transferidos a los humanos, como explica al diario El País el investigador Jesús Ávila. Por ahora hay multitud de vías abiertas pero seguimos sin remedio para esta enfermedad.

Imagen de portada: Vlad Sargu

FUENTE RESPONSABLE: Por Pablo Martínez-Juarez. Actualizado 13 de mayo 2022.

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La estimulación cerebral mejora la memoria a corto plazo de los adultos mayores durante un mes, según un estudio.

(CNN) — ¿Quieres un poco de estimulación cerebral no invasiva para potenciar tu memoria de cara a ese próximo gran proyecto, reunión de trabajo o encuentro familiar? Un día la ciencia podrá ofrecer este tipo de tratamientos, según sugiere una nueva investigación.

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Según un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Boston y publicado este lunes en la revista académica Nature Neuroscience, el envío de corrientes eléctricas a dos partes del cerebro conocidas por su capacidad para almacenar y recordar información aumentó modestamente el recuerdo inmediato de palabras en personas mayores de 65 años.

«Queda por comprobar si estas mejoras se producen en los recuerdos cotidianos y no solo en las listas de palabras», dijo Masud Husain, profesor de neurología y neurociencia cognitiva de la Universidad de Oxford, en un comunicado. Husain no formó parte del estudio.

Aun así, el estudio «aporta pruebas importantes de que la estimulación del cerebro con pequeñas cantidades de corriente eléctrica es segura y también puede mejorar la memoria», dijo el Dr. Richard Isaacson, director de la Clínica de Prevención del Alzheimer en el Centro de Salud Cerebral de la Facultad de Medicina Schmidt de la Universidad Atlántica de Florida, que no participó en la investigación.

Las mejoras fueron más pronunciadas en las personas del estudio con los recuerdos más pobres, que «se considerarían con deterioro cognitivo leve», dijo el neurocientífico Rudy Tanzi, profesor de neurología de la Facultad de Medicina de Harvard, quien no participó en el estudio.

«Hubo un efecto aparentemente beneficioso en el recuerdo inmediato de palabras en aquellos con deterioro cognitivo leve», dijo Tanzi, que también es director de la unidad de investigación sobre genética y envejecimiento del Hospital General de Massachusetts en Boston.

«Este hallazgo, preliminar pero prometedor, justifica una mayor exploración del uso de enfoques bioelectrónicos para trastornos como la enfermedad de Alzhéimer», añadió.

Impulsar el cambio cerebral

Los científicos solían pensar que a partir de cierto punto de la edad adulta el cerebro era fijo, incapaz de crecer o cambiar. Actualmente se sabe que el cerebro es capaz de plasticidad, la capacidad de reorganizar su estructura, funciones o conexiones, durante toda la vida.

La estimulación transcraneal de corriente alterna, o tACS, intenta mejorar la funcionalidad del cerebro con un dispositivo que aplica corrientes eléctricas en forma de onda a zonas específicas del cerebro a través de electrodos en el cuero cabelludo. Las ondas eléctricas pueden imitar o cambiar la actividad de las ondas cerebrales para estimular el crecimiento y, con suerte, cambiar la red neuronal del cerebro.

Una versión alternativa que utiliza campos magnéticos, llamada estimulación magnética transcraneal, o TMS, fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para tratar la depresión.

«Creo que éste es el futuro de la intervención neurológica, para ayudar a reforzar las redes de nuestro cerebro que pueden estar fallando», afirma la Dra. Gayatri Devi, profesora clínica de neurología y psiquiatría de la Facultad de Medicina Zucker de la Universidad Hofstra/North Well de Nueva York. Ella no participó en el nuevo estudio.

«Además, el tratamiento puede adaptarse a cada persona, basándose en sus puntos fuertes y débiles, algo que la farmacoterapia no puede hacer», dijo Devi.

En los nuevos hallazgos publicados en Nature Neuroscience, las células cerebrales «se activan en puntos de tiempo específicos, y eso está definido por la frecuencia de la estimulación (eléctrica)», dijo el coautor del estudio Shrey Grover, estudiante de postdoctorado en el programa de cerebro, comportamiento y cognición de la Universidad de Boston.

«La consecuencia de cambiar los tiempos de activación de las células cerebrales es que se induce este proceso de plasticidad. La plasticidad es lo que permite que los efectos se prolonguen en el tiempo incluso cuando la estimulación ya ha terminado», añadió.

Los recuerdos se desvanecen

A medida que el cerebro envejece, es habitual perder parte de la capacidad de recordar. Para algunas personas, lo que más se resiente es la memoria a corto plazo: ¿dónde estacioné el auto en el centro comercial en este viaje de compras? Otros pueden tener problemas para recordar cosas durante un periodo de tiempo más largo: ¿dónde estacioné el auto hace dos semanas antes de abordar el avión para ir de vacaciones? Y algunos tienen problemas con ambos tipos de memoria.

Los investigadores de la Universidad de Boston analizaron por separado la memoria a largo plazo y la memoria a corto plazo o de trabajo en dos experimentos, cada uno con grupos aleatorios de 20 personas de entre 65 y 88 años.

Los experimentos alternaban la aplicación de ondas gamma a 60 hertz y ondas theta a 4 hertz a dos centros cerebrales que desempeñan papeles clave en la memoria.

Las ondas gamma son las más cortas y rápidas de las frecuencias de las ondas cerebrales, y funcionan entre 30 y 80 hertz, o ciclos por segundo. Algunas ondas cerebrales denominadas «gamma altas» se han registrado hasta los 100 hertz.

El cerebro recibe una estimulación intensa con las ondas gamma. Las personas estresadas que necesitan estar concentradas intensamente, por ejemplo, cuando están haciendo un examen, resolviendo un problema complejo o arreglando un problema mecánico difícil, pueden producir ondas gamma.

Las ondas theta son mucho más lentas y oscilan entre cuatro y ocho ciclos por segundo. Probablemente, cuando se está en modo theta, se funciona con el piloto automático: conduces al trabajo sin pensar en la ruta, te cepillas los dientes o el pelo, e incluso sueñas despierto. A menudo es cuando la gente reflexiona sobre una idea o se le ocurre una solución a un problema. Los estudios han descubierto que la actividad theta puede predecir el éxito del aprendizaje.

Apuntar a las áreas de memoria del cerebro

En el primer experimento, un grupo recibió ondas gamma de alta frecuencia (60 hertz) en el córtex prefrontal, que se encuentra directamente detrás de los ojos y la frente. El lóbulo prefrontal, que es el centro del aprendizaje y la cognición, ayuda a almacenar los recuerdos a largo plazo.

Otro grupo de 20 personas recibió estimulación theta de baja frecuencia (4 hertz) en el córtex parietal, una zona del cerebro situada justo debajo de donde te harías una cola de caballo. El lóbulo parietal está por encima del hipocampo, otra parte del cerebro que desempeña un papel importante en el aprendizaje y la memoria. Las personas con alzhéimer suelen tener el hipocampo arrugado, ya que el órgano pierde tejido y se encoge.

Un tercer grupo de 20 personas se sometió a un proceso simulado para servir de grupo de control.

Las sesiones se realizaron durante cuatro días consecutivos. Cada persona realizó cinco pruebas de recuerdo de 20 palabras durante la estimulación diaria de 20 minutos. Se les pidió que recordaran inmediatamente tantas palabras como pudieran al final de cada una de las cinco pruebas.

El equipo de investigación evaluó el rendimiento de dos maneras: ¿Qué tan bien recordaban los participantes las palabras del final de la lista, que acababan de escuchar? Esa sería la medida de la memoria a corto plazo o de trabajo. ¿Cuántas palabras podían recordar del principio de cada lista, que habrían sido escuchadas minutos atrás?

Ese resultado evaluaría la capacidad de recordar durante un periodo de tiempo algo más largo.

Los resultados mostraron que 17 de las 20 personas que recibieron estimulación gamma de alta frecuencia mejoraron su capacidad de recordar palabras desde el principio de la prueba, lo que los investigadores denominaron memoria a largo plazo.

Del mismo modo, 18 de los 20 participantes que se sometieron a la estimulación theta de baja frecuencia mejoraron su memoria de trabajo a corto plazo, o su capacidad para recordar las últimas palabras escuchadas.

En comparación con el grupo de personas que recibieron la estimulación simulada o placebo, los que recibieron los tratamientos vieron resultados que «se traducen en que los individuos mayores recordaron, en promedio, de cuatro a seis palabras más de la lista de 20 palabras al final de la intervención de 4 días», dijo el coautor del estudio Robert Reinhart, director del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Clínica de la Universidad de Boston.

«Es importante destacar que el estudio muestra principalmente una mejora modesta pero significativa en la memoria a corto plazo, pero no muestra efectos claros en la memoria a largo plazo, ya que la prueba se basó en el recuerdo de palabras solo un minuto, aproximadamente, después de aprender las palabras», dijo Tanzi.

«Los expertos en cognición dirían que lo que se recuerda desde hace una hora es la memoria a largo plazo», añadió Tanzi. «Pero con respecto a los síntomas clínicos del alzhéimer y el deterioro de la memoria relacionado con la edad, lo agruparíamos en la memoria a corto plazo. Cuando decimos que los pacientes de alzhéimer conservan la memoria a largo plazo, nos referimos a recordar detalles del día de su boda».

Tratamiento personalizado

El estudio descubrió que cambiar las áreas del cerebro que recibieron la estimulación theta y gamma en un segundo experimento no produjo ningún beneficio. Se realizó un tercer experimento con 30 personas para verificar los resultados anteriores.

Un mes después de la intervención, se pidió a los participantes que hicieran otra prueba de recuerdo de palabras para ver si las mejoras en la memoria eran duraderas.

En general, los resultados mostraron que las corrientes theta de baja frecuencia mejoraban la memoria de trabajo a corto plazo al mes, mientras que la estimulación gamma de mayor frecuencia no lo hacía. Lo contrario ocurrió con las memorias a más largo plazo: la gamma, pero no la theta, mejoró el rendimiento.

«Según la ubicación espacial y la frecuencia de la estimulación eléctrica, podemos mejorar la memoria a corto plazo o la memoria a largo plazo por separado», explicó Reinhart, profesor adjunto del departamento de ciencias psicológicas y del cerebro de la Universidad de Boston.

Esto significa que los investigadores pueden adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona, dijo Reinhart.

¿Cómo sería eso? Los dispositivos son bien tolerados, con efectos secundarios limitados o nulos.

«En un mundo ideal, el objetivo final sería disponer de un dispositivo portátil para el hogar que pudiera ofrecer esta terapia», dijo Isaacson, administrador de la Fundación McKnight de Investigación Cerebral, que financia la investigación sobre el envejecimiento del cerebro.

«Por ahora, es engorroso recibir estos tratamientos, ya que se necesita un equipo especializado. Además, puede llevar mucho tiempo y ser costoso», añade Isaacson. «Aun así, las opciones de tratamiento para el envejecimiento cognitivo, que afecta a decenas de millones de personas, son limitadas, por lo que este es un paso esperanzador para abordar los síntomas y mejorar la salud del cerebro».

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: CNN. Por Sandee LaMotte. 22 de agosto 2022

Sociedad/Alzheimer/Cerebro/Problemas de memoria.

 

¿Existe realmente la memoria fotográfica? Esto nos dicen la ciencia y la historia.

ABRIR BIEN LOS OJOS, O NO

Los psicólogos y neurólogos llevan décadas dedicados a estudiar nuestra capacidad de recordar a través de la mirada, y la clave para saber más parece estar en la infancia.

Está claro que la vida actual está rigurosamente determinada por eso que denominan la sociedad de la imagen, está claro que lo somos y el por qué lo somos: nos desarrollamos en ellas, entendemos cualquier parámetro de nuestra existencia a través de su forma visual, y si no la tiene la inventamos. 

Sin embargo, el lenguaje de las imágenes ha establecido lógicas en el mundo desde mucho antes que pasara a pertenecer a la imagen. A lo largo de la historia, muchas personas han afirmado tener un don extraordinario en torno a ella, aunque curiosamente entendiéndola como la capacidad de poder memorizar instantáneamente grandes volúmenes de texto. La llamaron memoria fotográfica en el afán por cruzar las capacidades de personas y máquinas. Los científicos Nikola Tesla y John von Neumann, el escritor Truman Capote, y un gran número de personas menos conocidas afirmaron poseerla. 

De hecho, es posible que conozcas a alguien que en algún momento te haya dejado caer que también está en ese grupo. Sin embargo, aunque la idea de la memoria fotográfica está muy extendida en la cultura popular, la realidad científica del fenómeno es bastante diferente de cómo se describe comúnmente.

En la década de los 1970, Ralph Norman Haber teorizó que, en ausencia de habilidades lingüísticas sofisticadas, los niños pequeños dependen más de las imágenes visuales para el procesamiento de la memoria. A medida que los niños aprenden a expresarse verbalmente y a pensar de manera más abstracta, confían cada vez menos en la memoria visual.

Observando a los niños

En lo que respecta a esa noción, fueron precisamente los niños los que abrieron un importante melón para psicólogos y neurólogos dedicados a estudiar eso de la memoria visual. Resulta que la memoria visual incluye dos tipos de capacidades que, a veces, se confunden: la memoria fotográfica y la eidética.

Istock

Según Scott Lilienfeld, profesor de psicología en la Universidad de Emory, la memoria eidética, del griego eidos, o «forma visible», se refiere a la capacidad de una persona para «mantener una imagen visual en su mente con tanta claridad que pueden describirla perfectamente o casi perfectamente… tal como podemos describir los detalles de una pintura inmediatamente frente a nosotros con una precisión casi perfecta». Poniendo a prueba a niños y niñas, Haber encontró que esta capacidad se encuentra casi exclusivamente en pequeños de entre 6 a 10 años, y solo en un porcentaje muy escaso. Según este experto, alrededor del 2 al 10% de los niños en edad escolar primaria poseen la capacidad de retener una imagen residual clara en su campo visual. Sin embargo, estas imágenes generalmente se desvanecen de la vista en uno o dos minutos, y no son las grabaciones hiper precisas que implica el término «memoria fotográfica».

Tres categorías

Cuando la pensamos en memoria fotográfica, tendemos a entender por ello la capacidad de memorizar instantáneamente grandes volúmenes de texto o conversaciones enteras con una precisión perfecta, porque así lo declararon algunos grandes personajes de la Historia. Pero hay que pulir mucho este pensamiento para llegar a una respuesta algo convincente sobre qué es exactamente la memoria fotográfica.

(iStock)

Para empezar, podemos clasificar a las personas en tres categorías en base a esta capacidad: Los primeros son los llamados sabios excepcionales. Tal vez el más famoso de estos fue Kim Peek, que sirvió de inspiración para el personaje de Dustin Hoffman, Raymond Babbitt, en la película ‘Rain Main’ de 1988. Cuando Peek murió en 2009, a la edad de 58 años, había memorizado el contenido de más de 12.000 libros, leyendo a una velocidad de una página cada 8-12 segundos. El segundo grupo de personas que comúnmente se cree que tienen memorias fotográficas son aquellas que padecen un trastorno raro conocido como hipertimesia. Las personas con esta afección poseen una memoria autobiográfica excepcional y pueden recordar detalles aparentemente irrelevantes de casi todos los días de sus vidas, como el clima, lo que salió en las noticias o en la televisión, o lo que comieron en el desayuno.

La capacidad de olvidar

Aunque eso último suene estupendo, especialmente si acabas de intentar recordar qué hiciste ayer y no lo logras tener en mente con exactitud, lo cierto es que lejos de ser un defecto que limite nuestro potencial, nuestra capacidad para olvidar detalles irrelevantes y generalizar la información es esencial para que podamos navegar con eficacia por el mundo que nos rodea. Si bien esto puede parecer una habilidad muy útil, para la mayoría de las personas con esta afección, la incapacidad de olvidar es, de hecho, una auténtica carga. 

Los mnemotécnicos no poseen habilidades naturales extraordinarias, sino que han aprendido a usar una variedad de técnicas mnemotécnicas para ayudarlos a memorizar información.

El tercer y último grupo de personas con memorias supuestamente fotográficas son los mnemotécnicos. Esto es lo que la mayoría de la gente piensa cuando imagina la memoria fotográfica: personas con una inteligencia normal o superior a la media y una capacidad social capaz de memorizar instantáneamente y recuperar sin esfuerzo grandes volúmenes de información general. Sin embargo, los mnemotécnicos en general no poseen habilidades naturales extraordinarias, sino que han aprendido a usar una variedad de técnicas mnemotécnicas para ayudarlos a memorizar información. Entre las técnicas más comunes se encuentran la codificación, el método de loci y el mind palace. Todo ello implica vincular la memoria semántica con la memoria episódica, que es más fácil de recuperar para la mayoría de los humanos.

Recursos para la edad adulta

Para entenderlo, basta un ejemplo: Asociando la secuencia numérica 1-9-4-5 con el año en que terminó la Segunda Guerra Mundial, estamos codificando, es decir, vinculando una información con otra que ya hemos memorizado. En cuanto al método de loci y mind palace, tienen que ver con colocar palabras, números u otras piezas de información específicas en ubicaciones u objetos en un espacio real o imaginario, y luego «caminar» mentalmente a través de ese espacio.

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Al final, todos los supuestos casos de memoria fotográfica que no involucran el síndrome del sabio o la hipertimesia, han resultado ser meramente el resultado de estas técnicas mnemotécnicas combinadas con un simple trabajo duro. Hasta la fecha, la mayoría de las investigaciones demuestran que los adultos perdemos rápido la posibilidad de tener memoria fotográfica, precisamente porque dejamos de poseer la habilidad natural de construir imágenes eidéticas. Al parecer, esto se debe justo a que en edad adulta las personas tienden a codificar lo que observan visual y verbalmente, lo cual dificulta la formación de una imagen eidética.

Imagen de portada: Istock

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida. 26 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Cerebro/Historia/Noticias curiosas

 

 

Qué es la memoria episódica y cómo se activa en el cerebro.

La memoria episódica es aquella que está relacionada «con sucesos autobiográficos y otros eventos, asociados a un contexto espacial y temporal, que pueden relatarse de forma explícita.

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Especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) determinaron cómo se activa lo que se conoce como “memoria episódica”, que se activa en dos regiones del cerebro: el hipocampo ventral y la corteza prefrontal.

El hallazgo, que se realizó a través de experimentos en diferentes roedores, se describe en Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA (PNAS), publicación oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

¿Qué es la memoria episódica?

La memoria episódica es aquella que está relacionada “con sucesos autobiográficos y otros eventos, asociados a un contexto espacial y temporal, que pueden relatarse de forma explícita. 

Como este proceso mental está alterado en enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y patologías psiquiátricas, conocer los mecanismos que lo regulan puede ser útil para desarrollar tratamientos más específicos y efectivos”, explicó Camila Zold, líder del trabajo e investigadora del CONICET en el Instituto de Fisiología y Biofísica Bernardo Houssay (IFIBIO, CONICET-UBA).

La investigadora, entrevistada por el periodista Martín Suárez de Tiempo Argentino, subrayó que “reconocer los circuitos neuronales de las memorias episódicas y los mecanismos que controlan su evocación tiene relevancia para conocer mejor un proceso fundamental para la supervivencia de los seres vivos”.

La conclusión del estudio, realizado sobre roedores, fue que un aumento en la sincronización entre el hipocampo ventral y la corteza prefrontal es primordial para la evocación de la traza de memoria de mayor importancia y la correcta resolución de tareas.

Los animales utilizaban la información contextual para discriminar entre un objeto (un frasco o una botella) que ya conocían, pero que nunca habían visto previamente; y otro que ya habían visto en ese lugar. Los roedores que resolvían satisfactoriamente la situación, eran los que reconocían rápidamente el objeto que nunca habían visto con antelación. En cambio, los roedores que tuvieron un mal desempeño, la sincronización entre la corteza prefrontal medial y el hipocampo ventral era menor.

Noelia Weisstaub, investigadora del CONICET del Instituto de Neurociencia Cognitiva y Traslacional (INCYT, CONICET-Fundación INECO-Universidad Favaloro) y una de las científicas que realizó el estudio, señaló que descubrieron “que la comunicación entre el hipocampo ventral y la corteza prefrontal aumenta durante la exploración del objeto que es incongruente con el contexto y se logra establecer una nueva asociación objeto-contexto como novedosa”.

Mediante diferentes productos farmacológicos, los investigadores e investigadoras desconectaron la comunicación entre la corteza prefrontal medial y el hipocampo ventral, y comprobaron que los animales siempre tenían un mal desempeño con la tarea y la evocación de la memoria relevante.

Imagen de portada: PIXABAY

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. LIFES STYLE. 18 de julio 2022.

Sociedad/Cerebro/Memoria/Salud/Salud Mental

 

Cerebros flotantes: ¿Puede la ciencia conservar las mentes cuando morimos?

CIENCIA (FICCIÓN)

Pensadores y pensadoras se han preguntado en los últimos siglos si los cerebros aislados podrían mantener la conciencia cuando están separados de sus cuerpos y sentidos. Ahora la ciencia tiene una respuesta más clara.

Lo hemos visto decenas de veces en el cine y en la televisión: un cerebro flotando dentro de un bote en la repisa del laboratorio de algún científico chiflado. Sin embargo, la imagen no es tan ficticia como parece, y en el fondo lo sabemos, por eso nos preguntamos si verdaderamente puede estar ocurriendo. 

Por supuesto que hay órganos guardados en procesos específicos para su conservación, ¿pero un cerebro? ¿Es posible conservar un cerebro? Conservar, en el sentido rotundo de la palabra. Es decir, que este órgano mantenga sus peculiares y complejas funciones fuera del cráneo. ¿Puede la ciencia mantener vivo un cerebro en una cubeta?

Las experiencias de una persona se caracterizan por una red de interacciones entre el cerebro humano, el cuerpo y el entorno, así que durante mucho tiempo, la filosofía ha reflexionado sobre este supuesto escenario o escena protagonizada por un cerebro dentro de una cubeta. Pensadores y pensadoras se han preguntado así si los cerebros aislados podrían mantener la conciencia cuando están separados de sus cuerpos y sentidos. Tal vez ahora lo sepamos…

Cerebros de laboratorio

En un estudio publicado en 2020 en la revista ‘Trends in Neuroscience’, el filósofo Tim Bayne, de la Universidad de Monash en Melbourne, y los neurocientíficos Anil Seth, de la Universidad de Sussex en Inglaterra, y Marcello Massimini, de la Universidad de Milán en Italia, describieron contextos en los que, efectivamente, podrían existir tales «islas de conciencia», como lo llaman.

Mad Scientist Horror Movie – The Brain That Wouldn’t Die

No obstante, no era algo nuevo. En otra investigación previa que parece sacada de una película de terror, los investigadores pudieron restaurar con éxito el flujo sanguíneo a las células cerebrales, las funciones celulares de las neuronas y la actividad sináptica espontánea en cerebros de cerdos que se extrajeron después de su muerte y se conectaron a un sistema llamado BrainEx. 

El sistema, que está diseñado para retardar la degeneración del tejido cerebral después de la muerte, se puede conectar a la base de un cerebro post mortem, suministrando sangre oxigenada artificial caliente. Trasladado al caso humano, los científicos ya han creado mini-cerebros en laboratorio. Se trata de estructuras 3D desarrolladas a partir de células madre que muestran varias características de nuestro cerebro en desarrollo. Sobre un plato, los investigadores los observan detenidamente para comprobar cualquier detalle, y de esa forma han encontrado que tienen ondas cerebrales similares a las que se observan en los bebés prematuros.

Medir el grado de conciencia

La ciencia aún no ha podido deducir la conciencia del comportamiento en estos pequeños cerebros «inventados», ni ha podido preguntarles de algún modo si están experimentando eso que entendemos por conciencia. Este enigma ha llevado a los neurocientíficos a idear una posible medida «objetiva» en torno a la gran cuestión.

(iStock)

Así lo están averiguando, por ejemplo, en personas que sufren de epilepsia refractaria grave, para quienes han creado un tratamiento llamado hemisferectomía, que consiste en desconectar por completo la mitad dañada del cerebro del otro hemisferio, el tronco encefálico y el tálamo. En estos casos, la mitad dañada permanece dentro del cráneo y conectada al sistema vascular. Mientras que el hemisferio desconectado continúa recibiendo los nutrientes y el oxígeno necesarios para funcionar, algunos se han preguntado si este hemisferio aislado sustenta una conciencia adyacente al hemisferio conectado opuesto, según explica Conor Feely en ‘Live Science’.

Escena de los dibujos de animación ‘Dexter’s laboratory’

Llevado a cabo ese primer paso, los científicos podrían entonces emplear el llamado índice de complejidad perturbacional (PCI), que se basa en el nivel de interacciones entre las neuronas dentro de estos cerebros. «Con ello estimularían eléctricamente una parte del cerebro y luego medirían los patrones resultantes de la actividad neuronal para medir la complejidad de las interacciones entre las células del cerebro. Si la medición resultante de estas interacciones contiene mucha información, entonces se puede decir que el sistema es más consciente», dice Feely. Todo es incógnita tras incógnita, y es posible que estas técnicas no puedan responder definitivamente a la pregunta que todos nos hacemos, Pero incluso si la conciencia no resulta ser reducible a ninguna señal neuronal en el cerebro, Bayne cree que la tarea de desarrollar una medida «objetiva» de la conciencia sigue siendo necesaria para seguir avanzando en este y otros nuevos conocimientos.

Imagen de portada: Escena de la película ‘The man with two brains’.

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida. 16 de julio 2022

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